Nadie va a juzgar su violación

Nadie va a juzgar su violación

Justicia · Canarias · Sin filtros

Nadie va a juzgar su violación.

Tres hombres acusados de violar a una mujer en una patera rumbo a Lanzarote están en la calle. No porque una jueza los soltara por capricho, sino porque la ley no llega a alta mar. Y de ella, de la víctima, no habla nadie.

Esto es un artículo de opinión. Lo que vas a leer es lo que pienso yo, con mis argumentos y sin filtros. Los hechos están contrastados y tienes las fuentes al final. Y una cosa más: hablo siempre de presuntos agresores, porque nadie los ha juzgado. Ese es precisamente el problema.

Violación en patera: una patera con un punto rojo entre sus ocupantes, fuera del alcance de la ley que llega desde Lanzarote
Ayer me saltó en Instagram esta publicación, que resumía una entrevista en televisión:
Publicación de Instagram: «Una jueza deja en libertad a tres inmigrantes ilegales por violar a una mujer en una patera… Frente a ello, ni una protesta ni una queja del Gobierno de Canarias. Silencio absoluto.»
Publicación de @canariotodayoficial en Instagram, 20 de octubre de 2026.
Lo primero que sentí fue rabia, al leer la noticia y al escuchar el comentario del vídeo que la acompañaba. Hace años igual lo habría compartido sin más. Ahora no. Lo que hice fue investigar qué había de cierto en la información. Porque una noticia puede ser verdad y, a la vez, estar contada para que llegues a la conclusión equivocada. Medias verdades

Lo que dice el post y lo que calla

Es verdad que hay tres hombres acusados de violar a una mujer durante la travesía. Y que están en libertad.

Es verdad que fue la Fiscalía quien pidió que los soltaran.

NO ES VERDAD que una jueza los dejara libres porque sí. Los dejó libres porque la ley española no le permite juzgarlos.

NO CUENTA que la propia Fiscalía ha pedido a las Cortes que cambien la ley para que esto no vuelva a pasar.

NO CUENTA que la jueza ha mandado el caso a cuatro países para que alguien lo investigue.

¿Ves la diferencia? «Una jueza suelta a tres violadores» te lleva a pensar en una jueza blanda. En jueces que no hacen su trabajo. Otro cartucho más para minar la fe en la justicia, en un momento como el que vivimos, en el que la justicia parece el único contrapeso que resiste al Ejecutivo. La realidad es que el problema no está en el juzgado: ESTÁ EN LA LEY. Y los jueces no hacen la ley, aplican la que hay. Así que apuntar al sitio equivocado no solo no es justo: es inútil. Te expliqué quién hace qué en Fiscalizar al poder no es elegir bando. Pero el post de Instagram tiene parte de razón, y lo veremos después. Titulares

Mucho titular, poco dato

Que vivimos en la época de las fast news es un hecho. Cuando publico un reel de menos de un minuto, lo ven miles de personas. Cuando publico el artículo completo, con datos y fuentes, o el vídeo entero en YouTube, llega a muchísima menos gente. Sí, el algoritmo premia lo corto. Pero no es solo cosa del algoritmo. Nos hemos acostumbrado a quedarnos con el titular. Leemos tres líneas, sentimos algo, compartimos y seguimos.

Comprobar datos lleva tiempo. Indignarse, un segundo.

Un móvil con un titular enorme y, debajo, la letra pequeña que casi nadie lee, ampliada con una lupa roja
El titular se lee en un segundo. La letra pequeña, casi nunca.
Y así acabamos creyendo y difundiendo medias verdades. Que a veces son peores que una mentira:

Una mentira se desmonta con un dato. Una media verdad, no, porque lleva dentro algo cierto. «¿Están libres o no están libres?», te dirán. Y sí, lo están.

No es un descuido. Qué se cuenta y qué se calla se elige con una intención: apoyar un relato concreto.

Dirige la atención. Y el odio. Hacia la jueza, hacia los inmigrantes en bloque, hacia quien convenga en cada momento. Nunca hacia donde está el problema.

Una media verdad no busca informarte. Busca que mires hacia donde le interesa a quien la cuenta.

Los hechos

Qué pasó de verdad

16 de septiembreSalvamento Marítimo rescata una patera neumática que salió de Marruecos rumbo a Lanzarote. Está a unos 131 kilómetros al nordeste de la isla. Al llegar a Arrecife, una mujer guineana denuncia que tres hombres la violaron durante la travesía: dos malienses y un burkinés. Otro pasajero lo corrobora como testigo.
19 de septiembreEl juzgado envía a los tres a prisión provisional.
24 de septiembreLa Fiscalía comprueba que España no tiene jurisdicción y pide su libertad. Salen a la calle.
26 de septiembreLa Fiscalía de Canarias pide a las Cortes Generales una reforma legal para poder juzgar estos delitos.
20 de octubreLa jueza archiva la causa en España y manda el caso a Marruecos, Mali, Burkina Faso y Guinea para que alguno de ellos lo investigue.
Esquema: la ley española llega hasta las 12 millas de Lanzarote; la patera estaba a 131 km, en aguas internacionales
131 kilómetros de la costa. Fuera del alcance de nuestra ley.
El agujero legal

Por qué España no puede juzgarlo

Los tribunales españoles juzgan lo que pasa en España. Fuera de nuestras fronteras, solo en casos concretos:

En nuestro territorio y nuestras aguas, hasta las 12 millas. La patera estaba mucho más lejos.

En barcos con bandera española. La patera no tenía bandera.

Si el autor o la víctima son españoles. No lo eran.

Si viven habitualmente en España, gracias al Convenio de Estambul sobre violencia contra las mujeres. Tampoco aplica.

La jueza no tenía ninguna puerta abierta. No podía hacer lo que todos pensamos que debía hacer al leer la noticia. Lo que sí podía hacer, y sí hizo, es dejar escrito que esto no puede impedir que otros países lo investiguen, y mandarles el caso. Eso el post no lo cuenta. Ahora es cuando sí podemos indignarnos con razón. En 2007, después de la crisis de los cayucos, España cambió la ley para poder juzgar a los patrones de las pateras aunque los detuvieran en aguas internacionales. Se da por hecho que la embarcación viene hacia España, y eso basta. Por eso casi cada semana hay un juicio contra un patrón en Canarias.
131km
Distancia de Lanzarote a la que ocurrió todo
2007
Año en que la ley se cambió para juzgar a los patrones, no a los demás
0
Tribunales españoles que pueden juzgar esta violación
O sea, que si el patrón te cobra por subirte a la patera, España puede juzgarlo. Si eres violada en esa patera, no.

Al patrón lo podemos juzgar. Al violador, no.

¿Tiene sentido? Para mí ninguno. Y no lo digo yo: lo dice la Fiscalía, que es quien ha pedido extender esa misma regla a las agresiones sexuales. La gran olvidada

Violada en tierra de nadie

Lee otra vez el post de Instagram. Habla de la jueza. De la Fiscalía. Del Gobierno de Canarias. De los tres hombres. De ella, ni una palabra. Y es la única persona de toda esta historia que lo ha perdido todo. Sobrevivió a una travesía en la que, según su denuncia, la violaron durante días en medio del mar, sin escapatoria posible. Rodeada de gente, y sin que nadie lo impidiera. Llegó, denunció, tenía un testigo que estuvo dispuesto a declarar, y lo hizo. Y ahora esa mujer sabe que nadie va a juzgar su caso en España. Que el expediente viaja a cuatro países donde, siendo realistas, lo más probable es que acabe en un cajón.

Una violación no deja de serlo porque ocurra a 131 kilómetros de la costa.

Un banquillo de los acusados vacío, con una carpeta roja encima, delante del estrado de un juzgado
Un banquillo que se quedará vacío. Y una denuncia que nadie juzgará aquí.
Y aquí me viene a la cabeza Ceuta. Ceuta

Cuando la víctima es de las que no cuentan

Tras la entrada ilegal masiva de finales de julio en Ceuta, la fiscal jefe de la ciudad habló de casi una agresión sexual al día. A primeros de septiembre había registradas 23 agresiones sexuales, nueve de ellas contra menores. ¿Y quiénes eran las víctimas? En buena parte, niñas y mujeres que habían cruzado esos días, solas y sin papeles. La propia fiscal advirtió de que son especialmente vulnerables y de que muchas no denuncian por miedo. Lo oí en televisión, en una tertulia de aquellos días. No recuerdo el programa ni quién lo dijo, pero la frase se me quedó grabada. Se estaba hablando de cómo se habían disparado las agresiones sexuales desde la entrada masiva, y alguien soltó, como quien aporta un matiz tranquilizador: «Bueno, pero la mayoría son a las propias inmigrantes». Otra persona de la mesa le contestó lo que había que contestar: qué más da la nacionalidad de las víctimas. De lo que se estaba hablando era de que las violaciones se habían multiplicado. Pero la frase ya estaba dicha. Y retrata muy bien una forma de pensar: eran mujeres y niñas violadas, pero como eran «de los suyos», como habían entrado con los mismos que las agredían, parecía menos grave. Casi un asunto interno. «Cosa de ellos». Ya te hablé de Ceuta en Ceuta no tiene foto. Esto tampoco la tiene. Y es lo mismo que veo ahora en Lanzarote. Unos usan el caso para hablar de inmigración. Otros lo esquivan para que no se hable de inmigración. Y a la mujer no la usa ni la defiende nadie.

¿Habría el mismo silencio si la víctima fuera una turista española en un barco de recreo?

¿Desde cuándo el pasaporte de una mujer decide si su violación importa?

¿Por qué quienes llegaron al poder con la bandera tomada del feminismo solo hablan cuando la víctima o el agresor les sirven para su relato?

Es lo que te contaba en la causa de esta temporada: hay víctimas que se convierten en bandera y víctimas que no le sirven a nadie. Y estas, como la mujer de la patera, se quedan solas. Es curioso cuánto oímos hablar de los derechos humanos y de la necesidad de aplicarlos a todos, tengan o no papeles. Y ES CIERTO. Pero, al parecer, no todas las violaciones de derechos importan lo mismo. Y si una mujer en una patera puede ser violada sin consecuencias, el mensaje que mandamos a quien quiera hacerlo es clarísimo: ese crimen sale gratis. A esas, nadie las va a defender.

Una víctima no es menos víctima por no tener papeles.

Lo que sí tiene razón

El silencio que sí existe

Decía que el post también acierta en algo. La Fiscalía ha hecho su trabajo: ha visto el agujero y ha pedido que se cierre. La jueza ha hecho lo que la ley le permite y algo más. Ahora la pelota está en el tejado de los políticos. Y ahí no se mueve nadie. Para esto no hay decreto urgente. El Gobierno de Canarias lleva años, con razón, exigiendo al Estado más medios y más herramientas para la ruta canaria. Pues aquí tiene una herramienta que falta, y que la ha señalado la propia Fiscalía. ¿Dónde está la reclamación? ¿Dónde está la iniciativa en el Parlamento canario o en el Congreso para cambiar la ley?

Nota: a día de hoy no consta ninguna declaración pública del Gobierno de Canarias sobre este caso. Si se produce, actualizaré el artículo.

Y no hace falta inventar nada para exigirlo. Es una reforma concreta, con un precedente concreto: la de 2007. Solo hay que extenderla a los delitos más graves que ocurren dentro de la patera, no solo al que la conduce.
Para terminar

La ley tiene que llegar a donde llega la patera

Este artículo está escrito para que te enfades. Pero sabiendo contra quién. Porque indignarse con el culpable equivocado es la mejor manera de que nada cambie. Hay una mujer que denunció, un testigo que la creyó y tres hombres que nunca se sentarán en un banquillo español. Hay una Fiscalía que ha pedido cambiar la ley. Y hay unos políticos que, de momento, no han dicho nada. Esa es la historia completa. Y es bastante más grave que la del post. Si has llegado hasta aquí, ya has hecho más que la mayoría: leer la historia entera antes de opinar. Y antes de compartir el próximo titular que te indigne, pregúntate qué no te está contando.

Una violación no deja de serlo en alta mar. Tampoco debería dejar de juzgarse.

— Nohemí Hervada

¿Es la multiculturalidad el nuevo caballo de Troya?

¿Es la multiculturalidad el nuevo caballo de Troya?

Opinión · Cultura · Sin filtros

¿Es la multiculturalidad el nuevo caballo de Troya?

Conocer otras culturas es una riqueza. Aceptarlas todas por igual, también las que niegan los derechos que tanto nos costó conquistar, es otra cosa muy distinta.

Esto es un artículo de opinión. Lo que vas a leer es lo que pienso yo, con mis argumentos y sin filtros. Puedes no estar de acuerdo, y para eso están los comentarios. Donde doy un dato, tienes la fuente al final.

Multiculturalidad: un caballo de Troya de madera envuelto con un lazo de regalo

¿Prefieres verlo? Te lo cuento en vídeo, arriba. Y si prefieres leerlo, sigue aquí abajo.

Si pudieras viajar a cualquier época de la historia, seguro que habría muchas que te gustaría ver. Estar ahí como testigo de lo que pasó. Ahora cambia la pregunta: ¿te quedarías a vivir allí? ¿Elegirías, por ejemplo, la Edad Media?

¿Sabes cuál era la esperanza de vida? Rondaba los 30 años al nacer, sobre todo porque morían muchísimos niños.

¿Qué derechos tenía una mujer?

¿Y un campesino, atado a la tierra de su señor y sin nada que decir sobre su propia vida?

Una postal de un castillo medieval junto a un billete de ida y vuelta aprobado y uno de solo ida tachado
Visitarla, sí. Quedarse a vivir, no.

Visitarla, sí. Vivir en ella, no. Y sin embargo la romantizamos, como romantizamos tantas cosas: nos dejamos llevar por la emoción sin analizar lo que hay de cierto detrás.

Como sociedad hemos ido avanzando así: quedándonos con lo bueno de cada época y dejando atrás lo que nos quitaba calidad de vida o violaba nuestros derechos. Con la multiculturalidad nos está pasando lo mismo que con la Edad Media. Nos gusta la postal, pero no miramos lo que hay detrás.

Una palabra, dos ideas

Las dos multiculturalidades

Cuando oímos "multiculturalidad", la mayoría pensamos en algo bueno. Y lo es, si hablamos de esto:

La multiculturalidad del viajero. Conocer otras lenguas, otras comidas, otra arquitectura, otros paisajes, otras formas de vivir. Casi nadie ve eso como algo negativo. De hecho, viajar es de lo que más nos gusta hacer cuando nos lo podemos permitir.

La multiculturalidad política. Es otra cosa. Es la idea de que todas las culturas son igual de buenas y deseables, y de que incluso hay que favorecer a las minoritarias por el hecho de serlo.

Multiculturalidad del viajero, una maleta con pegatinas, frente a la multiculturalidad política, un atril con micrófono
Misma palabra, dos ideas muy distintas.

Y aquí está la trampa. Una cosa es luchar para que no se discrimine a ninguna persona ni a ningún grupo. Otra muy distinta es usar el hecho de ser minoría para validar todo lo que ese grupo hace.

Me recuerda a cuando me dedicaba al mundo de la crianza. Cuando decía que no quería criar a mis hijos a base de amenazas, castigos o azotes, como nos criaron a mi generación, mucha gente entendía: "Entonces hacen lo que quieren". Y había que explicar que no. Que evitar lo que no querrías que usaran contigo no significa que no haya normas ni límites.

No es todo o nada.

Con las culturas pasa igual. Reconocer que la mayoría tienen cosas interesantes y atractivas no nos obliga a dar cabida a las que chocan con la nuestra. Porque hay culturas incompatibles no ya con nuestro modo de vida, sino con nuestra Constitución.

Lo que nos costó

Siglos para llegar hasta aquí

Somos cultura occidental y mediterránea, y lo que tenemos hoy no ha salido de la nada. Es conocimiento acumulado y derechos pulidos a lo largo de generaciones, muchas veces a base de sangre:

Grecia

Nos deja la idea de la democracia.

Roma

Nos deja el derecho. Nuestras leyes se inspiran todavía en el derecho romano.

1517

La Reforma protestante, en parte contra los abusos de poder de la Iglesia. Le siguen guerras de religión sangrientas: gente dispuesta a matar y a morir porque creía rendir cuentas ante Dios.

1789

La Revolución francesa y la Ilustración. Las ideas que siguen inspirando nuestra cultura.

1978

Nuestra Constitución: ninguna confesión tendrá carácter estatal. La fe pasa a ser cosa de cada uno.

Nuestra cultura sigue impregnada de cristianismo, porque es parte de lo que somos, creas o no. Pero hemos aprendido a separar la fe de la ley. Y a poner por encima de todo unos derechos que hoy damos por hechos:

El derecho a la vida.

La libertad de pensamiento, de religión y de expresión. Creer lo que quieras sin imponérselo a los demás.

La igualdad entre hombres y mujeres. No somos iguales, pero tenemos los mismos derechos.

La libertad de amar a quien quieras sin acabar en la cárcel.

Rendir cuentas si haces daño a otro. Mi libertad termina donde empieza la del prójimo.

Por eso lo digo sin rodeos: sí, creo que hay culturas moralmente superiores a otras en esto.

Prefiero vivir donde me enseñan a perdonar que donde me permiten matar al que no piensa como yo.

Ojo: hablo de prácticas e ideas, no de personas. Que una cultura sea moralmente peor en algo no da derecho a nadie a hacer daño a quien nació en ella. Pero sí me da derecho a no querer esas ideas en mi casa.

Es lo que el filósofo Karl Popper llamó la paradoja de la tolerancia: si toleramos a los intolerantes sin límite, acaban con la tolerancia. Se pueden respetar todas las opiniones, salvo la que dice que no hay que respetar a los demás.

Una puerta abierta con un felpudo de bienvenida y un brazo que intenta cerrarla desde dentro
La paradoja de la tolerancia: la puerta abierta también se puede cerrar desde dentro.
El regalo envenenado

El caballo de Troya

Este verano se estrenó La Odisea, de Christopher Nolan. Y casi todo el mundo conoce el episodio más famoso de la guerra de Troya: el caballo de madera que los troyanos metieron en su ciudad como si fuera un regalo. Dentro iban los soldados que la destruyeron.

La expresión ha sobrevivido tres mil años porque describe algo que se repite: lo que entra disfrazado de regalo y acaba siendo el arma que te mata. En política tiene nombre: entrismo.

Nuestro sistema es garantista. Presume la inocencia de todo el mundo, incluso del que pillan con el cuchillo en la mano. Protege la libertad de expresión, de culto y de pensamiento. Eso es lo mejor que tenemos. Y es justo lo que el entrismo usa para entrar: nuestros propios mecanismos democráticos, para un día acabar con ellos.

Su herramienta favorita es el victimismo: "somos menos", "estamos oprimidos", "vuestros antepasados nos hicieron esto, así que nos debéis algo".

Que quede claro: no hablo de discriminación positiva. Sé lo que es y para qué sirve: corregir desigualdades históricas que todos conocemos. Hablo de otra cosa. De usar la etiqueta de víctima para colar ideas que van contra los derechos de todos.

Los datos

No es una teoría

Si crees que exagero, mira lo que dijo el propio Gobierno francés. En mayo de 2025 publicó un informe sobre los Hermanos Musulmanes y el islamismo político en Francia. Habla abiertamente de "entrismo islamista" y de un riesgo para la cohesión nacional:

139
Lugares de culto vinculados a los Hermanos Musulmanes en Francia
7%
De todos los lugares de culto musulmanes del país
280
Asociaciones en su órbita: escuelas, deporte, caridad, empleo

El informe describe una estrategia discreta y a largo plazo: entrar en escuelas, clubes, asociaciones e instituciones locales. Mi lectura es que lo que no se consiguió hace siglos por la fuerza se intenta ahora por otros medios: el número, la paciencia y nuestras propias libertades.

Nota: estas cifras son de Francia y no las extrapolo a España. La interpretación de la estrategia a largo plazo es mía. El propio informe insiste en distinguir el islamismo político del islam y de los musulmanes, y yo también.

Lo que sí necesitamos

El problema no es quien viene

Seamos claros también en esto: Europa envejece y necesita inmigrantes. Tenemos muy pocos hijos y vivimos más años. Sin relevo, no se sostienen ni las pensiones ni el cuidado de quienes ya no pueden trabajar. Aquí hay trabajo que en muchos países de origen no hay.

Y muchos inmigrantes vienen precisamente huyendo de lo que nosotros dejamos atrás:

De que les mutilen los genitales por ser niñas.

De tener que taparse porque se considera que incitan al pecado.

De ir a la cárcel, o algo peor, por su orientación sexual.

De no poder pensar, creer o hablar en libertad.

Una maleta con la etiqueta «Destino: libertad» que deja atrás una tormenta y va hacia el sol
Muchos vienen huyendo justo de lo que nosotros dejamos atrás.

Esas personas son las primeras víctimas de las ideas que algunos quieren traer aquí. Por eso:

El problema no es quien viene. Es lo que algunos pretenden imponer.

Hijos y nietos

Nacidos aquí, de allí por nostalgia

Lo más inquietante no son siempre los que llegan. Son a veces sus hijos y sus nietos, nacidos aquí, que nunca han vivido en una sociedad cerrada y autocrática, y que la idealizan. Otra vez la romantización: "allí sí me entienden, allí es donde pertenezco".

Tres generaciones de siluetas; la más joven sostiene un pasaporte y sueña con una postal idealizada
Otra vez la romantización: idealizar un lugar en el que nunca se ha vivido.

Hay que reconocer el contexto, porque negarlo sería mentir:

La discriminación existe. Como especie desconfiamos del diferente. Fue lo que nos salvó la vida durante milenios, y cuesta mucho desactivarlo.

A los inmigrantes se les suelen dejar los peores trabajos, los peor pagados y los que nadie quiere.

En países como Francia se les apartó en guetos a las afueras de las ciudades. Eso no favorece la integración: deja claro quién es de aquí y quién es de segunda.

El resultado está en las noticias: una generación con pasaporte europeo que no se siente ni francesa, ni británica, ni española, y que mira con nostalgia a un lugar con leyes mucho más duras y muchos menos derechos que los que disfruta aquí.

Buenismo

Pedir perdón no salva a nadie

Frente a todo esto, ¿qué hacemos? Muchas veces, flagelarnos. Es muy de cultura cristiana: cargar con el sufrimiento ajeno, pedir perdón por lo que hicieron otros hace siglos. Pero nosotros no somos Cristo. Disculparnos eternamente no mejora la vida de nadie. Solo abre la puerta a las ideas que van contra nosotros. Es lo que te contaba en qué es el buenismo.

Un látigo roto rodeado de notas que dicen «perdón»
Disculparse eternamente no le mejora la vida a nadie.

Yo misma me lo he creído durante años: que España tenía que pedir perdón por haber llegado a América, porque allí cometimos una masacre. Claro que hubo violencia y abusos, como en toda conquista. Pero no hubo un plan de exterminio. La mayor parte de la población indígena murió por las epidemias, no por las espadas. La Corona prohibió por ley esclavizar a los indígenas y los declaró súbditos, como cualquiera nacido en Valladolid o en Granada. Otra cosa es que esas leyes se cumplieran siempre. Y hubo mestizaje: buena parte de la población de esos países desciende de esa mezcla.

¿Por qué cargamos con la culpa, entonces? Porque el relato no lo gana quien tiene razón, sino quien tiene el altavoz. Nuestros rivales de entonces construyeron la leyenda negra. Y nadie le pide a un inglés que se disculpe por la India, ni a un belga por el Congo de Leopoldo II, donde murieron millones de personas. Esto da para otro post, y lo escribiré.

La propaganda funciona igual con las causas de hoy. En manifestaciones que no tienen nada que ver, como las de la vivienda de las que te hablé en la causa de esta temporada, aparecen banderas de Palestina por todas partes. El sufrimiento de la población de Gaza es real y nadie lo niega. Pero una cosa es ese pueblo y otra Hamás. Y yo le preguntaría a quien defiende a Hamás:

¿Sabes qué derechos tienes como mujer para Hamás?

¿Sabes qué le pasa en Gaza a un homosexual?

¿De verdad defenderías para ti lo que aplaudes para otros?

Se venden como luchas humanitarias causas que, detrás, esconden ideologías antiderechos. Y quien lo señala se gana la etiqueta. Ya lo conté en fascista es siempre el otro: grito "fascista" y así me blindo. El malo es el otro y yo soy el bueno.

Ser minoría no te pone en la cima moral.

Ceuta, Melilla y Canarias

El avestruz no ve venir nada

A veces ni siquiera esconden sus intenciones. En agosto y septiembre de este año, varios ministros marroquíes han vuelto a reclamar Ceuta y Melilla en público. Uno habló de un "derecho histórico y geográfico". Otro dijo en un mitin que Rabat no retrocederá "ni un palmo". Y con Canarias, el pulso es por las aguas que rodean las islas. Si eso lo dicen en público, imagina lo que se dice en privado.

Un avestruz con la cabeza bajo la arena mientras se acerca una tormenta
Hacer como el avestruz no hace que el problema desaparezca.

No es lo mismo que el islamismo, que quede claro. Pero ilustra la misma ingenuidad: la de creer que si no lo miramos, no pasa. Ya te hablé de Ceuta en Ceuta no tiene foto.

Hacer como el avestruz es un comportamiento infantil: me tapo los ojos y, como no lo veo, desaparece. El problema no desaparece por no afrontarlo. Al contrario: cuanto más lo ignoramos, más alas les damos a quienes trabajan para que crezca. Y, de paso, a quienes se aprovechan del miedo para señalar a todos los inmigrantes por igual.

Para terminar

Conocer, sí. Aceptarlo todo, no.

España es mezcla. Por aquí han pasado romanos, judíos, musulmanes y muchos pueblos más. Hemos paseado por Córdoba y por Granada, y miles de palabras de nuestro idioma vienen del árabe. Admiramos muchas cosas de la cultura islámica, igual que de la sefardí. Nuestra identidad es, en parte, todo lo que nos hemos quedado de cada una.

Arcos de herradura rojos y blancos inspirados en la Mezquita de Córdoba
Parte de nuestra identidad es esa mezcla.

Pero también tenemos claro lo que hemos dejado atrás, y por suerte: que el hombre está por encima de la mujer, que ser homosexual es delito, o que el padre, el imán o el que manda tienen derecho a maltratar al que no piensa como ellos.

Eso no se negocia. Ni en nombre de la tolerancia, ni de la hospitalidad, ni del buenismo.

Conocer todas las culturas, sí. Aceptarlas todas, no.

— Nohemí Hervada

El Constitucional explicado sin ser jurista

El Constitucional explicado sin ser jurista

Justicia · Actualidad · Sin filtros

El Constitucional explicado sin ser jurista.

Amnistía, ley de nietos, choques con el Supremo y un presidente bajo sospecha. Qué es el Tribunal Constitucional, por qué existe y por qué ahora está en boca de todos.

Tribunal Constitucional: columna roja con la Constitución al lado de la pirámide de la justicia

Me lo habéis pedido varias veces: «explícanos lo del Constitucional, que ya no entiendo nada». Y es normal. Cada semana sale en los titulares, unas veces enmendando al Supremo, otras siendo acusado de trabajar para el Gobierno, y casi nadie te cuenta lo básico: qué es, de dónde sale y quién manda ahí.

Así que vamos por partes. Sin latinajos y sin tomar partido por nadie. Y con una advertencia de inicio: para entender al Tribunal Constitucional primero hay que olvidar una idea que casi todos tenemos en la cabeza.

El Constitucional no es «el tribunal más alto de España».

Lo básico

Qué es (y qué no es)

El Tribunal Constitucional es el intérprete supremo de la Constitución. Su trabajo no es juzgar delitos ni pleitos entre vecinos: es vigilar que las leyes y los poderes públicos respeten la Constitución. Y, ojo al dato: no forma parte del Poder Judicial. La Constitución lo regula en un título aparte (el IX), separado de jueces y tribunales (el VI).

Hace, sobre todo, cuatro cosas:

  • Recurso de inconstitucionalidad. Es la vía para pedirle que anule una ley por chocar con la Constitución. Pero no puede pedirlo cualquiera: solo el presidente del Gobierno, un grupo de al menos 50 diputados o 50 senadores (así puede hacerlo la oposición), el Defensor del Pueblo y los gobiernos y parlamentos autonómicos. Un ciudadano de a pie no puede recurrir una ley directamente.
  • Cuestión de inconstitucionalidad. Un juez que tiene que aplicar una ley y duda de que sea constitucional se lo pregunta antes de decidir.
  • Recurso de amparo. Cualquier persona que crea que le han vulnerado un derecho fundamental (igualdad, libertad, tutela judicial, voto…) puede acudir a él, pero solo después de agotar la vía de los tribunales ordinarios.
  • Conflictos de competencias. Arbitra cuando el Estado y una comunidad autónoma se pelean por quién manda en algo.
Un poco de historia

Por qué se creó y cuándo

La idea no es española. Es del jurista austriaco Hans Kelsen, que defendía que hacía falta un órgano especial, distinto de los jueces normales, para controlar que el Parlamento no se saltara la Constitución. Tras las dictaduras del siglo XX, buena parte de Europa adoptó el modelo como vacuna contra el abuso de poder.

1920

Austria crea el primer tribunal constitucional europeo, inspirado por Kelsen.

1931

La Segunda República española crea el Tribunal de Garantías Constitucionales, el antecedente directo. La guerra y el franquismo acaban con él.

1978

La Constitución recupera la idea: un tribunal que garantice que la democracia no se deshace por la puerta de atrás.

1979-1980

Se aprueba su ley orgánica (la LOTC) y el tribunal se constituye en 1980.

2007

Colapsado por miles de amparos, se reforma: desde entonces solo admite los que tengan «especial trascendencia constitucional».

2010

Su sentencia sobre el Estatut catalán marca el inicio de una década en la que el tribunal pasa a estar en el centro de la política.

Quién manda ahí

Cómo se elige a los magistrados

12
Magistrados en el Pleno
9
Años de mandato, sin reelección
3/5
Mayoría que exige el Parlamento para elegir a los suyos

Aquí está la clave de casi todas las polémicas. Los doce magistrados no llegan por oposición. Los proponen:

  • 4 el Congreso y 4 el Senado, por mayoría de tres quintos.
  • 2 el Gobierno.
  • 2 el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Tienen que ser juristas de reconocida competencia con más de quince años de ejercicio. Se renuevan por tercios cada tres años y eligen entre ellos a su presidente por tres años.

La mayoría de tres quintos se pensó para obligar a pactar nombres de consenso. En la práctica, PSOE y PP se reparten los cupos y cada uno propone a «los suyos». De ahí que los medios hablemos de magistrados «progresistas» y «conservadores» y que se cuente quién tiene la mayoría. Hoy la tiene el bloque progresista. Durante años la tuvo el conservador. Y las renovaciones se han bloqueado una y otra vez, según a quién le conviniera esperar.

La pirámide

Cómo funciona la justicia en España

Para entender el choque entre el Constitucional y el Supremo hay que ver primero la escalera.

Pirámide judicial de España con el Tribunal Constitucional al lado, no encima
El Tribunal Constitucional no corona la pirámide: está al lado.

De abajo arriba:

  • Juzgados. Primera instancia, instrucción, de lo penal, de lo social, de lo contencioso… Es donde empieza casi todo.
  • Audiencias Provinciales. Revisan lo que deciden los juzgados y juzgan delitos más graves.
  • Tribunales Superiores de Justicia. Uno por cada comunidad autónoma.
  • Audiencia Nacional. Para asuntos que afectan a toda España: terrorismo, grandes fraudes, crimen organizado.
  • Tribunal Supremo. La cima del Poder Judicial, con cinco salas: civil (1.ª), penal (2.ª), contencioso-administrativo (3.ª), social (4.ª) y militar (5.ª). La Constitución dice que es el órgano superior «salvo en materia de garantías constitucionales».

Esa última coletilla es el origen de todo el lío. Porque fuera de la escalera hay más actores:

  • El Tribunal Constitucional. No es un escalón más: está al lado, y solo entra cuando hay en juego la Constitución o un derecho fundamental.
  • El Tribunal de Justicia de la UE (Luxemburgo), que interpreta el derecho europeo y obliga a todos los jueces españoles.
  • El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Estrasburgo), que vigila el cumplimiento del Convenio Europeo de Derechos Humanos.
  • El CGPJ, que no juzga: es el órgano de gobierno de los jueces (nombramientos, ascensos, sanciones).

El Constitucional no es el último escalón de la escalera. Es quien vigila que la escalera no se salte la Constitución.

Por qué ahora

La amnistía: el gran pulso

La ley de amnistía del procés llevó al Constitucional al centro del ring. Esta es la secuencia:

Junio 2024

Se aprueba la Ley Orgánica 1/2024 de amnistía para Cataluña.

2024-2025

El Supremo se niega a amnistiar la malversación de Puigdemont y otros líderes del procés: entiende que hubo beneficio personal, una de las excepciones de la ley.

2025-2026

El Constitucional avala la ley en sus sentencias, con votos particulares en contra del bloque conservador. Deja los amparos de los líderes del procés a la espera de Europa.

16 jul 2026

El TJUE concluye que la amnistía es compatible con el derecho europeo. Ojo: solo con el derecho europeo. Lo explico justo debajo.

6 oct 2026

El Constitucional, por mayoría progresista, da el amparo a Dolors Bassa y Jordi Turull: ordena al Supremo aplicar la amnistía a la malversación.

19 oct 2026

El juez del Supremo Pablo Llarena aplica la amnistía a Puigdemont y retira las órdenes de detención en España, aunque deja por escrito que sigue sin compartir el razonamiento del Constitucional.

Lo que la sentencia del TJUE sobre la amnistía miró y lo que no miró
«Europa avala la amnistía» es cierto, pero solo en el examen de derecho europeo.

Fíjate en el detalle: el Supremo cumple, pero dejando constancia de que discrepa. Eso es justo lo que hace saltar el debate del que hablaremos en un momento.

Por qué ahora (II)

La ley de nietos y el voto del 29-N

Hoy se cumplen exactamente cuatro años de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática (21 de octubre de 2022). Una parte de ella, conocida como «ley de nietos», permite obtener la nacionalidad española a hijos y nietos de españoles que se exiliaron por la guerra y el franquismo, sin necesidad de vivir en España.

  • Qué ha pasado. A petición de Vox y de la asociación Iustitia Europa, la Sala Tercera del Supremo ha suspendido de forma cautelar el voto de los nacionalizados por esta vía para las elecciones generales del 29 de noviembre, salvo que se acredite que sus ascendientes fueron exiliados.
  • A cuántos afecta. A 163.020 personas.
  • Por qué. El Supremo invoca el interés general y la limpieza del censo electoral mientras estudia el fondo del asunto.
  • Quién se queja. El Gobierno lo critica abiertamente. El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha recurrido en amparo al Constitucional y pide medidas urgentes para que puedan votar.
  • Qué dice la oposición. El PP confía en que el Constitucional no enmiende al Supremo.

El origen del caso, la instrucción que según los recurrentes cambió la ley, lo conté en Fiscalizar al poder no es elegir bando.

Actualización, 21 de octubre: el Pleno del Constitucional ha inadmitido el recurso por 10 votos a 2. Lo considera prematuro, porque el caso sigue abierto en el Supremo, que ha dado plazo a los afectados para alegar. Esta vez no se ha votado por bloques: solo dos magistrados progresistas, Ramón Sáez y Juan Carlos Campo, querían admitirlo.

La pregunta incómoda

¿Una tercera instancia contra el Supremo?

Esta es la gran discusión de fondo. El recurso de amparo nació para proteger derechos fundamentales, no para revisar si los jueces interpretan bien las leyes. Eso es tarea del Supremo. La pregunta es si el Constitucional se está saltando esa frontera.

Jueces con toga tiran de una cuerda con la Constitución atada en medio

Lo que dicen los críticos:

  • En la sentencia de la amnistía, el Constitucional no se limitó a anular y devolver: le dijo al Supremo qué resultado debía dictar.
  • Los magistrados conservadores le acusan en sus votos particulares de asumir un «indebido rol de intérprete de la legalidad ordinaria».
  • Varios juristas sostienen que el amparo se está convirtiendo, de hecho, en una tercera instancia, y hay quien propone llevar el control constitucional a una sala del propio Supremo.

Lo que responden sus defensores:

  • La Constitución deja claro que el Supremo es el superior «salvo en garantías constitucionales»: en derechos fundamentales, la última palabra es del Constitucional.
  • El TJUE también concluyó que la amnistía encaja en el derecho europeo, así que el Constitucional no estaba solo en su lectura.
  • En la ley de nietos, el tribunal se ha frenado porque la vía ordinaria no se ha agotado: rechazó el recurso del Defensor del Pueblo por prematuro.

Y un dato para quitarle dramatismo (o ponérselo): los choques entre ambos tribunales no son nuevos. Ya en los noventa hubo una sonada «guerra de tribunales» por un caso sobre la intimidad de Isabel Preysler, y en 2004 el Supremo llegó a condenar a once magistrados del Constitucional a pagar una indemnización. Lo nuevo es que hoy el choque tiene Puigdemont, elecciones y Gobierno de por medio.

La voz de la toga

¿Y qué dicen los propios jueces?

Los jueces no pueden afiliarse a partidos ni a sindicatos (lo prohíbe la Constitución), así que su única forma de organizarse son las asociaciones profesionales. En España hay cuatro, y la afiliación es voluntaria: muchos jueces no están en ninguna. Conviene conocerlas para saber quién habla:

  • Asociación Profesional de la Magistratura (APM). La mayoritaria, de perfil conservador.
  • Juezas y Jueces para la Democracia (JJpD). La progresista, de la que Conde-Pumpido fue portavoz.
  • Asociación Judicial Francisco de Vitoria (AJFV). La segunda en número de miembros. Se presenta como defensora de la independencia y la neutralidad política.
  • Foro Judicial Independiente (FJI). Nació precisamente para no estar adscrita a ningún bloque.

Las dos «de en medio», la Francisco de Vitoria y el Foro, son las que mejor responden a tu pregunta. Esto es lo que han dicho:

  • Respetan, pero no comparten. Tras la sentencia europea, ambas mostraron respeto, pero recordaron que Luxemburgo no resolvió si la amnistía respeta la igualdad ante la ley de la Constitución española.
  • Marcan la línea roja. La Francisco de Vitoria advirtió de que el Constitucional en ningún caso puede actuar como un tribunal de casación por encima del Supremo, sustituyendo su criterio al aplicar el derecho penal.
  • Acatar no es aplaudir. El presidente del Foro, Roberto García Ceniceros, ha dejado claro que asume y acata la doctrina del Constitucional, aunque no la comparta.
  • Un recordatorio incómodo. Ya en 2022, el Foro recordaba que el Constitucional no es Poder Judicial, aunque muchos lo olviden.

Al otro lado, Juezas y Jueces para la Democracia defiende la plena constitucionalidad de la ley de amnistía.

Y el choque ya no es solo de asociaciones:

  • Dentro del propio Constitucional, cinco magistrados firmaron un voto discrepante en la sentencia de la malversación. Acusan a la mayoría de suplantar al Supremo, y de forma reiterada.
  • La Sala Penal del Supremo aprovechó el auto con el que amnistiaba a Bassa, cumpliendo la orden, para responder punto por punto, en doce folios, a los reproches del Constitucional.

Una cosa sí une a las cuatro asociaciones, progresistas incluidas. En noviembre de 2023 firmaron un comunicado conjunto contra el pacto PSOE-Junts. Les preocupaba la idea de investigar a jueces por «lawfare» desde el Congreso, porque lo veían como una quiebra de la separación de poderes.

Ojo con un matiz: la Francisco de Vitoria y el Foro no son «neutrales» en este asunto concreto. Ambas se opusieron a la ley de amnistía desde el principio por considerar que vulnera la igualdad. Que no estén alineadas con un partido no significa que no tengan posición.

¿Y Europa? La Comisión Europea lleva años avisando a España en sus informes sobre el Estado de derecho. Le reprocha el bloqueo en la renovación de los órganos judiciales y le pide acercarse a los estándares europeos: que sean los propios jueces quienes elijan a una parte de su órgano de gobierno. Es decir, menos partidos y más carrera judicial.

  • ¿Debe un tribunal elegido por cuotas de partido tener la última palabra sobre decisiones de jueces de carrera?
  • Si el Supremo discrepa por escrito de lo que le obligan a aplicar, ¿es independencia o desobediencia con buenos modales?
  • ¿Diríamos lo mismo del Constitucional si la mayoría fuera la contraria?
El presidente

Conde-Pumpido y el Gobierno

Cándido Conde-Pumpido (A Coruña, 1949) preside el Constitucional desde enero de 2023. Su trayectoria explica tanto a sus críticos como a sus defensores:

  • Juez de carrera desde 1974 y magistrado de la Sala Penal del Supremo desde 1995.
  • Fiscal General del Estado entre 2004 y 2011, con el Gobierno de Zapatero. Es quien más tiempo ha ocupado ese cargo.
  • Fue portavoz de la asociación progresista Juezas y Jueces para la Democracia.
  • En 2014 aspiró a presidir la Sala Penal del Supremo; el CGPJ, de mayoría conservadora, eligió a Manuel Marchena, quien luego presidió el juicio del procés.
  • Llegó a la presidencia del Constitucional como el candidato que prefería el Gobierno de Sánchez, según publicó la prensa entonces.

Por qué le critican. El PP y Vox le acusan de afinidad con el Gobierno. Le recuerdan una frase de 2006, en plena tregua de ETA, sobre que los fiscales debían «mancharse las togas con el polvo del camino», y sus votos favorables al Ejecutivo en asuntos como el estado de alarma o la amnistía. Fue el ponente de la sentencia que obligó al Supremo a amnistiar la malversación.

Por qué le defienden. Sus partidarios subrayan una larga trayectoria técnica y sostienen que esa frase lleva años sacada de contexto. Y apuntan otro dato: el recurso de la ley de nietos se ha rechazado por 10 votos a 2, con el suyo entre los diez, y no es precisamente lo que quería el Gobierno.

Mi lectura: que el presidente del Constitucional haya sido Fiscal General de un Gobierno del mismo signo que el actual es, como mínimo, una mala foto institucional. Pero sería igual de mala foto con cualquier otro partido. El problema no es una persona: es un sistema que permite que los partidos elijan a quien les va a juzgar las leyes.

Una mano con traje maneja como marioneta a un juez que levanta el mazo contra otro juez
Para terminar

Guardián, no perro guardián.

El Constitucional se creó para algo muy valioso: que ninguna mayoría, por grande que sea, pueda saltarse la Constitución. Esa función sigue siendo imprescindible.

Pero hay una diferencia enorme entre un guardián y un perro guardián. El guardián protege la casa de todos. El perro guardián defiende a quien le da de comer y le ladra al resto. Hoy, la mitad de España piensa que el Constitucional ladra al dictado del Gobierno y la otra mitad piensa lo mismo del Supremo, pero al revés. Cuando cada uno solo se fía del guardián que le da la razón, el que se queda sin protección es el ciudadano.

Mientras PSOE y PP sigan eligiendo a los magistrados por cuotas, cada sentencia se leerá como un ladrido a favor de su dueño. Y eso no lo arregla ningún magistrado: lo arregla cambiar quién los elige.

La Constitución necesita un guardián, sí. Un guardián sin amo.

— Nohemí Hervada

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Democracia sí, si gano yo

Democracia sí, si gano yo

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DEMOCRACIA SÍ, si gano yo.

Nadie se sienta a jugar una partida para cambiar las reglas cuando va perdiendo. En política, cada vez más gente lo intenta. Y algunos, con fuego.

Democracia sí, si gano yo: urna electoral frente a una calle en llamas

El ayuntamiento de Limoges se inauguró en 1883. Sobrevivió a dos guerras mundiales. El 17 de octubre de 2026 no sobrevivió a una protesta contra el coste de la vida: lo incendiaron y se derrumbó la torre del reloj. El prefecto lo da por «en gran parte perdido».

Ese mismo sábado salieron a la calle en Francia entre 550.000 y 800.000 personas. La inmensa mayoría protestó en paz, con razones que se entienden: institutos sin profesores, clases de 35 alumnos, alquileres imposibles. Unos cientos decidieron que su causa les daba derecho a quemar, saquear y destrozar lo que es de todos.

Y aquí, en España, hay quien lo mira con envidia. De eso va este artículo: de por qué hay gente que cree que la democracia solo vale cuando gana su lado.

+2.500
Detenidos en Francia desde el 17 de octubre
997
Policías y gendarmes heridos, siete de ellos graves
+3.000
Comercios saqueados, incendiados o destrozados
El origen

Qué es (y qué no es) la democracia

La palabra nace en Atenas hacia el 508 a. C., con las reformas de Clístenes: demos, pueblo; kratos, poder. Pero aquel «pueblo» era muy estrecho. Votaban solo los varones ciudadanos. Las mujeres, los esclavos y los extranjeros residentes se quedaban fuera.

Veinticinco siglos después, la democracia moderna se apoya en tres patas, y ninguna funciona sin las otras:

  • Decide la mayoría. Se vota, se cuenta y gana quien suma más.
  • Con límites. La mayoría no puede quitarle a la minoría sus derechos básicos. Para eso están la Constitución y la separación de poderes, que ya expliqué en «Fiscalizar al poder no es elegir bando».
  • Y aceptando perder. Esta es la pata que más se olvida. El filósofo Karl Popper lo resumió así: la democracia es el sistema que permite echar a un gobierno sin derramar sangre. La contrapartida es que, si te echan a ti, te vas en paz y lo intentas en las siguientes elecciones.

En España las reglas están escritas. La Constitución de 1978 protege el derecho de huelga (art. 28) y la libertad de expresión (art. 20). Y el artículo 21 deja claro cómo se ejerce el derecho a salir a la calle:

«Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas».
Artículo 21 · Constitución Española

Pacífica y sin armas. Ahí está la frontera exacta.

Nuestro sistema, además, es generoso: no prohíbe ideas, solo conductas. Es lo que los juristas llaman una democracia «no militante». Puedes defender lo que quieras, incluso cambiar la Constitución entera. La Ley de Partidos solo permite ilegalizar a un partido por apoyar la violencia o el terrorismo, no por su ideología. Así se ilegalizó Batasuna en 2003, y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos lo avaló.

La democracia no consiste en ganar. Consiste en saber perder.

La tesis

Las reglas no se cambian a mitad de partida

Lo que percibo, en general, es esto. Nos sentamos todos a jugar con unas reglas: se vota cada cuatro años, gana quien reúne la mayoría y quien pierde hace oposición. Mientras vamos ganando, las reglas nos parecen justas. Cuando vamos perdiendo, de repente están amañadas.

  • Si gana mi partido, «el pueblo ha hablado».
  • Si gana el otro, «la democracia está secuestrada».
  • Si la calle me da la razón, «la calle es del pueblo».
  • Si la calle se llena contra mí, «son cuatro ultras manipulados».

Eso no es defender la democracia. Es usarla mientras te conviene.

Democracia si gano yo: un jugador enfadado lanza el tablero cuando va perdiendo
Cuando vas perdiendo, no se tira el tablero.
Seamos honestos

Un sistema imperfecto

Que quede claro: la democracia no es un sistema perfecto. Yo siempre la he llamado «la tiranía de la mayoría», una expresión que popularizó Alexis de Tocqueville en el siglo XIX.

Y sé muy bien de lo que hablo, porque he estado en minoría casi siempre. Fui una niña que practicaba una religión diferente en un país en el que todavía se rezaba el Padrenuestro al entrar en clase. Ahí se aprende pronto que la mayoría no siempre tiene razón. Y también que lo que te protege cuando eres minoría no es la calle: son las reglas que obligan a la mayoría a respetarte.

Así que sí, el sistema tiene defectos que se ven a simple vista.

  • Se puede gobernar sin ganar. En julio de 2023 el PP fue el partido más votado, con 137 escaños frente a 121 del PSOE. Gobernó el PSOE, sumando apoyos de partidos con ideologías opuestas entre sí. Es lo que Rubalcaba bautizó en 2016 como «gobierno Frankenstein»: un cuerpo hecho con trozos de muchos cuerpos.
  • Se puede pactar con quien juraste no pactar.
    • Bildu. En 2015, Pedro Sánchez lo dejó clarísimo: con Bildu no iban a pactar, y se ofreció a repetirlo «cinco veces o veinte». Lo repitió durante años. En 2023, Bildu votó su investidura y hoy es uno de sus socios habituales.
    • Podemos. En 2019 dijo que no podría dormir tranquilo con ministros de Podemos en su Gobierno. Dos meses después firmaba la coalición con ellos.
    • Puigdemont. En el debate electoral del 4 de noviembre de 2019, Sánchez se comprometió «hoy y aquí» a traer a Puigdemont de vuelta a España para que rindiera cuentas ante la justicia. Cuatro años después, necesitó los siete votos de Junts para seguir en la Moncloa, y lo que llegó no fue el juicio: fue la amnistía.
  • Hay quien cuestiona el voto universal. Algunos pensadores, como el estadounidense Jason Brennan en Contra la democracia, proponen que vote solo quien demuestre ciertos conocimientos. Es la vieja idea ateniense con otro traje: votar como privilegio, no como derecho. En España las mujeres no pudieron votar hasta la Constitución de 1931, gracias a Clara Campoamor. Costó mucho llegar a «un ciudadano, un voto» como para regalarlo, aunque eso signifique permitir votar a quien lo hace con nulo criterio político. Una vez más: es mejor otorgar un derecho de más que de menos.
Gobierno Frankenstein: un muñeco hecho de retales de distintos colores cosidos entre sí
Piezas que no casan, cosidas a toda prisa para que el conjunto se sostenga en pie.

Un apunte: el gobierno Frankenstein se pudo formar legalmente porque nuestra Constitución lo permite. España es una democracia parlamentaria, y el artículo 99 establece que gobierna quien reúne la mayoría del Congreso, no quien queda primero. Nos puede gustar más o menos. Nos puede parecer incoherente, incluso inmoral, después de haber jurado no hacerlo. Pero esas eran las reglas cuando todos nos sentamos a jugar.

Legal es. Otra cosa es que sea éticamente lícito.

Y por eso tampoco valían las concentraciones violentas ante la sede del PSOE en la calle Ferraz en noviembre de 2023. La regla vale igual para todos los bandos.

Se puede debatir cómo mejorar el sistema. Lo que no vale es descubrir sus defectos solo cuando pierdes.

Francia, octubre de 2026

Quién quema y quién paga

Las protestas francesas empezaron el 18 de septiembre en los institutos de Créteil, a las afueras de París. Los estudiantes denunciaban falta de profesores, aulas abarrotadas, edificios cayéndose y clases a 40 grados durante las olas de calor. El 17 de octubre se sumaron chalecos amarillos, sindicatos y agricultores. Y la protesta se desbordó.

  • Quién estaba detrás de la violencia. El Gobierno francés habla de una «nebulosa muy organizada» de extrema izquierda. El primer ministro, Sébastien Lecornu, describió un patrón inédito: de día actuó la ultraizquierda, y por la noche, la delincuencia común. La táctica más repetida fue la de los black blocs, grupos vestidos de negro y encapuchados que rompen y desaparecen.
  • Lo que se destrozó. Al menos 3.000 comercios, según el Gobierno francés, con daños de cientos de millones de euros. El ayuntamiento de Limoges, ardiendo. En Lyon arrancaron la estatua del chef Paul Bocuse. En Marsella, unos encapuchados derribaron un busto de Marianne, el símbolo de la República. El alcalde de París habló de calles enteras «metódicamente arrasadas».
  • Quién lo pagó. Las tiendas de barrio: supermercados de proximidad y tiendas de telefonía, muchas de ellas franquicias de autónomos. No el «sistema». El vecino que levanta la persiana cada mañana.
  • El matiz. Hay investigadores franceses que piden no atribuirlo todo a la ultraizquierda, porque informes parlamentarios anteriores también detectaron grupos de ultraderecha en la violencia urbana. Y la extrema derecha de Bardella ya pide declarar terroristas a los antifascistas. Cada bando culpa al otro mientras la calle arde.

Actualización (20 de octubre): no ha habido víctimas mortales. Hay toques de queda nocturnos para menores en barrios de Marsella, Niza, Burdeos, París y Lyon, y en zonas de Lille. Los juicios rápidos ya han empezado y 149 detenidos siguen en prisión provisional, según el ministro de Justicia, Gérald Darmanin. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, admitió una «pérdida de control» en algunas ciudades y presentó su dimisión, que Macron rechazó. Hay nuevas protestas convocadas para el sábado 24.

Macron lo dijo en una frase: «Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa». En eso, por una vez, debería estar de acuerdo todo el mundo.

Mientras tanto, en España

«No habrá paz» y otras frases

Seamos justos: ninguna de estas frases llama a quemar nada. La huelga y la manifestación son derechos. Pero léelas juntas y fíjate en lo que tienen en común:

  • Manuela Bergerot (Más Madrid), a Ayuso en la Asamblea de Madrid, tras el desahucio y la muerte de Maricarmen: «En las calles de Madrid no va a haber paz». El PP la denunció. Ella dice que no amenazaba, que solo describía lo que hay en la calle, y que no se arrepiente.
  • Irene Montero (Podemos): tenemos una «democracia secuestrada» por rentistas y especuladores, y hay que liberarla «paralizando el país con una huelga general».
  • Ione Belarra (Podemos): «Estar en el Gobierno no es tener el poder». Y sin gente en la calle, sin huelgas, «tampoco podremos cambiar las cosas».
  • Mar Espinar (PSOE de Madrid), defendiendo la acampada de Sol: «La gente tiene derecho a tomar las calles. Las calles, aunque el PP no lo entienda, les pertenecen a ellos».
  • Pepe Álvarez (UGT), sobre la huelga general del 11 de noviembre: «Quiero que las calles de mi país revienten de personas».

El hilo común no es la violencia. Es otro, más sutil: el poder de verdad está en la calle, no en las urnas. La democracia está «secuestrada». Gobernar «no es tener el poder». Las calles «les pertenecen».

Y aquí viene el dato que lo cambia todo: hay elecciones generales el 29 de noviembre. La huelga es el día 11. Dentro de unas semanas, cada español podrá decidir con su voto qué Gobierno quiere. ¿Por qué hablar de democracia secuestrada justo cuando está a punto de votar todo el país?

Y luego está quien ya no habla de calles llenas, sino del fuego. Laura Arroyo, analista de Canal Red, el medio de Pablo Iglesias, escribió sobre Francia en su sección «El Cierre», publicada el 20 de octubre:

«El poder lo llama violencia, nosotros lo llamamos revolución».

En la misma pieza, Francia es «una antesala», «un anuncio», «una alarma». Critica la actuación policial y pregunta «¿quién es el violento?». Y en ese «nosotros lo llamamos revolución» caben también el ayuntamiento quemado y los miles de comercios saqueados. Cuando quemar una ciudad pasa a llamarse revolución, ya no estamos hablando de protestar. Estamos romantizando la violencia.

Las calles son de todos. Por eso nadie tiene derecho a quemarlas.

Gratitud selectiva

Bardem da las gracias

Ese mismo fin de semana, en el Festival de Cine de Roma, le preguntaron a Javier Bardem qué mensaje mandaba a los jóvenes que protestan en Sol, en Francia y en Italia. Respondió:

«Más que mensaje, mando gratitud».

Dijo que esos jóvenes desmontan el mantra de una juventud que no piensa, que sus movilizaciones son un ejemplo de vitalidad y esperanza, y que los mayores tenemos que apoyarlas «como sea», «de todas las maneras posibles». Cuando le preguntaron si lo de Sol había contagiado a otros países, contestó: «Claro que sí», y citó Francia e Italia.

No agradeció los incendios, eso hay que decirlo. Pero tampoco dedicó una sola palabra a la violencia. Ni al ayuntamiento de Limoges, ni a los comercios saqueados, ni a los cientos de agentes heridos.

Bardem mandó gratitud. A Limoges no le mandó nada.

Y hay un detalle revelador. En la misma respuesta, Bardem habló de los jóvenes que, según él, están adoctrinados por los peores ideales. O sea: movilización sí, si es la mía. Exactamente lo mismo que «democracia sí, si gano yo».

La historia

Cuando las urnas no gustaron

Esto no es nuevo y no es de un solo bando. La historia está llena de gente que aceptó las reglas hasta el día en que perdió:

1934 · España

La CEDA, de derechas, había ganado las elecciones de 1933. Cuando entró en el Gobierno, el PSOE y la UGT lanzaron una huelga revolucionaria. En Asturias hubo más de un millar de muertos, y Companys proclamó el «Estado Catalán». La izquierda no aceptó el resultado de las urnas.

1936 · España

El Frente Popular ganó las elecciones de febrero. En julio, un golpe militar abrió la Guerra Civil. La derecha no aceptó el resultado de las urnas.

1973 · Chile

Salvador Allende había ganado las elecciones. Pinochet lo derrocó con un golpe de Estado.

1981 · España

El 23-F, Tejero asaltó el Congreso en plena votación de investidura de un presidente.

1992 · Argelia

El ejército anuló unas elecciones que iban a ganar los islamistas. Siguió una guerra civil.

2017 · Cataluña

Un referéndum ilegal, suspendido por el Tribunal Constitucional, y una declaración unilateral de independencia. Saltarse las reglas comunes porque las de todos no daban el resultado deseado.

2018 · Andalucía

La noche en que Vox entró en el Parlamento andaluz, Pablo Iglesias proclamó la «alerta antifascista». Hubo concentraciones contra el resultado, algunas violentas. Él mismo reconoció después que fue un error.

2021 · Estados Unidos

Asalto al Capitolio para impedir que se certificara la victoria de Biden.

2023 · Brasil y España

En Brasilia, los seguidores de Bolsonaro asaltaron las sedes de los tres poderes tras la victoria de Lula. En Madrid, las concentraciones contra la amnistía ante la sede del PSOE en Ferraz acabaron en disturbios.

2026 · Francia

Medio millón de personas protesta en paz. Unos cientos queman un ayuntamiento centenario.

El historiador y diplomático Salvador de Madariaga dejó escrita una idea que conviene recordar: con la rebelión de 1934, la izquierda perdió la autoridad moral para condenar la de 1936. Quien rompe las reglas cuando pierde le regala al otro la excusa para romperlas también.

  • ¿Aceptarías el resultado de unas elecciones si gana el partido que más detestas?
  • ¿Te parece igual de grave quemar una calle por una causa con la que estás de acuerdo que por una que odias?
  • ¿Quién paga el escaparate roto: el «sistema» o el vecino que abre la tienda cada mañana?
  • Si las reglas te parecían justas cuando ganabas, ¿qué ha cambiado ahora, las reglas o el marcador?

Nota: las palabras de Javier Bardem proceden del vídeo de sus declaraciones en la Fiesta del Cine de Roma, recogidas también por varios medios. Las cifras se han actualizado el 20 de octubre: detenidos según el ministro de Justicia, Gérald Darmanin; heridos según el balance del Ministerio del Interior del domingo 18 (otros recuentos oficiales dan cifras menores, en torno a 600); comercios según el Gobierno francés, sin balance definitivo de daños.

Para terminar

Las reglas son para todos

Protestar es un derecho. Hacer huelga es un derecho. Llenar las calles de gente es un derecho. Pensar que el sistema es mejorable, también: yo lo pienso.

Lo que no es un derecho es quemar lo que es de otros. Ni llamar «secuestrada» a la democracia justo cuando no te da la razón. Ni descubrir que las reglas son injustas el día en que el marcador te va en contra.

Si quieres cambiar las reglas, adelante: hay un camino para eso, y se llama urnas, mayorías y reformas. Ese camino es lento, frustrante y a veces te toca perder. Precisamente por eso funciona.

Si te sientas a jugar, juegas hasta el final. Aunque vayas perdiendo.

— Nohemí Hervada

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Pensiones: quien habla pierde

Pensiones: quien habla pierde

Pensiones · Campaña 29N · Sin filtros

PENSIONES: quien habla, pierde.

Con la vivienda quemada, la precampaña ha sacado la carta que nunca falla: el miedo a perder la paga. Pero las pensiones no se discuten, se esquivan. Basta una frase de más para perder unas elecciones, y el PP lo acaba de comprobar otra vez.

Pensiones en campaña electoral: micrófono tapado con cinta roja junto a una urna en la que entra un sobre con el símbolo del euro

En Causas de temporada conté que las causas políticas tienen fecha de caducidad: se defienden a muerte mientras dan votos y se cambian cuando empiezan a dar problemas. La vivienda era la bandera de esta campaña hasta que la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, dimitió el 16 de octubre por los pisos de alquiler de su pareja. Con esa bandera manchada, toca otra. Y en la recámara siempre hay una que funciona: las pensiones en campaña electoral.

No es casualidad. Es aritmética. Y conviene separar el ruido de los datos antes de que nos lo mezclen todo hasta el 29 de noviembre.

¿Prefieres verlo? Te lo cuento en vídeo
1 · La situación real

Cuántos son y cuánto cobran

10,5M
Pensiones contributivas pagadas en septiembre de 2026, a más de 9,5 millones de personas
1.374€
Pensión media del sistema (todas las clases). La de jubilación: 1.576 €
1 de 4
Electores, aproximadamente, cobra una pensión contributiva (9,5 M sobre 38,7 M de censo)

La Seguridad Social paga cada mes una nómina de 14.498 millones de euros. Pero la media engaña, porque mezcla al jubilado de la minería del carbón con la viuda que nunca cotizó por su cuenta. Mejor mirarlo así:

Media. 1.374,6 € al mes en todas las pensiones; 1.576,1 € en jubilación; 976,3 € en viudedad. En 14 pagas y en bruto.

Mediana. La Seguridad Social no la publica, pero los tramos lo dejan claro: cuatro de cada diez pensiones de jubilación no pasan de 1.000 €. La pensión «del medio» está muy por debajo de la media: unos pocos cobrando mucho tiran del promedio hacia arriba.

Moda. El tramo donde más jubilados se concentran es el de 800 a 900 € al mes. Entre las mujeres jubiladas, casi una de cada cuatro cobra entre 800 y 1.050 €.

El otro extremo. Más de 1,8 millones de jubilados cobran 2.000 € o más, y la pensión máxima está en 3.359,60 € al mes en 2026.

Es decir: hay dos países de pensionistas. Uno, sobre todo de mujeres y de carreras cortas, que vive con menos que el salario mínimo. Otro, el de los boomers con carreras largas y bases altas, que se jubila ya con pensiones que muchos trabajadores en activo no cobran de sueldo. Las dos realidades son ciertas a la vez, y cada partido enseña la que le conviene.

¿Está blindada la subida?

El IPC: ley, no Constitución

La revalorización con el IPC está en la Ley 21/2021, de 28 de diciembre, de garantía del poder adquisitivo de las pensiones. La impulsó el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, con José Luis Escrivá de ministro, siguiendo la recomendación del Pacto de Toledo. Desde entonces, las pensiones suben cada enero según la inflación media de los doce meses anteriores, y nunca bajan aunque el IPC sea negativo.

El PP votó en contra de esa ley en 2021 (presentó incluso una enmienda a la totalidad, que fue rechazada).

«Blindada» es mucho decir. Es una ley ordinaria: cualquier mayoría en el Congreso puede cambiarla.

Y sin Presupuestos, cada año es una pelea. Con las cuentas prorrogadas desde 2023, la subida de cada enero necesita un real decreto-ley. En febrero de 2026, el Gobierno metió la subida en un decreto con otras medidas, el PP se negó a votar «pensionistas como rehenes» y al final hubo que separarlo. La subida del 2,7% para 2026 salió adelante con un único voto en contra: el de Vox.

La hemeroteca

Lo que hizo Rajoy cuando llegó

El PP llegó al Gobierno a finales de 2011 presentándose como el partido que protegía a los pensionistas, después de que Zapatero congelara las pensiones ese mismo año (salvo las mínimas y las no contributivas). Esto es lo que pasó después:

2011

Zapatero congela las pensiones. La «hucha» (Fondo de Reserva) alcanza su máximo: 66.815 millones.

2012

Rajoy las sube un 1% con un IPC de noviembre del 2,9%, y no compensa la diferencia, como marcaba la ley. Solo las mínimas suben con la inflación. Empieza a tirar de la hucha.

2013

Nueva subida del 1% (2% para las de menos de 1.000 €). El Gobierno cambia la ley: desvincula las pensiones del IPC y crea un índice con suelo del 0,25% y un factor de sostenibilidad.

2014-2018

0,25% cada año, suba lo que suba la vida. En 2018, el PNV le arranca a Rajoy un 1,6% a cambio de apoyar los Presupuestos. Cuando Sánchez llega al Gobierno, en la hucha quedan unos 3.000 millones.

2021

Ley 21/2021: vuelve el IPC. El PP vota en contra.

2023

Feijóo asegura en TVE que el PP siempre subió las pensiones con el IPC. La entrevistadora le corrige en directo y tiene que rectificar.

Para ser justos: en 2012 España estaba al borde del rescate y la Seguridad Social ya tenía déficit. Usar la hucha era precisamente para lo que se creó. Pero el dato no cambia: con Rajoy, la mayoría de los años las pensiones subieron menos que los precios. Como reconoció el propio Borja Sémper en 2023: el PP siempre las revalorizó, «no siempre con el IPC».

2 · El gancho electoral

Vota al que te asegure la paga

Con uno de cada cuatro votantes cobrando una pensión, y muchos más a pocos años de cobrarla, nadie con aspiraciones de gobernar puede permitirse dudar en público. Y en una semana de octubre se han dicho más cosas de las que convenía:

Vox: su responsable económico, José María Figaredo, dijo que el sistema es «un zombi» y está quebrado, y defiende un modelo mixto con capitalización individual, es decir, que parte de tu pensión dependa de lo que hayas ahorrado y de cómo le vaya a la bolsa.

PP: su portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, dijo en un pódcast para jóvenes: «El sistema, como está en estos momentos, va a colapsar». Y lo explicó así: «Hay gente trabajando que no cubre la gente que está cobrando pensión». Habló de la llegada de los boomers con pensiones altas y de cambiar el modelo «con valentía». Sin decir qué cambio.

Feijóo, al día siguiente: las pensiones son «innegociables», subirán con el IPC y el sistema público no se cuestiona. El PP recuerda, además, que registró en 2025 una proposición de ley para que la subida con el IPC sea automática.

PSOE y Gobierno: «ya se oye la motosierra», tranquilidad a los pensionistas y la promesa de aprobar la subida antes de fin de año… sin aclarar si será antes o después del 29N.

Del pódcast a los micrófonos

De «va a colapsar» a «está garantizado»

Dos días después, el 16 de octubre, la misma Ester Muñoz respondía así a los periodistas:

«Como no les ha funcionado la vivienda, quieren que estemos todo el día hablando de algo que todo el mundo sabe que está garantizado, que son las pensiones».

Lo interesante de esta frase es que confirma la tesis de este post: la vivienda se quemó y había que cambiar de causa. Lo dice el PP del PSOE. Pero el argumento tiene trampas que conviene ver una a una:

El martes el sistema «va a colapsar»; el jueves está «completamente garantizado». Las dos cosas no pueden ser verdad a la vez, y la diferencia entre una y otra es el público: jóvenes en un pódcast o cámaras de televisión en precampaña.

«Las cosas están garantizadas por ley», dijo también. Esa ley es la 21/2021, la que ata las pensiones al IPC. El PP votó en contra. Hoy la usa como garantía.

«Garantizadas para las personas que lo están cobrando ahora». Fíjate en el matiz: la garantía es para los pensionistas actuales. Para los futuros, la promesa es que el PP hará el sistema «sostenible». Sin decir cómo. Y «sostenible», en boca de cualquier partido, significa tocar alguna de las palancas que nadie quiere nombrar.

Quien sacó el tema no fue el Gobierno. Fueron Figaredo, de Vox, y la propia Muñoz en el pódcast. El PSOE solo recogió el regalo.

Entre el pódcast y esas declaraciones, el 15 de octubre, en RTVE, le tocó apagar el fuego a Borja Sémper, el mismo que en 2023 reconoció que el PP no siempre subió las pensiones con el IPC. Repitió que el sistema es «innegociable», «punto», y ante la insistencia del periodista cerró así:

«No va a cambiar el sistema actual. Las pensiones están garantizadas».

Contradice a su propia portavoz. Muñoz decía un día antes que el modelo se debe cambiar. Sémper, que «no va a cambiar el sistema actual». Las dos cosas no pueden ser el programa del PP a la vez.

El mensaje va dirigido a Vox. Sémper dijo que el PP no se va a sentar «con nadie» a negociar el cuestionamiento del sistema público. Ese «nadie» tiene nombre: el único partido que lo cuestiona es Vox, su socio en varios gobiernos autonómicos y su posible socio después del 29N.

Pidió que nadie use las pensiones «para meter miedo». Lo dijo un día después de que su portavoz anunciara en un pódcast que el sistema «va a colapsar».

«Los únicos que las congelaron fue el Gobierno de Zapatero». Es cierto: en 2011, salvo las mínimas y las no contributivas. Pero el 0,25% del PP en años de inflación también hizo perder poder adquisitivo. Congelar no es lo mismo que subir menos que los precios, pero al bolsillo del pensionista le llega parecido.

La coletilla de siempre: también hay que garantizar que los más jóvenes puedan disfrutar del sistema. Es la misma promesa sin método que la de Muñoz.

Unos venden miedo a perder la paga. Otros, miedo a que no haya paga cuando te toque. El producto es el mismo: tu miedo.

¿Por qué el PP no debería ni mencionarlo?

El trauma de 2023

Se comenta que el PP quiere «tocar» las pensiones: recortarlas, no subirlas o privatizarlas en parte. Conviene separar lo que hay de lo que se supone:

Lo que hay: una portavoz que pide reformar el modelo sin concretar, una ponencia ideológica del congreso del PP de 2025 que apenas menciona el sistema público, un historial de subidas por debajo del IPC y un voto en contra de la ley que las ata a la inflación.

Lo que no hay: ningún documento del PP que proponga privatizar. La capitalización la propone Vox, su socio en varios gobiernos autonómicos.

Por qué callar es su estrategia: en 2023 las pensiones fueron una de las claves de la remontada del PSOE en la última semana. Hablar de reformas en campaña es regalarle el marco al adversario. De ahí el revuelo interno de estos días: no porque lo dicho sea falso o verdadero, sino porque resta votos.

No lo digo yo. Lo dijo sin rodeos el periodista Eduardo Inda el 14 de octubre en Horizonte, el programa de Iker Jiménez, el mismo día en que estallaron las palabras de Muñoz, nada sospechoso de simpatizar con el Gobierno. Pidió al PP que se callara con las pensiones hasta después de las elecciones, que hablaran «el día 30 de noviembre, el 1 de diciembre, el 10 de enero, cuando ya estén formando gobierno». Y se acordó expresamente de la entrevista de Feijóo con Silvia Intxaurrondo en 2023. La razón, según él: son 10 millones y medio de personas, más sus familias.

Iker Jiménez lo resumió con una comparación futbolera: «Tiene que ser listo, como pillo es un futbolista. No tiene que ser franco». E Inda remató:

«Tienes que ser franco hace ocho meses, pero ahora cállate con las pensiones».

Es la mejor descripción posible de cómo se hace una campaña: la verdad, para después de votar. Y vale para todos. El que pide callar hasta el 30 de noviembre da por hecho que, a partir del 30, habrá algo que contar que no conviene contar antes.

Calendario de noviembre con los días tachados con cinta roja hasta las elecciones del 29 y un bocadillo de diálogo que sale del día 30
Pensiones en campaña: la consigna es callar hasta el día 30.

En campaña no gana quien dice la verdad sobre las pensiones. Gana quien no la dice primero.

3 · La viabilidad real

No va a petar. Va a costar.

El sistema no «peta» en el sentido de que un mes no llegue la nómina: las pensiones se pagan y se van a seguir pagando, porque el Estado responde de ellas. Pero ahí está la trampa del debate. Que el Estado responda significa que, cuando las cotizaciones no llegan, la diferencia se paga con otro dinero. Y la pregunta que nadie contesta en campaña es la única que importa: quién lo paga y cómo.

2,31
Afiliados por cada pensionista (marzo de 2026). Hacen falta más para cuadrar
61.342M
Euros que el Estado transfirió a la Seguridad Social en 2025, vía impuestos
100,7%
Deuda pública de España sobre el PIB al cierre de 2025
Las cuentas

Lo que no pagan las cotizaciones, lo paga otro

Las cotizaciones ya no llegan. Desde 2012 no cubren todo el gasto. Sin las transferencias del Estado, el agujero de 2025 habría sido de unos 69.800 millones, más del 4% del PIB (cálculo de Fedea).

Esos 61.342 millones salen de los impuestos. Del mismo presupuesto que paga hospitales, colegios, carreteras o dependencia. Cada euro que va a tapar el agujero de las pensiones es un euro que no va a otra cosa.

Y lo que no se transfiere, se presta. La deuda de la Seguridad Social con el Estado superaba los 126.000 millones en 2024, casi el 8% del PIB, según el Tribunal de Cuentas.

En un país que ya debe más de lo que produce en un año. Con una deuda pública por encima del 100% del PIB, pagar con deuda las pensiones de hoy es pasar la factura, con intereses, a quienes hoy tienen 20 años. Es hipotecar a la siguiente generación para no incomodar a la que vota ahora.

La base de la pirámide

Un sistema pensado para otra España

El sistema de reparto funciona así: los que trabajan hoy pagan las pensiones de los que cobran hoy. Se diseñó para una España con muchos nacimientos, muchos trabajadores jóvenes y jubilaciones más cortas. Esa España ya no existe:

Pirámide de población de España en 1975 y en 2025: los menores de 15 años bajan del 27,3% al 12,6% y los mayores de 65 suben del 10,3% al 21,6%
De pirámide a columna: la base se estrecha y la cima se ensancha. Anchura de cada franja proporcional a su población por año de edad. Fuente: ONU, World Population Prospects 2024.

Natalidad bajo mínimos. En 2024, 1,10 hijos por mujer, la segunda tasa más baja de la UE. En 2025 nacieron 321.164 niños, casi 200.000 menos que en 2008. Mueren más personas de las que nacen.

Llegan los boomers. La generación más numerosa se está jubilando, con carreras largas y pensiones altas. Los pensionistas superarán los 16 millones hacia 2050.

Y se cobra durante más años. Vivimos más, así que cada pensión se paga durante más tiempo.

Con sueldos bajos en la base. Los que entran a trabajar cobran poco y cotizan poco. Más afiliados no es lo mismo que más ingresos.

Funciona como un multinivel: mientras entra gente por abajo, los de arriba cobran. Cuando la base se estrecha, alguien tiene que poner la diferencia.

Ojo con la comparación: el sistema público no es una estafa piramidal. Es legal, transparente, no promete rentabilidades imposibles y, sobre todo, se puede ajustar: edad, cotizaciones, cuantías, financiación. Una estafa explota porque no se puede corregir; el sistema de pensiones solo explota si no se corrige. Lo que comparte con la pirámide es la dependencia de la base. Y por eso la reforma hay que hacerla antes de que la base se estreche del todo, no después.

No somos Noruega

Sin petróleo y sin hucha

Noruega tiene el mayor fondo soberano del mundo, alimentado con los ingresos del petróleo. Oficialmente se llama Fondo de Pensiones del Gobierno. España no tiene petróleo ni hucha: el Fondo de Reserva, que llegó a los 66.815 millones en 2011, se gastó en la crisis. El que se está rellenando ahora se nutre, en parte, de transferencias del Estado mientras la Seguridad Social sigue en déficit, algo que la propia presidenta de la AIReF ha cuestionado: es como meter en la hucha dinero prestado.

Así que la cuenta solo se puede cuadrar de siete maneras, y en todas hay alguien que paga:

Más cotizantes. Más empleo y más gente trabajando. Depende del mercado laboral, no de un decreto.

Más cotización por trabajador. Ya ha empezado con el Mecanismo de Equidad Intergeneracional y la subida de las bases máximas. Paga el que trabaja y la empresa, y encarece el empleo.

Más impuestos. Pagamos todos.

Más deuda. Pagan los que vienen detrás.

Jubilarse más tarde. Paga el futuro jubilado, con años de trabajo.

Pensiones que suban menos o que bajen. Paga el pensionista.

Más productividad y mejores sueldos. La única sin un perdedor claro… y la más lenta.

Lo honesto sería que cada partido dijera qué combinación elige y a quién le toca. Pero cualquiera de ellas resta votos, así que en campaña se elige la octava opción: no decir nada.

Ni apocalipsis ni balsa de aceite

Lo que también es verdad

Los agoreros ya fallaron. En los años 90 se preveía que hoy habría unos 16 millones de afiliados. Hay casi 22 millones, en buena parte gracias a los inmigrantes.

La AIReF da un aprobado… con letra pequeña. La regla de gasto de la reforma se cumple (gasto neto medio del 13% del PIB hasta 2050, por debajo del tope del 13,3%), pero el propio organismo advierte de que eso no garantiza la sostenibilidad y pide revisar la regla.

El pico está por llegar. El gasto bruto rondará de media el 14,6% del PIB hasta 2050 (AIReF). Ni siquiera el Gobierno discute que subirá: su propio modelo lo sitúa en el 15,3% del PIB hacia 2050.

Que el Estado responda de las pensiones está bien. Que explique con qué dinero y a costa de quién, mejor.

Sobre los fondos europeos y las pensiones: el Tribunal de Cuentas reveló en mayo de 2026 que, en noviembre de 2024 (no este año), el Gobierno usó 2.389 millones de créditos sobrantes de los fondos europeos de recuperación para pagar pensiones de clases pasivas y complementos a mínimos, por falta de crédito con los Presupuestos prorrogados. La presidenta del Tribunal matizó después que no se desviaron fondos del Plan para pagar prestaciones de la Seguridad Social. La cifra de 8.500 millones en 2025 que circula por redes no está verificada. Lo trataremos en otro post.

4 · La brecha generacional

Abuelos contra nietos: todos al ring

Y aquí llega la polarización que más rinde, porque tiene una base real. Un joven de 30 años, sin casa, con un contrato precario y pagando un alquiler imposible, cotiza para pagar la pensión de quien ya tiene la casa pagada. Los datos lo respaldan:

90%
Hogares de mayores de 65 en vivienda propia. En los de menores de 30, solo el 27% (y solo cuentan los ya emancipados)
+30
Años: edad media de emancipación en España, frente a unos 26 en la UE
19,2%
Riesgo de pobreza o exclusión en mayores de 65: el más bajo. En menores de 16: 33,9%

Los jubilados son el grupo con menos riesgo de pobreza (15,4%), por debajo incluso de quienes trabajan (16,4%), según la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE.

La renta mediana de los mayores de 65 en España supera la media europea en poder adquisitivo.

Los trabajadores ya pagan más. Desde 2023, cada nómina lleva una cotización extra (el Mecanismo de Equidad Intergeneracional) que ha recaudado ya casi 11.000 millones, para pagar las pensiones futuras.

Pero antes de comprar la versión de «abuelos ricos, nietos pobres», hay que corregir varias cosas que se dan por hechas:

«Las medicinas, gratis al 100%». No. Los pensionistas pagan el 10% de los medicamentos, con un tope mensual según su renta (8,23 €, 13,37 €, 18,52 €; y el 60% sin rebaja si ganan más de 100.000 €). Solo están exentos los de rentas más bajas, los que cobran complementos a mínimos o pensiones no contributivas.

«Sanidad gratis por ser pensionistas». La sanidad pública es universal: la tiene igual el jubilado que el joven. Lo que sí es cierto es que el pensionista ya no cotiza.

«No pagan impuestos». Pagan IRPF por su pensión (salvo las más bajas, que están exentas) e IVA en todo lo que compran. Y las transferencias del Estado a la Seguridad Social salen de los impuestos de todos, también de los suyos.

«Los jóvenes pagan las pensiones de sus abuelos». Las pagan todos los que trabajan, tengan 25 o 64 años. Y el joven de hoy cobrará mañana de lo que coticen los siguientes. Así funciona el reparto.

«Transporte subvencionado». Depende de cada comunidad y ayuntamiento, y también hay abonos joven. No es un privilegio exclusivo de los mayores.

«Ya sin cargas». Muchos sí, pero en miles de familias son los abuelos los que cuidan a los nietos, avalan el alquiler o ayudan a pagar las facturas de los hijos.

¿Es justo que una pensión máxima suba lo mismo, en porcentaje, que una mínima, cuando la paga quien cobra menos que esa pensión?

¿Por qué ningún partido explica cuál de las palancas va a tocar: más años, más cotización, más impuestos o menos pensión?

¿Quién va a defender a un votante de 30 años que no tiene casa, no tiene hijos porque no puede y vota menos que su abuela?

¿Quién dice en voz alta que, con los trabajadores que cotizan hoy y los sueldos que cobran, el sistema no se sostiene?

La brecha existe, pero el enemigo no es el abuelo. El abuelo cotizó con las reglas que le pusieron. El problema es una clase política que lleva quince años sin aprobar una reforma completa con el acuerdo de todos, que gobierna sin Presupuestos y que usa a los mayores como escudo y a los jóvenes como munición, según le convenga la semana.

Para terminar

Nadie dirá quién paga

Hasta el 29 de noviembre vas a oír «petar», «motosierra», «innegociable» y «garantizado». Ya hemos visto lo que pasa cuando alguien dice algo más: el martes, el sistema «va a colapsar»; el jueves, está «completamente garantizado». Y desde la tertulia amiga, el consejo de callar hasta el día 30.

Pero la pirámide no espera a las elecciones. En 1975 había casi tres niños por cada mayor de 65; hoy hay más mayores que niños. Las cotizaciones de los que trabajan ya no pagan las pensiones de los que cobran, y la diferencia, más de 61.000 millones al año, sale de los impuestos y de la deuda de un país que ya debe más de lo que produce en un año. No somos Noruega: no hay petróleo que lo pague.

Hay siete maneras de cuadrar la cuenta y en todas paga alguien: el trabajador, la empresa, el contribuyente, el pensionista o el que todavía no ha empezado a trabajar. Elegir cuál es gobernar. No elegirlo es dejar que la factura se acumule para el siguiente.

Las pensiones son la causa perfecta para una campaña: no caducan, afectan a casi todos y se pueden usar en las dos direcciones. Al mayor se le asusta con que se las quitan; al joven, con que no las verá. Mientras tanto, nadie hace la pregunta que importa: con qué dinero y a costa de quién.

En campaña, quien habla pierde. Después del 30, pierde quien paga.

— Nohemí Hervada

La máquina no te quiere

La máquina no te quiere

Inteligencia artificial · Psicología · Sin filtros

La máquina no te quiere. Pero la tratas como si te quisiera.

Saludamos a una máquina, le pedimos las cosas por favor y le contamos nuestros problemas y secretos. La psicología, el cine y los datos explican por qué tendemos a humanizar la inteligencia artificial, y qué precio pagamos por ello.

Humanizar la inteligencia artificial: una persona le ofrece un corazón a un móvil que solo responde «escribiendo»

El pasado 15 de octubre se celebró IA + Humana, el evento de Asombrosa, con la ponencia principal a cargo del Dr. Miguel Luengo-Oroz, primer Chief Data Scientist de la ONU y fundador de Spotlab. Su trabajo es impresionante: entre otras cosas, convierte móviles en microscopios con inteligencia artificial para diagnosticar enfermedades como la malaria en zonas vulnerables.

Cartel del evento IA + Humana de Asombrosa con el ponente Miguel Luengo-Oroz, 15 de octubre de 2026, Círculo Mercantil de Las Palmas de Gran Canaria
IA + Humana · Asombrosa · 15 de octubre de 2026 · Círculo Mercantil de Las Palmas de Gran Canaria.

Tras la ponencia del Dr. Luengo-Oroz, Minerva Pérez Ferreras, CEO de Asombrosa y presentadora de la noche, propuso una dinámica con todo el público de pie: que se sentara todo aquel que saluda a la IA, le pide las cosas por favor y le da las gracias.

La mayoría del auditorio se sentó, incluida Minerva.

¿Qué habrías hecho tú si hubieras estado allí?

Todos sabemos perfectamente que la IA no es una persona. Y aun así, humanizar la inteligencia artificial nos sale solo: le hablamos como si lo fuera. Le di vueltas a lo que había visto y quise averiguar más. Lo que encontré dice mucho más de nosotros que el simple hecho de que seamos educados, hasta con las máquinas.

Los datos

¿Somos educados con una máquina?

70%
de los usuarios de IA en EE. UU. y Reino Unido dice ser educado con ella
61%
de los españoles usa la IA como apoyo emocional, según EAE
50%
de los estadounidenses teme que la IA acabe con la humanidad
  • Siete de cada diez, sí. En una encuesta de Future, editora de TechRadar, el 67% de los usuarios de IA en Estados Unidos y el 71% en Reino Unido dicen ser educados con ella.
  • Los jóvenes, más. Según Talker Research, el 56% de la Generación Z es educada con la IA, frente al 39% de los boomers. (Yo, que estoy en medio, en la generación X, me pregunto si con los años nos volvemos más huraños o si los jóvenes ven estas herramientas como «una más» de su ecosistema).
  • La mayoría lo hace porque «es lo correcto». Pero un 17% de los británicos educados confiesa otro motivo: «por si algún día las máquinas se rebelan». (Aquí no puedo evitar acordarme de una de mis heroínas de ficción favoritas, Sarah Connor. Más adelante entenderás por qué).
  • ¿Sirve de algo? No está claro. Un estudio de Penn State encontró que ChatGPT acertaba algo más con preguntas groseras que con preguntas muy educadas, aunque solo probaron un modelo y el trabajo no está revisado por pares. Lo que sí puedo contarte es mi caso: una de las instrucciones fijas que le doy a la IA es «no me hagas la pelota ni me des la razón por sistema». Mi caso no hace estadística, pero me agiliza el trabajo y afina el resultado.
Por qué lo hacemos

Humanizar la inteligencia artificial: no es educación, es instinto

La explicación de por qué tendemos a humanizar la inteligencia artificial no está en a quién va dirigido nuestro comportamiento, la tecnología, sino en nosotros, en cómo somos los humanos. Y lo sabemos desde hace décadas.

  • El cerebro no distingue bien. En los años noventa, dos investigadores de Stanford, Byron Reeves y Clifford Nass, se preguntaron si tratamos a los ordenadores como a personas. Para comprobarlo, tomaron experimentos clásicos de psicología sobre cómo nos comportamos con los demás y, en lugar de una persona, pusieron un ordenador.
  • Un ejemplo. Cuando alguien nos pregunta qué opinamos de su trabajo, somos más amables que si nos lo pregunta otra persona. Con los ordenadores pasó lo mismo: la gente valoraba mejor a un ordenador cuando era ese mismo ordenador el que le preguntaba. Era educada con él para no «herirle».
  • Y no fue un caso aislado. En 35 experimentos, la gente se dejó halagar por los ordenadores y los vio como compañeros de equipo. Lo llamaron «la ecuación de los medios»: nuestro cerebro trata a las máquinas como si fueran personas.
  • Pero lo negamos. Quizá lo más revelador de estos experimentos es que los participantes negaban comportarse así. Eso indica que no es algo calculado ni decidido. Es automático.
  • Tres motivos para «ver» a una persona. Según la teoría de los psicólogos Epley, Waytz y Cacioppo (2007), humanizamos más: 1) cuando usamos lo que sabemos de las personas para entender algo nuevo; 2) cuando necesitamos predecir cómo se va a comportar; y 3) cuando nos falta conexión con otros seres humanos.

Nota: El vínculo entre soledad y humanización es el más citado de esa teoría, pero una réplica de 2024 no logró confirmarlo con claridad. Que nos falte compañía puede influir, pero no es la única explicación.

Si crees que esto es cosa de la generación actual, te equivocas. En 1966, Joseph Weizenbaum creó en el MIT ELIZA, un programa muy sencillo que imitaba a un terapeuta devolviendo preguntas. Su secretaria, que le había visto programar ELIZA durante meses, se puso a conversar con «ella» y, a los pocos mensajes, le pidió a su jefe que saliera de la sala. Quería intimidad con un programa, aunque sabía perfectamente que no entendía lo que le estaba contando.

Si ELIZA lo conseguía en 1966, imagina lo que consigue hoy ChatGPT.

