Superioridad moral · Comunicación · Sin filtros

Señalar para no escuchar.

Cuatro trampas de la superioridad moral. Para reconocerlas cuando te las aplican. Y, sobre todo, cuando las aplicas tú.

Trampas de la superioridad moral: muchas manos señalan a una figura que habla

En Huérfana de bandos conté lo que me ha costado, a lo largo de los años, negarme a comprar el marco completo. Aquel era un post personal. Este es práctico: las trampas de la superioridad moral y cómo se ponen en marcha en una conversación.

Llevo años enseñando a negociar, y hay una regla que no falla: cuando una conversación deja de ir de ideas y empieza a ir de quién es el bueno, se acabó la negociación. Ya nadie escucha. Solo se señala.

Y para señalar hay trampas que se repiten. En todos los bandos.

Cuando no puedes rebatir una idea, siempre puedes descalificar a quien la dice.

Trampa 1

La etiqueta que cierra la conversación.

El psiquiatra Robert J. Lifton acuñó en 1961 una expresión precisa: el cliché que termina el pensamiento. Palabras que no sirven para explicar, sino para dejar de pensar. Las usamos todos:

Desde un lado: facha, nazi, racista, tránsfoba, negacionista.

Desde el otro: rojo, perroflauta, feminazi, progre.

Me incluyo. Yo uso a menudo la palabra buenismo, y me vigilo: sirve para describir una actitud, no para despachar a una persona. En el momento en que la uso para no escuchar, me he convertido en lo que critico.

Cómo reconocerla

Quita la etiqueta de la frase. Si no queda ningún argumento, no lo había.

Qué responder

"¿Qué he dicho exactamente que sea eso?" Devuelve la conversación al hecho concreto.

Trampa 2

La víctima como autoridad.

Primero, el matiz, porque es imprescindible: las discriminaciones existen, y escuchar a quien las sufre es necesario. El problema no es denunciar. El problema es cuando ser víctima, o hablar en su nombre, se convierte en el argumento que cierra el debate: "si no lo has vivido, no puedes opinar".

Nietzsche lo describió en 1887 como resentimiento: convertir la debilidad en virtud y al fuerte, por definición, en malo.

Un estudio de 2021 (Ok, Qian, Strejcek y Aquino) encontró que señalarse como víctima virtuosa se asocia más a rasgos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía, y que funciona para obtener recursos de los demás. Ojo: no dice que las víctimas manipulen; dice que el rol de víctima también se puede usar como herramienta.

El psicólogo Nick Haslam (2016) lo llamó "concept creep": conceptos como trauma, acoso, violencia o prejuicio se van ensanchando hasta abarcar cosas cada vez más leves. Hasta que discrepar se vive como una agresión.

Tampoco es de un solo bando. "Ya no se puede decir nada" y "nos persiguen por decir la verdad" también son victimismo como argumento, solo que desde el otro lado.

Qué responder

Separar el dolor del argumento. El dolor se respeta. El argumento se discute.

Trampa 3

La clase como moral.

Aquí hay dos prejuicios espejo, y cada bando tiene el suyo:

"El rico es malo por definición", desde un lado.

"El pobre se lo ha buscado", desde el otro.

1El rico es malo por definición

En 2012, un estudio de Paul Piff en la revista PNAS concluyó que la clase alta se comporta de forma menos ética. Fue un titular mundial. Lo que tuvo mucha menos difusión:

De las tres réplicas registradas, ninguna lo confirma por completo: una da resultados mixtos (Balakrishnan y otros, 2017) y dos no lo replican (Jung y otros, 2023; Boyce y otros, 2023).

Un estudio con una gran muestra de población en los Países Bajos (Trautmann y otros, 2013) concluyó que la relación entre clase y ética es "un mosaico complejo", no una regla.

Un dato frágil convertido en dogma. Y en lenguaje: "buitres", "rentistas", "los de los yates".

2El pobre se lo ha buscado

El espejo. El psicólogo Melvin Lerner lo llamó la creencia en un mundo justo: necesitamos pensar que cada uno tiene lo que merece, y eso nos lleva a culpar a quien está peor. En lenguaje: "paguitas", "mantenidos". La filósofa Adela Cortina le puso nombre al rechazo al pobre: aporofobia, palabra del año para la Fundéu en 2017.

1 + 2Lo que tienen en común

Debajo de los dos está la mentalidad de suma cero: creer que si alguien gana, otro pierde. Davidai y Ongis (2019) encontraron que cada ideología la aplica en un terreno distinto: unos, a la riqueza; otros, a los inmigrantes.

Qué responder

Hablar de conductas, no de categorías. "Este casero hizo esto" se puede discutir. "Los caseros son buitres", no.

Trampa 4

El fin justifica los medios.

