Y tú más no es una respuesta

Y tú más no es una respuesta

Política · Debate · Sin filtros

Y TÚ MÁS no es una respuesta.

Cuando alguien no puede rebatir lo que le preguntas, ataca a quien pregunta. Se llama falacia ad hominem, y en España se ha convertido en la forma habitual de hacer política.

Falacia ad hominem: una ciudadana lanza una pregunta y desde el atril le devuelven un bumerán

Mi padre me llamaba «abogada de pleitos pobres». Supongo que en parte es mi carácter innato y en parte mis experiencias de vida: soy de las que saltan ante una injusticia aunque no vayan conmigo. He intentado evitarlo, créeme, porque dar la cara tiene un precio y casi siempre acabas sola. Pero es superior a mí: me cuesta callarme.

Mientras fui creyente, las injusticias del mundo me pesaban menos. Ya se encargaría Dios. Pero cuando abandoné mis creencias, ya no había «primo de Zumosol» al que reclamar. Asumí que lo de aquí nos toca arreglarlo a los de aquí. Sobre todo si te preocupa el mundo que dejas a tus hijos.

Ruth Bader Ginsburg decía que las mujeres tenemos que estar en todos los lugares donde se toman decisiones. No solo donde se recogen ideas, sino donde se actúa. Así que empecé a interesarme por la política y a observar los lugares donde se deciden las cosas en mi país. Me aficioné a ver las intervenciones en el Congreso y, últimamente, las comisiones de investigación del Senado, que se suelen retransmitir enteras en YouTube.

Y lo que he visto lo resumo así: aquí casi nadie responde a lo que le preguntan. Y cuando no puedes responder, atacas a quien pregunta.

De las comisiones del Senado, de quién responde y quién esquiva, y de por qué en España no dimite nadie, hablaré en la segunda parte. Hoy quiero centrarme en otra cosa: el insulto como argumento.

Lo que hay detrás

Qué es la falacia ad hominem

Una falacia es un argumento que parece válido pero no lo es. La falacia ad hominem («contra la persona», en latín) consiste en atacar a quien hace un argumento en lugar de responder al argumento. Tiene tres versiones, y las tres se ven cada semana en el Congreso:

  • La abusiva: el insulto. «Usted es un corrupto, un traidor, un indecente». No responde a nada; solo descalifica.
  • La circunstancial: tu familia, tu pasado, tus amistades. «Usted no puede hablar de esto porque su hermano, su suegro, su foto con tal persona…». Puede que lo que digas sea cierto, pero sigue sin contestar a la pregunta.
  • La «tú también» (tu quoque): el «y tú más». «¿Corrupción? Mire usted su partido». Que el otro haya hecho algo mal no convierte en bueno lo que hiciste tú.

Atacar al que pregunta no responde a la pregunta.

El «y tú más», en directo

No es de un partido. Es de todos.

Si piensas que esto es cosa de un solo bando, mira el catálogo. Están todos:

Falacia ad hominem en el Congreso: dos políticos se señalan mientras la pregunta queda en el suelo
Oct 2016 · ERC

En la investidura de Rajoy, Gabriel Rufián llama «traidores» a los diputados socialistas por abstenerse, habla del «PSOE Iscariote» y califica a Susana Díaz de «cacique».

Nov 2023 · PP

En la investidura de Sánchez, las cámaras captan a Isabel Díaz Ayuso, desde la tribuna de invitados, diciendo «hijo de puta» cuando Sánchez alude a ella. Su equipo dijo primero que había dicho «me gusta la fruta». Después lo reconoció y lo justificó como «lo mínimo» que merecía.

Nov 2023 · Vox

En la misma investidura, Santiago Abascal compara a Sánchez con Hitler y le acusa de dar un golpe de Estado. Se niega a retirarlo y sale del hemiciclo con su grupo sin escuchar la réplica.

Dic 2023 · Junts

En el debate sobre la comisión de la «Operación Cataluña», Míriam Nogueras llama «personas indecentes que deberían ser cesadas» a jueces como Pablo Llarena, a mandos de la Guardia Civil y a periodistas, y pide «poner nombres y apellidos». Señalar a personas concretas en vez de debatir los hechos.

Mar 2024 · PSOE

Feijóo pregunta por el caso Koldo. Sánchez no contesta: le exige que pida la dimisión de Ayuso, le recuerda su relación con el narcotraficante Marcial Dorado y remata: «Antes de hablar de ejemplaridad y de corrupción, tápese un poco». La prensa lo resumió como una fiesta del «y tú más».

Jun 2025 · PP, PSOE y Vox

En una sola sesión de control: Feijóo llama a Sánchez «lobo de la manada corrupta», Sánchez llama al PP «enciclopedia de corrupción» y Abascal le llama «corrupto y traidor» y se va sin escuchar la respuesta.

Oct 2025 · Vox

Tras la comparecencia de Sánchez en el Senado, Jorge Buxadé critica, con razón, sus «risitas y bromitas»… y en la misma declaración dice que ante el juez Peinado estuvo a punto de «hacerse caquitas». Criticar la falta de nivel bajando el nivel.

Feb 2026 · Podemos

Ione Belarra llama «despreciable» a Juan Roig, presidente de Mercadona, desde la tribuna del Congreso. Antes ya había llamado «corrupto» al juez García-Castellón, que la demandó.

May 2026 · PSOE

Otra pregunta de Feijóo sobre corrupción. Respuesta de Sánchez: «Si quiere usted mirar a la corrupción, mírese al espejo».

Fíjate en el patrón: alguien pregunta algo concreto y la respuesta habla de otra persona. Del rival, de su familia, de su partido, de su pasado. Nunca de lo que se ha preguntado.

El caso extremo

Un ministro que insulta a ciudadanos

Si hay alguien que ha convertido la falacia ad hominem en estilo propio, es el ministro de Transportes, Óscar Puente, en su cuenta de X. Y lo grave no es solo con quién se pelea, sino que ya no se limita a otros políticos:

  • Junio de 2024. El activista y periodista Vito Quiles le acusa de usar el coche oficial para ir a un concierto. Puente responde que la matrícula era de un vehículo policial, y lo hace así: «Te lo voy a volver a explicar, saco de mierda», añadiendo que se encargaría personalmente de que lo pagara «caro».
  • Febrero de 2025. Tras la cumbre de Patriots en Madrid, publica una foto de Santiago Abascal con los zapatos rodeados en rojo y se burla de su físico: la barba para disimular que «no tiene barbilla», que va de puntillas porque Le Pen es más alta, las camisas pequeñas para «lucir musculitos»… y remata con su «cerebro vacío» y un «ACOMPLEJADO de manual». Más de 6 millones de visualizaciones. Ni una sola idea rebatida: solo su cuerpo.
  • Julio de 2025. Llama a Feijóo «el personaje más inmoral que ha pasado por nuestra política» y vuelve a sacar su amistad con un narcotraficante.
  • Agosto de 2025. En plena oleada de incendios, usa X para atacar a Mañueco y a Juanma Moreno por no estar donde, según él, debían estar.
  • Su justificación: lo que él llama la «ley del embudo», es decir, que al PP se le permite insultar y a los socialistas no. Es la versión «tú también» en estado puro.
Tuit de Óscar Puente burlándose del físico de Santiago Abascal, ejemplo de falacia ad hominem
Tuit de Óscar Puente sobre Santiago Abascal (9 de febrero de 2025).

Puede que Vito Quiles no te guste. A mí no me hace falta que me guste nadie para ver el problema: un ministro no es un ciudadano más. Es el Gobierno de España hablándole a un ciudadano. Y si un ministro puede llamar «saco de mierda» a alguien que le critica, ¿qué le queda al resto?

Doble vara

¿Odio? Depende de quién

En marzo de 2026, el Gobierno presentó HODIO («Huella del Odio y la Polarización»), una herramienta para medir los discursos de odio y la polarización en Instagram, TikTok, X, YouTube y Facebook, con un ranking semestral de plataformas. El mensaje fue claro: las redes tendrán que rendir cuentas por el odio que permitan.

Seamos precisos: no es lo mismo odiar que insultar. El delito de odio existe por algo, y todos entendíamos para qué servía: proteger a personas atacadas por lo que son. Llamar «saco de mierda» a alguien no es un delito de odio. Pero fíjate en lo que dice el nombre de la herramienta: odio y polarización. Y ahí la incoherencia salta a la vista:

  • Un Gobierno que quiere medir la polarización en redes tiene a uno de sus ministros entre las voces más polarizadoras de X.
  • Se exige a las plataformas que rindan cuentas por lo que publican otros, mientras nadie rinde cuentas por lo que publica un ministro con su nombre y su cargo.
  • Se habla de convivencia en los foros, y en el Congreso y en X el insulto es lenguaje cotidiano.

Y hay algo más, y esto es opinión mía: tengo la sensación de que el concepto de odio se ha ido ensanchando hasta servir para callar a quien discrepa. Lo he vivido en primera persona: en debates donde defender con hechos y evidencia algo tan básico como una definición se ha llegado a tachar de odio. Cuando cualquier desacuerdo con una causa se etiqueta como odio, la palabra deja de proteger a nadie y empieza a servir de mordaza.

El «y tú más»: un político señala a un espejo y su reflejo le señala a él

Si te nombras guardián contra el odio, el primer paso es no insultar tú.

Es la vieja historia de quien se coloca en el «lado correcto de la historia»: desde ahí, el insulto propio es ingenio y el ajeno es odio. Y eso, otra vez, vale para todos los que se ponen la etiqueta de buenos, se sienten en el banco que se sienten.

Por qué importa

Debatir es como negociar

Me dedico, entre otras cosas, a enseñar a negociar. Y hay una regla que aplico siempre: no te puedes sentar a negociar con quien no quiere negociar. Lo conté en el post sobre democracia: una de las patas de la democracia es aceptar que pierdes.

Con el debate pasa lo mismo. Hacer política implica tres cosas:

  • Escuchar la pregunta o el argumento del otro.
  • Rebatirlo con datos y razones, no con su biografía.
  • Aceptar cuando el otro tiene razón, o cuando te lo demuestra.

Lo que vemos es justo lo contrario: no se escucha, no se rebate, y nadie concede nada nunca. Se esquiva, te cambian de tema, se van por peteneras. Y la bancada aplaude, el vídeo se hace viral y nadie paga ningún precio. El único que pierde es quien quería una respuesta: tú.

Por eso te propongo algo para el próximo debate o la próxima sesión de control que veas. Hazte estas preguntas:

  • ¿Ha respondido a lo que le preguntaron, o ha hablado de otra cosa?
  • ¿Ha rebatido el argumento, o ha atacado a la persona que lo hacía?
  • ¿Ha aportado algún dato, o solo un adjetivo?
  • ¿Me parecería igual de mal si lo hubiera dicho alguien del partido que no voto?

La última es la más incómoda. Y la más importante.

Para terminar

El aplauso también es nuestro

Y ahora la parte incómoda: esto no es solo cosa de ellos. Cuando el zasca lo da uno de los nuestros, lo compartimos, nos reímos y sentimos una especie de orgullo: «¡qué repaso les ha dado!». Y casi nunca nos preguntamos si ha respondido a algo.

Público compartiendo y dando me gusta con el móvil a políticos que se señalan

A mí me lo dijeron literalmente: «Sánchez se los ha merendado a todos». Fui a ver aquella comparecencia en el Senado. Y lo que vi no fue a alguien ganando un debate, sino a alguien que no respondía. Pero eso te lo cuento en la segunda parte.

Mientras el insulto dé más aplausos que una buena respuesta, seguirán insultando. Y esos aplausos también son nuestros.

No les pido que se caigan bien. Les pido que respondan. Y a nosotros, que dejemos de aplaudir cuando no lo hacen.

— Nohemí Hervada

Un mundo de bandos

Un mundo de bandos

Geopolítica · Datos · Sin filtros

Un mundo de bandos.

OTAN sí, OTAN no. Salir de la OTAN vuelve a estar en los programas electorales. Antes de elegir bando, conviene ver el cuadro completo: lo que se repite, lo que se calla y los intereses que hay detrás.

Salir de la OTAN: dos personajes con aureola y sonrisa de santo, cada uno de un color, y detrás de cada uno una sombra con cuernos y ojos rojos

Lo confieso de entrada: en este tema no estaba al día. Me llegaban titulares sueltos, consignas, hilos indignados en un sentido y en el contrario. Así que hice lo que hago siempre que algo me chirría: buscar los datos, todos, no solo los que encajan.

Este artículo es para quien, como yo, no sigue cada noticia internacional pero quiere entender de qué va esto de salir de la OTAN antes de opinar. Y también es un ejemplo práctico de algo que repito mucho: con la mitad de los datos, cualquier relato parece verdad.

Lo básico

Qué es la OTAN y a qué nos compromete

Defensa mutua. El artículo 5 dice que un ataque contra un aliado es un ataque contra todos. Ojo: Ceuta y Melilla no están cubiertas, porque el tratado solo protege el territorio de Europa y Norteamérica.

Gasto en defensa. España llegó al 2% del PIB en 2025: pasó de 22.693 a 33.123 millones de euros en un año, un 43% más.

El famoso 5%. En 2025 los aliados acordaron llegar al 5% del PIB en 2035 (3,5% en defensa estricta y 1,5% en seguridad amplia). España es la única que no se ha comprometido: negoció quedarse en el 2,1%.

Misiones. España sigue aportando efectivos. En octubre de 2026 Defensa confirmó personal para el cuartel general de la misión de la OTAN en el Ártico.

Las bases de Rota y Morón no son de la OTAN. Son bases españolas que Estados Unidos usa por acuerdos bilaterales desde 1953.

¿Se puede salir? Sí: el tratado lo permite con un año de preaviso. Pero ningún país lo ha hecho nunca desde 1949.

85%
De los españoles apoya seguir en la OTAN (Elcano, 2025)
2,1%
Del PIB: el techo de gasto que negoció España, frente al 5% del resto
0
Países que han salido de la OTAN desde su fundación
Cómo hemos llegado aquí

La cronología en seis fechas

1982

España entra en la OTAN con el Gobierno de Calvo-Sotelo. El PSOE gana ese año las elecciones con el lema «OTAN, de entrada, no».

1986

Referéndum: el sí a la permanencia gana con el 56,85% de los votos válidos. Participación: 59%.

7 oct 2023

La masacre de Hamás en Israel mata a 1.221 personas, en su mayoría civiles, y unas 250 son secuestradas y llevadas a Gaza. Empieza la ofensiva israelí sobre la Franja.

Jun 2025

Cumbre de La Haya: todos se comprometen al 5%. España arranca una excepción y Trump empieza a señalarla en público.

Mar 2026

Estalla la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán. España niega el uso de Rota y Morón y Trump amenaza con cortar todo el comercio con España.