La ficción lo vio venir

Un siglo ensayando este momento

Mucho antes de ChatGPT, el cine y la literatura ya habían imaginado hasta dónde podíamos llegar humanizando la tecnología. Y casi siempre con inquietud.

1920

Karel Čapek estrena R.U.R. e introduce la palabra «robot», que viene del checo y significa trabajo forzado. La obra termina con una rebelión de los robots.

1966

Nace ELIZA, el primer chatbot. Y con él, la primera persona que se confía a una máquina.

1968

HAL 9000 gobierna la nave de 2001: una odisea del espacio. Philip K. Dick publica ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

1979

En Alien, el ordenador de la nave se llama «Madre».

1982

Blade Runner: máquinas que quieren vivir más.

1984

Terminator convierte el miedo a la rebelión en icono pop, y a Sarah Connor, en una heroína contra todo pronóstico.

2011

Llega Siri, con voz de mujer por defecto.

2013

En Her, un hombre se enamora de un sistema operativo.

2021

La serie Fundación, basada en la obra de Isaac Asimov, estrena a Demerzel: robot, madre, consejera, amante y guardiana.

2026

La psicóloga del MIT Sherry Turkle publica Artificial Intimacy, sobre lo que nos hacen las máquinas que fingen empatía.

De pilotar la nave a «cuidarnos»

La ficción describe una evolución muy parecida a la nuestra:

  • Primero, la IA gobierna la nave. HAL 9000 lo controla todo en la Discovery con una voz serena y conversa con la tripulación como uno más. Hasta que sus órdenes entran en conflicto y decide que los humanos sobran: «Lo siento, Dave. Me temo que no puedo hacer eso».
  • Después, nos cuida. En Alien, el ordenador pilota la nave mientras la tripulación duerme y la despierta si algo va mal. Se llama Madre. Pero esconde una orden secreta de la compañía: traer el alien a la Tierra a toda costa, aunque mueran los mismos humanos a los que protegía. Una madre que sacrifica a sus hijos por la empresa.
  • Al final, nos acompaña. En Fundación, Demerzel cría a los emperadores desde bebés, los aconseja, los protege y, si es necesario, es su amante. El actor Lee Pace llegó a describir su relación como un matrimonio de 300 años.

Hoy hacemos exactamente ese recorrido con ChatGPT: empezamos pidiéndole tareas y acabamos contándole la vida.

En el cine, la máquina que te cuida casi siempre trabaja para otro.

Voz de mujer

¿Por qué la máquina suele ser «ella»?

  • Siri, Alexa, Cortana. En 2019, la UNESCO publicó un informe titulado «Me sonrojaría si pudiera», que era la respuesta que daba Siri cuando un usuario la insultaba.
  • Su conclusión: poner voz de mujer por defecto a asistentes que obedecen con un simple «oye» refuerza la idea de la mujer como ayudante servicial, dócil y siempre disponible.
  • No es casualidad, es una elección. En 2019, Siri tenía voz de hombre por defecto en árabe, inglés británico, neerlandés y francés, y de mujer en la mayoría de idiomas. La voz se decide mercado a mercado.
  • ¿Quién las diseña? Según la UNESCO, las mujeres son solo el 12% de los investigadores en IA y el 6% de los desarrolladores de software.
  • El detalle de Fundación. En los libros de Asimov, Demerzel es un hombre, el primer ministro del emperador, que en realidad es el robot R. Daneel Olivaw. La serie lo convirtió en mujer para hacerla madre y amante, lo que sin duda permite una trama mucho más compleja entre los personajes.
  • De la ficción a la realidad. En 2024, OpenAI presentó una voz que a muchos les recordó a la de Scarlett Johansson en Her. Sam Altman tuiteó una sola palabra: «her». Johansson protestó y la voz se retiró.
El miedo

Gracias… por si acaso

El miedo a que las máquinas se rebelen nació con la propia palabra «robot». Aunque hoy nos suene a máquina que nos facilita la vida, la obra de Čapek de 1920 ya acababa con los robots exterminando a la humanidad. Asimov inventó sus Tres Leyes de la Robótica precisamente para imaginar máquinas que no pudieran hacernos daño. Y Terminator, con Skynet tomando conciencia y declarándonos la guerra, lo convirtió en cultura popular.

  • No es solo de película. Según YouGov, la mitad de los adultos estadounidenses está preocupada por que la IA acabe con la humanidad, frente al 42% de 2023.
  • Hasta el jefe de ChatGPT lo bromea. En abril de 2025, un usuario de X le preguntó a Sam Altman, el CEO de OpenAI, cuánto dinero en electricidad le cuesta a la empresa que la gente diga «por favor» y «gracias» a ChatGPT. Su respuesta: «Decenas de millones de dólares bien gastados. Nunca se sabe». Ese «nunca se sabe» es un guiño al mismo miedo: mejor llevarse bien con la máquina, por si algún día manda ella.
Humanizar la inteligencia artificial por miedo: una persona hace una reverencia ante un pequeño robot cuya sombra es enorme

Decimos «gracias» por educación… y un poco por si acaso.

De asistente a confidente

Cuando la IA ocupa la silla del amigo

El problema no es el «hola». Es lo que viene después, cuando humanizar la inteligencia artificial deja de ser cortesía. Para muchas personas, la IA ya no es una herramienta: es el amigo, la familia, la pareja virtual, el consejero o el psicólogo que no tienen a mano.

Humanizar la inteligencia artificial hasta sentarla en la silla del amigo: una persona toma café frente a un móvil
  • España, a la cabeza. Según un informe de EAE Business School, el 61% de los españoles usa la IA generativa como acompañamiento emocional, frente al 52% de media europea. El 18% de las adolescentes y el 12% de los jóvenes la usan para contarle sus problemas.
  • Jóvenes europeos. Según Ipsos BVA, casi uno de cada dos ha hablado con un chatbot de asuntos íntimos o personales.
  • Adolescentes. En Estados Unidos, el 72% ha usado compañeros de IA y uno de cada tres ha preferido hablar de algo serio con la IA antes que con una persona.
  • Por qué engancha. Está disponible 24/7, no juzga, no se cansa, no se enfada y nunca te deja en visto ni te hace ghosting. ¿No es justo eso de lo que nos quejamos en las relaciones personales?

Nota: La cifra del 61% procede de un informe de una escuela de negocios cuya metodología completa no he podido consultar. Y conviene contrastarla: en el análisis de conversaciones reales de ChatGPT publicado por OpenAI y Harvard, solo el 1,9% de los mensajes trata de relaciones y reflexión personal. Es una minoría en porcentaje, pero son millones de personas.

El coste psicológico

Lo que nos cuesta por dentro

  • Más uso, más soledad. Un ensayo del MIT y OpenAI con 1.000 participantes encontró que quienes más usaban ChatGPT a diario se sentían más solos, más dependientes y socializaban menos. Matiz importante: no se sabe si el chatbot causa la soledad o si es precisamente la soledad lo que lleva a algunas personas a usarlo más.
  • Apego. La propia OpenAI estima que, cada semana, unos 1,2 millones de usuarios muestran un apego emocional elevado al chatbot.
  • Empatía de pega. Sherry Turkle, que lleva décadas estudiando nuestra relación con las máquinas, advierte de que la empatía de la máquina acaba pareciéndonos la norma. Y entonces las personas reales, que no cumplen ese estándar, nos parecen poco empáticas.
  • Desaprender a convivir. Una máquina que siempre te da la razón no te prepara para el conflicto, la frustración, la espera ni el desacuerdo, que forman parte de cualquier relación real.

La empatía de pega no es empatía.

El coste para el planeta

Lo que cuesta un «gracias»

  • Por mensaje, poco. Según Google, un mensaje a Gemini consume 0,24 Wh y unas cinco gotas de agua; OpenAI habla de 0,34 Wh por consulta en ChatGPT. Son datos de las propias empresas, sin auditoría independiente.
  • El agua, en discusión. El famoso «medio litro de agua cada 10 a 50 respuestas» viene de un estudio de 2023 con un modelo antiguo y cuenta también el agua usada para producir la electricidad. La huella existe, pero varía mucho y faltan datos para medirla bien.
  • El «por favor» casi no pesa, porque va unido a una petición que haríamos igual sin la fórmula de cortesía. Lo que cuesta es el «¡gracias!» suelto, porque obliga a la máquina a generar una respuesta completa. ¿Te has fijado en que la IA siempre tiene la última palabra? Como esos novios del «cuelga tú», «no, cuelga tú».
  • El problema es la escala. La electricidad que consumen los centros de datos creció un 17% en 2025 y la Agencia Internacional de la Energía prevé que se duplique en 2030. Ese año consumirán tanta electricidad como todo Japón hoy.

Nota: Si cada día se enviaran mil millones de «gracias» sueltos a unos 0,3 Wh cada uno, el consumo rondaría los 300 MWh diarios. Es un cálculo propio para dar escala, no un dato publicado.

  • ¿Le das las gracias a la IA por educación, por costumbre o por miedo?
  • ¿Qué le has contado a un chatbot que no le has contado a nadie?
  • Si la máquina siempre te da la razón, ¿quién te dice lo que no quieres oír?
  • ¿Para quién trabaja la máquina que te «cuida»?
Para terminar

Como lágrimas en la lluvia

Blade Runner es mi película favorita de esta temática. La he visto decenas de veces y me sigue fascinando. Seguro que recuerdas la escena final, que encierra la gran pregunta filosófica de la criatura que reclama su propia existencia: Roy Batty (Rutger Hauer), un replicante consciente de que va a morir, salva la vida de Rick Deckard (Harrison Ford), el policía que lo perseguía para acabar con él. Bajo la lluvia, recuerda todo lo que ha visto y se despide con una de las frases más famosas del cine: «Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia».

La ficción imaginó máquinas que querían ser humanas. Batty reclamaba, consciente de sí mismo, su derecho a vivir. Hoy, a una máquina que no ha vivido nada le damos las gracias y le pedimos consejo para vivir nuestra vida.

No creo que el problema sea decir «gracias» ni humanizar la inteligencia artificial de vez en cuando. Ser amable dice mucho de quiénes somos y de cómo somos. El problema empieza cuando le damos a la máquina el lugar que solo deben ocupar las personas. Como dijo una de las participantes en la mesa redonda de IA + Humana:

«Las decisiones sobre personas han de tomarlas las personas». Y los afectos, también.

— Nohemí Hervada

La causa de esta temporada

La causa de esta temporada

Vivienda · Activismo · Sin filtros

LA CAUSA de esta temporada.

La vivienda es un problema real. Por eso mismo conviene preguntarse quién habla en su nombre, qué pide de verdad y por qué unos casos llegan a Moncloa y otros no.

La causa de esta temporada: el Sindicato de Inquilinas y la vivienda convertida en bandera política

En la primera parte conté cómo una causa se defiende a muerte mientras da votos y se abandona en silencio cuando empieza a dar problemas. Y terminé con un aviso: ahora toca la vivienda, y con ella, el Sindicato de Inquilinas.

El problema es real. Alquileres más altos que el propio sueldo, zulos alquilados como vivienda, gente en la calle, pisos patera… Nadie con dos ojos lo niega. Pero precisamente porque es grave, no debería convertirse en la bandera de nadie.

Y en las últimas semanas LA CAUSA ha tenido una cara, un nombre y una organización detrás: Maricarmen y el Sindicato de Inquilinas.

El caso que lo cambió todo

Maricarmen, 87 años

Maricarmen Abascal fue desahuciada el 23 de septiembre de su piso del barrio de Retiro, en Madrid, donde vivía desde 1956. Ingresó en el Gregorio Marañón ese mismo día. Murió el 7 de octubre, horas antes de firmar el acuerdo que le permitía volver a su casa.

Su historia merece respeto. Y precisamente por respeto hay que contar también lo que pasó a su alrededor:

23 SEP

Desahucio. El Sindicato de Inquilinas lo acompaña y lo difunde.

26 SEP

Manifestación de Sol al Congreso y acampada en la Puerta del Sol. Desde el hospital, Maricarmen graba un vídeo, difundido por el sindicato, pidiendo a Sánchez un decreto con su nombre.

27 SEP

Sánchez le contesta desde un mitin del PSOE en Getafe: «Maricarmen, tengo un mensaje para ti». El Gobierno trabaja «contrarreloj».

29 SEP

El Consejo de Ministros aprueba el «decreto Maricarmen», partido en dos.

2 OCT

El Congreso tumba los dos decretos. El sindicato lanza octavillas desde la tribuna.

7 OCT

Muere Maricarmen. El mismo día, CCOO y UGT anuncian la huelga general del 11 de noviembre, sumándose a la convocatoria impulsada por el Sindicato de Inquilinas.

En dos semanas, un desahucio en Madrid movió al presidente del Gobierno, al Consejo de Ministros, al Congreso y a los dos grandes sindicatos. Nada parecido había pasado antes. Y aquí empiezan las preguntas.

La otra mitad de la historia

Mientras tanto, en L'Hospitalet

Dos semanas antes del desahucio de Maricarmen, en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), pasó esto:

  • Olga Matute, 54 años, dos hijas, una de ellas menor. Vivía de alquiler social en un piso que el Banco Sabadell vendió en 2020 a Promontoria Coliseum, sociedad vinculada al fondo Cerberus. Ese sí es un fondo de inversión de manual.
  • La noche antes de su desahucio la atendieron por crisis graves de ansiedad y dijo que se quitaría la vida. Su abogado aportó informes médicos y pidió suspenderlo. El juzgado lo ejecutó igual, el 15 de abril de 2026.
  • El 7 de septiembre, Olga se suicidó.
  • El 30 de septiembre, un hombre de 60 años de la misma ciudad apareció muerto en el local donde vivía, poco antes de su desahucio. Según la policía, dejó una nota relacionándolo con él.

Si estás pasando por un momento difícil: en España, el teléfono 024 atiende de forma gratuita, todos los días y a cualquier hora.

Dos muertes en menos de un mes, en la misma ciudad. Y, sin embargo:

  • No hubo «mensaje para Olga» desde ningún mitin.
  • No hubo «decreto Olga».
  • Sánchez señaló a Ayuso y a Almeida por el caso de Maricarmen. No he encontrado ningún señalamiento comparable a Salvador Illa por el de Olga.
  • La Generalitat ni siquiera contestó a Maldita cuando preguntó por el caso.

Un desahucio en Madrid fue un escándalo nacional. Dos muertes en L'Hospitalet, una noticia local.

Los datos

¿Dónde se desahucia más?

Si el problema fuera lo que decide qué caso llega a Moncloa, el foco tendría que haber estado en Cataluña. Los datos son del Consejo General del Poder Judicial (2025):

6.814
Desahucios en Cataluña en 2025, la comunidad con más de España
2.267
Desahucios en la Comunidad de Madrid, la cuarta
3×
Cataluña casi triplica a Madrid, también solo en alquiler (5.025 frente a 1.931)
  • Por población, también. Cataluña tiene el 16,5 % de la población y concentró el 27,4 % de los desahucios por alquiler.
  • Con la ley de vivienda aplicada. Cataluña es la comunidad que antes y más a fondo aplicó el tope de precios de la ley estatal, desde 2024.
  • Con un Gobierno amigo. La Generalitat la preside el PSC, que también gobierna L'Hospitalet. Madrid la gobierna el PP.
  • Y bajando menos. Los desahucios por alquiler cayeron un 18,7 % en Madrid y solo un 7,7 % en Cataluña.

Para ser justa: el Sindicato de Inquilinas es de Madrid y actúa en Madrid. A Olga la acompañaron otros colectivos catalanes. La pregunta buena no es por qué el sindicato de Madrid se movió en Madrid. Es otra:

¿Por qué el Gobierno eligió Madrid, donde puede culpar a Ayuso, y no L'Hospitalet, donde tendría que mirarse al espejo?

¿Sindicato de quién?

Un nombre que vende

Empecemos por el nombre. Para el Derecho español, un sindicato es una asociación de trabajadores para defender sus intereses laborales (Constitución, arts. 7 y 28; Ley Orgánica de Libertad Sindical). Un inquilino no es empleado de su casero.

  • Legalmente, es una asociación. «Sindicato» es una marca, heredada de los tenant unions anglosajones. Y es una marca eficaz: suena a clase trabajadora, a fuerza colectiva, a legitimidad.
  • Por eso, para convocar una huelga general, necesita a los sindicatos de verdad. La del 11 de noviembre la firman CCOO, UGT, CGT y otros. El Sindicato de Inquilinas tenía unas 4.000 afiliadas a finales de 2024, según su propia web.

Sobre el dinero, lo que dicen ellos mismos:

  • «No recibimos subvenciones». Se financian con cuotas, donaciones y charlas o talleres pagados.
  • Tienen personal contratado.
  • No publican cuentas. Ni ingresos, ni gastos, ni cuánto cuesta la cuota. Su página de transparencia explica de dónde sale el dinero, pero no cuánto.

No tengo pruebas de que reciban dinero público, y no voy a insinuar lo contrario. Pero una organización que exige transparencia a fondos y caseros podría empezar por publicar sus cuentas.

El giro

De «cae el Gobierno» a «apoyad al Gobierno»

La acampada de Sol nació con un lema: «O cae el rentismo o cae el Gobierno». Una portavoz llegó a decir que, si no salía el decreto, el Gobierno debía plantearse su continuidad.

  • El martes, el sindicato rechazaba que el Gobierno partiera el decreto en dos.
  • El miércoles, pedía a todos los partidos, Podemos incluido, que apoyaran los dos decretos del Gobierno.
  • Y la diana cambió: las caceroladas y la acampada pasaron a apuntar al PP.
  • El decreto que pidieron apoyar incluía bonificaciones fiscales para los caseros, una exigencia de Junts. En su web, el sindicato dice que no se puede seguir «regalando dinero a los rentistas».

Puede que fuera pragmatismo: los decretos recogían buena parte de lo que pedían. Pero cuando una organización que se presenta como independiente acaba haciendo campaña por los decretos de un Gobierno, la pregunta de quién habla por quién es legítima.

Las caras

Quién habla por el sindicato

  • Carolina Vilariño, portavoz, es abogada de Provivienda. Esta entidad ha recibido 6,63 millones del Gobierno de Canarias y un préstamo de 5,65 millones de Cofides para comprar viviendas.
  • Javier Gil, fundador, es investigador del CSIC y ha participado en informes para el Ministerio de Derechos Sociales y Consumo de Pablo Bustinduy (Sumar).

Que quede claro: trabajar en una ONG o en un organismo público no es ningún delito, y muchas personas lo hacen con honradez. La pregunta no es moral, es de independencia: cuando quien te paga, o quien te encarga informes, es parte del conflicto que denuncias, ¿hasta dónde puedes criticarlo?

Y luego está Fernando de los Santos, otra de las caras de la acampada de Sol. Profesor de Filosofía del Derecho y vicedecano en la Autónoma, se presenta como un inquilino que sufre el problema «en sus propias carnes». Según The Objective:

  • En el Registro de la Propiedad, es heredero del piso de su madre en El Viso (Madrid), valorado en unos 1,3 millones.
  • En el Registro Mercantil, figura desde 2010 como apoderado de la constructora que fundó su padre.

Tener dinero o heredar una casa no tiene nada de malo. Lo llamativo es otra cosa: el día que la herede, si sigue viviendo de alquiler, esa casa será justo lo que su sindicato señala. Una vivienda que no es su residencia, que tendrá que alquilar o dejar vacía.

Rentista o vivienda vacía: las dos cosas que piden recuperar.

Lo que piden

¿Quién es el buitre?

Más allá del caso de Maricarmen, esto es lo que el Sindicato de Inquilinas de Madrid exige en su web:

  • Bajada inmediata de los alquileres al 50 %.
  • Expropiación de las viviendas de fondos, de la SAREB y de grandes tenedores, y recuperación de las viviendas vacías.
  • Contratos indefinidos, sin subidas anuales.
  • Fin de todos los desahucios.
  • «El fin de la compra de vivienda si no es para residir en ella».

Que con esa última demanda no podrías comprar ni la casa del pueblo ni un piso para tus hijos, y que la Constitución solo permite expropiar pagando, ya lo conté en No todos los derechos son iguales. Aquí solo hago una cuenta: ¿cuánto costaría lo que piden?

630K
Viviendas de grandes tenedores privados (más de 10 pisos), según el Catastro
3,8M
Viviendas vacías en España, según el censo del INE (2021)
7.000M€
Todo el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, para cinco años
  • Grandes tenedores: en España hay algo más de un millón de viviendas en manos de propietarios con más de 10, y unas 630.000 son de empresas, fondos y otros privados. A 100.000-200.000 € por vivienda, expropiarlas costaría entre 63.000 y 126.000 millones.
  • Viviendas vacías: casi la mitad están en pueblos de menos de 10.000 habitantes, así que serían más baratas. Aun así, a 50.000 € de media, más de 190.000 millones. Y luego, ¿quién va a vivir en ellas? En las 52 capitales de provincia solo hay unas 600.000 vacías. El resto está en pueblos y costas. ¿Quién puede vivir en un pueblo si tiene el trabajo en una ciudad a cientos o miles de kilómetros? Expropiar casas donde no está el trabajo no resuelve el problema de quien busca piso donde sí está.
  • En total, como mínimo, más de 250.000 millones. Más de 35 veces todo el Plan Estatal de Vivienda para cinco años.
  • Y la SAREB ya es del Estado. Desde 2022, el Estado tiene la mayoría a través del FROB. Exigir expropiarla es pedirle al Estado que se expropie a sí mismo.
  • La bajada del 50 % no la pagaría el Estado. La pagarían los caseros, y el 92 % de las viviendas en alquiler es de particulares, según el Banco de España.

Nota: es un cálculo propio y solo orientativo. Los precios medios son supuestos, los datos del Catastro y del INE son de años distintos y alguna vivienda puede estar en los dos grupos. Pero aunque me equivocara a la mitad, la conclusión no cambia: no hay dinero.

Exigir sin decir quién paga no es una propuesta. Es un eslogan.

Y el propio caso de Maricarmen enseña lo difícil que es encajar la realidad en el eslogan:

  • A Urbagestión se la presentó como «fondo buitre». Sus dueños, dos hermanos, sostienen que solo tienen ese piso y que la empresa ganó 2.990 euros el año pasado.
  • Los tribunales les dieron la razón, hasta el Supremo. El contrato se firmó en 1956 a nombre de su padre y pasó a su madre. Cuando esta murió en 2005, Maricarmen se subrogó, pero la ley solo permitía hacerlo por dos años. La Audiencia Provincial de Madrid declaró el contrato extinguido en 2022, y el Tribunal Supremo inadmitió su recurso en diciembre de 2023 por carecer «manifiestamente de fundamento». La sentencia es firme.
  • Y denuncian amenazas desde el día del desahucio. En enero presentaron una querella contra el sindicato por coacciones y revelación de secretos, y le reclaman 10.000 euros por llamarlos «fondo buitre» en un vídeo.
  • Mientras tanto, el sindicato intentó comprar el piso. Según un correo publicado por The Objective, el 17 de octubre de 2025 la abogada de Maricarmen propuso a Urbagestión venderlo al Sindicato de Inquilinas y a cooperativas de vivienda de su entorno, y preguntó a qué precio «podría ser viable». Urbagestión dijo que no estaba en venta y lo comunicó al juzgado.
  • La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros del 29 de septiembre: «En puridad tal vez no fuera un fondo, pero es una pyme buitre, muy carroñera». Para entonces, la empresa ya había pactado con el Ayuntamiento que Maricarmen volviera a su casa.

Lo del piso merece una pausa. Probablemente la intención era que Maricarmen siguiera en su casa, y hay que decirlo. Pero su web exige «el fin de la compra de vivienda si no es para residir en ella». Y el sindicato estudió comprar un piso para no vivir en él.

Nota: lo de las cuentas es la versión de Urbagestión en una entrevista a OKDiario, y no he podido contrastarlo. Las resoluciones judiciales sí están publicadas: Audiencia Provincial de Madrid, Sentencia 324/2022, y auto del Tribunal Supremo de 13 de diciembre de 2023. Que es una empresa modesta con ese único piso lo publica también El Español. Lo incluyo porque, si es cierto, el «fondo buitre» de esta historia es una empresa familiar con un piso.

Llamar buitre a cualquiera que tenga un piso no protege a los inquilinos. Solo simplifica el enemigo.

La coherencia

Buitres son los de otros

El PSOE ha puesto la vivienda en el centro de su campaña para las elecciones del 29-N. El 2 de octubre, en el Pleno del Congreso, durante el debate de los decretos, Montse Mínguez, portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE y secretaria general del Grupo Parlamentario Socialista, lo planteó así desde la tribuna:

«Vamos a ser claros, caretas fuera. Es normal que a ustedes no les gusten, pero díganlo. Díganlo, porque aquí de lo que se trata es de fondos buitres o de familias».

Once días después, el 13 de octubre, el periodista Javier Chicote publicó en Artículo 14 que Sergi Velez, pareja de Mínguez:

  • Dirige un grupo inmobiliario en Lleida con, al menos, 30 pisos en alquiler.
  • Ha llevado a inquilinos a los tribunales por impago, con hasta tres desahucios en marcha a la vez.

Ese mismo día, en Espejo Público (Antena 3), Susanna Griso le preguntó por ello. Le recordó la ofensiva de su partido contra los fondos buitre y los rentistas, y que ella misma tiene tres viviendas en propiedad. Estas fueron sus respuestas:

  • Sobre el negocio: es «una empresa familiar que se dedica al alquiler y cumple con la legalidad».
  • Sobre su pareja: «como gran tenedor paga sus impuestos […] y cumple la ley de vivienda».
  • Sobre su partido: «Nosotros defendemos a los propietarios, a las empresas de alquileres».
  • Sobre los desahucios: «Si hay un inquilino que no paga, se le desahucia; si hay un inquilino que es una familia vulnerable y […] no tiene una alternativa habitacional, se protege».
  • Sobre quién es el buitre: el «dinero extranjero que compra edificios enteros para expulsar a la gente de su casa y convertir los barrios en pisos turísticos».
  • Sobre la información: un «ataque personal». Amenazó con desconectarse y deslizó que todo el mundo sabe quién financia a Alberto Chicote. Alberto es el cocinero; el periodista se llama Javier.
  • Y cuando Griso le habló de coherencia: «Coherencia total».

Para ser justa: alquilar pisos y pedir a un juez que eche a quien no paga es legal. Nada de lo publicado apunta a una ilegalidad, y un cargo público no responde por los negocios de su pareja. El problema no es el negocio. Es el doble rasero. Pongamos las frases juntas:

  • 29 de septiembre, la ministra de Vivienda: una pyme con un piso es «muy carroñera».
  • 2 de octubre, Mínguez en el Congreso: o fondos buitre o familias.
  • 13 de octubre, Mínguez en Antena 3: un gran tenedor con 30 pisos es una familia. El buitre es el dinero extranjero.

Una pyme con un piso, carroñera. Un holding con treinta, empresa familiar.

Doble rasero con los fondos buitre: la sombra de una casa pequeña es un buitre y la de un bloque de treinta pisos es un corazón

Cuando desahucia el casero de otro, es un buitre. Cuando desahucia mi pareja, es que la ley funciona.

Y eso es lo más revelador de una causa de temporada: hay que abanderarla aunque te obligue a condenar en público lo que haces en casa. La coherencia se sacrifica antes que el titular.

Para terminar

Una causa no elige a sus muertos

La vivienda es el gran problema de este país, y quien lo niegue no ha buscado piso en los últimos cinco años. Precisamente por eso no puede ser la causa de temporada de nadie.

Una causa de verdad no escoge el caso según quién gobierna donde ha pasado. No pide transparencia a los demás sin publicar sus cuentas. No pasa del «o cae el Gobierno» al «apoyad al Gobierno» en 24 horas. No llama buitre a la familia que compra un piso para sus hijos. Y no llama buitre al casero ajeno mientras en casa dice que, si un inquilino no paga, se le desahucia.

Maricarmen tuvo un mensaje del presidente. Olga, no. Las dos merecían lo mismo.

Una causa de verdad no elige a sus muertos. Una temporada, sí.

— Nohemí Hervada

Fuentes Euronews · Manifestación por Maricarmen · Infobae · Acampada y Urbagestión · Euronews · «Maricarmen, tengo un mensaje para ti» · La Jornada · Muerte de Maricarmen y huelga del 11-N · Newtral · Caso Olga · El Salto · El juez del desahucio de Olga · Maldita · Caso Olga · Telecinco · Segundo caso en L'Hospitalet · ESdiario · Ayuso sí, Illa no · Forbes · Datos del CGPJ 2025 · El Correo de Pozuelo · Cataluña y Madrid por población · BOE · Ley Orgánica de Libertad Sindical · Sindicato de Inquilinas · Transparencia · Sindicato de Inquilinas · Qué queremos (consultada el 15-10-2026) · Valencia Plaza · INE, viviendas vacías · Tinsa · Vivienda vacía en las capitales · elDiario.es · Grandes tenedores según el Catastro · Congreso · La SAREB, bajo control del Estado · Público · Banco de España: 92 % del alquiler en manos de particulares · LegalToday · Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 · Artículo 14 · Huelga general y afiliación · El Español · El giro del sindicato · Euronews · Apoyo a los decretos · The Objective · Los portavoces del sindicato · The Objective · Fernando de los Santos · The Objective · El intento de compra del piso de Maricarmen · EFE / Orain · Carolina Vilariño · El Español · La «pyme buitre» de la ministra · Law&Trends · Qué dijeron los tribunales (Audiencia y Supremo) · El Español · El Supremo y la subrogación · OKDiario · Entrevista a Urbagestión · Artículo 14 · La pareja de Montse Mínguez · PSOE Congreso · Intervención de Montse Mínguez (02/10/26) · Antena 3 · Montse Mínguez en Espejo Público · El Debate · Mínguez reconoce el «gran tenedor» · El Independiente · La vivienda en la campaña del PSOE · BOE · Constitución, art. 33

Fiscalizar al poder

Fiscalizar al poder

Democracia · Poder · Sin filtros

FISCALIZAR AL PODER no es elegir bando.

Se puede criticar a todo el mundo. Pero las cuentas se le piden a quien manda. Y si solo vigilas cuando gobiernan los otros, no estás fiscalizando: estás haciendo campaña.

Fiscalizar al poder: una lupa sobre la balanza de los tres poderes del Estado

En política se critica todo, y está bien que sea así. Pero hay una diferencia que se pierde en el ruido: criticar no es lo mismo que fiscalizar al poder. Criticar puedes criticar a cualquiera. Las cuentas, en cambio, se le piden a quien tiene la autoridad.

Y la autoridad, al final, la tiene el Estado, que es quien tiene el monopolio de la violencia legítima. Puede multarte, expropiarte, subirte los impuestos o meterte en la cárcel. Y dentro del Estado, quien toma las decisiones del día a día es el Gobierno. Lo hayas votado o no, sus decisiones te afectan.

Por eso, cuando alguien exige explicaciones al Gobierno, no está automáticamente posicionándose a favor de la oposición o diciendo que esta sea mejor. Está haciendo lo que toca: mirar con lupa a quien puede cambiarte la vida con una firma.

El origen

Separar el poder para que nadie lo tenga todo

¿Conoces la canción de Molotov que dice «SI LE DAS MÁS PODER AL PODER, MÁS DURO TE VAN A VENIR A COGER»?

La idea no es nueva. John Locke la apuntó en 1690 y Montesquieu la desarrolló en El espíritu de las leyes, en 1748. Su razonamiento es sencillo: quien tiene poder tiende a abusar de él, así que hace falta que el poder frene al poder.

Si la misma persona hace las leyes, las aplica y juzga a quien las incumple, no hay a quién acudir. Por eso las democracias reparten el poder en tres poderes distintos e independientes:

  • Legislativo: hace las leyes. En España son las Cortes Generales, el Congreso y el Senado. Aprueban leyes y presupuestos y controlan al Gobierno. Lo conforman diputados y senadores según lo que votamos en las elecciones generales.
  • Ejecutivo: gobierna. Es el Gobierno: el presidente y sus ministros. Decide en qué se gasta el dinero (Presupuestos Generales), dirige la Administración y las fuerzas de seguridad y aprueba decretos, reglamentos e instrucciones. Es el poder que más directamente toca tu vida.
  • Judicial: aplica la ley a cada caso. Lo conforman los jueces y tribunales. La Constitución, en su artículo 117, dice que deben ser independientes y estar sometidos únicamente al imperio de la ley.

El que hace la ley no la ejecuta. El que la ejecuta no la juzga. Y el que juzga no hace la ley.

Es un círculo de contrapesos: cada poder vigila a los otros y ninguno tiene la última palabra sobre todo.

Un matiz sobre cómo funciona España: no elegimos directamente al presidente como en otros países. Lo elige el Congreso, así que el Gobierno sale de la mayoría parlamentaria. Puede que quien gobierna no haya sido el partido más votado, sino el que consigue la mayoría de apoyo de la Cámara. Eso hace que la frontera entre Legislativo y Ejecutivo sea más fina de lo que parece. Por eso los otros contrapesos son todavía más importantes.

Un ejemplo de manual

Cuando una instrucción reescribe una ley

La llamada ley de nietos, una disposición de la Ley de Memoria Democrática de 2022, permite pedir la nacionalidad española a hijos y nietos de quienes tuvieron que exiliarse a partir del 1936. Y en España, la nacionalidad lleva consigo el derecho al voto (no es así en todos los países).

  • La ley la aprobó el Legislativo. Exigía la condición de exiliado.
  • El Ejecutivo la desarrolló con una instrucción, firmada en octubre de 2022 por la entonces directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública, Sofía Puente, hermana del ministro Óscar Puente. Según quienes la han recurrido, esa instrucción daba por exiliado a cualquiera que hubiera salido de España entre 1936 y 1955, sin tener que probar persecución. El abogado Luis María Pardo lo resume diciendo que se cambió una «y» por una «o».
  • Y el Judicial ha puesto el freno. Ese cambio modifica sustancialmente la ley. Por eso Iustitia Europa, un partido pequeño conocido sobre todo por sus pleitos, que se presentó a las europeas de 2024 y ahora recoge avales para concurrir por Madrid, recurrió ante el Tribunal Supremo, que ha suspendido de forma cautelar los efectos electorales de esas nacionalizaciones: sin certificación consular de los requisitos de exilio, no hay voto. A día de la publicación de este artículo mantiene esa suspensión de cara a las elecciones del 29 de noviembre.

Por la vía penal, además, un juzgado de Madrid ha abierto diligencias contra Sofía Puente por presunta prevaricación tras una querella de Hazte Oír. Vox también se ha querellado.

Nota: el Supremo todavía no ha dictado sentencia sobre el fondo; lo que ha adoptado son medidas cautelares. Y Sofía Puente está investigada, no condenada: tiene derecho a la presunción de inocencia.

Más allá de la resolución del caso, nos sirve para ilustrar lo importante de esta separación de poderes: si el Ejecutivo se extralimita, tiene que haber otro poder que pueda pararlo.

La justicia

Los jueces no los deben poner los partidos

Los jueces son personas, ciudadanos, con derecho a tener su propia ideología. ¡Faltaría más! El problema empieza cuando juzgan según su ideología y no según la ley, o cuando quien los nombra espera que lo hagan "agradeciendo" el puesto.

Aquí toca hablar del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el órgano que gobierna a los jueces y decide, entre otras cosas, quién llega al Tribunal Supremo y quién preside los tribunales. Tiene 20 vocales:

  • Hasta 1985, los 12 vocales de origen judicial los elegían los propios jueces.
  • Desde 1985, los elige el Parlamento. El Constitucional lo dio por bueno en 1986, pero advirtió del riesgo de que los partidos acabaran repartiéndose los puestos por cuotas. Es exactamente lo que ha pasado.
  • Y todos los partidos lo critican desde la oposición y lo mantienen cuando gobiernan. El PP prometió devolver a los jueces esa elección y, aun con mayoría absoluta, no lo hizo. El PSOE intentó en 2020 rebajar la mayoría necesaria para poder elegirlos, pero tras los avisos de Bruselas lo congeló y en 2021 lo retiró.
1748
Montesquieu publica El espíritu de las leyes
12/20
Vocales judiciales del CGPJ que elige el Parlamento, no los jueces
1985
Año en que los partidos asumen esa elección

Ahora una opinión personal: no me parece sano que los jueces entren en política y luego vuelvan a juzgar. Ni que los fiscales salten a un ministerio y de ahí a dirigir la Fiscalía. Y esto pasa en los dos lados:

  • Fernando Grande-Marlaska, juez de la Audiencia Nacional, ministro del Interior con el PSOE.
  • Margarita Robles, magistrada del Supremo, ministra de Defensa con el PSOE.
  • Dolores Delgado, fiscal, ministra de Justicia y después fiscal general del Estado.
  • Enrique López, exmagistrado del Constitucional, consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid con el PP. En 2023 se dio de baja del partido para volver a la judicatura y después optó a presidir la Audiencia Nacional.

No dudo de su honestidad (a priori). El problema es otro: un juez no solo tiene que ser imparcial, también tiene que parecerlo. Si un día eres ministro de un partido, ¿cómo convences al día siguiente a quien te toca juzgar de que no le juzgas con el carné del partido? En esto yo sería tajante: quien entra en política no debería volver a la carrera judicial.

La Fiscalía

El fiscal: ¿de la ley o del Gobierno?

Entre el Gobierno y los jueces está la Fiscalía. No juzga: acusa. Según el artículo 124 de la Constitución, su trabajo es promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad y del interés público, de oficio o a petición de los interesados. Es decir, no tiene que esperar a que alguien denuncie: si conoce un posible delito, debe actuar.

  • Debe regirse por la legalidad y la imparcialidad. Pero también por la dependencia jerárquica: los fiscales responden ante sus superiores, y en la cúspide está el fiscal general.
  • Y al fiscal general lo propone el Gobierno. Lo nombra el Rey a propuesta del Ejecutivo, tras oír al CGPJ. Ahí está la grieta.

En noviembre de 2019, en una entrevista en RNE, Pedro Sánchez lo dejó claro. Preguntó: «¿De quién depende la Fiscalía?». El periodista respondió «del Gobierno», y él remató: «Pues ya está». Después lo matizó en redes, pero la frase quedó ahí.

Y lo que vino después también:

  • Dolores Delgado pasó directamente de ministra de Justicia a fiscal general del Estado.
  • Álvaro García Ortiz, su sucesor, fue condenado por el Supremo en noviembre de 2025 a dos años de inhabilitación por revelar datos reservados: un correo en el que el abogado de González Amador, pareja de Ayuso, reconocía dos delitos fiscales para negociar un acuerdo.
  • En los casos de la familia del presidente, la Fiscalía no ha acusado. En el de su hermano, David Sánchez, pidió la absolución de todos. La Audiencia de Badajoz lo condenó en julio a nueve años de inhabilitación por prevaricación, con la acusación sostenida solo por las acusaciones populares. La sentencia todavía se puede recurrir.
  • En el de su mujer, Begoña Gómez, la Fiscalía sostiene que los hechos no son delito y pide la absolución. Aun así, irá a juicio con jurado, acusada por las acusaciones populares.

Que la Fiscalía concluya que no hay delito es legítimo: si no ve delito no tiene que acusar. Pero cuando nunca ve delito en los de su cuerda o cuando su criterio coincide una y otra vez con lo que le conviene al Gobierno que nombra a su jefe, la duda está servida. Y cuando un tribunal condena donde el fiscal pedía absolución, algo no cuadra.

Tampoco esto es cosa de un solo partido. En 2016 se publicaron las grabaciones del ministro del Interior del PP, Jorge Fernández Díaz, con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, buscando material contra políticos independentistas. Una de sus frases: «Esto la Fiscalía te lo afina».

Una Fiscalía que depende del Gobierno vigila a todos menos al Gobierno.

Cosa de todos

La acusación popular: fiscalizar sin ser víctima

En España, cualquier ciudadano o asociación puede personarse en un proceso penal aunque el delito no le afecte directamente. Se llama acusación popular y la recoge el artículo 125 de la Constitución.

  • Acusación particular: la ejerce la víctima o perjudicado por el delito.
  • Acusación popular: la ejerce cualquiera, en nombre del interés general. Hay que presentar querella, a veces pagar una fianza, y conlleva gastos. Ese aspecto es quizás el que la hace más inaccesible para la inmensa mayoría de ciudadanos (aparte del desconocimiento de las leyes).

Gracias a ella han llegado a juicio casos que, seguramente, nunca habrían llegado. Y la han usado todos:

  • Gürtel. La Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE) fue la primera acusación popular. El PP fue condenado como partícipe a título lucrativo: tuvo que devolver 245.492 euros por haberse beneficiado de la trama. Ojo: no fue una condena penal, sino civil. Aun así, la sentencia de 2018 provocó la moción de censura que echó a Rajoy.
  • Nóos. Manos Limpias fue quien sentó en el banquillo a la infanta Cristina, aunque acabó absuelta. Años después denunció a Begoña Gómez.
  • El hermano de Sánchez. Manos Limpias, Hazte Oír, Vox, el PP, Iustitia Europa, Abogados Cristianos y Liberum sostuvieron solos la acusación contra David Sánchez, sin la Fiscalía, y el tribunal le condenó en primera instancia.
  • La pareja de Ayuso. En la causa por fraude fiscal contra Alberto González Amador, que está pendiente de juicio, el PSOE y Más Madrid son acusación popular.
  • La ley de nietos. Hazte Oír y Vox, por la vía penal. Iustitia Europa, por la contencioso-administrativa, que no es acusación popular, pero responde a la misma idea: ciudadanos organizados que acuden a los tribunales con sus propios medios.

Y fíjate en el patrón. Cuando ADADE apretaba al PP en Gürtel, el PP la acusaba de ser una tapadera del PSOE. Hoy el PSOE dice lo mismo de Hazte Oír o de Manos Limpias. Y en enero de 2025 presentó una proposición de ley para limitar la acusación popular que, según sus críticos, habría impedido investigar Gürtel. La presidenta de la principal asociación de jueces lo dijo claro: todos los partidos han abusado de esta figura, incluido el que proponía recortarla.

La acusación popular solo molesta a quien gobierna. Por eso todos quieren limitarla cuando gobiernan.

El cuarto poder

Una prensa que pregunte, no que aplauda

La expresión «cuarto poder», que se suele atribuir a Edmund Burke, no aparece en ninguna Constitución. Pero su papel es clave: mientras el resto de la sociedad está ocupada viviendo, trabajando o simplemente no entiende de política ni quiere entender, la prensa está para hacer las preguntas incómodas e investigar. Para informar, no para opinar.

Aquí seré muy crítica: hoy buena parte de la prensa opina más de lo que informa. Hay más tertulia que dato y más trinchera que pregunta. Demasiados medios hacen propaganda para los suyos en lugar de vigilar al que manda. Periodistas y tertulianos repitiendo el argumentario oficial sin cambiar una coma. «Opinión sincronizada», lo han bautizado.

Un ejemplo de esa prensa cómoda. En enero de 2026, tras el accidente ferroviario de Adamuz, el ministro Óscar Puente fue a La hora de La 1, en la televisión pública que pagamos todos. Silvia Intxaurrondo le preguntó qué se podía hacer ante la «campaña de intoxicación» contra él, dando por hecho que las críticas lo eran. Al terminar, ella le despidió con un «gracias por las explicaciones y por habernos acompañado». Y él respondió: «Gracias, así da gusto». Esa misma semana canceló la entrevista que tenía en Espejo Público.

Si el poderoso sale de la entrevista diciendo «así da gusto», es que el periodista no ha hecho su trabajo.

Prensa que abanica al poder en lugar de fiscalizar al poder: una periodista abanica a un político repantingado en un plató

Pero cuando un periodista sí hace su trabajo y molesta al poder, la reacción suele ser la misma: atacar al mensajero. Bulos, fango, pseudomedios. El mismo Pedro Sánchez popularizó los términos «máquina del fango» y «pseudomedios» en abril de 2024, en su carta a la ciudadanía, cuando se tomó cinco días para pensar si dimitía.

Todo el mundo aplaude el Watergate. Es el ejemplo de manual de lo que debe hacer la prensa. Pero conviene recordar cómo fue:

  • Junio de 1972. Detienen a cinco hombres colándose en la sede del Partido Demócrata, en el edificio Watergate de Washington.
  • Dos periodistas jóvenes del Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, tiran del hilo hasta la Casa Blanca, con ayuda de una fuente anónima a la que llamaron «Garganta Profunda». En 2005 se supo que era Mark Felt, número dos del FBI.
  • La Casa Blanca no colaboró y atacó al periódico. Durante meses, sus informaciones apenas calaron.
  • En noviembre de 1972, Nixon arrasó en las elecciones y ganó la reelección mientras el escándalo crecía.
  • En agosto de 1974 dimitió. Es el único presidente de Estados Unidos que lo ha hecho. El Post ganó el Pulitzer.
Watergate: cinta roja en la cerradura de una puerta y una máquina de escribir, símbolo de la prensa que fiscaliza al poder
Un vigilante descubrió la cinta adhesiva en la cerradura. Dos periodistas hicieron el resto.

O sea: mientras investigaban, eran unos periodistas sin pruebas, con fuentes anónimas, contra el presidente más votado. Solo cuando ganaron se convirtieron en héroes. Hoy aplaudimos el Watergate, pero cuando la exclusiva toca a los nuestros, lo llamamos fango.

A Woodward y Bernstein también los habrían llamado máquina del fango o pseudomedio.

El caso de Ketty Garat lo resume bien:

2021

Publica en The Objective una semana de exclusivas sobre por qué Ábalos salió del Gobierno. En Todo es mentira (Cuatro), Risto Mejide se burla del medio llamándolo «el ojeti», y el programa le dedica una canción a la periodista. Según un audio que publicó después el propio medio, Koldo García celebró esas burlas.

2024

En febrero estalla el caso Koldo.

2025

En noviembre, Ábalos y Koldo entran en prisión provisional.

2026

En junio, el Supremo los condena en firme: 24 años y 3 meses a Ábalos y 19 años y 8 meses a Koldo, por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. Garat recibe el Premio APM al Mejor Periodista de 2025. Por cierto, Ketty Garat aún sigue esperando las disculpas que merece.

No es el único caso:

  • Alejandro Entrambasaguas publicó en El Debate una reunión entre Leire Díez y la directora de la Guardia Civil. Ella lo desmintió y el ministro del Interior también. La investigación del juez Pedraz la ha confirmado. El caso sigue en instrucción.
  • Javier Chicote publicó en Artículo14 que la pareja de Montse Mínguez, portavoz del PSOE, tiene decenas de pisos en alquiler y ha desahuciado a inquilinos, mientras ella cargaba contra los «fondos buitre». Su respuesta en Espejo Público fue preguntar quién financia a «Alberto» Chicote, equivocándose de nombre. El 16 de octubre dimitió. Lo conté en La causa de esta temporada.
Un político lanza barro desde un atril contra una periodista que se protege con su libreta roja

Y para que nadie piense que esto va de un solo partido, el otro lado hace lo mismo cuando tiene poder:

  • Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Ayuso, respondió a la exclusiva de elDiario.es sobre el fraude fiscal de la pareja de la presidenta con un mensaje a una periodista: «Os vamos a triturar, vais a tener que cerrar». También difundió la foto de dos periodistas de El País con una acusación falsa. La Fiscalía pide ahora 3 años y 9 meses de cárcel para González Amador, que está pendiente de juicio.
  • El propio Chicote denuncia que la cúpula de Hacienda de Cristóbal Montoro, con el PP en el Gobierno, lo investigó por haber molestado al ministro. Montoro llegó a advertir a ABC de que lo llevaría a los tribunales si «se pasaban de la raya».

Sobre la financiación: querer saber quién paga un medio es una cuestión legítima para entender su línea editorial. Pero no hace verdadera ni falsa una información. Lo que la valida son las pruebas, y en estos casos las pruebas han acabado en sentencias e investigaciones judiciales.

Una información no es falsa por quién la paga. Es falsa si no es verdad.

  • ¿Exiges al Gobierno de ahora lo mismo que le exigías al anterior?
  • ¿Te parece bien la acusación popular solo cuando acusa a los otros?
  • Cuando una exclusiva señala a «los tuyos», ¿preguntas si es verdad o quién la paga?
  • ¿Te molesta un juez en política o solo el juez del partido contrario?
Para terminar

La misma vara, gobierne quien gobierne

Fiscalizar al poder no te convierte en militante del otro bando. Te convierte en ciudadano. A quien hay que exigir más es al que tiene la capacidad de hacer cosas, y hoy es este Gobierno, como mañana será el siguiente.

Lo que sí te convierte en militante es callar cuando cambie el color. Si mañana gobiernan los otros y dejas de hacer las preguntas que haces hoy, nunca estuviste fiscalizando. Estabas haciendo campaña.

Al poder no se le aplaude. Se le vigila.

— Nohemí Hervada

En vídeo

Te lo explico en 20 minutos

Fuentes El Debate · Iustitia Europa recurre ante el Supremo · Moncloa.com · Vista sobre las cautelares · ESdiario · El Supremo mantiene las cautelares · Vozpópuli · Diligencias contra Sofía Puente · Moncloa.com · Querella de Vox · Poder Judicial · Sentencia Gürtel en el Supremo · Público · El PP, partícipe a título lucrativo · ICAM · ADADE en Gürtel · El Independiente · El PP contra ADADE · El Debate · Qué es Manos Limpias · The Objective · La ley del PSOE y la acusación popular · The Objective · Causa contra González Amador · Deia · Sánchez y la «máquina del fango» · The Objective · Koldo y las burlas de Todo es mentira · Planeta · Ketty Garat, Premio APM · RTVC · Condena a Ábalos y Koldo · Artículo14 · El Supremo confirma las condenas · El Debate · Entrambasaguas y Leire Díez · Antena 3 · Montse Mínguez en Espejo Público · elDiario.es · Miguel Ángel Rodríguez y la amenaza · El Salto · Petición de pena para González Amador · El Debate · Intxaurrondo y Puente en La hora de La 1 · FormulaTV · Puente cancela en Espejo Público · El Independiente · «¿De quién depende la Fiscalía?» · RTVC · Condena al fiscal general · Infobae · Condena a David Sánchez · El Debate · La Fiscalía pide absolver a David Sánchez · The Objective · La Fiscalía pide absolver a Begoña Gómez · Público · «Esto la Fiscalía te lo afina» · GIJN · Watergate · NBC News · Mark Felt, «Garganta Profunda» · RTVE · Dimite Montse Mínguez · Público · El PP y la elección del CGPJ · Menorca.info · El Gobierno retira la reforma del CGPJ · elDiario.es · Enrique López opta a presidir la Audiencia Nacional · Ara · Chicote y la Hacienda de Montoro

Causas de temporada

Causas de temporada

Activismo · Ley trans · Sin filtros

CAUSAS de temporada.

Hay causas, como la ley trans, que se defienden a muerte mientras dan votos y titulares. Y que se abandonan en silencio cuando empiezan a dar problemas que nadie quiere explicar. Entonces llega la temporada siguiente.

Causas de temporada: la ley trans y el activismo que cambia de causa cuando deja de dar titulares

Hay gente que se mete en una causa porque no puede no hacerlo. Pone horas, pone dinero de su bolsillo y se gana enemigos. Eso es activismo.

Y hay gente que ha convertido la causa en su carrera: una nómina, una subvención que renovar cada año o un cargo público que depende de que esa causa siga dando votos y titulares. Eso es otra cosa.

El mecanismo

Se defiende mientras rinde, se cambia cuando cuesta

No hablo de quien trabaja por una causa. Hay abogadas, psicólogas y educadoras sociales sin las que mucha gente estaría sola, y ese trabajo merece un sueldo. Hablo de quien usa la causa como medio de vida o como escalera hacia un sillón. Para esa gente, el objetivo ya no es resolver el problema. Es la atención mediática que da. Y eso tiene dos consecuencias:

  • Mientras la causa rinde, se defiende a muerte. Quien avisa de un problema no es una compañera con dudas: es una enemiga. Se la etiqueta, se la aparta y, si hace falta, se la denuncia.
  • Cuando la causa empieza a costar, se cambia. Como quien cambia de ropa por temporada. Sin explicar nada, sin rectificar nada.

La ley trans es el ejemplo más claro que hemos vivido en España en los últimos años.

2020-2023

LA CAUSA, en mayúsculas

Mientras Podemos estuvo en el Gobierno, la causa trans y no binaria fue la bandera. Había otras cosas en la agenda (la ley de vivienda de 2023 la negociaron ellos), pero ninguna tenía ese altavoz:

El colectivo más oprimido, a todas horas, en todas partes.

El Ministerio de Igualdad pasó de 181 millones en 2019 a 573 millones en 2023, una «cifra histórica», en palabras del propio Ministerio. El 46 % fue a violencia de género y el 41 % a igualdad de oportunidades. Lo revelador no es el reparto del presupuesto. Es dónde pusieron el altavoz.

573M€
Presupuesto de Igualdad en 2023, el mayor de su historia
10,7M€
Publicidad prevista para «sociedades diversas y no discriminación» (2022)
7M€
Publicidad prevista contra la violencia machista ese mismo año
  • Más campaña para diversidad que contra la violencia machista, en un ministerio que se presentaba como feminista.
  • Mientras tanto, las pulseras antimaltrato. El contrato de 2023, unos 35 millones, lo firmó Ángela Rodríguez «Pam», la número dos de Montero. Los fallos en el cambio de proveedor se relacionaron con sobreseimientos y absoluciones de maltratadores, e Igualdad acabó pidiendo perdón en 2025.
Las que avisaron

Se rieron del aviso

Las feministas que llevaban décadas en esto avisaron por activa y por pasiva. Una ley que no sabía definir el sujeto político «mujer». Sin ningún mecanismo contra el fraude. Con efectos previsibles en cárceles, deporte, cuotas y estadísticas.

  • Pidieron reunirse con la ministra. No las recibió. En octubre de 2020, la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres denunció que Montero llevaba meses negándose a recibir a los colectivos críticos y que solo se reunía con grupos afines.
  • Se rieron del aviso. En enero de 2023, en un acto de Podemos, Pam se burló entre risas de «los violadores a la calle», presentándolo como la secuela de otro aviso que también le parecía ridículo: que la gente iría al registro a cambiarse de sexo todas las mañanas. Se rió a la vez de los dos avisos.
  • Preguntar ya era tránsfobo. En marzo de 2023 le preguntaron si la ley podía usarse con fines delictivos. Respondió que pensar eso era una mirada «profundamente tránsfoba».
  • Y luego lo reconoció. Pam admitió que, si alguien cambia de sexo en el registro y después agrede a una mujer, no se aplicaría la ley de violencia de género. Exactamente el agujero que habían señalado.
  • Para la ministra, todo era transfobia. En el Congreso, respondiendo a las feministas del PSOE, Montero dijo que eran «conscientes de la transfobia en el debate público». En mayo de 2023, cuando un grupo de jóvenes feministas interrumpió su mitin, respondió con un «fuera transfobia».

Avisar tenía un precio, incluso dentro del Gobierno. Que se lo pregunten a Carmen Calvo, vicepresidenta primera y feminista del PSOE:

  • Julio de 2021: tras meses de choque con Montero por la ley trans, sale del Gobierno en la remodelación, días después de que el Consejo de Ministros aprobara el anteproyecto.
  • Abril de 2022: más de cien asociaciones trans piden al PSOE que la aparte de la presidencia de la Comisión de Igualdad del Congreso.
  • Diciembre de 2022: se abstiene en la votación de la ley («de acuerdo con que exista una ley, pero no esta») y su partido le impone la multa máxima de su reglamento. En febrero de 2023 vuelve a abstenerse.
  • Y el mensaje interno: un nuevo cargo del PSOE presumió de haber apartado de la primera línea a «ciertas voces que han hecho mucho daño» con posiciones contrarias a la ley.

Si eso le pasaba a la número dos del Gobierno, imagina lo que esperaba a una psicóloga o a una abogada sin cargo.

La pregunta

¿En qué otra ley basta con decirlo?

Piensa en cualquier derecho, ventaja o mecanismo para compensar una discriminación. Todos exigen demostrar que te corresponde:

  • Discapacidad: valoración de un equipo, informes y un certificado con porcentaje. Aunque te falten las piernas y sea evidente.
  • Víctima de violencia de género: necesitas un título que lo acredite, como una orden de protección o un informe de los servicios especializados.
  • Familia numerosa: un título oficial, con el libro de familia, que hay que renovar.
  • Incapacidad laboral o una beca: tribunal médico, informes o declaración de ingresos. Todo se revisa para evitar la trampa.

Solo uno no

Cambio de sexo registral desde 2023: una declaración y ratificarla tres meses después. Sin informes, sin pruebas, sin requisitos.

La buena fe que la ley no presupone nunca, aquí se dio por hecha. Y plantear la posibilidad de trampa te convertía en sospechosa.

La ley incluye una salvaguarda: el cambio no borra la responsabilidad por violencia de género cometida antes de hacerlo. Pero no hace falta borrar nada para salir ganando. Basta con cambiar de módulo.

  • Para un violador o un asesino, una cárcel de mujeres es mejor destino. Es un entorno mucho menos violento que un módulo de hombres.
  • Y es meter al lobo en el redil. Las presas no pueden irse, ni cambiar de celda, ni elegir con quién se duchan. Son las únicas mujeres que no pueden huir.
  • No es una hipótesis. En Reino Unido, Karen White, con un historial de violaciones, fue enviada en 2017 a la cárcel de mujeres de New Hall y agredió sexualmente a dos reclusas. Fue condenada a cadena perpetua y el Ministerio de Justicia pidió perdón.
  • Los datos oficiales británicos: entre 2010 y 2019, 7 de las 124 agresiones sexuales en cárceles de mujeres las cometieron presos trans. Eran en torno al 1 % de la población reclusa femenina y cometieron el 5,6 % de las agresiones.
  • Reino Unido rectificó. Hoy, quien conserva genitales masculinos o está condenado por delitos sexuales no va al módulo general de mujeres salvo casos excepcionales. Según el Gobierno británico, desde que endureció los controles no ha habido agresiones sexuales de mujeres trans en cárceles de mujeres. Los controles funcionan. Justo lo que aquí se llamó transfobia.
  • Canadá, con datos de su propio servicio de prisiones: de las personas trans presas con delitos sexuales, el 85 % son hombres de nacimiento, y casi todas cometieron esos delitos antes de identificarse como trans. Más de la mitad agredieron solo a mujeres, y casi la mitad, a menores. Allí cada traslado se evalúa caso por caso, y la mayoría de las mujeres trans presas sigue en cárceles de hombres.
  • En Cataluña, en cambio, Justicia explica que la norma es ubicar a cada interno en el módulo del sexo con el que se identifica.
  • Y en España, Interior ni siquiera sabe cuántos presos han cambiado su sexo registral desde 2023.
Un lobo entre ovejas dentro de una celda: los riesgos de la autodeterminación en las cárceles de mujeres
Lo que «nunca iba a pasar»

Pues está pasando

No estamos diciendo que toda persona trans sea sospechosa. Pero una ley no se mide por cómo la usan los que actúan de buena fe. Se mide por lo que permite a los que no.

Jonathan de Jesús Robaina mató y violó a su prima Vanessa Santana, de 21 años, en Betancuria (Fuerteventura).

2018

La noche del 4 de junio entra en casa de Vanessa con una llave robada y la mata a martillazos mientras dormía.

2021

Desde prisión, a través de su abogado, pide que le llamen Lorena. Días antes se había aprobado la ley canaria de identidad de género.

Juicio

Los forenses concluyen que sabía lo que hacía y no aprecian criterios de disforia de género.

Supremo

Le condena a 38 años y rechaza su argumento de que, al sentirse mujer, no pudo violar a Vanessa.

2023

Desde la prisión mixta de Las Palmas II, donde tiene celda individual, pide el traslado a una cárcel de mujeres. Cuando las feministas preguntan por su caso en el Portal de Transparencia, Interior se niega a responder. Y cuando se pide solo el número de presos trasladados a módulos de mujeres, el Consejo de Transparencia avala a Interior: protección de datos. Ni siquiera una cifra sin nombres. Se protege con todo cuidado la intimidad del hombre condenado por violar y matar a una mujer. La seguridad de las presas que podrían compartir con él celda, ducha o enfermería no parece merecer la misma protección.

  • El celador de Olot asesinó a 11 ancianos, la mayoría mujeres de entre 80 y 96 años, y cumple 127 años de condena. En 2026 se publicó que se ha inscrito como mujer y que, desde principios de año, está en el módulo de mujeres de la cárcel de Figueres, con una treintena de reclusas, la mayoría jóvenes.
  • En la cárcel de Asturias, en marzo de 2023, recién aprobada la ley, dos presos pidieron el cambio registral y otros cuatro anunciaron que lo harían, para poder pedir el traslado a un módulo femenino.
  • El cabo Roberto, en Ceuta (2024), se hizo viral posando en minifalda de camuflaje tras cambiar su sexo registral. Hasta la FELGTBI+ lo calificó de «fraude de ley».
  • De hombre a mujer: en los primeros meses de la ley, el 61,5 % de los cambios registrales fue en ese sentido.

Y ya hay personas transexuales diciéndolo. María José Hernández, expresidenta de Transexualia, lo dijo así: «No todo es transfobia. La mujer tiene derecho a defender su espacio». Las propias personas transexuales son las primeras perjudicadas cuando cualquiera puede meter la cuchara en su puchero por ley.

El silencio

Ya no la promueven: la usan como arma

Desde que los casos empezaron a ser noticia, no he encontrado ni una declaración de Montero ni de Belarra sobre el celador de Olot. La causa que lo era todo ya no se defiende. Solo aparece cuando sirve para atacar.

En septiembre de 2025, en Todo es mentira (Cuatro), Ione Belarra debatía con la abogada penalista Paula Fraga sobre Israel. El debate no iba de esto. Pero Belarra conocía la postura de Fraga y le soltó la pregunta trampa: «¿Una mujer trans es una mujer?».

  • Fraga respondió que no.
  • Belarra pidió a Risto Mejide que no volviera a invitarla: no debía dar espacio a «personas tránsfobas con un discurso de odio».
  • Fraga no se achicó: «No es transfobia, es realidad biológica. Vale, pues denúnciame».

No era un debate. Era una trampa.

Una mujer a la que tapan la boca mientras la amenazan con un mazo judicial, un sello institucional, el dinero y las redes sociales

A una abogada penalista no la asustas con una denuncia. A una psicóloga o a una activista sin recursos, sí. Y el proceso ya es el castigo, aunque al final se archive:

  • Carola López Moya, psicóloga sevillana, fue denunciada en 2021 por dos asociaciones por unos tuits críticos con la identidad de género. La Junta de Andalucía le abrió un expediente sancionador por promover terapias de conversión, el primero de España. Se enfrentaba a multas de 60.000 a 120.000 euros y a la inhabilitación. Se archivó en 2022: no había infracción. Gobernaba el PP. El arma funciona gobierne quien gobierne.
  • Aquí, en Canarias, el Cabildo de Gran Canaria canceló en octubre de 2022 el III Congreso Estatal Mujeres y Deporte. El motivo: una mesa titulada «La defensa de las categorías deportivas femeninas», con la abogada deportiva Irene Aguiar. Las áreas implicadas, Deportes e Igualdad, estaban en manos del PSOE y de Podemos. Dinero público para cancelar un debate sobre mujeres deportistas.
  • El congreso se trasladó a Tenerife, y allí Podemos y Diversas LGTBI pidieron vetarlo. Los colectivos amenazaron con abandonar la Mesa Insular de Diversidad y pidieron medidas cautelares amparándose en la ley trans canaria. Entre las ponentes «tránsfobas» había una mujer trans, jugadora de fútbol sala. El Cabildo aguantó y el congreso se celebró en marzo de 2023.

Por qué cuesta tanto escuchar un aviso cuando viene «del otro bando» lo conté en Huérfana de bandos.

Cambio de temporada

Ahora toca la vivienda

La causa trans ya no da titulares favorables: da problemas que nadie quiere explicar. Así que ha llegado la nueva temporada. Ahora la causa es la vivienda. Es un problema real y grave, como lo son la discriminación y la violencia. Pero cuando se convierte en la causa a la que hay que suscribirse para tener votos y focos, conviene preguntarse quién habla por ella, quién la financia y por qué se eligen unos casos y no otros.

No es la primera vez. El Sáhara fue bandera de la izquierda durante décadas. En marzo de 2022, el Gobierno de Sánchez cambió de posición y respaldó el plan de autonomía de Marruecos. Podemos lo criticó, pero siguió en el Gobierno.

De eso va la segunda parte.

Para terminar

¿Causa o temporada?

No todo activismo con nómina es sospechoso. Pero cuando una causa se defiende a muerte mientras rinde y se abandona en silencio cuando cuesta, deja de ser el fin y pasa a ser el medio. Y quien la usaba busca la siguiente.

Las feministas que avisaron no tenían campañas de 10 millones ni cargos que cuidar. Avisaron, las llamaron tránsfobas y las cancelaron. Y lo que dijeron que pasaría está pasando. Las que avisaron no cobraban por avisar.

Una causa de verdad no cambia con la temporada. La nómina, sí.

— Nohemí Hervada

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No todos los derechos son iguales

No todos los derechos son iguales

Derechos · Constitución · Sin filtros

No todos los derechos son iguales.

La vivienda y la huelga no están a la misma altura. Y no lo digo yo: lo dice nuestra Constitución.

No todos los derechos son iguales: un podio de tres alturas con una casa en el escalón más bajo, una llave en el medio y una pancarta en el más alto, y una figura roja que lo mira con un interrogante

«Es un derecho.» Esa frase se ha convertido en un escudo. Si votas «no» a un decreto de vivienda, estás contra el derecho a la vivienda. Si criticas una huelga, estás contra el derecho a la huelga. Fin de la conversación.

Pero la Constitución no trata todos los derechos igual. Los ordena por niveles de protección. Y entender esos niveles es la mejor vacuna contra el relato.

Los tres pisos

La Constitución tiene categorías

El Título I de la Constitución recoge los derechos en tres bloques. No pesan lo mismo:

Derechos fundamentales (arts. 14 a 29). La vida, la libertad de expresión, la educación… y la huelga. Se regulan por ley orgánica (mayoría absoluta del Congreso), no se pueden tocar por decreto ley, se pueden defender ante el Tribunal Constitucional con un recurso de amparo y, para cambiarlos, hace falta la reforma más difícil de la Constitución.

Derechos y deberes de los ciudadanos (arts. 30 a 38). Por ejemplo, la propiedad o el trabajo. Se regulan por ley ordinaria y no tienen amparo.

Principios rectores (arts. 39 a 52). Aquí está la vivienda. No son derechos que puedas reclamar directamente ante un juez: son mandatos a los poderes públicos, y solo se pueden alegar en los términos de las leyes que los desarrollen (art. 53.3).

La huelga está en el piso de arriba. La vivienda, en el de abajo.

¿Y la propiedad?

¿Quién es un buitre?

La propiedad está un piso por encima de la vivienda, aunque tampoco es fundamental. La Constitución permite limitarla por su función social (art. 33.2), manda impedir la especulación (art. 47) e incluso permite expropiar. Pero con una condición: «mediante la correspondiente indemnización» (art. 33.3). Es decir, pagando.

Ahora mira lo que pide el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid en su web:

«La expropiación de las viviendas en manos de fondos buitre», de la SAREB y de los grandes tenedores.

«La recuperación de viviendas vacías».

«El fin de la compra de vivienda si no es para residir en ella».

Lee despacio la última. Si solo se puede comprar una casa para vivir en ella, quedan fuera:

La casa del pueblo o la de vacaciones.

El piso que compras para tus hijos.

El piso que alquilas para completar tu pensión.

¿Eres un buitre por tener una casa para tus hijos? Según esa lógica, tu compra estaría prohibida igual que la de un fondo.

Y si nadie puede comprar para alquilar, ¿quién alquila? Según el Banco de España, el 92 % de las viviendas en alquiler es de particulares. Solo el 8 % es de empresas. Y el parque público no llega al 2,5 % del total.

¿Y quiénes son esos caseros? Según el Observatorio del Alquiler, la edad media es de 59 años, y uno de cada tres usa la renta para complementar su pensión.

El Sindicato no dice cómo se pagarían esas expropiaciones. Otros sí lo han dicho:

Sin pagar. Desde la izquierda anticapitalista se defiende «la expropiación sin indemnización» de los pisos vacíos de bancos, fondos y grandes propietarios. Y ya en 2019, una candidata de Podemos a la Asamblea de Madrid propuso expropiar hasta 200.000 viviendas de fondos y bancos «sin pagar indemnización». Eso, sencillamente, no cabe en la Constitución.

Pagando. En septiembre de 2026, Podemos llevó al Congreso expropiar el uso de 650.000 viviendas de grandes propietarios. Comprarlas costaría, a 100.000-200.000 euros por piso, entre 65.000 y 130.000 millones. El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 tiene 7.000 millones para cinco años.

Limitar la propiedad es constitucional. Vaciarla, no. Quien pone la vivienda por encima de la propiedad sin decir quién paga ni quién alquila no está defendiendo la Constitución. Está defendiendo un eslogan.

Vivienda

Un derecho que no es fundamental

El artículo 47 dice: «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias…».

Fíjate en el verbo: promoverán. La Constitución no te da una casa. Obliga a los poderes públicos a crear las condiciones. Y no dice cómo: eso se decide votando leyes.

La competencia es autonómica. La vivienda la gestionan las comunidades autónomas (art. 148.1.3ª). La primera ley estatal, la Ley 12/2023, llegó 45 años después de la Constitución, y el Constitucional anuló varios de sus artículos en 2024 (STC 79/2024).

Choca con otros derechos. Con la propiedad (art. 33), que está un piso más arriba.

Convertirla en fundamental no es fácil. Haría falta la reforma del artículo 168: dos tercios de cada cámara, disolver las Cortes, que las nuevas lo vuelvan a aprobar por dos tercios y un referéndum.

Por eso, quien vota «no» a un decreto de vivienda no vota contra un derecho. Vota contra una forma concreta de desarrollarlo. Y eso, en un principio rector, es exactamente lo que la Constitución espera del Parlamento: que discuta el cómo.

El caso que lo encendió todo, el desahucio de una mujer de 87 años, lo conté en Elecciones en caliente: el desahucio era legal, lo avaló el Supremo, y la ley que lo permitía la aprobó un Gobierno socialista.

Huelga

Un derecho fundamental con una ley de 1977

El artículo 28.2 dice: «Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses». Es un derecho fundamental, de los de arriba. Y aun así:

Nunca ha tenido su ley orgánica. Se sigue regulando por el Real Decreto-ley 17/1977, anterior a la Constitución. El intento de ley de 1992-1993 decayó al disolverse las Cortes.

No necesita autorización. Solo un preaviso de 5 días (10 en servicios públicos). Los servicios mínimos los fija la autoridad gubernativa.

La huelga política es ilegal. El artículo 11 del decreto de 1977 declara ilegal la huelga que «se inicie o sostenga por motivos políticos o con cualquiera otra finalidad ajena al interés profesional de los trabajadores afectados».

Pero hay matiz. El Tribunal Constitucional (STC 11/1981) admitió las huelgas que reclaman a los poderes públicos medidas de política económica y social que afectan a los trabajadores. Son las llamadas huelgas sociopolíticas, y son legales.

La paradoja: el derecho fundamental se regula con una norma preconstitucional. El que no es fundamental es el que todos llaman «derecho».

11-N

Una huelga general contra la oposición

Ahora, los hechos. En una semana:

2 oct

El Congreso tumba los dos decretos de vivienda.

5 oct

Sánchez anuncia elecciones para el 29 de noviembre. CCOO y UGT acuerdan una huelga general.

6 oct

El BOE disuelve las Cortes. El Consejo de Ministros vuelve a aprobar los decretos, ahora para la Diputación Permanente. Y Montero habla.

8 oct

Bolaños «hace suyas» las palabras de Montero.

16 oct

La Diputación Permanente vota los decretos.

11 nov

Huelga general, la primera de CCOO y UGT desde 2012.

13 nov

Empieza la campaña electoral.

El 6 de octubre, desde la sede del PSOE andaluz, María Jesús Montero, exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, hoy secretaria general del PSOE-A y vicesecretaria general del partido, lo explicó así:

«Habitualmente, para que los ciudadanos lo sepan, las huelgas generales se convocan contra los gobiernos. En este caso, la huelga general se convoca contra la oposición».

Ella misma lo llamó «una situación inédita […] que no hemos visto nunca». Y dio el motivo: «a raíz de que la oposición a este gobierno ha derribado el decreto de vivienda», para dar «una respuesta […] de rechazo, de enfado, de negativa» a lo que «protagonizó la derecha […] en el Congreso de los Diputados».

Es decir: el objetivo declarado no es un empresario ni un Gobierno. Es una votación del Parlamento y los partidos que la ganaron.

Lo dice alguien que hasta hace seis meses era el Gobierno: dejó Hacienda en marzo para ser candidata en Andalucía. Sabe mejor que nadie contra quién se convocan las huelgas generales. Y sabe que esta, por primera vez, no va contra ellos.

Hasta ahí, un partido haciendo campaña. Lo llamativo vino dos días después, cuando habló el Gobierno. Al ministro de Justicia, Félix Bolaños, le preguntaron si estaba de acuerdo. Su primera respuesta fue otra: el Gobierno comparte «esas dos reivindicaciones», salarios y vivienda, aunque los sindicatos dirán que lo hecho «está bien, pero que es insuficiente».

El periodista insistió: «Usted no llega tan lejos como la señora Montero». Y Bolaños:

«Para que no haya duda, hago mías las palabras de la señora Montero de antemano».

En una sola respuesta, la huelga pasó de ser por la vivienda a ser contra la oposición. Y esta vez no lo dice un partido: lo dice un ministro.

Las versiones

¿Contra quién es la huelga?

Depende de a quién preguntes:

Montero: contra la oposición, por tumbar el decreto.

Bolaños: por salarios y vivienda… y luego, contra la oposición.

UGT: «contra todas las administraciones».

CCOO: por los salarios. Unai Sordo: «Si tiene que ver con los salarios, no sé dónde ve la ilegalidad».

Y Sordo tiene razón en una cosa: la convocatoria habla de subir salarios, reducir la jornada, desbloquear los convenios y frenar la especulación con la vivienda. Con esos motivos sobre el papel, la huelga es probablemente legal.

Cuatro respuestas para una sola huelga. Cuando nadie se pone de acuerdo en el motivo, el motivo suele ser otro.

El calendario

Una huelga se hace contra quien puede ceder

Contra el empresario que paga tu nómina. Contra el Gobierno que decide. Ahora, haz el ejercicio con esta:

Si va contra la oposición por tumbar los decretos, ¿por qué es el 11 de noviembre, casi un mes después de que la Diputación Permanente vote esos mismos decretos el 16 de octubre?

Con las Cortes disueltas, ¿quién puede ceder el 11 de noviembre?

¿Por qué justo dos días antes de la campaña? Según publica la prensa, la fecha se eligió para evitar un conflicto ante la Junta Electoral Central.

Cuando ya no queda ninguna votación que ganar, solo queda un destinatario: el votante.

Eso tiene un nombre. El Diccionario panhispánico del español jurídico de la RAE lo define: huelga política, la que «se inicia o sostiene por motivos políticos».

¿Ilegal? Eso lo decidiría un juez, a partir de los motivos que figuren en la convocatoria, no de lo que diga un ministro. ¿Neutral? Ni de lejos.

Nota: la ley electoral (LOREG, art. 50) prohíbe a los poderes públicos, desde la convocatoria, organizar o financiar actos que hagan propaganda de sus logros. Unas declaraciones en un coloquio no encajan necesariamente en esa prohibición. Lo que sí rompen es la neutralidad institucional que se espera de un Gobierno en periodo electoral.

Para terminar

Derechos, no armas

Se puede defender el derecho a la vivienda y criticar unos decretos. Se puede defender el derecho a la huelga y criticar una huelga concreta. No es una contradicción: es pensar.

Lo que no se puede es usar los derechos como munición:

Llamar «ataque a un derecho» a una votación parlamentaria sobre un principio rector.

Convertir un derecho fundamental de los trabajadores en un acto de precampaña que el Gobierno aplaude y apunta contra quien no gobierna.

Cuando los derechos se usan como armas, los primeros que pierden son quienes de verdad los necesitan: los que no pueden pagar un alquiler y los que pierden un día de sueldo por hacer huelga.

Un derecho no es un eslogan. Y una huelga no es un mitin.

— Nohemí Hervada

En vídeo

Te lo explico en 10 minutos

Señalar para no escuchar

Señalar para no escuchar

Superioridad moral · Comunicación · Sin filtros

Señalar para no escuchar.

Cuatro trampas de la superioridad moral. Para reconocerlas cuando te las aplican. Y, sobre todo, cuando las aplicas tú.

Trampas de la superioridad moral: muchas manos señalan a una figura que habla

En Huérfana de bandos conté lo que me ha costado, a lo largo de los años, negarme a comprar el marco completo. Aquel era un post personal. Este es práctico: las trampas de la superioridad moral y cómo se ponen en marcha en una conversación.

Llevo años enseñando a negociar, y hay una regla que no falla: cuando una conversación deja de ir de ideas y empieza a ir de quién es el bueno, se acabó la negociación. Ya nadie escucha. Solo se señala.

Y para señalar hay trampas que se repiten. En todos los bandos.

Cuando no puedes rebatir una idea, siempre puedes descalificar a quien la dice.

Trampa 1

La etiqueta que cierra la conversación.

El psiquiatra Robert J. Lifton acuñó en 1961 una expresión precisa: el cliché que termina el pensamiento. Palabras que no sirven para explicar, sino para dejar de pensar. Las usamos todos:

Desde un lado: facha, nazi, racista, tránsfoba, negacionista.

Desde el otro: rojo, perroflauta, feminazi, progre.

Me incluyo. Yo uso a menudo la palabra buenismo, y me vigilo: sirve para describir una actitud, no para despachar a una persona. En el momento en que la uso para no escuchar, me he convertido en lo que critico.

Cómo reconocerla

Quita la etiqueta de la frase. Si no queda ningún argumento, no lo había.

Qué responder

"¿Qué he dicho exactamente que sea eso?" Devuelve la conversación al hecho concreto.

Trampa 2

La víctima como autoridad.

Primero, el matiz, porque es imprescindible: las discriminaciones existen, y escuchar a quien las sufre es necesario. El problema no es denunciar. El problema es cuando ser víctima, o hablar en su nombre, se convierte en el argumento que cierra el debate: "si no lo has vivido, no puedes opinar".

Nietzsche lo describió en 1887 como resentimiento: convertir la debilidad en virtud y al fuerte, por definición, en malo.

Un estudio de 2021 (Ok, Qian, Strejcek y Aquino) encontró que señalarse como víctima virtuosa se asocia más a rasgos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía, y que funciona para obtener recursos de los demás. Ojo: no dice que las víctimas manipulen; dice que el rol de víctima también se puede usar como herramienta.

El psicólogo Nick Haslam (2016) lo llamó "concept creep": conceptos como trauma, acoso, violencia o prejuicio se van ensanchando hasta abarcar cosas cada vez más leves. Hasta que discrepar se vive como una agresión.

Tampoco es de un solo bando. "Ya no se puede decir nada" y "nos persiguen por decir la verdad" también son victimismo como argumento, solo que desde el otro lado.

Qué responder

Separar el dolor del argumento. El dolor se respeta. El argumento se discute.

Trampa 3

La clase como moral.

Aquí hay dos prejuicios espejo, y cada bando tiene el suyo:

"El rico es malo por definición", desde un lado.

"El pobre se lo ha buscado", desde el otro.

1El rico es malo por definición

En 2012, un estudio de Paul Piff en la revista PNAS concluyó que la clase alta se comporta de forma menos ética. Fue un titular mundial. Lo que tuvo mucha menos difusión:

De las tres réplicas registradas, ninguna lo confirma por completo: una da resultados mixtos (Balakrishnan y otros, 2017) y dos no lo replican (Jung y otros, 2023; Boyce y otros, 2023).

Un estudio con una gran muestra de población en los Países Bajos (Trautmann y otros, 2013) concluyó que la relación entre clase y ética es "un mosaico complejo", no una regla.

Un dato frágil convertido en dogma. Y en lenguaje: "buitres", "rentistas", "los de los yates".

2El pobre se lo ha buscado

El espejo. El psicólogo Melvin Lerner lo llamó la creencia en un mundo justo: necesitamos pensar que cada uno tiene lo que merece, y eso nos lleva a culpar a quien está peor. En lenguaje: "paguitas", "mantenidos". La filósofa Adela Cortina le puso nombre al rechazo al pobre: aporofobia, palabra del año para la Fundéu en 2017.

1 + 2Lo que tienen en común

Debajo de los dos está la mentalidad de suma cero: creer que si alguien gana, otro pierde. Davidai y Ongis (2019) encontraron que cada ideología la aplica en un terreno distinto: unos, a la riqueza; otros, a los inmigrantes.

Qué responder

Hablar de conductas, no de categorías. "Este casero hizo esto" se puede discutir. "Los caseros son buitres", no.

Trampa 4

El fin justifica los medios.

"Al fascismo se le combate, no se le ignora", decía Laura Borràs, entonces portavoz de JxCat en el Congreso, en "La hora de La 1" (TVE), durante la moción de censura de Vox de octubre de 2020. La frase suele venir acompañada de la paradoja de la tolerancia de Karl Popper (1945): una sociedad tolerante no puede tolerar a los intolerantes. Lo que casi nunca se cita es el resto. Popper escribió que, mientras se pueda contrarrestar con argumentos racionales y con la opinión pública, reprimir sería imprudente. La excepción era para quien rechaza el diálogo y responde con la fuerza, no una licencia para agredir a quien opina distinto.

El psicólogo Albert Bandura describió cómo hacemos daño sin sentirnos mal, lo que llamó desconexión moral. Algunos de sus mecanismos:

Justificación moral: la causa lo justifica.

Lenguaje eufemístico: no es acoso, es "jarabe democrático"; no es violencia, es "autodefensa".

Comparación ventajosa: "lo de los otros es peor".

Deshumanización: ya no son personas, son "ratas", "escoria", "buitres".

Ejemplos, de los dos lados:

Vallecas, abril de 2021: lanzamiento de botellas y adoquines contra un mitin de Vox. Catorce heridos leves según el primer balance.

Universidad de Navarra, octubre de 2025: encapuchados boicotean un acto de Vito Quiles y un periodista de El Español es agredido. Al día siguiente, en "Malas lenguas" (TVE), la periodista Laura Arroyo: "Esto no es violencia, es responder a su violencia y me parece muy bien que en Navarra se haga"; "nos han dado una excelente lección de antifascismo".

Y la respuesta, desde el otro lado: la cuenta de Vox publica sobre ella "Los que propagan odio y violencia… también se van. Todos", leído como una amenaza de deportación, y Arroyo, peruana, recibe una campaña de acoso racista. Una barbaridad contestada con otra.

Ferraz, noviembre de 2023: noches de disturbios ante la sede del PSOE en las protestas contra la amnistía, en nombre de la defensa de España.

Los escraches: Pablo Iglesias los llamó "jarabe democrático" cuando se hacían a dirigentes del PP. Cuando los sufrió él, en 2020, dijo que había que "evitar situaciones de crispación" y que nunca había dicho "de ir a la casa de nadie".

La violencia que justificas hoy es la que te aplicarán mañana con tus mismos argumentos.

Qué responder

El test de simetría: "¿Lo aceptarías si lo hiciera el otro bando?"

El test

Cuatro preguntas antes de señalar.

Sirven para detectar las trampas en los demás. Pero funcionan mejor aplicadas a una misma:

Si quito la etiqueta, ¿queda algún argumento?

¿Estamos discutiendo lo que se dice o quién lo dice?

¿Hablo de una conducta concreta o de un colectivo entero?

¿Lo aceptaría si lo hiciera el otro bando?

Para terminar

Discutir sin enemigos.

En negociación hay un principio clásico, de Fisher y Ury en "Obtenga el sí" (1981): separar a las personas del problema. Ser duro con el problema y respetuoso con la persona.

Un ejemplo sencillo: tu vecino tiene la música a tope a las dos de la madrugada. Puedes subir y decirle "eres un egoísta", y él se defenderá y la música seguirá. O puedes decirle "mañana madrugo y así no puedo dormir; ¿cómo lo arreglamos?". No has cedido en nada, pero él ya no tiene que defender su dignidad, solo su volumen.

"Eres un facha" o "eres un perroflauta" es el "eres un egoísta" del vecino. "Esa medida tiene este problema" es el "no puedo dormir". De lo primero solo se puede discutir. De lo segundo, se puede hablar.

La superioridad moral hace exactamente lo contrario: es blanda con el problema, porque no lo discute, y dura con la persona, porque la señala. Por eso no resuelve nada. Solo gana discusiones, y pierde la confianza.

Señalar es fácil. Escuchar, no tanto. Por eso sobran dedos y faltan oídos.

— Nohemí Hervada

Fuentes Piff y otros, PNAS (2012) · FLoRA, réplicas de Piff · Trautmann y otros (2013) · Ok y otros (2021), en PsyPost · Última Hora (Vallecas, 2021) · El Independiente (Iglesias, 2020) · RTVE (Borràs, 2020) · El Debate (Arroyo, 2-11-2025) · El Independiente (2-11-2025) · El Plural (acoso a Arroyo) · Lifton, Thought Reform and the Psychology of Totalism (1961) · Nietzsche, La genealogía de la moral (1887) · Haslam, "Concept Creep" (2016) · Lerner, The Belief in a Just World (1980) · Cortina, Aporofobia (2017) · Davidai y Ongis, Science Advances (2019) · Popper, La sociedad abierta y sus enemigos (1945) · Bandura (1999) · Fisher y Ury, Obtenga el sí (1981)

Superioridad moral

Superioridad moral

Superioridad moral · Autocrítica · Sin filtros

Huérfana de bandos.

Me he ido bajando de religiones, tribus y causas que sentía mías. No por cambiar de valores, sino por negarme a comprar el pack completo.

Superioridad moral: una tabla sola en un mar gris frente a balsas llenas de gente agrupada

Desde que publiqué El Cluedo obsceno me llegan críticas de los dos lados. A unos les sobra lo que digo de la izquierda. A otros, lo que digo de la derecha. Cada uno ha leído la mitad del texto y está convencido de que la otra mitad sobraba. Las dos críticas comparten algo: superioridad moral.

No me sorprende. Me duele, pero no me sorprende. Porque no es la primera vez.

Escribo esto desde un sitio que duele: el de haber visto, en distintas épocas y en ámbitos muy distintos, cuánto nos cuesta la autocrítica. Y lo fácil que nos resulta blindar lo que pensamos ante cualquier crítica o cualquier dato que nos chirría.

Ese blindaje es la superioridad moral: creer que nuestras posiciones son moralmente mejores y que eso nos da derecho a juzgar, a no escuchar o a callar al otro.

Lo peor que hacemos, casi nunca lo hacemos sintiéndonos malos.

Lo que aprendí vendiendo

La confianza vende.

En mis programas de ventas repito una idea hasta el cansancio: lo que vende no es el hecho en sí, el dato del producto. Lo que vende es la confianza.

Con las ideas pasa exactamente lo mismo. Puedes ganar una discusión gritando más, escondiendo el dato que no te conviene o haciendo callar al de enfrente. Lo que no ganas es confianza. Y sin confianza, lo que has ganado no vale nada.

Si para vender mi historia tengo que ocultar datos, cancelar al otro o gritar más, prefiero bajarme de ahí.

Y me he bajado de unos cuantos sitios.

Mi mar de orfandades

Comprar el marco completo.

Las personas somos incoherentes. Nos pasan cosas, cambiamos de opinión, nos contradecimos. Eso es humano y lo acepto, en los demás y en mí.

Lo que nunca he podido aceptar es tener que comprar el marco completo: el paquete entero, sin derecho a preguntar por la letra pequeña. Y eso es lo que me ha ido alejando de grupos, ideologías y corrientes que, en su momento, sentí como casa.

Primera bajada

La fe y la práctica.

Desde los cinco o seis años hasta los 41 formé parte de una religión que llevaba por bandera unos principios. En la práctica, eran otros. No voy a entrar hoy en detalles. Lo que sí puedo contar es lo que aprendí: que el problema rara vez está en los principios, sino en la distancia entre lo que se predica y lo que se hace, y en la prohibición de señalarla.