"Al fascismo se le combate, no se le ignora", decía Laura Borràs, entonces portavoz de JxCat en el Congreso, en "La hora de La 1" (TVE), durante la moción de censura de Vox de octubre de 2020. La frase suele venir acompañada de la paradoja de la tolerancia de Karl Popper (1945): una sociedad tolerante no puede tolerar a los intolerantes. Lo que casi nunca se cita es el resto. Popper escribió que, mientras se pueda contrarrestar con argumentos racionales y con la opinión pública, reprimir sería imprudente. La excepción era para quien rechaza el diálogo y responde con la fuerza, no una licencia para agredir a quien opina distinto.

El psicólogo Albert Bandura describió cómo hacemos daño sin sentirnos mal, lo que llamó desconexión moral. Algunos de sus mecanismos:

Justificación moral: la causa lo justifica.

Lenguaje eufemístico: no es acoso, es "jarabe democrático"; no es violencia, es "autodefensa".

Comparación ventajosa: "lo de los otros es peor".

Deshumanización: ya no son personas, son "ratas", "escoria", "buitres".

Ejemplos, de los dos lados:

Vallecas, abril de 2021: lanzamiento de botellas y adoquines contra un mitin de Vox. Catorce heridos leves según el primer balance.

Universidad de Navarra, octubre de 2025: encapuchados boicotean un acto de Vito Quiles y un periodista de El Español es agredido. Al día siguiente, en "Malas lenguas" (TVE), la periodista Laura Arroyo: "Esto no es violencia, es responder a su violencia y me parece muy bien que en Navarra se haga"; "nos han dado una excelente lección de antifascismo".

Y la respuesta, desde el otro lado: la cuenta de Vox publica sobre ella "Los que propagan odio y violencia… también se van. Todos", leído como una amenaza de deportación, y Arroyo, peruana, recibe una campaña de acoso racista. Una barbaridad contestada con otra.

Ferraz, noviembre de 2023: noches de disturbios ante la sede del PSOE en las protestas contra la amnistía, en nombre de la defensa de España.

Los escraches: Pablo Iglesias los llamó "jarabe democrático" cuando se hacían a dirigentes del PP. Cuando los sufrió él, en 2020, dijo que había que "evitar situaciones de crispación" y que nunca había dicho "de ir a la casa de nadie".

La violencia que justificas hoy es la que te aplicarán mañana con tus mismos argumentos.

Qué responder

El test de simetría: "¿Lo aceptarías si lo hiciera el otro bando?"

El test

Cuatro preguntas antes de señalar.

Sirven para detectar las trampas en los demás. Pero funcionan mejor aplicadas a una misma:

Si quito la etiqueta, ¿queda algún argumento?

¿Estamos discutiendo lo que se dice o quién lo dice?

¿Hablo de una conducta concreta o de un colectivo entero?

¿Lo aceptaría si lo hiciera el otro bando?

Para terminar

Discutir sin enemigos.

En negociación hay un principio clásico, de Fisher y Ury en "Obtenga el sí" (1981): separar a las personas del problema. Ser duro con el problema y respetuoso con la persona.

Un ejemplo sencillo: tu vecino tiene la música a tope a las dos de la madrugada. Puedes subir y decirle "eres un egoísta", y él se defenderá y la música seguirá. O puedes decirle "mañana madrugo y así no puedo dormir; ¿cómo lo arreglamos?". No has cedido en nada, pero él ya no tiene que defender su dignidad, solo su volumen.

"Eres un facha" o "eres un perroflauta" es el "eres un egoísta" del vecino. "Esa medida tiene este problema" es el "no puedo dormir". De lo primero solo se puede discutir. De lo segundo, se puede hablar.

La superioridad moral hace exactamente lo contrario: es blanda con el problema, porque no lo discute, y dura con la persona, porque la señala. Por eso no resuelve nada. Solo gana discusiones, y pierde la confianza.

Señalar es fácil. Escuchar, no tanto. Por eso sobran dedos y faltan oídos.

— Nohemí Hervada

Fuentes Piff y otros, PNAS (2012) · FLoRA, réplicas de Piff · Trautmann y otros (2013) · Ok y otros (2021), en PsyPost · Última Hora (Vallecas, 2021) · El Independiente (Iglesias, 2020) · RTVE (Borràs, 2020) · El Debate (Arroyo, 2-11-2025) · El Independiente (2-11-2025) · El Plural (acoso a Arroyo) · Lifton, Thought Reform and the Psychology of Totalism (1961) · Nietzsche, La genealogía de la moral (1887) · Haslam, "Concept Creep" (2016) · Lerner, The Belief in a Just World (1980) · Cortina, Aporofobia (2017) · Davidai y Ongis, Science Advances (2019) · Popper, La sociedad abierta y sus enemigos (1945) · Bandura (1999) · Fisher y Ury, Obtenga el sí (1981)
Nohemí Hervada
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