Jun 2026

El Congreso rechaza una moción para salir de la OTAN. Sánchez convoca elecciones para el 29 de noviembre y la salida entra en la campaña.

Quién dice qué

Los partidos ante la OTAN

Quieren salir: Podemos (abandonar la OTAN «a la mayor brevedad», cerrar Rota y Morón, no subir el gasto) y el BNG. Desde el otro extremo, el pequeño partido Iustitia Europa propone referéndums para salir de la OTAN y de la UE.

Votaron a favor de salir en junio: Sumar, ERC y Bildu. El Gobierno de coalición votó dividido.

Votaron en contra: PSOE, PP, Vox, Junts, PNV, Coalición Canaria y UPN.

Grietas internas: las Juventudes Socialistas aprobaron plantear la salida, en contra de la línea del propio Gobierno de Sánchez.

Fíjate en un detalle: la salida de la OTAN no es solo cosa de un extremo. La defienden partidos de izquierda y también alguno de la derecha más soberanista. Lo que los une no es una ideología, es la desconfianza hacia Estados Unidos.

Sigue el dinero

Estados Unidos, China y la cuenta de resultados

Se habla mucho de que España «se aleja de Estados Unidos y se acerca a China». Veamos qué dicen los números:

Estados Unidos compra apenas el 4,7% de lo que exporta España. Con los aranceles, en 2025 esas ventas cayeron un 10%: unos 1.800 millones menos. Aceite de oliva, vino, aceituna y jamón, entre los más tocados. Y les compramos más de lo que les vendemos: 13.458 millones de euros de déficit en 2025, un 34% más que en 2024.

China nos vende mucho más de lo que nos compra: un déficit de 42.278 millones de euros en 2025, un 12% más que en 2024 y alrededor del 74% de todo nuestro déficit exterior.

Sánchez ha viajado varias veces a Pekín buscando inversión. Pero en el primer cuatrimestre de 2026 el déficit con China siguió creciendo y la inversión china se estancó.

España es un gran proveedor de cerdo para China: cerca del 20% de sus importaciones.

Gráfica: en 2025 España vendió a China 7.972 millones y le compró 50.249; a Estados Unidos le vendió 16.716 y le compró 30.175
Lo que vendemos y lo que compramos a cada uno en 2025, en millones de euros.
Gráfica: el déficit comercial de España con China pasó de 37.700 a 42.278 millones entre 2024 y 2025, y con Estados Unidos de 10.013 a 13.458
El déficit con China sube un 12 % y con Estados Unidos, un 34 %.

Esto no es una alianza ideológica. Es comercio. Y con los dos salimos perdiendo.

El vecino del sur

Marruecos, el factor que casi nadie menciona

En el debate sobre la OTAN casi nunca aparece el único país con el que España tiene frontera terrestre fuera de Europa. Y es clave:

2020, los Acuerdos de Abraham: con Trump de mediador, Marruecos normalizó relaciones con Israel. A cambio, Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre todo el Sáhara Occidental. Israel hizo lo mismo en 2023.

2026, más cerca todavía: en enero, Marruecos e Israel firmaron un plan militar conjunto. En septiembre, en la ONU y con Estados Unidos delante, acordaron abrir embajadas y reafirmaron el apoyo al Sáhara marroquí. Todo, en plena crisis de Ceuta.

Ceuta y Melilla: Marruecos nunca ha renunciado a reclamarlas. El acuerdo de septiembre no las menciona, pero algunas voces ya lo han planteado: un analista del think tank estadounidense AEI pidió en marzo reconocerlas como territorio marroquí ocupado, y un análisis en un diario israelí propuso usar los Acuerdos de Abraham para presionar por ellas.

¿Y la OTAN? Ceuta y Melilla quedan fuera de la defensa automática del artículo 5. El Gobierno sostiene que están protegidas porque la OTAN defiende la integridad territorial de cada aliado, y en caso de amenaza España podría pedir consultas a los aliados (artículo 4). Pero no hay garantía escrita.

Ceuta no es Gibraltar. Gibraltar está en la lista de la ONU de territorios pendientes de descolonización. Ceuta y Melilla, no: Marruecos intentó incluirlas y no lo consiguió. Ni siquiera la ONU las considera colonias.

Pero el relato colonial avanza. En julio de 2026, un informe de la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes de EE. UU. trató Ceuta y Melilla como territorios de Marruecos. Y en septiembre, en el Parlamento Europeo, la eurodiputada italiana Ilaria Salis (grupo de La Izquierda) llamó a Ceuta residuo del colonialismo europeo y dijo que «no es España»; una eurodiputada sueca de los liberales también cuestionó su pertenencia a Europa.

Lo que votó la Eurocámara: aun así, el Parlamento Europeo aprobó una resolución (339 votos a favor, 225 en contra) que califica de inaceptables las reclamaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla. Ahora bien, 225 votos en contra no son 225 eurodiputados que piensen que Ceuta no es española. La resolución, presentada por el PP europeo, no trataba solo de soberanía: también llamaba «invasión» a la entrada masiva de inmigrantes y pedía acelerar las devoluciones. Se votaba el texto entero, así que quien votó en contra pudo hacerlo por cualquiera de esas partes. Votaron no la izquierda europea y también el PSOE.

Mapa esquemático del Estrecho: Gibraltar, británico, cubierto por la OTAN; Ceuta y Melilla, españolas, fuera de la defensa automática del artículo 5
Gibraltar está cubierto por la OTAN. Ceuta y Melilla, no de forma automática.

Y aquí viene lo interesante: este mismo dato sirve a los dos bandos. Quien quiere salir dice: «la OTAN no protege Ceuta y Melilla, y nuestro gran aliado se lleva mejor con Marruecos que con nosotros». Quien quiere quedarse responde: «fuera de la OTAN estaríamos todavía más solos frente a un Marruecos respaldado por Estados Unidos e Israel». Los dos tienen parte de razón. Por eso hacen falta todos los datos.

La pregunta de fondo

¿Quedarse sin aliados en este mundo?

Salir de la OTAN no significaría quedarnos solos del todo. Pero conviene saber qué quedaría:

La UE tiene su propia cláusula de defensa mutua (artículo 42.7): si un país es agredido, los demás le deben ayuda «con todos los medios a su alcance». Pero no tiene planes operativos ni estructura militar detrás, y solo se ha activado una vez: Francia, tras los atentados de París de 2015.

Incluso los más europeístas la ven como complemento, no como sustituto: Macron y el primer ministro griego lo dijeron así en 2026.

Lo que hacen nuestros vecinos: Finlandia y Suecia, neutrales durante décadas, entraron en la OTAN en 2023 y 2024 tras la invasión rusa de Ucrania. Irlanda, Austria o Malta siguen siendo neutrales, pero ninguno tiene una frontera disputada en otro continente.

Y nuestro caso: tenemos la frontera más expuesta de Europa occidental, la que la OTAN no cubre de forma automática, junto a un vecino que la reclama y que cada vez tiene más apoyos. Y dentro de la UE, como hemos visto, ya hay voces que no distinguen Ceuta de Gibraltar.

Quien defiende salir responde que la alternativa es construir una defensa europea propia. Quien defiende quedarse responde que esa defensa europea hoy es un proyecto, no una realidad. Decidir eso exige poner todo esto en la balanza.

El sesgo

Los datos que se repiten y los que se callan

Aquí está el corazón de este artículo. Pero antes, una pregunta lógica: ¿qué pintan Israel, Irán o China en un debate sobre la OTAN? Pintan mucho, porque el conflicto de Oriente Medio ha acabado dibujando dos «bandos» que se proyectan sobre todo lo demás:

De un lado, Israel y su gran aliado, Estados Unidos, que es también el socio más poderoso de la OTAN. Por eso, para mucha gente, criticar a Israel acaba siendo criticar a Estados Unidos, y de ahí a cuestionar la OTAN hay un paso.

Del otro, Irán, el gran patrocinador de Hamás: según EE. UU., ha aportado la mayor parte de la financiación de su brazo armado, aunque no hay pruebas de que planificara el 7 de octubre. En 2026, además, está en guerra con Estados Unidos e Israel. Alrededor de Irán orbitan Rusia, que usó drones iraníes en la guerra de Ucrania (hoy ya los fabrica ella misma), y China, que compró más del 80% del petróleo exportado por Irán en 2025.

La trampa: como el primer bando hace cosas indefendibles, el segundo se presenta como «la resistencia» o «el antiimperialismo». Y quien se indigna, con razón, por Gaza, corre el riesgo de comprarse el paquete entero sin mirar qué hay dentro. Incluso de acabar negando el terrorismo o blanqueando a Hamás.

¿Y Afganistán? No forma parte de ese eje, pero lo incluyo por otra razón: es el mejor ejemplo de qué causas gritamos y cuáles dejamos en silencio cuando no encajan en el relato.

Con ese mapa delante, mira lo que cada bando elige contar. Y quien solo escucha a uno, solo ve la mitad del cuadro.

Una balanza inclinada: en un plato, un montón de bocadillos de diálogo repetidos; en el otro, algo tapado con una tela del que asoma una esquina roja
Lo que se repite pesa más. Lo que se tapa no desaparece.

El 7 de octubre de 2023: Hamás asesinó a 1.221 personas en Israel, en su mayoría civiles, y secuestró a unas 250. Atacaron kibutz y pueblos, y un festival de música, el Nova, donde murieron cientos de jóvenes. Una misión de la ONU concluyó que hay motivos razonables para creer que hubo violaciones, también en grupo, y encontró información clara y convincente de violencia sexual contra los rehenes durante el cautiverio. Medios como la BBC documentaron también mutilaciones.

Lo que vino después: la ofensiva israelí sobre Gaza fue la respuesta a ese ataque, dentro de un conflicto que viene de décadas. El Ministerio de Salud gazatí, controlado por Hamás, cifra en más de 73.000 los muertos, sin distinguir civiles de combatientes. El 82% de los españoles califica lo ocurrido de genocidio.

Irán, el régimen de los ayatolás: no siempre fue así. Antes de la revolución islámica de 1979, Irán era un país «casi occidental» en sus ciudades: las mujeres votaban desde 1963, llenaban las universidades, llegaron al Parlamento y en 1975 ganaron derechos de divorcio y custodia. Ojo, tampoco era una democracia: el sha era un régimen autoritario. La revolución cambió una dictadura por otra, y desde 1983 el velo es obligatorio a partir de los nueve años. Hoy, la represión no es solo contra las mujeres. Ejecutó al menos a 1.639 personas en 2025, la cifra más alta desde 1989, entre ellas 48 mujeres. Y cuando en enero de 2026 la población salió a la calle por la crisis económica, el régimen cortó internet y la represión dejó más de 5.000 muertos verificados, la mayoría manifestantes, y más de 10.000 detenidos, con juicios «rápidos» y el riesgo de nuevas ejecuciones.

Afganistán, el régimen talibán (otro régimen islamista, distinto del iraní): las niñas tienen prohibido estudiar secundaria desde 2021.

China: puesto 178 de 180 en libertad de prensa y el país con más periodistas encarcelados del mundo: 121.

Estados Unidos: el que se supone que es nuestro principal aliado amenazó en marzo de 2026 con cortar todo el comercio con España, porque el Gobierno no le dejó usar Rota y Morón para atacar Irán. Con Trump, los españoles ya sienten menos simpatía por Estados Unidos que por China.

Todos estos datos son ciertos a la vez. El problema empieza cuando unos se repiten hasta el cansancio y otros desaparecen, según quién cuente la historia. Ya lo vimos en Ceuta no tiene foto: lo que no sale en la imagen, no existe.

Que Israel haga cosas terribles no convierte a Irán en el bueno. Que Trump amenace no convierte a China en un amigo.

Y aquí un dato que me sorprendió: la mayoría de los españoles condena lo de Gaza y, a la vez, quiere seguir en la OTAN. La calle es menos binaria que los eslóganes.

La pregunta incómoda

¿Dónde vivirías con tus hijos?

Te dicen que tienes que irte a vivir con tus hijos a otro país. Solo tienes dos opciones: Israel o Irán. ¿Cuál escoges?

Antes de seguir, quiero que quede claro por qué hago esta pregunta. No es para que elijas un bando ni para defender a ningún gobierno. Es para que te hagas preguntas, para que cuestiones el relato venga de donde venga. Y, sobre todo, para que no acabemos blanqueando a un régimen totalitario solo porque su enemigo nos cae peor.

La hago porque en este tema la polarización es enorme. Mira lo que pasó hace un año:

14 de septiembre de 2025: la última etapa de la Vuelta Ciclista se suspendió en Madrid, a 56 km de la meta, por las protestas contra el equipo Israel Premier Tech.

Era un equipo israelí, sí, propiedad de un empresario amigo de Netanyahu. Pero de sus ocho corredores, solo uno era israelí.

El presidente del Gobierno expresó su admiración por quienes se movilizaron. El mensaje era claro: todo lo que venga de allí es el enemigo.

Ni todos los israelíes son Netanyahu, ni todos los gazatíes son Hamás, ni todos los iraníes son los ayatolás.

Igual que no todos los estadounidenses son Trump, ni todos los españoles somos el Gobierno.

Así que te digo lo que pienso: lo que ha pasado en Gaza me parece terrible, y a Netanyahu yo lo sentaría ante un tribunal. Ahora piensa en tu hija. En Irán, velo obligatorio desde los nueve años, 1.639 ejecuciones en 2025 y más de 5.000 muertos en las protestas de enero. En Israel hay elecciones, jueces y una prensa que critica a su propio Gobierno todos los días.

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Israel · libertades, sobre 100 (Freedom House 2026)
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Irán · libertades, sobre 100
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Gaza y Cisjordania · sobre 100

Pero hay algo que no puedo callar: quien nace palestino en Gaza o en Cisjordania no puede hacerse esta pregunta. No elige. Allí la libertad es casi cero. Y dentro de Israel, los ciudadanos árabes siguen sufriendo discriminación.

Segunda pregunta, mismas condiciones: ¿Estados Unidos o China? Estados Unidos no es un paraíso, y con Trump menos: su nota en libertades ha bajado y en libertad de prensa ha caído al puesto 64. China está en el 178 de 180 y es el país con más periodistas en la cárcel del mundo.

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Estados Unidos · libertades, sobre 100
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China · libertades, sobre 100
178º
China en libertad de prensa, de 180 países (RSF)

En las dos parejas hay un gobierno que critico. Pero solo en una de cada pareja podría criticarlo sin acabar en la cárcel. Responder a estas preguntas no es elegir al bueno: es reconocer que no todo es igual.

Buenos y malos

No hay héroes. Hay intereses.

Al público general nos lo simplifican en buenos y malos. Pero si miras quién gana qué, aparece otra cosa:

Trump mezcla defensa y comercio: o gastas lo que te pido, o te pongo aranceles.