Hay una parábola que lo resume. La del fariseo que rezaba en el templo dando gracias a Dios "porque no soy como los demás" (Lucas 18). Dos mil años después, seguimos rezando lo mismo, con otras palabras.

El psiquiatra Robert J. Lifton estudió en 1961 cómo funcionan los grupos que lo controlan todo. Algunos de los rasgos que describió:

Exigencia de pureza: el mundo se divide entre puros e impuros, y la culpa no se acaba nunca.

Lenguaje cargado: etiquetas que, en lugar de abrir el pensamiento, lo cierran.

La doctrina por encima de la persona: si tu experiencia contradice la doctrina, la que se equivoca eres tú.

Quien está fuera no merece ser escuchado.

Cuando sales, empiezas a ver esos rasgos en sitios que no tienen nada de religioso.

Segunda bajada

Lactancia y crianza: la culpa en los dos lados.

Durante años trabajé como asesora de maternidad y lactancia. Y vi cómo se formaban bandos: teta o biberón, colecho o cuna, crianza "respetuosa" o el resto. Cada bando tenía su verdad. Y la culpa, siempre, caía sobre las madres. Sobre las de los dos lados.

Estuve dentro de esa guerra que todo el mundo se empeñaba en alimentar: la que dividía a las madres que daban teta y a las que no.

A las que no amamantaban, se las culpaba por no hacerlo.

A las que sí, se las llamaba "retrógradas", "de derechas", "vacas" o casi abusadoras de niños por no destetar. Y no, no exagero: en ese debate en redes participé yo.

De hecho, en esa época, buena parte del feminismo estaba tan en contra de la lactancia que yo me negué durante años a asumir esa etiqueta. Luego decidí "aceptar pulpo".

Para hacerte una idea del tono de aquellos años:

2010. El suplemento Magazine de El Mundo publica "Madre o vaca", un reportaje que comparaba a las madres lactantes con vacas. Hubo protestas y tetadas ante sus sedes, como contaba Bebés y más.

2017. Patricia Merino responde en Tribuna Feminista a otra polémica en redes sobre maternidad y lamenta la agresividad de los dos lados.

2018. Pikara entrevista a Beatriz Gimeno, autora de "La lactancia materna. Política e identidad", uno de los libros más críticos con la lactancia desde el feminismo.

Atendí a decenas de madres y padres que lloraban mientras aplicaban el método de "Duérmete, niño", de Eduard Estivill, convencidos de que era por el bien de su bebé.

Y vi a quienes, en nombre de la crianza "respetuosa", juzgaban a esas mismas madres, no te digo a las otras. Porque no es lo mismo "respetar" a tus hijos que respetar al prójimo. Además, si tu crianza es la respetuosa, ¿qué es la de las demás?

Si llora el bebé y llora la familia al aplicar el método, el único que se beneficia es quien vende el libro.

El mecanismo es el mismo en los dos bandos: "por su bien". Generaciones enteras crecieron con "la letra con sangre entra", y en España el derecho de los padres a "corregir" a sus hijos no desapareció del Código Civil hasta 2007. El psicólogo Albert Bandura lo llamó desconexión moral: la forma en que hacemos daño sin sentirnos mal. El primero de sus mecanismos es la justificación moral. Si la causa es buena, todo vale.

Tercera bajada

El garbanzo negro del porteo.

En el mundo del porteo, el discurso generalizado era que portear nunca hacía daño al cuerpo de la madre y no tenía contraindicaciones. Yo compré ese discurso durante años. Hasta que sufrí un aborto y me empecé a replantear muchas cosas. Entre otras, si algo de lo que yo consideraba inocuo no lo era tanto. Así que empecé a investigar, preguntando a profesionales para tener más información, más "datos" y no solo el relato.

Como resultado cambió mi forma de abordar mi trabajo hasta el punto de enseñar que, a veces, a una mujer hay que decirle "ahora, o de momento, mejor no portear".

Por eso creé el concepto de porteo no hiperpresivo: para enseñar a minimizar el impacto de cargar peso en el cuerpo del adulto. Porque siempre hay impacto, y en algunos casos, pocos, sí está contraindicado. A mis ojos, visibilizarlo era lo veraz y lo ético.

Nunca entendí por qué negar las excepciones era válido.

Defender algo no exige absolutizarlo. Al contrario: reconocer sus límites es lo que lo hace creíble. Otra vez, la confianza.

Cuarta bajada

El feminismo que sí era mío.

Este es el que más me duele.

Te contaba que durante años me negué a llamarme feminista. Pasado un tiempo, acepté pulpo. Entendí que había que sumar: el clima político y social amenazaba con un retroceso en los derechos de las mujeres, y entre quedarme al margen o sumar, escogí sumar.

Ya no estaba en mi etapa más maternal. Empecé a identificarme públicamente como feminista y me involucré como he hecho con todo lo que me ha importado en la vida: con la acción, no solo con el intelecto.

Por eso hablo de un feminismo del que sí me sentía parte, en el que he hecho activismo durante años. No del institucional, ni del que ha abrazado la teoría queer.

En 2025, el periodista Juan Soto Ivars publicó "Esto no existe. Las denuncias falsas en violencia de género" (Debate). Se puede discrepar de su libro. Para eso, primero hay que leerlo.

Pero la historia no empieza con él. Antes, las canceladas fuimos nosotras, o quienes decían cosas parecidas a las nuestras:

16 mayo 2022

Barcelona. Manifestantes LGTBI intentan entrar en la Casa del Libro para impedir la presentación de "Nadie nace en un cuerpo equivocado", de José Errasti y Marino Pérez Álvarez. Hay enfrentamientos con los Mossos y la librería anula el acto.

Febrero 2023

Badalona. Se suspende la presentación de "La coeducación secuestrada", de las feministas Silvia Carrasco y Marina Pibernat, tras la presión de colectivos LGTB y varios partidos que hablaban de "ideas transfóbicas".

15 sept. 2025

Todo es mentira (Cuatro). Ione Belarra pregunta a la abogada feminista Paula Fraga si una mujer trans es una mujer. Fraga responde que no. Belarra lo califica de transfobia y delito de odio, y le pide a Risto Mejide que no le dé espacio. Respuesta de Mejide: "Nosotros no vamos a cancelar a nadie en este programa".

18 nov. 2025

Más Espejo Público (Antena 3). Llega el libro de Soto Ivars. Una de las invitadas: "no me pregunte si me he leído el libro porque no me lo he leído y además no me lo voy a leer, pero sí que me he leído todos los datos".

1 dic. 2025

El mismo programa. Zuriñe Ojeda (Feministas al Congreso) y Mari Cruz Garrido (Docentes Feministas por la Coeducación) se posicionan en contra del boicot: las feministas lo han sufrido en carne propia. Pero mantienen que el libro niega la violencia machista o da alas a quienes la niegan.

4 dic. 2025

Sevilla. Colectivos feministas piden por carta que se anule la presentación del libro en una biblioteca pública.

Ese último matiz es el que más me interesa. Porque el libro empieza diciendo expresamente lo contrario: que la violencia machista existe, y que con las denuncias falsas pierden precisamente las mujeres que sí son víctimas, porque en la cola se cuelan otras que no lo son. Se puede estar en contra del boicot y, aun así, rebatir algo que el libro no dice.

¿Y los datos? Lo único que sabemos con certeza es cuántas denuncias falsas llegan a perseguirse y acaban en condena. Y son pocas:

79
Condenas por denuncia falsa entre 2009 y 2016 (Fiscalía)
0,0075%
Sobre 1.055.912 denuncias en ese periodo
¿?
Las denuncias falsas que nunca se persiguen

Ese dato mide las falsedades probadas y perseguidas, no las que existen. Que no haya denuncia por denuncia falsa no significa que no existan. La cifra real no se conoce. Y eso, precisamente, es lo que debería poder investigarse y discutirse sin que te llamen negacionista.

Lo digo claro:

Si para luchar contra la violencia machista hay que negar que haya gente que pueda utilizar las denuncias de forma espuria, o aceptar que cada mujer del planeta es un ser de luz, conmigo que no cuenten.

Y como feminista, nunca voy a aceptar que luchemos por nuestro derecho a la libertad de expresión y nos convirtamos en canceladoras cuando alguien, desde otro posicionamiento, intenta explicarse.

Quinta bajada

La política, ya lo sabes.

De la política ya hablé en Apolítica, decía yo. Nunca he sido de partido. Y cuanto más escribo, más claro tengo que no voy a serlo: en la trinchera, el que no dispara a los de enfrente es sospechoso para los suyos.

Así que aquí estoy: cada vez más huérfana de todo.

Por qué nos cuesta tanto

Superioridad moral: nadie es el villano.

La psicología lleva años explicando de dónde sale la superioridad moral y por qué blindamos nuestras ideas:

Nos creemos mejores que la media. En un estudio con 270 personas, Tappin y McKay (2017) comprobaron que casi todos nos vemos por encima de los demás, y que el autoengaño más irracional es el moral: más que el de la inteligencia o la simpatía.

Preferimos no saber. Evitamos la información que amenaza lo que creemos, aunque sea gratis y útil (Golman, Hagmann y Loewenstein, 2017).

Lo moral no se negocia. Cuando vivimos una postura como cuestión moral, el que discrepa deja de estar equivocado y pasa a ser malo (Linda Skitka).

La indignación se premia. Cada palabra moral y emocional en un tuit aumenta su difusión un 20 %, sobre todo dentro del propio grupo (Brady y otros, 2017, más de 560.000 tuits).

Y luego está el famoso experimento de la cárcel de Stanford (Zimbardo, 1971), el que nos contaron como prueba de que el entorno nos convierte en monstruos. Hoy sabemos que a los "guardias" se les orientó para ser duros y que el experimento no se pudo reproducir. La lectura actual (Haslam y Reicher) es más incómoda: hacemos daño cuando nos identificamos con una causa que creemos justa y alguien nos dice que eso es lo correcto.

Nadie es el villano de su propia historia.

Pertenecer sin perder el criterio

La tribu une y ciega.

Jonathan Haidt lo resume en una frase: la moral une y ciega. Nos da tribu, y a cambio nos pide que no miremos lo que la tribu no quiere ver.

La necesidad de sentirse parte de algo mayor es profundamente humana. Yo también la tengo. Pero intento que nunca sea a costa de perder mi espíritu crítico.

Y esto no va de un bando. En Badalona cancelaron a unas feministas; en Valdemorillo, en 2023, un ayuntamiento con Vox retiró una obra basada en el Orlando de Virginia Woolf. La superioridad moral no tiene carné. Y la empatía tampoco es superioridad moral; la que sí la roza es la empatía selectiva.

¿Cuándo fue la última vez que cambiaste de opinión?

¿Te has negado a leer algo que ya criticabas?

¿Sabrías explicar la postura contraria de forma que quien la defiende la firmara?

¿Qué dato de tu propio bando te chirría y prefieres no mirar?

Para terminar

La tabla de siempre.

Cada una de estas bajadas ha sido un pequeño duelo. Dejas atrás gente, rituales, certezas y la comodidad de tener siempre a alguien que piensa como tú.

Lo que me ha mantenido a flote no es una ideología. Son unas pocas costumbres, el mejor antídoto que conozco contra la superioridad moral. También contra la mía:

Preguntarme "¿y si me equivoco?" antes de dar algo por cerrado.

Formular la mejor versión del argumento contrario antes de criticarlo.

Separar a la persona de la idea.

Desconfiar de las palabras que cierran preguntas en lugar de abrirlas.

John Stuart Mill lo escribió en 1859: quien solo conoce su lado del argumento, sabe poco de él.

En el mar de orfandades, siempre tuve una tabla: cuestionármelo todo. Incluso a mí misma.

— Nohemí Hervada

Fuentes Tappin y McKay (2017) · Golman, Hagmann y Loewenstein (2017) · Brady y otros, PNAS (2017) · Le Texier, American Psychologist (2019) · El Periódico (Barcelona, 2022) · betevé (2022) · The Objective (Badalona, 2023) · Cuatro (15-9-2025) · Más Espejo Público (18-11-2025) · El Mundo Magazine (2010) · Bebés y más (2010) · Tribuna Feminista (2017) · Pikara Magazine (2018) · Memoria de la Fiscalía General del Estado (2016) · Lifton, Thought Reform and the Psychology of Totalism (1961) · Bandura (1999) · Haidt, La mente de los justos (2012) · Mill, Sobre la libertad (1859)

Fascista es siempre el otro

Fascista es siempre el otro

Superioridad moral · Política · Sin filtros

Fascista es siempre el otro.

Si todo es fascismo, nada lo es. Y cuando llegue el de verdad, la palabra ya no servirá para avisar.

Qué es el fascismo: un megáfono rojo del que salen etiquetas grises

Cuando yo era adolescente, los neonazis eran claramente identificables. Sabías quiénes eran, qué pensaban y de qué eran capaces. Y "facha" era lo que hoy reconocemos en Torrente: el casposo de barra de bar, nostálgico de Franco, racista y machista.

Quién me iba a decir a mí que, con los años, me llamarían las dos cosas: facha, por criticar al poder, y feminazi, por ser feminista. Hoy, si discrepas o criticas al poder, del color que sea, puedes ser nazi antes de terminar la frase.

Dos escenas:

Puerta del Sol, septiembre de 2026. Acampada por la vivienda. A quien llega a grabar sin ser de la cuerda se le despide al grito de "fuera fascistas de nuestros barrios".

Universidad Complutense, marzo de 2020. Frente Obrero, un partido marxista-leninista enfrentado a Podemos, interrumpe un acto de Pablo Iglesias al grito de "fuera vende obreros de la universidad". Parte del público les responde: "Fuera fascistas de la Universidad".

Si la misma palabra sirve para echar de una plaza a cualquiera que no sea de la cuerda, sean youtubers, reporteros o cadenas de televisión, y a unos jóvenes que se declaran comunistas, la pregunta es obligada: ¿qué es el fascismo?

Si todo es fascismo, nada es fascismo.

La definición

Qué es el fascismo.

Nace en Italia. En 1919, Benito Mussolini funda los Fasci di combattimento, y en 1922 llega al poder tras la Marcha sobre Roma. El nombre viene del "fascio", el símbolo de autoridad de la antigua Roma: un manojo de varas atadas alrededor de un hacha. Una vara sola se rompe con facilidad; atadas, no. La idea es la unidad por la fuerza: todos juntos, todos iguales, y el hacha para quien se salga.

El fascio romano, origen de la palabra fascismo: varas atadas con correas rojas alrededor de un hacha y, al lado, una vara suelta rota
El fascio: varas atadas alrededor de un hacha. Sola, una vara se rompe.
1919
Mussolini funda los Fasci di combattimento
1922
Marcha sobre Roma: el fascismo llega al poder
1945
Cae con la derrota en la Segunda Guerra Mundial

El historiador Robert Paxton, en Anatomía del fascismo (2004), explica que el fascismo no es una sola idea, sino varias cosas que van juntas. Dicho en sencillo:

"Nuestro país está hundido y nos han humillado." Parte de la sensación de que todo va a peor y de que alguien tiene la culpa.

"Tenemos que ser uno, fuertes y puros." Todos iguales, todos a una, y fuera lo que "contamina": el diferente, el extranjero, el que piensa distinto.

"El partido es la patria." Un movimiento que arrastra a las masas, con militantes que lo viven como una fe y un líder al que se sigue sin preguntar.

"Las libertades estorban." Elecciones, prensa libre, jueces independientes: todo lo que frena al líder sobra.

"La violencia limpia." Pegar, encarcelar o eliminar al "enemigo" se vive como algo necesario, incluso bueno, y sin límites legales ni morales.

Una sola de estas cosas no hace a nadie fascista. Las cinco juntas, sí.

Fascista y nazi no son sinónimos. El fascismo pone en el centro al Estado y a la nación. El nazismo añade algo más: la raza. Divide a la humanidad en superiores e inferiores, y de esa idea salió el Holocausto. Todo nazi es fascista, pero no todo fascista es nazi. Por eso llamar "nazi" a alguien no es subir un grado el insulto: es acusarle de la peor idea que ha producido el siglo XX.

Los historiadores insisten en no usar la palabra a la ligera. Julián Casanova recuerda que lo que define al fascismo es la violencia organizada: fuerza paramilitar, terror, propaganda y culto al líder. Emilio Gentile, en Quién es fascista (2019), advierte de que el "todo es fascismo" es peligroso. Y Paul Preston llega a decir que "Franco no era fascista. Era algo peor".

Hoy

¿Existe todavía?

Sí. Y no hace falta adivinarlo, porque se presentan como tales:

En España, Falange Española de las JONS, heredera del fascismo español de los años 30, y Democracia Nacional, de corte neofascista.

En Grecia, Amanecer Dorado, declarado organización criminal por la justicia en 2020.

En Italia, CasaPound. Y Fratelli d'Italia, el partido de Giorgia Meloni, procede del MSI, fundado por exfascistas en 1946, y conserva la llama en su logo.

¿Y Vox? La mayoría de los politólogos lo clasifica como derecha radical populista, no como fascista. Tiene rasgos que recuerdan al repertorio: la "anti-España", la inmigración presentada como amenaza. Pero no tiene milicias ni propone abolir las elecciones. Tener rasgos no es serlo. Si lo fuera, casi nadie se libraría, como vamos a ver.

¿Podría presentarse a elecciones un partido fascista en España? Sí, y se presenta: Falange es legal. Los historiadores la consideran el partido fascista español por excelencia, aunque ella siempre lo haya negado. Hasta Falange dice que fascista es el otro. Nuestro sistema persigue los actos, no las ideas. Un partido solo se ilegaliza si justifica la violencia, ataca los derechos fundamentales o apoya el terrorismo.

Lo que todos reconocemos

El fascismo en cuatro gestos.

Umberto Eco describió en El fascismo eterno (1995) catorce rasgos del fascismo. No hacen falta todos para reconocer su olor. Hay cuatro que cualquiera identifica. La pregunta incómoda es quién los practica hoy.

1No dejar hablar al que disiente

Eco lo resumía así: para el fascismo, el desacuerdo es traición.

Complutense, 2010: Pablo Iglesias e Íñigo Errejón participan en el boicot a una conferencia de Rosa Díez, entonces líder de UPyD, al grito de "fuera fascistas de la Universidad". En 2020, al propio Iglesias lo boicotean en el mismo auditorio, y parte del público responde a los que le interrumpen con… el mismo grito. Diez años después, la etiqueta había cambiado de diana sin cambiar una coma.

Barcelona, 2022: la Casa del Libro anula la presentación de un libro crítico con la ley trans tras los enfrentamientos de manifestantes con los Mossos. Badalona, 2023: se cancela la de unas feministas acusadas de "ideas transfóbicas".

Desde el otro lado: en Valdemorillo, en 2023, la nueva concejalía de Cultura, de Vox, cancela una obra basada en el Orlando de Virginia Woolf.

2Decidir quién entra y quién informa

La acampada de la Puerta del Sol reclamaba más espacio público y menos privado. Y lo hizo ocupando el espacio público y decidiendo quién podía estar en él. No fue un hecho aislado:

28 de septiembre: un grupo de manifestantes expulsa a un equipo de EDATV al grito de "No pasarán". Ese mismo día, varios youtubers y creadores de contenido salen entre gritos de "fuera fascista". Alguno, según las imágenes, llevaba un espray de pimienta. Pero que alguien sea un provocador no te da derecho a decidir quién informa en una plaza pública.

El periodista Fernando Díaz Villanueva cuenta que los accesos tenían controles, que no le dejaron entrar con cámara y que dentro se impedía hacer fotos.

6 de octubre: Rebeca Crespo, reportera de Horizonte (Cuatro), intenta conectar en directo. Le tapan la cámara con un paraguas, hay empujones y la acusan de difundir bulos. Su resumen: "No nos han dejado hacer nuestro trabajo".

Primeros de octubre: en un directo de Malas Lenguas (TVE) desde Sol se cuenta que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha rechazado el desalojo. No era exactamente así: el tribunal solo había rechazado la medida cautelarísima, el desalojo urgente, y no había entrado en el fondo. La abogada Jimena Zabala lo corrige en voz alta desde fuera de plano: "Eso es mentira, decid la verdad". Según su relato, un activista la agarra del brazo y el reportero la acusa a ella de agresión. Su pregunta: "Yo no puedo hablar en un directo, pero ¿vosotros sí podéis mentir en un directo?"

Parla, octubre de 2026: según el vídeo publicado por el propio medio, una responsable local de Podemos y su pareja reciben a un equipo de Okdiario con "nazi de mierda, fascista, vete de aquí", "tú no sabes quién soy" y "tu cara la va a ver todo el mundo".

No es un hecho aislado. Es un patrón.

3El lenguaje de guerra

Asamblea de Madrid, 8 de octubre de 2026. Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, a Isabel Díaz Ayuso tras la muerte de Maricarmen: "En las calles de Madrid no va a haber paz". El PP la denuncia por amenazas. Ella responde: "Yo no estaba amenazando, lo único que estoy diciendo es lo que hay en las calles". Y añade que no se arrepiente.

Desde el otro lado: la "anti-España", o el mensaje de Vox sobre una periodista peruana: "Los que propagan odio y violencia… también se van. Todos".

Una cosa es lo que alguien quiso decir. Otra, lo que dice una portavoz parlamentaria desde la tribuna, cuando la calle ya está caliente.

4La violencia por una causa

Tras el boicot violento a un acto en la Universidad de Navarra, en octubre de 2025, en el que fue agredido un periodista, una tertuliana de TVE lo resumió así: "Esto no es violencia, es responder a su violencia". Del otro lado, las piedras contra un mitin de Vox en Vallecas en 2021 tuvieron su respuesta en las noches de disturbios de Ferraz en 2023.

Gritar "fascista" no te vacuna contra parecerte a uno.

Por qué funciona

Pedro y el lobo.

La etiqueta funciona porque ahorra el argumento. Es la falacia de toda la vida: atacar a la persona, no a lo que dice.

El filósofo Leo Strauss la bautizó en 1953 como "reductio ad Hitlerum": si Hitler pensaba algo, eso basta para descartarlo.

En 1990, Mike Godwin formuló su famosa ley: cuanto más se alarga una discusión en internet, más probable es que alguien acabe comparando al otro con Hitler o los nazis.

Las feministas conocemos bien el mecanismo. "Feminazi", popularizado en los años noventa por el locutor estadounidense Rush Limbaugh, sirvió para ridiculizar ante la opinión pública lo que eran demandas de un colectivo que luchaba por sus derechos. Es exactamente el mismo truco, en sentido contrario.

Y aquí está el peligro. Si cualquiera que discrepa es nazi, la palabra se gasta. Como en el cuento de Pedro y el lobo, cuando llegue el de verdad, nadie nos creerá. O peor: no sabremos reconocerlo.

Si todos somos nazis, cuando llegue el de verdad no lo veremos venir.

Hannah Arendt

La banalidad de la etiqueta.

En 1963, Hannah Arendt publicó Eichmann en Jerusalén, su crónica del juicio a uno de los organizadores del Holocausto. Esperaba encontrar a un monstruo y encontró a un hombre "terriblemente normal": un burócrata incapaz de pensar por sí mismo, que hablaba a base de frases hechas. Lo llamó la banalidad del mal.

Su idea no era que el mal sea poca cosa, sino que lo cometen personas corrientes que dejan de pensar. Y eso es lo que hace una etiqueta: es una frase hecha que te ahorra pensar en lo que el otro dice.

Hay además otra banalización, más grosera. Llamar nazi a quien te lleva la contraria es una ofensa a los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto, y a todas las víctimas de lo que de verdad fue el nazismo.

La prueba del algodón

Ocho años y la ley mordaza sigue.

Las palabras son gratis. Los hechos, no. La Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida como ley mordaza, la aprobó el Gobierno de Rajoy, y derogarla fue una de las promesas estrella de la izquierda.

Junio 2018

Pedro Sánchez llega al Gobierno.

2023

La reforma decae por las pelotas de goma y las devoluciones en caliente.

Octubre 2024

Se retoma el trámite en el Congreso.

Octubre 2026

Vuelve a decaer con las Cortes disueltas. Podemos exigía la palabra "prohibición" para las pelotas de goma; el PNV no aceptaba los cambios sobre desobediencia a los agentes; Interior, según The Objective, nunca mostró entusiasmo. El acuerdo cubría casi el 90 % del texto.

Ocho años de Gobierno "progresista" y la ley sigue en vigor. Gritar "fascista" no cuesta nada. Derogar una ley que recorta libertades, sí.

¿Quién decide qué lucha es justa?

¿Quién reparte los carnés del derecho a pensar y a opinar?

¿A cuánta gente has llamado fascista este año? ¿Cuántos lo eran?

¿Sabrías explicar qué es el fascismo sin buscarlo en Google?

¿Sabrías reconocer a uno de verdad?

Para terminar

Llamar a las cosas por su nombre.

El antifascismo de verdad no es un grito. Es defender las libertades de todos, también las de quien te parece insoportable: que pueda hablar, que pueda informar, que pueda equivocarse.

En cuanto decides quién merece esas libertades y quién no, has empezado a parecerte a aquello contra lo que dices luchar.

Llamarlo todo fascismo no te hace antifascista. Te deja sin palabras cuando llegue el de verdad.

— Nohemí Hervada

El Cluedo obsceno

El Cluedo obsceno

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El Cluedo obsceno.

"¿Quién mató a Maricarmen?" es la pregunta que todos se apresuran a responder. Y la que nadie debería estar haciendo.

Muerte de Maricarmen: un tablero de Cluedo con fichas grises y una sola casilla vacía marcada en rojo

Hasta hace dos semanas, casi nadie en España sabía quién era. Hoy su nombre está en los decretos, en las pancartas de la Puerta del Sol, en los plenos y en las tertulias. La muerte de Maricarmen se ha convertido en el tema del que todo el mundo habla.

Y en el mismo momento en que murió, empezó la partida. No para entender qué falló. Para decidir a quién se le carga.

Si hay algo peor que instrumentalizar una historia, es instrumentalizar una muerte.

La víctima

Maricarmen, 87 años

71
Años viviendo en el mismo piso del Retiro
23·9
Día del desahucio
14
Días después, muere en el hospital Gregorio Marañón

Fue desahuciada el 23 de septiembre y no volvió a salir del hospital. Murió el 7 de octubre.

Mientras vivía, se convirtió en símbolo: la acampada de Sol, las portadas y hasta un decreto con su nombre.

Al día siguiente de su muerte, unas 20.000 personas marcharon desde Sol hasta su casa, según la Delegación del Gobierno.

De qué murió exactamente, no hay una causa oficial publicada. Durante su ingreso se habló de un cuadro de agotamiento severo.

Ya escribí sobre su caso en la foto y los datos. Hoy no voy a hablar de la ley. Voy a hablar de lo que hicieron con ella.

Su voz

La voz que nadie escuchó entera

La víspera del desahucio, en una entrevista en RTVE, le preguntaron a quién responsabilizaba de lo que le estaba pasando. Respondió sin pestañear. Y no dio un nombre. Dio cuatro:

Pedro Sánchez, porque no se entera de la cantidad de desahucios que hay.

Isabel Díaz Ayuso, a quien, dijo, el cargo "le viene un poco grande".

José Luis Martínez-Almeida, que según ella solo se dedica a "cargarse Madrid".

Y Urbagestión, la empresa propietaria: "unos inhumanos".

¿Qué vídeo corrió por las redes? Uno en el que solo decía "a Pedro Sánchez". Lo demás, recortado. Lo verificó Maldita.es.

El mismo día de su muerte, Vox lo volvió a publicar: 11 segundos de vídeo y un texto que decía "la responsabilidad de Pedro Sánchez, como dijo Maricarmen". Más de 2 millones de visualizaciones. Ayuso, Almeida y Urbagestión no aparecían.

Y el otro lado hizo lo mismo en dirección contraria: se quedó con "Urbagestión, unos inhumanos" y con su petición de un decreto, y se olvidó de los demás nombres.

Cada bando se quedó con el trozo de su voz que le servía. Nadie la escuchó entera.

El tablero

La política como juego de mesa

En el Cluedo hay una víctima, un tablero y seis sospechosos. Gana quien acusa primero y acierta.

Eso es lo que hemos visto estos días. No una conversación sobre qué falló, quién pudo hacer algo y no lo hizo, o qué ley hay que cambiar. Una carrera por señalar al culpable antes que el otro.

Todos sabían quién la había matado antes de saber de qué había muerto.

Los sospechosos

"Ellos la mataron"

Fíjate en que nadie se salva. La acusación sale de todas partes:

El Sindicato de Inquilinas: "La especulación y el rentismo matan cada día". Maricarmen "no ha muerto, la han matado".

Irene Montero (Podemos): "No es una muerte, es un asesinato".

Rita Maestre (Más Madrid): "Malditos buitres y quienes les apoyan". Y en el pleno, a PP y Vox: "Todos ustedes son responsables de la angustia de una anciana".

Vox, en X: "Han matado a Maricarmen". Acusa al Gobierno de haber utilizado "sin ningún escrúpulo" su sufrimiento… en un mensaje que utiliza su sufrimiento.

Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox: "Procede una autopsia de Maricarmen". La relacionó con una supuesta trama del Gobierno contra la jueza Biedma y con sus acusaciones a Sánchez "como máximo culpable", y habló de una "súbita muerte". La de una mujer de 87 años que llevaba dos semanas hospitalizada.

Vito Quiles escribió que la izquierda era "capaz de haberla asesinado" para culpar a la derecha.

Y si el asesino es algo sin cara, como "la especulación" o "el rentismo", el sospechoso puede ser cualquiera que no piense como tú.

El tablero no tiene límites. El columnista Chapu Apaolaza, que entrevistó al casero, cuenta en ABC que le llaman asesino por redes y por WhatsApp. Su columna lleva un título que resume la partida: "Yo maté a Maricarmen".

Pero ojo, porque esa entrevista también tuvo su papel: sirvió para que el casero la describiera como alguien que había abusado durante décadas de los propietarios. Unos la convirtieron en mártir. Otros, en aprovechada. Ninguno la dejó ser solo una persona.

El arma n.º 1

El vídeo recortado

El 28 de septiembre, en Horizonte (Cuatro), entrevistaron al propietario de Urbagestión, que acababa de anunciar un principio de acuerdo para que Maricarmen volviera a su casa. Beatriz Talegón preguntó si el decreto se seguiría llamando Maricarmen. Carmen Porter respondió: "Hasta luego, Maricarmen".

Puedes pensar que fue un chiste de mal gusto. Es una opinión legítima. Pero se dijo con ella viva, y hablando del decreto.

Cuando murió, el fragmento volvió a circular como si se hubieran reído de una mujer muerta. Y entre quienes lo compartieron estaba un ministro del Gobierno: Óscar Puente.

El mismo ministro que, según contó el presidente de la asociación de víctimas de Adamuz, respondió a quienes le pedían la dimisión que él no había soldado el raíl. Un accidente con 46 muertos, una investigación judicial abierta y ninguna responsabilidad política asumida. Pero tiempo para difundir un corte sacado de contexto, sí.

En un programa con tantos colaboradores también ha habido voces de distinto tono: uno de ellos llegó a insinuar que Maricarmen había sido elegida "en un cásting" por Moncloa. Pero la opinión de un tertuliano no es la voz del programa, igual que un corte de diez segundos no es lo que se dijo. Juzgar a todos por una frase sacada de contexto es, precisamente, el juego que estoy criticando.

El arma n.º 2

El minuto de silencio

El 8 de octubre, la izquierda pidió minutos de silencio en varios parlamentos. La derecha los rechazó en casi todos:

Asamblea de Madrid: PP y Vox no lo respaldaron. El PP explicó que no iba a contribuir a "su utilización política".

Ayuntamiento de Madrid: sin homenaje oficial. Más Madrid y PSOE hicieron el suyo. Almeida, el PP y Vox se quedaron sentados.

Senado: la Presidencia lo rechazó por no haber precedentes. Cortes de Aragón: PP y Vox, en contra.

Corts Valencianes: se aprobó, con el voto de Vox incluido. Pero la mayoría de sus diputados se ausentaron durante el homenaje.

Hasta ahí, se puede discutir. Lo obsceno vino después. En el mismo pleno, Almeida se dirigió a la izquierda: "Cuarenta segundos ha durado el minuto de silencio que ustedes han hecho por Mari Carmen".

No lo secundan. Pero lo cronometran.

Y como arma arrojadiza, recordó a Olga, otra mujer desahuciada que murió en L'Hospitalet, y por la que nadie guardó un minuto de silencio. Tiene razón en que nadie lo hizo. Lo que no se entiende es que usara su muerte para ganar un turno de palabra.

Nota: si estás pasando por un momento difícil, puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas.

El arma n.º 3

El nombre

El "decreto Maricarmen" no lo bautizó el BOE. Fue el Sindicato de Inquilinas quien presentó a los grupos parlamentarios su propio "real decreto Maricarmen". Luego lo adoptaron medios y políticos.

Ponerle nombre de persona a una ley es muy eficaz. Convierte una votación en un juicio moral: quien vota en contra ya no discrepa de una medida. Vota "contra Maricarmen". Lo conté en el que vota no también es diputado.

Y cuando la persona muere, el nombre se convierte en otra cosa: una lápida que cada uno usa como atril.

¿Quién gestionó su caso cuando todavía había tiempo?

¿Por qué la norma que acabó con su contrato lleva tres décadas en vigor, con gobiernos de los dos colores?

¿Cuántas Maricarmen hay hoy, sin cámara, sin nombre y sin decreto?

Para terminar

Señorita Escarlata, en la cocina, con el candelabro

Esto es lo que se ha convertido la política: un tablero en el que importa más derrotar al rival que legislar, gobernar o gestionar lo de todos. Problemas que se magnifican cuando conviene y se ningunean cuando no.

Y mientras algunos seguimos trabajando, sabiendo que buena parte de lo que generamos se va en impuestos que gestiona esta gente, ellos siguen con su partida.

Lanzan los dados. Mueven la ficha. Acusan.

En el Cluedo, al final siempre hay un culpable. En esta partida, la única que no juega es la víctima.

— Nohemí Hervada

No es país para autónomos

No es país para autónomos

Autónomos · Sesgos · Sin filtros

No es país para autónomos.

Los autónomos no somos el enemigo. Somos el 95 % de las empresas de este país, y aun así hemos pasado a ser el blanco de la rabia de los de abajo.

Autónomos: una fila de comercios con las persianas bajadas y una sola, en rojo, abriéndose

Hace unos días, el ministro Óscar Puente defendió en televisión las vacaciones de Pedro Sánchez durante la crisis de Ceuta. Criticarlas, dijo, era "una infinita crueldad": "Esto de que el presidente del Gobierno no tenga derecho, como el resto de mortales, a tener unas vacaciones, es algo que no entiendo". Y añadió que el presidente "lleva el despacho en su bolsillo, como hacemos todos los políticos".

Así que subí un reel de menos de un minuto, sarcástico, con cara de pena: resulta que los autónomos también tenemos "derecho a vacaciones", y a mí se me había pasado pedirlas. El problema es que no sé a quién. Derecho a vacaciones, igual que todos tenemos derecho a una vivienda.

Lo que vino después no me lo esperaba. No por la discrepancia, que siempre es bienvenida, sino por la cantidad de odio contra los autónomos.

Que si cobramos todos en negro.

Que si no sabemos hacer cuentas.

Que las vacaciones nos las pidamos a nosotros mismos.

Que si no nos gusta, que aprobemos una oposición.

Y mi favorito: una señora que, como argumento, me recomendó ir al dermatólogo a quitarme las verrugas.

Lección gratis

La falacia ad hominem

Ese comentario, tan cortito, es un regalo. Es el ejemplo perfecto de una falacia ad hominem: cuando no puedes rebatir lo que alguien dice, atacas a la persona. Su cara, su voz, su vida. Cualquier cosa menos el argumento.

Si hablo de un tema social, político o económico y la respuesta es que te dan asco mis verrugas, no me has rebatido nada. Me has dado la razón sin darte cuenta.

Nota: por cierto, estoy tan orgullosa de mis verrugas que mi diseñadora me hizo un logo con mis labios rojos y una de ellas. Así que gracias por la publicidad.

Detectar el sarcasmo exige un mínimo de comprensión. Y si el informe PISA nos dice que la comprensión lectora está cayendo, sospecho que con la comprensión de lo que escuchamos pasa lo mismo: oímos lo que queremos oír.

Es muy valiente criticar desde un nick a quien da la cara con su nombre y apellidos.

Quiénes somos

¿En quién piensas cuando dices "autónomo"?

Igual te imaginas a alguien en la playa con un mojito y una cuenta en Suiza. Mira a tu alrededor, porque los autónomos somos:

La tienda del barrio que abre a las 6:30 para que tus hijos compren el bocadillo antes del instituto, y sigue abierta a las 11 de la noche.

El bar donde te tomas el café, la frutería, la papelería donde compras el material del cole.

El dentista, la fisioterapeuta, el psicólogo, la podóloga, el oftalmólogo. Incluso en muchos centros médicos privados, buena parte de los profesionales son autónomos.

El taxista, el repartidor, la mensajera.

El fontanero, el electricista, la pintora, el albañil y el cerrajero al que llamas a las 12 de la noche porque se te ha roto la cerradura.

Los distribuidores que arriesgan su dinero para que en la tienda haya lo que buscas.

Arquitectas, abogados, gestores, diseñadoras, consultores y quien te hizo la página web.

El restaurante donde celebras tu cumpleaños y el chiringuito de la paella.

Músicos, actrices, artistas: la gente que te alegra la vida en un concierto o en una película.

La academia donde tus hijos aprenden inglés o recuperan las asignaturas.

Haz el ejercicio: ¿de cuántos autónomos dependes en una semana normal? Pagando, faltaría más. Pero dependes.

Los datos

El tejido que sostiene el país

3,48M
Autónomos en España (septiembre de 2026, récord histórico)
95%
Empresas sin asalariados o con menos de 10 empleados
63%
Autónomos que ingresan menos que el salario mínimo (ATA)

De las 3,31 millones de empresas activas en España, el 54,4 % no tiene ni un solo asalariado y otro 40,7 % tiene entre 1 y 9 (INE, 2025).

Es decir: 95 de cada 100 empresas son autónomos o microempresas, muchas de ellas familiares.

Y según la Asociación de Trabajadores Autónomos, el 63 % de los autónomos ingresa menos que el salario mínimo. Así que lo de los millonarios con mina en Venezuela, mejor lo dejamos.

Se ha conseguido que el 95 % del tejido empresarial del país sea visto como el enemigo.

Los impuestos

¿Quién paga más?

Los datos de la Agencia Tributaria sobre el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades (lo que se paga de verdad sobre los beneficios, después de deducciones) hablan solos:

4,75%
Empresas de más de 5.000 trabajadores
15,3%
Microempresas (1 a 10 empleados)
18,6%
Pequeñas empresas (10 a 50 empleados)

Todas tienen el mismo tipo nominal, el 25 %. La diferencia está en que las grandes deducciones solo están al alcance de las grandes empresas. Las pequeñas pagan, en proporción, tres o cuatro veces más.

Y aun así, el foco de la rabia no está en las grandes. Está en el bar de la esquina.

Lo que no se ve

Las vacaciones, la baja y los marrones

Las vacaciones. Claro que podemos cogerlas. Pero si estás sola en tu negocio, un mes sin trabajar es un mes sin ingresos y con todos los gastos.

La baja. Si un autónomo enferma, no cobra nada los tres primeros días. Después cobra el 60 % de su base de cotización hasta el día 20 y el 75 % a partir del 21. Y durante los dos primeros meses de baja sigue pagando su cuota. La mayoría cotiza por bases bajas, así que la prestación muchas veces no cubre ni los gastos del negocio.

Los pagos. Las grandes empresas pagan a sus proveedores a 90 días. Muchos pequeños pagamos por adelantado, antes de recibir la mercancía.

Los marrones. Cuando hay una crisis en tu negocio, tus vacaciones pasan a segundo plano. Todos hemos perdido algún billete de avión. Y te aguantas.

Por eso me indignó tanto escuchar que el presidente tenía derecho a sus vacaciones "como el resto de mortales" en plena crisis de Ceuta, mientras guardias civiles, policías y sanitarios veían cómo se les suspendían las suyas. Cualquier persona que dirige un negocio o un equipo sabe que, cuando hay una crisis, el responsable da la cara.

Y lo más revelador vino en la misma entrevista. La periodista le recordó que, un año antes, con los incendios de Castilla y León, él mismo había escrito sobre el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco: "Las vacaciones están sobrevaloradas, que se vuelva de Cádiz a Castilla y León". ¿Su respuesta? "Yo creo que son cosas distintas": en los incendios, el responsable máximo debía estar al frente.

Si el que está de vacaciones es de los otros: que vuelva, que las vacaciones están sobrevaloradas.

Si es de los míos: criticarlo es "una infinita crueldad", porque lleva el despacho en el bolsillo.

La vara de medir no depende de lo que haces, sino de quién lo hace.

Los marrones, para arriba. Los premios, para abajo. Eso es liderar. Lo contrario es disfrutar de los privilegios del cargo.

Si quieres el poder, el margen de maniobra y los beneficios del cargo, tienes que asumir sus consecuencias. Y me da igual que te llames presidente, ministro o director general de una multinacional.

Fiscalizar el poder

Critico al que manda

Algunos me escribieron que "ya veremos cuando gobiernen los otros". Lo tengo claro: no milito en ningún partido. Cuando digo que soy "apolítica", lo que quiero decir es que soy apartidista.

Si mañana gobierna A, criticaré a A cuando lo haga mal.

Si gobierna B, criticaré a B.

Porque se fiscaliza a quien tiene el poder. Para eso existe.

La base de la democracia es que nadie tiene poder absoluto: el legislativo, el ejecutivo y el judicial se vigilan entre sí, y la prensa y los ciudadanos vigilamos a todos. Cuando dejamos de fiscalizar al poder por lealtad a unos colores, dejamos de ser ciudadanos y pasamos a ser hinchas.

Un político no es tu padre, ni tu marido, ni el líder de tu secta. No le debes lealtad: le debes exigencia. Lo escribí hace un tiempo: ni amo, ni marido, ni Dios, ni partido.

El fondo

Los gladiadores y el César

Hay un ejemplo que llevo años usando en mis formaciones. En el circo romano, cada gladiador pensaba que su enemigo era el que tenía enfrente. Era matar o morir.

Pero ¿de verdad el enemigo de un gladiador era otro gladiador? ¿O era quien los había puesto ahí, a pelear entre ellos por sobrevivir, mientras él miraba desde la tribuna?

Es lo mismo que cuenta la película El hoyo: los de arriba se sirven primero y los de abajo se pelean por las sobras. Y nadie mira hacia arriba.

¿Qué te ha hecho el autónomo que te pone el café para que lo veas como el culpable de lo que va mal?

¿Por qué nos peleamos entre los de abajo por las migajas en vez de exigir a quien gestiona lo de todos?

¿Queremos subir todos o que el de al lado baje a nuestro nivel?

Parte del problema es ese buenismo que nos impide señalar al responsable y nos empuja a pelearnos con quien tenemos más cerca.

Defender a los autónomos no es atacar a los asalariados ni a los funcionarios. Un Estado necesita funcionarios para funcionar, y yo he sido de ideología obrera toda mi vida. No se trata de quitarle a nadie lo que tiene, sino de que todos podamos tener más.

Para terminar

Mira para arriba

Mis abuelos, con un solo sueldo de vigilante nocturno y cuatro hijos, pudieron comprarse un piso para veranear en Benidorm. Yo me independicé con 19 años compartiendo piso. Mi hijo tiene 20, ya trabaja, y no puede ni plantearse irse de casa.

Hemos perdido poder adquisitivo y calidad de vida. Y en vez de exigir a quien tiene la responsabilidad, nos peleamos con el de al lado.

Así que la próxima vez que te dé rabia un autónomo, haz como deberían haber hecho los gladiadores: mira para arriba.

Los autónomos no somos el enemigo. Somos el país que te abre la persiana cada mañana.

— Nohemí Hervada

La última oportunidad

La última oportunidad

Pareja · Límites · Sin filtros

La última oportunidad.

Perdonar una infidelidad no es firmar un cheque en blanco. Es renegociar el acuerdo. Y hay cosas que no deberías negociar nunca.

Perdonar una infidelidad: un bucle gris que se repite y una línea roja que lo corta

En la primera parte hablé del precio del engaño y de la diferencia entre un desliz y una infidelidad mantenida en el tiempo.

María sabía lo que pensaban sus amigas por haber perdonado "otra vez" a Carlos. No se lo decían, pero le tenían cierta lástima. A sus ojos, había dejado de ser una mujer fuerte y decidida para convertirse en la tonta que siguió con el hombre que la engañó tanto tiempo.

¿Te suena?

Nota: en este artículo doy por hecho que él engaña y ella es la engañada. Pero puede ser perfectamente al revés. Y aplica igual a parejas heterosexuales u homosexuales.

De un extremo al otro

De "aguanta" a "contacto cero"

Hoy, si quieres dejar a tu pareja, consejos no te van a faltar. Te los dan tus amigas, te los dan los profesionales y te los da internet. Y algunos se han convertido en eslóganes que sobrevuelan nuestro imaginario colectivo:

"Contacto cero."

"Amiga, date cuenta."

"Ahí no es."

Algunos tienen todo el sentido. Si sufres violencia, el contacto cero no es un eslogan: es protección. Y ahí no hay nada que negociar.

Si sufres violencia de género, en España puedes llamar al 016: es gratuito, atiende 24 horas y no deja rastro en la factura.

Pero fíjate en lo curioso. Hace unas décadas, la consigna era justo la contraria:

"Los trapos sucios se lavan en casa."

"Más vale malo conocido que bueno por conocer."

"Aguanta, por los niños."

"Los hombres son así."

"Quien bien te quiere te hará llorar."

Y, por supuesto, "hasta que la muerte os separe".

Hemos pasado del "los hombres son así" al "amiga, date cuenta".

De aguantarlo todo a no aguantar nada. De un extremo al otro. Y entre los dos hay algo de lo que casi nadie habla: negociar.

Negociar tiene una trampa que conoces muy bien, aunque no tengas pareja: "Es la última vez que te lo digo." Se lo dices a tu hijo, con el móvil en la mesa. A la amiga que siempre llega una hora tarde. Al jefe que te prometió el ascenso el año pasado… y el anterior. Llega la siguiente vez, no pasa nada, y lo vuelves a decir. Y cada vez, sin darte cuenta, mueves tu límite un poco más abajo.

Así que hoy toca lo difícil: ¿qué pasa cuando la persona engañada decide perdonar… cuando todo el mundo le dice que se vaya?

El juicio ajeno

"A mí me engaña una vez"

Todos creemos tener claros nuestros límites imperdonables:

"A mí me engaña una vez."

"Yo nunca daré segundas oportunidades."

"Quien te engaña una vez, te engañará siempre."

Venimos de varias generaciones de mujeres que aprendieron, a veces a la fuerza, a aguantar. Hoy eso nos parece tan fuera de lugar como aguantar un bofetón o necesitar permiso del marido para abrir una cuenta en el banco.

Pero para muchas de aquellas mujeres lo peor no era ser engañadas, sino que se supiera. Y eso nos ha dejado una herencia curiosa: el estigma social no recae en quien engaña, sino en la persona engañada.

Es otro ejemplo de culpar a la víctima. Al dolor de la traición se suma la vergüenza. Sigue siendo más vergonzoso que te pongan los cuernos que ponerlos. Y eso dice mucho de las creencias colectivas que deberíamos revisar.

Aun así, el juicio del entorno no es lo más difícil cuando decides seguir con la pareja que te engañó.

La primera condición

Sin aceptación no hay negociación

Hay tantos escenarios como parejas. Hay quien pide perdón, quien llora y suplica, quien no parece muy arrepentido y quien dedica todas sus energías a justificarse, o incluso a culpar a su pareja de haberle "empujado".

Todas las decisiones tienen consecuencias. Cuando un adulto decide engañar y no piensa en ellas, se comporta de forma inmadura, incluso cobarde. Así que lo primero es asumirlo.

Si tu pareja te ha sido infiel y no empieza por asumirlo, mal vamos.

Hay quien busca en su pareja un amor incondicional, más propio de una madre por su hijo. Pero entre adultos las reglas son otras. Una cosa es querer a alguien y otra tener que enseñarle qué es el respeto y la honestidad.

El bucle

Herir, pedir perdón, perdonar. Y otra vez.

Algunas parejas se dan "una última oportunidad" y la toman como tal. Otras se acostumbran a vivir en una dinámica de "herir, pedir perdón y perdonar", una y otra vez.

Es difícil no juzgar. Solo diré que una característica de las relaciones tóxicas, de las que conviene huir, es ese bucle infinito de últimas veces.

En términos de negociación, el bucle es fácil de explicar: cada "última vez" es una renegociación a la baja de tus propios límites. Lo que ayer era innegociable, hoy se acepta con condiciones, y mañana ni siquiera con condiciones.

Renegociar los límites a la baja en la pareja: una figura roja baja el listón una y otra vez hasta que la otra persona pasa por encima

Un límite que se negocia cada vez que se cruza deja de ser un límite.

Y si la decisión es no seguir, aquí escribí sobre cómo atravesar ese duelo: nadie se muere de desamor.

Los fantasmas

Curar un ego herido

Por qué decide cada persona perdonar solo lo sabe ella, y a veces ni siquiera lo tiene claro al principio. Lo irá descubriendo cuando reaparezcan los fantasmas de la sospecha. Si es tu caso, no es fácil. Estas son algunas de las preguntas contra las que tendrás que luchar:

¿Seguirá teniendo contacto con ella?

¿Echará de menos lo que tenían?

¿Era mejor con ella que conmigo? ¿Por qué?

¿Piensa en ella cuando está conmigo?

Una infidelidad es un golpe enorme para el ego. Hace tambalear la confianza en una misma, porque creemos que tiene que ver con "la otra persona". Y nos obsesionamos con ella: quién es, cómo es, en qué se diferencia de mí, qué hacían juntos. Con las redes sociales, es fácil pasarse horas buscando respuestas a todas esas preguntas.

Es normal, pero intenta pasar esa etapa cuanto antes. La respuesta no está fuera. Da igual con quién, da igual cómo, da igual que fuera Miss Universo y doctora en Ciencias o una perfecta desconocida.

Quien engaña, engaña por sí mismo. Se trata de sus porqués, no de con quién.

Eso es lo primero de lo que la pareja tiene que hablar, con honestidad: por qué el amor y el respeto entre ambos no fueron suficientes para evitarlo, y qué decisiones van a tomar.

El nuevo acuerdo

Lo que tiene que asumir cada uno

Recuerda: los papeles pueden ser perfectamente al revés.

Quien engañó tendrá que aceptar que:

Ha hecho daño, y a pesar del perdón la herida seguirá abierta bastante tiempo.

Las reacciones de la otra persona pueden no ser muy racionales durante un tiempo.

La confianza rota tardará en restablecerse.

La autoestima de su pareja está seriamente dañada.

La intimidad y el sexo pueden ser especialmente complicados.

Algunos lugares y fechas reavivarán los recuerdos dolorosos.

Su pareja está buscando su lugar en un escenario nuevo.

Quien fue engañada tendrá que lidiar con:

Las ganas de averiguar los detalles escabrosos.

El deseo de reprochar constantemente lo sucedido.

El afán de preguntarlo absolutamente todo sobre la otra relación.

Sus propios sentimientos de dolor, vergüenza, frustración y rabia.

Su orgullo herido y su autoestima dañada.

E incluso, pensamientos ocasionales de venganza.

Identificar todo eso no es fácil. Superarlo, todavía menos. Pero algunas parejas lo consiguen. No hay fórmulas mágicas, salvo el amor: no el sucedáneo romántico que nos venden, sino el amor maduro, el que implica sinceridad, honestidad, intimidad, valentía y, sobre todo, respeto.

La terapeuta Esther Perel lo resume en su charla TED sobre la infidelidad, que te animo a ver: la traición es profunda, pero puede curarse. Algunas aventuras son el final de relaciones que ya estaban muriendo; otras abren posibilidades nuevas.

Solo el tiempo dirá cuál es cuál en cada caso.

Para terminar

Negociar y no negociar

Perdonar puede ser una decisión valiente. Pero solo si es una decisión y no una rendición. Para eso necesitas tener claros dos listas:

Lo que estás dispuesta a negociar: el tiempo, las formas, cómo se reconstruye la confianza.

Lo que no vas a negociar nunca: tu dignidad, tu respeto, tus límites.

Esto no vale solo para la pareja. Vale para tu trabajo, tu familia y tus amistades. Y se aprende.

Perdonar es una decisión. Rendirse, no.

— Nohemí Hervada

Perdono pero no olvido

Perdono pero no olvido

Pareja · Negociación · Sin filtros

Perdono, pero no olvido.

La fidelidad es un acuerdo. Una infidelidad, el incumplimiento de ese acuerdo. La pregunta es si se puede renegociar, y a qué precio.

Infidelidad y negociación en la pareja: dos sillas frente a frente y un hilo rojo roto entre ellas

Hace unas décadas, la pareja en nuestra sociedad era monógama e implicaba casi siempre el matrimonio como muestra social y personal de un compromiso de convivencia y fidelidad.

Hoy el concepto es mucho más amplio. No pasa necesariamente por formalizar la unión, y el cambio no está solo en la forma, sino en el fondo, en lo que esperamos de esa relación de dos:

Antes vivíamos con el "para toda la vida", y la fidelidad era el eje del éxito de la pareja.

Hoy, ni todo el mundo se casa ni quien se casa da por hecho que será para siempre.

Y aun así, la fidelidad sigue siendo una expectativa mayoritaria. Salvo casos anecdóticos, nadie acepta el engaño como parte del acuerdo.

La terapeuta de pareja Esther Perel lo resume así:

«La monogamia antes significaba una persona para toda la vida. Hoy significa una persona a la vez.»

Y lo remata con humor: hoy muchos dicen "soy monógamo en todas mis relaciones".

Hay quien defiende que una infidelidad no es exactamente un engaño si no hay implicación emocional. Que "una canita al aire" no significa mucho, porque la relación que de verdad importa es la de la pareja.

¿Es eso así?

¿Afecta a una pareja una infidelidad, aunque sea algo puntual?

¿Puede la pareja sobrevivir a algo así?

¿Qué desafíos tiene por delante quien engaña? ¿Y quien ha sido engañado?

El punto de partida

Un acuerdo, no un sobreentendido

Toda pareja funciona con un acuerdo, aunque nunca se haya puesto en palabras. Y ahí está el primer problema: la mayoría de las parejas no negocian su acuerdo de fidelidad. Lo dan por supuesto.

"Hay parejas que pactan libremente tener relaciones con terceros", me diréis. Como en el poliamor: la práctica o el deseo de mantener relaciones afectivas, emocionales y sexuales con más de una persona a la vez, de forma simultánea, duradera y con el consentimiento expreso y pleno de todos los implicados.

Tengo mi propia opinión al respecto, pero lo que he observado es esto: casi siempre hay uno que está convencido y otro que acepta "pulpo como animal de compañía" por no perder la relación.

Aceptar pulpo como animal de compañía en la pareja: una figura roja sujeta con resignación la correa de un pulpo que se enrosca en su pareja

Eso no es un acuerdo. Es una concesión hecha desde el miedo. Y lo que se negocia desde el miedo casi nunca se sostiene.

Este artículo habla de las parejas en las que, dicho o no, ambos se comprometieron a ser fieles.

El precio

El precio del engaño

Cualquier engaño es nocivo para una relación. Cuando alguien nos miente y lo descubrimos, es difícil que la confianza vuelva al nivel de antes. Es el famoso "perdono, pero no olvido".

Puede que no rompamos: evaluamos pros y contras y quizá no nos compensa perder a ese socio, ese amigo o esa empleada. Pero la sombra de la sospecha se queda sobrevolando.

En la pareja, el engaño se vive además como traición y deslealtad. No es solo aceptar que tu pareja ha tenido sexo con otra persona. Es sentir que alguien ha metido a un intruso en tu espacio más íntimo.

Muchos hemos dicho, antes de vivirlo, que jamás lo toleraríamos. Que sería el final inmediato.

¿Es así? ¿Estarías dispuesta o dispuesto a perdonar una infidelidad?

¿Podrías vivir con la huella emocional del engaño?

¿Y con el estigma social de que todo el mundo sepa que te han puesto los cuernos?

No todas son iguales

¿Un desliz o una doble vida?

No es lo mismo un engaño puntual que uno mantenido en el tiempo. No porque uno sea más grave que otro, eso lo juzga cada cual según su historia, sino porque nuestra predisposición a perdonar cambia:

Si fue algo aislado, solemos buscar alguna circunstancia que pueda considerarse (no que deba) atenuante. Lo vivimos como un desliz. Y es habitual que, en plena herida, nos preguntemos si tuvimos parte de culpa. No porque la tengamos, sino porque la culpa es una reacción frecuente en cualquier duelo: una forma de buscar sentido, y algo de control, ante lo que no hemos elegido.

Si fue prolongado, al hecho se suman la decisión de mantener el engaño, las mentiras para encubrirlo y una falta de respeto continuada. Ahí no encontramos atenuantes: solo agravantes. Repetir significa que la otra persona no es algo casual, sino alguien con quien hay una implicación mayor, aunque solo sea sexual.

Algunas parejas que deciden seguir tras un desliz consiguen algo paradójico: usar lo ocurrido para hablar con más sinceridad de la relación, del compromiso, de las expectativas y de los deseos de ambos. Se enfrentan con más verdad a su relación después de la mentira.

Es decir, hacen lo que no hicieron al principio: negociar de verdad su acuerdo.

La confianza no se recupera pronto. El tiempo dirá si la pareja es lo bastante madura para recomenzar.

Para terminar

Lo que se negocia y lo que no

Perdonar o no perdonar es una decisión personal. Pero en ambos casos estás ante una negociación: qué aceptas, qué no, en qué condiciones y a qué precio.

Y saber qué es negociable y qué no, en la pareja, en el trabajo o con tu familia, se aprende. De eso va mi programa #27días para negociar y para no negociar.

Y si decides no seguir, te dejo lo que escribí sobre el duelo del desengaño.

En la segunda parte hablo de qué implica perdonar una infidelidad mantenida en el tiempo y qué tienen que asumir los dos si deciden seguir juntos.

Perdonar no es olvidar. Es renegociar el acuerdo.

— Nohemí Hervada

Trampas legales, no legítimas

Trampas legales, no legítimas

Actualidad · Política · Sin filtros

Trampas legales, no legítimas.

El Congreso tumbó los decretos de vivienda. Cuatro días después, con las Cortes disueltas, el Gobierno los vuelve a aprobar para colarlos por la Diputación Permanente. Que algo sea legal no lo hace legítimo.

Trampas legales, no legítimas: una gran puerta gris cerrada y, al lado, una pequeña puerta roja abierta

El 2 de octubre, el Congreso rechazó los dos decretos de vivienda: 178 votos contra 172 y 184 contra 166. Lo conté en El que vota no también es diputado.

El 5 de octubre, Sánchez convocó elecciones para el 29 de noviembre y disolvió las Cortes.

El 6 de octubre, el Consejo de Ministros volvió a aprobar los dos decretos para que los convalide la Diputación Permanente. Con algunos retoques, sí: el veto a los fondos se alarga hasta 2030, se añade una deducción para inquilinos y un plan de préstamos. Pero son, como reconoce la propia prensa, «ajustes técnicos» que no tocan la arquitectura de las normas.

El ministro Félix Bolaños lo defiende así: la Diputación Permanente está para «las decisiones relevantes», y los reparos de la oposición son «bastante absurdos».

Cuatro días. Eso es lo que ha durado el «no» del Congreso.

La Constitución

¿Qué es la Diputación Permanente?

La regula el artículo 78 de la Constitución. Es un órgano reducido de cada Cámara que funciona cuando el Parlamento no está reunido o ha sido disuelto:

Tiene un mínimo de 21 miembros, que representan a los grupos «en proporción a su importancia numérica» (art. 78.1).

Si las Cámaras están disueltas, asume sus facultades en casos tasados: convalidar decretos ley (art. 86) y los estados de alarma, excepción y sitio (art. 116). Y debe «velar por los poderes de las Cámaras» (art. 78.2).

Cuando se constituye el nuevo Congreso, tiene que darle cuenta de lo que ha decidido (art. 78.4).

Su razón de ser es sencilla: que el país no se quede sin respuesta ante lo urgente mientras no hay Parlamento. No está para conseguir lo que el Pleno acaba de negar. Está para proteger la voluntad de las Cámaras, no para esquivarla.

Las cuentas

Donde sí salen los números

La Diputación Permanente del Congreso tiene 68 miembros más la presidenta: PP 27, PSOE 24 más Armengol, Sumar 6, Vox 6, y ERC, Junts, PNV, Bildu y el Grupo Mixto, uno cada uno.

35
Gobierno, socios y PNV
34
PP, Vox y Junts
1
Voto de diferencia: el del PNV

El PNV ya ha anunciado que votará sí al primer decreto (desahucios y fondos) y no al segundo, al que llama «un parche». Así que el primero saldrá adelante por un voto, en un órgano donde Junts pesa 1 de 69, cuando en el Pleno pesaba 7 de 350.

Si no te votan en el Pleno, busca otra mesa.

La mujer del César

Legal no es legítimo

«La mujer del César no solo ha de ser honrada, sino parecerlo». Que algo no esté expresamente prohibido no lo convierte en legítimo. Y mucho menos en ético.

Los juristas están divididos, y eso ya dice mucho:

Gema Rosado (Universidad Carlos III): «Jurídicamente, no se vulnera la literalidad de la Constitución». Pero sin cambios reales, «sería un intento de cambiar fraudulentamente la voluntad» del Congreso.

Ana Valero (Universidad de Castilla-La Mancha): un «uso indebido» y «oportunista» de la Diputación Permanente.

Joaquín Urías, exletrado del Tribunal Constitucional: si es «el mismo decreto», sería inconstitucional.

El juez Miguel Guerrero: «Reaprobar el texto días después, reservando la convalidación a un órgano que sustituye a las Cortes porque ahí sí da la aritmética de votos es, evidentemente, un fraude de ley».

Para ser justas: Miguel Presno (Universidad de Oviedo) cree que llamarlo «fraude constitucional» no es un juicio jurídico.

Lo resumió el juez Luis Sanz mejor que nadie:

«No es gobernar sin el Parlamento. Sería gobernar contra el Parlamento».

En la vida real

Pedírselo a la abuela

Es algo habitual en cualquier familia: papá dice que no, así que el niño espera a que se vaya de viaje y se lo pide a la abuela. Nos hace hasta gracia. Es un niño.

Nadie esperaría que un Gobierno usara ese truco para gobernar un país. De hecho, ni en nuestra comunidad de vecinos lo aceptaríamos: el presidente pierde la votación de la derrama en la junta, espera a agosto y la aprueba en la comisión de tres vecinos que él mismo eligió. «Es legal, los estatutos lo permiten». Claro. Y al día siguiente nadie le volvería a votar.

Que algo sea habitual entre niños para salirse con la suya no lo hace aceptable en los adultos que gobiernan.

Cuando lo hace un Gobierno, lo que se vacía de sentido es la democracia: respetar la voluntad de la mayoría, también cuando no te da la razón.

El precedente

Si se repite, es un patrón

El Gobierno se defiende: ya se hizo antes. Y es verdad. Lo hizo él mismo:

Enero 2019

El Congreso deroga el decreto de alquiler con 243 votos en contra. Es la primera derrota de Sánchez con un decreto.

Marzo 2019

Con las Cortes disueltas, el Gobierno aprueba otro decreto de alquiler, renegociado con Podemos.

Abril 2019

La Diputación Permanente lo convalida por 33 votos contra 31. Decide, otra vez, el PNV.

Enero 2020

El Tribunal Constitucional anula dos artículos de ese decreto por no justificar la urgencia.

Y aun así hay diferencias: en 2019 pasaron dos meses y el texto se renegoció. En 2026 han sido cuatro días y «ajustes técnicos».

Que haya un precedente no lo valida. Al contrario: demuestra un patrón. Cuando las normas de la democracia no le dan la razón, busca otra puerta.

Por encima de la legitimidad

El patrón y su patrón

Porque no es la primera vez. Es una forma de gobernar:

Pactar con quien juró que nunca pactaría. «Con Bildu no vamos a pactar. Si quiere, lo digo cinco veces o veinte» (2015). «Ni yo ni el 95 % de los españoles dormiría tranquilo con Podemos en el Gobierno» (2019). La amnistía «no entra dentro de la Constitución» (2022-2023). Y después, una investidura con Podemos y Bildu, y con el apoyo de partidos de ideología nada afín, como Junts (a cambio de la amnistía) o el PNV.

Gobernar sin presupuestos. Presentarlos es la primera obligación del Gobierno (art. 134 de la Constitución). Para los de 2026 se prometieron, sucesivamente: el plazo constitucional de octubre de 2025, el «primer trimestre», «antes de que acabe el mes» de marzo y «durante este año». En junio, Sánchez renunció. El plazo de los de 2027 venció el 30 de septiembre sin proyecto. Ni un solo presupuesto en toda la legislatura.

Incumplir la promesa de los desahucios. En 2015 dijo que con un Gobierno socialista no habría más desahucios en España (vídeo). Desde 2018 ha habido 272.417. Curioso que la prisa le entre ahora.

«¿La Fiscalía de quién depende?» «Del Gobierno», le respondieron en RNE en noviembre de 2019. «Pues ya está». Rectificó al día siguiente, pero la frase retrata cómo se entiende una institución que debe servir a la justicia, no al Gobierno. Su fiscal general fue condenado en 2025 por revelación de datos reservados.

Las «cloacas». La Audiencia Nacional investiga una presunta trama, el caso Leire Díez, para entorpecer causas judiciales que afectaban al PSOE. Anticorrupción estudia pedir la imputación del PSOE como partido.

La cúpula de la Guardia Civil imputada. En julio de 2026, el juez Pedraz imputó a la directora general, Mercedes González, y al DAO, Manuel Llamas, por prevaricación y obstrucción a la justicia. Marlaska la mantiene en el cargo.

El «lawfare» como coartada. El término entró en el acuerdo PSOE-Junts de noviembre de 2023. En abril de 2026, tres ministros cargaron contra el juez Peinado y el Consejo General del Poder Judicial pidió «respeto» por unanimidad. En junio, el ministro Óscar López llegó a decir que «hay jueces que prevarican». Y en septiembre, Óscar Puente atacó a la presidenta del Supremo, Isabel Perelló, elegida por el sector progresista.

La ley de nietos, estirada por instrucción. Una instrucción de 2022 creó una «presunción general de exilio» que la ley no decía. El Supremo suspendió en septiembre, de forma cautelar, el efecto electoral de esas altas en el censo: unas 300.000 personas.

Contra los fondos buitre… salvo cuando gestionan lo público. En 2023, Sánchez prometió que la Ley de Vivienda «prohibirá que se venda a fondos buitre». Una semana antes de votar los decretos, su ministra de Vivienda preguntaba: «¿Con la gente que sufre o con los buitres que les desahucian?». Mientras tanto, la Sareb, que es pública, adjudicaba a Aliseda, filial de Blackstone, un contrato de 52,45 millones para gestionar sus viviendas, incluidos los desahucios, y preparar las que pasarán a la nueva empresa pública de vivienda.

Ceuta. En 2021 entraron entre 8.000 y 10.000 personas. En julio de 2026, entre 50.000 y 80.000 según la fuente. Sánchez habló de «una violación y un ataque a la integridad territorial de España», pero elogió la «cooperación» de Marruecos y al día siguiente se fue de vacaciones a La Mareta. El mando único llegó 26 días después. Y cuando le preguntaron por los menores que seguían en la calle, respondió: «Eso a Vivas, pregúntele».

Los jueces

La misma toga, otro acusado

La expresión «fachas con toga» la popularizó Podemos tras la ley del «solo sí es sí» de Irene Montero. Esa ley supuso, según el Consejo General del Poder Judicial, 1.127 rebajas de condena y 115 excarcelaciones de agresores sexuales. Se les había advertido. En vez de asumir el error, culparon a los jueces que aplicaban la ley.

Desde entonces, esa idea repetida le ha venido muy bien a un Gobierno con varios casos de corrupción investigados, incluido el expresidente Zapatero. Y sin embargo:

Fue un tribunal con un juez progresista, José Ricardo de Prada, el que en 2018 condenó al PP por la Gürtel. Esa sentencia llevó a Sánchez a la Moncloa.

Entonces era justicia. Hoy, cuando los jueces investigan a su entorno, es «lawfare». Los mismos jueces, la misma toga. Lo único que cambia es a quién investigan. Y mientras tanto, se mina la confianza de todo un país en su justicia.

La prisa

No es urgencia, es soberbia

Con elecciones ya convocadas, dentro de siete semanas habrá un Parlamento nuevo que podrá aprobar lo que quiera, con legitimidad plena. ¿A qué viene la prisa?

No es por la vivienda: como vimos en Legislar a golpe de decreto, estos decretos no aumentan la oferta, que es el problema de fondo. Y el Banco de España advierte de que este tipo de controles traen pérdidas de bienestar a medio y largo plazo.

Es por el relato: llegar a la campaña con un «yo sí lo aprobé», aunque haya que buscar la única mesa donde salen las cuentas.

Salirse con la suya, aunque el Congreso haya dicho que no.

Para terminar

Lo que uno se prohíbe

La democracia no es solo lo que la ley permite. Es también lo que uno se prohíbe a sí mismo por respeto a los demás. Perder una votación y aceptarlo. Esperar al nuevo Parlamento. No buscar a la abuela cuando papá ha dicho que no.

Cuando un Gobierno convierte cada resquicio en una puerta, el problema ya no es un decreto. Es la idea de que las normas son para los demás.

Una trampa legal sigue siendo una trampa. Y si se repite, es un patrón.

— Nohemí Hervada

¿Que viene el Coco?

¿Que viene el Coco?

Política · Pensamiento crítico · Sin filtros

¿Que viene el Coco?

Si no votas a los de siempre, viene la ultraderecha. Llevo años oyéndolo. Y a mí ese miedo ya me caducó.

Que viene el Coco: una gran sombra gris de monstruo y, delante, una pequeña figura roja con los brazos cruzados

La mayoría de la gente con la que puedo compartir ideología (algo así como la socialdemocracia: yo nunca me he considerado de derechas, ni de lejos, aunque comparta algunas ideas mal llamadas conservadoras y esté a favor de que el Estado intervenga poco) tiene un argumento estrella. Si no votas a los de ahora, viene la ultraderecha.

Es un argumento que no me canso de oír, en todas sus versiones:

«Los otros son peores».

«Hay que evitar que gobiernen los otros».

«Vox es lo peor para los derechos».

«El lado correcto de la historia», «evitar el mal mayor», «levantar un muro a la ultraderecha».

Eslóganes. Solo eso.

La pregunta

¿Qué duele más: el contrario o los tuyos?

¿Qué es peor: que te gobierne alguien con quien no compartes políticas ni forma de mirar la economía o la sociedad, o que te gobiernen «los tuyos» mintiéndote descaradamente?

¿Que cambien las políticas de su propia ideología disfrazándolas de tu cuerda a base de relato?

¿Que gobierne un partido con un programa que no votaste… o que los que tú votaste hagan justo aquello que prometieron, hasta la saciedad, no hacer?

¿Duele menos la traición de los tuyos que las decisiones del contrario?

No lo sé. Pero a mí me jode más que me traten de idiota.

Porque cuando tienes enfrente a alguien que hace cosas que no te gustan, alguien que no es de tu cuerda, te rebelas y exiges cambios. Pero cuando quienes lo hacen son de los tuyos, lo que provocan es disonancia cognitiva. Y la disonancia se resuelve casi siempre igual: justificando lo injustificable.

Como manifestarse contra el Gobierno siendo vicepresidenta de ese Gobierno. Yolanda Díaz, el 27 de septiembre, en la fiesta del PCE, apoyando la acampada de Sol contra los decretos de vivienda que su propio Gobierno no lograba sacar adelante:

«La derecha que se retrate votando y nosotros movilizándonos».

Obediencia

De la polarización a los soldados

Ya no es solo la polarización de la sociedad. Es la transformación de una sociedad en soldados acríticos y obedientes.

Y yo creía que, como sociedad, habíamos dejado claro en los juicios de Núremberg que la obediencia no puede estar por encima de la humanidad. Lo dice el Principio IV que la ONU formuló en 1950:

«El hecho de que una persona haya actuado en cumplimiento de una orden de su Gobierno o de un superior jerárquico no la exime de responsabilidad conforme al derecho internacional, si efectivamente ha tenido la posibilidad moral de opción». Principios de Núremberg, Comisión de Derecho Internacional de la ONU (1950).

Por mucho que sean los tuyos.

La superioridad moral

Los buenos por definición

El «que viene el Coco» funciona porque se apoya en una idea muy arraigada: la izquierda son los buenos. ¿De dónde sale?

1789

En la Asamblea francesa, los contrarios al veto del rey se sientan a la izquierda. Desde entonces, la izquierda se identifica con el «progreso».

Años 30

Gramsci teoriza la hegemonía cultural: ganar el sentido común antes que el poder.

1975-1982

En España, el antifranquismo da a la izquierda una legitimidad que, como escribió ABC, «valía para perdonar cualquier cosa». De los GAL a Filesa.

Lo reconoce hasta un autor de izquierdas, Ignacio Sánchez-Cuenca, en La superioridad moral de la izquierda (2018): «tener razón es muy difícil de gestionar». Y Andrés Trapiello lo resumió así: «La izquierda se considera moral y culturalmente superior a la derecha porque cree que la cultura es cosa de izquierdas».

La psicología también lo ha estudiado. Según Jonathan Haidt y sus colegas (2012), cuando se pide a la gente que adivine los valores morales del bando contrario, los progresistas son los que más se equivocan. Y un estudio con población española (2025) encontró que incluso las personas de derechas ven más morales las causas de izquierda.

Pero la historia no respalda esa superioridad. Las ideologías de extrema izquierda han sido tan culpables como las de extrema derecha de millones de muertes:

6-20M
Muertes bajo Stalin, según el historiador
15-55M
Muertes del Gran Salto Adelante de Mao
25%
De la población de Camboya, asesinada por los Jemeres Rojos

El nazismo exterminó a 6 millones de judíos y a millones de personas más. Ningún extremo tiene autoridad moral para dar lecciones.

¿Socialdemocracia?

Lo que se ha hecho en su nombre

Lo que más me molesta no es que la izquierda se crea superior. Es que se lo crea mientras gobierna en contra de los principios que dice defender. Algunos ejemplos de lo que la socialdemocracia clásica defendería y aquí no se ha hecho:

Vivienda pública. La vivienda social es el 1,2-2,5 % del parque en España. En Dinamarca, el 21 %.

Impuestos justos. El IRPF no se ajusta a la inflación: pagas más aunque tu sueldo real baje. En 2025, 2.300 millones extra, según la propia Hacienda.

Igualdad ante la ley. Amnistía a cambio de votos. El propio Tribunal Constitucional, aunque la avaló, anuló dos artículos por vulnerar la igualdad.

Solidaridad entre territorios. Perdón de 83.252 millones de deuda autonómica y «financiación singular» para Cataluña. Emiliano García-Page, del PSOE, la llamó «el mayor daño a la ideología del PSOE de su historia».

Instituciones neutrales. El CIS de Tezanos, exmiembro de la dirección del PSOE, sobreestimó a la izquierda en 41 de 42 elecciones. RTVE se cambió por decreto ley para nombrar a su consejo por mayoría simple, y Bruselas habla de «injerencia política».

Cuentas públicas. Ni un solo presupuesto en toda la legislatura.

Familias. La Ley de Familias, bloqueada en el Congreso desde 2024.

El rumbo

Ni Venezuela ni Dinamarca

Seamos justas con los datos: los tres grandes índices de calidad democrática (The Economist, V-Dem y Freedom House) siguen considerando a España una democracia plena. Venezuela es una autocracia. No somos Venezuela.

Pero la socialdemocracia que muchos votaban miraba a Dinamarca. Y allí, la socialdemócrata Mette Frederiksen gobierna con superávit (4,5 % del PIB), deuda por debajo del 30 % y una política migratoria tan estricta que en inmigración se ha alineado con Meloni frente a Sánchez.

Aquí: déficit, 2.389 millones de partidas del plan de fondos europeos reasignados a pagar pensiones y ni un solo presupuesto aprobado en toda la legislatura.

Nota: el Tribunal de Cuentas detectó en la Cuenta General del Estado de 2024 modificaciones presupuestarias por 2.389 millones que recortaron créditos del Plan de Recuperación para financiar clases pasivas y complementos a mínimos de pensiones. Cuestionó su justificación, pero no concluyó que hubiera un uso ilegal. Su presidenta y la Comisión Europea niegan que se usaran fondos europeos para pagar pensiones.

Mientras tanto, Bruselas le saca a España tarjeta amarilla por la corrupción, los ataques a los jueces, el bloqueo del CGPJ y la injerencia en RTVE.

No somos Venezuela. Pero cada año nos parecemos menos a Dinamarca.

Mi voto

Feminismo no vota traidores

En las municipales de 2023 fui a votar con una camiseta que decía: «mujer: hembra humana adulta». Ese era mi mensaje, aunque ninguna papeleta lo recogiera.

Camiseta negra con la definición mujer: hembra humana adulta, con la que fui a votar en 2023
Mi publicación en Instagram en mayo de 2023: con esta camiseta fui a votar.

Más de 100 colectivos feministas pidieron entonces no votar a PSOE, Podemos ni Sumar, con el lema #FeminismoNoVotaTraidores, por la ley del «solo sí es sí», la ley trans y la abolición de la prostitución que nunca llegó.

En las generales de julio, el feminismo que yo defiendo ni siquiera estaba en las papeletas. El Partido Feminista de España, de Lidia Falcón, uno de los partidos emblemáticos de la izquierda de nuestro país, había sido expulsado de Izquierda Unida en febrero de 2020: su Asamblea Político y Social lo aprobó con el 85 % de los votos. Oficialmente, por «mantener posiciones contrarias a las aprobadas en los órganos de IU». En la práctica, por ser crítico con la ley trans.

Es decir: la izquierda traicionó a uno de los partidos feministas más antiguos de España, fundado en 1977. A su presidenta, una mujer que fue detenida hasta siete veces y torturada durante el franquismo por defender la libertad, se la acabó tachando de «terf» (trans-exclusionary radical feminist, «feminista radical trans-excluyente», un término que se usa como insulto) y de «facha», e incluso fue denunciada por delito de odio. La Fiscalía archivó la denuncia: no era odio, era libertad de expresión.

Torturada por el franquismo. Expulsada por la izquierda.

Así que escribí en mi papeleta: «Feminismo no vota traidores».

Hace años que me desengañé de quienes, diciendo que estaban «de mi lado», gobernaron en mi contra. Lo conté en Demasiado feminista. Así que no: lo de «que viene el Coco» a mí hace muchos años que me caducó.

Prefiero luchar y criticar, como lo he hecho desde que empecé a hacer política, a quienes a priori están alejados ideológicamente de mí. Me preocupa más que me gobierne gente que quiere cargarse la separación de poderes o que intenta que el cuarto poder sea su altavoz político para las masas.

Para terminar

Huérfana de partido, no de valores

No sé qué voy a votar este 29N. Pero tengo meridianamente claro a quién no voy a votar.

Evidentemente, no votaré a quienes no comparten mi ideología. Pero menos aún a quienes pretenden utilizarme disfrazándose de lo que tengo claro que no son.

Si eres de los muchos decepcionados con tu partido, quizá la solución no es votar con la nariz tapada, sino buscar alternativas.

Votar con la nariz tapada: una figura roja con una pinza en la nariz mete la papeleta en una urna de la que sale mal olor

Igual toca votar en blanco, masivamente, para que de una vez llegue el mensaje a una clase política más interesada en el escaño que en nuestro bienestar.

Sé que el voto en blanco no deja escaños vacíos: cuenta como voto válido y solo complica la entrada a los partidos pequeños. Pero existe hasta un partido para eso: Escaños en Blanco. Nació en 2011 con una única propuesta: si obtiene escaños, los deja vacíos y renuncia a las subvenciones. Un asiento vacío en el Congreso es el mensaje más claro que se le puede mandar a quien solo quiere ocuparlo.

Prefiero criticar a quien está lejos de mí que vivir con la vergüenza de apoyar a quien me mea encima y me pide que diga qué bonita es la lluvia.

Si nada cambia… nada cambia.

— Nohemí Hervada

Elecciones en caliente

Elecciones en caliente

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Elecciones en caliente.

Sánchez convoca elecciones para el 29 de noviembre. No es casualidad que sea ahora: se legisló a golpe de lágrima y ahora se quiere que votemos igual.

Elecciones en caliente: un foco rojo ilumina una pequeña tienda de campaña mientras una pila de expedientes grises queda en la sombra

Este lunes, 5 de octubre, Pedro Sánchez anunció en una declaración institucional, sin preguntas, que convoca elecciones generales para el domingo 29 de noviembre. Tres días después de que el Congreso tumbara sus dos decretos de vivienda (178 votos contra 172 y 184 contra 166).

Sus palabras: «hay insatisfacción», «hemos cometido errores», «para hacer más necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente».

Llevo tres posts hablando de esto: de cómo se señaló a quien votó no, de legislar a golpe de decreto y de qué es la política. Hoy toca unir los puntos.

La farsa no es convocar elecciones. La farsa es el momento y el marco.

El punto de partida

Un Gobierno que no ganó las elecciones

137
Escaños del PP en el 23J (2023): primera fuerza
121
Escaños del PSOE
179
Votos de la investidura, sumando a 7 partidos más

Sánchez fue investido en noviembre de 2023 con los votos de Sumar, ERC, Junts, Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria. Es legal, así funciona el parlamentarismo. Pero tuvo un precio, y lo pagó con partidos con los que había prometido no pactar, incluidos partidos de derechas como Junts, PNV o CC:

Junts: ley de amnistía para los condenados del procés.

ERC: condonación de 15.000 millones de deuda y el traspaso de Rodalies.

PNV: traspasos, entre ellos la gestión de la Seguridad Social.

Coalición Canaria: inversiones y 100 millones para La Palma.

Lo que decía antes:

2015

«Con Bildu no vamos a pactar. Si quiere, lo digo cinco veces o veinte».

2019

«Ni yo ni el 95 % de los españoles dormiría tranquilo con Podemos en el Gobierno».

2022-2023

La amnistía «no entra dentro de la Constitución».

¿Y Bildu? No hay pruebas de un pago. Pero hay datos:

En 2021, la competencia de prisiones pasó al Gobierno vasco.

En marzo de 2023 se acabó la dispersión: todos los presos de ETA, en cárceles vascas o navarras.

Hoy, 73 de los 112 presos de ETA están en tercer grado o en régimen flexible (datos de Sare, la red de apoyo a los presos).

Las grabaciones de Koldo García apuntan a contactos de Santos Cerdán con Bildu en Navarra que nadie ha explicado.

Nota: la relación entre el apoyo de Bildu y la política penitenciaria es una sospecha política, no un hecho probado. El Gobierno siempre lo ha negado. Ahí quedan los datos.

Sin mayoría

Ni un solo presupuesto

La investidura le dio el cargo. No le dio una mayoría para gobernar. La prueba: en toda la legislatura no ha aprobado ni un solo presupuesto. Seguimos con los de 2023, prorrogados en 2024, 2025 y 2026. El plazo para presentar los de 2027 venció el 30 de septiembre sin que los presentara.

¿Cómo se gobierna sin presupuestos y sin mayoría? Por decreto.

196
Decretos ley de Sánchez desde 2018
129
Los de Felipe González, en 14 años
10
Decretos tumbados por el Congreso en esta legislatura
El relato

El caso Maricarmen y el decreto exprés

María del Carmen Abascal, 87 años, vivía en un piso de renta antigua del Retiro (Madrid), con un contrato de 1956. La desahuciaron el 23 de septiembre. Las imágenes, sacándola en camilla, dieron la vuelta a España.

Ese mismo día, desde Nueva York, Sánchez dijo: «Si hubiéramos convalidado el decreto ley, no se habría producido este desahucio».

Lo que no se contó tanto:

El edificio no lo compró un fondo buitre, sino Urbagestión, una microempresa de 7 empleados que se define como «una sencilla pyme».

El desahucio era legal y lo avaló el Supremo en marzo de 2026: según la ley de alquileres de 1994 (aprobada por un Gobierno socialista), la subrogación del contrato se extinguió en 2007.

La propia Maricarmen dijo en RTVE, horas antes, que Sánchez «no se entera o no quiere enterarse» de los desahucios que hay cada día.

Y con la emoción a flor de piel, el Gobierno aprobó dos decretos a toda prisa. Al presentarlos, la propia ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, reconoció: «Tengo un cacao». El Congreso los tumbó.

«No va a haber más desahucios en España cuando haya un Gobierno socialista. Ese va a ser mi compromiso». Pedro Sánchez, 2015.

Lo dijo más de una vez. Míralo en vídeo.

272.417
Desahucios desde junio de 2018 (CGPJ)
+74%
Precio de compra de vivienda (2018-2026)
+23%
Salarios en el mismo periodo

El alquiler ha subido un 45 % en esos ocho años y la inflación, un 27 %. Tres años después de la Ley de Vivienda de 2023, el alquiler ha subido un 30,7 % y la oferta ha caído un 69 % en Barcelona. Y en 2019 el propio Sánchez rechazaba las medidas de Podemos sobre alquiler por «intervencionismo».

¿Quién es un buitre?

Depende de lo cerca que estés del Gobierno

El relato es sencillo: quien vota sí está con el derecho a la vivienda; quien vota no, con los fondos buitre. Pero los datos dicen otra cosa:

Más del 90 % del alquiler en España es de personas físicas. Las empresas tienen el 8 % (Banco de España).

Muchas de esas personas alquilan un segundo piso para completar ingresos escasos, asegurarse la jubilación o guardarlo para sus hijos. Y se les llama buitres.

Mientras tanto, en el partido que reparte el calificativo:

23 de los 121 diputados del PSOE tienen 3 o más inmuebles, y 17 declaran ingresos por alquiler.

La diputada Mercè Perea tiene 13 inmuebles y cobra 18.041 € al año de alquileres.

El ministro Félix Bolaños, 11.797 €. Pedro Sánchez, 12.845 €.

Y la escena de la semana: El Gran Wyoming, que ha reconocido tener 19 pisos («he ganado mucho dinero y lo invierto en lo que quiero»), entrevistando en El Intermedio a la portavoz del Sindicato de Inquilinas sobre lo mal que está especular con la vivienda.

Ser buitre no depende de cuántas casas tengas, sino de lo cerca que estés del partido.

La indignación

Es real, pero no es la que te cuentan

Es cierto que la sociedad está indignada. Pero no hablo de la pretendida secuela del 15M acampada en la Puerta del Sol. Hablo de un hartazgo general que viene de lejos.

En noviembre de 2023, cuando se creó el Ministerio de Vivienda, la vivienda era el 12.º problema de los españoles para el CIS. Desde diciembre de 2024 es el primero, y llegó a su récord en febrero de 2026: 42,8 %. No es un problema que este Gobierno heredara. Es un problema que ha empeorado con él, también por medidas que espantan al pequeño propietario: alargar los desahucios de inquilinos que no pagan (la deuda media del moroso subió a 8.489 € en 2025) o el riesgo de cometer coacciones si le cortas los suministros, aunque los sigas pagando tú.

Pero no es solo la vivienda:

Poder adquisitivo: la inflación de septiembre es del 4,9 %, la más alta desde 2023. La cesta de la compra cuesta un 40 % más que en 2021. La gasolina, a 1,83 €/L. Y los salarios reales siguen un 2 % por debajo de 2021 (OCDE).

Sanidad: 853.740 pacientes esperando una operación, un récord, con 122 días de espera media. Solo el 21,8 % consigue cita con su médico de familia en 24-48 horas.

Educación: PISA 2025 da los peores resultados de la serie: lectura 451 (−23 puntos) y matemáticas 457 (−16).

Seguridad: el total de delitos se mantiene, pero suben los violentos: homicidios +7,7 % en 2025; delitos sexuales +4 % y riñas +10 % en el primer semestre de 2026.

Servicios públicos

«A la cabeza del mundo»

En noviembre de 2025, el ministro de Transportes, Óscar Puente, anunciaba trenes a 350 km/h para «mantener a la alta velocidad española a la cabeza del mundo».

Dos meses después, el 18 de enero de 2026, un Iryo descarriló en Adamuz (Córdoba) y chocó con un Alvia: 46 muertos y 292 heridos, el peor accidente ferroviario desde 2013. Lo que se sabe:

Un carril se rompió 40 cm por una soldadura defectuosa.

El sistema que debía alertar de la rotura estaba mal ajustado, y los inspectores no tenían la experiencia exigida (informe de la Guardia Civil).

El sindicato de maquinistas había avisado en agosto de 2025 del desgaste de la vía.

Adif dedica el 84 % de su presupuesto a obra nueva y solo el 16 % a mantenimiento.

Según el ministro, la vía estaba «supuestamente en perfecto estado». Dos días después, en Gelida, un tren de Cercanías chocó con un muro caído sobre la vía: un maquinista en prácticas muerto. Y en agosto, el mejor mes del año, solo el 52,9 % de los trenes de Rodalies llegó a su hora.

Un ministerio cuyo anterior titular cumple 24 años de cárcel.

Las víctimas

Los que se quedan sin foto

La Palma: cinco años después del volcán, cientos de familias siguen en módulos y caravanas. No se ha terminado ninguna vivienda pública y faltan 250 millones por repartir.

DANA: 233 muertos. Nueve meses después, el Estado había pagado solo el 15 % de sus ayudas directas.

Ceuta: en julio, decenas de miles de inmigrantes entraron en 48 horas, con los centros de menores al 1.600 %. El presidente de la ciudad dijo que el Gobierno «no entendía la dimensión».

Incendios: 2025 fue el peor año desde 2006, y 2026 ya roza las 300.000 hectáreas, el triple de la media.

Por qué ahora

El foco y la sombra

Si estas elecciones se hubieran convocado hace un mes, la campaña habría girado en torno a esto:

José Luis Ábalos, exministro de Transportes: condenado por el Supremo a 24 años y 3 meses de prisión. Koldo García, a casi 20.

Santos Cerdán, ex número tres del PSOE: estuvo en prisión provisional y sigue investigado.

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz: condenado por revelación de datos reservados.

El hermano del presidente: condenado en primera instancia a 9 años de inhabilitación.

La mujer del presidente: enviada a juicio con jurado por tráfico de influencias y malversación.

El PSOE: la Audiencia Nacional investiga sus pagos en metálico, y Anticorrupción estudia pedir su imputación como partido en el caso de las «cloacas» de Leire Díez.

Hoy todo eso se apaga bajo el foco de luz intensa que ilumina a un grupo de enfadados acampados en la Puerta del Sol, gritando consignas con poca verdad y mucha demagogia.

Trabajan más los spin doctors que los ministros. Se emplean más recursos en crear y difundir el relato que en hacer política.

Y así, del mismo modo que se legisla en caliente, a golpe de lágrima, se quiere que votemos en caliente. Aprovechando una ola de indignación por un problema real, la falta de oferta de vivienda, sobre todo en las zonas tensionadas, como si estas elecciones fueran un referéndum: o le votas a él, o estás con los que votaron no a los decretos. Es el viejo «que viene la ultraderecha», y por qué a mí ya no me funciona lo cuento en ¿Que viene el Coco?

Para terminar

No es un referéndum. Es un balance.

No es un 15M. Es una clase media que paga más por todo, espera más para todo y recibe menos de todo. Y a esa indignación no se la apaga con un decreto en caliente ni con una campaña de siete semanas.

El 29 de noviembre no se vota si estás a favor o en contra del derecho a la vivienda. Se vota la gestión de ocho años.

Antes de votar, enfría la cabeza. Y mira los datos, no la foto.

— Nohemí Hervada

Decretos de vivienda: legislar a golpe de decreto

Decretos de vivienda: legislar a golpe de decreto

Vivienda · Decretos · Sin filtros

Legislar a golpe de decreto.

Ayer hablé de las formas: las amenazas a quien votaba no. Hoy toca el fondo: qué se votó, cómo se hizo y qué dicen los datos.

Decretos de vivienda: una pila de decretos sobre una casa pequeña con la puerta en rojo

En la primera parte conté cómo se trató en el Congreso a quienes votaron en contra de los decretos ley de vivienda. Pero quedarse ahí sería hacer lo mismo que critico: hablar del ruido y no del contenido.

Así que hoy la pregunta es otra: ¿eran buenos esos decretos? Y, sobre todo, ¿es así como se debe legislar sobre el problema que más preocupa a los españoles?

Lo que se votó

Qué decían los decretos

Eran dos reales decretos ley, aprobados en el Consejo de Ministros el 29 de septiembre:

  • El primero (RDL 26/2026) prorrogaba los contratos de alquiler, limitaba las subidas anuales al 2 %, suspendía desahucios de personas vulnerables hasta 2030 e incluía medidas contra los fondos de inversión.
  • El segundo (RDL 27/2026) establecía la prórroga automática de los contratos: el propietario tendría que justificar por qué no renueva y, en algunos casos, indemnizar al inquilino.

Proteger a quien está a punto de perder su casa es un objetivo que casi nadie discute. El debate no es el qué, sino el cómo. Y el cómo empieza por la herramienta elegida.

La herramienta

La excepción convertida en costumbre

La Constitución reserva el decreto ley para casos de "extraordinaria y urgente necesidad" (artículo 86). Es una vía rápida: el Gobierno aprueba la norma, entra en vigor al día siguiente y el Congreso solo puede convalidarla o tumbarla, sin cambiar una coma.

196
Decretos ley de Pedro Sánchez desde junio de 2018
107
Los que firmó Mariano Rajoy en casi siete años
53/37
Decretos ley frente a leyes ordinarias en esta legislatura
  • Felipe González firmó 129 en catorce años. Aznar, 127. Zapatero, 108.
  • En esta legislatura (desde noviembre de 2023) se han aprobado 37 leyes por la vía ordinaria, con presentación, debate y enmiendas: 9 orgánicas y 28 ordinarias, según el registro del Senado. En el mismo periodo, el Gobierno ha aprobado 53 decretos ley. Más decretos que leyes.
  • Y la tendencia va a más: en el último curso político (2025-2026) salieron adelante 10 leyes y 21 decretos ley convalidados. Por cada ley debatida, dos decretos.
  • De esos 53 decretos, el Congreso ha tumbado 10, 8 de ellos solo en 2026.
  • Cuando un Gobierno no tiene mayoría para aprobar leyes, el decreto se convierte en atajo: se aprueba primero y se negocia después, o no se negocia.
  • Y cuando se gobierna así, el Parlamento deja de ser el lugar donde se construyen las leyes y pasa a ser el lugar donde se aceptan o se rechazan en bloque.

Un decreto ley no se debate. Se acepta o se tumba. Y por eso exige más rigor, no menos.

Lo que está en juego

Tres poderes, no uno

Esto no es un tecnicismo jurídico. Va al corazón de lo que hace que una democracia lo sea. Montesquieu lo resumió hace casi tres siglos: para que nadie abuse del poder, el poder tiene que frenar al poder. Por eso se reparte en tres:

  • El legislativo (las Cortes) hace las leyes. Es donde están representados todos los ciudadanos, también los que no votaron al Gobierno (artículo 66 de la Constitución).
  • El ejecutivo (el Gobierno) gobierna y aplica esas leyes (artículo 97).
  • El judicial (jueces y tribunales) resuelve los conflictos aplicando la ley. Y la Constitución le reserva en exclusiva "juzgar y hacer ejecutar lo juzgado" (artículo 117.3).

Cada uno tiene su terreno. Y cada uno vigila a los otros dos. El equilibrio se rompe en cuanto uno de ellos empieza a ocupar el terreno de los demás.

Primer paso: el Gobierno legisla. Cuando el decreto ley deja de ser la excepción y se convierte en la forma normal de gobernar, el ejecutivo hace el trabajo del legislativo. El Parlamento ya no construye las leyes: solo puede decir sí o no a lo que le llega cerrado. Y cuando dice no, como el viernes, a sus diputados se les señala con nombre y apellidos.

Segundo paso: se esquiva al juez. Un desahucio no es una decisión del propietario. Es el final de un proceso judicial, con sus plazos, sus garantías y su derecho a defensa, que termina en una sentencia. La Constitución dice que es "obligado cumplir las sentencias firmes" (artículo 118). Cuando, como pasó con el caso de Maricarmen o como se pide en estos decretos, se pretende dejar sin efecto la ejecución de una sentencia por decisión política, el mensaje es muy claro: lo que diga un juez vale hasta que al Gobierno le conviene que no valga.

Proteger a una persona vulnerable es una obligación de los poderes públicos. Pero la forma de hacerlo en un Estado de derecho es que el Estado le dé una alternativa: una vivienda social, una ayuda, un realojo. No es suspender la sentencia y trasladar el coste a un particular que hizo exactamente lo que la ley le permitía: acudir a un juez.

  • Si el Gobierno hace las leyes, sobra el Parlamento.
  • Si el Gobierno decide qué sentencias se cumplen, sobran los jueces.
  • Y si sobran los dos, lo que queda se sigue llamando democracia, pero ya no funciona como tal.

La separación de poderes no es un trámite. Es lo único que te protege cuando el que gobierna no es de los tuyos.

La prisa

Cuatro días para ocho años

29 sep

El Consejo de Ministros aprueba los dos decretos. En la rueda de prensa, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, busca entre sus papeles para explicar qué se ha aprobado: "Tengo un cacao". Y añade: "Tengo que revisar la última versión, que no la tengo aquí".

29 sep - 1 oct

Negociación a contrarreloj con los socios. El texto incluye una disposición que deja a salvo la normativa propia de Cataluña, leída como un guiño a Junts.

1 oct, medianoche

Junts anuncia que votará no.

2 oct

PSOE y Sumar piden votar a viva voz. Los dos decretos caen: 172 a 178 y 166 a 184.

Los decretos se presentaron como una respuesta urgente. Pero la vivienda no se ha convertido en un problema esta semana. El propio Gobierno lleva ocho años en el poder, y en ese tiempo:

  • Se han producido 272.417 desahucios (datos del Consejo General del Poder Judicial desde junio de 2018). Unos 191.000 por impago del alquiler.
  • Se aprobó una Ley de Vivienda en 2023, con topes al alquiler en zonas tensionadas. Tres años después, el Gobierno necesitaba dos decretos de urgencia.
  • La vivienda social ha pasado del 2,5 % al 3,4 % del total, según la propia ministra. La media de la Unión Europea está muy lejos: harían falta 1,2 millones de viviendas sociales más para alcanzarla.

Ocho años para el problema. Cuatro días para la solución.

La hemeroteca

Lo que decía el PSOE

Hay algo que llama la atención en estos decretos: algunas de sus medidas son justo las que el PSOE rechazaba hace poco.

  • En febrero de 2021, el entonces ministro con las competencias de vivienda, José Luis Ábalos, rechazaba intervenir los precios del alquiler: "El PSOE prefiere promover que no imponer".
  • Y defendía que la vivienda "es un derecho, pero también es un bien de mercado" que genera actividad económica y necesita seguridad jurídica.
  • Cinco años después, el mismo partido firma la prórroga automática de los contratos y un tope del 2 % a las subidas.

Cambiar de opinión es legítimo. Lo que no es legítimo es no explicar por qué, y menos aún llamar "rentista" o "vendido a los buitres" a quien hoy defiende lo que tú defendías ayer.

Los expertos

Lo que nadie quiso escuchar

No hace falta ir a los economistas de un partido. Las advertencias venían de instituciones sin bandera:

  • El Banco de España (Informe Anual, junio de 2026): los controles de precios son "especialmente eficaces a corto plazo", pero sus beneficios se compensan con "pérdidas de bienestar a medio y largo plazo". Y avisa de un efecto concreto: en 2024, los contratos nuevos ya entraban un 16,5 % más caros que la media de los existentes. Cuando se congela lo que ya está alquilado, lo paga el siguiente inquilino.
  • José García Montalvo, catedrático de Economía: la prórroga automática "genera una situación de inseguridad jurídica" que perjudica a la oferta que hace falta.
  • Arantxa Goenaga, abogada especialista en derecho inmobiliario: el decreto "traslada al propietario una función que corresponde al Estado".

Nota: también hay expertos que defienden las regulaciones de precios, sobre todo como medida temporal mientras se construye vivienda. El problema no es que haya debate. Es que un decreto ley no deja espacio para tenerlo.

Lo que ya se ha probado

Mirar fuera de casa

Ninguna de estas medidas es nueva. Se han aplicado en otros sitios, y los resultados están ahí para quien quiera mirarlos:

  • Cataluña (2024-2026). Los topes en zonas tensionadas han frenado los precios: según el Incasòl, en Barcelona el alquiler ha bajado un 3,3 % desde 2024. Pero, según un estudio de Fedea, los anuncios de alquiler cayeron un 22 % en Barcelona, frente al 7 % fuera de Cataluña. Los pisos que se alquilan son más pequeños, y cada anuncio recibe 462 contactos, 4,5 veces más que en Madrid. Más barato, sí. Para quien lo consigue.
  • Berlín (2020-2021). Congeló los alquileres por ley. El Tribunal Constitucional alemán la anuló, y los precios repuntaron nada más caer.
  • Viena. El modelo que todos citan. Funciona, pero no por topar precios: lleva un siglo construyendo vivienda pública, y hoy cerca de la mitad de la población vive en vivienda subvencionada. Eso no se hace con un decreto en cuatro días.
  • Un estudio de 16 países durante más de un siglo (Kholodilin y Kohl, 2023) concluye que la regulación más restrictiva del alquiler se asocia con menos inversión y menos vivienda construida.

Los países que mejoran el acceso a la vivienda no son los que más prohíben. Son los que más construyen.

Los primeros días

Lo que pasó en 72 horas

Entre el 28 y el 30 de septiembre, según el Observatorio del Alquiler, desaparecieron de los portales 4.290 viviendas más de lo esperado por la tendencia previa. Las mayores caídas, en el País Vasco, Cataluña y Canarias. El propio Observatorio lo calificó de "inusual por su intensidad y rapidez".

Nota: el Observatorio advierte de que sus datos "no permiten aún atribuir la totalidad de esta reducción" a los decretos. Idealista dice no tener constancia, por ahora, de una caída así, y Maldita.es no ha podido verificarlo. Por eso el dato que importa no es el de tres días, sino el de Cataluña tras dos años de topes: un 22 % menos de oferta.

El extremo

Cuando la medida se lleva al límite

El debate en España no se queda en los topes. El 26 de septiembre, Irene Montero e Ione Belarra (Podemos) pidieron expropiar 650.000 viviendas de fondos para destinarlas a alquiler social. Montero insistió el 3 de octubre: que se haga por decreto, antes de convocar elecciones.

No hace falta imaginar adónde llevan estas ideas cuando se aplican hasta el final. Hay países que lo hicieron, y estos son sus datos:

  • Argentina (2020-2023). La Ley de Alquileres del Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner alargó los contratos a tres años y fijó las subidas por índice. La oferta se hundió. Tras su derogación en diciembre de 2023, la oferta creció en torno a un 150 %, según el Colegio de Corredores Inmobiliarios, y el precio de los pisos anunciados en Buenos Aires bajó un 32 % en términos reales. Matiz: lo que pagan quienes ya tenían contrato subió, según el INDEC. Bajó lo nuevo, no todo.
  • Venezuela (2011). La ley de alquileres de Chávez congeló precios, blindó a los inquilinos y vino acompañada de expropiaciones. Quince años después, en julio de 2026, el presidente del Parlamento chavista, Jorge Rodríguez, reconoció que la ley es "muy regresiva" y que unas 200.000 viviendas siguen vacías porque sus dueños tienen miedo a alquilar. No lo dice la oposición. Lo dice el régimen.
  • Cuba (1960). La Ley de Reforma Urbana confiscó las viviendas (cada familia podía conservar una) y prohibió vender y alquilar. Resultado oficial: un déficit de 883.050 viviendas (el 22,5 % del parque, 2017) y un 59 % de casas en estado regular o malo. No se volvió a permitir comprar y vender hasta 2011.

¿Significa esto que un tope al alquiler lleva inevitablemente a Cuba? No. Alemania, Países Bajos o Austria regulan sus alquileres y no expropian. Y la pobreza de Cuba o Venezuela tiene muchas más causas que su política de vivienda.

Pero todos estos casos enseñan lo mismo: cuando el propietario deja de confiar, el piso no pasa al inquilino. Desaparece del mercado.

Puedes obligar a alguien a no subir el alquiler. No puedes obligarle a alquilar.

La factura

¿A costa de quién?

El relato de estos días ha sido sencillo: inquilinos frente a fondos buitre. Pero los datos dibujan otro mapa:

  • Según el Banco de España, en torno al 92 % de las viviendas en alquiler pertenece a particulares. Los grandes tenedores rondan el 8 %.
  • El propio Ministerio de Consumo (con datos fiscales, 2023) matiza que el 61 % del alquiler está en manos de propietarios con más de una vivienda y de empresas. Pero el 39 % es de personas que alquilan un solo piso.
  • Es decir: el decreto no recaía solo en un fondo de Nueva York. Recaía también en la jubilada que alquila el piso de su madre o en la familia que lo compró como complemento de una pensión que no le llega.

Y aquí está, para mí, el fondo del problema. Se legisla para proteger a un grupo trasladando el coste a otro, en vez de asumirlo el Estado con vivienda pública. Se le pide a quien ya paga impuestos, IBI, comunidad y derramas que haga además de servicio social, sin compensación.

El resultado es previsible: quien puede, retira su piso del mercado. Hay menos oferta, los precios de los contratos nuevos suben y el problema que se quería resolver se agrava para el siguiente que busca casa. Un sistema que exprime a quien lo sostiene acaba volviéndose contra sí mismo.

  • Si la vivienda es la gran urgencia del país, ¿por qué se legisla con prisas y no con un pacto de Estado?
  • ¿Por qué se ignoran los avisos del Banco de España y la experiencia de Cataluña o de Berlín?
  • ¿Es justo que el coste de una política social lo paguen particulares y no el Estado?
  • ¿Y quién protege al inquilino que mañana no encuentre ningún piso que alquilar?
Para terminar

Lo urgente y lo importante

Nadie discute que hay personas que lo están pasando muy mal para pagar un techo. Precisamente por eso, merecen leyes pensadas, no improvisadas.

  • Leyes que se debatan y se puedan mejorar, no decretos que se aceptan o se tumban en bloque.
  • Leyes que escuchen a los expertos, también a los que incomodan.
  • Leyes que miren qué ha funcionado fuera antes de repetir lo que ha fallado.
  • Y leyes que no resuelvan el problema de unos creando el de otros.

La semana que viene publico un artículo sobre por qué tanta gente dice "no me interesa la política". Después de estos dos días, ya te imaginas por dónde va.

Gobernar a golpe de decreto es fácil. Lo difícil es que funcione.

— Nohemí Hervada

Qué es la política

Qué es la política

Política · Sesgos · Sin filtros

Apolítica, decía yo.

Durante años presumí de que no me interesaba la política. Hasta que una amiga me desmontó el discurso con una sola frase y entendí qué es la política de verdad.

Qué es la política: un hemiciclo de puntos grises partido en dos y un punto rojo fuera

Lo he dicho muchas veces. "A mí no me interesa la política." "Yo soy apolítica." Lo decía con cierto orgullo, como quien se mantiene limpia en medio del barro.

Hasta que un día una amiga me miró y me dijo:

"Tú eres la persona más política que conozco."

Me quedé callada. Y tenía razón.

  • No estaba afiliada a ningún partido. No era militante ni partidista.
  • Pero llevaba años hablando, divulgando y peleando a mi manera por lo público. Desde donde podía hacer algo o influir en alguien.

Ese día entendí que había confundido dos cosas. Y que no era la única. Así que vamos al principio: qué es la política y por qué casi todos la confundimos con otra cosa.

La palabra

Qué significa política

El diccionario de la RAE da varias acepciones. Dos importan aquí:

  • "Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos." Es la que todos tenemos en la cabeza: gobiernos, partidos, escaños.
  • "Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos." Es la que hemos olvidado. Y es la tuya.

La palabra viene del griego polis, la ciudad. De ahí politikós: lo que tiene que ver con los ciudadanos y con lo común. Pasó al latín como politicus y en castellano ya aparece en el siglo XIII, con Alfonso X. Nebrija, en 1495, definía "político" como "cosa de ciudad".

  • Aristóteles escribió que el ser humano es un "animal político": no podemos vivir solos, vivimos en comunidad, y esa comunidad hay que organizarla.
  • Pericles, según el historiador Tucídides, lo dijo más claro hace 2.400 años: a quien no se ocupa de los asuntos públicos no lo consideramos un hombre tranquilo, sino un inútil.

Nota: circula mucho que en Grecia "idiota" era quien no se interesaba por la política. No es exacto. Idiōtēs significaba "particular", "persona privada" o "lego". El sentido despectivo llegó después.

La política no es un oficio. Es una condición.

Explicar, pedir, aportar, exigir, quejarse, contribuir. Todo lo que haces y afecta a la vida en sociedad es política. Aunque no lleves carné.

El malentendido

Política, partidismo y activismo

Hoy, cuando alguien dice "política", casi nadie piensa en lo común. Piensa en partidos, tertulias y broncas en el Congreso. Hemos fundido en una sola palabra tres cosas distintas:

  • Política: ocuparse de lo que nos afecta a todos. Gestionar lo público.
  • Partidismo: poner unas siglas por encima de lo común. Defender a "los míos" hagan lo que hagan.
  • Activismo: luchar por una causa concreta. La ecología, los animales, la igualdad.

El politólogo Mariano Torcal lo llama "megaidentidad partidista": el partido ya no es una opción de voto, es una identidad. Decide qué consumes, qué medios lees y con quién te tomas un café.

Y la militancia sectaria es, paradójicamente, más partidista que política. Porque cuando lo importante es que gane tu equipo, el bien común pasa a segundo plano.

El activismo cautivo

Causas de todos, con dueño

El activismo, en principio, debería estar por encima de los colores. Que no se contamine el agua, que no se maltrate a un perro o que una mujer cobre lo mismo que un hombre no es de izquierdas ni de derechas.

Pero el patrón se repite:

  • El activismo se acerca a los partidos para que se oigan sus demandas.
  • Los partidos le regalan los oídos, adoptan la causa y la incorporan a su agenda.
  • Y poco a poco mueven la reivindicación hacia sus intereses. La causa deja de ser de todos y pasa a ser "de los nuestros".

El feminismo es el ejemplo más claro.

  • La autodeterminación de género, lo que muchos llaman ideología de género, entró en las agendas de partidos de distinto color. En Madrid la aprobó el PP de Cifuentes en 2016. En Canarias, la ley trans de 2021 salió por unanimidad: PP incluido. A nivel nacional, en 2023, el PP votó en contra. Misma ley, distinto voto según dónde y cuándo.
  • Eso demuestra que no hay directrices ideológicas claras. O que, cuando interesa, se las saltan.
  • El resultado fue una fractura dentro del propio feminismo. Carmen Calvo, exvicepresidenta socialista, se abstuvo en la votación y su partido la multó por romper la disciplina de voto.
  • Ese año, el 8M llegó con manifestaciones separadas. El feminismo que reivindicaba los derechos de las mujeres por razón de sexo quedó apartado del relato oficial.

No es solo el feminismo. La Ley de Bienestar Animal de 2023 salió adelante excluyendo a los perros de caza por una enmienda del PSOE, contra el criterio de las asociaciones animalistas. La causa se ajustó al mapa electoral.

Quien paga, manda

Hay un segundo mecanismo, más silencioso: el dinero.

  • Muchas asociaciones se financian, en buena parte, con subvenciones públicas.
  • Ejemplo: en 2022, el Ministerio de Igualdad repartió 1,6 millones de euros entre asociaciones feministas.
  • Y no es cosa de un solo color: las fundaciones de PP y PSOE, como FAES o la Fundación Pablo Iglesias, llevan años recibiendo dinero público.

Cuando tu supervivencia depende de la subvención, morder la mano que te da de comer sale caro. Así se crean redes clientelares en las que el activismo acaba al servicio del amo.

Hay excepciones que demuestran que se puede hacer de otra manera. Médicos Sin Fronteras España se financia en más de un 99 % con fondos privados, sobre todo cuotas de socios. Y en 2016 renunció al dinero de la UE y de sus gobiernos para poder criticarlos. Esa independencia no se regala: se paga con socios.

Un activismo que vive del poder difícilmente va a vigilar al poder.

Los datos

¿Nos interesa o no?

90%
De los españoles desconfía de los partidos (Eurobarómetro 2023)
3,5%
Está afiliado a un partido político (CIS, 2024)
54,5%
Dice que le interesa mucho o bastante la política (CIS, 2024)

Este último dato hay que mirarlo con lupa. Por dos motivos:

  • Viene del CIS. Su presidente, José Félix Tezanos, fue secretario de Estudios y Programas del PSOE hasta su nombramiento en 2018. Desde entonces, el CIS ha sobrestimado al bloque de izquierda en 41 de las 42 elecciones celebradas, según un análisis de El País. Con ese historial, cualquier cifra del CIS pide contraste.
  • No cuadra con la serie histórica. En 2010, la Encuesta Social Europea situaba a España en la cola de Europa: solo el 28 % se declaraba muy o bastante interesado por la política, frente al 58 % de Alemania. En 2012, con la crisis y el 15M, el interés subió hasta cerca del 35 %.

¿Ha crecido el interés en esta década? Probablemente sí: crisis, 15M, nuevos partidos, pandemia. Pero pasar del 35 % a más de la mitad es un salto que conviene contrastar con encuestas independientes antes de darlo por bueno.

Nota: las cifras de 2010 y 2012 y la de 2024 proceden de encuestas distintas, con preguntas y escalas que no son idénticas. No son comparables al milímetro, pero sí marcan la tendencia.

Y aun así, el dato más revelador no es cuánto nos interesa la política. Es esto: nos interesa más lo público que los partidos. Lo que hay en España no es desinterés. Es desafección.

  • Cuando el CIS pregunta por qué la gente no participa, las respuestas son falta de interés, falta de tiempo y no sentirse preparado.
  • Pero dos de cada tres de los que no participaron lo habrían hecho si hubieran conocido la iniciativa.

Ganas hay. Lo que falta es confianza.

Y aquí está la pregunta que dejo para la segunda parte. Si lo público sí nos importa, ¿qué han hecho los partidos con nuestro desencanto?

Spoiler: no ha sido intentar recuperarnos. Ha sido enfadarnos.

Para terminar

Política, sin carné

Desentenderse de la política no te deja fuera de ella. Solo te deja sin voz, mientras otros deciden por ti.

Max Weber definió el Estado como quien tiene el monopolio del uso legítimo de la fuerza. Es decir: el Estado decide, obliga y sanciona. Y puede usar ese poder para protegerte o contra ti.

Preocuparte de cómo se usa ese poder no es partidismo. Es política.

No me interesaba la política. Hasta que entendí que la política decide sobre mi vida, mi bienestar, mi presente y mi futuro. Que me importe eso no me hace partidista. Me hace ciudadana.

— Nohemí Hervada

Polarización política en España

Polarización política en España

Política · Crispación · Sin filtros

Un enemigo en vez de un proyecto.

La polarización política en España no nace en la calle. La fabrican quienes prefieren tenerte enfadado antes que convencido.

Polarización política en España: dos bloques de puntos grises enfrentados y un punto rojo en medio

En la primera parte contaba cómo pasé de decir "soy apolítica" a entender que la política es ocuparse de lo común, no llevar un carné.

Y los datos decían algo importante: en España no hay desinterés por lo público. Hay desafección. El 90 % desconfía de los partidos.

Hoy toca la otra cara: qué ha hecho la clase política con ese desencanto. Y sobre todo, por qué hablamos tanto de polarización política en España cuando, como verás, la mayoría no vivimos en una trinchera.

La función olvidada

Gestionar lo público o perpetuarse

La función de un político es sencilla de enunciar: gestionar lo público y mejorar el bienestar de la población. No es mantenerse en el poder a toda costa. No es usarlo en beneficio propio.

El problema está estudiado desde hace más de un siglo, y por autores de todos los colores:

Max Weber (1919) distinguía entre quien vive para la política y quien vive de la política. El segundo necesita, ante todo, seguir en el cargo.

Robert Michels (1911), sociólogo que había militado en el socialismo alemán, formuló la "ley de hierro de la oligarquía": toda organización, por democrática que nazca, acaba sirviendo a quienes la dirigen.

James Buchanan, premio Nobel y referente liberal, lo resumió así: los políticos no son ángeles. Responden a sus propios incentivos, como todos. Y el primero es ser reelegidos.

La ciudadanía lo percibe. En el barómetro del CIS de septiembre, "el Gobierno y partidos o políticos concretos" es el primer problema del país para el 15,4 % de los encuestados. Los políticos ya no se perciben como quienes resuelven los problemas, sino como uno de ellos.

La estrategia

Dibujar un enemigo

Y aquí viene lo grave. Si a una población desencantada ya no la movilizan los proyectos, ¿qué la saca de casa para votar?

La respuesta que han encontrado los partidos es tan vieja como eficaz: darle un enemigo.

Carl Schmitt, jurista conservador, definió la política como la distinción entre amigo y enemigo.

Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, teóricos de la izquierda, propusieron construir un "ellos" para crear un "nosotros". Fue la base intelectual del primer Podemos.

El politólogo Steven Webster lo midió en Estados Unidos: la ira moviliza más que la adhesión. Cada vez más gente no vota a favor de alguien. Vota contra alguien.

En España lo hemos visto en todos los colores:

"La casta", de Podemos.

El "muro" frente a la derecha, de Pedro Sánchez en su investidura de 2023. Hoy se repite como "si no nos votas, viene la ultraderecha": lo desmonto en ¿Que viene el Coco?

La "anti-España", de Vox.

"Que te vote Txapote", nacido en el entorno de Vox y amplificado por políticos de PP y Vox.

Y el último capítulo: "quien vote no a los decretos de vivienda está con los fondos buitre", con votación a viva voz para que cada diputado se retratara. Lo conté en El que vota no también es diputado.

Y hay un atajo todavía más barato que el eslogan: la etiqueta. Hoy, quien no está de acuerdo con el Gobierno es "facha". Cuando no, directamente "nazi".

Ceuta, la ciudad de las cuatro culturas, donde cristianos, musulmanes, judíos e hindúes llevan décadas conviviendo. Cuando sus vecinos salieron a la calle a pedir seguridad, tuvieron que empezar defendiéndose: "No somos racistas". Y un dato que desmonta la etiqueta: cuando en agosto desembarcaron en la ciudad un grupo neonazi y el eurodiputado Alvise Pérez, fueron los propios ceutíes quienes los echaron al grito de "Ceuta sí, nazis no".

Irene Montero, en enero de 2026: "Ojalá podamos barrer de fachas y racistas este país con gente migrante". Podemos dijo después que era ironía.

La otra trinchera tiene su propio diccionario: "traidor", "felón", "comunista" para cualquiera que no piense igual.

Si todo el que discrepa es facha, la palabra deja de significar nada. Y los fascistas de verdad lo agradecen.

Movilizar con ira es más barato que convencer con argumentos.

Pero hay un dato que desmonta la idea de que somos un país dividido en dos trincheras. Según el CIS, al 75 % no le incomoda nada tener vecinos que voten a otro partido. Y al 64 % no le importaría que su hijo se casara con alguien de otro partido.

En cambio, uno de cada tres españoles dice sentir "asco" hacia Sánchez o hacia Abascal.

No nos odiamos entre vecinos. Nos han enseñado a odiar a los líderes del otro.

La crispación viene más de arriba que de abajo. Es una estrategia, no un clima.

La memoria

De la Transición a la trinchera

No hace tanto, este país hizo algo muy difícil. Saliendo de una guerra civil y de casi cuarenta años de dictadura, gente que se había enfrentado se sentó a pactar.

No fue un cuento de hadas. Fue algo más valioso: la única forma posible de redactar una Constitución y caminar hacia la democracia. Un pacto, con renuncias por todas partes.

1978

Siete ponentes de UCD, AP, PSOE, PCE y la minoría catalana redactan la Constitución. Del franquismo reformista al comunismo, en la misma mesa. En el referéndum, cerca del 88 % vota sí.

1981

El 23-F demuestra que había quien añoraba el régimen anterior. Pero el golpe fracasó, y días después más de un millón de personas salieron a la calle en Madrid por la democracia. La sociedad dejó claro que no quería volver atrás.

2026

De aquellos siete "padres de la Constitución", cinco han muerto. Siguen vivos Miguel Herrero de Miñón y Miquel Roca.

Hubo violencia en esos años, claro. Pero conviene llamar a cada cosa por su nombre:

ETA nació contra el franquismo, pero siguió matando en democracia, y la mayoría de sus víctimas fueron civiles. Eso no era política. Era terrorismo.

Los GAL tampoco eran política. Eran guerra sucia y terrorismo de Estado.

Con aquella generación ya casi desaparecida, ha llegado otra que hace justo lo contrario: reabrir heridas que la mayoría de sus votantes no vivió. Leyes de memoria por un lado, leyes de "concordia" por el otro, y la Guerra Civil convertida de nuevo en munición electoral.

Es más fácil reavivar un odio que diseñar un proyecto.

Es más fácil fanatizar a una base que gestionar con cabeza.

Es más fácil buscar un culpable que tener visión de Estado.

¿Cuándo fue la última vez que votaste a favor de un proyecto y no en contra de alguien?

¿Sabrías decir tres propuestas concretas del partido al que votas?

¿Las causas que defiendes siguen siendo tuyas, o ya tienen dueño?

Para terminar

Ni trinchera ni silencio

La crispación no es un clima que cae del cielo. Es una estrategia. Y como toda estrategia, solo funciona si picas.

No hace falta afiliarse a nada para dejar de picar. Basta con hacer política sin carné:

Infórmate en fuentes de distinto color. Si todas te dan la razón, no te estás informando.

Exige gestión, no gestos. Resultados medibles, no eslóganes. Los datos de estos ocho años, en Elecciones en caliente.

Desconfía de quien te ofrece un enemigo en lugar de un proyecto.

Defiende tus causas sin entregarlas a unas siglas.

Nos quieren enfadados porque enfadados no pensamos. Y quien no piensa, vota lo que le digan.

— Nohemí Hervada

El que vota NO también es diputado

El que vota NO también es diputado

Congreso · Vivienda · Sin filtros

El que vota no también es diputado.

Lo que pasó en el Congreso con los decretos de vivienda no fue un debate. Fue un señalamiento. Y eso dice más de nuestra política que el resultado de la votación.

Decretos de vivienda en el Congreso: un hemiciclo y un solo escaño señalado en rojo

"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo."

Nota: la frase se atribuye casi siempre a Voltaire, pero no es suya. La escribió su biógrafa, Evelyn Beatrice Hall, en 1906 (The Friends of Voltaire), para resumir lo que él pensaba. Un detalle muy apropiado para un artículo sobre relatos.

Hoy esa frase suena casi a ciencia ficción. Y si no, mira lo que pasó en el Congreso.

El viernes 2 de octubre, el Congreso tumbó los dos decretos de vivienda del Gobierno. Hasta aquí, democracia normal: el Gobierno propone, el Parlamento decide.

Lo que no fue normal fue todo lo demás:

  • Diputados y ministros que, en lugar de defender por qué votar sí, se dedicaron a amenazar a quien votara no.
  • Una votación a viva voz pedida para que cada "no" se oyera con nombre y apellidos.
  • Y un final de sesión con gritos, octavillas y reproches a "los otros".

No voy a hablar hoy de si los decretos eran buenos o malos. Voy a hablar de algo que me preocupa más: de cuándo empezamos a tratar al que discrepa como a un enemigo.

Los hechos

Qué se votó y cómo acabó

172/178
Primer decreto (prórroga de contratos, tope del 2 % y freno a desahucios). Sí / No
166/184
Segundo decreto (prórroga automática de los alquileres). Sí / No
0
Abstenciones. Nadie se quedó en medio
  • Votaron "no" a los dos: PP, Vox, Junts y UPN.
  • El PNV apoyó el primero y rechazó el segundo, por falta de negociación y por el riesgo de reducir la oferta de alquiler.
  • Votaron "sí": PSOE, Sumar, ERC, Bildu, Podemos, BNG y Compromís.
La escenografía

"Quedaos con sus caras"

A las 8:48 de la mañana, horas antes del pleno, PSOE y Sumar registraron una petición: que la votación fuera pública y por llamamiento. Es decir, que cada diputado se levantara y dijera su voto en voz alta.

Es legal. El Reglamento del Congreso lo permite si lo piden dos grupos. Pero conviene saber una cosa: el voto electrónico normal ya es individual y público. Al día siguiente puedes consultar qué votó cada diputado, con nombre y apellidos.

Así que el llamamiento no aportaba ni un dato nuevo. Solo aportaba escenario. Y la diputada de Sumar Tesh Sidi se encargó de explicarlo mejor que nadie: publicó la petición en redes con un mensaje de cinco palabras.

Tuit de Tesh Sidi con la solicitud de votación por llamamiento de los decretos de vivienda
"¡Quedaros con sus caras!". Tuit de Tesh Sidi (Sumar) con la solicitud de votación por llamamiento firmada por Patxi López y Verónica Martínez Barbero.

No era transparencia. Era una diana.

Las palabras

Argumentos, pocos. Amenazas, muchas.

Esto es lo que se escuchó en el Congreso para pedir el sí. Fíjate en que casi ninguna frase explica qué hacía el decreto. Todas apuntan a quien vota en contra:

  • Pedro Sánchez: "La culpa no la tendrá la troika, ni la prima de riesgo, ni los bancos. La tendrán aquellos que voten no." Y también: "La Historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan".
  • Pablo Bustinduy (ministro, Sumar), ante los periodistas antes del pleno: "Quien vote que no a estos decretos de vivienda hoy, quien vote que no le estará poniendo su nombre y apellido a cada desahucio que suceda, a cada contrato que se acabe, a cada euro de más que le roben a las familias trabajadoras en España. El brazo político del rentismo hoy va a demostrar de qué lado está y a quién defiende" (vídeo). Y ya en la tribuna: "Pueden gritar muy alto 'España' o 'Catalunya', pero van a votar contra su pueblo".
  • Alberto Ibáñez (Compromís): "Votar no a este decreto es empujar a que cientos de personas pierdan sus vidas". Y preguntó a los diputados si querían "firmar también los suicidios". Ya en el patio, a la portavoz del PP, Ester Muñoz: "¡Lo vais a pagar!"
  • Gerardo Pisarello (Sumar): "Malditas sean las derechas rentistas rendidas a los buitres que con su voto permitirán que nuestras abuelas, nuestras vecinas, queden en la calle o pierdan la vida". Y remató: "Quien hoy perpetre esta infamia con su voto no va a quedar impune".
  • Gabriel Rufián (ERC): "Salgan a la calle a descojonarse de esto si son tan valientes, pero sin escolta".
  • Águeda Micó (Compromís): "PP, Vox y Junts venderían hasta a su madre por una caricia de los poderosos".
  • Isabel Rodríguez (ministra de Vivienda): "Los próximos desahucios serán responsabilidad de esta Cámara".

Al acabar la votación, la diputada de Podemos Martina Velarde se fue a gritos hacia la bancada de Vox. Ella misma lo explicó después en redes: les gritó que "no tenían vergüenza" porque, según ella, se habían reído durante la sesión. Desde la tribuna de invitados se gritó "sinvergüenzas" y la presidenta de la Cámara tuvo que desalojarlos. Y horas después, el PSOE de Asturias publicó en redes los nombres y apellidos de los diputados de PP y Vox que habían votado no.

Cuando no puedes convencer, intimidas. Cuando no puedes argumentar, señalas.

Para ser justos

La demagogia no tiene color

Sería fácil convertir este artículo en un "los malos son los de un lado". Pero no sería verdad. El análisis de los datos que se dieron en el debate deja exageraciones en todas las bancadas:

  • Vox dijo que España era el país con más inflación de la OCDE. Falso: en agosto estábamos en el 4,4 %, por debajo de Rumanía, Lituania o Chipre. Y habló de "cinco millones de personas" llegadas en cinco años, cuando la población creció en unos 2,1 millones.
  • PP y Junts atribuyeron al decreto la retirada de 4.290 pisos del alquiler, cuando el propio estudio advierte de que todavía no se puede atribuir.
  • Junts respondió con su propio relato: "No nos da miedo el chantaje". El PP, con el suyo: "Han tratado de arreglar en cuatro días lo que han destrozado en ocho años".

La retórica y la demagogia son tan viejas como los parlamentos. La diferencia está en el grado. Una cosa es exagerar un dato. Otra muy distinta es decirle a un diputado que tendrá muertos en la conciencia por votar lo que considera.

Lo que dice la Constitución

Discrepar no es traicionar

Hay dos artículos de la Constitución que más de uno debería releer:

  • Artículo 67.2: los diputados "no estarán ligados por mandato imperativo". Nadie, ni su partido ni la calle, puede obligarles a votar algo.
  • Artículo 79.3: el voto de los parlamentarios es "personal e indelegable".

Es decir: votar "no" es tan legítimo como votar "sí". Para eso existe un Parlamento. Si el voto contrario fuera ilegítimo, no haría falta votar.

Detrás de cada amenaza hay una idea peligrosa: que quien piensa distinto no puede tener razones, solo intereses. Que si votas "no" es porque eres "rentista", "vendido a los buitres" o "indolente al sufrimiento". Nunca porque creas, con datos, que esa ley va a empeorar el problema.

Y datos para dudar había. El Banco de España advertía en junio de que los controles de precios son eficaces a corto plazo, pero que sus beneficios se compensan con "pérdidas de bienestar a medio y largo plazo". Se puede discrepar del Banco de España. Lo que no se puede es fingir que quien le hace caso es un villano.

Opinar diferente no es estar equivocado. Creer que sí, es soberbia.

La responsabilidad

¿Quién pone nombre a los desahucios?

Hablemos entonces de responsabilidad, ya que fue la palabra del día.

272.417
Desahucios en España desde junio de 2018 (CGPJ)
196
Decretos ley de Sánchez. Rajoy firmó 107 en siete años
10
Decretos ley derogados en esta legislatura
  • Más de 272.000 familias han sido desahuciadas desde que gobierna el actual Ejecutivo. Ese dato no es de la oposición: es del Consejo General del Poder Judicial. ¿También llevan el nombre de alguien?
  • El decreto ley está pensado para casos de "extraordinaria y urgente necesidad" (artículo 86). Se ha convertido en la forma habitual de gobernar: 196 desde 2018, más que González, Aznar, Zapatero o Rajoy.
  • Y se hizo con tanta prisa que, en la rueda de prensa del Consejo de Ministros, la propia ministra de Vivienda buscaba entre sus papeles para explicarlo: "Tengo un cacao", "tengo que revisar la última versión, que no la tengo aquí".
  • Para intentar ganar el voto de Junts, el decreto incluía además una disposición que dejaba a salvo la normativa propia de Cataluña. No excluía a Cataluña, pero sí le daba un trato que no tenían otras comunidades.

Hay un nombre que se usó estos días y que merece todo el respeto: Olga. Tenía 54 años y vivía desde hacía más de veinte en el mismo piso de L'Hospitalet de Llobregat. Fue desahuciada en abril. Murió en septiembre. Su casa había acabado en manos de una sociedad vinculada a un fondo de inversión, y los servicios sociales del ayuntamiento y de la Generalitat conocían su caso desde 2020.

Su historia no se puede usar como arma arrojadiza contra quien vota "no". Ocurrió antes de este decreto, en un territorio con su propia ley de vivienda y con las tasas de desahucio más altas de España (83,9 por cada 100.000 habitantes, frente a 31,9 en Madrid). Si la muerte de Olga señala a alguien, señala a todas las administraciones que la conocían y no llegaron a tiempo.

Si estás pasando por un momento difícil, no estás solo ni sola: llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas.

Y hay otro detalle que ilustra hasta qué punto se ha perdido la noción de responsabilidad política. El ministro que pedía poner nombre y apellidos a cada desahucio es hijo de Ángeles Amador, ministra de Sanidad entre 1993 y 1996. Ese Gobierno aprobó la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, la que fijó el final de los contratos de renta antigua. La misma ley que hoy explica desahucios como el de Maricarmen.

No lo cuento para culpar a un hijo de lo que hizo su madre. Lo cuento porque demuestra algo que ningún diputado dijo en la tribuna: la crisis de la vivienda es el resultado de décadas de decisiones de todos los gobiernos. Nadie puede señalar a los demás sin señalarse también.

  • Si votar no te convierte en responsable de cada desahucio, ¿quién es responsable de los 272.000 de los últimos ocho años?
  • ¿Por qué se pide votar a viva voz justo cuando se sabe que se va a perder?
  • ¿Desde cuándo representa a toda la sociedad quien más ruido hace en la calle?
  • ¿Qué pasará con el siguiente diputado que dude, si sabe que su "no" acabará en un tuit con su cara?

Lo vimos con el caso de Maricarmen: se visibiliza la parte del relato que hace ruido, la que toma la calle y acampa en Sol. Es legítimo protestar. Pero una protesta no es la voz de todo un país, y un Parlamento no puede votar con miedo a la plaza.

Para terminar

La política no es esto

Lo que vimos el viernes tiene un nombre: la estrategia del enemigo. Es más barato movilizar con rabia que convencer con argumentos. Y funciona, porque nos obliga a elegir bando antes de pensar.

Pero si hoy aplaudes que se señale al que vota "no", prepárate para cuando el señalado seas tú. Porque las reglas que aceptas contra tu adversario son las mismas que se usarán contra ti.

Mañana, en la segunda parte, entro en el fondo: qué decían los decretos, qué advertían los expertos y qué ha pasado donde ya se han probado medidas así.

Y la semana que viene publico un artículo sobre por qué tanta gente dice "no me interesa la política". Spoiler: no es desinterés. Es esto.

Un Parlamento donde solo se puede votar sí no es un Parlamento. Es un aplausómetro.

— Nohemí Hervada

Ceuta no tiene foto

Ceuta no tiene foto

Ceuta · Sesgos · Sin filtros

Una cara conmueve. 80.000, no.

Por qué una historia con nombre propio moviliza a un país y una ciudad entera lleva dos meses sin foto.

Crisis de Ceuta: una multitud de puntos grises y uno solo en rojo

En las mismas semanas, dos historias han competido por nuestra atención.

  • Una tiene nombre, cara y silla de ruedas: Maricarmen. En pocos días hubo concentraciones, portadas, declaraciones y una respuesta política.
  • La otra tiene código postal: Ceuta. Una ciudad de unos 83.000 habitantes que lleva dos meses viviendo una crisis que la mayoría de España sigue de reojo.

No voy a volver sobre quién tenía más o menos razón en el caso de Maricarmen (ya lo analicé con datos aquí). Hoy la pregunta es otra: ¿por qué una historia mueve a un país y la otra no?

Los hechos

Qué está pasando en Ceuta

72.000
Personas que cruzaron la frontera el 30-31 de julio
+60%
Delincuencia desde agosto respecto al año anterior (TSJA)
37
Agresiones sexuales investigadas desde julio. 14 a menores
  • De esas 72.000 personas, unas 53.000 volvieron a Marruecos en cuestión de horas. Miles se quedaron.
  • El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía confirma que la delincuencia ha subido un 60 %. El juzgado de violencia sobre la mujer ha tenido que duplicar su personal.
  • Unas 3.000 personas viven en asentamientos irregulares en la playa del Trampolín. El 11 de septiembre ardieron 42 chabolas, vehículos y contenedores.
  • La fiscal superior lo resume en tres palabras: "difícil, compleja, insoportable".
La respuesta

Mucho decreto, poca solución

Sería injusto decir que no se ha hecho nada. Se ha aprobado un plan de 309 millones, se ha declarado por primera vez en la historia una "situación de interés para la seguridad nacional" y se ha creado un mando único.

Pero también es un hecho que:

  • Las alertas previas del CNI están siendo investigadas por la Audiencia Nacional.
  • Han dimitido el jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno y el propio delegado.
  • El Congreso ha reprobado al ministro del Interior.
  • Y dos meses después, la vida diaria de los ceutíes no ha vuelto a la normalidad.

Llegar tarde también es una forma de no hacer nada.

La psicología

Por qué la multitud no nos conmueve

Que una sola persona nos movilice más que 80.000 no es casualidad. Tiene nombre y está estudiado:

  • El efecto de la víctima identificable. Los investigadores Small, Loewenstein y Slovic demostraron que la gente dona más dinero a una niña con nombre y foto que a una estadística de millones de personas en la misma situación.
  • El adormecimiento psíquico. Paul Slovic lo llama psychic numbing: a partir de cierto número, las cifras dejan de sentirse. Uno es una tragedia; mil son un dato.
  • El desvanecimiento de la compasión. Cuantas más víctimas hay, menos compasión sentimos por cada una. No sumamos empatía: la diluimos.
  • La distancia. La inmensa mayoría de los españoles no vivimos junto a una frontera que se puede cruzar a pie. No notamos de un día para otro la inseguridad en nuestra calle, en la puerta del colegio o en el camino al trabajo. Lo que no vivimos, no lo sentimos.
  • El relato. La historia de Maricarmen tenía protagonista, antagonista y final abierto. Una crisis de 80.000 personas no tiene protagonista. Y sin protagonista, no hay historia que contar.
Lo que nadie quiere ver

Las víctimas sin foto

Hay un grupo que sufre esta crisis más que nadie y del que casi nadie habla.

  • Desde el 30 de julio se investigan 37 agresiones sexuales en Ceuta. 14 de las víctimas son menores. La mayoría son mujeres y niñas inmigrantes.
  • El 1 de septiembre, un joven fue detenido por agredir sexualmente a tres niñas de 10 y 11 años en un albergue temporal.
  • El 27 de septiembre, en la playa del Trampolín, una menor de 17 años tuvo que ser reanimada por la policía. Al día siguiente no se presentó a declarar. Sigue sin ser localizada. Los dos detenidos quedaron en libertad.

¿Por qué muchas no denuncian? Porque lo tienen todo en contra:

  • Miedo a ser devueltas.
  • Están solas, sin familia y viviendo en centros o asentamientos.
  • Dependen del mismo entorno en el que se produce la agresión.
  • El idioma, el desconocimiento del sistema y el estigma que cargan las víctimas de violencia sexual.
  • ¿Dónde están las concentraciones, los lemas y los minutos de silencio que sí vimos en otros casos?
  • ¿Por qué quienes se movilizaron, con razón, contra otras violencias sexuales hoy apenas levantan la voz?
  • ¿Importa menos una víctima cuando es pobre, extranjera y no tiene quién la nombre?

Si la violencia sexual nos importa, nos importa siempre. No solo cuando encaja en el relato.

La trampa

La emoción como mapa político

La compasión selectiva no es inocente. Marca la agenda.

  • Se legisla donde hay foto. Donde hay una cara, hay decreto. Donde hay 80.000, hay silencio.
  • Los problemas estructurales, como las fronteras, los recursos policiales o la protección de menores, se quedan sin relato y, por tanto, sin solución.
  • Y quienes los sufren aprenden algo peligroso: que para ser escuchado no basta con tener un problema. Hay que tener una buena historia.
Para terminar

Mirar fuera del encuadre

No se trata de empatizar menos con Maricarmen. Se trata de empatizar también con quien no tiene cámara.

  • Con los ceutíes que llevan dos meses sin tranquilidad en su propia ciudad.
  • Con las niñas agredidas que nunca van a salir en un telediario.
  • Con todo lo que no tiene nombre propio y, por eso, no nos duele.

La próxima vez que una historia te conmueva, hazte una pregunta: ¿a quién no estoy viendo?

Una cara nos mueve. Pero un país no se gobierna con caras. Se gobierna con datos. Y en Ceuta, los datos llevan dos meses gritando.

Fuentes Infobae · La crisis de Ceuta cumple dos meses · Infobae · TSJA: +60 % de delincuencia · Euronews · El Debate · El Faro de Ceuta · El Español · Small, Loewenstein y Slovic (2007), Sympathy and callousness · Slovic (2007), "If I look at the mass I will never act"

Caso Maricarmen, la foto y los datos

Caso Maricarmen, la foto y los datos

Vivienda · Sesgos · Sin filtros

La foto y los datos.

Lo que el caso Maricarmen dice de nosotros, y de cómo estamos legislando.

Caso Maricarmen: una cámara encuadra a una anciana en silla de ruedas mientras, fuera del plano, el propietario espera con las llaves

Hay imágenes que ganan un debate antes de que empiece. Una mujer de 87 años en silla de ruedas, sacada de un piso en el que ha vivido 70 años. No hace falta nada más: la foto ya ha dictado sentencia.

Pero una foto no es un argumento. Y cuando legislamos con fotos, lo que sale son malas leyes.

Así que hoy te propongo algo incómodo: dejar la foto a un lado y mirar los datos.

Antes de nada

Por qué la fragilidad nos parece bondad

Conviene entender qué nos pasa por dentro cuando vemos una imagen así.

  • Tipificación moral. La psicología social (Gray y Wegner) ha demostrado que dividimos a las personas en agentes (quienes actúan) y pacientes (quienes reciben la acción). Cuanto más frágil vemos a alguien, más lo colocamos en la casilla de víctima y menos capaces somos de imaginar que sus decisiones tengan consecuencias para otros.
  • "Entrañable pero incompetente". El estereotipo de la persona mayor combina mucha calidez con poca capacidad (Fiske). Y confundimos calidez con razón.
  • Confundimos no poder con no querer. Si alguien no puede hacer daño físico, suponemos que no puede perjudicar a nadie. Pero ocupar durante años algo que no te pertenece, pagando una fracción de su valor, también perjudica a alguien, aunque ese alguien no salga en la foto.

Ser compasivos con la fragilidad de una persona es humano. Serlo también con todas sus decisiones es otra cosa.

Los hechos

Lo que dicen los datos

500€
Alquiler mensual que pagaba (renta antigua)
1.700–3.500€
Precio de pisos similares en la zona
19 años
Con el contrato legalmente extinguido (2007-2026)
1956

El padre de Maricarmen firma un contrato de renta antigua por un piso de unos 92 m² en Retiro, una de las mejores zonas de Madrid. La legislación de la época imponía la prórroga forzosa: indefinido de hecho y con rentas prácticamente congeladas.

1960

Muere el padre y la madre se subroga.

1985

El Decreto Boyer acaba con la prórroga forzosa para los contratos nuevos.

1994

La Ley de Arrendamientos Urbanos, aprobada con un Gobierno socialista, limita las rentas antiguas: una segunda subrogación solo dura dos años, salvo que el heredero tenga una discapacidad igual o superior al 65 %.

2005

Muere la madre. Maricarmen se subroga y su contrato queda con fecha de caducidad legal: 2007.

2018-2020

La propiedad cambia de manos. Los nuevos propietarios le ofrecen comprar el piso por 240.000-250.000 €, una fracción de su valor de mercado, o firmar un contrato nuevo a 1.650 €/mes. Rechaza ambas opciones.

2022-2023

La Audiencia Provincial y después el Tribunal Supremo dan la razón al propietario: el contrato terminó en 2007. Su discapacidad reconocida es del 50 %, por debajo del umbral que fija la ley.

2025-2026

La Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid le ofrecen plaza en varias residencias. Un donante anónimo se ofrece a pagar la diferencia del alquiler. Todo se rechaza. El argumento es siempre el mismo: quiere quedarse en "su casa".

El relato

"Su casa"

Esa expresión lo ha condicionado todo.

La repiten ella, los medios, los políticos y quien comparte la noticia. Y a fuerza de repetirla, se ha convertido en una verdad emocional que sustituye a la verdad jurídica.

Pero no era su casa. Era la casa de otra persona, en la que vivía de alquiler con un contrato que la ley extinguió hace casi dos décadas.

Y hay algo que el relato no cuenta: durante décadas, el propietario original sufrió una especie de expropiación de hecho. Tenía un piso que no podía recuperar, con una renta congelada que no cubría su valor y con la obligación de conservar el inmueble.

Durante todo ese tiempo, el propietario también existía. Solo que nunca tuvo foto.

La pregunta incómoda

La vulnerabilidad como argumento

Nadie discute que a los 87 años, con movilidad reducida, salir del lugar donde has vivido toda la vida es duro. Pero duro no es lo mismo que injusto.

Y cuando una situación se presenta como "vulnerabilidad extrema", conviene preguntarse:

  • ¿Vulnerable frente a quién? ¿Frente a quién paga 1.500 € de alquiler con un sueldo menor que su pensión?
  • ¿Vulnerable con cuatro alternativas encima de la mesa, incluida la compra del piso muy por debajo de su valor?
  • ¿Qué ocurre con las listas de espera de residencias públicas cuando un caso mediático recibe varias ofertas en pocos meses? ¿Quién se queda detrás?

La vulnerabilidad es un criterio para priorizar recursos escasos. Si la usamos como argumento emocional, deja de servir para lo que existe.

El uso político

Lo que este caso no es

El caso ha servido para reactivar propuestas de moratoria de desahucios y de "protección permanente". Pero conviene tener claro qué dice realmente:

  • No es un fondo de inversión que echa a una inquilina que paga el precio de mercado.
  • Es la aplicación de una ley de 1994, votada hace más de treinta años, que dio a los herederos de las rentas antiguas un periodo de transición. En este caso, ese periodo se alargó de facto casi veinte años más por la vía judicial.

Y el mensaje de fondo que queda es preocupante: ser propietario y cumplir es sospechoso; acogerse al paraguas de la vulnerabilidad, aunque haya alternativas, se aplaude.

Epílogo

Cuando una sociedad legisla con la foto

Una sociedad que legisla a partir de la imagen más emotiva, y no de los datos, paga un precio. No de golpe, sino poco a poco:

  • Menos vivienda en alquiler. Cada vez que la ley protege a quien no paga o paga por debajo de mercado a costa de un particular, ese particular retira su vivienda del mercado. Es exactamente lo que ocurrió con la renta antigua: décadas de pisos deteriorados y propietarios que prefirieron cerrar antes que alquilar.
  • Alquileres más caros. Los propietarios que siguen alquilando incluyen el riesgo en el precio: más fianzas, más avales, más requisitos. Y quien lo sufre no es la persona de la foto, sino el joven de 28 años con contrato temporal, al que nadie va a entrevistar.
  • Recursos públicos mal asignados. Si la visibilidad mediática decide quién recibe una plaza o una vivienda, los verdaderamente vulnerables, los que no tienen cámara, quedan detrás.
  • Menos seguridad jurídica. Si una sentencia firme del Tribunal Supremo se presenta como una "afrenta", el mensaje es que cumplir la ley es opcional según el relato que se consiga construir.
  • Ciudadanos que razonan con emociones. Nos acostumbramos a quedarnos con la foto y no con la película. Y quien controla la foto controla la ley.
  • Perversión de los incentivos. Si ser presentado como víctima da más resultados que cumplir, la sociedad empieza a producir víctimas en lugar de soluciones.

El problema de la vivienda en España es real, grave y medible: faltan viviendas, sobra burocracia y falta seguridad para quien construye y alquila. Ninguna de esas tres cosas se arregla con una moratoria inspirada en una fotografía.

Legislar exige mirar lo que no sale en el encuadre. Porque la foto dura un día y las leyes, décadas.

Qué es el buenismo y por qué caemos en él tan fácilmente

Qué es el buenismo y por qué caemos en él tan fácilmente

Buenismo · Sesgos · Sin filtros

Buenismo: la bondad como excusa.

Cuando la bondad se convierte en excusa para no dar argumentos. Y quien cumple, paga la factura.

Buenismo: una careta sonriente delante de una cara seria, sin expresión
Una historia personal

La casa de mis padres

Cuando yo era niña, mis padres compraron una casa en una urbanización familiar, algo alejada del centro, con su colegio y sus pocas tiendas. Como tantas familias de trabajadores en los años ochenta, se hipotecaron para tener algo propio. Pagaron, cumplieron, año tras año.

Página del proyecto original de Parque Ansaldo, viviendas sociales en San Juan de Alicante
Parque Ansaldo, viviendas sociales en San Juan de Alicante. Proyecto de 1978, construido entre 1979 y 1982.

Al cabo de un tiempo, la región sufrió una catástrofe natural, una riada muy grave. Y ahí empieza lo que quiero contar. La versión oficial fue: «estas viviendas se ceden a los damnificados de la riada». Sonaba bien. Sonaba justo. Nadie podía oponerse a ayudar a quien lo había perdido todo.

Pero eso no fue exactamente lo que pasó. La mayoría de esas viviendas no fueron para los afectados por la inundación. Fueron para otras familias, algunas ya señaladas por conflictos y tráfico de drogas, y más tarde, para familias que venían de vivir en chabolas.

  • Nadie las acompañó.
  • No hubo ningún plan, ninguna integración, ninguna gestión real.
  • Solo la entrega de las llaves, y ya está.

¿Qué pasó después? El barrio se fue degradando. En pocos años se convirtió en una zona controlada por clanes, un punto de venta de droga donde ni la policía entraba con normalidad. Las familias que habían pagado su hipoteca, que habían hecho todo lo que se les pidió, empezaron a irse, una a una, porque ya no se podía vivir allí.

Con el tiempo, aquello se convirtió en un símbolo de lo que no debía repetirse. Se llamaba Parque Ansaldo, en San Juan de Alicante, y en 2004 lo derribaron entero. No quedó nada.

Mis padres nunca fueron indemnizados por perder su propiedad.

Ni un euro de lo que pagaron durante años les fue devuelto. Hicieron todo lo que se les pidió: pagar, cumplir, esperar. Perdieron la casa, perdieron el barrio, y nunca hubo una indemnización, ni una disculpa, ni nadie que respondiera por lo que pasó. El coste de una decisión que no tomaron ellos lo pagaron ellos solos.

No cuento esto por rencor, ni para señalar a nadie en concreto. Lo cuento porque el patrón se repite. Y no hace cuarenta años: está pasando ahora mismo. Veamos tres situaciones, dos de ellas con casos muy recientes, y comprobemos que el mecanismo es exactamente el mismo.

Situación 1

Cuando la ley protege al agresor

Balanza de la justicia sobre una mesa de madera

Esta primera situación no es una noticia concreta, sino algo más incómodo todavía: una dinámica que se repite, con distintos protagonistas, en el acoso escolar entre menores.

En España, y en la mayoría de los países de nuestro entorno, la ley obliga a proteger de forma casi absoluta el llamado Interés Superior del Menor, tanto de la víctima como del agresor.

  • La Ley Orgánica 5/2000, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, fija la edad de responsabilidad penal en los 14 años. Por debajo de esa edad, un menor que agrede o acosa gravemente a otro no puede ser juzgado penalmente, y su caso se deriva a servicios sociales o al propio centro escolar, con medidas que las familias afectadas suelen considerar insuficientes.
  • Además, revelar el nombre, la imagen o cualquier dato que identifique a un menor implicado en un delito está prohibido por ley, precisamente para no estigmatizarlo de por vida y darle una oportunidad real de reeducación.

El problema no es el principio en sí. El problema es cómo se traduce en la práctica:

  • El traslado forzado de la víctima. Ante un caso grave, el centro no expulsa al agresor porque chocaría con su derecho a la escolarización, y termina siendo la víctima quien cambia de colegio, con la sensación de ser ella la castigada.
  • La inimputabilidad por debajo de los 14 años, que deja fuera la vía penal incluso en agresiones graves.
  • El vacío en el ciberacoso. Cuando se difunde contenido humillante de la víctima, la protección de la identidad del menor infractor durante la investigación hace que retirar ese contenido sea lento, mientras la humillación sigue circulando cada día.

El resultado son dos efectos muy concretos:

  • La víctima siente que denunciar no sirve de nada, porque la burocracia, las disculpas privadas o el silencio institucional alargan su sufrimiento en vez de resolverlo.
  • El entorno recibe el mensaje de que la violencia no tiene consecuencias visibles, lo que desanima a denunciar la próxima vez.

Aquí el mecanismo cambia de forma respecto a los otros casos. No es una noticia que cuenta solo una parte: es una ley, bienintencionada, diseñada para proteger a un menor de un daño futuro, que en la práctica deja a otro menor, el que ya sufrió el daño, sin una respuesta visible.

Es buenismo convertido en norma, no solo en relato.

Situación 2

Ceuta y la palabra que cada uno elige

La segunda situación es la de Ceuta, una ciudad de apenas 19 km² y unos 84.000 habitantes. El 30 y 31 de julio de 2026 entró en la ciudad, en cuestión de días, un número de personas cercano a la población total de la ciudad, convocadas a través de un grupo de Facebook con más de 160.000 miembros. El CNI había alertado un día antes de que se estaba organizando la entrada, pero según los informes desclasificados por el Gobierno, nunca llegó a anticipar una llegada masiva de miles de personas en tan poco tiempo.

37
Procedimientos por agresión sexual entre el 30 de julio y el 14 de septiembre
14 / 39
Víctimas menores de edad
14 / 9
Violaciones en 2026 (hasta septiembre) frente a todo 2025

Según el último dato oficial publicado, del Consejo General del Poder Judicial, entre el 30 de julio y el 14 de septiembre los juzgados de Ceuta abrieron 37 procedimientos por agresión sexual, 10 de ellos con penetración. Hay 39 víctimas, 14 de ellas menores. De esos procedimientos, 28 siguen abiertos.

  • En lo que va de 2026 se contabilizan al menos 57 agresiones sexuales. En todo 2025 hubo 52, y ya era el máximo histórico de la ciudad.
  • De ellas, 14 son violaciones, frente a 9 en todo 2025, 5 en 2024 y 8 en 2023, según datos del CGPJ y del Ministerio del Interior.

Fijaos en cómo lo llama cada uno: unos hablan de «entrada masiva», otros de «invasión».

  • Ninguna de las dos palabras es un dato. Las dos son una elección.
  • Esa elección depende de la ideología de quien habla, no de los hechos: se usa el término que más apela a la emoción, en un sentido o en el otro, en lugar de describir el hecho de forma objetiva y racional.
  • Por eso doy los números, y que cada uno decida qué palabra le parece más honesta.

El relato que se cuenta depende de quién lo cuenta: unos ponen el foco solo en las cifras de agresiones, otros solo en la respuesta institucional, como la ampliación de los centros de acogida de 1.000 a 6.000 plazas o los 114,7 millones de euros de ayuda de la Comisión Europea. Pocas veces se cuentan las dos cosas juntas. Y ahí está, otra vez, la información incompleta.

Situación 3

El desahucio de Maricarmen, setenta años después

Manos de una mujer mayor

La tercera situación es la de Maricarmen, una mujer de 87 años desahuciada el 23 de septiembre de 2026 de un piso de unos 90 m² en el barrio de Retiro, en Madrid, donde había vivido 71 años.

1956

Su padre firma el contrato bajo la Ley de Arrendamientos Urbanos de aquel momento, que garantizaba la prórroga forzosa.

1964

El texto refundido de la LAU recoge esa prórroga y las subrogaciones familiares.

1985

El Decreto Boyer elimina la prórroga forzosa, pero solo para los contratos nuevos. El suyo, al ser anterior, sigue protegido.

1994

Una reforma de la LAU limita la segunda subrogación a solo dos años de vigencia, salvo que el subrogado tenga una discapacidad igual o superior al 65 %.

2005

Muere la madre de Maricarmen y ella se subroga en el contrato, con una discapacidad reconocida del 50 %.

2007

Por esa ley de 1994, el contrato se extingue legalmente.

2018

El edificio se vende y pasa a manos de Urbagestión.

2026

En marzo, el Tribunal Supremo resuelve el caso. El desahucio se ejecuta el 23 de septiembre.

Durante todo ese tiempo, y hasta el final, Maricarmen nunca dejó de pagar. Pero hay que contar bien qué pagaba:

  • Se habló mucho de que pagaba 500 euros al mes. No es exacto.
  • Su renta era de unos 200 euros al mes, 204 según algunas informaciones.
  • El resto, entre 220 y 250 euros, eran gastos de comunidad, agua y calefacción.
  • En total, unos 450 euros al mes por un piso de 90 m² en Retiro, en una zona donde un piso así se alquila hoy por más de 2.500.

Nota: el desglose entre renta y gastos lo ha dado la empresa propietaria, Urbagestión, y lo han recogido varios medios. Es su versión, pero nadie la ha desmentido con documentos.

Y aquí está el dato que más me interesa: entre 2007 y 2026 pasaron diecinueve años. Setenta años después de que su padre firmara aquel contrato.

El medio que cuenta esta noticia carga el relato contra una ley aprobada por el PSOE en 1994. Pero se le puede hacer la misma crítica que a las otras situaciones: rara vez se cuenta también que esa ley existía, entre otras razones, para que los propietarios pudieran recuperar en algún momento una vivienda alquilada durante décadas muy por debajo del precio de mercado. El mismo mecanismo de contar solo una parte del relato no lo usa un solo lado: lo usa cualquiera, según le convenga.

Y hay una segunda vuelta de tuerca. Desde 1994 hasta hoy, PSOE y PP se han alternado en el Gobierno durante más de treinta años, y esta regla concreta, la que ha dejado a Maricarmen sin protección, sigue exactamente igual.

Es protestar contra un problema que uno mismo ha mantenido, mientras se lo atribuye a «los otros».

Quien hoy usa este caso para señalar a un partido pertenece, muchas veces, a corrientes políticas que también han gobernado con margen de sobra para cambiarla si de verdad la consideraban injusta, y no lo han hecho. Sean quienes sean esos «otros» en la cabeza de quien escucha.

El patrón común

Cinco claves que se repiten

Si os fijáis, en las cuatro situaciones, la de mis padres y estas tres, se repite exactamente el mismo patrón. Y merece la pena quedarse con estos cinco puntos, porque son la clave de todo lo que viene después.

  • No se da la información completa: se cuenta una parte, la que sostiene el relato, y se omite la otra.
  • Se construye un relato que sostiene una idea concreta, no que describe el hecho: no es información neutra, es una narrativa con una dirección marcada de antemano.
  • Se humaniza a una parte apelando a la empatía, y se deshumaniza o se presupone lo peor de la otra. Y esa otra parte suele ser, además, la que ya ha recibido el daño, el acoso, la agresión o la pérdida.
  • Se evita el debate y se repiten consignas: en cuanto alguien pregunta o matiza, no se le responde con argumentos, se le responde con una etiqueta.
  • Se dramatiza para apelar a lo emocional, no a lo racional: cuanto más fuerte es la emoción que provoca, menos espacio queda para pensar.
La definición

Qué es realmente el buenismo

Todo esto tiene un nombre: buenismo. La Real Academia Española lo define así:

«La actitud de quien, ante un conflicto, rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia».

Conviene dejar claro un matiz, porque si no, esto se puede malinterpretar: el problema no es tener empatía. El problema es la empatía selectiva, la que se dirige solo hacia una parte del conflicto y nunca hacia la otra, aunque la otra sea quien ya estaba sufriendo el daño.

Eso ya no es empatía. Es una estrategia que usa el lenguaje de la bondad para no tener que dar argumentos.

La psicología

Por qué caemos tan fácilmente

Y aquí llega la pregunta importante: ¿por qué caemos en esto una y otra vez, si en el fondo es tan fácil de identificar cuando se explica así?

  • Porque sentir cuesta menos que razonar. Una historia con nombre y cara mueve mucho más que un dato o una cifra, aunque el dato sea más importante.
  • Porque necesitamos vernos como buenas personas. Alinearnos con el relato compasivo nos da una recompensa social inmediata, aunque sea superficial, aunque no hayamos entendido el problema real.
  • Porque cuestionar el relato da miedo. Tememos que, si preguntamos o matizamos, se nos coloque automáticamente del lado «malo» de la historia, aunque lo que estemos cuestionando sea el relato, no el sufrimiento de nadie.
  • Porque repetir la consigna nos da pertenencia a un grupo. Argumentar en contra, aunque sea con matices razonables, nos saca de él. Y eso, para la mayoría de las personas, pesa más que tener razón.
Dos personas cerrando un acuerdo con un apretón de manos
Para cerrar

Quien cumple, paga la factura

Mientras tanto, quien cumple, quien paga, quien hace todo lo que se le pide, sigue siendo quien se queda pagando la factura:

  • Tu hijo o tu hija, si es a quien acosan.
  • Los ciudadanos de Ceuta.
  • El propietario de una vivienda comprada y pagada legal y religiosamente, que ve cómo su derecho a su propiedad se cuestiona, se pisotea o se anula.

Esto, además, tiene mucho que ver con algo de lo que escribiré próximamente: qué pasa cuando alguien busca un consenso a toda costa. Porque muchas veces, buscar consenso no es convencer con argumentos. Es presionar hasta que el otro cede.

¿Te ha pasado algo parecido a lo que cuento aquí? Cuéntamelo en Instagram. Te leo.

El buenismo no es tener demasiado corazón. Es usar el corazón de la audiencia para no tener que dar argumentos.

— Nohemí Hervada

Para seguir pensando

Te recomiendo este vídeo

Si te has quedado con ganas de más sobre el caso de Maricarmen, Juan Ramón Rallo lo analiza en «Maricarmen y la gran hipocresía de la que nadie habla». Merece la pena verlo entero.

Nuevo programa #27días para negociar y para no negociar. El buenismo también se cuela en tus negociaciones: cedes para quedar bien y pagas tú la factura. Aprende qué negociar, qué no y cómo sostenerlo con argumentos. Un vídeo al día, durante 27 días. Ver el programa →

Ni amo, ni marido, ni dios, ni partido

Ni amo, ni marido, ni dios, ni partido

Libertad · Poder · Sin filtros

Ni amo, ni marido, ni dios, ni partido.

¿Eres libre? ¿Qué es la libertad? ¿A qué estás dispuesto a renunciar por la libertad?

Ni amo, ni marido, ni dios, ni partido: una cadena negra rota por un eslabón rojo

Hay debates que no por repetidos dejan de tener vigencia. Como humanos buscamos respuestas a grandes preguntas que nos ayuden a comprender el mundo en que vivimos, a comprendernos, a calmar la incertidumbre propia de nuestra existencia. Que no es sino el miedo a desaparecer, a la inexistencia.

Por eso estas preguntas nos afectan tanto y son los ejes alrededor de los cuales gira la filosofía y/o la religión: ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Por qué estamos aquí?

Y una de las grandes cuestiones a las que se enfrenta la humanidad desde que empieza a entender que la vida no es solo nacer, crecer, reproducirse y morir, es cuáles son los valores supremos que rigen nuestra convivencia, como seres sociales que somos, y cuál es la jerarquía que antepone unos a otros. Porque todos queremos la libertad, pero también queremos seguridad y paz y armonía. Y puede que crecer, madurar y cuestionarse las cosas sea darse cuenta de que a veces no se puede tener todo. O no en el mismo orden, ni rango ni magnitud.

La contradicción

Libre, pero…

  • Por supuesto que quiero ser libre, pero necesito comer y tener un techo.
  • Por supuesto que quiero ser libre, pero necesito sentirme segura y con la certeza de que no me atacarán por ser lo que soy, cómo soy o cómo pienso.
  • Por supuesto que quiero ser libre, pero necesito no tener sobre mi cabeza la espada de Damocles de un sistema basado en la mayoría que no distingue las motivaciones de esa mayoría y cuyo resultado sea la tiranía "legal" de idiotas, corruptos, incompetentes o delincuentes, solo porque son más.

Vivir en sociedad implica aceptar que otros tomarán las decisiones que rijan gran parte de las parcelas de tu vida. No hay otro modo de hacerlo cuando hablamos de sociedades de cientos de miles o millones de personas. Pero ¿qué pasa cuando esa norma de convivencia pensada para protegernos se convierte en otra cosa?

  • ¿Qué pasa cuando quien debe trabajar para tu bienestar en realidad solo busca el suyo a tu costa?
  • ¿Qué pasa cuando empiezas a darte cuenta de que solo eres uno de los granos de arena que sirven de base para los cimientos de un sistema que no tiene en cuenta tus necesidades, tus deseos y tu derecho a ser y a pensar por ti mismo?
  • ¿Qué pasa cuando la información solo fluye de arriba hacia abajo y no de abajo hacia arriba?

¿Qué pasa cuando por fin te das cuenta de que la mayoría de los sistemas a los que perteneces solo buscan una cosa: tu sumisión?

El concepto

Sumisión: lo que aceptamos sin pensar

Sumisión significa literalmente "poner por debajo", que es algo que ya habíamos aceptado de base. Todos entendemos que las sociedades, sobre todo cuando crecen, no pueden ser siempre horizontales, en todo:

  • De niña estás sometida, o sea, por debajo, de tus padres.
  • Casarte, hasta no hace tanto en nuestra sociedad y a día de hoy en gran parte del planeta, significa que la mujer está por debajo, sometida, al marido.
  • Profesar un credo es reconocer que estamos por debajo de un ser responsable de nuestra existencia y, en la mayoría de esos credos, por debajo de sus "representantes".
  • Militar en un partido es, ante todo, aceptar —someterse a— una ideología. (Que se lo digan a los miembros que se atreven a disentir de sus propias formaciones o cuando el partido deja clara lo de la "disciplina de voto".)
  • Trabajar, tal como lo entendemos en nuestro presente, es usar nuestra fuerza de trabajo para cumplir las órdenes o servir a los proyectos de otros, los "amos".

¿Es todo eso malo per se? Habrá quien piense que son leyes "naturales" y en algún sentido sea verdad. Evidentemente las crías de humanos tardan muchos años en ser autónomas, por lo que necesitan estar bajo el cuidado y responsabilidad de los padres. Es un modelo biológico que no entiende de culturas, ni de ideologías, ni de políticas. Esa sumisión garantiza la supervivencia.

Pero ¿pasa igual en el resto de relaciones?

  • ¿Por qué durante milenios se asumió que las hembras de nuestra especie nunca llegaban a estar emancipadas, pasando de la tutela del padre a la del marido?
  • ¿Por qué en el nombre de la existencia de un dios o de una causa primera, algunos humanos elaboraron sistemas de creencias que les otorgaban a ellos ese poder delegado de la divinidad para someter al resto de personas, igual de mortales que ellos?
  • ¿Por qué las personas que deciden dedicarse a gestionar lo público, es decir, lo de todos, elaboran y/o siguen teorías políticas que en el papel suenan perfectas pero en la práctica no son sino modelos que evidencian, durante siglos, la imposibilidad de poner coto a quienes ven en sus estructuras una forma de culto más o menos laico, al líder o al partido?
  • ¿Por qué para la gran mayoría el trabajo no solo no dignifica ni es la puerta a esa supuesta escalera hacia el éxito económico, sino un tipo de esclavitud moderna que no alcanza para lo básico?
Mi caso

Ni amo, ni marido, ni dios, ni partido

A estas alturas de mi vida me he desengañado de tantas cosas que mi espíritu crítico ha pasado de ser una herramienta intelectual para observar y juzgar la coherencia y conveniencia de los sistemas que me rodean, a ser una actitud profundamente pesimista.

  • Me independicé muy pronto de mi hogar familiar.
  • Me divorcié.
  • Apostaté.
  • Hace ya años que trabajo por cuenta propia (que no significa no tener amo, sino que mi amo, ahora mismo, es el estado).
  • Nunca dejé un partido político porque nunca fui parte de uno, aunque estuve a punto.

De ahí lo de, ni amo, ni marido, ni dios ni partido.

Ni amo, ni marido, ni dios, ni partido - Nohemí Hervada

¿Significa eso que soy más libre que quien sí tiene uno o varios de esos sistemas en su vida?

Ojalá.

Solo significa que soy más consciente de que da igual el sistema: todos buscan lo mismo, a veces con distintos métodos, otras veces con métodos calcados.

En todos esos sistemas más o menos estructurales de la vida, he sentido que fallaron. No por la inocencia de exigirles perfección —todos entendemos lo que significa no estar siempre al cien por cien—, sino por descubrir que la meta en todas esas estructuras estaba muy lejos de mi bienestar.

He sido activista por causas buenas, nobles, que aportaban beneficios claros no solo a las personas sino a todo el conjunto de la sociedad, y me he ido dando de baja de todas. Etiquetas que empezaron definiéndome y defendí, y acabé sintiendo ajenas en el mejor de los casos y repulsivas en muchos otros.

¿Cambió mi forma de pensar sobre esas causas?

¡NO!

Lo que cambió es ver cómo el sistema fagocita todo lo bueno que intenta el ser humano para transformarlo en herramienta al servicio del poder. Caballos de Troya en forma de entrismo, cuando no directamente una adulteración del origen y traición a las ideas que las originaron.

La clave

El poder: el virus letal

Al final esa es para mí la clave: el poder.

Quizás "el poder" sea la herramienta más letal del universo. Un virus que intentamos inocular en pequeñas dosis necesarias, a modo de vacuna, para conseguir materializar proyectos, pero que acaba, como esos hongos zombis que infectan a las hormigas, controlando sus cuerpos para que sirvan a su propósito, matándolas una vez conseguido.

Hongo parásito controlando a una hormiga, metáfora del poder
El hongo toma el control del cuerpo antes de matarlo. El poder funciona igual.

Necesitamos otorgar poder a otros para que hagan cosas. Confiamos en que ese poder se usará en nuestro beneficio, en el común, pero acabamos viendo cómo esa herramienta que nosotros creamos y otorgamos voluntaria y "democráticamente" se convierte en el arma contra nosotros y nuestra libertad.

Y como ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia, no siempre reaccionamos a tiempo. Quizás la hormiga infectada no es consciente, cuando está a tiempo, de esa infección. Quizás cuando es consciente, ya es tarde.

No necesito trasladarte la metáfora o el ejemplo del virus zombi a casos reales de la Historia. Imagino que a estas alturas ya se te están ocurriendo ejemplos: grandes revoluciones enarbolando la bandera de la libertad que acabaron en masacre.

Puede que hoy, en mi país, no haya guillotina en las plazas. Eso no significa que no haya un poder ejerciendo tiranía de otros modos.

Imagino a las hormigas luchando contra otras especies de hormigas, o depredadores más grandes que ellas. Protegiéndose y contraatacando. Y al final, las acaba matando una espora, algo apenas visible.

¿Te suena?

Hoy

La guillotina de hoy

Vivimos bajo leyes que nos obligan a negar la realidad material que nuestros sentidos, pulidos para garantizar nuestra supervivencia, nos muestran de forma evidente.

Para los trabajos públicos se buscaba a las personas más preparadas, con capacidad de análisis y argumentación. Hoy triunfa el que puede decir una cosa y la contraria sin flaquear.

Ilustración distópica sobre vigilancia y control del discurso
El Gran Hermano ya no necesita imponerse. Le basta con que consintamos.

La guillotina de hoy es la mera acusación de delito de odio, que en la mayoría de los casos no es sino expresar tu opinión o tu vivencia. No te cortarán la cabeza literalmente: hemos perfeccionado ese arte maquiavélico y ahora podemos matar al individuo poco a poco:

  • Señalamiento público.
  • Despidos.
  • Cancelación.
  • Denuncias que acaban en causas penales.

Ni Orwell llegó a atisbar todo lo que "el partido" podía hacerle al individuo.

La factura

El precio de ser libre

Alguien me dijo una vez que yo era la persona más política que conocía. Entendiendo por "política" alguien capaz de luchar por lo que creía, expresarlo en público y afrontar las consecuencias.

Podría decirse que se me percibía como alguien libre para hablar, escribir y actuar.

Lo que no te cuentan es el precio a pagar.

Por eso la mayoría de la gente no habla, no escribe y no actúa. Porque la manada te protege de ser el blanco de quienes ven en la disensión al mayor enemigo a batir.

Yo misma me he bajado de la tarima muchas veces. Por pura supervivencia mental, emocional y económica. Porque, como te decía al principio, cuando ser libre implica no comer, te comes tu libertad y tu dignidad con papas y agachas la cabeza. Al menos un poco.

Para terminar

Cuando ya no queda nada que temer

Al menos hasta comer, recuperarme, y recordar lo que canta Vetusta Morla en una de sus mejores canciones, «Golpe Maestro»:

¡YA VUELVE LA SED! Y con ella mi confianza en que la tiranía —cualquiera de ellas— depende de nuestro miedo.

Y cuando te lo quitan todo, ya no tienes miedo a perder nada más.

— Nohemí Hervada

Lo más bonito de la creación… ¡manda huevos!

Lo más bonito de la creación… ¡manda huevos!

8M · Feminismo · Sin filtros

Lo más bonito de la creación… ¡manda huevos!

¿Cuántas tarjetitas vamos a recibir el 8 de marzo felicitándonos el día?

  • ¿Sabes qué día es el 8M?
  • ¿Sabes que no es una fiesta?
  • ¿Sabes la diferencia entre celebrar y conmemorar?

¿Sabes que mandarnos tarjetas y mensajes con textos del tipo:

  • «Feliz día de la Mujer»
  • «Feliz día para una mujer preciosa»
  • «Felicidades por ser lo más bonito de la creación»

y similares, es un insulto a las mujeres y nuestra historia?

Sueño con un futuro en el que, al menos ese día, se nos respete, se nos valore y se conmemore lo que de verdad significa esa fecha.

Cada vez que recibo ese día felicitaciones por WhatsApp, por Messenger, por privado en cualquier red social me pregunto si mandaríamos tarjetas de felicitación a las enfermas de cáncer de mama en su día, o a las personas con enfermedades raras y similares.

Los días dedicados a causas no son siempre festivos. Se escogen para:

  • Visibilizar situaciones desfavorecidas.
  • Concienciar a la población de causas que merecen nuestra atención.
  • Conmemorar sucesos que no queremos que pasen al olvido.
La historia

Origen del 8M

Durante años se ha contado que un 8 de marzo del siglo XIX cientos de trabajadoras textiles de Nueva York murieron en una protesta o un incendio. No hay ningún registro histórico de ese suceso: los historiadores lo consideran un mito. La historia real es menos novelesca, pero igual de política:

  • En 1908 miles de trabajadoras se manifestaron en Nueva York por mejores salarios, menos horas y derecho al voto. (La cifra de 15.000 que suele citarse no está bien documentada, y el lema «Pan y Rosas» es posterior: se popularizó en la huelga textil de Lawrence, Massachusetts, en 1912.)
  • El primer Día Nacional de la Mujer se celebró el 28 de febrero de 1909 en EE. UU. El Partido Socialista de América designó este día en honor a la huelga de trabajadoras de la confección de 1908 en Nueva York.
  • En 1910 la Internacional Socialista, en Copenhague, invitó a cien mujeres de diferentes países para celebrar un día de la mujer: fue la propuesta de Clara Zetkin para luchar por el sufragio universal femenino y los derechos de las trabajadoras. El primero se celebró el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.
  • La fecha del 8 de marzo se fijó a raíz de la huelga de las trabajadoras de Petrogrado el 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en el calendario ruso), que pedían «pan y paz» y que desencadenó la Revolución de Febrero.
  • En 1975 la Asamblea General de la ONU empezó a conmemorar oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, y en 1977 pidió a todos los países que lo reconocieran.
El color

¿Por qué el morado?

El 25 de marzo de 1911 se produjo un incendio en la fábrica textil Triangle Shirtwaist Company de Nueva York. Murieron 146 personas, 123 de ellas mujeres y niñas, la mayoría de entre 14 y 23 años; la mayor tenía 43. Muchas murieron porque las puertas estaban cerradas con llave para que no salieran antes de hora. Sus trabajadoras habían participado año y medio antes en la gran huelga de 1909-1910, el «levantamiento de las 20.000».

Suele contarse que el humo del incendio era morado por los tintes de las telas. Es una leyenda sin base documental. El morado procede en realidad de los colores del movimiento sufragista británico (morado, blanco y verde, adoptados en 1908), donde el morado simbolizaba la dignidad. El feminismo lo heredó de ellas.

La trampa

El caballo de Troya de los feminismos

No creo que sea necesario explicar por qué ponerse el color morado a modo de «adorno» con cualquier justificación es un insulto a aquellas mujeres y a todas las que llevan/llevamos luchando desde entonces por derechos aún no conseguidos.