China busca aliados en Europa en plena guerra comercial con Estados Unidos, y España le ofrece una puerta de entrada.

Marruecos usa su amistad con Estados Unidos e Israel para consolidar el Sáhara y ganar peso frente a España.

El Gobierno español necesita exportar cerdo y aceite, atraer inversión y no recortar gasto social para pagar tanques.

Los partidos, a semanas de unas elecciones, buscan votos: unos agitando el antiamericanismo, otros el miedo a quedarnos solos.

Ninguno es un santo. Todos defienden sus intereses. Y eso no es un escándalo: es la política internacional de siempre. El escándalo es que nos lo vendan como una película moral para que elijamos bando sin hacer cuentas.

Antes de opinar

Preguntas incómodas

Si salimos de la OTAN, ¿quién nos defiende, y con qué presupuesto?

¿Tiene sentido quedarse sin aliados militares fuertes en un mundo cada vez más inestable?

¿Cambiar la dependencia de Estados Unidos por la de China es ganar autonomía?

¿Se puede defender a la población de Gaza sin callar lo que hizo Hamás?

¿Por qué indigna tanto lo que pasa en un país y tan poco lo que pasa en Irán o lo que les pasa a las mujeres en Afganistán?

¿Cuántas de mis opiniones sobre esto se basan en datos y cuántas en titulares?

Nota: las cifras de muertos en Gaza proceden del Ministerio de Salud gazatí, controlado por Hamás, y no distinguen entre civiles y combatientes; organismos internacionales las consideran en general fiables. El 85% de apoyo a la OTAN es del Barómetro del Real Instituto Elcano de mayo-junio de 2025. Las cifras de ejecuciones en Irán son de Iran Human Rights y ECPM; Amnistía Internacional eleva el total a 2.159.

Para terminar

Todos los datos, no solo los cómodos

Este post lo he escrito, antes que para nadie, para mí. Para estar segura de tener el dibujo lo más completo posible antes de opinar.

Porque yo también estuve en las manifestaciones gritando «OTAN no, bases fuera». Y si alguien me hubiera preguntado por qué, no habría sabido dar una razón más allá de creer que era lo correcto.

Quizá por eso hoy entiendo a la gente joven que lleva un pañuelo de Palestina y no sabe qué decir cuando le hablas de Hamás. O a quien detesta a Trump y sus políticas y, por eso, piensa que China será mejor aliado. No es mala fe. Es lo que pasa cuando nos dan una causa justa con la mitad de los datos.

Por eso hago estas preguntas: no para favorecer a nadie, sino para animarte a hacértelas tú. Puedes condenar lo que ha pasado en Gaza y, a la vez, negarte a aplaudir a un régimen que ahorca a mujeres y encarcela a periodistas. Criticar a un gobierno no te obliga a abrazar al de enfrente.

No te voy a decir si España debe quedarse o salir de la OTAN. Te voy a pedir algo más difícil: que antes de decidirlo pongas todos los datos sobre la mesa. Los que te dan la razón y los que te la quitan.

Porque cuando alguien te presenta el mundo en buenos y malos, casi siempre está escondiendo una cuenta de resultados.

El relato elige qué datos ves. Tú decides si te conformas con la mitad.

— Nohemí Hervada

En vídeo

Te lo explico en 20 minutos

Fuentes Galiciapress / Europa Press · The Conversation · EFE (gasto en defensa) · Moncloa.com · NPR · Libertad Digital · Referéndum de 1986 · The Objective · Política Electoral · Vozpópuli · Forbes (comercio con EE. UU. y China en 2025) · Onda Vasca (déficit comercial 2025) · The Objective (déficit con China en 2024) · China Briefing · El Español · Euronews · Barómetro Real Instituto Elcano · ICTJ (Gaza) · AFP (7 de octubre) · Euronews (Irán) · Reporteros Sin Fronteras · Libertad Digital (Ilaria Salis) · Yabiladi (Congreso de EE. UU. y eurodiputadas) · The Objective (resolución sobre Ceuta) · El Debate (resolución sobre Ceuta) · La Capital (Ceuta, Melilla y la ONU) · El Español (artículo 42.7) · Público (Marruecos, EE. UU. e Israel) · El Español (acuerdo de septiembre) · Bilbao Hiria (Ceuta, Melilla y Acuerdos de Abraham) · Infobae (Ceuta, Melilla y la OTAN) · Maldita (concepto estratégico de Madrid) · El Orden Mundial (Irán antes de 1979) · El Debate (mujeres en Irán, años 70) · EFE (informe ONU, 7 de octubre) · BBC (violencia sexual, 7 de octubre) · NTN24 / HRANA (protestas en Irán) · AFP (detenidos en Irán) · CNN (Irán y Hamás) · Reuters (drones a Rusia) · Euronews (Shahed) · Jerusalem Post / Kpler (petróleo iraní) · Freedom House 2026 (Israel, Cisjordania y Gaza) · Freedom House 2026 (Irán, Estados Unidos y China) · La Nación (Vuelta 2025) · Ara (propietario del Israel Premier Tech) · La Gaceta de Salamanca (el equipo) · Ciclismo a Fondo (corredores en la Vuelta) · Domestique (cambio de identidad del equipo)

Señalar para no escuchar

Señalar para no escuchar

Superioridad moral · Comunicación · Sin filtros

Señalar para no escuchar.

Cuatro trampas de la superioridad moral. Para reconocerlas cuando te las aplican. Y, sobre todo, cuando las aplicas tú.

Trampas de la superioridad moral: muchas manos señalan a una figura que habla

En Huérfana de bandos conté lo que me ha costado, a lo largo de los años, negarme a comprar el marco completo. Aquel era un post personal. Este es práctico: las trampas de la superioridad moral y cómo se ponen en marcha en una conversación.

Llevo años enseñando a negociar, y hay una regla que no falla: cuando una conversación deja de ir de ideas y empieza a ir de quién es el bueno, se acabó la negociación. Ya nadie escucha. Solo se señala.

Y para señalar hay trampas que se repiten. En todos los bandos.

Cuando no puedes rebatir una idea, siempre puedes descalificar a quien la dice.

Trampa 1

La etiqueta que cierra la conversación.

El psiquiatra Robert J. Lifton acuñó en 1961 una expresión precisa: el cliché que termina el pensamiento. Palabras que no sirven para explicar, sino para dejar de pensar. Las usamos todos:

Desde un lado: facha, nazi, racista, tránsfoba, negacionista.

Desde el otro: rojo, perroflauta, feminazi, progre.

Me incluyo. Yo uso a menudo la palabra buenismo, y me vigilo: sirve para describir una actitud, no para despachar a una persona. En el momento en que la uso para no escuchar, me he convertido en lo que critico.

Cómo reconocerla

Quita la etiqueta de la frase. Si no queda ningún argumento, no lo había.

Qué responder

"¿Qué he dicho exactamente que sea eso?" Devuelve la conversación al hecho concreto.

Trampa 2

La víctima como autoridad.

Primero, el matiz, porque es imprescindible: las discriminaciones existen, y escuchar a quien las sufre es necesario. El problema no es denunciar. El problema es cuando ser víctima, o hablar en su nombre, se convierte en el argumento que cierra el debate: "si no lo has vivido, no puedes opinar".

Nietzsche lo describió en 1887 como resentimiento: convertir la debilidad en virtud y al fuerte, por definición, en malo.

Un estudio de 2021 (Ok, Qian, Strejcek y Aquino) encontró que señalarse como víctima virtuosa se asocia más a rasgos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía, y que funciona para obtener recursos de los demás. Ojo: no dice que las víctimas manipulen; dice que el rol de víctima también se puede usar como herramienta.

El psicólogo Nick Haslam (2016) lo llamó "concept creep": conceptos como trauma, acoso, violencia o prejuicio se van ensanchando hasta abarcar cosas cada vez más leves. Hasta que discrepar se vive como una agresión.

Tampoco es de un solo bando. "Ya no se puede decir nada" y "nos persiguen por decir la verdad" también son victimismo como argumento, solo que desde el otro lado.

Qué responder

Separar el dolor del argumento. El dolor se respeta. El argumento se discute.

Trampa 3

La clase como moral.

Aquí hay dos prejuicios espejo, y cada bando tiene el suyo:

"El rico es malo por definición", desde un lado.

"El pobre se lo ha buscado", desde el otro.

1El rico es malo por definición

En 2012, un estudio de Paul Piff en la revista PNAS concluyó que la clase alta se comporta de forma menos ética. Fue un titular mundial. Lo que tuvo mucha menos difusión:

De las tres réplicas registradas, ninguna lo confirma por completo: una da resultados mixtos (Balakrishnan y otros, 2017) y dos no lo replican (Jung y otros, 2023; Boyce y otros, 2023).

Un estudio con una gran muestra de población en los Países Bajos (Trautmann y otros, 2013) concluyó que la relación entre clase y ética es "un mosaico complejo", no una regla.

Un dato frágil convertido en dogma. Y en lenguaje: "buitres", "rentistas", "los de los yates".

2El pobre se lo ha buscado

El espejo. El psicólogo Melvin Lerner lo llamó la creencia en un mundo justo: necesitamos pensar que cada uno tiene lo que merece, y eso nos lleva a culpar a quien está peor. En lenguaje: "paguitas", "mantenidos". La filósofa Adela Cortina le puso nombre al rechazo al pobre: aporofobia, palabra del año para la Fundéu en 2017.

1 + 2Lo que tienen en común

Debajo de los dos está la mentalidad de suma cero: creer que si alguien gana, otro pierde. Davidai y Ongis (2019) encontraron que cada ideología la aplica en un terreno distinto: unos, a la riqueza; otros, a los inmigrantes.

Qué responder

Hablar de conductas, no de categorías. "Este casero hizo esto" se puede discutir. "Los caseros son buitres", no.

Trampa 4

El fin justifica los medios.

"Al fascismo se le combate, no se le ignora", decía Laura Borràs, entonces portavoz de JxCat en el Congreso, en "La hora de La 1" (TVE), durante la moción de censura de Vox de octubre de 2020. La frase suele venir acompañada de la paradoja de la tolerancia de Karl Popper (1945): una sociedad tolerante no puede tolerar a los intolerantes. Lo que casi nunca se cita es el resto. Popper escribió que, mientras se pueda contrarrestar con argumentos racionales y con la opinión pública, reprimir sería imprudente. La excepción era para quien rechaza el diálogo y responde con la fuerza, no una licencia para agredir a quien opina distinto.

El psicólogo Albert Bandura describió cómo hacemos daño sin sentirnos mal, lo que llamó desconexión moral. Algunos de sus mecanismos:

Justificación moral: la causa lo justifica.

Lenguaje eufemístico: no es acoso, es "jarabe democrático"; no es violencia, es "autodefensa".

Comparación ventajosa: "lo de los otros es peor".

Deshumanización: ya no son personas, son "ratas", "escoria", "buitres".

Ejemplos, de los dos lados:

Vallecas, abril de 2021: lanzamiento de botellas y adoquines contra un mitin de Vox. Catorce heridos leves según el primer balance.

Universidad de Navarra, octubre de 2025: encapuchados boicotean un acto de Vito Quiles y un periodista de El Español es agredido. Al día siguiente, en "Malas lenguas" (TVE), la periodista Laura Arroyo: "Esto no es violencia, es responder a su violencia y me parece muy bien que en Navarra se haga"; "nos han dado una excelente lección de antifascismo".

Y la respuesta, desde el otro lado: la cuenta de Vox publica sobre ella "Los que propagan odio y violencia… también se van. Todos", leído como una amenaza de deportación, y Arroyo, peruana, recibe una campaña de acoso racista. Una barbaridad contestada con otra.

Ferraz, noviembre de 2023: noches de disturbios ante la sede del PSOE en las protestas contra la amnistía, en nombre de la defensa de España.

Los escraches: Pablo Iglesias los llamó "jarabe democrático" cuando se hacían a dirigentes del PP. Cuando los sufrió él, en 2020, dijo que había que "evitar situaciones de crispación" y que nunca había dicho "de ir a la casa de nadie".

La violencia que justificas hoy es la que te aplicarán mañana con tus mismos argumentos.

Qué responder

El test de simetría: "¿Lo aceptarías si lo hiciera el otro bando?"

El test

Cuatro preguntas antes de señalar.

Sirven para detectar las trampas en los demás. Pero funcionan mejor aplicadas a una misma:

Si quito la etiqueta, ¿queda algún argumento?

¿Estamos discutiendo lo que se dice o quién lo dice?

¿Hablo de una conducta concreta o de un colectivo entero?

¿Lo aceptaría si lo hiciera el otro bando?

Para terminar

Discutir sin enemigos.

En negociación hay un principio clásico, de Fisher y Ury en "Obtenga el sí" (1981): separar a las personas del problema. Ser duro con el problema y respetuoso con la persona.

Un ejemplo sencillo: tu vecino tiene la música a tope a las dos de la madrugada. Puedes subir y decirle "eres un egoísta", y él se defenderá y la música seguirá. O puedes decirle "mañana madrugo y así no puedo dormir; ¿cómo lo arreglamos?". No has cedido en nada, pero él ya no tiene que defender su dignidad, solo su volumen.

"Eres un facha" o "eres un perroflauta" es el "eres un egoísta" del vecino. "Esa medida tiene este problema" es el "no puedo dormir". De lo primero solo se puede discutir. De lo segundo, se puede hablar.

La superioridad moral hace exactamente lo contrario: es blanda con el problema, porque no lo discute, y dura con la persona, porque la señala. Por eso no resuelve nada. Solo gana discusiones, y pierde la confianza.

Señalar es fácil. Escuchar, no tanto. Por eso sobran dedos y faltan oídos.

— Nohemí Hervada

Fuentes Piff y otros, PNAS (2012) · FLoRA, réplicas de Piff · Trautmann y otros (2013) · Ok y otros (2021), en PsyPost · Última Hora (Vallecas, 2021) · El Independiente (Iglesias, 2020) · RTVE (Borràs, 2020) · El Debate (Arroyo, 2-11-2025) · El Independiente (2-11-2025) · El Plural (acoso a Arroyo) · Lifton, Thought Reform and the Psychology of Totalism (1961) · Nietzsche, La genealogía de la moral (1887) · Haslam, "Concept Creep" (2016) · Lerner, The Belief in a Just World (1980) · Cortina, Aporofobia (2017) · Davidai y Ongis, Science Advances (2019) · Popper, La sociedad abierta y sus enemigos (1945) · Bandura (1999) · Fisher y Ury, Obtenga el sí (1981)

Fascista es siempre el otro

Fascista es siempre el otro

Superioridad moral · Política · Sin filtros

Fascista es siempre el otro.

Si todo es fascismo, nada lo es. Y cuando llegue el de verdad, la palabra ya no servirá para avisar.