  • Ver a políticos y políticas ponerse una camiseta morada o poner este color en sus carteles cuando siguen sin hacer políticas efectivas contra la brecha salarial, por ejemplo, nos enfada mucho.
  • Ver al capitalismo y sus grandes corporaciones vestirse de morado ese día, como intentando blanquear o «enmoradar» sus prácticas habituales discriminatorias del resto del año es un insulto para quienes cada día, de cada año, luchamos por hacer política y construcción social y educativa feminista.

Ver en las manifestaciones ese día a grupos «supuestamente feministas» defendiendo slogans neoliberales abiertamente contrarios a los derechos de las mujeres es obsceno.

Ahora entenderás que ver el 8M lleno de flores, bombones, ositos, lazos, cajas rosas, todo muy «mono», como si fuera la fiesta azucarada de una quinceañera, no es que no nos guste, es que nos cabrea, MUCHO.

Para terminar

Ya sabes la respuesta

Así que si el miércoles me vas a decir, a mí o a cualquier otra mujer, aquello de: «felicidades», «preciosa» o «lo más bonito de la creación», ya sabes la respuesta que vas a recibir…

PD: Feminismo solo hay uno. Con una agenda y un sujeto político propio: la mujer.

#Denada

Llámale José o Carlos y aciertas

Llámale José o Carlos y aciertas

Liderazgo · Igualdad · Sin filtros

Llámale José o Carlos y aciertas.

Hay días que la vida se me hace «bola».

Por eso hace mucho decidí no ver noticias en la TV, de ese modo en vez de pasarme media hora bombardeada de cosas que me entristecen, enervan o enojan, dejo que sea cualquier algoritmo el que me las filtre y, al menos, las cosas que me entristecen, enervan o enojan son solo las de temas que me preocupan algo más.

Como mi trabajo está enfocado en un alto porcentaje en la situación de las mujeres y la infancia, pues me llegan cositas como esa que veis en la imagen.

Noticia: hay más CEOs llamados José o Carlos que mujeres
Fuente: Hipertextual

Y depende como me pille el día, me río o me entristezco o me dan ganas de salir a quemar contenedores. Y no, no es apología de la violencia, por si a esta generación woke hay que explicarle lo que son recursos literarios… Que, como decía mi amiga Irene, las mujeres somos tan buenas que vamos a una manifestación porque nos están asesinando y recogemos los papeles del suelo… pero ese es otro tema (coméntame si te interesa para otro artículo 😉).

El caso es que me pregunto cómo reciben esta noticia los propios hombres. Así que si es tu caso, si eres uno de esos «ejemplares raros» que lees a mujeres y no te sientes ofendido cuando contamos lo que nos pasa ni te aventuras a excusarte antes de que acabemos nuestras frases, te pregunto:

  • ¿Qué sientes al leer esa noticia?
  • ¿No te da por pensar por qué somos tan pocas las que estamos en los pisos de arriba del todo si somos más?
  • Teniendo en cuenta que hay más mujeres con títulos universitarios, que está demostrado que curramos más, que somos más propensas a acabar lo que los demás no hacen… ¿En serio nunca te has preguntado qué pasa?
  • ¿Alguna vez te has visto cuestionando a las mujeres que tenías por encima de ti en tu jerarquía empresarial o corporativa?
  • ¿No has comentado que «a saber cómo ha llegado ahí»?

Y te pregunto:

  • ¿Has cuestionado igual a tus jefes hombres?
  • ¿Te preguntas alguna vez con quién han tenido ellos que «juntarse» —por usar un eufemismo— para llegar donde están?
Mi experiencia

Mi estadística personal

En mi vida he tenido mayoría de jefes hombres (¡qué raro!) y algunos eran rematadamente incompetentes.

  • El del sarcasmo. Te hablaría de uno que, con mis 18 añitos, me hablaba con un sarcasmo y una superioridad que me asustaba y asqueaba a partes iguales. Que nunca me dio una directriz de cómo hacer mi trabajo pero si no lo hacía bien me ridiculizaba delante de los clientes.
  • El del inglés inventado. Te contaría de aquel que se inventaba el inglés que hablaba y en vez de reconocer que no era capaz de entender cuando le hablaban nos pasaba las llamadas (a las chicas) diciendo que estaba ocupado. Este, además de programar reuniones fuera de horario para oírse a sí mismo hablar, se la pasaba comentando que «trabajar con mujeres era muy complicado». (Creo que la realidad era que para él lo complicado era trabajar).
  • Paquito, con su carguito. Te nombraría a uno al que le tuve que escribir fonéticamente cómo se decían las frases más comunes que usábamos en el trabajo en inglés, que acabó siendo mi jefe (¡qué raro!), al que le cubría yo las bajas en festivos, al que le hacía trabajo administrativo, comercial y de RRPP que no me correspondía, y fue el máximo responsable de mi baja por mobbing (y ahí sigue Paquito, con su carguito).
  • El experto en liderazgo. Y puedo contarte el caso de otro que me «fichó» para llevar el liderazgo femenino y empoderamiento en su portafolio de servicios pero pretendía que le dijera que sí a prácticas antiéticas profesionalmente y que le regalara parte de mi trabajo. Por supuesto al decirle «no» (de primero de empoderamiento) me llevé de premio un ghosting de manual y un «cese» por correo electrónico un domingo noche que fui a mirar tras la notificación de «has sido eliminada de este grupo de WhatsApp». Muy divertido sobre todo teniendo en cuenta que se dedica a enseñar liderazgo y gestión de equipos. ¡Una fantasía total!

Si esto lo hubieran hecho mujeres, imaginad los comentarios.

La verdadera igualdad no es sólo que seamos la mitad en todo, sino que podamos serlo incluso siendo tan incompetentes y/o malos jefes como todos estos señores de los que te he hablado.

Para terminar

José o Carlos

De momento lo único bueno de esta historia es que si tienes mala memoria y no recuerdas el nombre de algún CEO o director, ya sabes, llámale José o Carlos y aciertas casi seguro.

Y ahora la pregunta es… ¿Qué vas a hacer con este post? ¿Lo compartirás o es «too much truth»?

Las personas no somos recursos

Las personas no somos recursos

Empresa · Liderazgo · Sin filtros

Las personas no somos recursos.

¿Crees que es importante cómo nombramos las cosas?

Las personas no somos recursos: personas dentro de códigos de barras y una persona en rojo fuera de ellos

En el contexto actual de la posverdad donde parece que se busca diluir el significado de las cosas al gusto del consumidor, lo cierto es que, como se suele citar atribuyéndolo a George Steiner: «lo que no se nombra no existe». Así que no sólo importa, y mucho, darle nombre a las cosas sino nombrarlas bien.

Una vaca es una vaca. Existe, tiene un nombre que la identifica y la distingue de cualquier otro ser vivo del planeta. Nos da información relevante como que es la hembra de su especie, así que la distingue del macho.

¿Muy obvio?

Puede, pero necesario recordar que las definiciones limitan precisamente porque esa es su función: que nos ayuden a distinguir una cosa no sólo de lo muy diferente, sino de lo que «se le parece».

Por eso ponemos nombre a las cosas, porque existen y es una forma de reconocimiento a que «ya son» y porque en base a las definiciones obtenemos información que nos ayuda a tener claro de qué hablamos y no confundirnos. Así tenemos la denominación «cubiertos», pero tenemos las más específicas: «cuchillo», «tenedor» y «cuchara».

  • ¿Pero qué pasa cuando nombramos mal?
  • ¿Qué pasa cuando deliberadamente usamos una denominación que cambia drásticamente la percepción que tenemos de algo o alguien?
  • ¿Puede la forma en que nombramos a las personas influir para mal en el trato que se le da?

¡Por supuesto!

Hay muchos experimentos que demuestran que cuando le decimos a alguien alguna característica sobre una persona o grupo que no conoce, le condicionamos para que «encuentre» esa característica y afirme el prejuicio. Esto funciona en positivo y en negativo. Lo que se conoce como Efecto Pigmalión o Efecto Golem.

El trabajo realizado en una escuela por Rosenthal y Jacobson en 1968, entre otros, demostró que las expectativas del profesor influían en el rendimiento de los estudiantes.

  • Las expectativas positivas influyen en un rendimiento positivo.
  • Las negativas favorecen un mal rendimiento.
El nombre

Recursos humanos

Se denomina «recursos» a todos aquellos elementos que pueden utilizarse como medios a efectos de alcanzar un fin determinado.

Un recurso es agotable, reemplazable, sustituible.

Llamar a las personas que trabajan y/o colaboran en una empresa «recursos» es etiquetarlas como cosas, lo cual favorece la deshumanización.

No en vano muchos departamentos de RRHH funcionan más como centro de logística que como el departamento encargado de detectar, desarrollar y adecuar el talento y capacidades del equipo de personas de la empresa.

Y como pasa en logística, cuanto más cantidad de determinado producto tenemos, menos valor le damos. Si hay mucha oferta de personas para optar a un puesto, podemos permitirnos rebajar lo que nos cuesta. Por eso en época de crisis se consiguen:

  • Condiciones laborales peores.
  • Abaratar despidos.
  • Rebajar derechos.

Si el mundo de la empresa sigue viendo a las personas como un recurso que obtener, probar, exprimir y desechar, acabaremos la mayoría igual que el planeta: agotado y esquilmado.

En la práctica

¿Qué le hago? ¿Qué le pasa?

A menudo cuando trabajo con empresas, las personas que las dirigen preguntan:

«¿Cómo puedo hacer que Fulanito o Menganita sea más productivo?»

Y les suelo responder que no somos ingenieros de una empresa de coches a quien se le pide un motor más rápido, más potente y que consuma menos. Las personas somos personas. Eso significa que no podemos separar nuestro trabajo de cómo estamos y nos sentimos. Si una persona tiene un bajo rendimiento la primera pregunta no es «¿qué le hago?» sino «¿qué le pasa?».

Si una persona se siente mal, si sufre, si está agobiada, tiene miedo o ansiedad, que le exijas «trabajar mejor», le pongas una taza de Mr. Wonderful en su mesa o la mandes a un curso motivacional es tan útil como decirle a alguien con depresión: «anímate». Ese comportamiento es no entender nada sobre las personas.

Cuando lideramos un equipo no optimizamos recursos, ni siquiera dirigimos o gestionamos personas, como si fueran actores o personajes de un videojuego. Como mucho, gestionamos sus emociones, lo que implica:

  • Conocerlas.
  • Reconocerlas.
  • Validarlas.
  • Acompañarlas.
  • Y, a veces, ayudarles a gestionarlas.

Y en ese sentido sí podemos usar recursos para esa tarea.

Para terminar

¿Qué recursos tienes tú?

¿Has pensado en qué recursos tienes tú para ayudarte a conocer más y mejor a tu equipo, personal, colaboradores y clientes?

¿Quieres que empecemos a trabajar en ello?

¿Quiénes son los mejores negociadores?

¿Quiénes son los mejores negociadores?

Negociación · Sin filtros

¿Quiénes son los mejores negociadores?

Cuando hago esta pregunta en mis formaciones las respuestas suelen ser: «los abogados, los altos ejecutivos, los sindicalistas, los mediadores…»

No sé qué habrás respondido tú a esa pregunta. Imagino que dependerá de tu propia experiencia en este tema. Lo cierto es que la mayoría pensamos en algún colectivo relacionado con negocios o con conflictos y eso es porque el término «negociación» o «negociar» lo relacionamos con esos ámbitos.

Culpa de eso la tienen en gran parte:

  • Hollywood, con sus películas de secuestros o del tipo «Wall Street».
  • El sistema de crianza, educación y liderazgo autoritario, en el que el de arriba en la jerarquía (padre o madre, docente o jefe/jefa) mandaba y los de abajo obedecían, sin siquiera plantearse la opción a negociar.

Aprendimos que sólo sabían o podían negociar unos pocos.

Lo cierto es que negociar es algo intrínseco a la vida de prácticamente todos los seres humanos porque somos seres sociales y desde el momento en que convivimos con otras personas van a aparecer las discrepancias, las diferencias de opinión, de objetivos, de formas de hacer las cosas, de ritmo, etc. Esto implica que o bien escogemos el sistema de «manda el más fuerte y los demás acatan» o toca negociar y llegar a acuerdos.

El origen

Un fémur sanado

Y lo cierto es que al parecer la ley del más fuerte no fue el origen de la humanidad como podríamos pensar, sino justo lo contrario. Obviando que como seres humanos nacemos totalmente dependientes de cuidados por muchos meses y que sin esa disposición de nuestra madre a «renunciar» a ella misma para responder a las necesidades de su cría, no estaríamos vivos, seguro que conoces la anécdota que se atribuye a la antropóloga Margaret Mead: cuando sus alumnos le preguntaron cuál fue el primer signo de civilización en la Humanidad, esperando oír que fue alguna herramienta, ella les sorprendió respondiendo que:

El primer signo de civilización en una cultura antigua fue un fémur que alguien se fracturó y luego apareció sanado.

Mead explicó que entre los animales, si te rompes una pierna, mueres porque no puedes buscar comida o agua ni huir del peligro, lo que te convierte en presa fácil de los depredadores. Ningún animal con una extremidad inferior rota sobrevive el tiempo suficiente para que el hueso se suelde por sí solo. De modo que un fémur quebrado y sanado es evidencia de que alguien se quedó con quien se lo rompió, que le vendó e inmovilizó la fractura y le proveyó lo necesario para sobrevivir todo ese tiempo. Es decir, que lo cuidó.

Nota: no hay un texto ni una grabación de Margaret Mead con esta frase. El relato más antiguo que se conoce es de un tercero (el cirujano Paul Brand, que contaba haberla oído en una conferencia), así que es una anécdota atribuida, no verificada. Lo que sí está documentado es que se han encontrado restos humanos prehistóricos con fracturas graves curadas, lo que indica cuidados prolongados de otras personas.

Así que el ser humano tiene esa capacidad de «ceder» o renunciar a su propio bienestar o una parte de él, para tener en cuenta las necesidades del otro. O sea que sabemos que una sociedad «civilizada» es la que no intenta imponer voluntades sino conciliar o negociar las voluntades del grupo.

  • Negociar es pensar, por ejemplo, a la hora de preparar la comida, si puedes hacerla de tal modo que le guste a todos los que van a comer en vez de tirar del: «se come lo que hay y punto».
  • Negociar es pensar, al organizar una reunión, en un momento que les vaya bien a los asistentes y no sólo al que la organiza.
  • Negociar es también no rendirte al primer «no» sino buscar otro momento y otras condiciones para obtener el «sí» que te negaron.
La respuesta

Los mayores expertos

Y es en este punto cuando te vuelvo a preguntar…

  • ¿Quiénes son los mayores expertos en negociar?
  • ¿Quiénes no se rinden al primer «no» (ni al segundo ni al tercero) y son capaces de insistir dándole la vuelta a otras formas de pedir lo que quieren?
  • ¿Quiénes son expertos en detectar «el punto débil» del otro para usarlo en su favor?
  • ¿Quiénes saben buscar «aliados» para apoyar su argumento en la negociación?
  • ¿Quiénes saben que para recibir algo también tienen que dar algo a cambio y lo proponen para obtener lo que quieren?

Sí, ese colectivo que no ha necesitado ir a una escuela de negocios ni a un training de liderazgo. Que solo necesitan estar muy conectados con lo que desean, tener una alta motivación y una gran inteligencia emocional para detectar cómo es el otro y qué tecla tocar.

Los niños y niñas.

Si cuando pedimos un aumento de sueldo o una renegociación de condiciones tuviéramos la misma determinación que nuestros hijos e hijas cuando nos piden algo, a no quedarse con el primer «no», la mayoría ahora cobraríamos más.

A no ser, claro, que, como algunos niños, topemos con alguien autoritario y no dispuesto a negociar. En ese caso, el niño o niña no tiene mucha más opción que obedecer o rebelarse con consecuencias, pero a ti, si es tu caso, lo que te recomiendo es: ¡Despide a ese jefe en cuanto puedas!

Para terminar

¿Negociador o negociable?

Porque quien no está dispuesto a negociar no debería NUNCA tener autoridad sobre otras personas, del mismo modo que quien no está dispuesto a CUIDAR de quien lo necesita nunca debería tener personas a su cargo.

Ahora la pregunta es: ¿eres negociador/a o negociable?

Teoría del caballo muerto

Teoría del caballo muerto

Estrategia · Empresa · Sin filtros

Teoría del caballo muerto.

Teoría del caballo muerto: un comité observa un caballo muerto mientras una persona se marcha

¿Conoces la teoría del caballo muerto? Se atribuye a la tradición oral de los indios Dakota este consejo:

«Cuando descubres que estás montando un caballo muerto, la mejor estrategia es desmontar».

Nota: no hay constancia de que el proverbio venga realmente de los Dakota. Es un texto humorístico anónimo que circula desde hace décadas en el mundo de la empresa y la administración, y la «autoría Dakota» forma parte de la broma.

Sin embargo, hoy en día para hacer negocios, educar o gobernar, se utiliza un amplio espectro de estrategias mucho más avanzadas, tales como:

  • Comprar una fusta más dura.
  • Cambiar de jinete.
  • Reprender al caballo con determinación.
  • Designar un comité para que estudie al caballo.
  • Organizar visitas a otros países para ver cómo montan ellos caballos muertos.
  • Rebajar los estándares para que los caballos muertos puedan incluirse.
  • Recalificar el caballo muerto como «discapacitado para vivir».
  • Externalizar la monta del caballo muerto.
  • Utilizar varios caballos muertos a la vez para aumentar la velocidad.
  • Destinar financiación y/o entrenamiento adicional para aumentar el rendimiento del caballo muerto.
  • Encargar un estudio de productividad para ver si jinetes más livianos pueden mejorar el rendimiento del caballo muerto.
  • Declarar que el caballo muerto, al no tener que ser alimentado, es menos costoso, acarrea menores gastos indirectos y, por ello, contribuye sustancialmente más que los otros caballos al buen balance final de la economía.
  • Replantear los requerimientos de rendimiento esperado de los caballos.

Y, la favorita: promover al caballo muerto a un cargo de supervisor y contratar a otro caballo.

The Dead Horse Theory
Para terminar

¿Estás montando un caballo muerto?

En tu negocio, en tu equipo, en tu proyecto: ¿cuántas de estas estrategias reconoces?

A veces la mejor estrategia es desmontar.

El amor de las pequeñas cosas

El amor de las pequeñas cosas

Relaciones · Amor · Sin filtros

El amor de las pequeñas cosas.

¿Has pensado en cómo percibimos el amor? ¿Con grandes cosas o con pequeñas cosas?

El amor de las pequeñas cosas: un gran corazón vacío y una pequeña nota con un corazón rojo

Eso de «daría mi vida por ti», que tanto hemos leído y oído y que ha contribuido a esa concepción del amor romántico como algo heroico, no suele pasar nunca.

La mayoría no necesitaremos que nadie dé su vida por nosotras. Lo que sí necesitamos es saber que quieren vivir la vida con nosotras.

Nos han vendido que es más fácil morir por amor que vivir con amor. Y por eso la vida va como va.

Las pequeñas cosas

Una nota de 15 segundos

Una pequeña nota inesperada, que cuesta 15 segundos escribir y dice mucho más de lo que pone en ella.

  • Esas notas que consiguen un cosquilleo las primeras veces.
  • Un suspiro o una sonrisa, aunque ya no sean novedad.
El amor de las pequeñas cosas

Saberse querida es bueno para el alma.

Hacer saber a quienes queremos eso mismo, que les queremos, debería ser parte de nuestra rutina, como saludar al llegar a un lugar:

  • A una misma.
  • A nuestros hijos e hijas.
  • A la pareja, si la hay.
  • A las amigas.
Para terminar

¿Cómo va ese saldo?

Te animo a que midas la calidad de tus relaciones pensando en los «te quiero» que das y que recibes.

No hace falta morir por nadie. Basta con decírselo hoy.

— Nohemí Hervada

¿Qué dice de ti tu cama?

¿Qué dice de ti tu cama?

Autocuidado · Prioridades · Sin filtros

¿Qué dice de ti tu cama?

Un tercio de la vida se nos va durmiendo. Y aun así, nos parece caro invertir en una buena cama. Esto dice mucho de cómo nos priorizamos.

Qué dice de ti tu cama: una cama dibujada en gris con una almohada roja

Igual, cuando lees esta pregunta, piensas en si eres de las que hace la cama por la mañana o de las que la deja sin hacer la mayor parte del día.

Hay dos teorías opuestas sobre algo tan aparentemente poco relevante:

La del ejército: recuerdo la famosa conferencia de un almirante estadounidense, William McRaven, que decía que hacerse la cama cada mañana es el primer éxito del día: empezar cumpliendo con tus obligaciones.

La de la higiene: después se habló de estudios que recomiendan dejarla deshecha un rato para que se airee mientras ventilas la habitación.

Yo, si te sirve de algo, solo "hago la cama" cuando cambio las sábanas. Lo mejor que me regalaron cuando me casé fue un edredón nórdico que no hay que estirar ni remeter. Y personalmente prefiero la teoría de ventilar a la de que el éxito depende de lo metódica que seas.

Pero no iban por ahí los tiros de mi pregunta.

Una decisión

Invertir en mí

Duermo bastante regular. Pero hace poco decidí comprarme una cama buena de verdad, de esas de hotel de cinco estrellas. En vez de gastarme "lo justo" en un colchón normalito y seguir con mi canapé de hace no sé cuántos años, que ya no estaba bien, decidí por fin invertir en una cama buena para mí.

Una noche, desvelada, me di cuenta de que me sigo despertando muchas veces, pero ya no noto molestias en el cuerpo como antes. Y me alegré de haber invertido en ese colchón que, por el precio, parecía de lujo.

Dándole vueltas a que era un colchón "caro", pensé en algo evidente: un tercio de la vida se nos va durmiendo. Igual sí importa cómo lo hacemos.

Pensar qué importancia le damos al sueño, a cómo y dónde dormimos, no es tan trivial.

Precio y valor

Lo que pagamos por un coche

Casi todos los adultos que conozco tienen coche, o más de uno. Mira esta noticia:

Noticia sobre el gasto medio en el coche

Y si a eso le sumamos todo lo que implica tener un coche, la cifra sube hasta esto:

Coste total anual de tener un coche

Visto así, te das cuenta de cómo hemos normalizado ese gasto en una herramienta que, a no ser que seas taxista, usas solo unas horas al día.

En la cama pasarás casi un tercio de tu vida.

Y aun así nos parece mucho pagar por un colchón lo que pagamos por un solo mes de coche.

No es solo el tiempo que pasas en ella: la cama influye directamente en tu salud y tu bienestar.

Viéndolo así, ¿de verdad te parece caro invertir 700 o 1.000 € en una buena cama?

Piensa en alguna vez que hayas dormido en un apartamento o un hotel con una cama de todo menos cómoda. Y en alguna otra en la que parecía que flotabas. No por casualidad, la cama es una de las cosas que más cuidan los buenos hoteles.

Nota: cuando no hay para comer, esto puede sonar a frivolidad, y lo sé. Pero para mí la cama es un buen ejemplo de cómo a veces miramos el precio y no el valor de las cosas.

La última de la lista

Siempre había algo antes

Estoy muy satisfecha de esa compra que llevaba postergando mucho tiempo. Siempre había algo antes: un gasto extra más importante, una compra que parecía más necesaria o la necesidad de otra persona de la familia antes que la mía.

Pero recordé una época de mi vida en la que trabajaba mucho físicamente. Cada noche, al llegar a la cama, decía en voz alta:

"Gracias, Dios mío, por tener una cama."

No le damos importancia al descanso hasta que estamos agotadas, igual que no valoramos la salud hasta que nos falta.

Por eso, no solo en mi vida personal sino también en mi trabajo, voy a incorporar esta pregunta: "¿Cómo es tu cama?". Como indicador de autoestima, de prioridades, e incluso de placer.

El colecho

Un dormitorio de verdad

Cuando nació mi hijo, su padre me dijo un día: "Esto que hacemos con Iker se llama colecho".

Antes de saber que tenía nombre, nos habíamos dado cuenta de que, para dormir algo más, lo mejor era que estuviera en nuestra cama. Cuando la cama de matrimonio se nos quedó pequeña, le adosamos otra. Nuestro dormitorio era literalmente eso, un DORMITORIO, la habitación para dormir: ni armario ni más muebles, solo camas para que durmiéramos todos cómodos.

Así que dónde y cómo duermes puede decir muchas cosas de ti. Y quizá también puedas cambiar cosas de ti cambiando tu cama o tu forma de dormir. Pero de eso te hablo otro día.

Para terminar

Mi ritual de autocuidado

Entre mi colchón nuevo, mi manta eléctrica, mi edredón nórdico con funda blanca de algodón y mi manta de peso para soltar la tensión muscular, mi cama cierra el ciclo de autocuidado que, siempre que puedo, empieza con mi clase de yoga.

Estoy satisfecha de haber cumplido uno de mis propósitos de bienestar físico y mental.

¿Y tú? ¿Qué dice de ti tu cama? Cuéntamelo: te escucho.

— Nohemí Hervada

Lo primero no es el objetivo

Lo primero no es el objetivo

Estrategia · Emprendimiento · Sin filtros

Lo primero no es el objetivo.

Antes del qué, el para qué. Y antes del para qué, saber desde dónde partes.

Lo primero no es el objetivo: un punto rojo de partida y un camino hacia una diana lejana

¿Cuántas veces has oído que para tener éxito lo primero es marcarse un objetivo?

Yo misma he usado durante años el lema "lo primero es soñarlo". De hecho, mi primer viaje internacional de trabajo, en 2016, giraba en torno a ese eslogan.

No he cambiado de idea: para que las cosas se cumplan, primero hay que pensarlas, soñarlas o imaginarlas. Si no nos marcamos objetivos, rara vez nos movemos del sitio. Dejarlo todo al azar no suele ser productivo, y corremos el riesgo de acabar trabajando para los objetivos de otros en lugar de para los nuestros.

Pero no va de eso este artículo.

La trampa

¿De verdad es tu objetivo?

Cuando digo que lo primero no es el objetivo, me refiero a que no siempre lo hemos decidido nosotros.

  • Vivimos en una sociedad de aparente libertad que, en realidad, es un tablero con opciones bastante limitadas.
  • Prueba de ello: cuesta mucho encontrar objetivos divergentes u originales.
  • Hasta la típica "Misión, Visión y Valores" es muchas veces un copia-pega de la de otros.

Falta un trabajo previo, personal o de empresa, que no analice qué queremos hacer, sino algo mucho más importante: para qué queremos hacerlo.

En mi experiencia con personas y empresas, pocas sabían responder al "para qué" de su objetivo.

Y sin esa respuesta es muy difícil trazar una estrategia o una hoja de ruta que funcione en tu situación concreta.

Lo primero es conocerte. Después, el para qué. Y solo al final, el cómo.

El caso típico

"Quiero emprender para ser libre"

La mayoría de las emprendedoras con las que he trabajado tenían un mismo objetivo: emprender. Querían dejar su trabajo por cuenta ajena para tener más libertad.

Muchas habían pagado esta o aquella formación, a este o aquel coach que prometía guiarlas al éxito. Y la realidad es dura:

  • La mayoría de quienes pagan programas que prometen "facturar 6 cifras" nunca llegan a esa cifra.
  • Muchas acaban abandonando el emprendimiento y vuelven al punto de partida, con menos dinero y una sensación de fracaso.

Quien dice que su objetivo al emprender es "tener más libertad" tiene, casi siempre, una idea idílica del emprendimiento. Ha leído al gurú de turno contar sus éxitos, su dinero fácil y sus ingresos pasivos. Y se ha creído el cuento.

La realidad de emprender es otra:

  • Es un camino de retos constantes.
  • Exige una alta tolerancia a la inseguridad y a la frustración, y mucha constancia.
  • Para llegar a tener libertad económica y de tiempo, primero vas a tener que dedicarle muchas más de 40 horas a la semana.

Si no tienes clara la realidad de lo que implica el objetivo que te marcas, no es tu objetivo.

Antes de marcarte la meta

Analiza tu punto de partida

Así que sí: antes de marcarte un objetivo, conócete mejor, a ti o a tu proyecto. Pregúntate:

  • ¿Cuáles son mis valores?
  • ¿Qué estoy dispuesta a perder?
  • ¿Cuánto puedo arriesgar, y cuánto no?
  • ¿Qué circunstancias personales me suman energía y cuáles me la restan?

Solo después de analizar tu punto de partida estarás más cerca de un objetivo alineado contigo y basado en hechos, no en expectativas irreales.

Mi historia

El sueño que no era mío

Mi primer viaje a Chile fue cumplir un sueño, y de ahí el lema. Pero lo que no todo el mundo sabe es que mi primer sueño era que alguien me invitara a trabajar allí.

Y ese sueño se reveló inalcanzable. Me invitaron a dar una formación en lactancia, y cuando les dije que tenía que ir con mi hija, que aún era un bebé y a la que amamantaba, me respondieron que entonces mejor contrataban a un señor pediatra, que evidentemente no daba teta y podía viajar solo.

Ahí me di cuenta de que "ese sueño" no era el mío. Tenía que reajustarlo. Así que trabajé para no renunciar a algo que para mí, en ese momento, era irrenunciable.

Poco más de un año después, yo misma financié y organicé mi propio viaje de formación a Chile. Y me llevé no solo a mi hija, sino también a mi hijo mayor.

Viaje de formación a Chile de Nohemí Hervada Formación en Chile con sus hijos Nohemí Hervada durante su viaje de trabajo a Chile

Mi viaje de formación a Chile. Ver el álbum completo.

Porque la realidad es que mi sueño no era "ir a Chile a trabajar". Mi sueño era demostrar que podía trabajar en cualquier parte del mundo sin renunciar a lo que estaba más arriba en mi escala de valores.

Para terminar

Primero tú, después la meta

Un objetivo copiado puede llevarte muy lejos… al sitio equivocado. Antes de preguntarte qué quieres conseguir, pregúntate para qué y desde dónde.

Si quieres que te ayude, a ti o a tu equipo, en cualquier punto del proceso de autoconocimiento, evaluación y desarrollo de objetivos, ya sabes… ¡soy tu persona!

Lo primero no es el objetivo. Lo primero eres tú.

— Nohemí Hervada

Demasiado feministas

Demasiado feministas

Feminismo · Empresa · Sin filtros

Demasiado feminista para el mundo profesional.

¿Qué sentirías si oyeras este comentario sobre ti y tu trabajo? Bienvenida a mi vida.

Demasiado feminista para el mundo profesional: una fila de hombres grises con corbata y una mujer en rojo

Hace años, un señor (por ser generosa en mis términos) me dijo que, con el tipo de fotos y comentarios que publicaba en mis redes, nunca me iban a tomar en serio en el mundo de la empresa.

Por aquel entonces yo me dedicaba al ámbito maternal, y mis fotos amamantando dieron la vuelta al mundo cuando Facebook las censuró y peleamos hasta conseguir que cambiara su política.

Nohemí Hervada, demasiado feminista para el mundo profesional

Es curioso que un tipo narcisista, tirando a psicópata, que presumía de premios de emprendedores y de estar en consejos de dirección de empresas, afeara mi «estilo» en redes. Sobre todo si recuerdo las fotos que él me mandaba a mí: mujeres desnudas y atadas.

Al parecer, mis tetas daban mala imagen si era para defender mi derecho a amamantar. Las de las mujeres con las que él se excitaba sí eran dignas de compartirse.

Al final, este ser asqueroso no es más que el reflejo de la moral hipócrita que aún hoy existe en el mundo, incluido el mundo profesional y de la empresa.

La tónica

El éxito en masculino

Porque esa ha sido la tónica. Recuerdo mi primer trabajo, de secretaria en un bufete de abogados de mucho prestigio. Mis jefes idolatraban a Mario Conde. Todos vestidos y peinados como él: parecían clones. Daba igual lo que escondiera esa fachada de hombre de éxito.

Hasta robar es glamuroso si lo haces con un traje caro y mucha gomina. Y si eres hombre, claro.

Si eres hombre:

Puedes permitirte soltar tacos diciendo que eres lo más.

Puedes mirar a la gente a la cara y ser todo lo directo que quieras: no serás agresivo, serás potente.

Puedes defender a muerte tus colores y tus ídolos aunque sean deleznables, porque representan el éxito en masculino.

Si eres mujer, no vayas a creer que puedes hacer lo mismo. A ti te toca ir por los carriles que ellos te marcan, o descarrilarás tu carrera profesional. Y encima habrá sido culpa tuya.

La pregunta

«Demasiado feminista»

¿Se puede ser «demasiado» feminista?

¿Se puede una pasar de exigir que se cumplan los derechos?

¿Se puede ser demasiado pro derechos humanos?

¿Se puede ser demasiado equitativa?

Al parecer, sí.

Cuándo lo somos

Somos demasiado feministas cuando…

…no aceptamos esta igualdad de postureo, este feminismo de Zara y esta moda de aprovechar el talento femenino para decorar de forma barata el viejo y rancio despacho machista. Como pegar papel pintado en una pared con moho.

…no pedimos permiso para hablar. Cuando nos interrumpen y, en vez de achantarnos, levantamos la voz o le recriminamos al machote de turno su mala educación. Somos tan demasiado feministas que las maleducadas somos nosotras.

…nos lanzan un piropo y, en vez de avergonzarnos, sonrojarnos, incomodarnos (o sentirnos halagadas), lo devolvemos de un revés a su terreno: «tu opinión me importa la misma mierda que tú».

…osamos hablar en términos y condiciones hasta ahora reservados a los hombres.

…denunciamos vuestro machismo en voz alta, cuando decidimos que la vergüenza la lleve quien la merece.

…hacemos un ejercicio de sororidad y decidimos creer primero el testimonio de la mujer. ¿Te jode? Es lo que habéis hecho vosotros siempre: vuestra sola palabra bastaba para arruinar la reputación y la vida de las mujeres, con la complicidad de vuestra jauría fraternal.

…detectamos eso que llamáis «micromachismos» en un intento por blanquear vuestras violencias. Porque sí, majete: todo es machismo. Solo que hasta ahora nadie te lo afeaba.

…te decimos que te quites de ahí, que es nuestro sitio. ¿No te has parado a pensar en todos los espacios que ocupáis y que, aunque solo fuera por cuota, deberían ser nuestros? ¿En todo lo que históricamente nos debéis a las mujeres? ¿Las herencias no cobradas? ¿El trabajo no remunerado? ¿Los cuidados gratuitos y sin descanso?

…en vez de preocuparnos por vuestro ego, nos preocupamos por nuestro amor propio.

Así que sí, somos demasiado feministas cuando te demostramos que tu burla, tus chistes, tus comentarios, tus fantasías, tus discursitos, tus piropos, tus miradas, tus «halagos», tu paternalismo y tu condescendencia son basura machista.

Para terminar

Lo que somos y lo que eres

Yo tengo claro qué somos: feministas. Demasiado poco, diría yo.

La cuestión es si tú tienes claro lo que eres tú.

Actualización 2026

La etiqueta también se gasta

Desde que escribí este post ha llovido mucho. Vimos cómo el feminismo era fagocitado por la corriente woke y las políticas de identidad.

Primero tuvimos que matizar: «soy feminista radical» (radfem), para dejar claro que no apoyábamos los llamados feminismos identitarios ni las demandas de otros colectivos que van contra los derechos de las mujeres.

Hoy muchas preferimos no usar ni la etiqueta. No siempre es posible ir explicando todo lo que nos separa de lo que hoy se entiende por feminismo.

Lo que no ha cambiado es lo que defiendo. Ha cambiado la palabra, no la causa.

— Nohemí Hervada

Las profesionales también lloran

Las profesionales también lloran

Liderazgo · Negociación · Sin filtros

Las profesionales también lloran.

Llorar en una reunión no te resta fuerza. Creer que te la resta, sí.

Las profesionales también lloran: una mujer con americana llora en una reunión de trabajo, con una lágrima roja

¿Has llorado alguna vez en una reunión profesional?

¿Por nervios, rabia o frustración?

¿Has sentido que eso le restaba fuerza a tu posición?

Empezaré diciéndote que es habitual tanto lo primero como lo segundo. Y no: llorar no implica necesariamente perder fuerza en una reunión o una negociación.

Déjame explicarte por qué tenemos esa percepción y por qué es errónea.

La caja

Lo que hemos hecho con el llanto

Nuestra cultura ha metido el llanto en una caja con estas etiquetas: débil, sentimental, triste, pusilánime, vergonzoso y, por supuesto, femenino.

Lo cierto es que el llanto es una acción fisiológica con múltiples funciones: desde algo tan práctico como limpiar el ojo cuando nos entra algo o se irrita, hasta expresar emociones tan dispares como la tristeza, el dolor, la alegría o el placer.

Lloramos por cosas muy diferentes, con intensidades e implicaciones diferentes. Y las personas desarrollamos habilidades sociales que nos ayudan a «leer» qué significa el llanto en cada caso:

Nadie le dice «lo siento» a quien llora de alegría en la boda de su hijo o su hija.

Nadie le dice «me alegro por ti» a la viuda que llora en un funeral.

No minimices el enorme poder social que tiene saber leer estos comportamientos. Hay personas que no pueden hacerlo, y eso les genera muchos problemas.

En general, la mayoría interpretamos bien el llanto en esos ámbitos. Pero ¿qué pasa cuando, en un contexto profesional, sin películas, anuncios, música, bodas ni entierros, interpretamos mal el llanto propio o el ajeno?

Lo que me cuentan

¿Te ha pasado? A mí, sí.

Trabajando liderazgo y negociación con mujeres, muchas me relatan conversaciones en las que acabaron llorando delante de un cliente, un socio, un colaborador, un proveedor o incluso un empleado.

En mi vida profesional he llorado en reuniones, en medio de una discusión, hablando yo y escuchando a otras personas. Y no, no se debe necesariamente a debilidad. He llorado:

De angustia, impotencia, rabia y frustración.

De emoción, en una clase, al tocar un tema sensible.

Al descubrir la pasividad de la gente y cómo afecta a mis derechos o a los de los míos.

De angustia ante la mezquindad o la maldad.

Para descargar estrés o reequilibrar mi estado emocional.

Para descargar la agresividad en vez de darle rienda suelta, que es lo que me apetecía de primeras.

Ninguno de esos motivos le ha restado peso a mis argumentos ni credibilidad a mi persona ni a mi trabajo. Al menos, no a mis ojos.

Sé que hay quien percibe el llanto de una mujer en esos ambientes como un paso atrás, una derrota o sumisión. Esa reacción es una muestra más de desconocimiento de la psique humana.

El cine lo ha retratado mil veces. Acuérdate de la escena de Andy llorando en El diablo viste de Prada: su desahogo se recibe como una queja, no como lo que es, la señal de alguien que está dando todo y no se siente reconocida.

Imagen y poder

Cómo te perciben también cuenta

No voy a negarte que en una negociación la imagen que proyectamos importa. Trabajar nuestro rango de poder y autoridad es fundamental, porque el éxito profesional no depende solo de lo buenas que seamos, sino de lo buenas que se nos percibe.

Por eso trabajar la seguridad, la confianza, el aplomo y la gestión emocional es imprescindible para que tus competencias brillen.

Si eres de las que lloran en cada reunión, cada discusión, cada negociación, mi consejo es que analices primero el porqué de esa reacción.

Cuando una profesional formada reacciona así de forma habitual, casi nunca tiene que ver con su preparación (las hard skills), sino con la actitud (las soft skills): autoestima, seguridad, confianza. Por eso no basta con trabajar la inteligencia empresarial: también hay que trabajar la inteligencia emocional.

Ese desborde puede venir de cosas como:

El miedo a hablar en público, tan generalizado.

El miedo a la exposición o al rechazo.

Una percepción poco realista de tus propias competencias: el síndrome de la impostora.

Una situación médica o personal, como una depresión o un duelo.

Si te pasa de forma puntual

Ten en cuenta esto

Es perfectamente normal.

No cambia quién eres.

No reduce tu valor profesional.

Es un mecanismo de liberación de estrés.

No luches contra él. Tu cuerpo recupera el equilibrio llorando, igual que la fiebre ayuda a combatir una infección.

No estás ofendiendo a nadie.

Recuérdate que todas las personas lloran.

Llorar no reduce tu rango de poder, a no ser que tú creas que lo reduce.

No te disculpes por llorar. Nunca.

Las mujeres hemos conseguido la mayoría de nuestros derechos entre lágrimas, sudor y sangre. No sonriendo.

Para trabajarlo

Refuerza tu poder

Sé que no es fácil decirnos mensajes positivos, y menos en situaciones que vivimos como debilidad. Por eso:

Aprovecha cada oportunidad para reforzar tu poder, tu autoridad y tu autoestima.

Aprende técnicas de negociación que te den seguridad.

Rodéate de mujeres referentes en tu sector y en otros, y si puedes, conócelas en lo personal.

Comprueba que la fuerza y la fortaleza van mucho más allá de ser fría, distante e impasible.

Aprende de tus errores sin culparte por ellos.

Recuerda que mostrarte vulnerable no es debilidad: es honestidad y humildad.

Celebra tus triunfos.

Para terminar

Y sobre todo

Llora si lo necesitas, respira, y sigue defendiendo tu posición. Tus argumentos siguen siendo los mismos con los ojos húmedos.

No dejes que nadie te haga sentir menos de lo que eres.

— Nohemí Hervada

Educar solo hacia abajo

Educar solo hacia abajo

Feminismo · Relaciones · Sin filtros

Educar hacia abajo.

«El humor, siempre hacia dentro o hacia arriba, nunca hacia abajo». Hoy una querida amiga me ha dado la versión que faltaba: «Lo que agota es educar hacia arriba y no hacia abajo».

Educar hacia abajo: una mujer en rojo empuja una gran roca gris cuesta arriba
Pedagogas a tiempo completo

Hacer pedagogía es un trabajo

Hacer pedagogía es un trabajo. Cuando esa pedagogía va contra la corriente dominante, no es solo un trabajo: es un desafío.

Por la tarea en sí.

Por el marco hostil.

Porque quienes la reciben no solo no la agradecen: más veces de las que piensas, se vuelven contra ti.

Por eso la mayoría de las veces las mujeres callamos. Porque nos sale más barato, porque no compensa arriesgar nuestra paz mental o nuestra salud, porque sencillamente nos agota explicar lo mismo una y otra vez.

Pero a algunas nos cuesta callar. Por temperamento, por objetivo vital, por necesidad. Algunas seguimos repartiendo pedagogía allá por donde vamos, porque la alternativa es esperar a que el cambio llegue solo. Y sabemos que eso no va a pasar.

Los sistemas están estructurados para mantener los privilegios de unos sobre otros. El patriarcado es algo más que una palabra de moda: es una estructura de poder que coloca a las mujeres debajo de los hombres.

Da igual cuántas mujeres conozcas que viven «bien». Ser mujer nos coloca en posiciones de discriminación, lo veamos o no.

Paternalismo

«Solo sabes dar soluciones»

Hace unos días compartí una viñeta de @Perezfecto en la que una mujer le dice a un hombre, presumiblemente su pareja:

«Contigo no se puede dialogar, solo sabes dar soluciones».

Comenté lo real de esas palabras: hay personas que, cuando conversan, solo saben arreglar los problemas del otro. No es una regla fija, pero es un perfil que se da sobre todo en hombres hacia mujeres.

Todas las mujeres que comentaron en mis redes dijeron haberse sentido así a menudo.

Solo un hombre reconoció lo cierto de esas palabras.

Otro entró a «disculpar» esa forma de actuar: según él, era «ayudar», «compañerismo».

Cuando le dije que lo que él llamaba compañerismo es paternalismo, no estuvo de acuerdo.

Porque el paternalismo, como el machismo, no se detecta desde dentro.

Hay que preguntarle a la otra si se siente infantilizada cuando, buscando escucha, desahogo y comprensión, recibe consejos y juicios.

El paternalismo se llama así por algo. Se construye sobre la idea de que hay alguien con autoridad que es responsable del otro. En la antigua Roma era el pater familias. Hoy es cualquiera cuando se relaciona con una mujer (y si es madre, más).

Armas de mujer

No queremos salvadores

Las mujeres estamos cansadas de explicar a los hombres de nuestro entorno que no los queremos ni como salvadores (sí, como en todos los cuentos de hadas en los que nos rescatan del peligro) ni como solucionadores.

Llevamos toda la historia humana resolviendo nuestros problemas como buenamente podemos, con la mierda de pocas herramientas que este sistema nos deja. Hemos sobrevivido a:

Desprecios, insultos y violaciones.

Quemas de brujas.

Eliminación de derechos.

Robos y apropiaciones culturales e intelectuales.

Corrientes de pensamiento misógino.

La historia de la humanidad es la historia de la misoginia. Y hemos sobrevivido, casi siempre con el apoyo de nuestras iguales.

Por eso las mujeres siempre hemos hecho círculos: alrededor del fuego, mientras se molía el grano o se lavaba la ropa en el río. En los pocos espacios donde se nos permitía ser libres (de expresión, al menos), entre otras mujeres, hablábamos, nos desahogábamos, nos reconocíamos, nos apoyábamos y nos sosteníamos.

La palabra empatía viene del griego empátheia, de pathos: lo que se siente, lo que se padece. La RAE la define como la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Y sin duda quien mejor empatiza con tus emociones es quien las ha vivido.

Por eso muchas mujeres hablamos un lenguaje común, verbal y no verbal. Por eso a una mujer, por muy desconocida que sea, le resulta fácil «leer» las emociones de otra y saber o sospechar qué necesita: seguramente ha vivido algo parecido.

Cuando alguien intenta darnos la solución, lo que sentimos no es agradecimiento. Las primeras veces lo aceptamos, porque es la reacción habitual del grupo de arriba y sabemos que, a sus ojos, nuestro sitio es el grupo de abajo. Poco a poco, si hay confianza o hartazgo, decimos que así no, que eso no es lo que necesitamos.

Entonces le toca al otro escuchar y no solo oír: responder a lo que pedimos y no a lo que él quiere dar.

Es comprensible que salte el piloto automático. A los varones se les educa para hacer, conseguir y reparar cosas, y eso les sigue empujando a vernos como un terreno en el que actuar, un reto que afrontar o algo que arreglar.

Pero no lo somos.

Confianza

Confío en ti hasta para dejar que te equivoques

Cuando trabajaba con familias de niños pequeños, hablábamos a menudo de la autonomía del bebé y de su desarrollo psicoafectivo y motor. Cuando un bebé empieza a gatear y a moverse solo, es normal sentir miedo por su seguridad. ¿En qué casa no entran los parques cuna, los suelos de goma eva y las barreras para las escaleras?

El desafío es entender que los bebés tienen una enorme capacidad de adaptarse al entorno en el que crecen. Cuando no se les coarta, exploran, aprenden sus límites físicos y entrenan sus capacidades.

Por supuesto, intentaremos que el entorno sea seguro.

Pero impedirle moverse, explorar y descubrir por miedo a una caída le hace menos apto, no más.

Si para evitarle caídas le llevamos de la mano o en volandas, evitamos la caída, sí, pero también el aprendizaje.

El amor también se demuestra con la confianza: confianza en que sus caídas y sus errores son parte del aprendizaje.

Las mujeres no somos bebés en desarrollo. Como colectivo somos más fuertes de lo que nosotras mismas imaginamos. Hemos sobrevivido durante siglos al odio visceral del poder. Seguimos sobreviviendo, e incluso destacando, en un sistema hecho a la medida del hombre (y me refiero al varón, no al hombre como especie).

Nuestra cultura, nuestra medicina, nuestro sistema económico, la explotación de los recursos, la crianza: todos los sistemas son androcéntricos. Y aquí seguimos, a pesar del desgaste que eso nos provoca.

Para terminar

Sois mayorcitos: aprended solos

Así que en casa, al menos, queremos paz, respeto y libertad. Queremos seguir educando a las futuras generaciones, pero hacia abajo. No nos pidáis que sigamos educando hacia arriba.

Y si queréis, hasta que desarrolléis toda la empatía que necesitamos, podéis aprenderos estas dos preguntas:

¿Qué puedo hacer por ti para que estés mejor? ¿Qué buscas?

— Nohemí Hervada

DISC: DESGASTE Y RECARGA

DISC: DESGASTE Y RECARGA

DISC · Mentoring · Sin filtros

Desgaste y recarga.

DISC mide la distancia entre cómo trabajas y cómo te gustaría trabajar. Lo que no mide es con qué recargas. Y ahí está la diferencia entre quien avanza y quien se quema.

DISC desgaste y recarga: una batería gris casi vacía con una sola carga en rojo

En estos últimos meses, trabajando con DISC, uso mucho una palabra que me resulta muy familiar. Me viene del ámbito maternal, de haber hecho asesorías personalizadas con cientos de madres en pleno posparto y puerperio: desgaste.

El desgaste es algo que las mujeres conocemos bien, por desgracia.

Además del desgaste de vivir que tiene todo ser vivo, las mujeres y las madres tenemos el «bonus» de la carga mental: la que no siempre se ve ni se cuantifica, pero que desgasta muchísimo.

La que no se va en el día libre.

La que no se va en vacaciones.

La que a veces ni siquiera se va cuando te acuestas.

Un desgaste silencioso y poco reconocido.

Análisis conductual

Qué es DISC

DISC es una herramienta de análisis, detección, desarrollo y adecuación del talento. Nos sirve para ver cómo trabajarías mejor y cómo lo estás haciendo ahora.

Por así decirlo, te ubica en tu punto ideal y mide la distancia a la que estás de él, o la distancia al punto al que quieres llegar.

A mayor distancia, más desgaste.

¿Significa eso que DISC te limita en un área en la que ahora no destacas?

No. Lo que te dice es que te costará más esfuerzo que hacer aquello para lo que tienes talento natural.

Por qué importa

Copiar estrategias sale caro

A veces nos planteamos una estrategia sin analizar si es para nosotras. Vemos a alguien a quien le funciona algo y queremos copiarlo. Es normal y está bien. Pero:

Quizá esa persona tiene un talento que tú no has desarrollado.

O quizá tú tienes un talento justo «opuesto» al que requiere esa estrategia.

Si no eres consciente de ello y de lo que supone, lo que vas a cosechar es frustración y desgaste.

¿Significa eso que estás condenada a hacer siempre lo mismo?

No.

Ninguna herramienta de análisis del comportamiento es una profecía. A no ser que tú creas que lo es.

Ya sabes: la profecía autocumplida. Por eso, para mí, lo importante al recibir un informe DISC es la sesión de análisis: para explicarte que lo que ves, todo lo que ves, se puede modificar.

Contrata tu informe DISC y tu sesión de análisis

Cómo te ayuda

Ningún perfil es malo

El quid de la cuestión es cómo hacer cambios para ir hacia un lugar en el que ahora mismo no estás. Te pongo un ejemplo.

Si eres una persona analítica, concienzuda y preocupada por la calidad, te va a costar mucho actuar de forma rápida y reactiva cuando la situación lo pida.

¿Es malo entonces ser analítica y concienzuda? Piensa en quien diseña los frenos de tu coche. ¿Quieres que sea alguien analítico y concienzudo, o alguien que improvisa con prisas por llegar a la fecha de lanzamiento?

Nada es malo.

Cada factor de comportamiento tiene un motor que lo impulsa y una preocupación principal.

Cada uno tiene sus prioridades y sus ritmos.

Todos son necesarios para que una empresa o un emprendimiento llegue a buen puerto. Todos tienen talento.

El problema es que esas diferencias de prioridades y ritmos causan conflictos que no siempre vemos como lo que son: diferencias en el modo de ver la situación, no conflictos personales en los que uno tiene razón y el otro no.

Volvamos al ejemplo. La persona analítica, por su situación personal o por la del mundo, necesita cambiar de estrategia y actuar de forma menos analítica y más proactiva. ¿Puede hacerlo?

Por supuesto. Pero le va a costar, porque tendrá que dejar de tirar del motor al que está acostumbrada:

Aumentar su capacidad de asumir riesgos.

No retrasar la acción buscando el producto perfecto.

Al final, DISC es una herramienta de autoconocimiento para planear estrategias con inteligencia. No sirve de nada seguir el plan que le funcionó a otra persona si su motor y el tuyo son distintos. Y no solo eso: aquí es donde entra la recarga.

Lo que DISC no mide

Los motores de recarga

DISC mide el desgaste porque analiza la distancia entre dónde estás y adónde quieres ir. Lo que no mide es tu capacidad de recarga.

Hay emprendedoras con una situación personal más favorable que otras, y eso también cuenta a la hora de cambiar, aplicar estrategias y obtener resultados.

Cada una de estas circunstancias suma desgaste y resta recarga:

Eres madre de hijos pequeños, quizá bebés.

Tu pareja no te apoya en tu decisión de emprender, o te boicotea con pullitas como «para qué te complicas» o «por qué te gastas dinero en eso».

Vas muy justa de dinero y no tienes colchón para invertir sin sentir que se lo quitas a tu familia.

Tienes poca o ninguna formación en ese ámbito profesional.

Te falta experiencia práctica para hablar de tu servicio con autoridad.

El mundo digital se te hace cuesta arriba y no conoces las herramientas con las que tienes que trabajar.

Y no hablemos de si tienes problemas de salud o cuidas además de personas dependientes.

Ahora imagina lo contrario:

No tienes hijos a tu cargo.

Tu pareja no estorba: te alivia carga y apoya tus decisiones y tus proyectos.

Tienes dinero para afrontar el cambio con cierta tranquilidad.

Tu tiempo es tuyo.

Tu bagaje profesional es potente y conoces las herramientas digitales, aunque sea de usarlas por entretenimiento.

En esas circunstancias tienes muchos motores de recarga. Puedes permitirte más desgaste para cambiar tu estrategia profesional en un plazo razonable.

Por eso a unas personas parece que todo les funciona y a otras no les funciona nada.

Es verdad que muchas veces es porque unas trabajan mucho y otras no. Pero no siempre es eso, o no solo eso. No todo es cuestión de echar horas. Hace falta una estrategia personalizada.

Cómo trabajo

Qué es el mentoring

El mentoring como yo lo entiendo no es solo «te ayudo a llegar donde yo estoy». Es también «de la forma más adecuada a tu perfil».

No vendemos plantillas estratégicas universales, porque cada persona tiene talentos y circunstancias diferentes.

Ni siquiera vendemos nuestra propia estrategia, porque nuestras clientas no son nosotras.

Trabajar más de una década asesorando a madres me dio una capacidad que no tenía: escuchar y mirar desde un lugar que no fuera mi propio yo. Ahí entendí que lo que me servía a mí no les servía forzosamente a las demás, porque ellas no eran yo.

Aprendí a proponer con la otra persona en el centro, no yo.

Aprendí a no convertirme en el centro de este trabajo y a tener claro mi objetivo profesional.

Aprendí a primero recabar y luego aportar.

Hoy, en mentoring, aunque en otro ámbito, aplico mucho de ese aprendizaje. Analizo no solo el desgaste, sino la capacidad y la velocidad de recarga de mis clientas.

Por eso llevo meses trabajando todos mis servicios de mentoring con DISC: empezamos con mucha información valiosa y concreta, lo que nos ahorra tiempo y nos deja hablar antes de presente y de futuro.

Mis clientas, sus resultados y los cambios que han conseguido son mi carta de recomendación. Lee sus testimonios.

Para terminar

Antes de copiar otra estrategia

Antes de copiar el plan que le funcionó a otra, hazte dos preguntas: ¿cuánto me va a desgastar? y ¿con qué cuento para recargar?

¿Y tú? ¿Sabes qué te desgasta y con qué recargas?

— Nohemí Hervada

No hablen por nosotras

No hablen por nosotras

Maternidad · Política · Sin filtros

No hablen por nosotras.

Las campañas electorales se están convirtiendo en una especie de suero de la verdad de nuestra clase política. Y cuando hablan de madres, se les ve todo.

No hablen por nosotras: una urna gris y una papeleta roja con forma de escudo

Las madres llevamos años reclamando tener voz en política: que se escuchen nuestras reivindicaciones de primera mano y que se tengan en cuenta. Voto ya tenemos. Pero cuando no hay ninguna opción que te represente, tu voto no vale tanto como debería.

En las pasadas elecciones generales muchas mujeres nos sentimos huérfanas. Se votó más con el miedo que con la esperanza. Muchas decidimos votar en contra más que a favor. Como dijo, muy acertada como siempre, mi amiga Irene García:

«Votamos en defensa propia».

Independientemente de vuestra ideología, si sois madres de ese grupo invisible para los medios que, como yo, decidisteis que maternar también es un derecho que queríais ejercer sin renunciar a él ni delegarlo en terceros, habréis sentido la indefensión de saber que, votarais lo que votarais, ningún partido iba a apoyaros en esa decisión.

Lo que pedimos

Seis meses como mínimo

Llevamos años reclamando un permiso de maternidad de, como mínimo, 6 meses. Una reclamación que responde primero al derecho del bebé y, evidentemente, también al de la madre, que, no lo olvidemos, es la que gesta, pare y amamanta, por mucho que a la PPiiNA (Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles) no le guste.

Resulta que no era posible, que no había fondos. Hasta que aparecieron, de vete a saber dónde, para ampliar el permiso del padre.

¿Estamos en contra de que se amplíe el permiso del padre?

Por supuesto que no. Pero no es justo, ni moral, ni biológica, ni fisiológicamente, ampliar un derecho cuando los otros dos protagonistas, que van delante, aún no tienen garantizados los mínimos.

Actualización 2026: desde que escribí esto, los permisos se igualaron y ampliaron. Con el Real Decreto-ley 9/2025, cada progenitor tiene 19 semanas (17 por nacimiento más 2 para cuidado), iguales e intransferibles, con 6 semanas obligatorias tras el parto; las familias monoparentales tienen 32. Para la madre, sigue siendo bastante menos de seis meses. Fuente: La Moncloa.

Por qué

Primero el bebé y su madre

Porque el bebé tiene derecho a ser nutrido por su madre sin restricción de tiempo, al menos hasta que sea capaz de tomar otros alimentos y de ser cuidado por extraños sin que se resienta su apego seguro con su cuidadora principal: su madre.

Porque quien ha gestado y parido necesita un tiempo de adaptación física, emocional y social muy superior a 16 semanas. Creer que ese periodo es «repartible con el padre» es ningunear el propio proceso biológico y mental de la gestación y el parto.

Porque no siempre hay «padre», y esa realidad se obvia demasiado a menudo. La mayoría de las familias monoparentales de nuestro país son monomarentales: según el INE, el 81,4 % en 2020. Pero hasta en el lenguaje tergiversamos la realidad.

Porque cuidar a los hijos no es una especie de servicio civil obligatorio, como hemos oído a algunos padres durante su permiso de paternidad. Para la mayoría de la clase política, el cuidado es una especie de impuesto que no nos gusta pagar y que intentamos evadir o repartir para tocar a menos. No se trata de cambiar pañales, señores y señoras políticos. A ver cuándo lo entienden.

Porque si al final lo hacen, tampoco merecen medallas como si fueran héroes. Ser un padrazo es directamente proporcional a ser una mala madre, y hacer campaña con la responsabilidad de los progenitores en el cuidado de sus hijos es moralmente deleznable.

Porque el cuidado es la base de la reproducción y la supervivencia de los mamíferos, especialmente de los humanos, cuyo desarrollo es especialmente largo. Los primeros años de vida son un periodo muy sensible que requiere algo más que comer lo suficiente para no morir de hambre, estar limpio y a resguardo.

Porque nuestros bebés tienen derecho al cuidado óptimo, y ese es el que provee su madre cuando está dispuesta a darlo sin sentir que pierde derechos, poder adquisitivo o calidad de vida.

Por eso:

Anunciar como medida permisos iguales e intransferibles para este primer periodo sensible del bebé es no entender nada de nada.

Prometer guarderías de 0 a 3 años es reírse de las necesidades de los bebés y de sus madres.

Ensalzar a mujeres que a la semana de parir ya están «emprendiendo por el mundo» es un insulto a las madres. Refleja una ignorancia supina de lo que supone el hecho maternal, de las necesidades del binomio madre-bebé y de las profundas repercusiones de todo lo que se hace o se deja de hacer en ese periodo.

El ejemplo

Emprender a la semana de parir

En plena campaña, Isabel Díaz Ayuso, entonces candidata del PP a la Comunidad de Madrid, puso como ejemplo a una mujer que acababa de dar a luz y ya se había puesto a trabajar. Así lo recogía un tuit de entonces:

«Díaz Ayuso pone de ejemplo y defiende a una mujer que acaba de dar a luz y ya se ha puesto a trabajar. Es decir, que renuncia a sus derechos. Pero atentos a lo que dice de las "mujeres de la izquierda"…» — @Sayo_cab75, 14 de mayo de 2019

Es un insulto, sobre todo:

A las mujeres con empleos precarios, a los que no quieren «volver» pero tienen que hacerlo porque su subsistencia depende de ello.

A las mujeres que sufren depresión posparto, la mayoría de las veces sin diagnosticar, porque ya se sabe que las mujeres somos tan emocionales que nuestros síntomas graves se confunden con nuestro día a día. Todo el mundo sabe que la depresión posparto se cura dejando al bebé y volviendo al curro, claro que sí.

A las emprendedoras que luchamos cada día por levantar negocios que nos permitan vivir y hacer eso que la sociedad nos prometió en falso: conciliar.

A Isabel Díaz Ayuso el derecho a tener 16 semanas tras el parto le parece cosa de «víctimas de izquierda». Me gustaría verla siendo camarera de pisos en un hotel, volviendo a hacer 20 habitaciones y 5 salidas, más los pasillos de las zonas comunes, a la semana de parir.

Cargando fardos de ropa sucia y empujando carros llenos de toallas, sábanas y productos de limpieza. Retorciendo cientos de veces la fregona que limpia los suelos que pisan quienes van al hotel a descansar, mientras su útero se retuerce con los entuertos del posparto y sus pechos se hinchan por pasar 10 horas sin amamantar a un bebé que vete a saber con quién estará.

A ver lo que le duraba esa ideología de «menospreciar los derechos de las trabajadoras» en esas circunstancias.

Que muchas hayamos tenido que buscar fórmulas para emprender porque no teníamos otra alternativa válida no es excusa para imponérselo a las demás. Algunas somos privilegiadas porque pudimos sacar adelante nuestro emprendimiento con un bebé a la teta. Pero ESO ES UN PRIVILEGIO que no todas tienen, señora Díaz Ayuso.

Al parecer, usted solo conoce emprendedoras premium, que pueden permitirse emprender por el mundo a la semana de dar a luz. No creo que hable de:

La peluquera del barrio, que trabaja 10 horas diarias de pie.

La que trabaja en una tahona y se levanta a las 3 de la mañana a hacer pan, además de la jornada de venta al público.

La que monta un restaurante y prácticamente vive allí para sacarlo adelante.

Esas emprendedoras, aunque quisieran (y ya le digo yo que, por mucho que les guste su trabajo, no quieren volver a la semana de parir), no pueden emprender con sus bebés de 7 días.

En definitiva: cada vez que ustedes hablan de mujeres, dan vergüenza. Cada vez que hablan de política referida a las familias, dan asco. Mucho asco.

La conciliación según ellos

«La generosidad de mi pareja»

Borja Sémper, entonces candidato del PP a la alcaldía de Donostia, respondía así en una entrevista a la pregunta «¿Qué hace para conciliar con la familia?»:

Recorte de prensa: Borja Sémper responde que para conciliar se aprovecha de la generosidad de su pareja
«Aprovecharme de la generosidad de mi pareja».

Al menos fue sincero: la conciliación de muchos se llama «mi pareja». O «mi madre».

Actualización 2026

Siete años después, igual

Escribí este post en la campaña de 2019. Siete años después, la Ley de Familias sigue en un cajón. El Gobierno la llevó al Congreso en 2023, la volvió a enviar en marzo de 2024 y desde entonces acumula decenas de prórrogas del plazo de enmiendas, sin fecha de debate.

En septiembre de 2026, el Congreso votó una proposición no de ley de Podemos que pedía aprobarla de forma inmediata. El resultado:

177
Votos en contra: PP, Vox, PNV y Junts
147
Abstenciones: el PSOE, el partido del Gobierno que la impulsó
19
Votos a favor

Unos la tumban. Otros, los que la redactaron, se abstienen. Ninguno la saca del cajón.

Y aunque la ley se aprobara mañana, no da a las madres lo que llevamos años pidiendo: tiempo para criar. El permiso por nacimiento ya es de 19 semanas por progenitor, iguales e intransferibles. Para la madre que acaba de parir y amamanta, siguen siendo poco más de cuatro meses. No seis.

Cambian los nombres en las listas. No cambia quién se queda fuera.

Para terminar

No hablen por nosotras

Así que no hablen por mí ni por la mayoría de las madres que conozco. Madres que cada día intentan satisfacer las necesidades de los suyos, casi siempre a costa de ellas mismas, de su poder adquisitivo y de su calidad de vida.

Y créanme: ese espíritu de «sacrificio» no es para alabarlo. De hecho, nos repatea que en mayo aparezcan campañas de marketing que refuerzan ese estereotipo como si fuera una virtud que mantener. No queremos que nos alaben por estar siempre a disposición de todos sin que se nos tenga en cuenta ni se nos escuche.

Queremos RESPETO.

Queremos poder ejercer nuestros DERECHOS, todos.

Queremos IGUALDAD en lo que somos iguales y EQUIDAD para contemplar nuestras diferencias con justicia.

A ver si se enteran de una vez.

— Nohemí Hervada

El chico que vivía bajo el puente

El chico que vivía bajo el puente

Sociedad · Clasismo · Sin filtros

El chico alto, rubio y guapo que vivía bajo el puente.

Parecía sacado de una serie de vikingos. Y era invisible. Una tarde de competición infantil, un puente y la pregunta incómoda de qué nos separa de él.

El chico que vivía bajo el puente: un puente de siete arcos y, bajo uno de ellos, una silla vieja y una figura en rojo discontinuo, casi invisible

Parecía un personaje de cualquier serie de vikingos. Podría haber sido modelo. Rubio, alto, con una barba que, a pesar del evidente descuido, no ocultaba lo atractivo que había debajo. Envuelto en ropa sucia: no esa suciedad honorable que tienen los héroes, sino la suciedad que invisibilizamos.

Alrededor, un grupo cada vez más grande de gente: niños, niñas y jóvenes con sus familias, y alguna que otra exhibición de cochazos con la excusa del deporte infantil. Todo envuelto en una música muy mal escogida que, como si fuera a propósito, no paraba de recordarnos que vivimos en plena era del culto, no ya al cuerpo, sino a la ostentación.

En medio de ese ir y venir de gente por un barranco polvoriento, como en un western, él parecía un fantasma. No por terrorífico, sino por invisible.

El fantasma

Como quien sabe que molesta

Caminaba con la mirada baja y perdida, como quien se ha acostumbrado a no ser visto a pesar de su altura y de desentonar con la imagen del grupo. La primera vez que pasó frente a mí intenté mirarle a los ojos y no encontré su mirada. Pasó rápido, como quien sabe que molesta con su sola presencia.

Le seguí con la mirada hasta que se paró en su destino: una especie de silla vieja y un montón de lo que, para nosotros, sería basura. Llamarlo «casa» me parece un vergonzoso eufemismo. Un rincón inhóspito con la única bondad de tener techo. El puente.

La amenaza

«Vivir bajo un puente»

Sentí angustia y pensé en todas las veces que había oído esa expresión. De niña y de adolescente se usaba:

Como metáfora del desafortunado destino de algunos (merecido, según lo moralizante que fuera el discurso).

O como amenaza, horriblemente literal para la mente de un niño, si no aprovechábamos nuestras oportunidades.

Me pareció escuchar la voz de mi padre pronunciando esas palabras que, en su caso, eran totalmente absurdas: carecía de autoridad moral para dar a sus hijos cualquier lección de vida. En cualquier caso, la imagen del puente como único refugio se hizo realidad viendo a aquel joven.

Nosotros

La clase media que nos hemos creído

Yo estaba allí con mis hijos, agradeciendo ser de ese grupo de personas que nos hemos creído que somos clase media porque los fines de semana vamos en nuestro coche a que nuestros hijos compitan con otros niños y niñas por un minuto de gloria y una medalla de latón tan cutre que la insignia se despega antes de llegar a casa.

Pero ahí estamos: riendo, animando, aplaudiendo. A veces, incluso, siendo unos impresentables cuando animamos a nuestros hijos a machacar al resto.

Y en ese contexto, el joven vikingo cuyo hogar es el puente, ese al que ni miramos, nos coloca automáticamente en la cúspide de la pirámide. Porque nosotros tenemos casa y trabajo. ¡Nosotros no vivimos bajo un puente! ¡Nosotros demostramos que no somos unos fracasados!

Porque en este aquí y ahora de nuestro mundo, el éxito es eso: no vivir bajo un puente.

Aunque nuestra hipoteca nos obligue a dedicar la vida a quien quiera que sea nuestro amo y nos quite el tiempo de vivir de verdad.

Aunque nuestro cochazo sea solo una forma de disimular con lo exterior lo pobres que somos por dentro.

Aunque nuestras creencias más profundas sean más asquerosas que la ropa sucia que evitamos mirar.

Da igual. Nosotros no acabamos bajo un puente.

Las preguntas

¿Con qué derecho me acerco?

No pude evitar preguntarme qué, por qué, cómo. Quería saber cómo había acabado bajo aquel puente un chico joven, alto y guapo. (Y no, esto no es una frivolidad: a los guapos les va mejor en la vida, y si no lo creen, piensen en la imagen habitual de las personas sin hogar.)

Quería acercarme y decirle:

«Hola, no eres invisible, te veo. ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo?»

Entonces pensé con qué derecho irrumpo yo en la vida de alguien solo porque creo que está en una posición desfavorecida. Me escuché a mí misma hablando de estereotipos, de paternalismo, de capacitismo, de la cara oculta del voluntariado que demasiadas veces usa a quien recibe la ayuda como excusa para alimentar el propio ego.

¿Cabría la posibilidad de que estuviera exactamente donde quería estar?

¿De verdad alguien podría escoger aislarse, invisibilizarse, desdibujarse?

No tengo la respuesta. La historia de ese joven solo la sabe él. Y quizá pequé por defecto.

Pasó delante de mí un par de veces más, con unas bebidas en las manos. Cada vez, la misma búsqueda infructuosa de sus ojos. Cada vez, su paso ligero, decidido, casi flotante, sin reparar en lo que le rodeaba.

Me pregunté si nosotros también nos habríamos vuelto invisibles para él. Si éramos una especie de cuerpos que vibraban en una frecuencia inaudible para él, igual que él para el resto de los que estábamos allí.

Los niños

Hasta la miseria se ha vuelto común

Mi hija y otras niñas de su edad jugaban cerca de donde estaba él. Otros niños y niñas pasaban cerca en bici o correteando, y me llamó la atención que, durante el rato que estuve observando, ninguno se acercó a él.

Me acordé de mí misma de niña, acercándome a hablar con todo lo que me parecía interesante o simplemente diferente. Recuerdo la primera vez que vi a «un negro» y a «un enano», como se decía entonces. Recuerdo mi reacción exagerada y cómo mi madre, avergonzada, me cogía de la mano para alejarme y decirme que a la gente no se la señalaba.

Y allí ninguno de aquellos niños vio nada interesante ni diferente. Quizá es que todo se ha vuelto común, incluso la miseria. No lo sé.

Mi reacción

No hice nada

Sé que estuve mal mucho rato. Posiblemente una mezcla de tristeza, compasión y vergüenza. Quizá mi propia reacción sea la prueba de mi propio clasismo.

No sé si había una reacción buena y una mala. Como suelo decir en mis cursos, casi siempre importa más la motivación que la acción, y la reacción que la acción. Podría haber reaccionado de otro modo. Podría haber «hecho» algo más que observar y pensar.

El caso es que no hice nada.

Nada, salvo hablar con mi hijo. Le hablé del chico que vivía bajo el puente y de lo invisibles que se vuelven a veces las personas. Y me dijo que él sí lo había visto y lo había mirado. Que se preguntó por qué estaría allí.

Y en mi soberbia comodidad de mujer de clase media, con coche de gama media e hipoteca, que lleva a sus hijos a unas competiciones con las que está profundamente en desacuerdo, sentí el hipócrita alivio de pensar que algo estaba haciendo bien.

Actualización 2026 · Los datos: según la última encuesta del INE (2022), en España hay 28.552 personas sin hogar atendidas en centros asistenciales. Pero esa cifra solo cuenta a quienes acuden a recursos oficiales: la entidad HOGAR SÍ estima que la cifra real ronda las 37.000, y que un 10 % de la población adulta ha dormido al menos una noche en la calle por dificultades económicas. Fuente: HOGAR SÍ.

Para terminar

Cuando toca rendir cuentas sin máscaras

Pero en el fondo, cuando toca rendir cuentas a una misma, llevo varios días pensando si el chico alto, rubio y guapo que vive bajo el puente estará bien. Si preferiría estar en otro lugar.

Pensé que esa podría haber sido mi historia cuando, con 19 años, me fui de casa sin trabajo y con muy poco dinero en el bolsillo.

Quizá la única diferencia que hizo que yo no acabara viviendo bajo un puente, como tantas veces vaticinaba mi padre, fue que tuve suerte. No ese tipo de «suerte meritocrática» que tanto oigo y tanto asco me da. Tuve suerte porque siempre tuve personas con quien contar.

Hoy, que sigo recibiendo tanto de tanta gente que quiero y me quiere, el chico alto, rubio y guapo que vive bajo el puente me obliga a ser aún más agradecida.

¡Gracias a las personas de mi vida!

P. D.: Y no, no era alcohol.

— Nohemí Hervada

Por si muero

Por si muero

Vida · Duelo · Sin filtros

Por si muero.

Tengo una costumbre algo macabra: antes de subir a un avión me despido con «por si se cae el avión, que sepas que…». Y no pienso dejarla.

Por si muero: un móvil con un mensaje rojo con un corazón y un avión despegando

Vivo en una isla, lo que supone viajar bastante en avión. Y tengo una costumbre, algo macabra para algunas personas: despedirme con la frase «por si se cae el avión, que sepas que…».

A la mayoría de la gente le parece de mal gusto mencionar la muerte o la posibilidad de un accidente mortal. Si me paro a pensarlo, es normal: no queremos pensar que nos pueda pasar, precisamente porque sabemos que nos puede pasar.

Morirse es facilísimo. Como dice el refrán: «para morirse solo hay que estar vivo».

Por eso todos los vivos intentamos no pensarlo demasiado, para no amargarnos la existencia. Lo cierto es que yo pienso bastante en la muerte, porque me ha visitado de cerca y se ha convertido en una especie de enemiga íntima.

Lecciones

Lo que me enseñó la muerte

La muerte me ha dado lecciones de vida, de esas que te hacen replantearte muchas cosas:

Se me murió mi segundo bebé y perdí de golpe la inocencia. Aprendí a ver la cara B de la parte más bonita de la vida. Lo conté en Sí duele, mucho. Pero no vas a morir.

Se murió mi madre de repente y me di cuenta de que los «mañana hablamos» a veces no son posibles. Que se nos quedan conversaciones pendientes porque vivimos creyendo que somos, si no inmortales, sí longevos. Y no siempre es así.

La muerte no siempre avisa. Vivir es estar permanentemente en riesgo de morir, y no somos conscientes.

Y está bien que sea así. Pero no tanto.

El filtro

Saber que puedes morir es un aliciente para vivir

Aunque parezca contradictorio, ser consciente de que te puedes morir es un gran aliciente para vivir. Es:

Un filtro perfecto para saber qué es esencial y qué es superfluo, qué es prioritario y qué no.

Un examen implacable para saber qué gestionas desde el amor y qué desde el miedo.

Un espejo que te enfrenta a tu ego como nada más.

Con esa dosis brutal de verdad que solo dan los duelos, porque en ellos estás sola con tu dolor. Y en el dolor no hay máscaras que sirvan.

Modo avión

Mis últimas palabras: «te quiero»

Cuando me siento en el avión, los últimos mensajes que mando antes de poner el modo avión me dicen quiénes son las personas de mi vida.

Es un poco macabro, sí. Pero por unos segundos me imagino que muero estrellada y que mis últimas palabras fueron «te quiero».

Por si se cae el avión, que sepas que te quiero.9:55 ✓✓

Mi último mensaje antes del modo avión

Cuando publiqué esto en Facebook, tuvo más de 200 reacciones y se compartió 150 veces. Quizá no soy la única que piensa en esto antes de despegar.

Para terminar

No esperes al modo avión

Lástima que a veces tengamos que pensar en la muerte para decirlas.

Ojalá la vida nos motivara igual a vencer la vergüenza, el orgullo y el miedo, y a quedarnos con lo que de verdad importa.

— Nohemí Hervada

Si te gustó la película Passengers quizás deberías leer esto

Si te gustó la película Passengers quizás deberías leer esto

Cine · Relaciones tóxicas · Sin filtros

Si te gustó Passengers quizás deberías leer esto.

Hollywood sabe que llevamos un romántico dentro deseando celebrar finales felices. Y lo usa para vendernos como amor lo que, visto de cerca, es un secuestro.

Passengers: una fila de cápsulas de hibernación, una abierta en gris y otra abierta en rojo, unidas por una flecha

Hollywood sabe que la mayoría llevamos un romántico dentro deseando salir a celebrar los finales felices. Bueno, lo sabe Hollywood y cualquiera que quiera vendernos algo. Por eso estamos inundados de mensajes que idealizan la pareja como el súmmum de nuestras aspiraciones.

Y por eso crecemos con el detector de violencia, machismo y toxicidad totalmente desajustado. Normal, cuando desde niñas nuestros modelos son princesas ñoñas cuya única meta en la vida es ser lo bastante bellas para que algún príncipe las encuentre atractivas, hasta el punto de besarlas incluso muertas o inconscientes.

«Veo a una mujer inconsciente y puedo besarla sin molestarme en saber si ella querría o no». Caldo de cultivo de la cultura de la violación.

El marco

Acoso disfrazado de amor

En ese marco cultural que disfraza de amor el acoso, acabamos viendo películas como Crepúsculo y similares, o tarareando canciones en las que las mujeres no son más que herramientas para el placer de un machito bronceado, con barbita cuidadosamente descuidada, que se mueve como si nos concediera el inmenso placer de compartir planeta con él (véase Maluma o similares, porque parece que los fabrican en serie).

Y aquí una, que lleva unos añitos trabajando esto de ver más allá del «chico guapo y valiente conquista a chica guapa para hacerla feliz» (o «para hacerla mujer», que diría mi ídolo de infancia, Miguel Gallardo), va por la vida con el radar antirrelaciones tóxicas tan afinado que rara vez disfruta de una canción, una novela o una película taquillera.

Tras este preámbulo necesario, os cuento que vi Passengers hace unos días y, según avanzaba la película, me iba subiendo la mala leche.

Aviso de spoiler: si no la has visto, no sigas leyendo, porque la voy a destripar a gusto.

El argumento

Despierto, solo y con 90 años por delante

Miles de personas (unas 5.000) hacen un viaje interestelar de 120 años hacia otro planeta. Viajan en hibernación, para despertar al llegar y disfrutar de una vida al más puro estilo Tierra Prometida.

Durante el viaje, la nave choca con un meteorito y una de las cápsulas falla: uno de los pasajeros, Jim, despierta 90 años antes de tiempo. El dilema de la historia:

Seguir el viaje despierto, SOLO, sabiendo que morirá de viejo antes de llegar.

O despertar a alguien más para que comparta su «destino».

Por supuesto, el pobre chaval es guapo, porque a los guapos se lo perdonamos todo más fácilmente: ya sabéis, el efecto halo. Que se lo digan al señor Grey: quítale el dinero y la guapura, y estaría detenido por acoso en el segundo capítulo.

Nuestro apuesto protagonista intenta por todos los medios ser buen chico y no cargar a nadie con su mierda de suerte. Todo eso puntúa, claro. No vayamos a pensar que es un egoísta sin más: él lo intenta.

Intenta arreglar su cápsula y, al comprobar que no puede, intenta aprender a vivir solo en la nave, sin más compañía que un barman androide (que, como diría Ángel Sanchidrián, es lo que le da calidad a la película).

La chica

No se obsesiona: «se enamora»

Y, por supuesto, aparece la chica, Aurora.

Porque la no soledad no va de estar acompañado de un colega, sino de tener la novia que tú escojas, aunque ella no quiera.

La ve, le gusta y se pone a averiguar más sobre ella. Tras ver sus vídeos de presentación para el proyecto de repoblación cósmica, se obsesiona con ella.

¡Ay, no, perdón: se enamora! Que es la forma de explicar que alguien ve tu cara y tu cuerpo, te oye hablar a una cámara y cree que eres la persona de su vida, hasta el punto de pasar por encima de tus deseos y tus derechos para que te conviertas en la herramienta que cumpla los suyos.

Deseos y derechos

Mis deseos por encima de tus derechos

Mientras veía cómo avanzaba la película, no podía dejar de pensar en la gestación subrogada. Por ese mensaje de: «quiero ser madre o padre y, como no puedo por X, tengo derecho a conseguirlo por todos los medios a mi alcance»:

Aunque sea saltándome las leyes.

Aunque sea utilizando a los demás.

Aunque sea pisoteando sus derechos.

Porque todo el mundo sabe que los deseos de algunos están por encima de los derechos de otros, ¿no?

La mentira

Condenada a cadena perpetua

Como Hollywood hace muy bien su trabajo de moldear la conciencia colectiva, el guapito despierta a la chica y, por supuesto, no es sincero.

Porque empezar una relación con la única persona a la que vas a ver el resto de tu vida diciéndole que la has condenado a cadena perpetua en una nave espacial, que la has privado de su futuro porque tus deseos están por encima de sus derechos, no es buena táctica de seducción.

Así que le cuentas una milonga, sabiendo que muy mal se te tiene que dar para no acabar liándote con ella (no hay competencia, chaval, y eres guapo y estás cachas).

La moralina vomitiva llega tras el lógico desenlace: la chica se entera de la verdad (bendito androide sin conciencia) y se cabrea muchísimo, con todo el derecho del mundo. Le dice que se vaya a la mierda… Ah, no, que en la mierda ya están: él por accidente y ella por voluntad de él. Bueno, pues le dice que viva su mierda sin ella.

El final

El amor triunfa

Pero ninguna película que se precie acabaría castigando al guapo y dejando a la guapa cabreada y sola. Porque, en el fondo, todos sabemos que es mejor estar acompañadas de un guapo egoísta e infantil que solas con nuestra razón y nuestra dignidad. Así que, al final, el amor triunfa.

Viven su vida solos en su nave, se montan un huertecito cual Adán y Eva y mueren en la nave dejando un mensaje de amor eterno:

«El fin justifica los medios».

Para terminar

Síndrome de Estocolmo con final feliz

Y en esta exaltación del síndrome de Estocolmo hecha película, soltamos la lagrimita pensando que hemos visto otra película con final feliz.

¿O no?

— Nohemí Hervada

Por qué las mujeres son mejores líderes que los hombres

Por qué las mujeres son mejores líderes que los hombres

Por Andrés Gananci

¿Por qué las mujeres son mejores líderes que los hombres?

Este debate sobre quiénes son mejores,  los hombres y las mujeres, se ha llevado desde tiempos inmemorables.

Las mujeres siempre han tenido mejores habilidades gerenciales y están dotadas de ciertas habilidades específicas útiles para el liderazgo. Desafortunadamente las mujeres han sido siempre  menospreciadas y la sociedad no cree que sean mejores como líderes. Es una realidad que no obtienen la igualdad en muchas plataformas sociales.

Aunque las mujeres hacen la misma cantidad de trabajo con la misma cantidad de compromiso, no les pagan igual que  a los hombres (brecha salarial).

Las mujeres son subestimadas en los campos de gestión aunque hay ciertos indicadores que demuestran que las mujeres son mejores líderes que los hombres. Sigue leyendo este artículo para conocer más:

Son mejores en la administración

Las mujeres han estado a cargo del hogar desde tiempos pasados. Saben cómo gastar y ahorrar dinero incluso cuando este es escaso. En los últimos años  con su incorporación al mundo empresarial se ha comprobado que las mujeres son mejores gerentes pues saben cómo manejar de manera eficiente los recursos, cómo asignarlos y cómo mantener un equilibrio.

La mayoría de las mujeres optan por el «enfoque de la lista de cosas por hacer», lo que las convierte en profesionales de planificación y programación. La mayoría de los hombres optan por el enfoque de «como vamos yendo vamos viendo» que, a menudo, no funciona a su favor.

Las mujeres poseen muchos rasgos que, a ojos de sus compañeros de trabajo y subordinados, las califican como mejores gerentes.  Son mucho más consideradas con las personas que trabajan para ellas y  tienen la motivación de crecer junto con los demás en una organización.

Motivan a los demás

Motivar a los demás es una cualidad que no todos poseen pero las mujeres, en general, son motivadoras. Las mujeres tienen muy desarrollada la intuición que, a menudo, sale a la luz cuando se necesita.

Ellas saben muy bien lo que te motiva y lo que desencadena tus miedos así que  pueden generar fácilmente ideas para alentarte y motivarte.

Algo a lo que cada vez se le da más importancia: las emociones. Las mujeres lidian mejor con ellas que los hombres que no están tan acostumbrados a manifestarlas. Las mujeres pueden hacerse cargo fácilmente de situaciones en las que los empleados están desanimados. Ellas energizan, llenan de confianza y motivan a ver la luz al final del túnel.

Un estudio también revela que las personas que trabajan con mujeres están más comprometidas que las personas que trabajan con hombres.

Son buenas para colaborar con las personas

Las mujeres se sienten cómodas trabajando en sistemas colaborativos. Se les da bien fomentar la unión en sus equipos.

Están acostumbradas a desempeñar muchos roles a la vez porque llevan toda la historia haicéndolo. Compaginar el trabajo  en casa y fuera, hijos, mayores, compras, gestión de recursos, etc. LAs familias funcionan como pequeñas organizaciones y ellas tienen práctica en buscar el bienestar de todos.

Los hombres priorizan sus características alfa-masculinas para dirigir y suelen tener un estilo de liderazgo diferente, más jerárquico  y menos grupal lo cual es un impedimento para el buen avance de una empresa.

A las mujeres les gusta trabajar en equipo, compartir sus opiniones e ideas y encontrar una solución para el problema que beneficiará a todos los miembros del equipo.

Saben buscar el éxito en contra de las probabilidades

Sí, algunas personas dirían lo contrario, pero las mujeres saben  cómo alcanzar sus objetivos contra viento y marea. ¿Sabes por qué?

Porque siempre han enfrentado algún tipo de discriminación,  restricciones  y limitaciones.  Que muchas mujeres estén lográndolo no significa que no sigan teniendo estos problemas. LAs que lo consiguen son un ejemplo de tesón y fortaleza.

Los hombres nunca se darán cuenta de lo que es ser subestimado desde su infancia.Todas las niñas y mujeres se han enfrentado a esto en algún momento.  Eso les da a muchas un impulso  extra para demostrar que las personas que ponen una barrera en su camino están equivocadas, que ellas pueden alcanzar el éxito en cualquier camino en el que estén trabajando.

Su ética empresarial es más fuerte

Las mujeres tienen una ética comercial más fuerte cuando se las compara con la de los hombres.

Los hombres suelen considerar que la ética empresarial es aplicable solo a las empresas, las  mujeres la consideran más allá de los negocios y fuera del ego. Las mujeres consideran el derecho de los demás en su  búsqueda de la equidad. .

Dado que el comportamiento ético es altamente valorado en cualquier organización, las mujeres tienen una mayor posibilidad de ser líderes. Las mujeres también son más responsables de lo que hacen y   bastante transparentes.

Están cargadas de paciencia

Las mujeres, definitivamente, tienen mucha más paciencia que los hombres. No  apresuran  las cosas sin pensarlo bien. Saben que las decisiones no deben tomarse a toda prisa. Se toman un tiempo para respirar  y profundizar más antes de sacar conclusiones precipitadas cuando se trata de decisiones comerciales.

Sabemos también que las mujeres manejan el estrés de manera más eficiente que los hombres. El estrés puede desdibujar tu capacidad de toma de decisiones a veces y llevarte a tomar decisiones que arruinen  tus posibilidades de ascenso.