Qué es el fascismo: un megáfono rojo del que salen etiquetas grises

Cuando yo era adolescente, los neonazis eran claramente identificables. Sabías quiénes eran, qué pensaban y de qué eran capaces. Y "facha" era lo que hoy reconocemos en Torrente: el casposo de barra de bar, nostálgico de Franco, racista y machista.

Quién me iba a decir a mí que, con los años, me llamarían las dos cosas: facha, por criticar al poder, y feminazi, por ser feminista. Hoy, si discrepas o criticas al poder, del color que sea, puedes ser nazi antes de terminar la frase.

Dos escenas:

Puerta del Sol, septiembre de 2026. Acampada por la vivienda. A quien llega a grabar sin ser de la cuerda se le despide al grito de "fuera fascistas de nuestros barrios".

Universidad Complutense, marzo de 2020. Frente Obrero, un partido marxista-leninista enfrentado a Podemos, interrumpe un acto de Pablo Iglesias al grito de "fuera vende obreros de la universidad". Parte del público les responde: "Fuera fascistas de la Universidad".

Si la misma palabra sirve para echar de una plaza a cualquiera que no sea de la cuerda, sean youtubers, reporteros o cadenas de televisión, y a unos jóvenes que se declaran comunistas, la pregunta es obligada: ¿qué es el fascismo?

Si todo es fascismo, nada es fascismo.

La definición

Qué es el fascismo.

Nace en Italia. En 1919, Benito Mussolini funda los Fasci di combattimento, y en 1922 llega al poder tras la Marcha sobre Roma. El nombre viene del "fascio", el símbolo de autoridad de la antigua Roma: un manojo de varas atadas alrededor de un hacha. Una vara sola se rompe con facilidad; atadas, no. La idea es la unidad por la fuerza: todos juntos, todos iguales, y el hacha para quien se salga.

El fascio romano, origen de la palabra fascismo: varas atadas con correas rojas alrededor de un hacha y, al lado, una vara suelta rota
El fascio: varas atadas alrededor de un hacha. Sola, una vara se rompe.
1919
Mussolini funda los Fasci di combattimento
1922
Marcha sobre Roma: el fascismo llega al poder
1945
Cae con la derrota en la Segunda Guerra Mundial

El historiador Robert Paxton, en Anatomía del fascismo (2004), explica que el fascismo no es una sola idea, sino varias cosas que van juntas. Dicho en sencillo:

"Nuestro país está hundido y nos han humillado." Parte de la sensación de que todo va a peor y de que alguien tiene la culpa.

"Tenemos que ser uno, fuertes y puros." Todos iguales, todos a una, y fuera lo que "contamina": el diferente, el extranjero, el que piensa distinto.

"El partido es la patria." Un movimiento que arrastra a las masas, con militantes que lo viven como una fe y un líder al que se sigue sin preguntar.

"Las libertades estorban." Elecciones, prensa libre, jueces independientes: todo lo que frena al líder sobra.

"La violencia limpia." Pegar, encarcelar o eliminar al "enemigo" se vive como algo necesario, incluso bueno, y sin límites legales ni morales.

Una sola de estas cosas no hace a nadie fascista. Las cinco juntas, sí.

Fascista y nazi no son sinónimos. El fascismo pone en el centro al Estado y a la nación. El nazismo añade algo más: la raza. Divide a la humanidad en superiores e inferiores, y de esa idea salió el Holocausto. Todo nazi es fascista, pero no todo fascista es nazi. Por eso llamar "nazi" a alguien no es subir un grado el insulto: es acusarle de la peor idea que ha producido el siglo XX.

Los historiadores insisten en no usar la palabra a la ligera. Julián Casanova recuerda que lo que define al fascismo es la violencia organizada: fuerza paramilitar, terror, propaganda y culto al líder. Emilio Gentile, en Quién es fascista (2019), advierte de que el "todo es fascismo" es peligroso. Y Paul Preston llega a decir que "Franco no era fascista. Era algo peor".

Hoy

¿Existe todavía?

Sí. Y no hace falta adivinarlo, porque se presentan como tales:

En España, Falange Española de las JONS, heredera del fascismo español de los años 30, y Democracia Nacional, de corte neofascista.

En Grecia, Amanecer Dorado, declarado organización criminal por la justicia en 2020.

En Italia, CasaPound. Y Fratelli d'Italia, el partido de Giorgia Meloni, procede del MSI, fundado por exfascistas en 1946, y conserva la llama en su logo.

¿Y Vox? La mayoría de los politólogos lo clasifica como derecha radical populista, no como fascista. Tiene rasgos que recuerdan al repertorio: la "anti-España", la inmigración presentada como amenaza. Pero no tiene milicias ni propone abolir las elecciones. Tener rasgos no es serlo. Si lo fuera, casi nadie se libraría, como vamos a ver.

¿Podría presentarse a elecciones un partido fascista en España? Sí, y se presenta: Falange es legal. Los historiadores la consideran el partido fascista español por excelencia, aunque ella siempre lo haya negado. Hasta Falange dice que fascista es el otro. Nuestro sistema persigue los actos, no las ideas. Un partido solo se ilegaliza si justifica la violencia, ataca los derechos fundamentales o apoya el terrorismo.

Lo que todos reconocemos

El fascismo en cuatro gestos.

Umberto Eco describió en El fascismo eterno (1995) catorce rasgos del fascismo. No hacen falta todos para reconocer su olor. Hay cuatro que cualquiera identifica. La pregunta incómoda es quién los practica hoy.

1No dejar hablar al que disiente

Eco lo resumía así: para el fascismo, el desacuerdo es traición.

Complutense, 2010: Pablo Iglesias e Íñigo Errejón participan en el boicot a una conferencia de Rosa Díez, entonces líder de UPyD, al grito de "fuera fascistas de la Universidad". En 2020, al propio Iglesias lo boicotean en el mismo auditorio, y parte del público responde a los que le interrumpen con… el mismo grito. Diez años después, la etiqueta había cambiado de diana sin cambiar una coma.

Barcelona, 2022: la Casa del Libro anula la presentación de un libro crítico con la ley trans tras los enfrentamientos de manifestantes con los Mossos. Badalona, 2023: se cancela la de unas feministas acusadas de "ideas transfóbicas".

Desde el otro lado: en Valdemorillo, en 2023, la nueva concejalía de Cultura, de Vox, cancela una obra basada en el Orlando de Virginia Woolf.

2Decidir quién entra y quién informa

La acampada de la Puerta del Sol reclamaba más espacio público y menos privado. Y lo hizo ocupando el espacio público y decidiendo quién podía estar en él. No fue un hecho aislado:

28 de septiembre: un grupo de manifestantes expulsa a un equipo de EDATV al grito de "No pasarán". Ese mismo día, varios youtubers y creadores de contenido salen entre gritos de "fuera fascista". Alguno, según las imágenes, llevaba un espray de pimienta. Pero que alguien sea un provocador no te da derecho a decidir quién informa en una plaza pública.

El periodista Fernando Díaz Villanueva cuenta que los accesos tenían controles, que no le dejaron entrar con cámara y que dentro se impedía hacer fotos.

6 de octubre: Rebeca Crespo, reportera de Horizonte (Cuatro), intenta conectar en directo. Le tapan la cámara con un paraguas, hay empujones y la acusan de difundir bulos. Su resumen: "No nos han dejado hacer nuestro trabajo".

Primeros de octubre: en un directo de Malas Lenguas (TVE) desde Sol se cuenta que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha rechazado el desalojo. No era exactamente así: el tribunal solo había rechazado la medida cautelarísima, el desalojo urgente, y no había entrado en el fondo. La abogada Jimena Zabala lo corrige en voz alta desde fuera de plano: "Eso es mentira, decid la verdad". Según su relato, un activista la agarra del brazo y el reportero la acusa a ella de agresión. Su pregunta: "Yo no puedo hablar en un directo, pero ¿vosotros sí podéis mentir en un directo?"

Parla, octubre de 2026: según el vídeo publicado por el propio medio, una responsable local de Podemos y su pareja reciben a un equipo de Okdiario con "nazi de mierda, fascista, vete de aquí", "tú no sabes quién soy" y "tu cara la va a ver todo el mundo".

No es un hecho aislado. Es un patrón.

3El lenguaje de guerra

Asamblea de Madrid, 8 de octubre de 2026. Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, a Isabel Díaz Ayuso tras la muerte de Maricarmen: "En las calles de Madrid no va a haber paz". El PP la denuncia por amenazas. Ella responde: "Yo no estaba amenazando, lo único que estoy diciendo es lo que hay en las calles". Y añade que no se arrepiente.

Desde el otro lado: la "anti-España", o el mensaje de Vox sobre una periodista peruana: "Los que propagan odio y violencia… también se van. Todos".

Una cosa es lo que alguien quiso decir. Otra, lo que dice una portavoz parlamentaria desde la tribuna, cuando la calle ya está caliente.

4La violencia por una causa

Tras el boicot violento a un acto en la Universidad de Navarra, en octubre de 2025, en el que fue agredido un periodista, una tertuliana de TVE lo resumió así: "Esto no es violencia, es responder a su violencia". Del otro lado, las piedras contra un mitin de Vox en Vallecas en 2021 tuvieron su respuesta en las noches de disturbios de Ferraz en 2023.

Gritar "fascista" no te vacuna contra parecerte a uno.

Por qué funciona

Pedro y el lobo.

La etiqueta funciona porque ahorra el argumento. Es la falacia de toda la vida: atacar a la persona, no a lo que dice.

El filósofo Leo Strauss la bautizó en 1953 como "reductio ad Hitlerum": si Hitler pensaba algo, eso basta para descartarlo.

En 1990, Mike Godwin formuló su famosa ley: cuanto más se alarga una discusión en internet, más probable es que alguien acabe comparando al otro con Hitler o los nazis.

Las feministas conocemos bien el mecanismo. "Feminazi", popularizado en los años noventa por el locutor estadounidense Rush Limbaugh, sirvió para ridiculizar ante la opinión pública lo que eran demandas de un colectivo que luchaba por sus derechos. Es exactamente el mismo truco, en sentido contrario.

Y aquí está el peligro. Si cualquiera que discrepa es nazi, la palabra se gasta. Como en el cuento de Pedro y el lobo, cuando llegue el de verdad, nadie nos creerá. O peor: no sabremos reconocerlo.

Si todos somos nazis, cuando llegue el de verdad no lo veremos venir.

Hannah Arendt

La banalidad de la etiqueta.

En 1963, Hannah Arendt publicó Eichmann en Jerusalén, su crónica del juicio a uno de los organizadores del Holocausto. Esperaba encontrar a un monstruo y encontró a un hombre "terriblemente normal": un burócrata incapaz de pensar por sí mismo, que hablaba a base de frases hechas. Lo llamó la banalidad del mal.

Su idea no era que el mal sea poca cosa, sino que lo cometen personas corrientes que dejan de pensar. Y eso es lo que hace una etiqueta: es una frase hecha que te ahorra pensar en lo que el otro dice.

Hay además otra banalización, más grosera. Llamar nazi a quien te lleva la contraria es una ofensa a los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto, y a todas las víctimas de lo que de verdad fue el nazismo.

La prueba del algodón

Ocho años y la ley mordaza sigue.

Las palabras son gratis. Los hechos, no. La Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida como ley mordaza, la aprobó el Gobierno de Rajoy, y derogarla fue una de las promesas estrella de la izquierda.

Junio 2018

Pedro Sánchez llega al Gobierno.

2023

La reforma decae por las pelotas de goma y las devoluciones en caliente.

Octubre 2024

Se retoma el trámite en el Congreso.

Octubre 2026

Vuelve a decaer con las Cortes disueltas. Podemos exigía la palabra "prohibición" para las pelotas de goma; el PNV no aceptaba los cambios sobre desobediencia a los agentes; Interior, según The Objective, nunca mostró entusiasmo. El acuerdo cubría casi el 90 % del texto.

Ocho años de Gobierno "progresista" y la ley sigue en vigor. Gritar "fascista" no cuesta nada. Derogar una ley que recorta libertades, sí.

¿Quién decide qué lucha es justa?

¿Quién reparte los carnés del derecho a pensar y a opinar?

¿A cuánta gente has llamado fascista este año? ¿Cuántos lo eran?

¿Sabrías explicar qué es el fascismo sin buscarlo en Google?

¿Sabrías reconocer a uno de verdad?

Para terminar

Llamar a las cosas por su nombre.

El antifascismo de verdad no es un grito. Es defender las libertades de todos, también las de quien te parece insoportable: que pueda hablar, que pueda informar, que pueda equivocarse.

En cuanto decides quién merece esas libertades y quién no, has empezado a parecerte a aquello contra lo que dices luchar.

Llamarlo todo fascismo no te hace antifascista. Te deja sin palabras cuando llegue el de verdad.

— Nohemí Hervada

El Cluedo obsceno

El Cluedo obsceno

Actualidad · Sesgos · Sin filtros

El Cluedo obsceno.

"¿Quién mató a Maricarmen?" es la pregunta que todos se apresuran a responder. Y la que nadie debería estar haciendo.

Muerte de Maricarmen: un tablero de Cluedo con fichas grises y una sola casilla vacía marcada en rojo

Hasta hace dos semanas, casi nadie en España sabía quién era. Hoy su nombre está en los decretos, en las pancartas de la Puerta del Sol, en los plenos y en las tertulias. La muerte de Maricarmen se ha convertido en el tema del que todo el mundo habla.

Y en el mismo momento en que murió, empezó la partida. No para entender qué falló. Para decidir a quién se le carga.

Si hay algo peor que instrumentalizar una historia, es instrumentalizar una muerte.

La víctima

Maricarmen, 87 años

71
Años viviendo en el mismo piso del Retiro
23·9
Día del desahucio
14
Días después, muere en el hospital Gregorio Marañón

Fue desahuciada el 23 de septiembre y no volvió a salir del hospital. Murió el 7 de octubre.

Mientras vivía, se convirtió en símbolo: la acampada de Sol, las portadas y hasta un decreto con su nombre.

Al día siguiente de su muerte, unas 20.000 personas marcharon desde Sol hasta su casa, según la Delegación del Gobierno.

De qué murió exactamente, no hay una causa oficial publicada. Durante su ingreso se habló de un cuadro de agotamiento severo.

Ya escribí sobre su caso en la foto y los datos. Hoy no voy a hablar de la ley. Voy a hablar de lo que hicieron con ella.

Su voz

La voz que nadie escuchó entera

La víspera del desahucio, en una entrevista en RTVE, le preguntaron a quién responsabilizaba de lo que le estaba pasando. Respondió sin pestañear. Y no dio un nombre. Dio cuatro:

Pedro Sánchez, porque no se entera de la cantidad de desahucios que hay.

Isabel Díaz Ayuso, a quien, dijo, el cargo "le viene un poco grande".

José Luis Martínez-Almeida, que según ella solo se dedica a "cargarse Madrid".

Y Urbagestión, la empresa propietaria: "unos inhumanos".

¿Qué vídeo corrió por las redes? Uno en el que solo decía "a Pedro Sánchez". Lo demás, recortado. Lo verificó Maldita.es.

El mismo día de su muerte, Vox lo volvió a publicar: 11 segundos de vídeo y un texto que decía "la responsabilidad de Pedro Sánchez, como dijo Maricarmen". Más de 2 millones de visualizaciones. Ayuso, Almeida y Urbagestión no aparecían.

Y el otro lado hizo lo mismo en dirección contraria: se quedó con "Urbagestión, unos inhumanos" y con su petición de un decreto, y se olvidó de los demás nombres.

Cada bando se quedó con el trozo de su voz que le servía. Nadie la escuchó entera.

El tablero

La política como juego de mesa

En el Cluedo hay una víctima, un tablero y seis sospechosos. Gana quien acusa primero y acierta.

Eso es lo que hemos visto estos días. No una conversación sobre qué falló, quién pudo hacer algo y no lo hizo, o qué ley hay que cambiar. Una carrera por señalar al culpable antes que el otro.

Todos sabían quién la había matado antes de saber de qué había muerto.

Los sospechosos

"Ellos la mataron"

Fíjate en que nadie se salva. La acusación sale de todas partes:

El Sindicato de Inquilinas: "La especulación y el rentismo matan cada día". Maricarmen "no ha muerto, la han matado".

Irene Montero (Podemos): "No es una muerte, es un asesinato".

Rita Maestre (Más Madrid): "Malditos buitres y quienes les apoyan". Y en el pleno, a PP y Vox: "Todos ustedes son responsables de la angustia de una anciana".

Vox, en X: "Han matado a Maricarmen". Acusa al Gobierno de haber utilizado "sin ningún escrúpulo" su sufrimiento… en un mensaje que utiliza su sufrimiento.

Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox: "Procede una autopsia de Maricarmen". La relacionó con una supuesta trama del Gobierno contra la jueza Biedma y con sus acusaciones a Sánchez "como máximo culpable", y habló de una "súbita muerte". La de una mujer de 87 años que llevaba dos semanas hospitalizada.

Vito Quiles escribió que la izquierda era "capaz de haberla asesinado" para culpar a la derecha.

Y si el asesino es algo sin cara, como "la especulación" o "el rentismo", el sospechoso puede ser cualquiera que no piense como tú.

El tablero no tiene límites. El columnista Chapu Apaolaza, que entrevistó al casero, cuenta en ABC que le llaman asesino por redes y por WhatsApp. Su columna lleva un título que resume la partida: "Yo maté a Maricarmen".

Pero ojo, porque esa entrevista también tuvo su papel: sirvió para que el casero la describiera como alguien que había abusado durante décadas de los propietarios. Unos la convirtieron en mártir. Otros, en aprovechada. Ninguno la dejó ser solo una persona.

El arma n.º 1

El vídeo recortado

El 28 de septiembre, en Horizonte (Cuatro), entrevistaron al propietario de Urbagestión, que acababa de anunciar un principio de acuerdo para que Maricarmen volviera a su casa. Beatriz Talegón preguntó si el decreto se seguiría llamando Maricarmen. Carmen Porter respondió: "Hasta luego, Maricarmen".

Puedes pensar que fue un chiste de mal gusto. Es una opinión legítima. Pero se dijo con ella viva, y hablando del decreto.

Cuando murió, el fragmento volvió a circular como si se hubieran reído de una mujer muerta. Y entre quienes lo compartieron estaba un ministro del Gobierno: Óscar Puente.

El mismo ministro que, según contó el presidente de la asociación de víctimas de Adamuz, respondió a quienes le pedían la dimisión que él no había soldado el raíl. Un accidente con 46 muertos, una investigación judicial abierta y ninguna responsabilidad política asumida. Pero tiempo para difundir un corte sacado de contexto, sí.

En un programa con tantos colaboradores también ha habido voces de distinto tono: uno de ellos llegó a insinuar que Maricarmen había sido elegida "en un cásting" por Moncloa. Pero la opinión de un tertuliano no es la voz del programa, igual que un corte de diez segundos no es lo que se dijo. Juzgar a todos por una frase sacada de contexto es, precisamente, el juego que estoy criticando.

El arma n.º 2

El minuto de silencio

El 8 de octubre, la izquierda pidió minutos de silencio en varios parlamentos. La derecha los rechazó en casi todos:

Asamblea de Madrid: PP y Vox no lo respaldaron. El PP explicó que no iba a contribuir a "su utilización política".

Ayuntamiento de Madrid: sin homenaje oficial. Más Madrid y PSOE hicieron el suyo. Almeida, el PP y Vox se quedaron sentados.

Senado: la Presidencia lo rechazó por no haber precedentes. Cortes de Aragón: PP y Vox, en contra.

Corts Valencianes: se aprobó, con el voto de Vox incluido. Pero la mayoría de sus diputados se ausentaron durante el homenaje.

Hasta ahí, se puede discutir. Lo obsceno vino después. En el mismo pleno, Almeida se dirigió a la izquierda: "Cuarenta segundos ha durado el minuto de silencio que ustedes han hecho por Mari Carmen".

No lo secundan. Pero lo cronometran.

Y como arma arrojadiza, recordó a Olga, otra mujer desahuciada que murió en L'Hospitalet, y por la que nadie guardó un minuto de silencio. Tiene razón en que nadie lo hizo. Lo que no se entiende es que usara su muerte para ganar un turno de palabra.

Nota: si estás pasando por un momento difícil, puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas.

El arma n.º 3

El nombre

El "decreto Maricarmen" no lo bautizó el BOE. Fue el Sindicato de Inquilinas quien presentó a los grupos parlamentarios su propio "real decreto Maricarmen". Luego lo adoptaron medios y políticos.

Ponerle nombre de persona a una ley es muy eficaz. Convierte una votación en un juicio moral: quien vota en contra ya no discrepa de una medida. Vota "contra Maricarmen". Lo conté en el que vota no también es diputado.

Y cuando la persona muere, el nombre se convierte en otra cosa: una lápida que cada uno usa como atril.

¿Quién gestionó su caso cuando todavía había tiempo?

¿Por qué la norma que acabó con su contrato lleva tres décadas en vigor, con gobiernos de los dos colores?

¿Cuántas Maricarmen hay hoy, sin cámara, sin nombre y sin decreto?

Para terminar

Señorita Escarlata, en la cocina, con el candelabro

Esto es lo que se ha convertido la política: un tablero en el que importa más derrotar al rival que legislar, gobernar o gestionar lo de todos. Problemas que se magnifican cuando conviene y se ningunean cuando no.

Y mientras algunos seguimos trabajando, sabiendo que buena parte de lo que generamos se va en impuestos que gestiona esta gente, ellos siguen con su partida.

Lanzan los dados. Mueven la ficha. Acusan.

En el Cluedo, al final siempre hay un culpable. En esta partida, la única que no juega es la víctima.

— Nohemí Hervada

No es país para autónomos

No es país para autónomos

Autónomos · Sesgos · Sin filtros

No es país para autónomos.

Los autónomos no somos el enemigo. Somos el 95 % de las empresas de este país, y aun así hemos pasado a ser el blanco de la rabia de los de abajo.

Autónomos: una fila de comercios con las persianas bajadas y una sola, en rojo, abriéndose

Hace unos días, el ministro Óscar Puente defendió en televisión las vacaciones de Pedro Sánchez durante la crisis de Ceuta. Criticarlas, dijo, era "una infinita crueldad": "Esto de que el presidente del Gobierno no tenga derecho, como el resto de mortales, a tener unas vacaciones, es algo que no entiendo". Y añadió que el presidente "lleva el despacho en su bolsillo, como hacemos todos los políticos".

Así que subí un reel de menos de un minuto, sarcástico, con cara de pena: resulta que los autónomos también tenemos "derecho a vacaciones", y a mí se me había pasado pedirlas. El problema es que no sé a quién. Derecho a vacaciones, igual que todos tenemos derecho a una vivienda.

Lo que vino después no me lo esperaba. No por la discrepancia, que siempre es bienvenida, sino por la cantidad de odio contra los autónomos.

Que si cobramos todos en negro.

Que si no sabemos hacer cuentas.

Que las vacaciones nos las pidamos a nosotros mismos.

Que si no nos gusta, que aprobemos una oposición.

Y mi favorito: una señora que, como argumento, me recomendó ir al dermatólogo a quitarme las verrugas.

Lección gratis

La falacia ad hominem

Ese comentario, tan cortito, es un regalo. Es el ejemplo perfecto de una falacia ad hominem: cuando no puedes rebatir lo que alguien dice, atacas a la persona. Su cara, su voz, su vida. Cualquier cosa menos el argumento.

Si hablo de un tema social, político o económico y la respuesta es que te dan asco mis verrugas, no me has rebatido nada. Me has dado la razón sin darte cuenta.

Nota: por cierto, estoy tan orgullosa de mis verrugas que mi diseñadora me hizo un logo con mis labios rojos y una de ellas. Así que gracias por la publicidad.

Detectar el sarcasmo exige un mínimo de comprensión. Y si el informe PISA nos dice que la comprensión lectora está cayendo, sospecho que con la comprensión de lo que escuchamos pasa lo mismo: oímos lo que queremos oír.

Es muy valiente criticar desde un nick a quien da la cara con su nombre y apellidos.

Quiénes somos

¿En quién piensas cuando dices "autónomo"?

Igual te imaginas a alguien en la playa con un mojito y una cuenta en Suiza. Mira a tu alrededor, porque los autónomos somos:

La tienda del barrio que abre a las 6:30 para que tus hijos compren el bocadillo antes del instituto, y sigue abierta a las 11 de la noche.

El bar donde te tomas el café, la frutería, la papelería donde compras el material del cole.

El dentista, la fisioterapeuta, el psicólogo, la podóloga, el oftalmólogo. Incluso en muchos centros médicos privados, buena parte de los profesionales son autónomos.

El taxista, el repartidor, la mensajera.

El fontanero, el electricista, la pintora, el albañil y el cerrajero al que llamas a las 12 de la noche porque se te ha roto la cerradura.

Los distribuidores que arriesgan su dinero para que en la tienda haya lo que buscas.

Arquitectas, abogados, gestores, diseñadoras, consultores y quien te hizo la página web.

El restaurante donde celebras tu cumpleaños y el chiringuito de la paella.

Músicos, actrices, artistas: la gente que te alegra la vida en un concierto o en una película.

La academia donde tus hijos aprenden inglés o recuperan las asignaturas.

Haz el ejercicio: ¿de cuántos autónomos dependes en una semana normal? Pagando, faltaría más. Pero dependes.

Los datos

El tejido que sostiene el país

3,48M
Autónomos en España (septiembre de 2026, récord histórico)
95%
Empresas sin asalariados o con menos de 10 empleados
63%
Autónomos que ingresan menos que el salario mínimo (ATA)

De las 3,31 millones de empresas activas en España, el 54,4 % no tiene ni un solo asalariado y otro 40,7 % tiene entre 1 y 9 (INE, 2025).

Es decir: 95 de cada 100 empresas son autónomos o microempresas, muchas de ellas familiares.

Y según la Asociación de Trabajadores Autónomos, el 63 % de los autónomos ingresa menos que el salario mínimo. Así que lo de los millonarios con mina en Venezuela, mejor lo dejamos.

Se ha conseguido que el 95 % del tejido empresarial del país sea visto como el enemigo.

Los impuestos

¿Quién paga más?

Los datos de la Agencia Tributaria sobre el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades (lo que se paga de verdad sobre los beneficios, después de deducciones) hablan solos:

4,75%
Empresas de más de 5.000 trabajadores
15,3%
Microempresas (1 a 10 empleados)
18,6%
Pequeñas empresas (10 a 50 empleados)

Todas tienen el mismo tipo nominal, el 25 %. La diferencia está en que las grandes deducciones solo están al alcance de las grandes empresas. Las pequeñas pagan, en proporción, tres o cuatro veces más.

Y aun así, el foco de la rabia no está en las grandes. Está en el bar de la esquina.

Lo que no se ve

Las vacaciones, la baja y los marrones

Las vacaciones. Claro que podemos cogerlas. Pero si estás sola en tu negocio, un mes sin trabajar es un mes sin ingresos y con todos los gastos.

La baja. Si un autónomo enferma, no cobra nada los tres primeros días. Después cobra el 60 % de su base de cotización hasta el día 20 y el 75 % a partir del 21. Y durante los dos primeros meses de baja sigue pagando su cuota. La mayoría cotiza por bases bajas, así que la prestación muchas veces no cubre ni los gastos del negocio.

Los pagos. Las grandes empresas pagan a sus proveedores a 90 días. Muchos pequeños pagamos por adelantado, antes de recibir la mercancía.

Los marrones. Cuando hay una crisis en tu negocio, tus vacaciones pasan a segundo plano. Todos hemos perdido algún billete de avión. Y te aguantas.

Por eso me indignó tanto escuchar que el presidente tenía derecho a sus vacaciones "como el resto de mortales" en plena crisis de Ceuta, mientras guardias civiles, policías y sanitarios veían cómo se les suspendían las suyas. Cualquier persona que dirige un negocio o un equipo sabe que, cuando hay una crisis, el responsable da la cara.

Y lo más revelador vino en la misma entrevista. La periodista le recordó que, un año antes, con los incendios de Castilla y León, él mismo había escrito sobre el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco: "Las vacaciones están sobrevaloradas, que se vuelva de Cádiz a Castilla y León". ¿Su respuesta? "Yo creo que son cosas distintas": en los incendios, el responsable máximo debía estar al frente.

Si el que está de vacaciones es de los otros: que vuelva, que las vacaciones están sobrevaloradas.

Si es de los míos: criticarlo es "una infinita crueldad", porque lleva el despacho en el bolsillo.

La vara de medir no depende de lo que haces, sino de quién lo hace.

Los marrones, para arriba. Los premios, para abajo. Eso es liderar. Lo contrario es disfrutar de los privilegios del cargo.

Si quieres el poder, el margen de maniobra y los beneficios del cargo, tienes que asumir sus consecuencias. Y me da igual que te llames presidente, ministro o director general de una multinacional.

Fiscalizar el poder

Critico al que manda

Algunos me escribieron que "ya veremos cuando gobiernen los otros". Lo tengo claro: no milito en ningún partido. Cuando digo que soy "apolítica", lo que quiero decir es que soy apartidista.

Si mañana gobierna A, criticaré a A cuando lo haga mal.

Si gobierna B, criticaré a B.