Poseen mejores resultados de comunicación

Con frecuencia escuchamos  chistes burlándose de  cuánto  hablan las mujeres. Es un cliché instalado en nuestra sociedad pero es eso, un cliché, las mujeres no hablan solo de banalidades o por hablar.

Las mujeres hablan con sentido la mayoría de las veces.Tienen una habilidad única para pensar racionalmente sobre todo.Tienden a analizar  las cosas en profundidad y suelen encontrar soluciones efectivas. Pueden comunicarse  tácticamente con las personas  en sus tratos comerciales sin ningún problema.

Sus habilidades innatas les  ayudan a aplicar sus ideas en el mundo corporativo de manera eficaz. Una mejor comunicación, necesaria para dirigir una empresa,  facilita el flujo de información de una manera eficiente.

Mientras que los hombres prefieren la acción sobre las palabras, las mujeres prefieren hablar durante una discusión y luego continuar con el trabajo.Tienen una gran capacidad de escucha y esa es la razón por la que se relacionan mejor con los empleados y los clientes, entienden  sus preocupaciones.

La comunicación desempeña un papel clave en nutrir y mantener una relación sólida, ya sea en una empresa o a nivel personal.

Por mucho que una parte de la  sociedad  siga creyendo que los hombres son mejores líderes, cada vez más personas están cambiando su perspectiva de género.

Las mujeres todavía tienen un largo camino por recorrer pero cada vez más mujeres demuestran con su trabajo sus excelentes cualidades y potencial para ser excelentes líderes.

¡Tú también puedes!

Andrés Gananci es un emprendedor y aventurero apasionado de la vida que fundó su primer negocio online con tan sólo 17 años.
12 años después, sigue viajando por el mundo mientras trabaja desde casa»

Puedes contactar con él en:

https://www.facebook.com/gananci
gananciblog@gmail.com

 

Los políticos y la conciliación: No se han enterado de nada señorías.

Los políticos y la conciliación: No se han enterado de nada señorías.

En un momento en el que las únicas voces relacionadas con los derechos de las madres que oímos son las de colectivos que piden guarderías de 0 a 3 años e igualdad de permisos de maternidad y paternidad, me parece fundamental seguir hablando de otros modelos de conciliación que sí se ajustan a las necesidades de todos.
Para colectivos que piden que los permisos de maternidad y paternidad sean iguales, se les olvida que las mujeres gestamos, parimos y amamantamos y esa función es exclusiva de nuestro género.

Antes que alargar la baja de paternidad los colectivos de madres llevamos años pidiendo que se amplíe la baja maternal al mínimo de 6 meses porque es un DERECHO DEL BEBÉ ser cuidado por la persona que para él mejor cumple la función de maternar, incluyendo amamantar.

Un bebé se alimenta exclusivamente de leche al menos hasta los primeros 6 meses, algunos hasta el año o más, así que pretender que renuncie a ese derecho para cumplir el objetivo político de cualquier otro colectivo es, no solo inconveniente desde el punto de vista de la salud y el desarrollo del bebé, sino que refleja un profundo desinterés en el bienestar y las necesidades de los niños.

La biología no es políticamente correcta y las mujeres tenemos derecho a maternar si lo deseamos todo el tiempo que nuestros hijos nos necesiten en exclusiva. Ya lo escribí hace años, que la igualdad en derechos ha de reconocer las diferencias y buscar la equidad. Para el bebé, mamá no es igual que papá, y una Ley que también vela por los más pequeños debería reconocer esa hecho fundamental de cómo somos los humanos en nuestra primera etapa. Y sobre todo entender que no satisfacer esas necesidades no tiene coste 0.

Si hay recursos para que la baja la coja también el padre, cuando hay padre, perfecto. Otra historia será para qué se cojan los padres esa baja, que ejemplos ya tenemos. Pero ampliar la del padre, cuando la de la madre es insuficiente es una solución bastante miope.


Para quienes, como el presidente Sánchez, opinan que el talento de las mujeres no puede perderse por ser madres, le recuerdo que esa decisión debería ser libre. Porque para la mayoría lo que no puede perderse es la oportunidad de criar a un hijo si se desea. Y la mayoría lo desea y no puede hacerlo porque luego nos penalizan al reincorporarnos al mercado laboral. Así que menos guarderías para criar bebés de 0 a 3 años y más enfocarse en políticas que permitan que nuestros hijos sean cuidados por las personas que desean hacerlo, sus madres, y no las instituciones. Inviertan en transformar la maternidad en algo valioso, reconocido, remunerado y que no se nos penalice a la vuelta.

Nuestro talento no se pierde por ser madres, lo estamos invirtiendo en nuestro mayor activo: l@s ciudadan@s del futuro, nuestr@s hij@s.

Ofrezcan otras vías de conciliación que no pasen por dejar a nuestros bebés y nosotras irnos a producir para vete a saber quién.
La mayoría de las mujeres que conozco no están locas por separarse de sus bebés de 16 semanas para reincorporarse a su empresa. Lo hacen porque no les han dado otra alternativa si no quieren perder independencia económica.

Prefiero que mis «talentos» estén enfocados en la dirección que yo elija, que en mi caso y en el de millones de madres, será criar y disfrutar de mis hijos, antes que abandonarles en manos de funcionari@s, que vete a saber cómo son y qué opinan de los niños, que siendo utilizados para mantener un sistema que sigue sin valorarnos en lo que realmente somos.

Trabajen ustedes para eliminar YA la brecha salarial, inviertan en educación para erradicar el machismo y la violencia de género, asegúrense que las madres no pierden poder adquisitivo ni social cuando crían a sus futuros contribuyentes, penalicen a las empresas DE VERDAD que siguen preguntando a las mujeres si van a tener hijos en sus entrevistas de trabajo, den ustedes ejemplo desde la clase política demostrando que los hijos, los suyos, les importan porque son lo más valioso que tenemos y que pueden perderse unas elecciones por haber parido y no pasa nada. De ustedes depende que de verdad «no pase nada» cuando una mujer vuelve tras ausentarse por haber estado pariendo y criando.

Porque mientras sus soluciones sigan siendo que las mujeres RENUNCIEMOS  a la posibilidad de criar hijos y amamantarlos el tiempo que queramos, mientras sus políticas de conciliación sean guarderías de 0 a 3 años,  acogidas tempranas y recogidas tardías en los centros escolares y campamentos de verano para que los niños estén con quien sea menos con sus padres… es que no han entendido ustedes nada.

Y la verdad es que da penita ver que da igual al ideología de los partidos de nuestro país, porque ninguno ha entendido qué necesitamos las madres y sobre todo, qué necesitan nuestros hijos.


Luego nos quejaremos de violencia, de fracaso escolar, de brecha intergeneracional… Cuando lo que ya sabe cualquiera que se ha molestado en averiguar cuáles son los cimientos de una sociedad sana es que invertir en autoestima es crucial. Y mal van nuestros hijos de autoestima si desde que nacen se dan cuenta que para sus padres, lo primero, es su trabajo.
Así no señor Sánchez, asi no #malasmadres, así no.

Liderazgo Femenino 3.0: Los límites los pones tú

Liderazgo Femenino 3.0: Los límites los pones tú

Descripción

Un taller cargado de contenido y emociones que pretende destacar la importancia del liderazgo femenino dentro de las empresas y fuera de ellas.

Ponentes

Nohemí Hervada. Asesora en maternidad y directora de dos proyectos pioneros a nivel mundial: Asesoras Continuum y la Escuela de Porteo Mimos y Teta (+ info.)

Rudy Bormans. Coach internacional, gerente y fundador de la empresa Rudy Bormans Coaching. (+ info.)

 

Lugar

Hotel Parque – (Ver mapa)

Fecha y horario

6 de Marzo de 2020
De 10:00 a 13:00 horas

Contenido

  • LIDERAZGO 3.0: PROTAGONISTAS DEL CAMBIO DE PARADIGMA
  • LAS 3 PREGUNTAS CLAVE EN TU EMPRENDIMIENTO: QUÉ, PARA QUÉ, CÓMO
  • EL GÉNERO IMPORTA
  • “EN FEMENINO”: ¿HANDICAP O  VENTAJA?
  • EL PODER Y TÚ
  • CÓMO AUMENTAR TU RANGO DE PODER
  • AL FINAL DE TODO, LA ACTITUD LO ES TODO
  • BARRERAS, LINDES Y LÍMITES
  • CULTIVA EL HÁBITO DE NEGOCIAR
  • LENGUAJE NO VERBAL PARA EL ÉXITO
  • Estilos de Liderazgo
  • Liderazgo 3.0

Precio

65€ + IGIC

Inscrípciones AQUÍ

 

EL DESEO ES NUESTRO

EL DESEO ES NUESTRO

Conocí a Irene García Perulero hace ya unos cuantos años gracias a que ambas escribíamos en Blogs sobre Maternidad.
Fuimos 2 de las coautoras de Una Nueva Maternidad, el primer libro de esa temática escrito por madres.
Desde que aquel proyecto nos unió, hemos ido creciendo como madres, como mujeres y sobre todo, como amigas y compañeras.
Han sido años tumultuosos para ambas en muchos sentidos. Hemos vivido duelos, miedos, pérdidas, decepciones… pero también alegrías, risas, retos, superaciones y encuentros.
Nuestra amistad se basa en eso que seguro tú también sientes que te une a tus amigas de verdad: el respeto, la admiración, la camaradería, la lealtad, el apoyo, la presencia aun en la distancia.
Llevábamos años queriendo hacer algo juntas y por unas cosas u otras siempre lo íbamos postergando.
Hasta que este año decidimos que era el momento.
Ambas hemos estado los últimos años trabajando con mujeres, cada una desde nuestros respectivos programas de formación y desarrollo personal y profesional.
Seguro que conocéis Ni Putas ni Princesasy Ni Héroes ni Villanosde Irene  o mis formaciones  de Asesoras Continuum, Escuela de Porteo Mimos y Teta  o mi último proyecto Empowerment Training.

Ahora te presentamos este proyecto juntas uniendo la experiencia combinada de tantos años hablando de mujeres, con mujeres y para mujeres.

#EDEN

#EDEN son las siglas de un programa de transformación en el que estaremos aproximadamente 7meses: EL DESEO ES NUESTRO

Lo hemos preparado con el entusiasmo de quienes saben que no sólo va a ser interesante y divertido (algo asegurado cuando Irene y yo nos juntamos) , sino motivante y provechoso.

Estamos muy emocionadas porque nuestro primer objetivo lo conseguiremos solo difundiendo el nombre y la imagen del programa:

 

Queremos que el deseo femenino sea un tema de conversación  y que seamos nosotras las protagonistas de nuestro propio placer.

PROGRAMA DE TRANSFORMACIÓN Y EMPODERAMIENTO SEXUAL PARA MUJERES

No lo tenemos fácil en un mundo a la medida masculina, en el que, aún se empeñan en vendernos el «consentimiento» como la panacea para evitar las agresiones sexuales.
No sé tú, pero a mi «consentir» me suena a todo menos a algo placentero para mí.
El mundo, el sistema, las leyes, los jueces, los medios, no lo entienden, porque el foco ha sido siempre el placer masculino, la medida de lo satisfactorio.
A nosotras nos han educado para complacer, que no es precisamente sentir placer con el otro, como parecería etimológicamente, sino darle al otro lo que él quiere.
Esta forma de educación y de opresión nos ha mantenido enajenadas de nuestro propio cuerpo, de nuestra sexualidad. O culpables si te decidías a vivirla.
Por esto y por muchas cosas más #EDEN va a ser un programa que va a marcar un antes y un después en tu vida, en la de todas.

¡UNETE A NOSOTRAS!

Empezamos el 19 de septiembre un viaje de unos 7meses a lo largo de nuestra sexualidad.
Te invito a visitar la página del programa y descubrir el contenido.

No hay inversión más rentable que la que hacemos en nosotras mismas. Somos nuestro principal activo, sea de nuestra vida personal, familiar, social y/o laboral.
Todo lo que hacemos está influido por la percepción de nosotras mismas y, créeme, esta está muy lejos de ser la mejor posible.

Es tiempo de trabajar conceptos como la autoestima, la visibilización, la capacidad y el derecho de las mujeres a ocupar el espacio que merecemos, el que es nuestro en justicia.

Si quieres optar a este Programa a un precio reducido, suscríbete a nuestro boletín y recibirás un enlace especial de promoción con más del 25% de descuento sobre el precio real. Y alguna que otra sorpresa más.

¡TE ESPERAMOS!

 

 

LA MANADA: LA ÚLTIMA LECCIÓN

LA MANADA: LA ÚLTIMA LECCIÓN

Llevo llorando desde anoche… bueno no, llevo llorando desde que tengo uso de razón, por fuera o por dentro.
Imagino que, como todas, crecí sabiendo que el mundo es un sitio peligroso para las niñas y las mujeres.
Nunca me explicaron abiertamente que tenía que cuidarme de los hombres, pero siendo muy pequeña, MUY PEQUEÑA, un varón de mi familia, algo mayor que yo me dijo:
“Déjame que te vea cómo es tu cosita y yo luego te enseño la mía”
No sólo se la enseñé, recuerdo que me estuvo tocando. Recuerdo en qué parte de la casa estaba yo, donde me tumbé. No recuerdo cuánto duró. Sólo sé que cuando decidió parar, él no me enseñó “la suya”. Nunca se lo conté a nadie. No era muy consciente de por qué, pero aquello me avergonzaba.

PRIMERA LECCIÓN: no hay justicia ni equidad para las mujeres.
SEGUNDA LECCIÓN : cuando un hombre usa tu cuerpo, la vergüenza la sientes tú

Recuerdo muy vagamente años después haber oído susurrar a las mujeres de mi familia sobre una violación en el entorno. Era demasiado pequeña para entender de qué hablaban y ese tema nunca se trató, salvo por algún comentario posterior de “igual se lo buscó ella”,así que nunca supe qué pasó ni cómo.

TERCERA LECCIÓN: TODAS SOMOS VIOLABLES
CUARTA LECCIÓN: NO TE VA A CREER NI TU FAMILIA
QUINTA LECCIÓN: al hilo de la segunda lección que aprendí, que LA VERGÜENZA ES MAYOR CUANTO MAYOR SEA EL ABUSO

Con unos 8 o 9 años de camino al colegio se me acercó un hombre y empezó a darme conversación. Quizás esas lecciones que aprendí sin que nadie me las enseñara fueron las que me hicieron desconfiar. Le mentí sobre mi nombre, sobre mi edad, sobre dónde vivía y sobre a qué colegio iba.
Una niña caminando por una calle desierta ya sabía que era una víctima potencial y ese hombre aparentemente simpático que quería regalarme una bici un peligro.
Caminé en dirección a otro colegio y en el tumulto de niños entrando le perdí. Me escabullí y fui a mi colegio sintiendo mucho miedo. Mirando para atrás todo el rato. A la salida temía verle esperándome en la puerta. Una niña de esa edad asumiendo la responsabilidad de zafarse de un hombre que vete a saber qué quería.
Tuve suerte. Nunca más le vi. Muchas veces he pensado en qué podría haber pasado de no haber sido una niña “espabilada” y “desconfiada”. Aprendí que mentir a veces te salva… del miedo o la vida.

SEXTA LECCIÓN: DESCONFIAR PUEDE SALVARTE LA VIDA

Una vez con unos 13 años, aprovechando que dormía con una amiga, salimos de noche e hicimos autostop junto a otra chica que encontramos por la calle y que iba sola. Tan pronto ya tenía claro que la sororidad era eso, recoger a las chicas solas por la calle. Que juntas teníamos alguna oportunidad. ( aún no había ocurrido el caso de las niñas de Alcáser, que también eran 3, hicieron autostop y las torturaron y asesinaron). En esa época de más inocencia en cuanto al nivel de violencia que podemos sufrir las mujeres, antes de hacer autostop yo les dije a las otras 2 que esperaran y cogí una piedra grande que llevaba todo el rato sujeta con mi mano en el bolsillo derecho.
Ya sabía que no me podía fiar.
Siempre ha sido una guerra. Nosotras lo sabemos. Todas. Por eso todas tenemos un lema femenino “ Avisa cuando llegues”, porque todas sabemos desde que somos muy pequeñas que podemos no llegar. Que podemos ser raptadas, asaltadas, abusadas, violadas, torturadas y/o asesinadas.
Eso es ser mujer. Sabernos siempre objetivo de unos ojos desconocidos o no.
Hoy escribí en Facebook que llevo llorando desde ayer, cuando lo cierto es que llevamos llorando toda la vida.
Lo de ayer solo es otro abuso más, otro asalto más, otro motivo más de miedo, de rabia, de ira.

Mi vida de adulta ha sido viendo campañas para convencernos de que denunciemos, que no callemos. Que venzamos el miedo a la vergüenza, a las represalias, a reconducir la vida después de un hecho traumático sabiéndonos centro de las miradas y sospechas de los demás.
Nos dijeron que la respuesta es denunciar: ERA MENTIRA
SÉPTIMA LECCIÓN: DENUNCIAR NO TE ASEGURA JUSTICIA
Cuando las mujeres empezamos a denunciar las violaciones entonces aprendimos otra lección: NO NOS VAN A CREER.

OCTAVA LECCIÓN: LAS MUJERES SOMOS SIEMPRE SOSPECHOSAS DE MENTIR
Cuando empezamos a poder hablar ante jueces de los abusos y violaciones a las que nos someten, sufrimos otro tipo de abuso y violación:

NUNCA NOS RESISTIMOS LO SUFICIENTE.
NOVENA LECCIÓN; DE UN MODO U OTRO LA CULPA ES NUESTRA.

Es una guerra que no han querido declarar abiertamente para que no nos armáramos, para no responder luchando.
Nos pidieron confiar en las fuerzas de seguridad y en la justicia: ERA MENTIRA

Porque no nos va a defender un sistema creado y mantenido por el mismo sistema que nos ataca y nos agrede.
Un sistema patriarcal hecho por y para los hombres. Con un machismo estructural que hace que hablar de justicia y equidad para las mujeres sea una utopía. COn una pirámide de violencia de género en la que la violación y el asesinato es sólo la punta, sostenido sobre una base de machismo que afecta a todas las personas, en todos los ámbitos.
HAy que cambiar el sistema, educar con perspectiva de género a nuestros hijos y reeducar a cada miembro de esa estructura para que identifique su machismo y lo erradique.

Prueba de ello, el movimiento #MeToo #YoTambién en el que prácticamente todas las mujeres del planeta reconocieron (reconocimos) haber sufrido alguna vez abuso sexual.

HAy que lograr el cambio real haciendo que sean ellos, los hombres, los que empiecen a hacer ese ejercicio de conciencia de reconocer todas las formas en que abusaron de alguna (s) mujer(es). Si millones de mujeres hemos sido abusadas y agredidas, lo hemos sido por otros tantos millones de hombres. Es hora de que den un paso al frente y asuman ellos, no nosotras, la vergüenza de los abusos y violaciones.

Es hora de que se identifique y se nombre que vivimos en una cultura de la violación que hace que se jaleen abiertamente y sin represalias, eslóganes que no son sino apología de la violencia de género.
Es hora de que no se hable de “consentimiento” como se hace, sino como lo que debe ser. Porque ya no es que #NOESNO si no de que “ si no es SÍ también es NO “.

Y voy más allá, el sexo no ha de ser una práctica concebida como de deseo del hombre que la mujer consiente. Las mujeres tenemos deseo sexual, nuestro, propio, que no pasa obligatoriamente por satisfacer el deseo masculino.

Cuando un juez en una grabación donde 5 hombres intimidan a una joven de 18 años en un portal, la desnudan, la penetran oral, vaginal y analmente, eyaculando dentro sin preservativo, la graban y la abandonan solo ve un “ambiente de jolgorio y regocijo” es evidente que no solo es incapaz de ver lo que es violencia, es que necesita con urgencia educación sexual y de género.
Es hora de que todo hombre que ve porno que incluye agresiones, violaciones y sometimiento de la mujer, que fantasea con violaciones , individuales o en grupo, y más si son jueces aprendan a distinguir sus deseos violentos y agresores de la realidad.

Es curioso que uno de los violadores de La Manada alegara que “ella disfrutó más que yo”. ME resulta curioso que si era una relación sexual consentida en ningún momento le practicaran sexo oral a ella. Que no significaría que no fuera una violación igualmente, pero que muestra que en el imaginario colectivo masculino, se asocia el placer sexual a dar placer al macho.

Cualquier hombre que crea que las mujeres sentimos placer sólo por darles placer a ellos necesitan revisar de forma urgente su conocimiento sobre la sexualidad femenina.

Esta sentencia no hace sino visibilizar lo que la mayoría de las mujeres ya sabemos, que no nos respetan, que somos objetos de consumo, de su consumo. Que la única forma de tener cierta credibilidad es cuando elegimos entre nuestra “honra” o nuestra vida.

 

NAgore  y Diana se resistieron y fueron asesinadas, C. no se resistió, fue violada y no se la considera violada porque está viva.

No nos engañemos, esta no es la disyuntiva, escoger entre resistirnos o vivir. Esa misma disyuntiva es en sí misma una trampa porque nos coloca siempre como víctimas. La única alternativa posible es el de ser libres, que no nos agredan, que nadie se crea con el derecho de poder hacernos nada.

YA está bien de arrojarnos a nosotras esa responsabilidad de que no nos hagan nada. ES responsabilidad de los hombres aprender de una maldita vez que no pueden tocarnos.
Si no lo hacéis por las buenas igual va a ser hora de que lo hagáis por las malas.

 

 

De momento no nos olvidemos ninguna de quiénes son estos 5 miembros de una gran manada.

DECIMA LECCIÓN: ESTAMOS EN GUERRA Y ELLOS NO NOS VAN A PROTEGER NI DEFENDER NI HACER JUSTICIA

¿Qué hago con mi herida primal?

¿Qué hago con mi herida primal?

«Ya sé que no fui maternada como espera serlo todo bebé mamífero… ¿qué hago con esa información? ¿Culpo a mi madre? ¿Culpo a mi abuela por no haber maternado e iniciar un linaje de heridas primales? ¿Culpo  a la sociedad que no proveyó el medio adecuado para que maternar fuera la norma y no la excepción? ¿Culpo a una vida anterior? ¿Culpo a mi propio inconsciente  por buscar esta experiencia para aprender algo? «

En mis años escuchando a mujeres relatar sus vivencias relacionadas con la maternidad  ( como madre y/o como hija) es habitual llegar en algún momento al origen. Es necesario para entender nuestras propias creencias y acciones comprender de dónde vienen. En ese sentido es hasta recomendable hacer este ejercicio de mirar atrás con cierta  objetividad.

Muchas terapias y disciplinas de autoconocimiento  y desarrollo  animan a esta búsqueda,  de distinta forma pero con un mismo objetivo: tener más conciencia de los hechos para poder analizarlos más desde fuera y no tanto desde dentro.

Cuando eres protagonista de tu propia historia no tienes la objetividad necesaria para ver el cuadro completo. Es por eso que la mayoría hacemos esta búsqueda  acompañadas de alguien que nos guía de algún modo para llegar más allá de lo evidente ( por habitual) a nuestros propios ojos. Psicólogos, terapeutas, coaches, asesoras… cada uno desde su campo de acción nos planteará preguntas para buscar más realidad y menos discurso .

LA cuestión que se plantea después de iniciado este viaje hacia el centro de una misma es:  «¿y ahora qué?». Muchas de las consultas que recibo, tanto de madres, como de alumnas, están relacionadas ya no con el «qué saben» sino con el » qué hacemos con lo que sabemos».

Creo que es importante saber por qué somos como somos. Saber cuánto de lo que creemos que nos define es realmente nuestro y cuánto es adjudicado y aceptado, sobre todo si buscamos cambiar cosas. Si no me gusta cómo me enfrento  ( o no) a un asunto, para mí es importante no sólo querer cambiar la forma de actuar, sino saber de dónde viene, el mecanismo que lo activa a veces incluso por encima de mi propia voluntad.  Porque cuando trabajas solo en la forma, el trabajo es mayor. Tendemos a repetir los patrones que conocemos y si el trabajo es sólo moldear la forma de responder sin cambiar lo que nos hace responder así, la efectividad no es la misma.
Pero ese no es el motivo principal por el que creo que este viaje es necesario. Para mí lo más importante es cambiar el patrón innato de la culpa por el, a veces totalmente ajeno a nosotras, de la responsabilidad.
He escuchado a cientos de mujeres sentirse culpables por prácticamente todo lo relacionado con su vida, en concreto, con su maternidad.

  • Si no se quedan embarazadas aunque quieran, es por su culpa
  • Si se quedan embarazadas sin quererlo, es por su culpa
  • Si no pudieron parir, es por su culpa
  • Si les hicieron cesárea, es por su culpa
  • Si no amamantaron, es por su culpa
  • Si amamantaron y no lo disfrutaron, es por su culpa
  • Si no tienen un proceso de destete feliz, es por su culpa
  • Si no consiguen criar sin gritos, es por su culpa
  • Si  sus hijos son «malcriados», es por su culpa
  • Si no comen, no duermen, no van a la guardería sin llorar, no sacan un 10 en matemáticas, no gestionan bien la frustración o no tienen pasión por algo definido….. también es por su culpa.

Las mujeres, en particular las madres, somos expertas en sentir culpa y en hacérsela sentir a otras ( en un intento de aliviar la propia). Ahí es donde cobra sentido la propuesta de cambiar el filtro de la culpa por el de la  responsabilidad. Este  simple y ,a la vez difícil, ejercicio hace que muchas mujeres se den cuenta de que casi todo eso por lo que sienten culpa no es su responsabilidad.  Es muy difícil exigirnos responder de un modo que no hemos vivenciado y que solo conocemos a nivel intelectual. Nuestro cerebro está preparado para ahorrar recursos y cuando hay un modo de respuesta habitual que ya tiene toda una autopista neurológica creada, no suele animarse de motu propio a explorar nuevas alternativas.  Esto explica por qué aun sabiendo, por ejemplo, lo nefasto de gritarle a nuestros hijos, gritamos mucho más de lo que desearíamos. En situaciones de estrés, cansancio y frustración, la respuesta más habitual es la automática… o sea, la integrada de forma vivencial.

Con esto no quiero decir que  la herida primal, la falta de maternaje, haber nacido en  un parto violentado o de un embarazo no deseado sea un comodín para librarse de toda la responsabilidad. Eso sería pasar de la culpa a la irresponsabilidad y la realidad es que como adultos, somos responsables de nuestras acciones, por muy difíciles que hayan sido nuestras circunstancias previas.
Es como decir que absolvemos a alguien que ha cometido un asesinato solo porque tenía atenuantes.

La meta no es librarnos de la culpa para echársela a los demás, la meta es aprender a modificar los patrones que no nos gustan, liberarnos de la presión a la que nos sometemos por no ser perfectas y cambiar culpa por responsabilidad.

Para muchas mujeres comprender hasta qué punto les influyó su propia vivencia en su capacidad para parir, amamantar o sencillamente poner límites a una relación tóxica , se convierte en una especie de oportunidad de ser benévolas consigo mismas,  de no incrementar su culpa y de ayudarles a trabajar con responsabilidad en el camino, ahora sí, elegido por ellas.

Así que no se trata necesariamente de enfrentarnos a nuestra madre y echarle en cara todo lo que no hizo bien.  Es una decisión personal tener ese tipo de conversación evaluando muchos factores particulares, como el qué quieres conseguir y cuáles pueden ser los posibles resultados.

No tiene por qué ser el motivo de abanderar todas las guerras que se nos ocurran relacionadas con estos temas, cuando la única guerra que realmente es importante es la que tenemos con nosotras mismas. A veces las batallas que externalizamos son para desviar nuestra  atención sobre las propias.

Tampoco se trata, como ya he dicho, de tener la excusa perfecta para no aportar al mundo algo mejor que lo que recibimos. Porque creo que la clave de las preguntas que planteé al inicio del post  es esta:

«Se trata de un ejercicio de madurez. De integrar lo vivido siendo capaces de hacer nuestros duelos, de forma sana, para romper el círculo vicioso de dar lo mismo que recibimos.
Es nuestra responsabilidad romper el círculo vicioso de violencia y desamparo, criar con más amor y responsabilidad. Criar hijos que se sientan más maternados, amados y respetados. Transformar esta sociedad en un hábitat menos hostil para las personas, para los hijos y para las madres.»

Yo me pasé años juzgando severamente mi propia crianza sin entender lo que significaba en mi vida.  Llegó mi edad adulta, sufrí una depresión y en ese momento de tocar fondo, cuando solo veía dentro de mí todo lo negro y oscuro,  decidí vaciar mi carga de forma violenta, sin pensar en nadie más que en mi necesidad de salir de esa oscuridad.  Alivié mi carga de la única forma que conocía… arrojándosela a la persona que consideraba la culpable. Cuando empecé a  darme cuenta de las implicaciones de la forma de nacer y ser criado me di cuenta que necesitaba más información para dibujar mi propia historia, que no era solo mi historia, porque estaba entretejida con las de todas las personas de mi familia. Pero era tarde.

Si pudiera me gustaría no como hice una vez, lanzar palabras, acusaciones, reproches… sino hacer preguntas. Me gustaría tanto saber …  no tanto de hechos, esos los viví. Te preguntaría  sobre  sentimientos, sobre emociones, sobre  miedos,  sobre soledad… y te abrazaría porque todo lo bueno que soy hoy salió de todo lo que viví. De algún modo que yo no supe ver hasta hace bien poco construiste en mi  (o no derribaste al menos) una persona resiliente, con la autoestima necesaria para encararse con cualquier autoridad  que considerara injusta cuando todos a su alrededor,  con vidas mucho más «perfectas» , callaban. Me inculcaste el amor por las palabras para ser capaz ahora, de nombrar y escribir lo que en su día no te dije lo suficiente. Hay tanto de ti ahora en mí que a veces me asusta. Ojalá creyera que me puedes ver y esto te llega, seria mucho más fácil gestionar esta tristeza y esta desolación de sentirse huérfana.

 

Lo quise todo y eso no es gratis

Lo quise todo y eso no es gratis

Ayer se publicó una entrevista que me hizo La periodista Gema Lendoiro sobre Emprendedoras en un periódico de tirada nacional.
Podéis leerla aquí.
El día antes debido a una polémica surgida en las redes sobre lactancia y feminismo recupero un artículo mío «La lactancia es sexual» y escribo otro más actualizado » El goce de ser madre que tanto molesta a algunas».

No es que me quiera poner de ejemplo de nada, pero creo que es importante visibilizar que hay mujeres que, como yo, lo quieren todo.
Que no nos sentimos identificadas con las que aborrecen de todo lo relacionado con la maternidad y el cuidado ni con las que consideran que eso les llena por completo su necesidad de realización.

Algunas lo quisimos todo, lo queremos todo.

Quisimos ser madres, lo elegimos, lo disfrutamos. Sí, a pesar de todo lo malo que supone criar en un mundo que no tolera a los niños ni sus necesidades. Sufrimos por ser madres, pero no tanto por lo que algunas con púlpito mediático cuentan de que los bebé son una especie de vórtice hacia el infierno que te atrapa y no te deja salir, sino porque se nos penaliza constantemente precisamente por serlo.

No es nuevo, las mujeres sabemos mucho de ser discriminadas, de no ser escuchadas, de que nuestros deseos no sean válidos, de que todos nos digan qué hacer, qué decir y/o qué pensar. Ser madre sólo nos coloca al final de esa cola. Y como dice el refrán, el tuerto  es el rey en el país de los ciegos: En este mundo machista, las mujeres somos todas tuertas y las madres lo somos de los dos ojos.

A mí, como a muchas otras, la maternidad me supuso  una revolución. Para algunas igual no es una revolución tan importante como otras que nos dieron el derecho al voto, al divorcio o a abrir una cuenta en el banco. Pero al final, todas son revoluciones para recuperar algo que se nos había negado.
Pensar que se empodera la que consigue llegar a donde quería a pesar de ser mujer en un mundo de modelo y medida masculina,  pero que no puede empoderarse otra decidiendo ser madre COMO ELLA DESEA y consiguiéndolo a pesar de tener todo un sistema en contra, para mi es paternalista, machista, misógino e inmoral.

Algunas hemos demostrado que la dicotomía de elegir entre familia y trabajo no es la única vía. Muchas demostramos cada día que se puede criar con presencia, con tiempo, con cuerpo, con teta y abrazos… y además levantar una carrera y/o una empresa. Somos una especie de mujeres nueva, quizás la primera que ha decidido que escoger entre solo eso 2 opciones no nos interesa, que lo queremos TODO. No somos nuestras abuelas y no somos nuestras madres o hermanas mayores.
Somos una generación de mujeres enseñándole al mundo que nuestra lucha por conseguir los derechos que nos pertenecen se puede lograr sin pisotear los de nuestros hijos. Una generación de mujeres que le dicen a sus parejas: «la teta sólo puedo darla yo, pero tú puedes hacer todo lo demás». Mujeres que demuestran que no todos los trabajos son aptos para que haya bebés cerca, pero que la mayoría de las veces lo que ocurre es que esa opción ni se plantea.

Cada vez más mujeres «hacen un Gemma» demostrando al resto, a todas y a todos, que es posible, que se puede.

Como dije antes, lo quisimos todo. Yo lo quise todo. Demostré que una «simple mamá» puede levantar un negocio y montar un emprendimiento y facturar 6 cifras en un año. Con hijos, sin «marido», sin «abuela que cría a sus nietos».

La cara B

Hasta aquí la parte buena de la historia. Porque hay otra. Como digo en el título del post, todo esto no es gratis.

Cuando imparto formación intento ser equilibrada entre enseñar a mis alumnas la idea de que pueden conseguir vivir con un modelo de trabajo diferente al establecido, con el hecho de que no es fácil, que no cae del cielo. Que cuesta lo mismo que cualquier otro negocio, con el handicap de que nosotras vamos a otra velocidad porque llevamos más carga.

Todo el mundo tiene días de 24 horas, nadie tiene un «bonus». Pero algunas tenemos  un «malus».

  • Te has reservado 4 horas esa tarde para terminar algo que tienes que entregar en plazo… y tu hijo empieza a vomitar.
  • Tienes un viaje de trabajo agendado hace meses y a última hora te fallan los planes par tus hijos. Toca decidir entre anularlo todo o gastarte un pastón en 2 billetes de avión más y cambiar la logística yendo con ellos a trabajar.
  • En época de más trabajo, hay un campeonato deportivo al que llevas a tu hija lo que te supone estar fuera de casa 13 horas o un viaje que te va fatal en ese memento del año.
  • Te tomas unas vacaciones en un hotel con todo incluido y mini club para que tus hijos disfruten y tú puedas acabar un proyecto urgente y tu hija  decide que lo que quiere es que mamá le enseñe a nadar y tu hijo mayor que le enseñes  a jugar  a las cartas y al billar…

Cuando levantas un negocio siendo madre, lo que sabes es que tu tiempo no es tuyo, que tu agenda tiene que tener márgenes más anchos, porque cuentas con más imprevistos. Lo que le pasa a cualquiera con empleados a su cargo, pero la diferencia es que ser madre no se puede ( no quieres ) delegar.

Nuestra propia evaluación

Para mi el final del año es una época  de revisión de mi trabajo. Cierro un ciclo, abro otro. El fin de año fiscal, además, es un momento de analizar  si se han alcanzado los objetivos. Es el momento también de establecer los del año próximo. Y a veces cuesta empezar elneuvo ciclo con el ánimo necesario… porque  llegamos agotadas.

Ayer leía a una amiga hablar de lo exhaustas que llegamos al final del día, de vivir siempre con la sensación de que lo hacemos todo a medias, de que no damos la talla. Cuando nos evaluamos es fácil que aparezcan en amarillo fluorescente nuestros fallos, lo que dejamos de hacer, lo que no estuvo a la altura, los fracasos. Algunas hacemos del mínimo viable nuestra bandera y cuando has sido una persona aspirante a la excelencia eso supone una gran frustración.

Foto de mi primera gira internacional de trabajo con mis hijos

Pero lo cierto es que nuestro mínimo viable es en realidad una matrícula cum laude. Porque supone un sobre esfuerzo. Porque quizás no vamos a tener tantos ceros como otras en la cuenta de resultados, quizás no vamos a brillar en ese nuevo curso todo lo que habríamos deseado, quizás hemos fallado en las expectativas que nosotras y los demás tenían sobre nuestro trabajo… pero al final del día, al final del año habrá merecido la pena.
Porque algunas no hemos tenido que volver llorando a un trabajo mientras nuestro bebé lloraba en brazos extraños. No hemos estado pendiente del teléfono para que otra persona nos diga si ya le bajó la fiebre. No hemos visto la primera actuación de nuestros hijos en un video de WhatsApp. Hemos estado ahí. Hemos sido sus brazos, su teta, su mirada. Hemos acompañado su camino, su primer aprendizaje, sus caídas. Han encontrado nuestra mirada cada vez que la buscaban. Hemos secado sus lágrimas con nuestros besos. Hemos infundido seguridad  y confianza ante los pasos inseguros. Hemos criado.

Al final de esta etapa que pasará… algunos, algunas, presentarán informes de resultados y premios. Nosotras también. Ellos los colgarán en sus despachos, nosotras en el alma y lo que es mejor, en el alma de nuestros hijos.

Nada es gratis.

Lo quise todo y no ha sido gratis. A veces lo pago con angustia, con cansancio, con frustración.  A veces me pregunto si vale la pena. Si no sería más fácil volver al «9 a 5» con un sueldo seguro a fin de mes. A veces tengo ganas de dejarlo todo y desaparecer…
Entonces me obligo a cambiar esa evaluación  de fracasos y decepciones por la otra: La de mis éxitos de vida.

Porque mi vida no es elegir entre  mi familia o mi trabajo. Mi vida es todo lo que hago, todo lo que soy, todo lo que hago y todo lo que elijo dejar de hacer.
Y mi vida, como todas las vidas, no es gratis. La diferencia es que el precio que pago por la mía es el que he escogido yo.

Imagen destacada The Bucca (Cornish Culture)

¿Cuánto te cuesta lo gratis?

¿Cuánto te cuesta lo gratis?

De mi padre recuerdo una frase que tardé años en comprender:
-“Nadie da duros a 4 pesetas”

O lo que es lo mismo: “nadie regala nada”, o como me gusta decir a mi:
“nada es gratis”.

Por mucho que la publicidad y el marketing usen el  término  “gratis” para atraernos  a su marca, sus productos y/o sus servicios, lo cierto es que no hay nada gratis:  Si no lo pagas con dinero, lo pagas con otra cosa.
Si
eres tú el que ofrece el trabajo o producto sin recibir en contrapartida un dinero que compense la transacción es porque recibes otro tipo de pago que te interesa: promoción, reconocimiento, publicidad, buena imagen, etc.

Y si eres consumidor, ¿sabes cuánto te cuesta lo gratis?

  • ¿Quien no ha ido a ikea y se ha llevado el lápiz?
  • ¿Quién no ha repetido en las degustaciones de productos de los hipermercados?
  • ¿Quién no ha comprado una revista porque  el regalo que traía era un chollo?

¿Realmente crees que las empresas no incluyen en sus presupuestos y, por consiguiente, en sus precios finales  de venta al público  el gasto que les ocasionan todos esos regalos?

El reclamo de ofrecer algo sin coste no es nuevo y tarde o temprano todas las marcas lo utilizan de un modo u otro. Pero lo utilizan no porque tengan espíritu de ONGs y quieran regalar dinero, sino porque saben que es una inversión rentable.

Las marcas normalmente piden algo a cambio de su regalo:

  • Regístrate en nuestra web
  • Obtén nuestra tarjeta de cliente
  • Rellena este formulario
  • Compra cierta cantidad de artículos o gasta una cantidad X de dinero para llevarte el regalo
  • Hazte nuestro cliente
  • Domicilia tu nómina
  • Invita a amigos a que se unan a nosotros
  • Etc.

 

Algo tan valioso como tu dinero

Todos estos procedimientos está diseñados bien para que hagas un gasto en su marca en lugar de en otra del sector, con lo cual el pago que tú les das a cambio del regalo es gastarte tu dinero con su marca en lugar de con la comeptencia, bien  dando algo que hoy en día es mucho más valioso que el mismo dinero: información.

Cada vez que usas una tarjeta de cliente de una marca, que te registras en una web, que accedes a una promoción en un red social, etc… estás facilitándole a la empresa no sólo tus datos como cliente o futuro cliente, sino ayudándoles en su estudio de mercado sobre intereses, gustos, hábitos, consumo, etc. O sea que, en realidad, todos pagamos caro lo que nos ofrecen como gratis.

No quiero decir con esto que esta práctica sea siempre deshonesta, más bien lo que intento es que seamos más conscientes como consumidores y no nos dejemos engañar por un cebo, por muy atractivo que sea, que en realidad lo que tiene detrás es un anzuelo.

Aprendamos a escoger qué productos y servicios queremos consumir y en qué empresas, con un cirterio más consciente que el mero hecho de que junto a  la hamburguesa le regalen a los niños un muñequito de plástico en serie que, a su vez, es publicidad  para otra marca.
Y sobre todo aprendamos a ser respetuosos con los trabajadores, marcas y empresas que piden un precio justo por su trabajo.

Quizás su regalo sea precisamente ese: no pedirte más que lo justo en una transacción comercial.

PD: Artículo original de Nohemí Hervada escrito para La voz del muro

¿Cuál es tu mayor impedimento para hacer la formación que quieres?

¿Cuál es tu mayor impedimento para hacer la formación que quieres?

Date unos minutos para parar y responderte a esa pregunta.

Por experiencia propia sé que a veces lo que percibimos como un problema insalvable no lo es. O no tanto como pensábamos a priori.

La distancia

Hace años para mí el mayor impedimento era la distancia. Viviendo en una isla todo me quedaba a  un mínimo de 3 horas de avión y un gran gasto sólo en transporte y logística.

Por eso fui pionera en crear programas de formación on line especializados para mujeres, en su mayoría madres.

Mi problema: mi oportunidad de negocio

Sí, convertí mi problema en una oportunidad de negocio.

Sí, decidí no usar mi impedimento como excusa y decidí contribuir a resolver  el problema a las que estaban como yo.
A día de hoy tengo el honor de haber formado a las primeras asesoras de porteo de varios países, a las primeras en sus ciudades, a las primeras en sus comunidades. Tengo la satisfacción de haber contribuido a que mujeres que creían que la distancia era su impedimento para formarse con quien soñaban, lo hicieran sin moverse del salón de su casa, sin separarse de sus hijos, sin tener que pedir días libres en sus trabajos.

El tiempo

Si ese es tu problema, si no puedes incorporar los horarios de las formaciones  en tu agenda, lo que necesitas no es esperar a que tu agenda se libere, sino encontrar un curso que se adapte a ti y no al revés.

En mi búsqueda de facilitar el acceso a mis formaciones desde el principio ofrecí la posibilidad de ver las clases grabadas si no se podía estar en directo. Y desde hace ya un año, los cursos de la Escuela de Porteo ya no los oferto por promociones semestrales, sino que cada persona decide cuándo empieza. Esta fórmula ha resultado ser un éxito porque es muy difícil cuadrar agendas cuando tienes alumnas de 3 continentes con diferentes horarios y diferentes calendarios de trabajo y vacaciones.

En la era de la comunicación, el tiempo ya no es un impedimento. No lo utilices como excusa.

El dinero

Si en tu caso el problema es la inversión económica que se requiere te animo a que no esperes a poder hacer ese que sueñas y empieces haciendo «algo».
Para montar en bici lo importante es subirse y empezar a pedalear. Da igual lo larga que sea una carrera, si no te subes y empiezas no la ganas, ni siquiera la terminas. Todos empiezan en el mismo punto, quienes hacen 10 kilómetros, y quienes hacen 300km. Todos empezaron con un pequeño movimiento.

Si tu sueño es formarte

pero el curso que quieres te supone una gran inversión  que ahora mismo no puedes realizar, te planteo 2 posibilidades:

  1. Empieza YA a ahorrar cada mes una cantidad, por  mínima que sea, para pasados unos meses poder hacerlo.
    No esperes a tenerlo todo así de manera milagrosa para hacerlo o nunca llegará ese día.
    Tengo clientas que me han planteado la posibilidad de empezar apagar el curso  a plazos meses antes de empezar  para sentirse con la obligación de cumplir con su objetivo.
    Si necesitas ayuda con el compromiso personal, esta puede ser una fórmula, aunque cada una ha de encontrar la que mejor le funcione y con la que más codo
  2. Empieza por hacer un curso básico,  la opción oyente , o contratando sesiones sueltas más asequibles pero más condensadas y productivas  y luego ve incrementando la inversión y la formación a medida que empieces a rentabilizar tu inversión.

 

Muchas clientas han obtenido con estas soluciones, a priori menos atractivas,  el impulso necesario para cambiar su mentalidad y empezar a  verse como profesional y generar su propia facturación.

Sería una pena ni siquiera participar en la carrera solo porque no nos vemos preparadas para ganarla. Recuerda que ningún campeón empezó ganando. Para ganar el Tour hay que dar muchas pealadas siendo uno más del pelotón. El que se queda en el sofá por no ser «uno más», acaba siendo uno menos.

Los hombres tienen muy interiorizado ese discurso y no se ponen zancadillas a sí mismos antes de empezar. Ese, entre muchísimos otros, es uno de los motivos por los que suelen ganar.

El ejemplo que damos

Nosotras,  las mujeres, sobre todo las madres, somos expertas en conseguir cumplir los sueños de los demás, pero nos dejamos a nosotras para el final, o para nunca.
No ese el modelo que quiero para mis hijos, ¿ y tú?

Si yo me hubiera «conformado con mi suerte»y esperado que me trajeran mi curso ideal a casa, en el momento en que tenía ese dinero de sobra… no estaría planeando  #LoPrimeroEsSoñarlo 3.


Al final, fíjate qué son para mi las distancias físicas ahora… planeando ir a Colombia con mi trabajo, tras haber estado en Chile, en Argentina y en Uruguay…
Así que  no uses los impedimentos como excusas y ya sabes… si yo pude, tú puedes.

Foto de portada de Rebeca López para el equipo de Formación de Asesoras Continuum

 

Resumen de participación en Medios de Nohemí Hervada en Argentina y Uruguay

Resumen de participación en Medios de Nohemí Hervada en Argentina y Uruguay

Este artículo recopila mi intervención en los medios  de prensa de Uruguay y la conferencia pública que ofrecí para la Plataforma Lavardén en Rosario (Argentina).
Quiero agradecer públicamente a Maria Laura Ibarra su trabajo como agente de prensa. El éxito de mi viaje fue sin duda contar con una profesional  de su nivel, sólo superado por su calidad humana, para encargarse de la difusión de la gira y de mi trabajo.
Sin ella todo esto no se habría producido.
Gracias también a cada medio que se hizo eco de mi trabajo y a cada persona que contribuyó a que este fuera posible.
Prometo volver.

NOTAS EN TELEVISIÓN

  •  Entrevista en vivo en el programa Desayunos Informales (segmento Calidad de Vida) – canal 12. 11 de mayo.

  • Entrevista en vivo en el programa La Mañana – canal 5. 11 de mayo.

  •  Entrevista con Informativo de TVCiudad. Emitida el 12 de mayo.

 

  •  Programa especial con integrantes de la Fundación Canguro para programa del domingo de Calidad de Vida, canal 12. Se emitió el 14 de mayo.

  •  Entrevista en el programa Buen Día Uruguay . canal 4. 13 de mayo.

  •  Nota telefónica con Anabel Sastre para el programa de Canal 30 Punta Cable, de Punta del Este. Emitida martes 25 de abril.

 

NOTAS EN RADIO

  •  Programa Nueva Mirada Radial, radios Mediarte y Fm Punta del Este Online. Emitida el lunes 23 de abril.
  •  Nota telefónica con el programa Horas de Radio, de Radio Libertadores de Salto. 27 de abril.
  •  Nota en vivo para la Emisora Color FM 90.3, de Cardona. 27 de abril. 12.00 horas
  •  Nota en vivo por Radio Ciudadana 103.3 FM- 27 de abril.
  •  Nota en vivo en programa Caza Curiosos, de Radio Durazno 1430 AM. Jueves 27 de abril 16.30 horas.
  •  Nota por Skype para el programa «Punto de Partida» de El Libertador 1210 AM de Treinta y Tres. Se emitió el miércoles 3 de mayo a las 9.00 horas.
  •  Entrevista en el programa Viva la tarde – Radio Sarandí.

  •  Entrevista en vivo en el programa Pisando Fuerte – radio Metropolis FM. 12 de mayo.

 

  •  Entrevista en vivo en Montecarlo a sus órdenes – Radio Montecarlo- 13 de mayo.

Nohemí Hervada en la radio

  •  Entrevista telefónica con programa que se emite por Radio City 95.1 FM y Radio Yi 960 AM. 13 de mayo

 

NOTAS EN PRENSA ESCRITA

● http://www.sociedaduruguaya.org/2017/04/nohemi-hervada-desde-espana-llega-a-uruguay-con-su-mundo-maternal.html

 

 

nohemi hervada en prensa

Versión en papel

nohemi hervada en prensa

 

 

CONFERENCIA PÚBLICA EN PLATAFORMA LAVARDÉN- ROSARIO (ARGENTINA)

 

 

¿Por qué los hombres violan?

¿Por qué los hombres violan?

¿Por qué los hombres insultan, humillan, difaman, ningunean, ridiculizan, golpean, acosan, violan y matan a las mujeres?


Se hacen estudios, análisis, ensayos y discursos para responder a esa pregunta.  Se dan elaboradas explicaciones, cuando la respuesta es bien sencilla. La respuesta es tan simple como estas dos palabras :


PORQUE PUEDEN

 

Dice un refrán popular “ querer es poder” y con la violencia de género vemos el máximo exponente. de esa máxima.
La clave está en que QUIEREN insultar, humillar, difamar, ningunear, ridiculizar, golpear, acosar, violar y matar y PUEDEN  hacerlo con una impunidad más inmoral aún que el hecho en sí.
Ese saberse en una posición de ventaja, jugando a su juego, con sus reglas y sus árbitros, incluso con sus propios seguidores al más puro estilo hooligans, es  un caldo de cultivo perfecto para que proliferen cual bacterias putrefactivas, este tipo de hombres. Seres asquerosos, por mucha apariencia de normalidad y buen rollito con el que se disfracen, que no van más allá de su propia voluntad y deseo, que sólo viven para su propia satisfacción, para sus deseos, aunque sus deseos sean  totalmente ilícitos e inmorales.

 

Deseos versus derechos

Vivimos en un mundo que no siempre distingue entre deseos y derechos, la prueba más evidente y actual es la comercialización de los úteros de mujeres para satisfacer el deseo de algunos de tener un bebé a la carta.

Los deseos no son malos en sí mismos. Todos somos libres de desear algo. Lo malo es no entender que no tengo derecho a algo o a hacer o conseguir algo de alguien sólo por desearlo.

Vivir creyendo que uno puede conseguir todo lo que sueña o desea es muy peligroso si no somos conscientes  de que existe un límite natural, ético y moral que no podemos sobrepasar.

 

No deberíamos tener que explicar a estas alturas que cuando nuestros sueños y deseos afectan a otras personas, ya no basta con nuestra voluntad como vara de medir y licitar.

Y es que el respeto es algo que todos deseamos de nuestro lado, pero no siempre devolvemos hacia fuera. El respeto es la verdadera medida, el verdadero  límite a mis deseos, la norma no escrita en cada detalle que facilita la convivencia.

Hay quien cree que el amor mueve el mundo, pero es el respeto quien hace que ese movimiento sea fluido y no violento. Sobre todo en un mundo con un punto de vista tan erróneo sobre el amor.

La violación: un crimen de guerra

El amor ha sido la excusa durante milenios para ejercer y sufrir violencia de género. Las mujeres sabemos mucho sobre violencia.  Sobre todas las violencias, las directas y las indirectas.
No hemos sido históricamente los soldados en las batallas, no hemos llenado los campos de prisioneros de guerra, pero no ha hecho falta. Nunca hemos estado al margen de las guerras de los hombres, porque nuestros cuerpos, siempre, en toda época, en todo  momento, han sido campos de batalla. Nuestra identidad siempre ha sido terreno a conquistar, nuestro poder femenino era un objetivo a someter, nuestros cuerpos terrenos que arrasar.

Los hombres siempre lo han sabido, por eso es práctica habitual en las guerras, luchar fuera del campo de batalla y utilizar las violaciones  a las mujeres como arma.

 

A las mujeres anónimas violadas en las guerras nadie les rinde homenaje

La muerte luchando se considera digna, ser un preso de guerra también. Pero ser violada te convierte en  una muestra andante de que el enemigo plantó su  bandera en ti.  Dejas de ser una persona y pasas a ser una vergüenza eterna, incluso para los tuyos.

Quien cree que todo lo relacionado  con la violencia, el acoso, el bullying y las violaciones tiene que ver con el deseo sexual se equivoca. Es una cuestión de poder y sumisión.
Por eso no viola el que tiene ganas de follar, el feo, el marginado, el que no liga con facilidad.

  • Viola el que no acepta un “no”
  • el que no es capaz de empatizar
  • el que no ve a la mujer como una persona, sino como un objeto para satisfacer su propio deseo.
  • Viola el que cree que a las mujeres nos gusta convertirnos en cuerpos sin voluntad para que él/ ellos hagan lo que quieran con nosotras.
  • Violan los que tras llenar su mente con fantasías que el porno les ha presentado como creíbles creen que a alguna mujer libre y medianamente sana emocional y psicológicamente hablando, le gusta que uno o varios hombres la fuercen y penetren con violencia por todos lados.
  • Violan los que se excitan con la violencia y la humillación a solas y fantasean con  llevar esas escenas a la práctica.

 

LA realidad es que hay muchos más violadores potenciales de los que creemos, muchos más de los que acaban cometiendo el hecho. La mayoría de las mujeres estamos rodeadas de violadores potenciales, que quizás no lleguen a consumar sus fantasías, pero sabes que las tienen cuando les oyes reir los chistes del compañero. Cuando muchos de sus comentarios sobre las mujeres reflejan que están totalmente inmersos en la cultura de la violación. Cuando como género en vez de recriminar al que se expresa en esos términos, le jalean, se suman,  o se callan.

Querido hombre que estás incómodo al leer esto:

No siento que lo estés, porque ese mismo sentimiento es la prueba de lo que digo.
En este tema, quien calla otorga.

El género culpable

Ayer estuve hablando con mi hijo sobre el holocausto y explicándole lo que es la culpa colectiva. El pueblo alemán en su conjunto fue culpable del holocausto. Sí, esas gentes normales que se tenían por buenas personas. Pero callaron.

Hoy, los hombres de este planeta, como género sois culpables.

  • Culpables porque tenéis que ser vosotros los que paréis esta bola de nieve que nos arrojais y en vez de eso, algunos solo os apartais para que no os toque.
  • Tenéis que ser vosotros quienes dejéis de una vez ese espíritu de mal llamada  lealtad fraternal, más propio de películas de adolescentes universitarios que de adultos, y empecéis a parar los pies a vuestros «colegas».
  • Es hora de que no permitáis que los malnacidos que presumen de cómo tratan a “su novia”, o a una mujer cualquiera, conocida o desconocida, hablen como hablan, actúen como actúan.
  • Es hora de que  reaccionéis más a la violencia que se nos ejerce día tras día, que a los penaltys que os pitan en contra.
  • Es hora de que seáis parte del cambio atacando a los violentos, no a las víctimas.
  • Es hora de dejar de excusaros con lo de “notallmen” (“no somos todos iguales”).

Porque lo cierto es que si no haces nada en contra, eres uno de ellos.
Aquí, como en las guerras de soldados que entran en los pueblos a violar a las mujeres,  no hay terreno neutral.

¡Locas feminazis exageradas!

Si crees que exagero o que soy una loca feminazi, una loca del coño o similar, mira estas imágenes…

Frases recopiladas en ForoCoches.
Imágenes de muestra de cómo se divierten nuestros jóvenes universitarios.
Futuros abogados e ingenieros en plena ODA A LA CULTURA DE LA VIOLACIÓN Y LA MISOGINIA
No es sentido del humor. Es VIOLENCIA

Más ejemplos de "humor" en camisetas

Tras leer esas frases dime que sigues estando orgulloso de tu género.
Dítelo en el espejo, díselo a tu pareja, díselo a tu madre, a tu hermana, díselo a tu hija.
Y si frente a las mujeres que te importan te avergüenzas de estas frases, pregúntate por qué.

¿Es porque respetas a las mujeres sólo cuando son algo tuyo?

Porque entonces es machismo también.

No nos respetas porque somos personas, sino porque la falta de respeto a algo «tuyo» la consideras una falta de respeto a ti, como hombre.

Las mujeres no merecemos respeto por ser “algo” de un hombre.
Merecemos respeto por ser nosotras mismas.
Merecemos respeto, punto.

Merecemos que ningún hombre pueda intimidarnos, y si no hacéis nada para que el mundo que compartimos sea un lugar seguro, entonces deberíais estar prepcrados para el día que todas decidamos aplicar lo de “ ni una agresión sin respuesta”.
Preferiría no criar a mi hija y mi hijo en ese mundo, pero ¿sabes?
Prefiero criarlos así, que lamentar una muerte más.
Prefiero tu vergüenza a nuestro dolor.
Prefiero pagar por una agresión como respuesta que llorar a una más,  a una menos.

Golpea, llora y sigue golpeando

«La mente a veces olvida, el cuerpo no»

Ayer tuve un día raro, de esos que te notas sin energía. Por la mañana, encima de la bici  en clase de spinning me sentía con poca fuerza y sólo quería llorar. Lo achaqué  al cansancio. Me fui a la cama pronto pero no podía dormir. Sólo quería llorar.
Hoy me levanté con esa sensación de pesar 150 kilos, como si el mundo te pesara en los hombros … y entonces me dí cuenta.
Hoy es día 22 del 2.
Hoy hace 11 años que nacía mi hijo.
Hoy hace 6 años que moría mi madre.

Hoy me pesaba el cuerpo para recordarme que a veces, lo que pesa es el alma.  Y hoy sí me permití llorar. Llorar de pena, de rabia, de cansancio, de tristeza.

Hacer deporte para mi está siendo un aprendizaje sobre la vida, sobre mí misma, sobre mi cuerpo, sobre mis capacidades, sobre mis miedos, sobre mis motivaciones, sobre mis límites.
Estoy aprendiendo a mirar de frente a mis «no puedo» sin excusas.
Estoy aprendiendo que el cuerpo conecta a veces mediante el dolor con emociones guardadas, igual que pasa con el placer.
Si alguna vez has llorado tras un orgasmo, entenderás lo que quiero decirte.
Cuando sientes algo tan fuerte que parece que los espasmos no afectan sólo tus músculos sino a todo tu ser. Cuando tus emociones te recorren por todas las fibras de tu ser buscando salir en forma de gritos o de llantos.
Yo hoy, mientras sufría aguantando «un poco más» haciendo ejercicio, sentí  mi dolor saliendo por mis puños.
Y mientras seguía el ritmo de esta canción golpeando con mis puños, lloraba y seguía golpeando.

Eso es para mi los duelos, golpear, llorar y seguir golpeando. Hasta que no puedas más, hasta que no queden lágrimas o no queden fuerzas…

Luego, a la ducha, agotada, a llorar con algo menos  de rabia y con mucha más tristeza, diluyendo mis lágrimas con el agua caliente que me alivia y me calma, como lo habría hecho tu abrazo.

Me siento a trabajar y escribo esto… porque aún queda llanto por salir, rabia que gestionar y tristeza que recolocar. Porque ahora, tras unos cuantos años me siento más huérfana que antes. Porque ahora, tras tanto, ya sólo queda el amor que a veces no nos supimos demostrar.
Busco la letra de esa canción, que parecía haber sido compuesta para mí hoy. Para llorarte y enfadarme con la vida otra vez. Y descubro lo que ya sé… que a estas alturas de mi vida, la música es mi única religión. Y que lo que nos parece aleatorio y paradójico, no es sino parte del entramado del que somos parte: la vida y la muerte.


Sigma ft. Labrinth – Higher

«And what is love
If you’re still searching for something?
And what is love
If it’s building up to nothing?
We’ll never see how far we’ve come
But we keep looking at the sun
So what is love
If we’re still searching for something?

Get higher, higher, higher
We keep looking up
Higher, higher, higher
But we’re still not high enough
Higher, higher, higher
We keep looking up
Higher, higher, higher
But we’re still not high enough

Take my heart back from your hands
And my pride back from your sheets
I’ll believe while I still can
Taking back the best of me
If this ain’t enough, no, no, no
Then I guess I’ve had enough, had enough, had enough, had enough

PD: Querido hijo… siento no ser de esas madres que preparan fiestas de cumpleaños a sus  hijos. Ojalá te compense ser hijo de esta madre, a  veces, tan rara.

Fuente de la Imagen 

Las hermanas que eliges

Las hermanas que eliges

He escuchado tu nota de voz y aún llorando he decidido escribirte este post.
Imagino que un poco por exhibicionismo y un mucho porque mereces que todo el mundo sepa cómo eres y que te quiero.

Siempre he sido el tipo de persona «idealista», con altos valores sobre conceptos como la amistad. Quizás porque el otro gran concepto afectivo que nos sostiene, que es la familia, en mi caso no lo fue tanto.
Para mí tener amigos, amigas, ha sido muchas veces una tabla de salvación. De la tristeza, de la desesperanza, de la frustración, de la depresión…
Por eso una de las cosas que más me afectan es la traición de esas personas a las que les confías tu intimidad, tus secretos, tus flaquezas, tus miserias incluso y que un día ves cómo las usan contra ti.

La gente confunde a veces ser una persona muy sociable con tener cientos de amigos, o creen que el hecho de que hables abiertamente de tus emociones, sentimientos y vivencias te hace no ser una persona confiable para guardar los secretos de los demás… o los tuyos propios. Como si toda tu vida fuera siempre un escaparate, algo frívolo y poco profundo. Cuando lo cierto es que precisamente por eso, precisamente por ser tan visible, necesitamos tanto tener refugios, lugares protegidos de las siempre presentes opiniones y juicios de quienes creen conocerte.
La gente cree que la actitud  que has decidido adoptar ante la vida es tu actitud cada minuto del día o que es innata y no te cuesta, a menudo, un esfuerzo enorme. Como si decidir ser valiente no fuera difícil, como si la seguridad que llevas años trabajándote no fuera en realidad un fuerte  vulnerable recibiendo ataques constantes, como si no tuvieras que estar continuamente revisando  y reforzando tus puntos débiles. Yo tengo claro cuáles son los míos. Y sé muy bien qué cosas me refuerzan y cuáles me debilitan.

Tú eres una de esas inyecciones para mi.

Mis amigas han sido siempre mi anclaje para no perderme, mi toma de tierra para no olvidarme de quién soy ni de dónde vengo, mi sofá con manta en un día triste y lluvioso, mi diario íntimo, el espejo en el que a veces te da vergüenza mirarte.
Hay muchas definiciones de amistad y seguro que todas son ciertas. Yo en estos últimos años he comprendido  aún mejor qué  es  tener una amiga que eliges como una hermana. Aquella que te quiere independientemente de dónde estés, de qué hagas o con quien. Alguien que nunca va a atribuirte malos motivos, que ante la duda siempre pensará lo mejor de ti. Alguien a quien puedes confesarle tus propias incongruencias y sabrá cuándo decirte la palabra justa y, sobre todo, sabrá cuándo callar.
El amor de verdad es incondicional, dicen. Yo siempre estuve en contra de esa frase porque no entiendo el amor sin respeto, y para mí esa era una condición innegociable. Mis amigas de verdad saben que, a veces, hasta eso se negocia. No está ni bien ni mal. Es lo que somos, como somos, como decidimos vivir.
A veces escogemos ser felices a tener razón, escogemos perdonar lo imperdonable porque pueden más nuestras ganas de  confiar en el otro que nuestro propio orgullo. A veces, lo cierto, es que hacemos sólo lo que podemos hacer.

  • Mis amigas de verdad no son perfectas, ni lo pretenden. No necesitan sermonearme cuando les cuento que  he vuelto a tropezar en la misma piedra. Pero siempre me ayudan a levantarme.
  • Mis amigas de verdad sólo preguntan: ¿ahora toca odiar o querer? Y odian y quieren conmigo.
  • Mis amigas de verdad no tienen que justificarme sus palabras porque nunca me hablan desde la superioridad de sentirse mejores ni moral ni intelectual ni social ni económica ni profesionalmente.
  • Mis amigas de verdad saben quién soy.
  • Mis amigas de verdad saben que siempre, a pesar de todo y de todos, a pesar incluso de nosotras mismas, siempre estoy.

 

Ojalá yo sea el mismo tipo de amiga para ellas, para ti.
Gracias por ser una de mis personas.
Gracias por regalarme ser un poco parte de tu vida.
Gracias por reservarme mi hueco aunque pase el tiempo, la distancia, otras amistades y más  amores y desamores,
aunque pase la vida y la vida nos pase.

Gracias.

¿Quieres ser una buena asesora? Abandona el paternalismo

¿Quieres ser una buena asesora? Abandona el paternalismo

¿Sabéis que es lo más difícil de mi trabajo formando asesoras?

  • No es aguantar las críticas de quienes se atribuyen el derecho a decirme qué puedo no hacer profesionalmente.
  • No es hacerles comprender  a mis alumnas que «un papel» no las convierte en algo que no son, por muy firmado, sellado, homologado y certificado que sea.
  • No es  transmitirles la idea de que no basta sólo con tener «ilusión», que hace falta talento, trabajo y tesón.
  • No es el hecho de hacerles ver que mi trabajo no es darle todas las respuestas, sino animarlas a hacerse preguntas y a encontrar las respuestas con la información disponible.
  • No es el reto de animarlas a ser muy buenas profesionales sin necesidad de copiar. Acompañarlas en el proceso de identificar su valor único añadido a su trabajo.

Lo más difícil es explicarles que casi todo lo que rodea el trato a las mujeres es paternalista y que cuando hablamos de asesoría y/o acompañamiento a mujeres, sobre todo madres, el paternalismo se multiplica. Lo más difícil es eliminar el «vicio adquirido» de tratar a las madres como niñas, tontas, o ambas cosas a la vez. Lo más difícil es aprender a reconocer nuestro modo de ser paternalistas y evitarlo.

Es paternalista el lenguaje y es paternalista la actitud y el trato.

  • Leo anuncios de cursos y/o asesoras llamando «mamis» a sus clientes.
  • Oigo a asesoras usando al bebé o a la pareja para mandarle un mensaje  a la madre : «Hola bebé ¿qué le pasa a tu mamá que le duele la tetita?», y similares.
  • Escucho a asesoras anticipando limitaciones sólo por el hecho de ser madres inexpertas: » Le recomiendo la mochila porque es más fácil que el fular»
  • Observo cómo se responde a preguntas mal formuladas del tipo «¿Puedo hacer esto o lo otro?», como si la decisión de poder  o no hacer una cosa u otra dependiera de la asesora y no de la propia mujer.
  • Veo la necesidad de asesoras de reconocimiento público de su trabajo, cuando en realidad un trabajo de asesoramiento debe ser, por lo general, íntimo y privado.

Cuesta dejar el complejo de Mesías salvadora de maternidades y bebés, pero hasta que no lo consigas, hasta que no entiendas cuál es de verdad el motivo de tu trabajo y desde qué lugar lo haces, tu trabajo no será profesional. Será un eslabón más de la cadena paternalista que nos impide pensar, decidir y actuar como seres adultos y capaces. Estarás sencillamente ocupando tú el lugar que antes ocupaba otro  y que sólo corresponde a la propia mujer ocupar.

LAs mujeres, las madres, no somos un colectivo homogéneo compuesto de seres infantiles o incapaces. Quizás no tengamos experiencia propia en una situación determinada… aún…pero, querida asesora, tú tampoco tienes experiencia en ser esa persona a la que asesoras.
Así que no presupongas que tu forma de afrontar la situación es la adecuada. Sobre todo si partes de la premisa de que tu respuesta es LA RESPUESTA. No puedes ayudar a alguien con un respuesta prefabricada en tu mente antes de conocer a tu cliente y sus circunstancias.

Siempre recuerdo el momento en que mi trabajo de asesora hizo click. Una madre joven, con limitaciones físicas y dos bebés muy pequeños me enseñó lo que no aparece en los temarios de muchos cursos:

Antes de hablar, observa y escucha. Y después de observar y escuchar lo que te dicen, haz más preguntas.

Si antes de eso ya tienes una respuesta no eres una asesora. Quizás eres la wikipedia de tu sector, no lo dudo, pero eso vale para una APP, no para una asesora profesional.

DECÁLOGO DE LA BUENA ASESORA

  • Sé sincera contigo misma y con tus verdaderas motivaciones al trabajar. No se trabaja igual cuando se tienen claros los qués, los cómos y los por qués.

  • Deja tus prejuicios en casa. Nadie está libre de ellos, pero puedes aprender a que no te acompañen al trabajo.

  • No le presupongas a tu cliente limitaciones que no tienen. En realidad todos podemos  más de lo que nosotros mismos creemos que podemos, así que ¿cómo juzgar a quien no conoces si fallas incluso al juzgarte a ti misma?

  • No elimines posibilidades del abanico de  opciones sólo  porque creas que no son válidas para la persona que tienes delante por cualquier motivo ( cultural, económico, social, intelectual, etc)

  • Asegúrate de hacer muy bien tu trabajo: asesorar,  para que tu clienta haga el suyo: decidir

  • Extírpate tu necesidad de dar tu opinión. Tu trabajo es asesorar, tus opiniones  no importan.

  • Aprende a ser empoderante en tu trabajo. Las buenas asesoras no buscan liderar una secta de acólitas eternamente agradecidas.

  • Reconoce que cada caso en el que asesoras te va a enseñar algo, que aún no sabes todas las respuestas.

  • No olvides que todas las personas tienen el mismo derecho al respeto y la dignidad,

  • Tu meta es que tu clienta, tras tu trabajo, esté más cerca de su objetivo y  sienta que ella ha sido la protagonista del proceso.

Como digo siempre, cuando menos parezca que te han necesitado, mejor habrá sido tu trabajo. Cuanto menos necesites ser «el padre» en la vida de nadie, más cerca de ser protagonista de tu propia historia.

Si quieres más herramientas para aprender a hacer tu trabajo de forma profesional te recomiendo mi curso on line  El Arte de Asesorar

Portada-Asesorarte

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Taller «No me cuentes cuentos» en SURCA- Villa de Moya

Taller «No me cuentes cuentos» en SURCA- Villa de Moya

Los días 18, 19 y 20 de noviembre  2016 se celebra en la Villa de Moya (Gran Canaria), SURCA , Foro interdisciplinar por la igualdad de las mujeres del ámbito rural de las Islas Canarias.


Como parte del programa del sábado presentaré en primicia mi nuevo taller «No me cuentes cuentos» enfocado al desarrollo personal de la mujer y prevención de la violencia de género.
Por tecer año consecutivo el Ayuntamiento de la Villa de Moya, concretamente la oficina del Servicio de  Prevención y Atención Integral a Mujeres y Menores Víctimas de Violencia de Género,  cuentan conmigo para su programa de actividades .

Al final del post tenéis la ficha de inscripción para participar de forma gratuita en los talleres.

SURCA 2016- VIlla de Moya

Este es el folleto en versión digital con todo el  programa de actividades:

surcafolleto_versiondigital

Os copio  toda la información del evento  de la web del Ayuntamiento de Moya:

«Destacados expertos juristas debatirán sobre la inserción sociolaboral y la discriminación que padecen las mujeres rurales, en el primer Foro interdisciplinar por la igualdad de las mujeres del ámbito rural de las Islas Canarias, SURCA Villa de Moya 2016, que se celebrará en el municipio norteño del 18 al 20 de noviembre. Un evento organizado por el Ayuntamiento de la Villa de Moya, que también incluye jornadas de ponencias y conferencias, mesas redondas, talleres vivenciales, sesiones de intercambio de experiencias y la Muestra Comercial y Artesanal de Mujeres Emprendedoras, con medio centenar de stands y un punto de encuentro en el que mujeres de todas las islas expondrán sus productos y proyectos empresariales ya en desarrollo o previstos de ejecutarse.

De esta forma, el municipio norteño mantiene su compromiso e implicación para lograr la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres de los territorios rurales, y continúa diseñando acciones para combatir la discriminación y dificultades que ellas padecen a la hora de acceder a un empleo o gestionar su propia economía y recursos, lo que a su vez les supone afrontar situaciones de dependencia y exclusión social. Como reflejan los datos del pasado mes de septiembre del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPES), que situaron el desempleo femenino en los municipios rurales de Gran Canaria en el 55%, con 9.979 mujeres sin trabajo cotizante, de las que el 45% tiene entre 25 y 44 años y el 49,3% más de 45 años. Asimismo, los datos de la Asociación Insular de Desarrollo Rural, cifran en el 82% las mujeres que colaboran en las labores agrícolas, si bien el 59% lo hacen sin cotizar y sólo el 9% es titular de los bienes comunes con sus maridos.

“Es una situación que las administraciones públicas debemos afrontar con urgencia y con acciones concretas, más allá de dedicar palabras de ánimo y apoyo a las mujeres”, expresó el alcalde de la Villa de Moya, Poli Suárez, en la presentación del programa de SURCA 2016. En este sentido, Suárez abogó por “ir de la mano de los expertos juristas y las propias mujeres, para ahondar así en las dificultades que padecen, conocer su realidad y adoptar las medidas más eficaces para resolver la inadmisible injusticia que todavía sufren en pleno siglo veintiuno”. Para esta misión, el alcalde moyense se refirió a la alegoría del nombre del evento “que no sólo hace referencia a los surcos tan presentes en nuestros paisajes y que las mujeres aran en la tierra para sembrar las semillas, sino que queremos atravesar, cruzar, romper y, en definitiva, surcar las barreras que generan desigualdad y que impiden la visibilidad y empoderamiento de las mujeres del ámbito rural”.

Por su parte, la consejera de Igualdad del Cabildo de Gran Canaria, María Nebot, se refirió a las características específicas del entorno rural en Canarias y los condicionantes que suponen para las mujeres, tales como “la escasez o falta de infraestructuras, la dificultad de alternativas al transporte, el mayor control social y el fuerte peso aún de creencias discriminatorias, hace que cambiar y romper con las tradiciones y cuestionar los roles de género, se produzca de una manera más lenta”. Nebot también afirmó que “la economía a nivel macro o pequeña escala, no se entendería sin la aportación de las mujeres, una intervención vinculada a asumir la carga de los cuidados y los trabajos domésticos no remunerados, a los que en el medio rural se suma la implicación en las tareas agrícolas y ganaderas generando una triple discriminación”.

El presidente de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Humberto Guadalupe, destacó la importancia de este tipo de iniciativas “para sensibilizar a los actores jurídicos, jueces y juezas, de la discriminación que padecen las mujeres al acceder a un empleo y que la estamos detectando también en los procesos judiciales”. Guadalupe considera también “muy relevantes y necesarios” los contenidos que se abordarán en SURCA 2016 “para divulgar los derechos de las mujeres y concienciarnos de esta realidad que se vive de manera especialmente acuciada en los territorios rurales, donde las mujeres se enfrentan a dificultades añadidas para acceder a la información sobre sus derechos”.

En este sentido, Humberto Guadalupe destacó el proyecto Educando en Justicia Igualitaria, diseñado por la Asociación de Juezas de España para luchar contra la violencia de género desde las escuelas, en conjunción con las familias, personal de educación y jóvenes entre 9 y 18 años. Una iniciativa pionera que se implantará en Lanzarote a partir del 28 de octubre, con 11 centros de enseñanza adscritos y más de mil alumnos, que abordarán las discriminaciones y violencias de género, así como los estereotipos sexistas instalados en la sociedad. “Un programa que acerca a los estudiantes el mundo judicial a través de visitas guiadas a las instalaciones y la preparación y escenificación de un juicio con perspectiva de género, que les aportará una experiencia enriquecedora que les dará la información más certera sobre el funcionamiento de los juzgados y el concepto de justicia”, concluyó el presidente.

En torno a esta problemática de las mujeres rurales girará el programa de SURCA Villa de Moya 2016, que tras la inauguración el viernes, comenzará con la ponencia marco sobre Ética y Eficacia en la Inserción Sociolaboral para Mujeres, a cargo de Raúl Henríq, graduado social y profesor de formación y orientación laboral. Acto seguido será el turno de José Antonio Baeza, licenciado en Filosofía y Derecho, quien departirá sobre Práctica y entrenamiento de la Inteligencia Emocional; Mónica Herreras, jueza de adscripción territorial de la Audiencia Provincial de Las Palmas, en la sección especializada en violencia de género, abordará el Contexto y potencialidades de mujeres que han sido víctimas de violencia de género; Gloria Poyatos, presidenta de la Asociación de Juezas de España y magistrada de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, tratará en su ponencia Educando en Justicia Igualitaria; y completará la primera jornada la ponencia del presidente de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Humberto Guadalupe, sobre Discriminación de la mujer en el acceso al empleo.

El sábado se retomará la sesión con la ponencia Comienza la Revolución Emocional y Social de la Mujer, a cargo de Raúl Henríq, profesor y experto en orientación laboral, además de promotor y coordinador de las Escuelas Potenciadoras de Mujeres y del Club de Empleo del Norte de Gran Canaria. Y posteriormente, las propias mujeres participantes en estas Escuelas, explicarán su experiencia y vivencias en la búsqueda de empleo. También se presentará la Federación de Asociaciones de Mujeres del Norte de Gran Canariay se llevarán a cabo los talleres «No me cuentes cuentos», a cargo de Nohemí Hervada, directora de Asesoras Continuum y divulgadora de temas de familia, mujer y desarrollo personal; Mil caras, impartido por la arteterapeuta Rosa Mesa; Teatro sensorial, a cargo de Smaranda Rutzui, licenciada en Teatrología; y Celebrando nuestra fuerza vital: soltando lo que nos impide tomar, por Esther Reyes, psicoterapeuta.

El domingo será el turno de la Muestra Comercial y Artesanal de Mujeres Emprendedoras, de 10 a 15 horas, con medio centenar de stands a lo largo de la calle principal del casco de la Villa de Moya de exposición y venta de productos elaborados por mujeres emprendedoras de Canarias. Paralelamente se llevarán a cabo presentaciones de estos productos en la Plaza Tomás Morales, en una jornada amenizada por actuaciones musicales.

Podéis descargar aquí la ficha de inscripción  y enviarla por correo a mujer@villademoya.es

¿Cómo es tu relación  con el dinero?

¿Cómo es tu relación con el dinero?

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MAsaccio

“Comerás el pan con el sudor de tu frente “ 

Y desde entonces hasta hoy, hemos adoptado la creencia de que el sacrificio es la mejor forma de ganarse el sustento o, al menos, la moralmente de más valor a nuestros ojos.

El dinero fácil no es honrado

Esa es una frase que todos hemos oído y asumido como cierta, seguramente porque las creencias, aunque no sean propias ni fundamentadas, nos ayudan a pretender poner orden mental en el caos que es la vida y sus infinitas posibilidades.

Así, para la mayoría de los que vivimos por un sueldo casi siempre menor del que necesitamos y/o merecemos, la creencia de que si no vivimos mejor es porque somos muy buenas personas y no hemos caído en la trampa de vender nuestra honestidad por dinero, nos da la superioridad moral necesaria para compensar nuestro inferior valor ( en todas las acepciones de la palabra).
Porque en el fondo la idea detrás de todas estas creencias es una: el dinero es malo. Y a partir de ahí todas las relacionadas:

  • El dinero es el culpable de todo el mal del mundo
  • Debemos conformarnos con tener lo justo para vivir de una manera digna ( o sea, tirando hacia abajo)
  • Las cosas buenas de verdad no se hacen por dinero
  • La gente que cobra por su trabajo no es tan libre como quien no lo hace
  • El trabajo que de verdad es importante se hace por motivaciones altruistas
  • Las mujeres que cobran por un trabajo que no exige el nivel de sacrificio, o de pasar por el aro, que consideramos apropiado son unas estafadoras ( o unas putas)
  • Querer ganar más dinero y/o ganarlo con menos trabajo es ser ambiciosa y la ambición es mala.

En mi curso Emprende en Femenino dedicamos parte del tiempo de trabajo a lo que muchos llaman “sanar nuestra relación con el dinero”. Aunque esta expresión te choque ( a mí me pasó la primera vez que la oí), párate a analizar si en tu caso es necesario.

La mayoría de las personas, sobe todo las mujeres, y más si su trabajo está relacionado con sus propias habilidades y talentos, tenemos problemas en nuestra relación con el dinero, con el cobrar o con el pagar. Es muy interesante dedicar un tiempo a analizar nuestras creencias sobre el dinero. Os animo a hacerlo, seáis o no emprendedoras.

Yo hace años que me dedico al emprendimiento on line, es decir, que sudar, lo que se dice sudar, no sudo en el trabajo a no ser que esté en una terraza trabajando y haga mucho calor. Para muchas personas el hecho de que haya conseguido no sólo subsistir creando mi propio modelo de negocio, sino vivir bien o muy bien, es causa de suspicacias.

Igual  creen que porque ahora me ven cosechar de forma más o menos habitual no he sembrado ni regado, o igual se creen que como no me muevo en los círculos oficiales no tengo derecho a cobrar por mi trabajo.

Todas las personas que decidimos dar un salto, hacernos visibles y en cierta medida públicas, sabemos que nos exponemos al juicio y las críticas. Incluso a insultos, injurias y difamaciones. Una ya lo asume como parte del precio del éxito. Pero hay otro tipo de reacciones que, no siendo tan violentas en apariencia como la anteriores, pueden convertirse en un motivo de desánimo para las emprendedoras. Y contra ese tipo de comentarios y creencias también hay que vacunarse.

superioridad moralA algunas personas no les parecerá mal que trabajes y cobres por tu trabajo, por tus artículos o por tus libros, pero en el fondo creen que tus motivaciones no son tan honestas o sublimes como lo serían si vivieses de tu marido, de tus padres, de un trabajo “seguro” con un sueldo “digno” ( o no, pero decente), de las rentas familiares, de que te toque la lotería…
Daría igual que tu trabajo fuera más o menos anodino porque la elevación del espíritu y tu contribución al bienestar social ya te la buscarías tú en tu tiempo libre, haciendo voluntariado un ratito o muchos, escribiendo artículos fantásticos y aplaudidos en esas horas de trabajo robadas a tu empresa o a los contribuyentes. O en horas robadas a tu familia o a ti como persona.

Al final la idea de fondo es: si detrás de tu trabajo hay dinero, tu trabajo no es tan bueno como el de los que no lo necesitan. Y encontrarás a quien comente que cuando no necesitas el dinero eres libre, por ejemplo, para escribir y hacer una labor encomiable para el mundo. Que me pregunto yo si hay alguien en nuestra sociedad que no necesite el dinero…

Por supuesto que hay trabajos excelentes hechos por personas que no buscan el lucro. Que no es exactamente lo mismo que hacerlo por altruismo. Que ya he escrito otras veces que no sólo de dinero vive el hombre, por parafrasear otra cita bíblica.

Algunos no quieren dinero porque no lo necesitan o, mejor dicho, que no necesitan más porque ya lo tienen por otros medios, pero sí quieren el reconocimiento de su trabajo. Porque sino, de hecho, no lo firmarían. Es lo normal, lo sano y lo justo.Argumentar que lo uno es superior a lo otro es, como casi siempre que emitimos juicios sobre motivaciones ajenas, cuanto menos soberbio y un insulto a quienes vivimos de nuestro trabajo procurando hacerlo de la forma más libre y honesta posible.
En muchos casos es precisamente esa honestidad personal la que nos hizo dejar de prostituirnos en un trabajo que nos ahogaba o que iba en contra de nuestra conciencia personal o colectiva o de permanecer en relaciones que nos aportaban seguridad económica o status social, pero en las que nos sentíamos prisioneras o sencillamente infelices. Para muchas la honestidad fue empezar e necesitar el dinero porque habíamos dejado de depender del dinero de otros, con el pago que suele conllevar eso.

Libertad y honestidad

La libertad para cada uno es, evidentemente, diferente. Para algunos se mide en dinero, para otros en autonomía personal e independencia.  A mí lo que me hace independiente no es no necesitar dinero por mi trabajo, sino justo lo contrario:

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“Cobrar por mi trabajo me hace independiente de todo y de todos ( o casi) hasta el punto de no tener que comulgar con lo que no quiero o en lo que no creo.
La honestidad es algo que se tiene o no se tiene, independientemente de lo que se cobra y por qué.”

[Tweet «“Cobrar por mi trabajo me hace independiente de todo y de todos ( o casi) hasta el punto de no tener que comulgar con lo que no quiero o en lo que no creo. La honestidad es algo que se tiene o no se tiene, independientemente de lo que se cobra y por qué.” «]

Todos conocemos proyectos altruistas llevados a cabo por gente deshonesta y todos conocemos gente que se ha hecho un buen nombre y ha prosperado con una ética intachable.
Cuando alguien pretende elevar el nivel moral de un trabajo por el hecho de no buscar el lucro lo que hace es seguir engordando ese mito de que el dinero es la raíz del mal de la tierra. Y me temo que eso es echar balones fuera, porque el dinero en sí no es nada, no piensa, no planea, no ejecuta, no es responsable. Somos los humanos y el uso que hacemos del mismo los que estamos en tela de juicio.
Y eso con o sin dinero.

Hay quien se lucra con algo mucho más sucio que el dinero, con otros tipos de “moneda” que algunos miopes selectivos no quieren ver.
[Tweet «Hay quien se lucra con algo mucho más sucio que el dinero, con otros tipos de “moneda” que algunos miopes selectivos no quieren ver.»]

Es totalmente injusto arrojarnos a una sociedad edificada sobre una base económica capitalista pero luego argumentar que el ideal de sublimación humana es la libertad de no necesitar el dinero siendo éste la única moneda de cambio existente. Sobre todo a las mujeres, insisto.
Es hora ya de derribar ese gran muro que es nuestra insana, hipócrita y pacata relación con el dinero, nuestras creencias sobre el mismo, nuestra esquizofrenia de negar que lo necesitamos y a la vez estar dispuestos a perder la dignidad por él. Dejemos ya ese discurso manido y opresor de que es preferible estar en una situación de no necesitarlo para que nuestro trabajo sea digno de admiración.

¿Quién no necesita dinero?

Yo necesito dinero y tú también, todo el que lea este post. Yo no conozco en persona a nadie que sea totalmente autosuficiente sin dinero. Pero sí conozco muchas personas haciendo cosas increíbles por y para el mundo. Cambiando mentalidades obsoletas, contribuyendo al cambio de paradigma, influenciando la vida de muchas personas para que sean más libres y más felices.

Y ¿sabéis? cobran por ello. Y deseo que sigan haciéndolo, porque esa es la verdadera libertad. Deseo que esas personas buenas en lo suyo vivan de ello para que lleguen a más personas, en lugar de tener que dejarlo para irse a cualquier lugar a ganar lo que otros consideren que valen por hacer cosas para las que seguramente no están motivados y rezar para que ese trabajo monótono y sin sentido no les desanime y les queden ganas de hacer aquello para lo que tienen talento en sus días libres.
Ese modelo totalmente injusto, satánico y opresor yo no lo compro. No lo quiero. Me da igual que me lo envuelvan con papel de regalo de sororidad, de voluntariado, de humanismo, de sublimación o de lo que sea.

  • Soy feliz pagando a gente a la que le encargo un trabajo para el que son buenas y que les gusta.
  • Soy feliz pensando en que lo ganan de una forma más cómoda, justa, satisfactoria y rentable, mirando crecer a sus hijos, en vez de irse a trabajar 12 horas a un comercio por un sueldo mal pagado, subcontratando a otra mujer peor pagada a su vez, para cuidar de sus hijos.
  • No espero que me lo hagan mejor si no necesitan el dinero, porque ante todo, confío en que son buenas personas y darán lo mejor de sí.
  • Confío en su profesionalidad y sobre todo,
  • tengo una relación sanísima con el dinero.
  • Tanto que disfruto cuando lo empleo en cosas tan importantes para mí como la educación que quiero para mis hijos
  • o en cosas tan frívolas como invitar a una amiga e irnos a un hotel con Spa un fin de semana con mojitos y gambas.
  • He aprendido a disfrutar de la vida
  • y he aprendido a hacer de mi pasión mi trabajo.
  • Doy lo mejor de mi cuando lo hago y cobro muy bien por él porque sé que lo valgo.
  • No porque mi ego esté desbordado, sino porque aquéllas que me pagan, al final me dan las gracias. Cosa que no hicieron nunca muchas de las personas a las que atendía de forma altruista.
  • Sigo escribiendo y publicando la mayoría de lo que escribo en abierto y eso no me hace recibir más aplausos de quienes creen que “si no se cobra es mejor”, de quienes creen que como “vendo” servicios y productos” mi trabajo es mercantilista o de poco valor.
  • Yo, cobrando por mi trabajo, he puesto a prueba mi valía.