Porque se fiscaliza a quien tiene el poder. Para eso existe.

La base de la democracia es que nadie tiene poder absoluto: el legislativo, el ejecutivo y el judicial se vigilan entre sí, y la prensa y los ciudadanos vigilamos a todos. Cuando dejamos de fiscalizar al poder por lealtad a unos colores, dejamos de ser ciudadanos y pasamos a ser hinchas.

Un político no es tu padre, ni tu marido, ni el líder de tu secta. No le debes lealtad: le debes exigencia. Lo escribí hace un tiempo: ni amo, ni marido, ni Dios, ni partido.

El fondo

Los gladiadores y el César

Hay un ejemplo que llevo años usando en mis formaciones. En el circo romano, cada gladiador pensaba que su enemigo era el que tenía enfrente. Era matar o morir.

Pero ¿de verdad el enemigo de un gladiador era otro gladiador? ¿O era quien los había puesto ahí, a pelear entre ellos por sobrevivir, mientras él miraba desde la tribuna?

Es lo mismo que cuenta la película El hoyo: los de arriba se sirven primero y los de abajo se pelean por las sobras. Y nadie mira hacia arriba.

¿Qué te ha hecho el autónomo que te pone el café para que lo veas como el culpable de lo que va mal?

¿Por qué nos peleamos entre los de abajo por las migajas en vez de exigir a quien gestiona lo de todos?

¿Queremos subir todos o que el de al lado baje a nuestro nivel?

Parte del problema es ese buenismo que nos impide señalar al responsable y nos empuja a pelearnos con quien tenemos más cerca.

Defender a los autónomos no es atacar a los asalariados ni a los funcionarios. Un Estado necesita funcionarios para funcionar, y yo he sido de ideología obrera toda mi vida. No se trata de quitarle a nadie lo que tiene, sino de que todos podamos tener más.

Para terminar

Mira para arriba

Mis abuelos, con un solo sueldo de vigilante nocturno y cuatro hijos, pudieron comprarse un piso para veranear en Benidorm. Yo me independicé con 19 años compartiendo piso. Mi hijo tiene 20, ya trabaja, y no puede ni plantearse irse de casa.

Hemos perdido poder adquisitivo y calidad de vida. Y en vez de exigir a quien tiene la responsabilidad, nos peleamos con el de al lado.

Así que la próxima vez que te dé rabia un autónomo, haz como deberían haber hecho los gladiadores: mira para arriba.

Los autónomos no somos el enemigo. Somos el país que te abre la persiana cada mañana.

— Nohemí Hervada

¿Que viene el Coco?

¿Que viene el Coco?

Política · Pensamiento crítico · Sin filtros

¿Que viene el Coco?

Si no votas a los de siempre, viene la ultraderecha. Llevo años oyéndolo. Y a mí ese miedo ya me caducó.

Que viene el Coco: una gran sombra gris de monstruo y, delante, una pequeña figura roja con los brazos cruzados

La mayoría de la gente con la que puedo compartir ideología (algo así como la socialdemocracia: yo nunca me he considerado de derechas, ni de lejos, aunque comparta algunas ideas mal llamadas conservadoras y esté a favor de que el Estado intervenga poco) tiene un argumento estrella. Si no votas a los de ahora, viene la ultraderecha.

Es un argumento que no me canso de oír, en todas sus versiones:

«Los otros son peores».

«Hay que evitar que gobiernen los otros».

«Vox es lo peor para los derechos».

«El lado correcto de la historia», «evitar el mal mayor», «levantar un muro a la ultraderecha».

Eslóganes. Solo eso.

La pregunta

¿Qué duele más: el contrario o los tuyos?

¿Qué es peor: que te gobierne alguien con quien no compartes políticas ni forma de mirar la economía o la sociedad, o que te gobiernen «los tuyos» mintiéndote descaradamente?

¿Que cambien las políticas de su propia ideología disfrazándolas de tu cuerda a base de relato?

¿Que gobierne un partido con un programa que no votaste… o que los que tú votaste hagan justo aquello que prometieron, hasta la saciedad, no hacer?

¿Duele menos la traición de los tuyos que las decisiones del contrario?

No lo sé. Pero a mí me jode más que me traten de idiota.

Porque cuando tienes enfrente a alguien que hace cosas que no te gustan, alguien que no es de tu cuerda, te rebelas y exiges cambios. Pero cuando quienes lo hacen son de los tuyos, lo que provocan es disonancia cognitiva. Y la disonancia se resuelve casi siempre igual: justificando lo injustificable.

Como manifestarse contra el Gobierno siendo vicepresidenta de ese Gobierno. Yolanda Díaz, el 27 de septiembre, en la fiesta del PCE, apoyando la acampada de Sol contra los decretos de vivienda que su propio Gobierno no lograba sacar adelante:

«La derecha que se retrate votando y nosotros movilizándonos».

Obediencia

De la polarización a los soldados

Ya no es solo la polarización de la sociedad. Es la transformación de una sociedad en soldados acríticos y obedientes.

Y yo creía que, como sociedad, habíamos dejado claro en los juicios de Núremberg que la obediencia no puede estar por encima de la humanidad. Lo dice el Principio IV que la ONU formuló en 1950:

«El hecho de que una persona haya actuado en cumplimiento de una orden de su Gobierno o de un superior jerárquico no la exime de responsabilidad conforme al derecho internacional, si efectivamente ha tenido la posibilidad moral de opción». Principios de Núremberg, Comisión de Derecho Internacional de la ONU (1950).

Por mucho que sean los tuyos.

La superioridad moral

Los buenos por definición

El «que viene el Coco» funciona porque se apoya en una idea muy arraigada: la izquierda son los buenos. ¿De dónde sale?

1789

En la Asamblea francesa, los contrarios al veto del rey se sientan a la izquierda. Desde entonces, la izquierda se identifica con el «progreso».

Años 30

Gramsci teoriza la hegemonía cultural: ganar el sentido común antes que el poder.

1975-1982

En España, el antifranquismo da a la izquierda una legitimidad que, como escribió ABC, «valía para perdonar cualquier cosa». De los GAL a Filesa.

Lo reconoce hasta un autor de izquierdas, Ignacio Sánchez-Cuenca, en La superioridad moral de la izquierda (2018): «tener razón es muy difícil de gestionar». Y Andrés Trapiello lo resumió así: «La izquierda se considera moral y culturalmente superior a la derecha porque cree que la cultura es cosa de izquierdas».

La psicología también lo ha estudiado. Según Jonathan Haidt y sus colegas (2012), cuando se pide a la gente que adivine los valores morales del bando contrario, los progresistas son los que más se equivocan. Y un estudio con población española (2025) encontró que incluso las personas de derechas ven más morales las causas de izquierda.

Pero la historia no respalda esa superioridad. Las ideologías de extrema izquierda han sido tan culpables como las de extrema derecha de millones de muertes:

6-20M
Muertes bajo Stalin, según el historiador
15-55M
Muertes del Gran Salto Adelante de Mao
25%
De la población de Camboya, asesinada por los Jemeres Rojos

El nazismo exterminó a 6 millones de judíos y a millones de personas más. Ningún extremo tiene autoridad moral para dar lecciones.

¿Socialdemocracia?

Lo que se ha hecho en su nombre

Lo que más me molesta no es que la izquierda se crea superior. Es que se lo crea mientras gobierna en contra de los principios que dice defender. Algunos ejemplos de lo que la socialdemocracia clásica defendería y aquí no se ha hecho:

Vivienda pública. La vivienda social es el 1,2-2,5 % del parque en España. En Dinamarca, el 21 %.

Impuestos justos. El IRPF no se ajusta a la inflación: pagas más aunque tu sueldo real baje. En 2025, 2.300 millones extra, según la propia Hacienda.

Igualdad ante la ley. Amnistía a cambio de votos. El propio Tribunal Constitucional, aunque la avaló, anuló dos artículos por vulnerar la igualdad.

Solidaridad entre territorios. Perdón de 83.252 millones de deuda autonómica y «financiación singular» para Cataluña. Emiliano García-Page, del PSOE, la llamó «el mayor daño a la ideología del PSOE de su historia».

Instituciones neutrales. El CIS de Tezanos, exmiembro de la dirección del PSOE, sobreestimó a la izquierda en 41 de 42 elecciones. RTVE se cambió por decreto ley para nombrar a su consejo por mayoría simple, y Bruselas habla de «injerencia política».

Cuentas públicas. Ni un solo presupuesto en toda la legislatura.

Familias. La Ley de Familias, bloqueada en el Congreso desde 2024.

El rumbo

Ni Venezuela ni Dinamarca

Seamos justas con los datos: los tres grandes índices de calidad democrática (The Economist, V-Dem y Freedom House) siguen considerando a España una democracia plena. Venezuela es una autocracia. No somos Venezuela.

Pero la socialdemocracia que muchos votaban miraba a Dinamarca. Y allí, la socialdemócrata Mette Frederiksen gobierna con superávit (4,5 % del PIB), deuda por debajo del 30 % y una política migratoria tan estricta que en inmigración se ha alineado con Meloni frente a Sánchez.

Aquí: déficit, 2.389 millones de partidas del plan de fondos europeos reasignados a pagar pensiones y ni un solo presupuesto aprobado en toda la legislatura.

Nota: el Tribunal de Cuentas detectó en la Cuenta General del Estado de 2024 modificaciones presupuestarias por 2.389 millones que recortaron créditos del Plan de Recuperación para financiar clases pasivas y complementos a mínimos de pensiones. Cuestionó su justificación, pero no concluyó que hubiera un uso ilegal. Su presidenta y la Comisión Europea niegan que se usaran fondos europeos para pagar pensiones.

Mientras tanto, Bruselas le saca a España tarjeta amarilla por la corrupción, los ataques a los jueces, el bloqueo del CGPJ y la injerencia en RTVE.

No somos Venezuela. Pero cada año nos parecemos menos a Dinamarca.

Mi voto

Feminismo no vota traidores

En las municipales de 2023 fui a votar con una camiseta que decía: «mujer: hembra humana adulta». Ese era mi mensaje, aunque ninguna papeleta lo recogiera.

Camiseta negra con la definición mujer: hembra humana adulta, con la que fui a votar en 2023
Mi publicación en Instagram en mayo de 2023: con esta camiseta fui a votar.

Más de 100 colectivos feministas pidieron entonces no votar a PSOE, Podemos ni Sumar, con el lema #FeminismoNoVotaTraidores, por la ley del «solo sí es sí», la ley trans y la abolición de la prostitución que nunca llegó.

En las generales de julio, el feminismo que yo defiendo ni siquiera estaba en las papeletas. El Partido Feminista de España, de Lidia Falcón, uno de los partidos emblemáticos de la izquierda de nuestro país, había sido expulsado de Izquierda Unida en febrero de 2020: su Asamblea Político y Social lo aprobó con el 85 % de los votos. Oficialmente, por «mantener posiciones contrarias a las aprobadas en los órganos de IU». En la práctica, por ser crítico con la ley trans.

Es decir: la izquierda traicionó a uno de los partidos feministas más antiguos de España, fundado en 1977. A su presidenta, una mujer que fue detenida hasta siete veces y torturada durante el franquismo por defender la libertad, se la acabó tachando de «terf» (trans-exclusionary radical feminist, «feminista radical trans-excluyente», un término que se usa como insulto) y de «facha», e incluso fue denunciada por delito de odio. La Fiscalía archivó la denuncia: no era odio, era libertad de expresión.

Torturada por el franquismo. Expulsada por la izquierda.

Así que escribí en mi papeleta: «Feminismo no vota traidores».

Hace años que me desengañé de quienes, diciendo que estaban «de mi lado», gobernaron en mi contra. Lo conté en Demasiado feminista. Así que no: lo de «que viene el Coco» a mí hace muchos años que me caducó.

Prefiero luchar y criticar, como lo he hecho desde que empecé a hacer política, a quienes a priori están alejados ideológicamente de mí. Me preocupa más que me gobierne gente que quiere cargarse la separación de poderes o que intenta que el cuarto poder sea su altavoz político para las masas.

Para terminar

Huérfana de partido, no de valores

No sé qué voy a votar este 29N. Pero tengo meridianamente claro a quién no voy a votar.

Evidentemente, no votaré a quienes no comparten mi ideología. Pero menos aún a quienes pretenden utilizarme disfrazándose de lo que tengo claro que no son.

Si eres de los muchos decepcionados con tu partido, quizá la solución no es votar con la nariz tapada, sino buscar alternativas.

Votar con la nariz tapada: una figura roja con una pinza en la nariz mete la papeleta en una urna de la que sale mal olor

Igual toca votar en blanco, masivamente, para que de una vez llegue el mensaje a una clase política más interesada en el escaño que en nuestro bienestar.

Sé que el voto en blanco no deja escaños vacíos: cuenta como voto válido y solo complica la entrada a los partidos pequeños. Pero existe hasta un partido para eso: Escaños en Blanco. Nació en 2011 con una única propuesta: si obtiene escaños, los deja vacíos y renuncia a las subvenciones. Un asiento vacío en el Congreso es el mensaje más claro que se le puede mandar a quien solo quiere ocuparlo.

Prefiero criticar a quien está lejos de mí que vivir con la vergüenza de apoyar a quien me mea encima y me pide que diga qué bonita es la lluvia.

Si nada cambia… nada cambia.

— Nohemí Hervada

Elecciones en caliente

Elecciones en caliente

Actualidad · Política · Sin filtros

Elecciones en caliente.

Sánchez convoca elecciones para el 29 de noviembre. No es casualidad que sea ahora: se legisló a golpe de lágrima y ahora se quiere que votemos igual.

Elecciones en caliente: un foco rojo ilumina una pequeña tienda de campaña mientras una pila de expedientes grises queda en la sombra

Este lunes, 5 de octubre, Pedro Sánchez anunció en una declaración institucional, sin preguntas, que convoca elecciones generales para el domingo 29 de noviembre. Tres días después de que el Congreso tumbara sus dos decretos de vivienda (178 votos contra 172 y 184 contra 166).

Sus palabras: «hay insatisfacción», «hemos cometido errores», «para hacer más necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente».

Llevo tres posts hablando de esto: de cómo se señaló a quien votó no, de legislar a golpe de decreto y de qué es la política. Hoy toca unir los puntos.

La farsa no es convocar elecciones. La farsa es el momento y el marco.

El punto de partida

Un Gobierno que no ganó las elecciones

137
Escaños del PP en el 23J (2023): primera fuerza
121
Escaños del PSOE
179
Votos de la investidura, sumando a 7 partidos más

Sánchez fue investido en noviembre de 2023 con los votos de Sumar, ERC, Junts, Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria. Es legal, así funciona el parlamentarismo. Pero tuvo un precio, y lo pagó con partidos con los que había prometido no pactar, incluidos partidos de derechas como Junts, PNV o CC:

Junts: ley de amnistía para los condenados del procés.

ERC: condonación de 15.000 millones de deuda y el traspaso de Rodalies.

PNV: traspasos, entre ellos la gestión de la Seguridad Social.

Coalición Canaria: inversiones y 100 millones para La Palma.

Lo que decía antes:

2015

«Con Bildu no vamos a pactar. Si quiere, lo digo cinco veces o veinte».

2019

«Ni yo ni el 95 % de los españoles dormiría tranquilo con Podemos en el Gobierno».

2022-2023

La amnistía «no entra dentro de la Constitución».

¿Y Bildu? No hay pruebas de un pago. Pero hay datos:

En 2021, la competencia de prisiones pasó al Gobierno vasco.

En marzo de 2023 se acabó la dispersión: todos los presos de ETA, en cárceles vascas o navarras.

Hoy, 73 de los 112 presos de ETA están en tercer grado o en régimen flexible (datos de Sare, la red de apoyo a los presos).

Las grabaciones de Koldo García apuntan a contactos de Santos Cerdán con Bildu en Navarra que nadie ha explicado.

Nota: la relación entre el apoyo de Bildu y la política penitenciaria es una sospecha política, no un hecho probado. El Gobierno siempre lo ha negado. Ahí quedan los datos.

Sin mayoría

Ni un solo presupuesto

La investidura le dio el cargo. No le dio una mayoría para gobernar. La prueba: en toda la legislatura no ha aprobado ni un solo presupuesto. Seguimos con los de 2023, prorrogados en 2024, 2025 y 2026. El plazo para presentar los de 2027 venció el 30 de septiembre sin que los presentara.

¿Cómo se gobierna sin presupuestos y sin mayoría? Por decreto.

196
Decretos ley de Sánchez desde 2018
129
Los de Felipe González, en 14 años
10
Decretos tumbados por el Congreso en esta legislatura
El relato

El caso Maricarmen y el decreto exprés

María del Carmen Abascal, 87 años, vivía en un piso de renta antigua del Retiro (Madrid), con un contrato de 1956. La desahuciaron el 23 de septiembre. Las imágenes, sacándola en camilla, dieron la vuelta a España.

Ese mismo día, desde Nueva York, Sánchez dijo: «Si hubiéramos convalidado el decreto ley, no se habría producido este desahucio».

Lo que no se contó tanto:

El edificio no lo compró un fondo buitre, sino Urbagestión, una microempresa de 7 empleados que se define como «una sencilla pyme».

El desahucio era legal y lo avaló el Supremo en marzo de 2026: según la ley de alquileres de 1994 (aprobada por un Gobierno socialista), la subrogación del contrato se extinguió en 2007.

La propia Maricarmen dijo en RTVE, horas antes, que Sánchez «no se entera o no quiere enterarse» de los desahucios que hay cada día.

Y con la emoción a flor de piel, el Gobierno aprobó dos decretos a toda prisa. Al presentarlos, la propia ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, reconoció: «Tengo un cacao». El Congreso los tumbó.

«No va a haber más desahucios en España cuando haya un Gobierno socialista. Ese va a ser mi compromiso». Pedro Sánchez, 2015.

Lo dijo más de una vez. Míralo en vídeo.

272.417
Desahucios desde junio de 2018 (CGPJ)
+74%
Precio de compra de vivienda (2018-2026)
+23%
Salarios en el mismo periodo

El alquiler ha subido un 45 % en esos ocho años y la inflación, un 27 %. Tres años después de la Ley de Vivienda de 2023, el alquiler ha subido un 30,7 % y la oferta ha caído un 69 % en Barcelona. Y en 2019 el propio Sánchez rechazaba las medidas de Podemos sobre alquiler por «intervencionismo».

¿Quién es un buitre?

Depende de lo cerca que estés del Gobierno

El relato es sencillo: quien vota sí está con el derecho a la vivienda; quien vota no, con los fondos buitre. Pero los datos dicen otra cosa:

Más del 90 % del alquiler en España es de personas físicas. Las empresas tienen el 8 % (Banco de España).

Muchas de esas personas alquilan un segundo piso para completar ingresos escasos, asegurarse la jubilación o guardarlo para sus hijos. Y se les llama buitres.

Mientras tanto, en el partido que reparte el calificativo:

23 de los 121 diputados del PSOE tienen 3 o más inmuebles, y 17 declaran ingresos por alquiler.

La diputada Mercè Perea tiene 13 inmuebles y cobra 18.041 € al año de alquileres.

El ministro Félix Bolaños, 11.797 €. Pedro Sánchez, 12.845 €.

Y la escena de la semana: El Gran Wyoming, que ha reconocido tener 19 pisos («he ganado mucho dinero y lo invierto en lo que quiero»), entrevistando en El Intermedio a la portavoz del Sindicato de Inquilinas sobre lo mal que está especular con la vivienda.

Ser buitre no depende de cuántas casas tengas, sino de lo cerca que estés del partido.

La indignación

Es real, pero no es la que te cuentan

Es cierto que la sociedad está indignada. Pero no hablo de la pretendida secuela del 15M acampada en la Puerta del Sol. Hablo de un hartazgo general que viene de lejos.

En noviembre de 2023, cuando se creó el Ministerio de Vivienda, la vivienda era el 12.º problema de los españoles para el CIS. Desde diciembre de 2024 es el primero, y llegó a su récord en febrero de 2026: 42,8 %. No es un problema que este Gobierno heredara. Es un problema que ha empeorado con él, también por medidas que espantan al pequeño propietario: alargar los desahucios de inquilinos que no pagan (la deuda media del moroso subió a 8.489 € en 2025) o el riesgo de cometer coacciones si le cortas los suministros, aunque los sigas pagando tú.

Pero no es solo la vivienda:

Poder adquisitivo: la inflación de septiembre es del 4,9 %, la más alta desde 2023. La cesta de la compra cuesta un 40 % más que en 2021. La gasolina, a 1,83 €/L. Y los salarios reales siguen un 2 % por debajo de 2021 (OCDE).

Sanidad: 853.740 pacientes esperando una operación, un récord, con 122 días de espera media. Solo el 21,8 % consigue cita con su médico de familia en 24-48 horas.

Educación: PISA 2025 da los peores resultados de la serie: lectura 451 (−23 puntos) y matemáticas 457 (−16).

Seguridad: el total de delitos se mantiene, pero suben los violentos: homicidios +7,7 % en 2025; delitos sexuales +4 % y riñas +10 % en el primer semestre de 2026.

Servicios públicos

«A la cabeza del mundo»

En noviembre de 2025, el ministro de Transportes, Óscar Puente, anunciaba trenes a 350 km/h para «mantener a la alta velocidad española a la cabeza del mundo».

Dos meses después, el 18 de enero de 2026, un Iryo descarriló en Adamuz (Córdoba) y chocó con un Alvia: 46 muertos y 292 heridos, el peor accidente ferroviario desde 2013. Lo que se sabe:

Un carril se rompió 40 cm por una soldadura defectuosa.

El sistema que debía alertar de la rotura estaba mal ajustado, y los inspectores no tenían la experiencia exigida (informe de la Guardia Civil).

El sindicato de maquinistas había avisado en agosto de 2025 del desgaste de la vía.

Adif dedica el 84 % de su presupuesto a obra nueva y solo el 16 % a mantenimiento.

Según el ministro, la vía estaba «supuestamente en perfecto estado». Dos días después, en Gelida, un tren de Cercanías chocó con un muro caído sobre la vía: un maquinista en prácticas muerto. Y en agosto, el mejor mes del año, solo el 52,9 % de los trenes de Rodalies llegó a su hora.

Un ministerio cuyo anterior titular cumple 24 años de cárcel.

Las víctimas

Los que se quedan sin foto

La Palma: cinco años después del volcán, cientos de familias siguen en módulos y caravanas. No se ha terminado ninguna vivienda pública y faltan 250 millones por repartir.

DANA: 233 muertos. Nueve meses después, el Estado había pagado solo el 15 % de sus ayudas directas.

Ceuta: en julio, decenas de miles de inmigrantes entraron en 48 horas, con los centros de menores al 1.600 %. El presidente de la ciudad dijo que el Gobierno «no entendía la dimensión».

Incendios: 2025 fue el peor año desde 2006, y 2026 ya roza las 300.000 hectáreas, el triple de la media.

Por qué ahora

El foco y la sombra

Si estas elecciones se hubieran convocado hace un mes, la campaña habría girado en torno a esto:

José Luis Ábalos, exministro de Transportes: condenado por el Supremo a 24 años y 3 meses de prisión. Koldo García, a casi 20.

Santos Cerdán, ex número tres del PSOE: estuvo en prisión provisional y sigue investigado.

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz: condenado por revelación de datos reservados.

El hermano del presidente: condenado en primera instancia a 9 años de inhabilitación.

La mujer del presidente: enviada a juicio con jurado por tráfico de influencias y malversación.

El PSOE: la Audiencia Nacional investiga sus pagos en metálico, y Anticorrupción estudia pedir su imputación como partido en el caso de las «cloacas» de Leire Díez.

Hoy todo eso se apaga bajo el foco de luz intensa que ilumina a un grupo de enfadados acampados en la Puerta del Sol, gritando consignas con poca verdad y mucha demagogia.

Trabajan más los spin doctors que los ministros. Se emplean más recursos en crear y difundir el relato que en hacer política.

Y así, del mismo modo que se legisla en caliente, a golpe de lágrima, se quiere que votemos en caliente. Aprovechando una ola de indignación por un problema real, la falta de oferta de vivienda, sobre todo en las zonas tensionadas, como si estas elecciones fueran un referéndum: o le votas a él, o estás con los que votaron no a los decretos. Es el viejo «que viene la ultraderecha», y por qué a mí ya no me funciona lo cuento en ¿Que viene el Coco?

Para terminar

No es un referéndum. Es un balance.

No es un 15M. Es una clase media que paga más por todo, espera más para todo y recibe menos de todo. Y a esa indignación no se la apaga con un decreto en caliente ni con una campaña de siete semanas.

El 29 de noviembre no se vota si estás a favor o en contra del derecho a la vivienda. Se vota la gestión de ocho años.

Antes de votar, enfría la cabeza. Y mira los datos, no la foto.

— Nohemí Hervada

Polarización política en España

Polarización política en España

Política · Crispación · Sin filtros

Un enemigo en vez de un proyecto.

La polarización política en España no nace en la calle. La fabrican quienes prefieren tenerte enfadado antes que convencido.

Polarización política en España: dos bloques de puntos grises enfrentados y un punto rojo en medio

En la primera parte contaba cómo pasé de decir "soy apolítica" a entender que la política es ocuparse de lo común, no llevar un carné.

Y los datos decían algo importante: en España no hay desinterés por lo público. Hay desafección. El 90 % desconfía de los partidos.

Hoy toca la otra cara: qué ha hecho la clase política con ese desencanto. Y sobre todo, por qué hablamos tanto de polarización política en España cuando, como verás, la mayoría no vivimos en una trinchera.

La función olvidada

Gestionar lo público o perpetuarse

La función de un político es sencilla de enunciar: gestionar lo público y mejorar el bienestar de la población. No es mantenerse en el poder a toda costa. No es usarlo en beneficio propio.

El problema está estudiado desde hace más de un siglo, y por autores de todos los colores:

Max Weber (1919) distinguía entre quien vive para la política y quien vive de la política. El segundo necesita, ante todo, seguir en el cargo.

Robert Michels (1911), sociólogo que había militado en el socialismo alemán, formuló la "ley de hierro de la oligarquía": toda organización, por democrática que nazca, acaba sirviendo a quienes la dirigen.

James Buchanan, premio Nobel y referente liberal, lo resumió así: los políticos no son ángeles. Responden a sus propios incentivos, como todos. Y el primero es ser reelegidos.

La ciudadanía lo percibe. En el barómetro del CIS de septiembre, "el Gobierno y partidos o políticos concretos" es el primer problema del país para el 15,4 % de los encuestados. Los políticos ya no se perciben como quienes resuelven los problemas, sino como uno de ellos.

La estrategia

Dibujar un enemigo

Y aquí viene lo grave. Si a una población desencantada ya no la movilizan los proyectos, ¿qué la saca de casa para votar?

La respuesta que han encontrado los partidos es tan vieja como eficaz: darle un enemigo.

Carl Schmitt, jurista conservador, definió la política como la distinción entre amigo y enemigo.

Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, teóricos de la izquierda, propusieron construir un "ellos" para crear un "nosotros". Fue la base intelectual del primer Podemos.

El politólogo Steven Webster lo midió en Estados Unidos: la ira moviliza más que la adhesión. Cada vez más gente no vota a favor de alguien. Vota contra alguien.

En España lo hemos visto en todos los colores:

"La casta", de Podemos.

El "muro" frente a la derecha, de Pedro Sánchez en su investidura de 2023. Hoy se repite como "si no nos votas, viene la ultraderecha": lo desmonto en ¿Que viene el Coco?

La "anti-España", de Vox.

"Que te vote Txapote", nacido en el entorno de Vox y amplificado por políticos de PP y Vox.

Y el último capítulo: "quien vote no a los decretos de vivienda está con los fondos buitre", con votación a viva voz para que cada diputado se retratara. Lo conté en El que vota no también es diputado.

Y hay un atajo todavía más barato que el eslogan: la etiqueta. Hoy, quien no está de acuerdo con el Gobierno es "facha". Cuando no, directamente "nazi".

Ceuta, la ciudad de las cuatro culturas, donde cristianos, musulmanes, judíos e hindúes llevan décadas conviviendo. Cuando sus vecinos salieron a la calle a pedir seguridad, tuvieron que empezar defendiéndose: "No somos racistas". Y un dato que desmonta la etiqueta: cuando en agosto desembarcaron en la ciudad un grupo neonazi y el eurodiputado Alvise Pérez, fueron los propios ceutíes quienes los echaron al grito de "Ceuta sí, nazis no".

Irene Montero, en enero de 2026: "Ojalá podamos barrer de fachas y racistas este país con gente migrante". Podemos dijo después que era ironía.

La otra trinchera tiene su propio diccionario: "traidor", "felón", "comunista" para cualquiera que no piense igual.

Si todo el que discrepa es facha, la palabra deja de significar nada. Y los fascistas de verdad lo agradecen.

Movilizar con ira es más barato que convencer con argumentos.

Pero hay un dato que desmonta la idea de que somos un país dividido en dos trincheras. Según el CIS, al 75 % no le incomoda nada tener vecinos que voten a otro partido. Y al 64 % no le importaría que su hijo se casara con alguien de otro partido.

En cambio, uno de cada tres españoles dice sentir "asco" hacia Sánchez o hacia Abascal.