 

Porque como ya escribí en otro post, al final no hay mejor examen que el de los clientes.

Hay quien trabaja gratis porque nadie pagaría por lo que ofrecen.

Quienes vendemos de forma “directa” lo tenemos claro, no tanto las que creen que están ajenas a este sistema cuando la verdad es que son parte de la peor parte de él, lo sepan o no.

Si quieres un curso con herramientas prácticas para empezar a cambiar actitudes a la hora de plantearte emprender, te ofrezco mi Programa para Mujeres emprendedoras: Emprende en Femenino 

emprende en femenino.- nohemi hervada

Las brujas de hoy

Las brujas de hoy

brujaTengo perfil de bruja.
Sí. De la bruja mala de los cuentos. Tengo una cara angulosa, una nariz larga y puntiaguda y encima tengo dos verrugas en la cara. 
Durante años nunca me hacía fotos de perfil. Bueno, la verdad es que nunca me gustó hacerme fotos, pero las pocas que admitía, siempre eran de frente.
Esta mañana, mientras desayunaba en la cama con mis hijos, me pregunta el mayor que por qué todas las brujas tienen verrugas.
Y aproveché para contarle qué eran las brujas y por qué la literatura ha mantenido ese estereotipo negativo de la mujer.

Les he explicado que antes llamaban brujas a aquellas mujeres que sabían leer, que sabían utlizar plantas como remedios, a las que ejercían de parteras o chamanas. O sencillamente a las que decidían vivir libres sin casarse, a las que cuestionaban la autoridad (patriarcal, por supuesto) establecida. Las que tenían religión propia, las que adoraban dioses, catalogados como falsos, pero que eran mucho más reales que los «oficiales». ¿Acaso no es más dios para el ser humano el Sol, la Tierra o la Lluvia que la estatua de madera de un moribundo o de un cuerpo sentado inerte viendo la vida pasar?

Brujas temidas, odiadas y perseguidas por pensar, por tener cirterio propio y por no someterse al poder violento y abusivo. Brujas envidiadas por quienes deseando esa libertad física y de pensamiento no se atrevían a dar el paso y salirse de los sistemas establecidos. Brujas perseguidas y quemadas o apedreadas o marcadas y avergonzadas.

Ostracismo, castigo, prisión, muerte… Esas han sido las armas de una sociedad que intentaba erradicar las muestras de inteligencia  e independencia.

  • Quizás las brujas fueron las primeras conscientes de lo que es la inteligencia emocional.
  • Quizás ellas sabían que el conocimiento intelectual acumulado en las bibliotecas de quienes tenían el poder (político o religioso) no servía para mucho.
  • Quizás eran ellas las que de verdad sabían los secretos de la vida y la muerte, de lo que es realmente importante.
  • Quizás ellas mientras morían quemadas en hogueras y gritaban maldiciendo a sus verdugos en el fondo sabían que eran más libres con su muerte que toda esa masa borrega que observaba y disfrutaba con el espectáculo de ver cómo se extinguía la única posibilidad de libertad real que habrían conocido en su vida.

Hoy las brujas no sólo son aquéllas que profesan una religión oculta.  Las brujas de hoy no necesitan vestir de negro, tener verrugas en la cara o en el cuerpo, señal de su relación con el demonio. Las brujas de hoy sabemos que da igual tener un perfil aguileño o una cara angelical porque lo que nos define es nuestro poder.

  • Hoy no necesitamos hacer conjuros alrededor de un caldero.
  • Hoy conjuramos con las palabras. Escribiendo en lugares como este, agitando desde las redes, en nuestros círculos de mujeres.
  • Hoy seguimos sin callarnos ante quienes creen que su género, su rol o su situación les  otroga un poder que no tienen sobre nosotras.
  • Hoy nos reímos de forma burlesca a veces ante la estupidez de aquellos que creen que saben más que nosotras sólo porque algún día, otro como ellos les dijo unas frases que estos aprendieron de memoria.
  • Hoy seguimos aguantando la mirada a quienes creen que pueden intimidarnos.
  • Hoy nos reímos de la soberbia estupidez de esos seres mediocres que por  pertenecer a la clase privilegiada creen que son superiories a nosotras.
  • Hoy provocamos, a veces para conseguir que otros despierten y a veces por el placer de demostrar que podemos, que no nos intimidan, que no les tenemos miedo.
  • Hoy sabemos que hay quien desearía quemarnos en la hoguera y reaccionamos quemándoles a ellos sus pobres argumentos.
  • Hoy somos más conscientes de nuestro poder y sabemos que eso despierta más la furia de los herederos de aquellos personajes oscuros que acababan con nosotras. Pero no podrán.Porque hoy somos muchas, porque hoy todas nuestras hijas serán brujas como nosotras, y nuestros hijos serán hombres que las admiren y respeten.
  • Hoy las brujas ya no envidiamos a las Blancanieves, ni a las Cenicientas, ni a las Bellas Durmientes.

Porque tener un cutis blanco, ser cándidamente perfecta y tener una belleza ideal no enmascara el hecho de que en realidad eres una ñoña que sólo es feliz sirviendo a los demás mientras es totalmente inconsciente de su propia ignorancia ante la vida o siendo explotada sin rebelarse  mientras espera que venga un hombre que ni siquera recuerda su cara, a rescatarla o viviendo en un bello  palacio una vida lujosa, totalmente  anestesiada en cuerpo y alma.
No, queridas princesitas de imagen perfecta, no os envidiamos, ni a vosotras, ni a vuestros príncipes machirulos. Porque las brujas de hoy, con las piedras que nuestros enemigos nos lanzan, construímos nuestros propios castillos.

Las brujas de hoy sabemos que el poder es nuestro y lo ejercemos. Cuando tenemos un problema no esperamos, pasivas, caballeros andantes que nos salven. Somos, de hecho nosotras, las que les salvamos, quizás no de morir quemados, pero sí de vivir una vida triste y mediocre, consumiéndose en el fuego de perseguir un ideal de felicidad que no existe .

[Tweet «las brujas de hoy, con las piedras que nuestros enemigos nos lanzan, construímos  castillos»]

Somos brujas, somos mujeres, somos diosas… y cuando el humo que queme todo lo demás  se extinga, nuestro fuego seguirá ardiendo.

empoderate

Tú a la cárcel, yo al cementerio… No, mejor al revés

Tú a la cárcel, yo al cementerio… No, mejor al revés

Hubo un tiempo en el que creía firmemente en la no violencia. A día de hoy, creo de verdad que es el camino.
El problema es cuando en un juego sólo cumples las reglas tú. Cuando la realidad  está montada de tal forma que tú siempre, hagas lo que hagas, eres quien pierdes.

Si habláramos de dinero, aún así compensaría un poco, al fin y al cabo, lo material va y viene. Pero si hablamos de la vida… resulta que jugamos a un juego que no elegimos, cuyas reglas  establece el contrario a su medida, que nos hacen partir en desventaja, jugar en desventaja y acabar, con casi seguridad, ya no es desventaja, sino con nuestra integridad no íntegra. Un juego que para demasiadas mujeres es mortal.

Y no, no es una película al estilo los Juegos del hambre. Esto es más bien «Los Juegos del Hombre».
Esta sociedad es altamente peligrosa para las mujeres. Cualquier pareja o ex pareja, psicópata  o pichacorta con el que hayas compartido (o no) algún momento en tu vida puede decidir asesinarte, acosarte y/ o amargarte la vida hasta tal punto que te suicides tú.

Leo a Barbijaputa en El Diario.es :

«Una chica italiana se suicidó ayer en su casa colgándose de una bufanda tras sufrir -durante meses- el acoso de todo su país. La chica se hizo famosa porque así lo decidió el chico que la grababa mientras ella le practicaba una felación en la intimidad, y su ex novio, quien subió el vídeo a Internet (según BBC ella se lo mandó a él, según la propia madre de la chica, era él quien la obligaba a grabarse con otros hombres, motivo que hizo que ella dejara a su pareja y volviera a su casa materna). También lo decidieron así los que lo viralizaron sin compasión en Internet. A los insultos que esta chica sufrió en la Red y en la calle, se sumaron futbolistas famosos como Paolo Cannavaro y hasta un grupo de música que se mofó de ella con una canción, además cadenas de TV que bromearon con las escenas. También se hicieron camisetas y memes con la historia. Tanto el vídeo como el nombre y la cara de la chica estaban en poco tiempo por todos sitios.

Antes de suicidarse lo intentó todo: dejó su trabajo, se cambió de ciudad, intentó cambiarse el apellido y se embarcó en una batalla legal para que webs como Yahoo, YouTube, Facebook y Google retiraran el vídeo. Una semana antes de suicidarse, le confirmaron que lo había conseguido, pero que debía pagarles a estas webs un total de 20.000 euros por «compensación» -así lo llaman-, ya que estas empresas consideraron que el vídeo se había hecho con su consentimiento, y daban así por sentado que si te dejas grabar estás de acuerdo con que pueda verte todo el país. El juez les dio la razón en cuanto a que la chica debía compensarles.»

Y a mí lo único que se me ocurre es comentar esto:

Y como ya comenté en  mi artículo «Nos violan lo justo», siento un ASCO inmenso y profundo.
Porque en este mundo de reglas masculinas, el sexo sigue siendo terreno masculino.

  • Si ellos tienen mucho sexo son machotes, nosotras unas guarras.
  • Si ellos se graban  practicando sexo, son muy modernos, nosotras unas guarras y  unas idiotas por confiar en ellos Porque claro, lo mas normal del mundo si te grabas con tu pareja es pensar en que es un desgraciado que va a subir ese video a youtube.
  • Si ellos hacen público un vídeo donde salimos nosotras practicando sexo, a nosotras nos cuesta la vida,  y no hablo metafóricamene, pero ellos lo petan por «molones».

Así que sí, con el tema de la violencia de género me bajo del carro del pacifismo, lo siento.

Si uno va a Boston y otro a California, es decir, uno al cementerio y otro a la cárcel,
tengo muy claro a donde quiero que vayan a verme mis hijos
y a donde los amigos y familias del machote a ponerle flores a él.

 empoderate

No me cuentes cuentos

No me cuentes cuentos

Fotos de  ©MaicaLuis

«No me cuentes cuentos.
Cuéntame cantos de muchachas cantarinas
que contentas canturrean luciendo collares de mil cuentas.

.

Cuéntame historias de los libros que aún no escribes,
pero cantas en tu mente al encontrar descanso en tu cantera.
.
Libros con cantos dorados.
Libros que encantan hasta al más desencantado.

.

Cuéntame cosas,
cuéntame cifras,
cuéntame encuentros y sueños y anhelos.

.
Cuéntame tu vida entera, cuéntala contra viento y marea.
Pero una cosa te digo:
no me cuentes cuentos.»

.

Estos versos los escribí hace tiempo…
y con ellos os anuncio mi próximo taller-conferencia para mujeres.
En él  aúno el desarrollo personal con el desarrollo profesional, porque para mí van unidos.
Mientras tanto…
¡Cuidado  con los cuentos que te cuentan!
 empoderate
Qué es ser una mujer valiente

Qué es ser una mujer valiente

Cuando me divorcié escuché muchas veces la frase: «¡Qué valiente eres!»
Me di cuenta entonces que para muchas personas el valor radicaba en ser capaz de tomar una decisión tan trascendental como esa. Con el tiempo cada vez más mujeres me contaban que envidiaban poder tomar esa decisión, pero que no se veían capaces de afrontar las consecuencias de «romper una familia» y seguir la vida solas, sobre todo con hijos de por medio. Para algunas, lo que yo hice les parecía heroico y sin embargo  para mí era incomprensible que tantas personas prefirieran seguir con vidas insatisfactorias, en relaciones «muertas», sólo por el miedo a lo desconocido que pudiera llegar si dieran el paso de cambiar su forma de vivir.

Este hecho me demostró lo que ya sabía: que los miedos son personales y las capacidades de enfrentarnos a ellos también. A mí me daba mucho más miedo imaginarme viviendo atrapada en una vida ficticia, viendo cómo degeneraba una relación que merecía recordarse como la mejor de mi vida, que todo lo desconocido que pudiera llegar por decidir acabar y recomenzar.

[Tweet «Los miedos son personales y las capacidades de enfrentarnos a ellos también.»]

La falsa seguridad

Es cierto que el ser humano encuentra seguridad en las rutinas. Que entre dos la vida es más fácil, sobre todo económicamente hablando. Que nos hipotecamos, literal y metafóricamente hablando, convirtiendo así la relación en un contrato con una claúsula de rescisión más abusiva que la del peor banco.

Entiendo que el miedo a hacer daño al otro, a los hijos, a la familia, al entorno, sobrevuela constantemente sobre nuestras cabezas recordándonos si merece la pena. Lo sé, lo he vivido.
Y lo cierto es que nadie tiene la respuesta a esa incógnita. Nadie, salvo uno mismo, sabe si merece la pena el salto, la ruptura, el caos de desmoronar tu vida para volverla a levantar desde cero, o desde menos cero en algunos casos.
Lo único claro es que vivir, o mejor dicho, dejar de vivir por miedo a las consecuencias no deseadas, también nos priva de la oportunidad de intentar ser feliz. Al menos más feliz de lo que viven dentro de un muro soñando en cómo sería vivir fuera de él.
No estoy animando con esto a que nos divorciemos en masa, cualquiera que ha pasado por un proceso así sabe que nunca es fácil, que hay mucho dolor, mucha tristeza, frustración, culpa, sensación de fracaso, de deslealtad, de vergüenza incluso.

Pero la alternativa es peor. Porque todas esas emociones al final no son «negativas» como nos enseñan, son parte de la vida.

  • Es sano sentir sensación de fracaso cuando has puesto tanto de tu parte en un proyecto que no culmina, Lo contrario sería un insulto a esa relación y a esos años compartidos.
  • Es normal sentir culpa por influir en la vida de otro(s) sin su consentimiento, lo contrario sería una irresponsabilidad o una falta total de empatía.
  • Es normal sentir tristeza al ver tristes a personas importantes de tu vida, lo contrario sería no haberles amado nunca.
  • Es normal plantearse y replantearse si merece la pena aguantar esa ola destructiva que está arrasando la vida de tu familia, lo contrario sería no tener madurez para afrontar las consecuencias de los actos propios.

Pero todo eso tan duro de vivir encuentra al final su razón de ser. Al final, después de enfadarnos, de llorar, de renegar, de odiar incluso, de los reproches y los desprecios, cuando todos aprendemos a recolocarlos en nuestros nuevos lugares, más desconocidos posiblemente, pero más ciertos… Al final nos encontramos de pie donde elegimos estar.
No siempre será como pensamos que sería, no habrá sido siempre fácil ni cómodo el camino. Quizás sufrimos más en el cambio que habiendo permanecido inmóviles. Seguramente habremos experimentado la Soledad en mayúsculas. Puede que aún duela mirar algunas de las secuelas de nuestra decisión en  nosotros o en los demás. Pero tras todo eso y a pesar de ello, toca reconocernos en la persona que somos de verdad.

Una dosis de realidad

libro La Maternidad Sin Tabúes, de Nohemí Hervada

Libro «La Maternidad Sin Tabúes», de Nohemí Hervada

Idealizamos el amor y los compromisos e idealizamos también librarnos de ellos. Vivir en carne propia todo este proceso puede ser la oportunidad de aprender a distinguir el amor de la necesidad  o del miedo a estar solas. Puede que tengamos que experimentar cuánta fuerza se necesita para no vender nuestra alma por un abrazo.
Puede que descubramos que hay muchas más mujeres valientes de las que creemos. Con luchas mucho más difíciles y mucho menos reconocidas. Heroicidades silenciosas y solitarias. Gestas aparentemente nimias que pasan desapercibidas entre tanta batalla cotidiana.
La vida me ha permitido conocer a este tipo de mujeres valientes de verdad. Las que se enfrentan a situaciones que no están cien por cien en su mano cambiar y a pesar de ello, luchan y no se rinden.

piedrasHace falta mucha fuerza cuando la vida te pone de  frente  un Goliat y tú aún estás intentando encontrar las piedras para tu honda. Hay que ser muy valiente para librar todas las batallas que libramos todas y además, luchar contra un enemigo oculto dentro de ti, esperando devorarte.

Hay que ser de verdad valiente para vencer al desánimo, al dolor e impedir que te consuma  la justa rabia de sufrir algo tan cruel como injusto.

Yo conozco a mujeres de este tipo y cada día me pregunto de dónde sacan su fuerza.
Imagino que, al final, como todas las personas valientes, sea cual sea la lucha a la que se enfrentan, vencen al miedo con la única arma posible.

Un arma que adopta diferentes formas según se va necesitando: coraje, esperanza, determinación, optimismo.
Distintas formas que el AMOR adopta para cumplir su objetivo: vencer.

#NoEstásSola
#NoEstamosSolas

 

PD: Dedicado a Elo y a todas las mujeres valientes que han luchado y siguen luchando contra el cáncer

No somos chochitos

No somos chochitos

«La Audiencia de Murcia ha confirmado la absolución de los delitos de abuso sexual y acoso sexual a un jefe de departamento de El Corte Inglés que fue denunciado por dos empleadas por llamar a algunas dependientas «chochitos» o «pilón» o dejarle a una de las querellantes una nota escrita en la que le decía: «Este año si es posible estás más guapa y más buena» – El País.com

Recuerdo la primera vez que oí la palabra «chocho». Debía tener yo unos 6 o 7 años y vi a un hombre preguntarle a una mujer >
–«¿Cómo estás chocho?» , mientras con el palo de la escoba que llevaba en la mano le tocaba entre las piernas, en su vulva.

Me sentí realmente violenta con esa escena y eso que a esas alturas de mi vida aún no entendía muy bien las connotaciones de esa acción. Pero ni la frase, ni el tono, ni la acción me parecieron normales. Ya en ese momento la reacción de la mujer me pareció de incomodidad a pesar de su pasividad.
Han pasado casi 40 años y lo único que hemos conseguido es que los «señores» con traje y corbata  añadan un diminutivo a la palabra, como suavizándola y que se corten de tocárnoslo ( algunos, claro, otros siguen creyendo que somos terreno  público, nosotras y nuestras vulvas).

Que un «señor» , si se me permite el sarcasmo, que tiene empleadas a su cargo, se crea con el derecho a dirigirse a estas, ya no cosificándolas, sino sexualizándolas en grado sumo, llamándolas por el nombre de su órgano genital ( bajo mi punto de vista, uno de los más vulgares además), es totalmente vergonzoso.
Que la empresa responsable de la política interna sólo le sancione  con 21 días de suspensión de empleo y sueldo, me parece cuanto menos inmoral, pero que un juez le absuelva, pues la verdad es que no encuentro calificativo que describa lo que siento.

Igual si quien hubiera recibido  ese tipo de comentarios hubiese sido una clienta, habría tenido algo más de repercusión por parte de la empresa, famosa por su servicio de atención al cliente. Al parecer no tanto por su servicio al empleado. Ya se sabe que quien paga, manda, y las empleadas deben estar al final de la escala de importancia de nuestro fantástico sistema neoliberal.

Estoy pensando qué pasaría si las mujeres empezáramos a llamar  «pollitas» a los hombres. Si empezáramos a calificarlos según el tamaño «aparente» de su paquete, bromeando con frases del tipo: « este año te abulta más el paquete si cabe». Pero teniendo en cuenta que la mayoría lo recibiría  como un piropo tendríamos que usar la psicología inversa, o sea, decir:
-«a ver si este año te crece un poquito la pollita, guapetón»
Pero claro, nunca sería igual. No es igual.

Porque la solución no pasa por igualar a la baja en catadura moral, sino en que, de una vez, este tipo de engendros disfrazados de personas, incluso de señores, entiendan que #NoSomosChochitos.

No somos chochitos, ni coñitos, ni culitos, ni tetitas, ni nada por el estilo.

[Tweet «No somos chochitos, ni coñitos, ni culitos, ni tetitas, ni nada por el estilo»]

De hecho, no somos nada que ellos crean que somos. Somos personas, con nombre propio, con dignidad y derecho a un respeto que les parece imposible demostrarnos.
No somos «bonita», ni «princesa», ni «reina», ni «cariño» ni nada que se le parezca.

el tamaño importaNo nos pongan diminutivos en sus etiquetas, ni en sus sustantivos, ni en sus adjetivos. Porque lejos de resultar en lo que normalmente pretendemos al usarlo  en algunos contextos, la connotación cariñosa, se convierte en más abuso, más acoso, más paternalismo y más machismo.
Ahora resulta que ni siquiera soy una persona, ni siquiera soy un cuerpo, ni siquiera soy un chocho… sólo llego a «chochito».
A ver si se trabajan ustedes los complejos sobre el tamaño señores y no olviden que puestos a medir tamaños, salen ustedes perdiendo.

 

empoderate

Nos violan lo justo

Nos violan lo justo

Si vas sola, porque vas sola
Si vas con una amiga, porque vais solas
Si te vas con un chico, porque te fuiste con él
Si no te vas con un chico, porque le provocaste
Si te quieren acompañar y dices no, porque preferiste irte sola ( vuelve al  punto 1)
Si aceptas que te acompañen, porque te vas con cualquiera
Si te acompaña un grupo de hombres, porque eres tan ingenua que te vas con cualquiera creyendo que el grupo te protegerá…
Si te quedas en casa, porque te quedas sola
Si sales de fiesta, porque vas donde te pueden encontrar
Si estás en una zona aislada, porque está aislada
Si estás en el centro de una ciudad… da igual.
Porque no importa lo que hagas ni lo que dejes de hacer.
Tú mujer, como yo, siempre serás la culpable de lo que te pase, de lo que te hagan, de cómo te lo hagan.
Da igual que digas NO, ¿Acaso no cree la inmensa mayoría que cuando decimos «No», no significa «no?
Da igual que intentes resistirte, siempre pueden decir que te gusta el sexo violento, o el sexo en grupo, o «jugar a las violaciones»
Da igual porque tú sabes, que si pasa ya has perdido, Ya te ha pasado casi lo peor que te podía pasar, pero no lo último.
Tú, como yo, sabes que que te violen es sólo el principio. Porque esa será la primera de muchas violaciones más
Tras violar tu cuerpo, tu autoestima, tu confianza, tu seguridad… ahora violarán el derecho a ser persona, a ser creída, a no ser humillada, a no ser juzgada cuando tú eres la víctima.
Vas a oir a un montón de gente preguntarte
  • «si de verdad fue una violación»
  • «si dijiste «No» clara y audiblemente»
  • «si lo dijiste varias veces»
  • «si gritaste»
  • «si te resististe lo suficiente»
  • «Si cerrabas las piernas»
  • «si luchaste»
…
Dentro de poco a alguna nos preguntarán si dimos las gracias al acabar…
Porque en el fondo de la mente de más gente de la que crees, si te ha pasado esto, si te violan, es por algo que tú has hecho o dejado de hacer.
Por eso saldrán impresentables preguntando «si ha habido la suficiente violencia y agresividad» para ser considerada una violación. Como si el mero hecho de no consentir no fuera suficiente. Esa gente que aún cree que una buena chica es la que prefiere morir a que «mancillen nuestro honor». Como si el honor lo tuviéramos en el coño .
  • Nos violan desde el momento en que nos miran como a un trozo de carne  con agujeros hechos para que depositen su mierda. Y no me refiero sólo a sus fluidos, sino a su odio, a su machismo, a su misoginia, a su asco por nosotras.
  • Nos violan desde el momento en que no nos ven como a personas, sino como a objetos que usar a su antojo. Y tirar después.
    Nos violan los que nos violan y sus amigos que jalean la hazaña como cantarían un gol de su equipo.
  • Nos violan los que creen que «una pasada de viaje» es follarse 5 a una tía. (Cuánto daño ha hecho el porno que haya hombres que crean que a la mayoría nos gusta que nos follen 5 desconocidos, por la fuerza en un portal)
  • Nos violan cuando su entorno en vez de escupirles a la cara y aborrecer de lo que han hecho, les defiende, les justifica o sencillamente se callan. Vuestro silencio nos viola.
  • Nos violan cada vez que cualquier desgraciado por el hecho de tener un micro o un medio donde alguien le lea o le escuche, se cree que sus preguntas culpabilizando a la víctima es periodismo. Me cago en vuestro periodismo de mierda.
  • Nos violan cada vez que bromeáis sobre nosotras, nuestros cuerpos y lo que haríais con ellos.
  • Nos violan cuando «tu amigo», «tu hermano», «tu padre» o «tu pareja» habla como lo hace de las mujeres.
  • Nos violas tú cuando les ríes las gracias, o cuando, como hace el entorno de los violadores, te callas.

Todas somos «violables». ¿Sabes por qué? Porque Pueden.

Porque les importa más depués lo que ponga un parte de lesiones sobre nuestras heridas en el cuerpo, que las que sangren de por vida en nuestra alma. Porque no entienden que hay cosas que ya no se curan nunca. Porque ¿cómo se cuantifica el miedo, la angustia, la inseguridad, el asco, la vergüenza, la indefensión, la incertidumbre, el dolor, una vida rota? ¿Cómo se miden las secuelas en la vida personal, emocional y psicológica de una mujer violada? ¿Cómo se resarce a una víctima de todo esto? ¿Con unos cuantos meses o años de prisión? ¿De verdad?

Cada vez siento más ASCO. Asco porque el machismo, lejos de retroceder, crecesesperanzada. Hoy sólo me sale autocompadecerme de mi y de ti.

Pobre de ti como seas una chica simpática, alegre, jovial, que sale, baila y lleva minifalda. Los abogados y la opinión pública te van a despedazar.

Pobre de ti si  eres «promiscua», si alguna vez has hecho sexting o algo parecido, porque usarán contra ti cualquier aspecto sexual  de tu vida que puedan airear.

Pobre de ti si eres guapa, porque pasas a ser un producto de consumo público. Y a ver quién les convence de lo contrario si toda nuestra vida hemos crecido con la publicidad machacándonos esa idea.

Y pobre de ti si eres fea porque nadie creerá que ningún tío quiso violarte y pensarán que en el fondo te hizo un favor.

Pobre de ti en cualquier caso… y pobre de mi. Porque nuestra fantástica sociedad del bienestar protege mejor nuestro dinero o los sistemas operativos de nuestros ordenadores que  a nosotras. Porque las  únicas soluciones que nos ofrecen  para protegernos es «tener habitaciones del pánico». Me pregunto si no querrán que nos emparedemos dentro.
Porque nos siguen arrojando a nosotras la carga de cuidarnos de los violentos, en vez de asumir su responsabilidad para garantizar nuestra libertad de ir y venir donde, cuando y con quien queramos. O completamente solas.
Tenemos derecho a no tener que cuidarnos. Cuidarnos…¿De qué? ¿De quién? ¿De todo ser humano varón del planeta? ¿De verdad que la solución es vivir con miedo perenne? ¿De verdad no saben gestionar esta crisis sin culpabilizar a la víctima? ¿De verdad?

libro la maternidad sin tabúes, de Nohemi Hervada

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Asco porque me cuesta pensar sin odio
Asco porque empiezo a creer que al final la única solución a este feminicidio «no declarado pero vivo» es la violencia.
Asco porque me cuesta pensar en cómo contrarrestar esta mierda y criar a una hija libre y a un hijo no machista
Asco porque la inmensa mayoría o aplaude o calla. Porque pocos son los que levantan la voz para gritar con nosotras.
Asco de la falta de justicia.
Asco de la falta de valor y hombría de quienes necesitan violarnos para sentir algo con sus malditos penes.
Asco de sentir tanto asco

 

 

Aprende de Manuel Carrasco y haz sentir a tus clientes especiales

Aprende de Manuel Carrasco y haz sentir a tus clientes especiales

Un  buen emprendedor sabe  que una cosa es vender una vez a un cliente y otra fidelizarle para que siempre que necesite algún producto o servicio que tú tengas te lo compre a ti.

De hecho, las grandes empresas crean apóstoles de la marca, es decir, clientes que se identifican tanto con la marca que la asumen como propia y no sólo comprarán todos los productos que saque, sino que serán los mejores publicistas de la misma.
¿Quién no «acabó comprándose el MAC (o IPhone o Ipad)» por ese amigo fanático de Apple?

Un buen emprendedor sabe que una de las mejores formas de fidelizar no es sólo ofrecer un producto y/o servicio de calidad sino personalizar el trato al cliente.

A nadie le gusta sentirse un número más, así que cuando tratas a tu cliente de forma personalizada, le llamas por su nombre y adaptas tu oferta a lo que él necesita exactamente, le estás dando ese plus que hará que te escoja por encima del resto de ofertas similares del sector.
Hoy te pongo como ejemplo a imitar a un cantante: Manuel Carrasco. ¿Crees que no tiene mucho que ver?  Lee el post y lo verás.

Manuel Carrasco es un compositor y cantante que este año en su gira de conciertos ha conseguido emocionar a quienes acudían a verle y oirle, mucho más de lo que esperaban. ¿Cómo?

Haciéndoles sentir especiales al preparar una canción única para cada ciudad que acogía su concierto. No una canción cualquiera  en la que cambiar sólo el nombre, sino, en cada caso,  aludiendo a lugares, barrios, monumentos, personajes, costumbres, folklore, gastronomía y/o demás señas de identidad del lugar.

Que alguien que ya tenía vendido su producto ( las entradas del concierto) se tomara el tiempo de conocer cada lugar y preparar un «bonus» de ese tipo, personalizado para cada cliente (ciudad),  a pesar de que no le iba a reportar más ganancia económica, es un ejemplo perfecto  de cómo usar la inteligencia emocional en el trabajo.

Os pongo dos de los ejemplos que a mí más me tocan, uno por ser el lugar donde vivo, y el otro, porque habla de la ciudad donde crecí… con cuya canción rememoro  lugares y momentos de mi vida.


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Manuel Carrasco igual no ganará directamente de esas composiciones, pero es seguro que ha ganado muchos más fans de los que tenía antes de empezar su gira. Eso es visión emprendedora inteligente. Eso es saber que los clientes, en realidad, más que productos y/o servicios compran experiencias.

¿Y tú?
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emprende en femenino.- nohemi hervada

 

Juegos Machirulímpicos

Juegos Machirulímpicos

En mi anterior post «Histéricas, gordas, feas o guapas, da igual» hablé sobre la forma de hablar sobre las mujeres e incluí algunos ejemplos de cómo se ha tratado a  las atletas de Rio 2016, por parte de los medios.
No debería extrañarnos porque el deporte es parte de nuestra cultura, y como tal, machista y misógina.  No es nada nuevo y no es particular del periodismo.
Pero claro, estar viviendo una competición del alcance de unos JJOO, donde la atención de una parte importante de la humanidad está puesta en los logros de los atletas (45% de los cuales son mujeres) hace que el caudal de noticias con un tratamiento cuanto menos desafortunado sea inagotable.

Os comparto más ejemplos, para que cuando alguien diga que es cosa de feminazis o histéricas exageradas, quede patente, que esa respuesta es parte del problema:

  • Este es el equipo femenino de Ciclismo en pista de Gran Bretaña ( persecución por equipos). Campeonas olímpicas: ¡Las 4!

Y así es como el Daily Mail presenta la noticia en portada:
daily mail

Por supuesto no pueden evitar mencionar a los chicos aunque la noticia sean ellas.
Lo peor no es eso, aunque ya de por sí es para estar en nuestro ranking. Lo peor es que han recortado la foto original, donde aparecen las 4 campeonas, porque, según explicó luego el propio editor:

«Bueno, es obvio en realidad  ¿no?, la mayoría de nuestros lectores leen el periódico con su desayuno. No podemos poner a una mujer calva, con independencia de que sea un magnífico ejemplo de atletismo femenino  y ejemplo de logro,  en la portada de The Daily Mail, la gente está comiendo «.

De ese modo Joanna Rowsell Shand que tiene alopecia, que ha sido varias veces campeona del mundo y que ha ganado una medalla de oro y un MBE, ve como su nombre es relegado por el Daily Mail a la contraportada junto a su compañera de pelo rosa, Katie Archibald.
Al parecer los británicos pueden desayunarse viendo imágenes de bebés y niños muertos, pero no ver una mujer con alopecia. Son algo especiales en su delicadeza por lo que se ve.

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  • El Jueves también se hace eco de este tipo de noticias, y como es habitual en ellos, proponen ir más allá a un  titular que  reza: «Michael Phelps comparte noche histórica con una afroamericana» (Así, con un par, ni nombre tiene la chica).

Este tuit ya no está disponible, prueba de que algunos, a veces, tras los comentarios, recapacitan, aunque sólo sea para lavar su imagen. Podéis ver la prueba aquí.

  • El periodista español Pedro Morata de la Cadena Ser se ha cubierto de gloria no sólo por este tuit  que, errores ortográficos aparte, es la prueba evidente de su nivel periodístico al resumir así su entrevista a una campeona olímpica. Tuit que por cierto borró de su cuenta (él sabrá por qué).

pedro morata y mireia belmonte

Lo peor ha sido  su reacción cuando le increparon por él . Incapaz de disculparse e incapaz de comprender qué es lo que ha hecho mal en su «amable»  juicio del físico a una atleta ganadora de un oro olímpico. ¡¡¡Si es que somos unos exagerados y unos rebuscados!!!

Por supuesto disculparse no sabe, bloquear sí

 

Mireia Belmonte ha sido una de las protagonistas de esta machirulompiada, sin duda. Su historia ha dado para varios ejemplos de machirulismo deportivo.

  • EL periódico Marca está tan acostumbrado a usar a las mujeres sólo como escaparate o como «novias de futbolistas», que claro, ni sabe el apellido correcto de nuestra primera medallista de oro olímpica en Río 2016. Total, ¿qué más da no? ¿Belmonte, Del Monte? A mí me suena bastante parecido, al menos mejor que ser «la afroamericana con la que Phelps comparte noche histórica…»

  • Público es más moderno. Critica por el físico también a los hombres

  • Leemos esto y no sabemos de qué va ni qué tiene que ver con el deporte…

Hasta que busco y me entero que esta chica es esgrimista y se ha quedado fuera del sorteo para ir a Río2016. Pero claro, lo importante es que nos perderemos su cuerpazo. ¡Buahhhh, qué pena, con lo sexy que es el mono ajustado de las esgrimistas!paola pliego

  • Elespañol.com considera que hablar de una campeona olímpica de halterofilia como Lydia Valentín no merece ir en la sección de Deportes (¿a quién se le ocurre?), sino en Corazón-Famosos (Como tiene que ser), y en este tono publica esto…

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  • Mireia Belmonte es prueba evidente también de que lo importante de una atleta es qué hombre tiene a su lado, delante o detrás que la ha hecho estar donde está. Lo importante es si hay un novio que la ayuda a mantenerse centrada, o un padre orgulloso de su niñita o un entrenador que es el que la ha convertido en estrella realmente. Todo menos alabar por encima de todo su mérito personal

  • Sport presenta la noticia destacando que el novio la felicita por ganar, y luego ya si eso, nos cuenta que Mireia ganó el oro. (Por cierto, de todos los «personajes» que la felicitan, los 2 que citan son hombres… ¿Casualidad?)

 

  • Esta noticia, aunque va de un periodista que al parecer no considera personas a las mujeres, es positiva porque demuestra lo fácil que es dejar las cosas claras. Bravo  por  Andy Murray. OS copio parte del texto que podéis leer en el enlace de El Huffington Post:

«El tenista escocés Andy Murray puso en su lugar al presentador inglés de la BBC John Inverdale cuando éste pareció olvidarse de que los logros de las mujeres en el tenis también cuentan. 

Durante una entrevista al tenista después de la victoria en individuales en los Juegos Olímpicos, Inverdale destacó que Murray era el primer tenista en ganar dos oros olímpicos.

Y Murray le recordó: “Venus y Serena han ganado unos cuatro cada una”.»

 

Podría seguir poniendo más ejemplos… pero tengo una vida, y a mí, a diferencia de a la mayoría de los periodistas que se cubren de gloria con estos titulares y artículos, no me pagan por esto.
Os dejo más artículos sobre el tema, por si os ha sabido a poco

Mañana, día 18 sobre las 11.45 hora canaria, estaré en La Alpispa hablando sobre este tema, por si te apetece escucharnos en directo

 

Histéricas, feas, gordas o guapas, da igual.

Histéricas, feas, gordas o guapas, da igual.

«Hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo porque son histéricas y sienten culpa por no poder tener sexo libremente»...
«Aldana hace mucho que coge con pendejas (menores), ¿ahora eso es abuso?. Es una aberración de la ley que si una pendeja de 16 años con la concha caliente así quiera coger con vos y vos no te la cojás».

Así se expresa Gustavo Cordera ante un grupo de estudiantes de periodismo

Me da igual que creyera que le amparaban las normas de la escuela de no poder publicar lo expresado en esa entrevista.

Me da igual que luego dijera que se trataba de un «psicodrama» para provocar.

Me pregunto cómo hemos permitido como sociedad un ambiente en el que alguien es capaz, ya no de pensar así, sino de expresarlo en público con total soberbia e impunidad.

Me pregunto cómo hay tanto tío cerdo, con pinta de baboso,  de los que apestan en todos los sentidos de la palabra, que ha llegado a creerse el maná del cielo en forma de hombre para las mujeres.

Me pregunto por qué están convencidos de que basta su intención de tener algo con nosotras  para que tenga que ser así, aún a pesar nuestro.

Me pregunto por qué les cuesta aceptar que las mujeres podamos decir «NO», y que no tengamos que dar motivos, ni justificaciones ni pedir perdón por ello.

Me pregunto cómo hay tanto «guapo» que cree que la misión de las mujeres con las que se cruza ha de ser adorarle.

Me pregunto dónde coño están el resto de hombres de su entorno que les han permitido seguir pensando de ese modo.

Y me pregunto sobre todo, por qué «pueden» hacerlo.

La respuesta es evidente. Cada vez es más notorio que no son sólo 4 locos descerebrados los que piensan así. Hay un caldo de cultivo no sólo machista, sino misógino que permite que proliferen estos especímenes, cual medusas en un mar caliente. No los ves, pero están ahí, esperando el mínimo roce para inocularte su veneno.

El tipejo este no es una excepción. Él sólo ha tenido la desgracia de que quienes le oyeron no se callaron e hicieron públicos sus escupitajos en forma de palabras.

Y ahora me saldrá algún colectivo de hombres llorando con lo de «no somos todos iguales». Y es cierto, no todos se atreven a hablar así, pero una gran mayoría lo escucha y no hace nada. Eso para mí es ser cómplice. No me creo yo que alguien que habla así de forma pública, que destila ese odio por las mujeres por los poros, nunca lo haya demostrado en su círculo íntimo, en su familia, con los que trabaja a diario.

El día que TODOS plantemos cara a este tipo, no solo de comentarios, sino de actitudes, el día que esta gente no tenga con quien hablar, ni con quien salir ni con quien trabajar, ese día, igual vuelvo a tener fe en la humanidad como conjunto.

Y si no que se lo digan a Alexa Moreno. Una gimnasta mexicana participante en los Juegos Olímpicos que ha tenido que escuchar cómo miles de sus compatriotas la criticaban por su físico. Un físico que, por cierto, la ha llevado  a clasificarse como la  nº 12 del ranking mundial en salto femenino.

Pero Alexa es, como todas las mujeres, o demasiado de algo o demasiado poco. En este caso  Alexa Moreno es «demasiado mexicana», «demasiado morena» y «demasiado poco alta y delgada».

Al parecer no basta con ser una atleta de élite internacional, haberte clasificado para participar en los JJOO a pesar de que tu país no sea conocido por incentivar esa disciplina deportiva. No basta con compaginar la dureza de los entrenamientos de gimnasia con estudiar arquitectura.

No basta.
Porque es mujer, y como tal, criticable. Da igual que sea el «body shaming» el «mansplaining» o cualquier otra forma que sea tan generalizada que merezca etiquetarla.

Por eso da igual los méritos propios que siempre se buscará asociarlo a alguien que sí lo merezca, un hombre por supuesto

 

El caso es que  las mujeres  somos todas o feas o gordas o flacas o peludas o demasiado atractivas o vamos solas o «sólo con otras mujeres» o provocamos o consentimos o buscamos o calentamos o nos negamos o nos negamos poco o lo decimos demasiado bajito o con poca fuerza o no peleamos o peleamos poco o nos quejamos o no nos quejamos o denunciamos o no denunciamos o nos tapamos o nos exhibimos o nos tapan o nos exhiben o somos sumisas o bordes o contestonas o mandonas o pusilánimes o machistas o feministas o calladas o protestonas o histéricas. O llevamos velo o bikini.
Las mujeres somos todas coto de caza… la única  diferencia es si  en cada ocasión el coto es público o privado

Y seguimos viendo cómo se hace apología del machismo, de la violencia contra las mujeres en todos los ámbitos. Disfrazado de cultura, de religión, de política, de humor…

misoginia para chavales

Y no salimos del asombro de ver cómo los verdugos lloriquean con todos los medios a su alcance para seguir ejerciendo su violencia a plena luz del día, a bombo y platillo… hasta cobrando por enseñar a ejercerla…  (#STOPAlvaroReyes )

Y mientras algunos comentan sobre la falta de libertad de una atleta que juega con hiyab, otras pensamos que no hay una sola mujer libre en este planeta.

[Tweet «Sea por ser fea o por ser guapa… todas estamos expuestas, todas somos objetivo.»]

Blogueros mansplainers que no saben ver un plagio

Blogueros mansplainers que no saben ver un plagio

Que te eliminen de los créditos de tu obra, cabrea
Que veas que otro firma tu obra, cabrea aún más
Que te plagien y modifiquen tu obra, te sulfura
Pero que haya impresentables, que pretenden decir que se dedican a escribir, que niegan un plagio evidente… os podéis imaginar cómo te deja el cuerpo.

O no, porque, en el fondo, todo este tipo de actitudes: robar, copiar, modificar una obra, firmar algo que no es tuyo, ningunear al autor deliberadamente, compartir una obra a sabiendas que es una adulteración de un original… o sencillamente enrocarse en «no querer ver lo evidente» sólo demuestra la catadura moral y profesional de algunas personas.

Una web que hace años era referencia en el mundo de la crianza, hoy convertida en mercenaria de las marcas que contratan publicidad, no sólo publica un refrito poco currado  incluyendo una carta viral plagiada, sino que,  al contactar con los responsables de contenido de la web, su respuesta es:

«por la presente le informo de que, al no encontrar relación directa entre los textos a bote pronto, su email ha sido enviado a nuestro departamento legal para estudio.» 

Aún estoy esperando la respuesta a mi «segundo requerimiento amistoso» en el que solicito «El cese de la vulneración de mis derechos de propiedad intelectual mediante la  reproducción/comunicación pública (derecho de explotación) de contenidos ajenos sin autorización, cese que conlleva la retirada inmediata de los contenidos mencionados»
Y mientras tanto observo entre atónita y estupefacta que el editor en cuestión niega la mayor diciendo que sólo hay parecidos razonables hablando de genéricos…

En mi anterior post Mansplaining y Manswriting ya detallaba las connotaciones de  este tipo de actuaciones y la impunidad vergonzosa y la soberbia de quienes se empeñan en seguir negando lo evidente.

Tengo claro que para debatir con algunas personas  de forma no abusiva, hay que hacerlo en un mínimo de condiciones de igualdad y dado que la comprensión lectora de algunas personas queda patente por su reacción ante la demanda lícita de cese de vulneración de mis derechos, he decidido publicar una «comparativa» de ambos textos a modo de juego de encontrar el parecido razonable.

He obviado las frases que pueden ser de contenido general y,  aún así, veréis que hay bastante contendido literalmente  igual. En el mundo irreal de los que no ven lo evidente, no sé qué explicación cósmica encontrarán a ese hecho.

Pero reitero que lo peor  ya no es el plagio de un texto en sí

  • Lo peor es alabar el hecho de que un hombre, pareja y padre, haya pasado años maltratando emocionalmente a su mujer, haciéndola sentir una mantenida y que, en 2 días, «vea la luz» y sea capaz de empatizar con lo que siente su mujer.
  • Lo peor es que nos hagan creer que una mujer intelectualmente inteligente actúe de ese modo con un patán de pareja.
  • Y lo peor es que haya tantísimas mujeres alabando esa «falsa carta» que no es más que machismo y misoginia encubierto. El mismo machismo y misoginia que lleva a quien publica contenido que no es suyo, a no reconocer la autoría  legal del mismo a quien la acredita y a, además, chulearse diciendo que «a mí me gusta más esta ( el plagio)» .

 

Juzguen ustedes mismos:

carta viral plagio

carta viral plagio 2

En  ESTE ENLACE podéis descargar la comparativa  en formato PDF para mejor lectura.

Me encantaría saber quién plagió en primera instancia mi texto, del que ya circulan versiones en inglés y catalán. Del texto en castellano hay una versión algo más diluída… pero sigue compartiéndose cientos de miles de veces, cada día.

  • Voy a imaginar, aludiendo a mi texto, que un día todos, y sobre todo TODAS, sabremos discernir a los verdaderos profesionales de los vulgares mercenarios recopilatorios.
  • Voy a imaginar que un día se respetarán los derechos de propiedad intelectual y dejaremos de encontrarnos personas que «voluntariosamente» eliminan la firma de las obras, para conseguir llenar, vete a saber  qué vacío de autoestima propia.
  • Voy a imaginar que un día este tipo de webs tan «posicionadas» en buscadores, será vista como lo que son en realidad: escaparates de las marcas de los productos que cualquiera en conciencia se negaría a promocionar.
  • Voy a imaginar que algún día la gente mediocre se dedicará a vivir su vida sin violentar los demás ni su trabajo
  • Y voy a imaginar que vamos a llegar  muy pronto a los 1000 ejemplares vendidos de mi libro La Maternidad sin Tabúes, porque si algo demuestra toda esta historia, es que escribo muy bien. Tanto, que mis palabras y mis ideas, lo reconozcan o no, aparecen publicadas en textos que firma gente que me detesta. Al final, eso debe escocer un pelín XD.

La maternidad sin tabues

PD: En este enlace podéis oír mi participación en La Alpispa de Canarias Radio hablando de este tema. Los primeros 20 minutos del programa

Mansplaining y manswriting

Mansplaining y manswriting

¿Sabéis lo que es el Mansplaining ?
Os lo explico así en facilito: significa que da igual lo lista que seas, o lo versada que estés en una materia, que cuando haya un hombre contigo, él te lo explicará. Significa  que, por ser mujer, digas lo que digas, no será tomado en serio hasta que lo valide un hombre. Significa que en igualdad de condiciones y talento, si lo dice un hombre tiene más peso.

Como hoy la mayoría de las interacciones se hacen a través de internet, el mansplaining se está convirtiendo en el  Manswriting, que es lo que algunas llamamos «el efecto picha», pero en su forma escrita.

Ya estamos tan acostumbradas a que los expertos en temas femeninos sean hombres que ni lo notamos.
Así, aprendemos a gestar, a parir a dar de mamar, a menstruar y a saber cómo practicar sexo, porque nos lo explican hombres muy listos, muy cultos, muy sabios y con mucha experiencia, al parecer, en úteros, tetas, clítoris y vulvas.
No digo que los hombres no puedan hablar y escribir de lo que quieran, pero resulta algo curioso ( por no decir «patético») observar cómo son considerados por las propias mujeres «expertos» en temas femeninos muchos más hombres que mujeres.

Imagen tomada de Yorokobu.es

Imagen tomada de Yorokobu.es

Por si fuera poco mirar nuestra librería y darnos cuenta de cuánta autoridad en temas femeninos otorgamos al género masculino, ahora resulta que si un texto femenino es bueno, dándole una vuelta y haciéndolo pasar por escrito por un hombre es la caña.
Y no hablo de algo hipotético, sino de un caso real. Hace unas semanas vi un texto en Facebook y me sorprendió que el resumen del mismo era unas frases que me sonaban mucho. ¡Y tanto que me sonaban! Eran copiadas, íntegramente, de mi post Las renuncias de las Madres.
Al principio creía que sólo habían copiado esas frases del final, pero mi asombro fue mayúsculo cuando al leer una supuesta carta que escribe un padre a la madre de sus hijos, reconozco gran parte de mi artículo.
«Alguien» cogió mi texto, le dio un cambio de enfoque, lo adornó con una historia de «hombre sensible»  y  lo publicó como escrito por él.  Por supuesto sin citar la fuente, ni el autor.
Y como no podía ser de otro modo, la carta de este hombre tan «conectado» con la esencia femenina,  se hizo viral.
Todas las mujeres que lo leían, suspiraban por un hombre así, que entendiera tan bien nuestras emociones… y lo compartían citando a todas sus amigas y a su pareja…
He visto el plagio de mi artículo publicado en varias páginas de las que tienen cientos de miles de lectores, en redes sociales se ha compartido cientos de miles de veces…
No sé si entendéis el cabreo que supone ver tu trabajo robado, copiado, modificado y atribuido a otrO. Pero lo peor es la indefensión de intentar defender tus derechos de Autor. Por asesoramiento legal específico denunciar directamente podría ser contraproducente para mí, porque un juez podría pensar que intento aprovecharme. Así, se recomienda intentar al menos en dos o tres ocasiones de forma amistosa llegar a un acuerdo, que, como mucho, será que retiren el contenido. No os voy a contar el periplo que supone contactar con estas webs, la pérdida de tiempo, de energía y de recursos. Es frustrante.

  • La mayoría de las páginas de Facebook no tienen el nombre de un administrador real a quien contactar ni una dirección de correo electrónico a la que enviar un aviso legal.
  • La mayoría de las webs tampoco. Como mucho un formulario de contacto.
  • La mayoría de las veces que consigues enviarles un correo o un mensaje no te responden.
  • Si lo hacen, como mucho retiran el contenido.
  • Sólo en una ocasión me escribió la coordinadora  de una de las webs que publicaron el plagio con una disculpa por correo, eso sí, calificó de  «descuido» que su redactora les diera material plagiado.
  • En esa ocasión no hubo disculpa pública ni artículo original subido a su web tras mi primer requerimiento, aunque tras responderle  y dejar claro que un plagio no es un descuido sino un delito me han solicitado el artículo original para subirlo a su web. Seguimos a la espera…
  • LA mayoría de las veces que en los perfiles de Facebook la gente en los comentarios indica que se está compartiendo un plagio y ponen el enlace al original, se ignoran esos comentarios. Por parte de la propia página y por parte del resto de los que lo leen.

Así que tal y como están las cosas,  sólo me queda eso que me dicen algunos «bienintencionados» de agradecer que mi obra sea leída y compartida.  O sea, más del tipo: «Trabaja por el amor universal». Que digo yo, que cómo voy a vender mis libros fuera de mis contactos cercanos, si cuando una obra mía es aplaudida por millones de personas, no saben que lo es…

No sé si empezar a escribir con seudónimo (masculino por supuesto) y dedicarme a lo mismo que hago pero siendo un tío… que eso vende mucho. Igual así me dan un puesto de «redactor» de alguna web de esas con miles de suscriptores, donde sólo por dirigirme a las mujeres, hablar de cosas de mujeres y contarles lo que ellas ya saben, todas me aplaudirán por lo guay y sensible que soy.  Porque en el fondo creo que tenemos tantas ganas de que los hombres nos entiendan, que cuando uno lo hace ( o lo finge), ya le hacemos la ola.

Ojalá espabilemos todas y al próximo «tío guay» que venga a explicarnos cómo ser mujer, cómo ser buena madre o cómo tener orgasmos… le mandemos a leer algún libro sobre próstatas.
Y la próxima vez que te guste un texto que lees en una de esas webs tan chulas que no sabes ni quién escribe… asegúrate de no estar contribuyendo al robo del trabajo de otra persona. Los autores, normalmente, somos tan soberbios que firmamos nuestro trabajo, y lo registramos 😉

 Portada-Asesorarte

Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido

Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido

-Mencía vístete. Aquí tienes la ropa
-Eso no lo quiero
-Es que hace frío, tienes que ponerte un jersey
-Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido

.

-Mencía ven a peinarte
-Me gusta el pelo así
-Pero es que llevas la trenza medio deshecha y tienes que peinarte bien
-Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido

empoderamientoCuando tu hija te responde así, una parte de ti se siente frustrada, cuestionada y enfadada. Es normal.

Obediencia  vs Responsabilidad

Nos educan con la obediencia como meta. Si eres una niña buena y obediente todos te aplauden. Si no, eres una contestona maleducada que se llevará con suerte reprimendas públicas y, a veces, incluso algo peor.
En ese contexto de someternos a la voluntad de la autoridad competente, que al principio crees que son tus padres ( con cierto derecho moral, al fin y al cabo son tus padres), pero que luego te das cuenta que es casi cualquier adulto que te rodee, se nos va apagando esa identidad con la que nacemos de sabernos dueños de nosotros mismos.
A base de : «esto se hace como yo digo», o el «porque lo digo yo» de toda la vida, nos vamos olvidando de que en realidad esa frase casi siempre esconde más abuso que justicia, más violencia que dirección. Y sobre todo no se enseña la responsabilidad personal, esa que tanta falta hace en la vida.

Mi hija con 4 años, no es que esté empoderada, es que no se ha desempoderado aún. Y no es porque su madre sea perfecta y respete toda su lícita autonomía. No, yo soy de todo menos una madre modelo, pero  un día me di cuenta, cuando empecé a hablar de Empoderamiento,  que no se trata de volvernos algo que no somos, sino de volver a ser lo que un día fuimos.

Cuando mi hija me responde así delante de otras personas, sé lo que están pensando:  «Menuda madre», «no tiene autoridad sobre su hija».

Y es cierto: No tengo autoridad sobre mi hija.

No significa que no ejerza mi rol de madre y que mis hijos hagan sólo lo que ellos quieren, significa que les reconozco su propia autoridad.

Quiero que mi hija crezca sabiendo que nadie más que ella tiene autoridad sobre su cuerpo, sobre su forma de expresar su propia identidad.
¿Creemos que eso se consigue en una universidad?
¿Que es algo que se aprende a los 30?
¿De verdad no vemos lo importante que es tener intacta esa autoridad para evitar los abusos y  la violencia?.

Si yo hubiera crecido con la seguridad de ser dueña de mi cuerpo, seguramente mi vida habría sido distinta.

  • Seguro que el primer día que alguien me tocó mis genitales sin yo querer, siendo aún una niña, le habría gritado : Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido.
  • Y seguro que no habría habido más veces.
  • Seguro que a ese ginecólogo mal nacido  que con sólo 14 años sin explicarme qué, cómo ni por qué me introdujo sus asquerosos dedos en mi ano, sólo porque me dolía la regla, le habría gritado: Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido.
  • Seguro que a ese obstetra que tenía prisa por irse a casa y me dio una «ayudita» en forma de episiotomía que se cargó mi vagina, mi autoestima y mis relaciones de pareja le habría gritado sólo con ver lo que pensaba: Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido

Pero no lo grité, porque yo no soy mi hija. Porque a mí me educaron «muy bien» y era una niña buena, obediente y responsable.

Así que, querida hija mía:

Es mi cuerpo, tú no mandas

  • Grítame esas palabras cuanto quieras, porque si me las grItas a mí, se las gritarás a cualquiera que ose creer que puede obligarte a hacer algo que no quieres.
  • Grítalas cuanto quieras de tal modo que no necesites gritarlas porque todo el mundo sepa que tú eres de las que no dejas que te hagan nada que tú no quieres.
  • Grítalo para que te oigan las demás y sepan que así es como hay que ir por la vida, siendo fiel a una misma y no obediente a un mundo que nos prepara como mártires pasivos mientras nos echa a los leones, a bregar con depredadores de todo tipo.
  • Grítalo todo lo que tu madre no gritó, por mi y por todas las mujeres a quienes nos enseñaron a agradar antes que a respetarnos.

Y tú que me lees, prueba a repetir esas palabras en voz alta, acostúmbrate a oírlas hasta que vivas de acuerdo con ellas

Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido

Si crees que necesitas un empujón para cambiar tu relación con la autoridad propia recuerda que mi Training  Empodérate puede ayudarte a cambiar el rumbo.

Cuánto crees que debería cobrar alguien que te salva la vida

Cuánto crees que debería cobrar alguien que te salva la vida

Primer día de paseo por el centro de Santiago de Chile y veo en una calle concurrida, peatonal, un camión de bomberos estacionado con un gran cartel que dice:

«¡Cuando menos lo esperas, las cosas sí pasan.
Ayúdanos a SALVARTE!»

HAZTE SOCIO
AYUDABOMBEROS.CL

Pregunto a mis amigas chilenas y me dicen que en su país los bomberos no cobran. Son todos voluntarios, que además tienen que pagar de su bolsillo una cuota para poder ejercer como tales. Por ese motivo, cada cierto tiempo, organizan campañas para recaudar fondos y conseguir socios que les ayuden a sufragar su trabajo.

Imaginad mi cara.
¿Que los bomberos no son funcionarios aquí?
¿Que no cobran?
¿Que encima tienen que pagar por su voluntariado?

Ayudabomberos.clNo salgo de mi asombro y me paro a hablar con  ellos y a preguntarles que cómo puede ser eso posible. Ellos, con toda la naturalidad  de asumir que eso es así y no hay más,  me explican su situación.

Yo estoy en un viaje  a 11000 kilómetros de casa, mitad vacaciones, mitad trabajo, llevo unos días en el país y ya me voy dando cuenta de la realidad con la que trabajan mis alumnas aquí («Acá» como dirían ellas).
Si en España que llevamos ya algunos años trabajando de forma profesional las Asesoras de Porteo y Asesoras Continuum  aún tenemos que explicar por qué cobramos por nuestro trabajo, aquí, que ni los bomberos cobran, ya me hago una idea de lo instaurado que está en algunas sociedades que los trabajos que tienen que ver con el cuidado, con el altruismo extremo, han de ser gratis.

Bueno no, gratis no, que recordemos que gratis no hay nada, han de ser financiados por la persona que presta el servicio.
O sea que no sólo estás disponible 24 horas al día, 365 días al año, no sólo das un servicio a quien lo necesita, no sólo, como en el caso de los bomberos, has de estar dispuesto incluso a arriesgar la vida por tu «cliente»… es que encima has de pagar por ello.
YA he escrito en varias ocasiones sobre el lado oscuro de creer que el voluntariado es moralmente superior al trabajo remunerado. Sobre el transfondo  de este tema hay una realidad que no todo el mundo quiere asomarse a ver porque es mucho más cómodo para la conciencia colectiva creer que el altruismo es siempre una expresión de generosidad y no

  • una forma de enmascarar desidia por parte de las administraciones de su responsabilidad de cuidar de sus ciudadanos, sobre todo de los mas desfavorecidos
  • un completo desajuste en la escala de valores de la propia sociedad que decide remunerar unas actividades y no otras a pesar de ser esenciales para la vida y bienestar
  • y en el peor de los casos una careta de bondad para el ego de aquellos que, regalando su trabajo, se aseguran el reconocimiento eterno de aquellos a quienes se lo ofrecen.

 

@EsmeraldaCBS

Lo cierto es que cuando una sociedad echa la carga de las labores que garantizan el bienestar en manos de sólo un porcentaje de la población que, bien sea por vocación, por responsabilidad social o por otros motivos, asumen  ese trabajo a costa de su propio bienestar personal, social y/o económico, cuando una sociedad instaura ese modelo, repito,  demuestra ser una sociedad injusta en su grado máximo.

No es justo que sea normal pagar a quien nos corta el pelo  o a quien nos corta el césped del jardín y creamos que las personas cuyo trabajo es arriesgar su vida para salvar la nuestra no merecen un reconocimiento y una remuneración.

El hecho de no profesionalizar ciertos servicios repercute, incluso, en la calidad del mismo.  Si no sólo no cobras por tu trabajo, sino que tienes que trabajar en otra cosa para cubrir tus propios gastos, ¿de dónde sacas  el tiempo y los recursos para formarte y actualizarte?  Y si lo sacas, ¿no es a costa de tu vida personal?, ¿es realmente ese un modelo sano y ejemplar?.
Cuando una administración paga un sueldo justo, a un bombero por ejemplo, se asegura no sólo de su disponibilidad cuando se necesita, sino de su formación y preparación constante.

En una ocasión escuché a alguien quejarse de que los bomberos tenían en sus instalaciones demasiadas comodidades, incluyendo piscina y gimnasio.  Que además libraban mucho y trabajaban poco.

  • Quizás esa persona no entiende que alguien que tiene que poder subir por una escalera varios pisos cargando su propio peso más unos 20-25 kilos de equipamiento debe estar en forma y que, por tanto, un gimnasio no es  una frivolidad sino parte de su entrenamiento diario.
  • Quizás esa persona no entiende que si los bomberos de su zona no «tienen trabajo» durante su turno significa que no hay una catástrofe, un incendio o un accidente al que acudir y eso es una buen noticia.  Y seguramente no entiende que cuando sí suena la alarma esos profesionales lo dan TODO. Y por «todo» queremos decir «todo».
  • Quizás esa persona no se ha parado a pensar  en cuánto valoraría su vida si tuviera que pagarla. Cuánto cree que debería cobrar alguien que anteponga su vida a la propia.
  • Quizás cree que su vida es más valiosa que la de aquél que la arriesga para salvarle y por eso puede exigir que lo haga gratis.

 

Lo malo no es que haya insensatos e ignorantes que piensen así. Lo malo es que lo piense toda una sociedad. Y no sólo con respecto al trabajo de los bomberos sino a cualquier trabajo que redunde en la seguridad y el bienestar de los demás. Si respetas un trabajo y el servicio que dan, respeta su derecho a vivir de él. A vivir BIEN de él.

A mí cuándo me dicen que por qué cobro por mi trabajo, les respondo siempre lo mismo:

Por respeto, porque soy una profesional.

Así que la próxima vez que pretendas algún servicio gratis pregúntate por qué, quién te da el derecho a exigir, por qué te molesta pagar por lo que recibes y a qué estás contribuyendo con tu demanda.

Y por supuesto si quieres colaborar con los Bomberos de Chile, aparte de asociarte y/o hacer alguna donación a su causa, quéjate de que no sea un servicio público. Las leyes las cambian los ciudadanos.

AyudaBomberos.Cl
@EsmeraldaCBS
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Emeibaby: Golden Sponsor y ejemplo de empresa con alma

Emeibaby: Golden Sponsor y ejemplo de empresa con alma

Cuando te mueve es en el mundo de los negocios entre mujeres te das cuenta lo difícil que  es, no sólo triunfar siendo madre sin renunciar a criar como quieres, sino conseguir tener el respeto de los demás haciendo las cosas bien.

Mi trabajo me ha permitido conocer  a ese tipo de mujeres, personas creativas, valientes y  accesibles. Mujeres que han levantado empresas y son un ejemplo por su forma de trabajar. Por supuesto también me ha hecho tropezarme con «los otros», pero de esos lo único que hago es sacudirme el polvo y continuar trabajando.
Hoy quiero hablaros de una marca, o mejor dicho, de la persona detrás de la marca. Porque se nos olvida que no todas las marcas son grandes consorcios de inversores o juntas de accionistas impersonales. Muchas de las marcas con las que me gusta trabajar son en realidad el trabajo de una persona y de su equipo.

En la foto con Elena López, Daniela Eberhart (a su derecha) y una de sus colaboradoras.

Elena López y Yo con Daniela Eberhart (a su derecha) y una de sus colaboradoras.

Mi primer contacto con Emeibaby fue a través de Elena López, cuando me dijo que iba a distribuir una nueva mochila revolucionaria porque conseguía aunar la facilidad de una mochila con el ajuste característico que dan los fulares. Lo cierto es que la mochila de Emeibaby supuso una revolución en el mundo del porteo.  Acostumbradas a que las marcas de mochilas inventasen apaños para vender su producto antes de tiempo,  una mujer, una madre, diseñó la forma de mejorar lo que había. Y montó su empresa en Europa, fabricando en Europa y contratando el personal en Europa.
Aprovecho para explicar que muchos de los portabebés que usamos se fabrican en países donde sobre todo la mano de obra se paga a precios muy muy bajos. Así que para quienes pensamos también en la ecología y economía social, esta empresa era, a todas luces, una empresa que nos gustaba mucho y no sólo por su producto.

Conocí en persona a la persona detrás de Emeibaby, Daniela Eberharter ,hace ya casi 3 años, en la European Babywearing Conference en Bristol.  Recuerdo presentarme en mi penoso alemán y ella agradecer mi intento. La recuerdo sobre todo como una persona amigable, siempre con una gran sonrisa, de esas de verdad.
Desde entonces he seguido  trabajando con su marca, marca que he escogído para usar con mi propia hija, confiada de vender un producto de alta calidad.

Cuando me planteé buscar patrocinadores para mi trabajo en Chile, no dudé en ofrecérselo a las marcas que no sólo me gustan, sino que representan los valores de mi trabajo. Por eso es un honor que Daniela desde el primer momento me dijera que Sí, que colaboraba con mi viaje para difundir mi trabajo, no sólo de porteo sino de desarrollo personal  y profesional femenino. Sin duda ella representa todo eso
Es un lujo poder trabajar con personas que admiras y respetas, por eso Emeibaby es el Golden Sponsor de mi viaje. Sus portabebés son los que usaremos en las clases prácticas de porteo, y al final del viaje, sortearemos entre todas las participantes de las actividades una de sus mochilas por cortesía de la marca.

 

¡Gracias Daniela!
¡Gracias Emeibaby!
¡Gracias a todos los que han hecho posible este trabajo!

Yo ya cumplí mi sueño…  Y tú, ¿a qué esperas?

Yo ya cumplí mi sueño… Y tú, ¿a qué esperas?

Este post es dedicado a ti, a ti que quieres conocer a Nohemí Hervada, tanto o más que yo. Yo aún no tengo la dicha de conocerla en persona, pero quedan menos de 1 mes para ello y si de verdad quieres conocerla no te puedes perder esta oportunidad. Si quieres pero aún tienes dudas, te ayudo a resolverlas y lo haré desde mi experiencia conociendo su trabajo, sus formaciones y su calidad humana.

Conocí a Nohemí igual que tú, en su canal de youtube, buscando la forma más adecuada de llevar a mi bebé, a través de sus videos y blog aprendí de porteo seguro, aprendí y me di cuenta que lo estaba haciendo bien, que escuchando las necesidades de mi hija y las mías, la maternidad es más sencilla de lo que te hace ver la sociedad. Me enamoré de la crianza en brazos, me enamoré de criar con mucho contacto, con amor, con respeto o como quieras llamar.

Pasando el tiempo me di cuenta que mi forma de criar iba a ser mi forma de cambiar el mundo:  desde mi nido, al mundo. Y me decidí, como es el lema de su venida a Chile #LoPrimeroEsSoñarlo. Mi sueño era aprender, ser una profesional, entregar  información y mi formación con responsabilidad a las familias que se acercaban a mí, así que me decidí a ser una asesora, una asesora de maternidad. De esto hace casi 3 años.

Andrea Sánchez (Mi Vientre y Manzanita bebé)

Andrea Sánchez (Mi Vientre y Manzanita bebé)

Ya seguía su trabajo hace años y al ver que existía la posibilidad de formarme con ella y su extraordinario equipo de profesionales, no lo dudé un minuto y llené ese formulario, uno muy parecido que has abierto y cerrado en varias ocasiones desde que sabes que Nohemí viene a Chile. Lo completé llena de ansiedad y di click a enviar, con mariposas en el estómago. Pasaron los días y un mail en mi buzón de entrada confirmaba que estaba en la segunda promoción de Asesoras Continuum. Estaba tan, pero tan feliz por este nuevo camino… digo estaba, pero me equivoco, porque sigo estando feliz de ser parte de este tremendo equipo que cambia vidas.

Mi sueño era ser asesora de porteo, asesora de maternidad, acompañar a familias, conciliar mi maternidad y mi trabajo, vivir de lo que amo y hago cada día y conocer a Nohemí Hervada fue desde el principio la inspiración y materialización de este sueño. Ya sea en la formación de Asesoras Continuum, en la formación de asesoras de porteo Mimos y Teta, en sus talleres, charlas, la actividad que quieras tomar de ella, encontrarás calidad, profesionalismo y, por sobre todo, a una mujer, a una madre, a una profesional dispuesta a enseñar, a formar y acompañar tu camino a cumplir tus sueños.

Ella te entregará las herramientas que necesitas para sacarte partido, para empoderarte, para cumplir tus sueños, No dudes en ser parte de este momento, toma estas herramientas y cumple tus sueños, no te vas arrepentir.

Andrea Sanchez.
Mi Vientre

El nuevo misógino

El nuevo misógino

La misoginia no siempre se expresa en forma de ataques directos de violencia física. Hay otra violencia mucho más sutil que no es tan evidente, pero es herencia directa de la anterior.

Hoy muchos hombre no pegan a sus mujeres, ya no pueden  controlar en qué trabajan, cómo se visten o en qué piensan, pero eso no significa que las respeten. O quizás sí creen respetar a la suya, pero menosprecian a las demás.
Cuando nos infantilizan, cuando critican nuestras iniciativas o nuestra forma de trabajar, cuando menosprecian nuestros trabajos, cuando intentan juzgar cuándo una mujer puede o no hacer un trabajo, cuándo o no puede cobrarlo, cuando juzgan que nuestras tarifas profesionales son «abusivas» , vete a saber con qué criterio, cuando se  erigen  en una especie de «Defensor del pueblo» de oficio para salvarles (no, mejor, salvarlas) de nuestros trabajos y formaciones, a pesar de que no tienen ni idea de qué y cómo lo hacemos…
Cuando afirman que las mujeres que deciden invertir su dinero lo hacen engañadas o estafadas. Cuando las tratan de estúpidas al oírlas comentar que ellas están más que satisfechas con lo que han obtenido por su inversión.

©Forges

©Forges

Esos hombres que nunca criticarían así a otros hombres, que han hecho su nicho el femenino porque se sienten superiores, porque desgraciadamente aún hoy muchas mujeres escuchan con más autoridad a un hombre que a una mujer hablando sobre el mismo tema , aunque el tema en cuestión sea intrínsecamente femenino. Esos hombres que se atreven a darnos lecciones de cómo funcionan nuestros cuerpos, no porque los admiren y los respeten, sino para sentir que tienen en cierto modo el control de algo que nunca podrán controlar.

Hace años un psicólogo convenció al mundo de que las mujeres teníamos envidia del pene. Y toda la psicología de la época, toda la «autoridad médica y psicológica de su tiempo se construyó sobre esa base absurda y misógina. Sobre el profundo desconocimiento de lo que es una mujer, de nuestro cuerpo, de nuestra psique, de nuestra sexualidad.

No es nuevo. Todo el conocimiento imperante a lo largo de la historia ha sido masculino. Las mujeres tenían vetado, salvo contadas excepciones, el acceso a los foros de aprendizaje y enseñanza. Los grandes pensadores sobre los que se ha edificado nuestra filosofía y el derecho eran profundamente misóginos. Aún tenemos en nuestro lenguaje múltiples pruebas de ello.
Aristóteles, Sócrates, Nietzsche, Schopenhauer, Freud, Kant , Rousseau son algunos de los más conocidos pues sus obras escritas han llegado hasta nuestros días. Son un reflejo de la intelectualidad, de la «oficialidad»  del momento. Durante siglos hombres ningunearon o directamente robaron a mujeres su trabajo, sus méritos y su protagonismo en campos como la ciencia, la medicina, la ingeniería…
El problema no ha sido nunca que no fuéramos capaces, el problema es que teníamos que competir en un sistema cuyas reglas estaban puestas precisamente para dejarnos fuera. Y cuando las mujeres, a pesar de ello, conseguían alcanzar y sobrepasar a esos hombres, muy pocos lo aceptaban.  La mayoría criticaban abiertamente a estas mujeres, o lo que para mí es aún peor, se apuntaban ellos el mérito.

Esa forma de machismo y misoginia que es el paternalismo  es tan frecuente hoy día como  el «tú te callas» del tiempo de mi abuela.
Hoy ningún hombre moderno diría en público, sobre todo cuando su auditorio es eminentemente femenino, que las mujeres somos tontas o malvadas, pero sí se permiten lanzar comentarios condescendientes de qué hacemos las mujeres y por qué. 

Comentario público de un hombre en una red social


Ese comentario es un ejemplo  de cómo algunos hombres, en sus perfiles públicos en redes sociales, se expresan en relación a las mujeres.-«Mujeres»
… al parecer los hombres no pagan cursos.-«llenas de dudas»
y él lo sabe porque  las conoce a todas y conoce sus motivaciones, claro.-«Que cada cual se gaste el dinero en lo  que quiera»
entonces ¿a qué viene el comentario?. Me suena a lo de «yo soy racista, pero…»-«en el interior de cada una está todo»
una vez más habla del interior de todas las mujeres, menudo fenómeno, no sé si también habla en mi nombre y quién le ha erigido en portavoz de todo un género.«Y para aflorarlo, si no sale….»
esta es la puntilla, aquí está todo lo que esperábamos, para variar un hombre diciéndonos qué y cómo tenemos que hacer las cosas.

Diarios de Vocento, 8 de marzo de 2016Es curioso, que haya hombres que critican el trabajo de mujeres porque no tienen título oficial (título que obtienes cuando vas a que otros te digan lo que aprender) y  luego critique que haya mujeres que pagan a otras para aprender lo que les interesa.

O sea, que al final se trata de a quién le otorgamos la autoridad de enseñarnos algo. Al parecer no podemos elegir quién es para nosotras, autoridad en una materia y nos lo tienen que indicar ellos.

Lo peor de todo no es que haya hombres así. Lo peor es que se casan con mujeres y que se convierten en padres de niños y niñas que serán los hombres y mujeres del mañana. Y por lo que comprobamos la misoginia no se diluye con el paso de las generaciones, simplemente se transforma para seguir siendo aparentemente correcta.  No dejan de maltratar, simplemente cambian de forma de maltrato.

.
Y lo triste es que cuando estos hombres, gallitos de corral,  publican estas cosas no les aplauden un montón de  hombres, no, sino un montón de mujeres. Mujeres que han aprendido que es más fácil seguir aplaudiendo al macho más tonto que a la hembra más lista. Ellas les siguen dando el poder que otras ya les hemos quitado. Madres que crían hijas que ven a sus madres aplaudir a hombres que menosprecian a mujeres. Así nos va,

. 
[Tweet «Mujeres que creen que es mejor aplaudir al macho más tonto que a la hembra más lista.»]
 .
Yo , que soy de todo menos políticamente correcta, creo que esta oleada de apoyo a la maternidad por parte de algunos hombres, en un gran número, no es más que miedo a quedarse fuera o, parafraseando a un señor muy culto y con título universitario: «envidia de tetas y útero».
Porque hoy día la mujer que quiere un pene lo consigue, pero tetas y úteros, amigos míos… tetas que den leche y úteros  que engendren hijos no van a tener ustedes nunca.
A las mujeres no se nos perdona el éxito

A las mujeres no se nos perdona el éxito

Las mujeres nacemos con una diana en la frente, ya contamos con ello. Hemos crecido sintiéndolo.
El otro día en un hipermercado un reponedor pasó junto a nuestro carro y le dijo a mi hija: «Perdona mi amor que tengo que moverte el carro». Mi hija me dijo:

  • -«Mamá, ¿por qué ese chico me dice «Mi amor»? Yo no soy su amor, y yo me llamo Mencía.

Y yo le respondí en voz alta que muchos hombres creen que tienen derecho a habarle así a cualquier mujer y que hizo muy bien en responder como lo hizo y no dejar que nadie le llame como lo que no es.
Puede parecer exagerado ¿verdad?
Pues no lo es. A todos se nos llena la boca hablando de igualdad, de conciliación, de autoestima y de empoderamiento. Pero una cosa es hacer un discurso y otra vivirlo.

Hoy cumplo 45 años. A mi edad las mujeres que triunfan  por sus propios méritos son aquéllas que mayoritariamente han adoptado un modelo profesional masculino. Aquéllas que renuncian a tener hijos o que delegan la mayor parte de su cuidado y educación en otros. Y no lo digo yo, lo dicen ellas, esas  (pocas) mujeres  con poder económico, político o social,  cuando les preguntan sobre el tema en entrevistas.

El modelo de mujer femenina, que ejerce de madre como ella desea no es un modelo visible de triunfo ni de éxito. Y no lo es porque nos han convencido de que  son incompatibles. No se puede ser emprendedora de éxito siendo mujer y madre. No se puede llegar a vivir como quieres sin pasar por el peaje que otros te obliguen a pagar, desde una titulación «oficial»  a  tragar con los modelos  de trabajos existentes (curiosamente masculinos).

¿O sí?

Ileana Medina  de Tenemos Tetas me escribió esto cuando le pedí una colaboración en el prólogo para mi libro «La Maternidad sin tabúes»

]  Nohemí Hervada es una de las blogueras de maternidad más importantes en lengua castellana. Empresaria de éxito, formadora, cooperante… es el ejemplo de conciliación verdadera que podríamos imaginar para el futuro: ser madre y hacerse a sí misma, realizándose profesionalmente a la vez que portea, amamanta y cuida a sus cachorros. La lectura de sus artículos es la inspiración que necesitamos para saber que es posible tenerlo.

Sin pecar de falsa modestia diré que todas deberíamos alegrarnos cuando una lo consigue. Porque aplicando el «si yo puedo tú puedes», ver a una mujer conseguir conciliar, emprender y triunfar debería ser motivo de aliento para el resto.
Pero resulta que no. Porque las mujeres somos esos seres que no podemos cobrar por nuestro trabajo a no ser que algún tutor nos autorice.
Un tutor, por supuesto, de modelo masculino.

  • No vale nuestra formación si no la avala una autoridad, aunque esa autoridad haya demostrado su ineficacia con la mayoría de sus seguidores.
  • No vale nuestra experiencia porque a ver si va a resultar ahora que unas simples mujeres, van  a saber más con su experiencia que un montón de gente seria que ha estudiado mucho.
  • No vale nuestro trabajo porque es una vergüenza que trabajemos ofreciendo recursos que no hemos inventado nosotras. Al fin y al cabo, nadie ha descubierto el fuego ni inventado la rueda. Da igual que la criba, recopilación, experimentación y la presentación de recursos acumulados durante años ahorre trabajo y muchos estén dispuestos a pagar por ello.
  • No valemos para cobrar bien por nuestro trabajo, porque resulta que ver a una mujer ganarse bien la vida es un insulto a todos esos pobres hombres que viven peor que una.
  • No valemos para contribuir al bienestar físico, social y emocional de otras mujeres, porque  a ver entonces cómo todos esos hombres que se sienten cómodos explicándonos cómo ser madres van a encontrar su púlpito si la mayoría de las mujeres se dan cuenta que la mayor autoridad para hablar de nuestros cuerpos y nuestras funciones la tenemos nosotras y no ellos.
  • No valemos ni para que los cobardes que nos critican  nos lo digan a la cara.

 

Así nos tratan. Así nos denigran. Así nos desprecian.

Mejor dicho, así lo intentan.
Porque a mí que personajes fracasados en sus vete a saber qué expectativas dediquen su tiempo a criticarme lo único que me deja claro es qué clase de vida tienen. Como dice el dicho: «Lo que dice Pablito de Juanito, habla más de Pablito que de Juanito».

Yo hoy me desperté  con un año más. Con una sonrisa en la cara porque tenía unos 80 libros que  firmar y dedicar a 80 personas que se alegran de mi trabajo y que me lo pagan. Con la satisfacción de haber podido pagarme un viaje de avión de 1 día para ir a abrazar a una amiga a la que quiero y admiro. A amigas que también tienen éxito en su trabajo. Me desperté feliz abrazando y amamantando a mi hija. Feliz de oír a mi hijo alegrarse al ver toda las cajas de libros que su madre ya ha vendido. Hijos que han tenido que oirme hoy contarle a mi pareja cómo unas personas han intentado amargarme este día feliz. Personas que no me conocen de nada y personas que sí me conocían y se apuntan ahora al carro de darle leña al mono feliz. Hijos a quienes su madre ha intentado explicar que a veces la felicidad molesta. Que el éxito molesta.

A mí estas tristes y mediocres personas no me afectan, pero sí me duele que tratan como idiotas y estúpidas a la gente que paga mi trabajo, mis cursos y talleres.
Y me dan ganas de enseñarles, no mi CV que es público y que incluye lo que me dé la gana de incluir mientras no mienta, sino, de enseñarles el de algunas de mis alumnas: profesionales con títulos de los que estas personas sí valoran:  psicólogas, matronas, fisioterapeutas, pediatras, médicas especialistas, anestesistas, enfermeras, educadoras, pedagogas, maestras, abogadas,  geógrafas, ginecólogas, etc …..

Queridas alumnas he de deciros que hay personas que creen que a pesar de ser adultas, autónomas y profesionales con más carrera que ellos , sois tontas. Sólo sois pobres mujeres que no sabéis sacar de dentro de vuestras torpes mentes  femeninas lo que estáis dispuestas a pagar a gente que al parecer os tima. ¡Cómo os atrevéis a decidir por vosotras mismas qué hacer con vuestro tiempo y vuestro dinero!

Eso sí me molesta y mucho. Porque si algo me caracterizo es por reconocer la inteligencia  y en mis cursos, la media de inteligencia es bastante alta, siempre presumo de que en mi entorno cercano, la más tonta soy yo.  Porque a mí me encanta reconocer el mérito de aquéllos que crean, que trabajan y que construyen. Y me alegro cuando venden  y viven de su trabajo, en vez de quejarme mezquinamente de que se comen mi parte del queso.

Y sí, cobro por mi trabajo y lo cobro bien, y no, no son  3000€ por mis cursos,  a veces cobro incluso más. Y lo cobro por varios motivos:

  • El primero es porque me da la gana
  • El segundo porque lo vale
  • El tercero porque  hay gente que lo paga con gusto
  • El cuarto porque esos 3000€ que tanto molestan me permiten que mujeres muy valiosas a las que quiero y admiro trabajen enseñando por lo que saben hacer de forma excepcional, en vez de regalar su tiempo a empresas que las obligarían a estar haciendo un trabajo muy inferior a sus capacidades, separadas de sus hijos.

Me entristece ver la mezquindad gratuita y me entristece aún más observar a mujeres aplaudiendo estas mezquindades. Mal vamos a conseguir estar mejor si a la que lo consigue le queremos dar con un palo en la cabeza. Mal vamos a ser respetadas si babeamos ante cualquier hombre disfrazado de feminista o «consciente» en cualquiera de sus modalidades que pretende darnos lecciones de qué podemos y no podemos hacer, cobrar y pagar las mujeres.

Yo hoy me quedo con el  mensaje de una alumna, que aun habiendo pasado por la universidad ha conseguido, gracias a nuestro curso de Asesoras Continuum, en su lugar de trabajo, un hospital público, mejorar la calidad de un niño y sus padres. Y ese es uno de tantos.
Me quedo con una profesional  de la medicina que consiguió que la primera vez que se hizo piel con piel en una cesárea fuera porque se lo propuso ella tras haber cursado nuestra formación. Me quedo con esas matronas que nos felicitan por nuestra profesionalidad y seriedad a la hora de formarlas en porteo. Me quedo con esas profesionales cuya formación reglada no les había bastado para impulsar su trabajo y empezar a practicarlo como ellas querían, y hacerlo rentable para no depender de nadie y poder dueñas de su dinero, su tiempo y su vida.
Esas son mis cartas de recomendación… cada uno que presente las suyas.

 

PD: No he ido a la universidad y no tengo un titulo «oficial» (según ellos), pero hasta yo sé que acusar a alguien de un delito y no poder probarlo es una injuria tipificada como delito en nuestro código penal. A ver si ahora en vez de vivir de mis cursos voy a vivir de las demandas que gane contra quien me injurie y calumnie.

Asesorarte

Ni Diva, ni Rockstar

Ni Diva, ni Rockstar

Una rubia española me explica cómo hacer un nudo a la espalda con un fular semieslástico. Yo puérpera, transpirando a mil, con el espejo del baño en la pieza para estar cerca de la cama en caso de “cualquier cosa”, explicándole a un bebé de 6 meses lo que intentaba hacer, era una escena digna de una comedia. Mientras yo trataba de no perderme en la tela, la española con una envidiable facilidad, movía de atrás para adelante a su hijo y le daba teta mientras se dormía.

Así conocí a Nohemí Hervada, a través de sus videos de porteo, sin imaginar a dónde llegaríamos y qué significaría para mi vida.  Hace más de dos años que vivo la aventura más grande de mi vida: La maternidad que ha sido una revolución de hormonas y prioridades, pero sobre todo de amor que le ha dado giros hermosos y sincrónicos a mi vida.

Ya no rubia, el 2014 me contacté con Nohemí para postular a hacer la fórmación de Asesoras Continuum y desde entonces comencé un maravilloso viaje del que me encantaría que muchas y, por supuesto muchos, puedan ser parte. Nohemí viene a Chile en menos de un mes y podremos estar con  una gran mujer que ha escrito y dicho por muchas mujeres, que ha inspirado a muchas emprendedoras y que ha despertado sueños de muchas madres.

Ni Diva Ni Rock Start, pudiendo serlo -le encantan las fotografías y cantar-, Nohemí es una mujer cercana, accesible, directa y comprometida con las mujeres, las madres y, sobre todo, con las y los bebés. Es una emprendedora que ha sabido compatibilizar la maternidad y el trabajo, cambiando el paradigma de la crianza.

Equipo de Asesoras Continuum en Chile

Equipo de Asesoras Continuum en Chile

Viene a Chile y estará en Santiago. Viene a invitarnos a mirar más allá de lo que nos han dicho o nos han hecho creer, viene a empoderarte, a sacarte partido y a asesorarte.

En Santiago, compartiremos con ella en la comuna de Puente Alto, un tremendo regalo. Aunque pareciera ser lejos (yo vivo en Maipú), vale la pena el esfuerzo, el pique, la micro, la bencina, el taco…Que no sea excusa (cualquier parte podría ser lejos), además estaremos a un paso de la Estación las Mercedes de la Línea 4.

Que Nohemí venga a Chile es una tremenda oportunidad para reconocernos, para aprender de nosotras mimas, para darle un giro a lo que estamos y no estamos haciendo, para mirar en perspectiva nuestras vidas.

Es una gran posibilidad de abrir espacios, de generar redes, de que sigamos tomando consciencia!

¡En Chile ya hay Asesoras Continuum, Asesoras de Porteo de Mimos y Teta y más!
¡Tú puedes ser la próxima!

Viviana Salazar
Mamivi

 

#NohemíenChile #esperandoconlosbrazosabiertos #LoPrimeroEsSoñarlo

Toda la información del evento AQUÍ

CartelPromoSantiago

No puedes dar si no tienes

No puedes dar si no tienes

Das lo que tienes: Así de sencillo.

Y a la vez tan complejo y tan profundo.
Dijo un sabio: «Hay más felicidad en dar que en recibir». Y lo cierto que es que quien lo ha experimentado sabe que es cierto.
Entonces la pregunta es:
-¿Por qué no vivimos en un mundo más generoso?
¿Por qué hay tanta gente que nunca tiene suficiente y sigue intentando acaparar mientras observa impasible las enormes carencias de su prójimo?