No nos odiamos entre vecinos. Nos han enseñado a odiar a los líderes del otro.

La crispación viene más de arriba que de abajo. Es una estrategia, no un clima.

La memoria

De la Transición a la trinchera

No hace tanto, este país hizo algo muy difícil. Saliendo de una guerra civil y de casi cuarenta años de dictadura, gente que se había enfrentado se sentó a pactar.

No fue un cuento de hadas. Fue algo más valioso: la única forma posible de redactar una Constitución y caminar hacia la democracia. Un pacto, con renuncias por todas partes.

1978

Siete ponentes de UCD, AP, PSOE, PCE y la minoría catalana redactan la Constitución. Del franquismo reformista al comunismo, en la misma mesa. En el referéndum, cerca del 88 % vota sí.

1981

El 23-F demuestra que había quien añoraba el régimen anterior. Pero el golpe fracasó, y días después más de un millón de personas salieron a la calle en Madrid por la democracia. La sociedad dejó claro que no quería volver atrás.

2026

De aquellos siete "padres de la Constitución", cinco han muerto. Siguen vivos Miguel Herrero de Miñón y Miquel Roca.

Hubo violencia en esos años, claro. Pero conviene llamar a cada cosa por su nombre:

ETA nació contra el franquismo, pero siguió matando en democracia, y la mayoría de sus víctimas fueron civiles. Eso no era política. Era terrorismo.

Los GAL tampoco eran política. Eran guerra sucia y terrorismo de Estado.

Con aquella generación ya casi desaparecida, ha llegado otra que hace justo lo contrario: reabrir heridas que la mayoría de sus votantes no vivió. Leyes de memoria por un lado, leyes de "concordia" por el otro, y la Guerra Civil convertida de nuevo en munición electoral.

Es más fácil reavivar un odio que diseñar un proyecto.

Es más fácil fanatizar a una base que gestionar con cabeza.

Es más fácil buscar un culpable que tener visión de Estado.

¿Cuándo fue la última vez que votaste a favor de un proyecto y no en contra de alguien?

¿Sabrías decir tres propuestas concretas del partido al que votas?

¿Las causas que defiendes siguen siendo tuyas, o ya tienen dueño?

Para terminar

Ni trinchera ni silencio

La crispación no es un clima que cae del cielo. Es una estrategia. Y como toda estrategia, solo funciona si picas.

No hace falta afiliarse a nada para dejar de picar. Basta con hacer política sin carné:

Infórmate en fuentes de distinto color. Si todas te dan la razón, no te estás informando.

Exige gestión, no gestos. Resultados medibles, no eslóganes. Los datos de estos ocho años, en Elecciones en caliente.

Desconfía de quien te ofrece un enemigo en lugar de un proyecto.

Defiende tus causas sin entregarlas a unas siglas.

Nos quieren enfadados porque enfadados no pensamos. Y quien no piensa, vota lo que le digan.

— Nohemí Hervada

El que vota NO también es diputado

El que vota NO también es diputado

Congreso · Vivienda · Sin filtros

El que vota no también es diputado.

Lo que pasó en el Congreso con los decretos de vivienda no fue un debate. Fue un señalamiento. Y eso dice más de nuestra política que el resultado de la votación.

Decretos de vivienda en el Congreso: un hemiciclo y un solo escaño señalado en rojo

"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo."

Nota: la frase se atribuye casi siempre a Voltaire, pero no es suya. La escribió su biógrafa, Evelyn Beatrice Hall, en 1906 (The Friends of Voltaire), para resumir lo que él pensaba. Un detalle muy apropiado para un artículo sobre relatos.

Hoy esa frase suena casi a ciencia ficción. Y si no, mira lo que pasó en el Congreso.

El viernes 2 de octubre, el Congreso tumbó los dos decretos de vivienda del Gobierno. Hasta aquí, democracia normal: el Gobierno propone, el Parlamento decide.

Lo que no fue normal fue todo lo demás:

  • Diputados y ministros que, en lugar de defender por qué votar sí, se dedicaron a amenazar a quien votara no.
  • Una votación a viva voz pedida para que cada "no" se oyera con nombre y apellidos.
  • Y un final de sesión con gritos, octavillas y reproches a "los otros".

No voy a hablar hoy de si los decretos eran buenos o malos. Voy a hablar de algo que me preocupa más: de cuándo empezamos a tratar al que discrepa como a un enemigo.

Los hechos

Qué se votó y cómo acabó

172/178
Primer decreto (prórroga de contratos, tope del 2 % y freno a desahucios). Sí / No
166/184
Segundo decreto (prórroga automática de los alquileres). Sí / No
0
Abstenciones. Nadie se quedó en medio
  • Votaron "no" a los dos: PP, Vox, Junts y UPN.
  • El PNV apoyó el primero y rechazó el segundo, por falta de negociación y por el riesgo de reducir la oferta de alquiler.
  • Votaron "sí": PSOE, Sumar, ERC, Bildu, Podemos, BNG y Compromís.
La escenografía

"Quedaos con sus caras"

A las 8:48 de la mañana, horas antes del pleno, PSOE y Sumar registraron una petición: que la votación fuera pública y por llamamiento. Es decir, que cada diputado se levantara y dijera su voto en voz alta.

Es legal. El Reglamento del Congreso lo permite si lo piden dos grupos. Pero conviene saber una cosa: el voto electrónico normal ya es individual y público. Al día siguiente puedes consultar qué votó cada diputado, con nombre y apellidos.

Así que el llamamiento no aportaba ni un dato nuevo. Solo aportaba escenario. Y la diputada de Sumar Tesh Sidi se encargó de explicarlo mejor que nadie: publicó la petición en redes con un mensaje de cinco palabras.

Tuit de Tesh Sidi con la solicitud de votación por llamamiento de los decretos de vivienda
"¡Quedaros con sus caras!". Tuit de Tesh Sidi (Sumar) con la solicitud de votación por llamamiento firmada por Patxi López y Verónica Martínez Barbero.

No era transparencia. Era una diana.

Las palabras

Argumentos, pocos. Amenazas, muchas.

Esto es lo que se escuchó en el Congreso para pedir el sí. Fíjate en que casi ninguna frase explica qué hacía el decreto. Todas apuntan a quien vota en contra:

  • Pedro Sánchez: "La culpa no la tendrá la troika, ni la prima de riesgo, ni los bancos. La tendrán aquellos que voten no." Y también: "La Historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan".
  • Pablo Bustinduy (ministro, Sumar), ante los periodistas antes del pleno: "Quien vote que no a estos decretos de vivienda hoy, quien vote que no le estará poniendo su nombre y apellido a cada desahucio que suceda, a cada contrato que se acabe, a cada euro de más que le roben a las familias trabajadoras en España. El brazo político del rentismo hoy va a demostrar de qué lado está y a quién defiende" (vídeo). Y ya en la tribuna: "Pueden gritar muy alto 'España' o 'Catalunya', pero van a votar contra su pueblo".
  • Alberto Ibáñez (Compromís): "Votar no a este decreto es empujar a que cientos de personas pierdan sus vidas". Y preguntó a los diputados si querían "firmar también los suicidios". Ya en el patio, a la portavoz del PP, Ester Muñoz: "¡Lo vais a pagar!"
  • Gerardo Pisarello (Sumar): "Malditas sean las derechas rentistas rendidas a los buitres que con su voto permitirán que nuestras abuelas, nuestras vecinas, queden en la calle o pierdan la vida". Y remató: "Quien hoy perpetre esta infamia con su voto no va a quedar impune".
  • Gabriel Rufián (ERC): "Salgan a la calle a descojonarse de esto si son tan valientes, pero sin escolta".
  • Águeda Micó (Compromís): "PP, Vox y Junts venderían hasta a su madre por una caricia de los poderosos".
  • Isabel Rodríguez (ministra de Vivienda): "Los próximos desahucios serán responsabilidad de esta Cámara".

Al acabar la votación, la diputada de Podemos Martina Velarde se fue a gritos hacia la bancada de Vox. Ella misma lo explicó después en redes: les gritó que "no tenían vergüenza" porque, según ella, se habían reído durante la sesión. Desde la tribuna de invitados se gritó "sinvergüenzas" y la presidenta de la Cámara tuvo que desalojarlos. Y horas después, el PSOE de Asturias publicó en redes los nombres y apellidos de los diputados de PP y Vox que habían votado no.

Cuando no puedes convencer, intimidas. Cuando no puedes argumentar, señalas.

Para ser justos

La demagogia no tiene color

Sería fácil convertir este artículo en un "los malos son los de un lado". Pero no sería verdad. El análisis de los datos que se dieron en el debate deja exageraciones en todas las bancadas:

  • Vox dijo que España era el país con más inflación de la OCDE. Falso: en agosto estábamos en el 4,4 %, por debajo de Rumanía, Lituania o Chipre. Y habló de "cinco millones de personas" llegadas en cinco años, cuando la población creció en unos 2,1 millones.
  • PP y Junts atribuyeron al decreto la retirada de 4.290 pisos del alquiler, cuando el propio estudio advierte de que todavía no se puede atribuir.
  • Junts respondió con su propio relato: "No nos da miedo el chantaje". El PP, con el suyo: "Han tratado de arreglar en cuatro días lo que han destrozado en ocho años".

La retórica y la demagogia son tan viejas como los parlamentos. La diferencia está en el grado. Una cosa es exagerar un dato. Otra muy distinta es decirle a un diputado que tendrá muertos en la conciencia por votar lo que considera.

Lo que dice la Constitución

Discrepar no es traicionar

Hay dos artículos de la Constitución que más de uno debería releer:

  • Artículo 67.2: los diputados "no estarán ligados por mandato imperativo". Nadie, ni su partido ni la calle, puede obligarles a votar algo.
  • Artículo 79.3: el voto de los parlamentarios es "personal e indelegable".

Es decir: votar "no" es tan legítimo como votar "sí". Para eso existe un Parlamento. Si el voto contrario fuera ilegítimo, no haría falta votar.

Detrás de cada amenaza hay una idea peligrosa: que quien piensa distinto no puede tener razones, solo intereses. Que si votas "no" es porque eres "rentista", "vendido a los buitres" o "indolente al sufrimiento". Nunca porque creas, con datos, que esa ley va a empeorar el problema.

Y datos para dudar había. El Banco de España advertía en junio de que los controles de precios son eficaces a corto plazo, pero que sus beneficios se compensan con "pérdidas de bienestar a medio y largo plazo". Se puede discrepar del Banco de España. Lo que no se puede es fingir que quien le hace caso es un villano.

Opinar diferente no es estar equivocado. Creer que sí, es soberbia.

La responsabilidad

¿Quién pone nombre a los desahucios?

Hablemos entonces de responsabilidad, ya que fue la palabra del día.

272.417
Desahucios en España desde junio de 2018 (CGPJ)
196
Decretos ley de Sánchez. Rajoy firmó 107 en siete años
10
Decretos ley derogados en esta legislatura
  • Más de 272.000 familias han sido desahuciadas desde que gobierna el actual Ejecutivo. Ese dato no es de la oposición: es del Consejo General del Poder Judicial. ¿También llevan el nombre de alguien?
  • El decreto ley está pensado para casos de "extraordinaria y urgente necesidad" (artículo 86). Se ha convertido en la forma habitual de gobernar: 196 desde 2018, más que González, Aznar, Zapatero o Rajoy.
  • Y se hizo con tanta prisa que, en la rueda de prensa del Consejo de Ministros, la propia ministra de Vivienda buscaba entre sus papeles para explicarlo: "Tengo un cacao", "tengo que revisar la última versión, que no la tengo aquí".
  • Para intentar ganar el voto de Junts, el decreto incluía además una disposición que dejaba a salvo la normativa propia de Cataluña. No excluía a Cataluña, pero sí le daba un trato que no tenían otras comunidades.

Hay un nombre que se usó estos días y que merece todo el respeto: Olga. Tenía 54 años y vivía desde hacía más de veinte en el mismo piso de L'Hospitalet de Llobregat. Fue desahuciada en abril. Murió en septiembre. Su casa había acabado en manos de una sociedad vinculada a un fondo de inversión, y los servicios sociales del ayuntamiento y de la Generalitat conocían su caso desde 2020.

Su historia no se puede usar como arma arrojadiza contra quien vota "no". Ocurrió antes de este decreto, en un territorio con su propia ley de vivienda y con las tasas de desahucio más altas de España (83,9 por cada 100.000 habitantes, frente a 31,9 en Madrid). Si la muerte de Olga señala a alguien, señala a todas las administraciones que la conocían y no llegaron a tiempo.

Si estás pasando por un momento difícil, no estás solo ni sola: llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas.

Y hay otro detalle que ilustra hasta qué punto se ha perdido la noción de responsabilidad política. El ministro que pedía poner nombre y apellidos a cada desahucio es hijo de Ángeles Amador, ministra de Sanidad entre 1993 y 1996. Ese Gobierno aprobó la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, la que fijó el final de los contratos de renta antigua. La misma ley que hoy explica desahucios como el de Maricarmen.

No lo cuento para culpar a un hijo de lo que hizo su madre. Lo cuento porque demuestra algo que ningún diputado dijo en la tribuna: la crisis de la vivienda es el resultado de décadas de decisiones de todos los gobiernos. Nadie puede señalar a los demás sin señalarse también.

  • Si votar no te convierte en responsable de cada desahucio, ¿quién es responsable de los 272.000 de los últimos ocho años?
  • ¿Por qué se pide votar a viva voz justo cuando se sabe que se va a perder?
  • ¿Desde cuándo representa a toda la sociedad quien más ruido hace en la calle?
  • ¿Qué pasará con el siguiente diputado que dude, si sabe que su "no" acabará en un tuit con su cara?

Lo vimos con el caso de Maricarmen: se visibiliza la parte del relato que hace ruido, la que toma la calle y acampa en Sol. Es legítimo protestar. Pero una protesta no es la voz de todo un país, y un Parlamento no puede votar con miedo a la plaza.

Para terminar

La política no es esto

Lo que vimos el viernes tiene un nombre: la estrategia del enemigo. Es más barato movilizar con rabia que convencer con argumentos. Y funciona, porque nos obliga a elegir bando antes de pensar.

Pero si hoy aplaudes que se señale al que vota "no", prepárate para cuando el señalado seas tú. Porque las reglas que aceptas contra tu adversario son las mismas que se usarán contra ti.

Mañana, en la segunda parte, entro en el fondo: qué decían los decretos, qué advertían los expertos y qué ha pasado donde ya se han probado medidas así.

Y la semana que viene publico un artículo sobre por qué tanta gente dice "no me interesa la política". Spoiler: no es desinterés. Es esto.

Un Parlamento donde solo se puede votar sí no es un Parlamento. Es un aplausómetro.

— Nohemí Hervada

Nohemí Hervada
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