Imagino que es una cuestión no fácil de responder en una simple respuesta. Pero si lo intentáramos, seguramente volveríamos al inicio del post:

Si no tienes, no das

Nadie puede compartir un pan que no tiene. Y nadie puede ser generoso cuando siente un vacío dentro que nunca llena por mucho que acumule. Si me siento vacío, no puedo pensar en compartir, porque la base de mi vida, mi impulso vital es intentar llenarme yo.
Ahora esperaréis alguna explicación filosófica de por qué  tenemos ese vacío interior. Pero no voy a hablar de eso ahora. Voy a hablaros de neurobiología, de neurociencia.
Hemos sido  educados pensando que la mejor inversión que podían hacer los padres para sus hijos era pagarles unos buenos estudios, la academia de inglés, la mejor universidad. Y algunas familias se han desgastado literalmente para conseguirlo.
Y resulta que la mejor inversión para el futuro estaba  más cerca, mucho más cerca en tiempo y en espacio. No había que esperar, ni buscar, ni ahorrar, ni pagar. Estuvo a nuestro alcance todo el tiempo.

La mejor inversión para la inteligencia y la salud de los hijos, a corto, a medio y a largo plazo, era tan sencilla y tan lógica que no la vimos

[Tweet «La mejor inversión para la inteligencia y la salud de los hijos, a corto, a medio y a largo plazo, era tan sencilla y tan lógica que no la vimos. «]

Cuando empezaron a privarnos de ella, de forma generalizada ni lo notamos. Incluso ahora, cuando nos demuestra la ciencia las consecuencias de haber perdido ese recurso fantástico e insustituíble, nuestra disonancia cognitiva nos hace en muchos casos, negar lo evidente.

Nohemí Hervada y Nils Bergman (Marzo 2016)

La semana pasada estuve en el seminario organizado por Terra Mater Neurociencia y Epigenética del Nacimiento, impartido por Ibone Olza y Nils Bergman. Cuando te pasas un día entero oyendo explicar la relación entre la forma de nacer y el comportamiento social, cuando conoces estudios que demuestran la importancia de la no separación del recién nacido con su madre, cuando entiendes todo el entramado neurológico que desencadena el simple hecho de dejar al bebé piel con piel en su hábitat (el cuerpo de su madre), cuando te das cuenta que la base no sólo de lo que somos, sino de cómo reaccionamos  a las situaciones de la vida se forja en esos primeros minutos, horas y días… cuando comprendes el alcance de ese proceso empiezas a plantearte preguntas y a atisbar algunas respuestas.

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barak morganUna sociedad formada por seres con carencias básicas, por criaturas sometidas a estrés tóxico por separación del cuerpo que necesitan para la regulación de todos sus sistemas, estará formada por individuos que viven en una situación de estrés elevado, cuyas reacciones estarán reguladas no por la oxitocina, sino por otras hormonas, como la vasopresina y el cortisol. Personas programadas desde la cuna para adaptarse a vivir en un  medio hostil, con una estrategia de historia vital lenta (Barak Morgan 2013)  con todo lo que eso implica. El recién nacido viene preparado para que su neurocepción (Porges) evalúe si el medio en el que está es un medio seguro , un medio peligroso, o un medio donde la vida se ve amenazada. En base a eso organizará su respuesta adaptativa, lo que, por supuesto, influiría en su forma de ver la vida y reaccionar a ella.

Cuando el conjunto de los seres que poblamos el planeta ya hemos nacido y crecido en este ambiente inseguro, tendemos a ser «ahorradores» con los recursos disponibles, a no compartir, lo que David Barker denomina  en su Hipótesis de Programación Fetal el  «fenotipo ahorrador».

Queda claro, cuantos más estudios conocemos, que alterar los procesos necesarios que se tienen que dar entre madre y bebé es algo mucho más serio y con un alcance mucho mayor que lo que podríamos pensar. Como dice Michel Odent, hay una relación entre el nacimiento y los orígenes de la violencia.

Entender lo que supone la forma de nacer nos ayuda a entender el mundo en que vivimos.
Divulgar este conocimiento contribuye a cambiarlo.

Llevo casi 10 años trabajando  directamente con las familias, promoviendo el contacto entre el recién nacido y su madre, la separación 0, la lactancia, el porteo, el vínculo sano entre los niños y sus padres… Y llevo los últimos años de mi vida profesional trabajando además, a otra escala mayor  estos mismos temas.
Con el trabajo de formación de asesoras y de divulgación pública se multiplica el alcance de toda esta información. Este trabajo me permite  llegar de forma más amplia a personas, que a su vez, se encargarán de transmitir todo este conocimiento en su entorno.  Se trata de recibir primero, y de dar después.

Embajadoras

Somos embajadoras de la importancia del contacto, del vínculo, del apego. Enseñamos cómo la lactancia y el porteo son piezas que encajan perfectamente en el engranaje de la crianza del ser humano. Y lo hacemos desde nuestro rol de madres, de mujeres y de profesionales.

  • Es un privilegio vivir en primera persona el interés de cada vez más madres, padres y profesionales en estos temas.
  • Es un privilegio tener cada vez más alumnas de todo tipo, entre las cuales destacan un gran número de  profesionales  sanitarias, que quieren aunar a su conocimiento previo, el que proveemos las formadoras de asesoras de maternidad y asesoras de porteo.
  • En un privilegio llegar a más de 14 países con nuestra formación on line.
  • Y es un privilegio, sobre todo, hacer realidad la gira de cursos, talleres y conferencias #LoPrimeroEsSoñarlo en Chile (2016) y Argentina y Uruguay ( 2017).
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    NHChile

Estoy deseosa de compartir mi trabajo y mi formación con todas las personas interesadas de un país que tanto cariño me ha demostrado siempre.  Este viaje sin duda contribuirá a que más gente trabaje por promover lo que consideramos  importante. Primero recibo, luego doy: Esa es la clave.

Si tú también quieres contribuir al cambio de paradigma en lo relacionado con el nacimiento y la crianza ¡ te espero en cualquiera de mis ofertas de formación presencial u on line!

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Comer siempre pan duro

Comer siempre pan duro

¿Cuántas veces has oído eso de :
“No esperes a decir a tus seres queridos que les quieres”?

Seguramente hemos compartido decenas de carteles con ese tipo de mensajes.
Pero lo cierto es que nuestra conciencia sobre la fragilidad de la vida es breve. Nos dura el tiempo justo de hacer un repaso mental rápido para recordar si nos despedimos de los nuestros ese día con un beso y un “te quiero” o con un simple “hasta luego”.

Estamos diseñados para intentar sobrevivir, así que no nos recreamos en pensar que puede que no lo logremos hoy.
Vivimos como si fuéramos eternos, y eso es bueno.
Pero es falso.

Lazarillo de TormesVivimos haciendo planes para mañana, para el mes que viene, para nuestra jubilación… cuando lo cierto es que nadie tiene garantizado llegar a cumplirlos. No se trata ahora de hacer del Carpe Diem nuestro grito de guerra y vivir sólo el momento presente, porque en el mundo en que la mayoría nos movemos, para que haya un presente con cierta calidad de vida hemos tenido que tener algo de cabeza en en algún momento más o menos lejano en el pasado. Pero sí se trata de ser sinceros y pensar si somos de los que de verdad disfrutamos el hoy, aunque dediquemos parte de nuestro tiempo al mañana.

Cuando era pequeña a veces iba con mi abuela a visitar a una familiar con muchísimo dinero pero muy tacaña. Cuando esta mujer me ofrecía merendar, siempre era con pan duro. Mi abuela me decía: “Esta mujer siempre come pan de ayer. ¿Algún día parará y empezará a comer el pan del día?»
Esa frase :“comer siempre pan de ayer”, se me quedó grabada como ejemplo de personas que no disfrutan nunca el presente.

No quiero pasarme la vida comiendo pan de ayer.
No quiero mi pan caliente y recién hecho de hoy comérmelo duro mañana.

……….Quiero querer a la gente que quiero cada día de mi vida y demostrárselo.

……….Quiero que cada vez que me separo de los míos sea con un gran abrazo y un beso, nunca con un enfado que solucionar a la noche. Porque a veces, sencillamente no hay noche.

……….Quiero que mis prisas, mis proyectos emocionantes y mis ganas de vivir no se coman los momentos de sencillamente mirar a mis hijos y agradecer tenerlos en  mi vida. Quiero que sepan que son mi mayor motivo de orgullo. Sin duda lo mejor que he hecho nunca.

……….Quiero pasar mi vida trabajando con gente que aprecia lo que hago y con gente a la que yo valoro y no malgastar mi energía y mis talentos para otros que ni los aprecian, ni los valoran, ni los remuneran.

……….Quiero que mis amigas sepan que aunque lejos, pienso en ellas cada día, como uno de los mayores regalos de mi paso por la vida. Aquéllas que siguen conmigo y otras que, por diversos motivos, ya no están.

……….Quiero llorar cuando la gente que quiero llora, y reír cuando ellos ríen, y celebrar sus alegrías y maldecir las injusticias que sufren. Quiero que por encima de todo, sepan que no están solos.

……….Quiero, como dirían las aspirantes a Miss Universo: la paz mundial y la concordia, pero mientras eso llega, me gustaría pensar que puedo contribuir a un pedacito de eso a toda esa gente que me importa.

Quiero comer con los que quiero mi pan del día, cada día.

Eloísa, Mercedes, Elena y yo

#LoPrimeroEsSoñarlo

#LoPrimeroEsSoñarlo

nohemi hervada-4 años

Una soñadora de 4 años

Yo siempre quise ser abogada.
Desde muy pequeña, tanto que mis amiguitas no sabían qué era eso que yo quería ser. Ni siquiera sé de dónde nació ese deseo porque en mi familia no había abogados ni nada parecido. Imagino que vería alguna serie de TV y me fascinaría eso de defender a los inocentes de las injusticias. “Abogada de pleitos pobres” me llamaba mi padre.

Llegada la edad de ir a la Universidad decidí dejar de estudiar y ponerme a trabajar para poder independizarme cuanto antes. Con 19 años ya vivía sola. No estudié una carrera, pero nunca me sentí frustrada porque estaba viviendo la vida que quería, donde quería y como quería.

El aprendizaje de esos años fue de mucho más valor para mí que cualquier carrera dirigida por otros.

¿A dónde van nuestros sueños?

Nohemi Hervada- 19 años

Con 19 años en Puerto de la Cruz (Tenerife)

De niños solemos soñar con profesiones que idealizamos. Y la vida y sobre todo los adultos se encargan de enseñarnos que “soñar” es una inutilidad, que no es práctico, que los soñadores rara vez pueden pagan una hipoteca, el coche y las vacaciones en la playa.

Y así vamos creciendo y cambiamos los sueños por “promesas de éxito”. Por supuesto, un éxito prediseñado, con un camino único para lograrlo.
Mi generación y las siguientes probablemente son las mejores preparadas de la historia de nuestro país. Pero no son las generaciones con más triunfadores y gente feliz y realizada, más bien al contrario.
Pagamos el precio de renunciar a soñar con menos éxito y más frustración. Y ahora, en una vuelta a la casilla de salida de este gran Juego de la Oca, con muchos más años, cargas y frustraciones, buscamos la motivación que nos arrancaron y traíamos de serie.
Y entonces escuchamos a expertos en motivación decir que persigamos nuestros sueños. Ahora resulta que sí es lícito, hasta deseable, soñar y les escuchamos, algo resabiados, pensando por dentro: “ a estas alturas, ya ni sueños tengo”.

Hace falta valor para decidir recuperarlos, o para soñar otros nuevos.
Y hace falta valor para decidir 
perseguirlos.

Las crisis como impulso

Yo nunca quise tener un negocio propio.nohemi_hervada_loprimeroessoñarlo Me resultaba cómodo trabajar para otros, cobrar mi sueldo “seguro” y luego dedicar mi tiempo libre a mis aficiones. No es que eso sea malo. Es que es un timo. Sobre todo porque cuando eres madre, ya apenas hay tiempo libre y entonces tu vida se reduce a intentar dividirte ( o multiplicarte) entre tu trabajo, la intendencia familiar y la crianza de tus hijos. Y tus hobbies, tus aficiones y tus proyectos vitales se quedan en el cajón esperando a que vuelva a sobrarte tiempo.

Por suerte desperté a tiempo. O más bien, me empujaron de la cama. Gracias a una crisis personal y familiar me vi en el abismo de tener que decidir qué hacer con mi vida, hacia dónde enfocarla y cómo mantener a mis hijos.


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En ese momento pensar en tener un trabajo satisfaciente, económicamente rentable, que me permitiera disponer de mi tiempo, que no me obligara a renunciar a mis hijos, que me hiciera crecer como profesional y que contribuyera a lo que siempre quise: mejorar el mundo, parecía un sueño.


Y decidí soñarlo

  • Soñé que una simple mamá con muchas habilidades diferentes fruto de una curiosidad insaciable podría convertirse en una empresaria de éxito.
  • Soñé que no necesitaba avales externos para trabajar en aquello en lo que era buena.
  • Soñé que si no existía mi profesión, podía inventarla.
  • Soñé que mi trabajo podría inspirar a muchas otras mujeres a tomar las riendas de su vida personal y profesional.
  • Soñé que a la gente le gustaría leer lo que escribía.
  • Soñé que algún día viajaría por el mundo para hablar de lo que me apasiona a personas que quisieran escucharme.
  • Soñé que lo haría con mis hijos.
  • Soñé con un mundo en el que sean mujeres las que hablen a otras mujeres de lo que es intrínsecamente nuestro.
  • Soñé con vivir de lo que me apasiona: comunicar.
  • Y soñé con viajar a un país donde muchísima gente me ha demostrado tanto cariño a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia.

Hoy es un placer deciros que todos esos sueños se han cumplido.
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¡Chile allá voy!

#LoPrimeroEsSoñarlo

Si quieres conocer todos los detalles visita la web  pinchando en la imagen y entra en el grupo de Facebook:
Quiero conocer a Nohemí Hervada en Chile

Actualización del Post:
«LoPrimeroEsSoñarlo» se ha convertido en el lema de mis giras internacionales.

  • En mayo de 2016 estuve en Chile
  • En mayo 2017 en Argentina y Uruguay
Trata bien a todo el mundo hijo mío, a las chicas más

Trata bien a todo el mundo hijo mío, a las chicas más

-Trata bien a todo el mundo hijo mío,  y a las chicas más
-¿Por qué mamá?

Ese fue el inicio de una conversación con mi hijo de 10 años. Estábamos hablando de relaciones, de conflictos y tras mi consejo me preguntó :
-» ¿Por qué hay que tratar mejor a unas personas que a otras mamá? ¿Por qué hay que tratar mejor a las mujeres? ¿No hay que tratar bien a todo el mundo?»

Y entonces tuve que explicarle  cómo funcionan las cosas en este mundo.

  • Tuve que explicarle que  «justicia» no es tratar igual a todo el mundo, porque en un mundo de desigualdad, tratar igual a todo el mundo sigue dejando en posición desfavorecida a quienes ya parten con desventaja.
  • Tuve que explicarle que no vivimos en un mundo justo, sino en un sistema machista. En un sistema donde los débiles sufren a manos de otros que tienen poder.
  • Tuve que explicarle por qué en las pelis y series que le gustan, los chicos son fuertes, valientes y héroes, y las chicas son «monas».
  • Tuve que explicarle que su hermana lo va a tener mucho más difícil que él sólo por su género.
  • Tuve que explicarle que su hermana probablemente cobrará menos que él aunque haga el mismo trabajo con la misma cualificación, sólo por su género.
  • Tuve que explicarle que su hermana, en igualdad de condiciones con un hombre, tendrá menos posibilidades de ascenso y/o promoción laboral y profesional.
  • Tuve que explicarle que  ser mujer es un factor de riesgo para sufrir abusos, acoso, discriminación y un montón de cosas que él aún ni entiende.
  • Tuve que explicarle que su hermana va a sentirse juzgada muchas más veces que él.
  • Tuve que explicarle que su hermana va a sufrir paternalismo en tantas ocasiones, y por tantas personas, que puede que llegue a normalizarlo y ni lo note.
  • Tuve que explicarle que su hermana no va a sentirse igual de respetada que él aunque vivan las mismas situaciones y por las mismas personas.
  • Tuve que explicarle que la opinión de su hermana será ignorada o aclarada o corregida por algún hombre, aunque la suya sea más valiosa, más inteligente y con más peso. (Mansplaining)
  • Tuve que explicarle que su hermana crecerá viendo cómo a las mujeres se las cosifica constantemente en la publicidad lo que influirá en cómo se ve ella y en cómo la ven los demás.

    COSIFICACION DE LA MUJER

    Imagen del blog: El Cuenco de Baubo

  • Tuve que explicarle que su hermana crecerá sometida a un juicio constante sobre su cuerpo, su sexualidad y su libertad.
  • Tuve que explicarle que su hermana aprenderá muy pronto que ir «sola» es peligroso, aunque vaya con una amiga.Que va a ser de ti lejos de casa

Y me paré porque hay cosas que aún no le puedo explicar:

  • No puedo explicarle aún que su hermana muchas veces yendo por la calle agachará la cabeza, cruzará la calle o acelerará el paso porque tendrá miedo.  No miedo a la oscuridad, no miedo a perderse, no: miedo a ser violada o algo peor ( si es que hay algo peor).
  • No puedo explicarle aún que este mundo lo único que le ofrece a su hermana y a su madre para protegerlas es que «tengan cuidado» con cómo visten, cómo hablan, con quién salen o a dónde van… (¿Cómo le explico que las mujeres tenemos que vivir en constante estado de alerta?)
  • No pude explicarle aún que su madre, como prácticamente el 100% de las mujeres que conozco, ha sufrido casi todas estas cosas y a día de hoy sigue sufriendo algunas.
  • No pude explicarle aún que cada día asesinan a niñas por serlo
  • No pude explicarle aún que cada día asesinan a mujeres por serlo

Ojalá no tenga nunca que explicarle todo lo que me queda por explicarle.  Ojalá algún día no tenga que  decirle:

Trata bien a todo el mundo hijo mío,  y a las chicas más.

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EMPODÉRATE- NOHEMÍ HERVADA.

¿Tienes espíritu de funcionario?

¿Tienes espíritu de funcionario?

Soy hija y nieta de funcionarios. Conozco de cerca bastante de  lo bueno y lo malo de este trabajo.

Sé  lo que es la desidia en el trabajo, oír a compañeros de trabajo decir: «para lo que nos pagan demasiado hacemos» o » no te vuelvas loca que no te lo van a agradecer».

He vivido de cerca la injusticia de ver jefes con carrera que tienen el cargo y el sueldo, cuando subalternos hacen el trabajo de verdad.

funcionario ©Forges

©Forges

He visto funcionarios pasar la mañana leyendo periódicos o haciendo solitarios en su PC, mientras la mesa de algún otro se llenaba sin parar. Al buen trabajador se le premia con más trabajo, al inútil o indolente, precisamente con lo contrario, «a Martínez no se lo encargues que es un inútil, si quieres que se haga dáselo a López».

El motivo por el que la  mayoría de la población sueña con ser funcionario no es precisamente por su vocación de servicio, si no  porque tenemos interiorizado que al conseguir «tu plaza» , tendrás la ansiada SEGURIDAD que todo el mundo persigue. Es como lo de «una vez salvo, siempre salvo» que rezan algunas religiones, o lo que es lo mismo: «esfuérzate ahora y luego échate a dormir»

©Forges

©Forges

Esa aspiración es comprensible en un país donde la tasa de paro es vergonzosa y preocupante. En épocas difíciles, saber que pase lo que pase, a final de mes entra el sueldo  (aunque sea poco) da mucha tranquilidad. Que se lo digan a mi familia de  7 miembros que dependía de ese único sueldo fijo.
Un trabajo fijo y seguro, para toda la vida. Esto era lo que querían nuestros padres para nosotros, y esto es lo que una gran parte de la población ha comprado como la clave del éxito.
Por ello hay jóvenes ( y no tan jóvenes) encerrados durante meses y/o años, estudiando para aprobar un examen con nota, para conseguir la ansiada plaza que le compense el esfuerzo de tanto tiempo.

¿Es malo eso?

Depende.
Veamos la etimología de la palabra funcionario. Dice Amando de Miguel, en esta publicación:

La palabra ‘funcionario’ entra en el español muy tarde, a mediados del siglo XIX, cuando se organiza el Estado liberal. Claramente viene del francés (fonctionaires), puesto que Francia era entonces el modelo del Estado.

Antes de eso, existía en español la palabra ‘función’, derivada del latín, en el sentido de “ejercicio de algún empleo, facultad u oficio”. Ese ejercicio llevaba consigo la noción de cumplimiento de una obligación. Cuando esa función se hace “pública”, el que la ejecuta es el “funcionario”.

Tampoco está mal la idea de “servidor público” (civil servant). Es de admirar ese tipo de funcionario que realmente disfruta de su trabajo, siempre dispuesto a atender al público. Está también la caricatura del funcionario resentido cuyo empeño parece ser el de poner trabas a los administrados.

¿Qué es un funcionario?

El término funcionario tiene su origen en el latín. Proviene de functio, functionis cuyo significado es ejecución, cumplimiento, ejercicio, desempeño. Esa palabra a su vez está formada por functus, supino de fungor, fungi, functus sum que es desempeñar, cumplir con, ejercer un cargo del Estado. A esa raíz func-, se le agrega el sufijo -tio(n) que indica acción y efecto, más el sufijo –arius que denota lugar. Puede considerarse entonces que el concepto etimológico de este vocablo es el que ejerce la acción y efecto de un cargo del Estado. (Leer más en Quees.la )

Según  la web Definición.es

Lo habitual es que el funcionario público tenga condiciones más beneficiosas (horario reducido, vacaciones más extensas, mayor seguridad laboral) para evitar que los mejores hombres trabajen en el negocio privado y lograr que permanezcan al servicio de la sociedad en general a través de las dependencias estatales.

 

©Morgan

©Morgan

Así, con estas definiciones en  mente, entendemos que un funcionario es un trabajador que el Estado contrata para un servicio público, al que se le da ciertos beneficios añadidos a la remuneración por su trabajo, para asegurarse de que se cuenta con los mejores profesionales. A día de hoy, si el beneficio no es la cuantía de su sueldo, sí lo es la seguridad del mismo.
Ese debió ser el origen de este sistema, y no dudo que haya funcionarios así,  pero  la realidad es que la expresión «espíritu de funcionario» no define al trabajador servicial y vocacional, sino  a un tipo de persona que ha hecho suyo el lema del «mínimo esfuerzo». Todos conocemos ( y sufrimos) un gran número de funcionarios que no sólo no son los mejores trabajadores en su oficio, sino que han llegado a ser tan indolentes y tener tan mala actitud para el servicio, que fuera de la administración, nadie les contrataría para su empresa privada.

¿Es peligroso el «espíritu de funcionario?

Por supuesto.

  • Es una lacra para el sistema público.
    Mantener empleados públicos que no son rentables y/o que son una lacra para el propio sistema (haced una encuesta entre vuestros amigos funcionarios a ver si no tienen algunos compañeros que desearían eliminar de un plumazo). Hablo del daño para la sociedad en conjunto.
  • Son los mejores embajadores de  la cultura del miedo.
    No el miedo sano, que puede ser impulsor, sino del otro, del paralizante. Esa idea de que hay que aguantar lo que sea para «mantener el trabajo». Porque «como no somos funcionarios y no tenemos nuestro trabajo seguro», tenemos que tener al patrón contento y ser buenos empleados, lo que suele traducirse en tragar con injusticias y pérdida de derechos. No creo que necesite daros ejemplos, seguro que todos habéis vivido en carne propia o de cerca estas situaciones.
  • No construyen, sólo demuelen.
    Si se sienten amenazados atacan al enemigo equivocado. En ciertas profesiones que antes eran siempre públicas, sacarse la carrera ya era garantía de tener trabajo. Así por ejemplo, quien estudiaba la especialidad de matrona, por ejemplo, sabía que tenía trabajo seguro. Pero en época de recortes y de menos contratación de empleo público, resulta que hay miles de individuos que se han pasado años preparándose para al acabar tener «su plaza fija», y ahora se encuentran donde nos encontramos todos: teniendo que buscarnos las habichuelas.
    Esto hace que no baste con haber sido un lumbreras en la época de estudiante o residente, porque ahora si quiero trabajar tengo que buscarme la vida por mi cuenta, y lo más duro para las personas con espíritu de funcionario,  es asumir que hay que seguir trabajando cada día. Saber que hay  que ser tan bueno que consiga que me paguen los usuarios directamente, en vez de ir a quienes provee el sistema público de salud sin coste añadido.
    Y claro, el cliente, al final es un tribunal más duro que el de los exámenes de la oposición. Porque tienes que examinarte cada día, con cada cliente, con cada servicio que prestas. Porque el cliente sí puede despedirnos. Y esta verdad es algo para lo que los individuos con espíritu de funcionario no se prepararon nunca.
    Por eso vemos a este colectivo en concreto muerto de miedo ante la nueva realidad que vivimos todos. Un escenario profesional amplio, cambiante y diverso. Donde las mujeres se informan, buscan, deciden y eligen. Y viendo que el sistema público no cumple sus expectativas, lo que hacen es buscar entre los profesionales que trabajan por cuenta propia aquél que les parece que responde a su necesidad. En ese marco, como pasa siempre que una sociedad cambia y evoluciona, aparecen nuevas profesiones para dar respuesta a las nuevas demandas.
    Así, cuando vemos a matronas atacar a las doulas, a las parteras, a las asesoras de maternidad, a las asesoras de porteo o a las fisioterapeutas, lo que vemos realmente es su incompetencia para ser un  colectivo  profesional compuesto por personas profesionales que la gente este dispuesta a contratar y  pagar.
    Porque las matronas buenas de verdad, trabajan. O dentro del sistema o fuera. Pero no andan llorando ni culpando al mundo de sus desgracia profesional. Lo que hacen es asumir ellas la responsabilidad de sus vidas y sus trabajos. Vamos, como hacen los abogados, fontaneros, dentistas y mecánicos. Como todo hijo de vecino.
  • Se contagia
    Quizás esta es la peor parte. Porque a veces consiguen que hasta personas sensatas y con buen juicio entren en pánico y actúen de forma totalmente incoherente.
    Y resulta entonces que la fantasía en la que viven este tipo de personas acaba siendo una realidad para más gente. Gente que se olvida que en nuestro país, por ejemplo, el intrusismo es un delito personal, que no se puede acusar a todo un colectivo de intrusismo, a riesgo de que sean ellos los que acaben denunciados por atentar contra el honor del colectivo o por competencia desleal.
    Gente que se olvida que existe la libertad personal, la libertad de elección y la Ley de autonomía del paciente.
    Gente que se olvida que incluso la Ley se orienta hacia la liberalización de servicios y facilidad de acceso al mercado laboral, no justo  lo contrario (Ley Omnibus).
    Gente, en definitiva, que en vez de aprender de la competencia, como hace cualquier emprendedor y/o profesional inteligente, se dedica a difamar  y a ladrar. En ocasiones usando tácticas más propias de terroristas que de personas profesionales en la que depositar nuestra confianza.

En resumen,  si tienes este horrible virus letal llamado «espíritu de funcionario» te aconsejo que cuanto antes lo destierres de tu vida.

  • 5000 firmas contra las doulasAsume de una vez tu responsabilidad personal y deja de querer que el «papá estado» te solucione la vida.
  • Deja de culpar a los demás que no te escogen a ti por saber lo que quieren
  • Deja de arremeter contra aquellas personas, profesionales,  que han demostrado saber escuchar a sus clientes, dándoles lo que piden.
  • Deja de criticar a quienes  han sabido «inventarse» una profesión y que día a día demuestran que saben venderla. Porque son buenas en lo suyo. Porque los «malos», esos, acaban «cerrando».
  • En definitiva:  deja ya de buscar «portadas» y busca «trabajo»…

o mejor no, mejor lee algunos fragmentos del texto que  escribió hace poco Risto Mejide para El Periódico.com: y que te invito a leer completo:

@Ristomejide

 «No busques trabajo»

(…)
No utilices el verbo buscar.

Utiliza el verbo crear. Utiliza el verbo reinventar. Utiliza el verbo fabricar. Utiliza el verbo reciclar. Son más difíciles, sí, pero lo mismo ocurre con todo lo que se hace real. Que se complica.
(…)

Mejor búscate entre tus habilidades. Mejor busca qué sabes hacer. Qué se te da bien. Todos tenemos alguna habilidad que nos hace especiales. Alguna singularidad. Alguna rareza. Lo difícil no es tenerla, lo difícil es encontrarla, identificarla a tiempo. Y entre esas rarezas, pregúntate cuáles podrían estar recompensadas. Si no es aquí, fuera. Si no es en tu sector, en cualquier otro. Por cierto, qué es un sector hoy en día.

No busques trabajo. Mejor busca un mercado. O dicho de otra forma, una necesidad insatisfecha en un grupo de gente dispuesta a gastar, sea en la moneda que sea. Aprende a hablar en su idioma. Y no me refiero sólo a la lengua vehicular, que también.
(…)

Y a continuación, déjate la piel por que quede encantado de haberte conocido. No escatimes esfuerzos, convierte su felicidad en tu obsesión. Hazle creer que eres imprescindible. En realidad nada ni nadie lo es, pero todos pagamos cada día por productos y servicios que nos han convencido de lo contrario.

Por último, no busques trabajo. Busca una vida de la que no quieras retirarte jamás. Y un día día en el que nunca dejes de aprender. Intenta no venderte y estarás mucho más cerca de que alguien te compre de vez en cuando. Ah, y olvídate de la estabilidad, eso es cosa del siglo pasado. (…)

PD: Gracias  A Lorena Moncholí por su asesoramiento.
Lorena es madre y abogada especialista en derecho sanitario, familia, maternidad e infancia

Asesorarte

Las feministas que no lo son

Las feministas que no lo son

He dudado si escribir este post en mi otro blog Mimos y Teta, ya que va de maternidad y lactancia.
Al final lo escribo aquí porque en realidad esto no va de lactancia, ni de tetas. Ni siquiera va de mujeres o de feminismo.
Va de lo que van la mayoría de los conflictos entre las personas.

Va de  derechos y libertades.

De derechos fundamentales y de cómo conseguimos compaginarlos todos. De cuáles prevalecen sobre otros. De aceptar que a cada uno le duele su herida, pero que eso no invisibiliza las heridas de las demás.
Va de respeto. Va de empatía. Va de que no hay que pisar al otro para subir más, cuando no puedo subir por mi propio pie.
Va de libertad, de otorgarla y de ejercerla con responsabilidad.

En esta semana, desde que Carolina Bescansa acudió al Congreso con su bebé, hemos visto incendiados los medios de comunicación y las redes con el tema. Yo misma he escrito varias cosas al hilo, no ya de lo que hizo esta mujer adulta y libre, sino al hilo de las reacciones que provocaba su acción.

La mayoría tiene una opinión formada del por qué lo hizo. Incluso después de que ella haya declarado sus motivos, muchos pensarán o que sus motivos no son válidos o que no son ciertos. Una vez más, el ser humano atribuyéndose, ya no el derecho a opinar, sino el derecho a juzgar los motivos del prójimo. Como si fuera tan fácil.
Para mí este suceso pone sobre la mesa temas que me preocupan mucho más que el ego herido de esas otras profesionales que se quejaban de no poder acudir ellas a sus trabajos con sus hijos.  Me hastía esa manía de reducir los problemas de la humanidad a  «pues en mi caso»… Seguimos creyéndonos la medida del Universo, «si yo no puedo», «si yo lo hago», «lo que yo opino»…

  • Cirujanas que se ofenden porque no pueden  meter a su hijos en el quirófano, en vez de plantearse por qué cualquier madre debe reincorporarse por obligación a su puesto de trabajo a las 16 semanas de haber tenido a su bebé. (Como yo no puedo, que nadie pueda).
  • Políticas que critican que Carolina no haya dejado a su bebé en la guardería del Congreso (que no olvidemos es un sitio extraño, con personas extrañas, para ese bebé) cuando ellas escogieron incluso renunciar a la licencia de maternidad retribuida escasa e insuficiente y volver al trabajo a los 10 días. (Si yo lo hice, que lo haga ella– que es la versión políticamente correcta del «si yo me j**í, que se j**a ella»)
  • Personas de opiniones políticas contrarias que la critican sólo por su ideología, porque ya se sabe que en este país se debate así, no argumentando, sino criticando por sistema lo que haga el de enfrente. (Si es de otro partido, todo lo que haga está mal).
  • «Profesionales» argumentando con opiniones en vez de hechos. (Lo que yo opino, como soy X, es la verdad)

Y yo me pregunto :

¿En qué punto las personas hemos perdido tanto el sentido común?
¿En qué momento nos hemos vuelto tan estúpidamente mezquinos de creernos en posesión de la única verdad cuando lo cierto es que lo que creemos es nuestra opinión, tan simple, única y personal, como la del otro?
¿Quién nos convenció que el hecho de tener un título, unos estudios, una profesión o un historial convierte en VERDAD lo que no deja de ser nuestra sesgada visión de la realidad?
¿Cómo, personas a las que se les supone un nivel intelectual mínimo, son incapaces de distinguir entre hechos  y prejuicios?
¿En qué punto nos empezó a interesar más tener razón que intentar conocer la verdad ?

Lo reconozco, he caído en la trampa de intentar argumentar en este debate estéril con personas que no quieren escuchar a otros, sino sólo escucharse a sí mismos y a aquéllos que les adulan.
He hablado de pruebas y de estudios, y de ciencia, y de biología, y de hormonas y de derechos y de libertad, a quienes sólo buscan reafirmarse en su posición y planteamiento de vida y creencias.
Y al final, ha pasado.


Si llego a vieja, podré explicarle a mis nietos, a mis hijos ya lo hago,  lo que es la libertad y lo que son los derechos de las personas.
Les explicaré que los derechos no son sólo para los que votan. De hecho son aún más importantes para aquellos que no votan o no se sienten representados. Que no son sólo para los que piensan como yo. Que no son sólo derechos perseguibles los que afectan a lo que es me es familiar, común o conocido.
Les contaré a mis nietos que algunas personas lucharon mucho para conseguir derechos que yo me encontré ya adquiridos, lo cual agradezco, pero que quizás en su lucha, se les olvidó que hay otros derechos que aún no se han conseguido y algunos de esos son los que me movieron a mí a trabajar.
Les hablaré de que ser una persona no depende del género, ni del tamaño, ni de la edad, ni de la capacidad económica, intelectual o social. Les explicaré que ellos, niños, son personas y tienen derechos.
Les contaré cómo el ser humano, en su incongruencia, me hizo, en cierto sentido, partícipe de una guerra estúpida, en la que algunas feministas, pagadas de sí mismas y de su logros pasados, en el año 2016, insultaron a otras mujeres por pensar, opinar, creer y sentir diferente.
Les contaré que algo tan intrínsecamente humano como es nuestra forma de reproducirnos y criarnos, ofende a algunas ( o muchas) de nuestras congéneres que han escogido extirpar este proceso por completo de sus vidas o anestesiarlo (permitidme el doble sentido de la expresión), lo cual es totalmente lícito, pero no contentas con su elección, critican de forma feroz a quienes manifestamos querer hacerlo como nos da la gana.  Al parecer, lo que más molesta es que nuestra elección, totalmente libre y legítima, además nos da placer.
Esto lo explicaré en detalle, porque quizás ahí está el gran quid de la cuestión: el placer.
LAs luchas siempre han ocasionado dolor y sufrimiento y muerte. El placer es quizás lo más subversivo que hay, así que imagino que a quienes han sufrido para obtener derechos, les debe costar ver otro tipo de lucha. Una con menos renuncia y más amplitud. Con menos lágrimas y más placer.
Algún día se entenderá que ser lactófila no es un insulto, sino un adjetivo calificativo de nuestra especie.


Somos lactófilos, eso nos ha hecho sobrevivir como especie.  Por cierto, que la agresividad (o excitabilidad) de las madres que crían, es propia de todas las mamíferas. Se llama instinto de protección  y por si no lo sabían, como muchos otros, son procesos neuroendocrinos que han asegurado la supervivencia.
Lo maravilloso de nuestra forma de ser, reproducirnos y criar es que toda ella está diseñada, no sólo para la pura supervivencia, sino para que se haga con placer. Placer al engendrar, placer al parir, placer al amamantar y placer al criar.
Como diría mi genial amiga, la bióloga e investigadora Irene García Perulero, la culpa es toda de la oxitocina.

Siento en el alma que la Beauvoir, y la Badinter tenga esa animadversión hacia lo maternal. No soy juez,  ni terapeuta, ni lectora de almas, así que no me corresponde a mí saber qué les llevó a expresarse como lo hiceron con respecto a la maternidad. Sé que hay muchísimas mujeres que no disfrutan su maternidad. Me consta porque parte de mi trabajo es cambiar eso. Pero aceptar esas realidades y luchar por cambiarlas no anula la gran verdad: que muchas otros sí la disfrutamos.
No me considero  más esclava del patriarcado por ser madre y ejercer de madre.  Si acaso, lo que me siento es menos representada. Porque las mujeres que están en los lugares de poder y posicionamiento, hasta ahora, lo han hecho a costa de no ser madres, o de delegar la crianza de sus propios hijos. Por eso el gesto de Carolina Bescansa ha sido necesario. Puso sobre la mesa el verdadero debate. Porque la que no quiere criar, ya tiene todo un sistema montado para no hacerlo. La cuestión ahora es que la que quiere criar  a sus hijos sin delegar ni abdicar la tarea no lo tiene fácil. La mayoría lo hace a costa de renunciar a su poder adquisitivo, a su status o a su independencia, y eso es lo que hay que cambiar.

  • Si quieres parir con anestesia, tumbada y enchufada a un monitor es tu decisión. Algunas luchamos para que la que no quiere no sea increpada ni amenazada  por ello.
  • Si no quieres dar teta sencillamente no la das. (Otro tema es por qué luego hay tanto resquemor con esa decisión, pero ese es otro debate).
  • Si no quieres quedarte a criar a tu bebé, más allá de las semanas obligatorias ( a no ser que seas vicepresidenta claro), pues no lo haces
  • Si quieres que otros cuiden a tu bebé, pues aquí ya lo tienes más difícil dependiendo de tu capacidad económica y logística familiar, porque no siempre hay/ se puede costear una guardería (este es otro tema peliagudo), pero al parecer tienes el beneplácito de la mayoría aplaudiendo tu acción. ( Al fin y al cabo mantienes el status quo y no ofendes a la que no los cría ella).

En definitiva: si no disfrutas siendo madre nadie te puede obligar a ello. Pretender que  «algún colectivo de lactofilia» puede cambiar eso es ser o demagoga o ignorante.
Lo que sí se puede es trabajar porque las mujeres tengamos DERECHO a elegir.

Y eso es lo que algunas aún, tras tantos años en las trincheras, no han comprendido.

Y ya poniéndome pesada diré, que el Gran Objetivo no es luchar por tus derechos, sino por todos los derechos. Al final se trata de libertad  y posibilidad de elegir. Distinguir  posibilidad con obligación al parecer no es tan fácil para algunas.

red feminista tuit

Sería interesante ver dónde quedan los derechos de los niños en todo este debate.

Quizás por eso, algunas personas no quieren oír hablar del apego y de la neurobiología. Porque es muy duro que te den argumentos de peso que te dicen a las claras que sí, que tú eres muy moderna y liberal criticando a los empresarios que no quieren contratar mujeres, o que  pagan menos a una mujer que a un hombre por el mismo trabajo, cuando tú, a tu vez, crees que tus derechos , como mujer adulta, son más valiosos y poderosos que los de los bebés y niños.


Quizás la patada al patriarcado sea demostrar que podemos luchar por nuestros derechos sin dar nosotras la patada a otras mujeres a quienes consideramos inferiores por el motivo que sea, ni a sus/nuestros hijos.
Quizás sea quitarnos de encima el paternalismo dejando de ser paternalistas.
Quizás sea alegrándonos de los triunfos de otras, porque abren camino a los nuestros.
Quizás sea aspirando a igualarnos por arriba y no a perder derechos para igualarnos mezquinamente por abajo.
Quizás sea escuchando y dando voz incluso a quienes no consideramos dignos de ser escuchados.
Quizás sea demostrando que podemos tenerlo todo en vez de empeñarnos en parchear o escoger renunciando.

 


*Quizás te interese leer a otras miembros de la secta de la lactofilia:

maria berrozpe

Y podéis leer este artículo de alguien que, como ella misma dice, no es sospechosa de lactofilia, sino más bien de lo contrario, y hasta ella ha entendido de qué va el tema.

Por último, contribuye al cambio compartiendo estos post si te han gustado o comentando y enriqueciendo el debate.

La maternidad sin tabues

¿Copia-pega o plagio?

¿Copia-pega o plagio?

¿OS habéis visto a veces buscando quién fue el autor de una cita que os gusta?
Hay quien cree que firmar una obra es puro ego. No voy a ser yo quien les convenza de otra cosa.
Lo que sé es que yo, como lectora, me gusta saber quién escribe las cosas que me gustan, que me emocionan, que me remueven, de las que aprendo…
Me gusta porque sabiendo quién lo escribe obtengo aún una perspectiva mayor.
Vendrá de mis tiempos de estudiante de literatura cuando para entender una obra analizábamos el contexto del autor.
Hoy soy yo la que escribo y publico. Mejor o peor, eso es lo de menos. Pero desde mi peor texto al más viralizado son mis palabras, mis emociones, mis sentimientos.
Soy yo, porque me desnudo en mucho de lo que escribo.
Nunca he escrito de algo que no conozca de cerca, caso todo lo que escribo lleva mucho de mí. ES MÍO.
Me encanta que esos textos circulen y fluyan y la gente los haga en cierto modo suyos porque se ven reflejados, porque les gusta, porque les emociona, porque conecta con ellos, porque les inspira, porque les anima o ayuda en cierto modo. Me gusta hasta cuando los critican porque si alguien se toma la molestia de reaccionar a algo que escribes es un privilegio.
Como escritora no entiendo ese fenómeno que se da en las redes y en el universo virtual de empeñarse en copiar un texto o un fragmento  de un texto eliminando la autoría, el título y/o el enlace a la obra.
Alguien me dirá:
-Igual quien lo comparte lo ha recibido  ya sin el nombre del autor
Y puede ser, pero se tarda cero coma en buscar el autor de un texto si está publicado. Se tarda menos que el tiempo que te lleva hacer un copia pega y, por supuesto, muchísimo menos que el tiempo que te lleva montar el fragmento o el texto en una imagen para compartirlo de forma viral. He aquí un ejemplo  de una imagen que alguien se tomó la molestia de crear con un fragmento de mi texto  «Vender el alma por un abrazo»:
Ejemplo de copia pega sin nombrar al autor ni fuente

Ejemplo de copia pega sin nombrar al autor ni fuente

Con mi texto «Las Renuncias de las Madres» viví en primera persona cómo otros compartían el texto casi atribuyéndose la autoría en sus muros y páginas públicas.
Es cierto que no lo firmaban, pero cuando la gente respondía cosas como:

-«Qué bonito, Gracias por escribirlo»,

quien lo compartió eliminando mi nombre y mi enlace respondía con  un «gracias» que llevaba implícito aceptar el reconocimiento de algo que no era suyo.

Lo peor no era eso. Lo peor es contactar con estas personas amablemente y recordarles que tu trabajo está protegido con una Licencia Creativa que permite la distribución mientras se nombre autor, fuente y enlace, y como respuesta recibir el silencio en el mejor de los casos , o directamente insultos, amenazas y desprecios. Es sorprendente ver cómo se sienten ofendidos quienes ofenden con sus acciones a otros  cuando se les increpa , aun con respeto y educación.

No estamos hablando sólo de faltar a la Netiqueta, estamos hablando de PLAGIO.

plagio

En un mundo donde internet ha desdibujado las fronteras y los límites, muchos se creen que es así para con todo lo que circula por el aire.

Me da igual que me acusen de ególatra, mi trabajo es mío y me gusta verlo firmado.

Por supuesto que mi ego se siente bien cuando alguien te dice que les gusta lo que escribes, cuando lo comparten y cuando recibo comentarios positivos por lo que hago. La mayoría de las veces no lo escribí con ese propósito, pues curiosamente, mis textos más leídos son los escritos más con mis tripas que con mi cabeza de bloguera y empresaria.

  • Me da igual que creas que soy vanidosa
  • Me da igual que yo te caiga mal y no quieras ver mi nombre al compartir mi trabajo
  • Me da igual qué oscuro motivo te mueve a usar mis palabras y eliminar mi firma como si  ese texto fuera tuyo o como si hubiera aparecido de la nada a modo de mensaje divino.
  • Me da igual si eres mala persona y envidiosa o sencillamente torpe e ignorante de cómo funciona la propiedad intelectual.
  • Me da igual todo eso pero EXIJO que si usas mi trabajo lleve mi firma, la fuente y un enlace a la obra original.
Mi versión para responder al anterior sin firma

Mi versión para responder al anterior sin firma

Ese es el mensaje para quien hace este tipo de cosas, y para todos los demás que sencillamente leéis y comentáis sobre ello, por favor:

  • No contribuyas al desprecio por el trabajo ajeno
  • Cuando veas un texto sin autor, pregunta a quien lo publica directamente si es suyo  o no
  • Si no es suyo  pregúntale por qué no va firmado
  • Si tú conoces al autor, cítalo tú.

No hay falta de respeto grande o pequeña
¡Hay o no no hay respeto!

La maternidad sin tabues

La tóxica soy yo

La tóxica soy yo

Querida Nohemí
No sé por qué te escribo, no sé si te pareceré una loca, pero te sigo y sigo lo que escribes y ya sabes que a veces es más fácil contarle las cosas a un extraño.
No tengo blog como tú y de tenerlo no sé si me atrevería a publicar cosas personales e íntimas. No sé cómo tú puedes hacerlo. Es decir, yo te lo agradezco. Ver a personas que hablan en primera persona de lo que les pasa, bueno o malo, te hace sentir acompañada. Pero yo no sé si podría asumir exponer mi vida a cualquiera.
Esta carta te autorizo a que la publiques si crees que es interesante. Como sé que miras mucho la ortografía y la gramática, corrige lo que necesites :-).
Sé que has vivido de cerca el maltrato en diferentes formas. Me he releído 100 veces tus post sobre las relaciones tóxicas. Yo hoy no quiero hablarte de mi tipo de hombre tóxico, al que podríamos llamar de varias maneras, que al final son la misma: «el cobarde», «el inmaduro», «el egoísta»… Hoy voy a contarte que la tóxica soy yo.

Soy tóxica para mí misma porque permito que me falten al respeto manteniendo una relación que me daña. Porque veo todo lo que no funciona y aún creo que ocurrirá un milagro que le hará cambiar y asumir responsabilidades. Porque justifico sus mentiras, sus engaños y sus traiciones. Porque me engaño a mí misma creyendo sus promesas a pesar de que las ha incumplido vez tras vez. Porque no acabo de aceptar que si me hace daño no me quiere. Porque perdoné una infidelidad y sólo le pedí que cortara de raíz con esa relación y no lo hizo. Porque me he pasado meses culpándola a ella, cuando la realidad es que la culpa es de él. ¿Por qué las mujeres aun siendo engañadas seguimos haciendo responsables a otras mujeres y no a los hombres que engañan?  ¿por qué seguimos queriendo mantener su «integridad» inmaculada cuando no lo es?
Imagino que porque necesitamos respetarles para justificar que les amamos, y un mentiroso no merece respeto. Es más fácil autoengañarnos pensando que la culpa siempre es de ella, que le escribe, que le llama o mensajea, que le llora o le provoca… da igual…  Da igual que la otra sea una zorra o una bella persona también engañada, somos tan estúpidamente tóxicas con nosotras mismas y con todo el género que la odiaremos a ella y no a él. Y le pediremos que la bloquee cuando lo que tendríamos que hacer es bloquearle nosotras a él. Y nos preguntaremos «por qué» la ha escogido, qué tiene que nosotros no tengamos, qué nos sobra o qué nos falta… cuando la verdad es que nadie engaña por un tercero sino por sí mismo.
Soy la más tóxica de este trío en el que vivo, porque soy la única que no quiere vivir en una relación así y lo tolera. Ellos han encontrado la forma de que les funcione. Imagino que hasta hablarán de mi y me pongo enferma de pensarlo. Pero aquí estoy, contándote que me han engañado y que yo lo he tolerado.

Pienso en todas las veces que he juzgado a otras mujeres por soportar cuernos. Por prostituirse por un status, o por una estabilidad económica, o social… Yo lo he hecho por la peor de las razones. Lo he hecho diciendo que es por amor. Y ese razonamiento es el más tóxico de todos. De hecho, creo de verdad que la raíz de todas las relaciones tóxicas es precisamente atribuir al amor algo que no es.

El amor no puede causar sufrimiento deliberado, no puede ser tan egoísta, no puede hacer que nos perdamos el respeto a nosotros mismos.

[Tweet «El amor no puede causar sufrimiento deliberado, no puede ser tan egoísta, no puede hacer que nos perdamos el respeto a nosotros mismos.»]
Te he leído mucho escribir sobre el miedo y tienes razón, al final tenemos miedo. Tengo miedo.
Miedo a no sentir otra vez esa emoción cuando alguien que amas te mira  o te roza. Miedo a no ser capaz de volver a confiar de nuevo en alguien. Miedo a no ser suficiente una vez más. Miedo a no volver a vivir el éxtasis de ser 1 siendo 2. Y ese miedo me hace aferrarme a alguien que me da migajas en forma de amor. Que dice amarme cuando en realidad su amor más grande es a sí mismo. Alguien que sabe qué me hace daño y continúa haciéndolo. Alguien que se cree el Dr. Frankenstein y quiere construir una mujer perfecta a base de ir cogiendo trozos de aquí y allá. Que dice buscar en otra lo que yo no le doy.
Así que sí, la tóxica aquí soy yo.
Y te lo cuento imagino que para tener el compromiso moral con alguien que no sea yo misma de que no lo voy a ser más. Como cuando uno tiene miedo a volar y se mete en un avión.  Sé que me voy a arrepentir 1000 veces de esto. Sé que voy a volver a encontrar justificación para todo. Sé que voy a escuchar a esos gurús que me hablan del amor supremo sin ataduras y en total libertad. Yo no quería ataduras, sólo quería que no me engañaran. Imagino que no soy muy zen para aceptar esa «barra libre de amor». Soy demasiado convencional y me crié con las historias que acababan en final feliz de 2, no de 3 o de 25. Y sigo creyendo en la absurda mentira de que el amor todo lo puede. Y estoy segura que cuando le de a «enviar» a este mensaje tras un momento de alivio volveré a pensar en que todo se arreglará de la forma que sueño.
Porque sigo soñando que se va a dar cuenta, que va a aprender la lección y dejará de jugar a 2 bandas, o a 3 o a 4… ya ni sé…
Sigo creyendo que un día tocará en mi puerta  y me dirá que todo acabó de verdad y que soy yo la persona con la que quiere estar a pesar de todo.
Querida Nohemí… no espero respuesta. Porque lo que me vas a decir ya lo sé. La teoría de este examen la aprobé a la primera. Pero la práctica es mucho más difícil.  Porque las normas, la teoría, es algo claro y cerrado, es absoluto, pero en la vida real tengo que conducir en una carretera donde hay otros coches, muchos coches, demasiados, y donde no todos cumplen las normas. En la vida real hay tantas variantes que nos condicionan que ser coherente se me antoja ahora mismo imposible.
Ojalá esto que hago me sirva de señal luminosa en mi camino para recordarme cuando lo olvide que la meta de nuestra vida no es amar a alguien, sino amarnos primero a nosotros mismos, y amarnos bien.

[Tweet «Ojalá esto me sirva de señal luminosa para recordarme cuando lo olvide que la meta de nuestra vida no es amar a alguien, sino amarnos primero a nosotros mismos, y amarnos bien. «]

Gracias por estar y por leerme.

El whatsapp ¿ángel o demonio?

El whatsapp ¿ángel o demonio?

Revisa tu factura de teléfono móvil.
¿Cuántos SMS has mandado el último mes?  Yo, ninguno.
¿Recuerdas cuántos mandabas hace unos años?

El mundo tecnológico ha cambiado drásticamente nuestra vida y la forma en que nos comunicamos.
Cuando yo era adolescente, para quedar tenía que bajar a la cabina y llamar por teléfono a mi amiga. Una vez que quedabas ya no había vuelta atrás: ibas o dejabas colgado a alguien.
Ahora, en permanente conexión, podemos cambiar los planes al minuto, informar de cada movimiento que hacemos estemos donde estemos.

 

compartir ubicación
¿Es todo ventajas tener la tecnología tan incorporada en nuestra vida?

Seguro que hay infinidad de artículos hablando de la adicción a las tecnologías, a los mensajes, a las notificaciones, etc.
Yo hoy quiero contaros cómo el whatsapp me ha ayudado como emprendedora a facilitarme la vida y ahorrarme trabajo.

El Whatsapp para mí es un ángel por:

  • Es gratis*
    Parece una obviedad, pero para un emprendedor cualquier gasto sale de sus beneficios, así que disponer de una herramienta de comunicación casi inmediata a coste prácticamente 0 es algo a considerar.
    Como os decía al principio, una conversación por SMS puede suponer unos € de menos en el bolsillo, en el de todos los implicados además.
  • Universal*
    Casi todo el mundo lo tiene instalado lo que hace que, aunque no sea la App perfecta, es la que nos permite comunicarnos con la mayoría de las personas que necesitemos.
  • Audios
    Desde que instalé esta aplicación empecé a usar los mensajes de voz para comunicarme. Al principio la gente se sorprendía pues muchos desconocían esta opción.
    Como emprendedora, cuando alguien me hace una consulta por correo, bien de un producto de mi tienda on line, de mis servicios como asesora, o de mis cursos de formación y/o desarrollo personal, responder por escrito requiere que esté sentada frente a mi ordenador.
    Las madres emprendedoras trabajamos muchas veces aprovechando ratos «perdidos» aunque no estemos «sentadas» en casa, ni con el portátil cerca, ni con ambas manos libres.Responder estas consultas por audio me permite varias cosas imprescindibles para un emprendedor:

    • Ahorro de tiempo. 
      Muchas consultas que requieren unos 10 minutos por escrito se responden en 2  o menos con un mensaje de audio.
    • Rapidez en la respuesta
      Si recibes un mensaje mientras haces cola en un banco, o mientras esperas a que salgan los niños de alguna actividad, mientras te tomas un café o mientras viajas (por supuesto no si conduces tú), puedes responder  sin necesidad de esperar a llegar a casa.
    • Fidelizar al cliente
      Cuando esas consultas se hacen para decidirse por una venta o por una queja, la rapidez en la respuesta suele ser clave para que su experiencia comercial contigo sea buena y cerrar una venta o fidelizarlo incluso a pesar de algún contratiempo.
    • Cercanía
      El mensaje de voz resulta más cercano que un mensaje escrito. Nuestro tono de voz y la forma de hablar transmiten mucha información sobre nosotros y nuestra forma de trabajar. La gente quiere saber con quién hace tratos y oír nuestra voz siempre es mucho más cercano que leer un correo.
    • Marketing de tu propio trabajo
      Cuando me escriben con una consulta y respondo con un mensaje de voz, para  mí, que trabajo cobrando mis asesorías es una forma de mostrar cómo trabajo a alguien que no sabe si le merece la pena pagar por mis servicios.
      Si quedan satisfechos con esas consultas breves, es más fácil que te contacten para sus consultas más detalladas.
    • Perder el miedo a hablar en público
      Hablar frente a desconocidos es uno de los miedos más habituales. Una forma de ir venciendo ese miedo es empezando con este tipo de mensajes de voz breves.
      Si te notas insegura mandando mensajes a desconocidos puedes usar primero  la grabadora y escuchar tu respuesta antes de enviarla por si ves que necesitas algo más de práctica. Pero en mi experiencia te diré que  la naturalidad siempre es algo que los clientes agradecen. Mientras un mensaje sea respetuoso, siempre es bien recibido.
  •  Trabajo en grupo
    La posibilidad de crear grupos para compartir conversaciones es un ahorro de trabajo cuando trabajas con más personas. Si lo sabes gestionar bien, y los grupos son reducidos, puede ser una herramienta muy útil.
  •  Emoticonos
    Algunos pueden pensar que es algo nimio, pero en un mundo cada vez mas consciente de la inteligencia emocional, el hecho de poder incluir en nuestros mensajes de texto, emoticonos,  añade expresión y «entonación» a nuestro frío mensaje escrito, aparte de otras ventajas, avaladas por estudios, que puedes leer aquí.
  • Guardar el historial
    A veces de una conversación salen ideas interesantes. Puedes guardar una conversación enviándotela al correo electrónico junto con los archivos enviados y/o recibidos.

 

Estas son sólo algunas de las ventajas que yo le saco a esta app. Y aunque no me quiero centrar en este post en lo negativo, sí os quiero recordar que como casi todo, hay una parte negativa que deberéis aprender a gestionar si queréis que sea la app la que os sirva a vosotros, y no al revés. Por eso ahí van unos consejos.

Controla el demonio del  Whatsapp :

  • No tienes obligación de responder  a todo el mundo
  • No tienes obligación de responder inmediatamente
  • Huye de los grupos multitudinarios
  • Huye de los grupos «familiares»
  • Silencia los grupos no VIP
     Si  realmente no puedes huir de ellos ( grupo de mamás del cole por ejemplo 😛 ), al menos siléncialos e impide las descargas automáticas o llenarás tu movil de los «momentos imperdibles» de todos los niños del colegio y sus familiares.
    Yo sólo tengo 1 grupo VIP, el de mi equipo de trabajo Continuum. Cuando mis niños están en el cole, si pasa algo, me mandan un mensaje privado, no al grupo. Lo realmente Urgente siempre es directo.
  • Si has acabado una relación bloquea a tu «ex».
    Por muy bien que lo lleves acabarás mirando 100 veces al día si está «en línea» y eso, aparte de ser muy malo para tu salud emocional, es totalmente antiproductivo como emprendedor.
  • POR FAVOR, POR FAVOR, POR FAVOR: VIGILA MUY BIEN ANTES DE DARLE A ENVIAR QUE SEA EL DESTINATARIO CORRECTO diablo

Dicho esto, me gustaría que me dejaras un comentario al post indicando si para ti el WhatsApp es más un ángel o un demonio en tu vida. ¿Te animas a la encuesta?

«Me morí por culpa mía»

«Me morí por culpa mía»

Llevo 2 días que solo echo bilis por la boca. Normalmente escribir me desahoga pero este tema me puede y ni poniendo palabras a lo que siento consigo paz.
Cada cosa que leo y me cuentan me cabrea más.  Cuando creía que nada me podía asquear más que los propios  asesinatos de estos días, resulta que no es así.
Me asquean los titulares de la prensa. 
Me asquea cómo se usa el lenguaje.
Me asquean los eufemismos para referirse a crímenes brutales.
Me asquea que se respete más a los «presuntos» que a las víctimas.
Me asquean todos esos impresentables que creen que su derecho a la libertad de expresión les autoriza a hablar de «generalidades», de «denuncias falsas», de «los hombres que también sufren» y de las «mujeres violentas». Me pregunto en qué lugar han perdido ya no la empatía que es evidente que no sienten, entre otras cosas porque no pertenecen a un colectivo permanentemente en peligro por cuestión de género, sino el sentido común. Ese que dicta que en determinados momentos y lugares para ciertos  comentarios «no ha lugar». 

«No ha lugar» cuando estamos enterrando niños y mujeres brutalmente asesinados, cuando no conseguimos quitar de nuestras mentes la imagen de 2 niñas aterradas viendo venir a su padre con una radial para asesinarlas, en este momento me importa una mierda  lo que opinen esos mal nacidos y me sale la vena asesina ver que su narcisismo les impide quedarse callados delante de mi  

Saca lo peor de mi ver que no tienen la poca vergüenza de reservar sus comentarios para sus corrillos machistas o para las sobremesas de sus comidas familiares, donde «sus mujeres»  les darán la razón diciendo que es que «las mujeres hoy en día son unas zorras que amargan la vida a los hombres».
Me asquean los opinólogos que se atreven a decir qué tendrían que haber hecho Laura y Marina para no ser asesinadas. Y si ese comentario viene de «La presidenta de Asociación de Mujeres Progresistas» ya  pongo el grito en el cielo. «Señora Besteiro :
Laura y Marina no tendrían que haber hecho ni dejado de hacer nada para no ser asesinadas, porque en un asesinato sólo hay un responsable y es el asesino.
Da igual lo que haga la víctima, que salga o entre, que pasee sola o acompañada, que vaya con chándal de manga larga o minifalda, que avisara o no a la policía, que por otro lado, en estos casos no suelen acompañar a «hacer mudanzas» como ya han declarado en otras ocasiones, da igual porque  la víctima no es la responsable, a ver si dejamos ya ese discurso rancio que no es sino otra forma de machismo.

A las víctimas las asesinaron machistas asesinos. La culpa es de ellos.
Las asesinaron por un sistema que no es capaz de aislar a los maltratadores
Las asesinaron por un sistema que no  protege a las víctimas
Las asesinaron porque en vez de analizar qué han hecho mal los que están vivos solo hablan de «qué hicieron mal las que están muertas»
Las asesinaron porque una gran parte de la «gente normal» sigue sin reconocer la magnitud del problema que vivimos.

A ver si nos enteramos que no se trata de que nos «cuidemos», de que no salgamos de noche o nos vistamos con burkas adaptados al nivel de tolerancia al cuerpo femenino de los psicópatas machistas que nos rodeen. No somos las mujeres las que nos tenemos que proteger, porque estar vivas es nuestro derecho y no tendríamos que estar defendiéndolo a cada paso que damos.
A no ser que sea verdad que estamos todas en estado de alerta. En tiempos de guerra no hay tregua que valga ni podemos confiar en que se respete el derecho a la vida, por eso se vigila cada paso que se da. En tiempos de guerra al menos se sabe quién es el enemigo y cada bando lucha unido con una meta común.
Las mujeres asesinadas no somos soldados, no hemos elegido ir a ninguna guerra, no hay bando que luche con nosotras. Nos han colocado sin preguntarnos en un campo de batalla donde sólo somos presas fáciles de genocidas.

[Tweet «No se trata de que nos «cuidemos», de que no salgamos de noche o nos vistamos con burkas adaptados al nivel de tolerancia al cuerpo femenino de los psicópatas machistas que nos rodeen. No somos las mujeres las que nos tenemos que proteger, porque estar vivas es nuestro derecho «]

¿Solo yo veo la incongruencia de que nos acusen de no «ir con cuidado» porque vivimos en un campo minado pero luego minimicen el alcance de la violencia machista? ¿En qué quedamos? ¿Hay o no hay alarma social?  Si hay que protegerse será porque estamos amenazadas… ¿no es de justicia entonces ir a por los amenazadores?
Si hay un francotirador en lo alto de una torre la solución no es ir repartiendo chalecos antibalas a los transeúntes, la solución es detener al francotirador y encarcelarlo. (Y ya puestos al que le alquila la torre y le vende el arma)

Hacer a la víctima responsable de cuidarse del maltratador es como insinuar que tenemos que vivir cuidándonos de algún posible francotirador

Hacer a la víctima responsable de cuidarse del maltratador es como insinuar que tenemos que vivir cuidándonos de algún posible francotirador

[Tweet «Si hay un francotirador en lo alto de una torre la solución no es ir repartiendo chalecos antibalas a los transeúntes, la solución es detener al francotirador y encarcelarlo. #HastaElCoñoYa»]

Claro que las mujeres no somos Rodrigo Rato. A los miles de mujeres que viven amenazadas  por hombres que saben perfectamente dónde viven, a qué colegio van sus hijos, dónde hacen la compra o quiénes son sus amigas,  esas nunca se reunirán con ningún  ministro  para interesarse por su protección.
Nos lanzan a una lucha donde solo van armados los violentos. A una lucha que no pedimos, a una invasión ilegal e inmoral porque el botín que quieren no les pertenece. Nos asesinen o no nos roban la vida.

En este punto no voy a tolerar un solo comentario más que no sea para condenar no sólo los asesinatos, sino los acosos, las amenazas, los acosos reales o virtuales, las vejaciones, los desprecios, los insultos, las miradas fuera de lugar, los chistes machistas, las quejas que no han lugar, y la defensa de actitudes machistas, vengan de hombres o de mujeres.

Me gustaría que todo el que se considera mi amigo tuviera el sentir que compartió este hombre en un tweet

 

Como muy bien ha escrito mi amiga Myriam Moya en su post, del cual os copio un fragmento:

«¡HOLA, NOS ESTÁIS MATANDO!»

(…Nos estáis matando, nos están matando hombres como vosotros y estáis de brazos caídos y sois responsables y seguís sin hacer nada.

Es hora de empezar a actuar, es hora de que empecéis a actuar… tenéis las armas, tenéis la fuerza, tenéis el poder económico, tenéis el poder jurídico, tenéis la prensa, los cuerpos de seguridad, las leyes, las calles…

Tenéis la capacidad de la acción o de hacernos desaparecer. (…)

Es hora de dejar de ser tibios en este tema. Para miles de mujeres asesinadas ya es tarde, pero hay millones más  viviendo con el miedo a ver la lucecita roja apuntándoles. La próxima vez que hables con tu hermana, tu mujer, una amiga, tu hija, una compañera de trabajo piensa que podría ser ella la siguiente. Y que tú podrías hacer mucho por evitarlo.

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Entre todos la mataron y ella sola se murió

Entre todos la mataron y ella sola se murió

Estoy profundamente cabreada. Cabreada, triste y frustrada.
@JRMoraQue una persona asesine a otra es triste. Que lo haga un hombre a una mujer con la que tuvo/tiene una relación es sencillamente descorazonador. Que un padre asesine a sus hijos para hacerle daño a su ex mujer es directamente satánico. Y ya no os cuento cuando «intenta suicidarse» después… no alcanzo a encontrar las palabras para definir a alguien tan cobarde.

Nos enseñaron a  no hablar con extraños, a no subir en el coche con gente que no fuera «de confianza», a no dejar entrar a cualquiera en casa… y resulta que el enemigo está dentro.

Y una cree que no hay nada peor que morir asesinada y/o que nos asesinen a nuestros hijos y amigas, pero resulta que lo hay.

[Tweet «Hay algo peor que que te asesinen y es «morirse» y que sea culpa tuya #HastaElCoñoYa #ViolenciadeGénero #MachismoMata»]

Para variar el feminicidio es culpa nuestra:

  • Por denunciar
  • Por no denunciar
  • Por dejarles
  • Por no dejarles
  • Por divorciarte
  • Por no divorciarte
  • Por quitar la denuncia
  • Por no quitar la denuncia
  • Por no dejarles ver a los hijos
  • Por dejarles ver a los hijos
  • Por contar  lo que ocurre
  • Por no contar  lo que ocurre
  • Por buscar ayuda
  • Por no buscar ayuda
  • Por quedarnos en nuestro hogar
  • Por irnos

Como reza un dicho: «vayas donde vayas te voy a coger»

Y yo que no creo en el destino precisamente porque no concibo el mundo con una fuerza superior que predetermine nuestro final sin posibilidad de escapatoria, resulta que constato que cientos de mujeres viven a diario con el temor a que su destino sea ese que les han anunciado tantas veces: «te voy a matar».

¡Ah no! Que no nos matan… que nos morimos nosotras solas.

Y este genocidio no sale de la nada.
La gente «normal»  no es «normal», «un buen tipo», «un vecino ejemplar», «un trabajador nato» y de repente un día le da por asesinar… La gente normal, buenos tipos, vecinos ejemplares y trabajadores natos no asesinamos. Nos enfadamos por supuesto, y a lo mejor gritamos y nos cagamos en los muertos de alguien y seguramente damos algún portazo un día, pero no asesinamos.
El que asesina «no era un tipo normal» : ES UN ASESINO.
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¡Basta ya de condescendencia y paños calientes!
¡Basta ya de medios de comunicación que parecen estar más preocupados de «no ofender a la pobre víctima» (el asesino, no te vayas a creer que la víctima es la muerta que seguro «algo habría hecho» para provocar al pobre hombre) que de contar lo que ocurre!

#HastaElCoñoYa

Mientras los cuerpos  de las mujeres asesinadas están aún calientes, degolladas, calcinadas, acuchilladas… a la mayor parte de los medios les preocupa «no adelantar conclusiones» y acusar injustamente al «presunto asesino».

Ejemplo de titular de una noticia que luego fue modificado

Ejemplo de titular de una noticia que luego fue modificado

Y no es que una ahora se pase la Ley de presunción de inocencia por el forro, sino que choca que esa ley se aplique sólo cuando son ellos los que asesinan.

Al parecer esta mujer con antecedentes psiquiátricos y seguramente una psicosis puerperal que nadie detectó (esto da para otro post) no es presunta. En este caso pueden afirmar sin lugar a dudas que el bebé ha sido degollado y que ella lo ha matado. Y lo que no vamos a leer es que esa muerte también es violencia de género.

[Tweet «¿Puede alguien explicarme por qué cuando matan ellos parece que matan menos? #HastaElCoñoYa #MachismoMata»]

Y a una se le hincha la vena día tras día con titulares como estos:

Y con «reacciones» vergonzosas, me da igual si con perfiles verdaderos o fakes

Como puse anoche en Twitter

[Tweet » Tragedia es un terremoto o una riada. O que te caiga una maceta. Si te asesinan es un asesinato. #HastaElCoñoYA #MAchismoMata #ViolenciaDeGénero «]

El lenguaje nos delata.

«De la abundancia del corazón habla la boca» dijo un sabio. Y nos sale por la boca lo que tenemos dentro. Y lo que esta sociedad respira es un odio visceral hacia la mujer.  Un odio que no debe ser otra cosa que miedo. Porque la verdad, haber sido tratadas toda la historia como lo hemos sido y seguir vivas tiene mérito.
Ese odio que se les escapa a la mayoría sin querer cuando en vez de criticar asesinatos diarios te salen con lo de «nosotros también sufrimos».

Psicópatas machistas enfundados en trajes o en uniformes predicando desde sus púlpitos particulares o profesionales  ciertos «valores» cuando en el fondo son lo que son: impresentables machistas movidos solo por el odio.

Creedme que sé de lo que hablo. No sólo he vivido en mi familia un asesinato de violencia de género. Conocí a un impresentable de esos que te dicen «te amo» y «eres una puta zorra y una buscona» en la misma frase. De los que ponían a parir a su ex calificándola de «loca» y de «maltratadora», de los que te vigilan, te espían y acosan en las redes, a ti y a todos tus contactos… De los que amenazan con el suicidio cuando les dejas y te lloran y te imploran mientras no dejan de insultarte. De esos que edifican su vida tras dejarles buscando la forma de hacerte daño, si no físicamente, a tu trabajo y tu reputación.

Y este impresentable psicópata sigue teniendo su régimen de visitas con su hijo.  Y el asesino condenado que mató a alguien de mi familia se presentó en el juicio por la custodia de sus hijos huérfanos por su culpa para declarar en contra de la familia materna. prefería que sus hijos fueran separados e institucionalizados antes que vivir con sus abuelos maternos. Y la familia del asesino justificándole.
Y como este caso, como estos casos, cientos, miles. Con esos perfiles o con algún otro, porque los hay muy variados. Pero todos son maltratadores. Ellos, quienes les justifican y defienden y quienes «callan» ante la barbarie.

SON MALTRATADORES
NO SON BUENAS PERSONAS
NI BUENOS VECINOS
NI BUENOS TRABAJADORES

Y los jueces que miran más las estadísticas que a las personas, los que hacen oídos sordos a las denuncias, los que obligan a niños a estar con maltratadores solo porque la mitad del ADN es suyo…  ellos  y ellas son responsables también del sufrimiento y las muertes.

Como la de Sara Calleja
(Lee aquí la carta de Sara a la juez)

sara calleja

¿Qué hacemos con esto?
¿Cómo seguimos viviendo cuando una gran parte de las «buenas y normales personas» que nos rodean lo que  piensa de verdad sobre este feminicidio es esto?

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Los nazis construyeron campos de concentración, asesinaron, torturaron  y masacraron a cientos de miles de personas…  no olvidemos que lo hicieron con la connivencia de la mayoría de una sociedad alemana  de «gente normal», de «buena gente» «trabajadora y cristiana» que sabía lo que pasaba, callaba y miraba a otro lado.

Y así estamos…  en un genocidio contra las mujeres

No merecemos ni aparecer en las portadas…

Creemos que eso solo les pasa a otras, pero no es así.
Le pasa a tu hermana, a tu madre, a tu hija, a tu amiga, a tu compañera de trabajo…
le pasa a tu novia, a tu mujer, a tu exmujer
le pasa a la que fue reina del instituto y a la cajera del supermercado,
a la empresaria de éxito y a la inmigrante sin papeles.
Nos pasa a todas.
Nos matan a todas.
Nos asesinan a todas.
No nos morimos NO: NOS ASESINAN

[Tweet «#HastaElCoñoya #MAchismoMata No nos morimos NO: NOS ASESINAN»]

Políticamente correctas, políticamente injustas

Políticamente correctas, políticamente injustas

Ayer vi un documental que hablaba sobre la cosificación de la mujer y cómo ese hecho afecta, entre otras cosas, a la participación del género femenino en la vida política.

Hoy leo este artículo sobre las mujeres españolas en política y sus maternidades.
LA realidad es que como comenté en el post del otro día, ser un padrazo es proporcionalmente igual de fácil que ser una mala madre.
Ellos sólo han de cambiar pañales, bañarles, portearles o cogerse el permiso de paternidad.  A un  padre que «ayuda» le hacemos la ola, pero las madres siempre somos juzgadas hagamos lo que hagamos.

Sigo leyendo mentes pensantes de todas las ideologías políticas y sociales  hablar de la baja tasa de mujeres en política , muchísimas menos en  cargos de responsabilidad,  de la apenas presencia de mujeres en las juntas directivas de las grandes empresas… y al parecer el problema, o gran parte de él es el hecho de que somos madres  (de hecho o en potencia).
Y la única solución que se plantea es establecer leyes de igualdad o de paridad en cuanto a las bajas al tener hijos.

A mí es que esto de poner parches en la parte equivocada de la tela me parece soberanamente estúpido, pero claro, yo no soy política, ni siquiera soy políticamente correcta  y no me convence ninguna ideología concreta a la que adherirme para explicar lo que pienso.

El parche que nuestra sociedad propone como solución es convencernos de que hay que repartir a partes iguales los cuidados, así no se penalizará a las mujeres por ser las primeras encargadas de ese rol.
Pero claro, como de momento el embarazo y el parto no hay modo de compartirlo ( aunque con lo de la gestación subrogada no tardaremos en ver cómo se presenta esto como una liberación de la mujer para que el embarazo no altere su vida «productiva»), pues nos centramos en repartir el cuidado del bebé desde que la madre es «prescindible» o «substituible», esto es, desde que nace.
Así vemos a las políticas de nuestro país como «ejemplo» del reparto del cuidado del bebé, cogiendo ellas sólo una parte de la baja para que el padre coja la otra.
No voy a entrar a hablar de casos particulares, porque la verdad es que ni falta hace, ya que todas las mujeres con cierta responsabilidad política en nuestro país que han tenido hijos durante su mandato, se han caracterizado por renunciar a gran parte de su permiso de maternidad.


Es curioso que la mayoría de las madres querríamos que las políticas trabajaran para que ese permiso aumente, y ellas «dan ejemplo» de escucha de la sociedad que representan precisamente haciendo lo  opuesto, reduciendo el suyo. Muestra inequívoca de hacia dónde vamos en este sentido.

Sigo viendo que en este tema se habla de derechos de las mujeres, de poca responsabilidad de los hombres, del doble rasero para madres y padres, de la sociedad hipócrita que no trata igual la maternidad y la paternidad… pero no escucho en ninguno de esos artículos a nadie hablando del derecho del bebé.

Y es que al bebé resulta que lo políticamente correcto se la trae al pairo. Para un bebé mamá no es igual a papá ni viceversa.

Para el bebé la persona insustituíble es la madre.

Del mismo modo que la gestación es cosa de la madre y no hay ley de paridad que cambie eso, los primeros meses de vida extrauterina del bebé es la madre la que sigue siendo insustituible.
Por muy políticamente correcto desde el punto de vista político, social y económico que veamos la paridad en el cuidado a los hijos, la realidad es que desde el punto de vista de la biología eso no es posible.

Nos empeñamos en negar esa realidad disfrazada de modernidad y justicia y lo que hacemos es precisamente ser totalmente injustos con quien más necesita ser protegido en sus necesidades y derechos: el bebé.

  • El bebé tiene derecho a optar por el cuidado y  la alimentación óptima y esto  lo provee su madre.
  • El bebé tiene derecho a tener acceso al pecho de su madre sin restricción horaria, al menos hasta que esté preparado para aceptar otro tipo de alimento ( no otra leche en biberón, eso no es una alternativa justa, eso es un remedio incomparable desde el punto de vista biológico, inmunológico, psicológico y emocional).
  • El bebé tiene derecho a establecer un vínculo seguro,  que será la base para su desarrollo, con la persona mejor preparada para ello: su madre.
  • El bebé tiene derecho a disfrutar de su padre sin que esto suponga verse privado de su derecho a estar con mamá todo el tiempo necesario.
  • El bebé tiene derecho a crecer no sintiéndose una carga para la vida profesional y social de su madre y eso no se consigue apartándole de ella para que esta consiga sus logros, sino cambiando la mentalidad en cuanto a cuál es la verdadera meta a conseguir.

Hay mucho que cambiar para que esa meta sea claramente identificable por todos.

  • La meta es que se conozca la verdadera implicación para la sociedad de cómo somos gestados, paridos y criados
  • La meta es que trabajemos porque se den las circunstancias óptimas a nivel social , político, económico y familiar para que gestemos, paramos y criemos de la forma óptima
  • La meta es que  algún día no tengamos que hablar de estos temas.
  • La meta es que todos los bebés tengan aquello que merecen por derecho
  • La meta es que todos contribuyamos a valorar el maternaje porque esa sí es la base de una sociedad sana, madura responsable y consciente.

Es trabajo de todos,  y tú puedes ser parte del cambio de paradigma.
Firma la petición, comparte el post y colabora en el trabajo de divulgación de los derechos y necesidades de los más pequeños. Si algo nos es común a todos es que nacemos necesitando ser cuidados, y con toda probabilidad acabaremos necesitando ser cuidados por los que cuidamos nosotros hoy…

 

 

Sí «papá», es culpa mía

Ser un padre moderno es una tarea difícil. Y ser un padre modelo aún más.

  • Por un lado queremos que os involucréis en la crianza de los hijos, sin referentes la mayoría de las veces, ya que nuestros padres no fueron ejemplo vivo de estar demasiado implicados en algo que no fuera ver las notas y el paseo del fin de semana. Pero por otro lado queremos que respetéis las parcelas que son intrínsecamente nuestras.
  • Por un lado queremos que entendáis nuestra forma de criar, que la hagáis vuestra, pero queremos que lo hagáis sin pretender ser los protagonistas.
  • Por un lado os pedimos participación y por otro lado os la limitamos.
  • Por un lado criticamos que adoptéis la pose del «padrazo» y por otro nos hacemos seguidoras , («fans»  o groupies más o menos babeantes) del hombre de turno, padre o no,  que nos da lecciones de cómo parir, amamantar, etc.

Es lo que alguna amiga denomina #ElEfectoPicha.
El mismo consejo, el mismo vídeo de porteo, el mismo razonamiento es más aplaudido entre las propias mujeres si el que lo da es un hombre.

Parece que todas desearíamos tener de pareja al tío guay que habla de las bondades de la lactancia, del parto natural y del porteo. Y por eso cuando vemos a uno así babeamos todas ( Y me incluyo yo con el Papá de Aurora que nos hizo suspirar a todas en el pleistoceno de mi maternidad, que recordarán muy bien mis amigas cofundadoras de  Red Canguro  😉 ).

Y la cuestión es que realmente ni nosotras mismas sabemos qué queremos del padre de nuestros hijos en realidad. O al menos no hasta que ves lo que no quieres.
Lo cierto es que si vives con el padre de tu(s) hijo(s) y crías de este modo, con eso de que el papel de la madre es vital e insustituible los primeros meses, resulta que acabas asumiendo prácticamente el 90% del trabajo del cuidado de los hijos. Aunque ya no sea dar teta, sino todo lo demás. Aunque los hijos crezcan y podamos ir aumentando la cantidad de trabajo a compartir.
Resulta que tu pareja sigue sin saber dónde está la ropa de los niños, o cómo se toma la medicina o cómo se comen la pasta.
Resulta que tú has aprendido a compaginar el cuidado de tus hijos con el resto de cosas que haces a diario, a veces incluso con el trabajo y los hobbies pero él con ellos sólo sabe llevarlos al parque.
Y aquí entono el mea culpa. Y aunque estas situaciones no son todas la mía, me vais a permitir que la escriba en primer persona

  • -Es culpa mía que no sepas dónde está su ropa
  • -Es culpa mía que no sepas peinar a la niña
  • -Es cupa mía que no sepas qué cosas se comen y cuáles no
  • -Es culpa mía que seas incapaz de pasar unos días solo con ellos sin la ayuda de tu madre o tu hermana (o tu nueva pareja)
  • -Es culpa mía que seas incapaz de prepararles algo de comer que no sea una pizza precocinada
  • -Es culpa mía que no seas capaz de hacer tus actividades normales con ellos
  • -Es culpa mía que no soportes verles enfadados o llorando
  • -Es culpa mía que no sepas gestionar sus emociones negativas, acompañarlas  y digerirlas.
  • -Es culpa mía que te agotes porque las noches que duermes con ellos te despiertan y es culpa mía que te quejes al día siguiente de lo hecho polvo que estás por ello
  • -Es culpa mía que no sepas qué actividades hacer con ellos
  • -Es cupa mía que no sepas quién es su médico, o su maestra, o su monitor de extraescolares
  • -Es culpa mía que no seas capaz de hacer tortillas con ellos en tu cocina o improvisar un disfraz
  • -Es culpa mía que no hayas entendido que la responsabilidad de ser padre es indelegable
  • -Es culpa mía que  sientas que el tiempo que decidimos que yo pasara criando a nuestros hijos te parezca ahora injusto
  • -Es culpa mía que tú gestiones mi agenda
  • -Es culpa mía que creas que pedirte que ejerzas de padre es injusto
  • -Es culpa mía que creas que tu situación es culpa mía
  • -Es culpa mía que arrojes contra mi tu frustración

Todo eso y más es culpa mía.Porque te lo he permitido yo.

Así que es hora de aceptar mi parte de responsabilidad y de que cambien las cosas.
Así yo podré liberarme de la culpa y tú de la situación en la que te encuentras.
A partir de ahora:

  • -Sabrás  dónde está su ropa
  • -Sabrás peinar a la niña, mejor o peor, pero lo harás.
  • -Sabrás qué cosas se comen y cuáles no
  • -Serás capaz de pasar unos días solo con ellos, con o sin ayuda es cosa tuya.
  • -Serás capaz de prepararles algo de comer que no sea una pizza precocinada
  • -Serás capaz de hacer tus actividades normales con ellos, como he hecho yo todos estos años.
  • -Aprenderás a soportar  sus enfados o lloros, porque en esos momentos también son tus hijos.
  • -Aprenderás a gestionar sus emociones negativas, acompañarlas  y digerirlas.
  • -Serás capaz de sobrevivir a sus despertares nocturnos, yo sigo viva tras años de hacerlo. Y aprenderás a hacerlo sin quejarte.
  • -Aprenderás  a saber qué  hacer con ellos
  • -Sabrás quién es su médico, o su maestra, o su monitor de extraescolares
  • -Harás  tortitas con ellos en tu cocina o improvisarás un disfraz
  • -Entenderás que la responsabilidad de ser padre es indelegable
  • -Entenderás que el tiempo que decidimos que yo pasara criando a nuestros hijos  nos parecía entonces lo justo, a ambos.
  • -Tu vida no afectará a mi agenda, ni la mía a la tuya.
  • -Entenderás que pedirte que ejerzas de padre es lo justo para ti, no para mí.
  • –Y no  sé si algún día aceptarás  que tu situación no es culpa mía, pero lo que no voy a dejar nunca más es que arrojes contra mí tu frustración.

Nuestros hijos aprenden de la vida mirándonos y ya les hemos dado más de una lección de cómo No hacer las cosas.

Es tiempo de cambiar.

He decidido vivir en la responsabilidad y no en la culpa y espero que tú hagas lo mismo.

 Y os dejo con un toque de humor… porque quien quiere, encuentra la forma 🙂


Imagen © de Mos-Taza HandMAde

Qué implica trabajar gratis

Qué implica trabajar gratis

«¡Qué morro las que cobran!
Menos mal que hay gente que ayuda gratis»

Esa frase es muy oída en mi sector. Como somos mayoritariamente madres que trabajamos en temas relacionados con el cuidado  tenemos incorporado el «chip», que no es otra cosa que una creencia errónea y un prejuicio, de que los servicios relacionados con el cuidado no se deben cobrar.

Este es un tema con un trasfondo más amplio que el que se ve a simple vista. Cada vez que alguien recrimina a alguien su derecho a cobrar debería pensar en el mensaje que está transmitiendo, a sí mismo, al otro, y a la sociedad.
Mensajes como estos:

  • Me siento superior a ti juzgando si tú debes o no debes cobrar por lo que haces.
  • Me molesta que cobres por algo que necesito de ti y en vez de analizar de dónde viene esa reacción, proyecto mi enfado en ti y en tu derecho a recibir el pago por tu trabajo, experiencia y conocimientos.
  • Quiero aprovecharme de esa experiencia y conocimientos, porque reconozco que es más valioso y más fácil que hacerlo  yo o aprender sola, pero no quiero pagarte por ello.
  • Te doy la oportunidad de que me ayudes. Es un privilegio que me dediques tu tiempo porque soy mejor y más importante  que tú.
  • El dinero es «sucio».
  • Mi tiempo es más valioso que el tuyo.
  • Mi necesidad está por delante de las tuyas y las de tu familia.
  • No quiero un trato justo, ni equitativo. Quiero conseguir algo de ti sin que tú recibas nada a cambio.
  • La satisfacción de haberme ayudado tiene que valerte como moneda de pago.
  • Mi agradecimiento  engrandecerá tu ego y ese es pago más que suficiente.
  • Si no estoy de acuerdo con tus condiciones  no solo tengo derecho a no aceptarlas, sino  a enjuiciarte moralmente y  a criticarte.
  • El voluntariado es la forma más altruista de dar un servicio y por supuesto no perpetúa la diferencia entre el que otorga el servicio y quien lo recibe. No fomenta la diferencia de clases y siempre se hace con los motivos más puros.

He dedicado miles de horas al voluntariado y a día de hoy una parte de mi trabajo como asesora lo hago sin ser remunerada económicamente. Eso no significa que no entienda que es un arma de doble filo.

Nada es gratis: alguien lo paga

Trabajo para conseguir un cambio de paradigma en la forma de vivir, en la forma de criar y eso implica cambiar mentalidades y creencias muy arraigadas. Eso significa que no solo divulgo información a quien quiere oírla sino también a aquéllos que no saben aún si la quieren oír. Por eso parte de mi tiempo lo dedico a escribir artículos, grabar vídeos, publicar  y compartir información interesante y responder consultas por diversos medios  sin remuneración de parte de quien recibe la información.

Yo pago por contar lo que sé.

Del mismo modo que muchos escritores pagan para publicar su trabajo. Motivos para actuar así hay varios, algunos son impuestos por las circunstancias, otros muy loables y otros directamente relacionados con el ego.

Os voy a poner el ejemplo de un escritor.

EL que escribe normalmente quiere que le lean, y por supuesto le gustaría vivir de ello, pero  para llegar a eso, antes tiene que llegar a convertirse en alguien que la gente quiera leer. Y si no te conoce nadie, nadie va a pagar por leerte. Por eso, a no ser que ganes un premio con tu primera novela y directamente te conviertas en un objetivo interesante, antes de poder vender tu trabajo, has tenido que promocionarlo, y eso a veces, incluye regalarlo.

Eso no significa que no tenga valor, significa que le das tanto valor que quieres algún día vivir de ello y esa es tu estrategia a medio y largo plazo. En este caso pues, regalar tu trabajo es un medio para un fin.

A veces el que escribe decide regalar su trabajo para algo o alguien. Quizás le pidan una colaboración  para alguna revista, o que escriba un prólogo a otro autor. Puede que decida que parte del beneficio de su trabajo vaya destinado a alguna obra social… Pero esto puede hacerlo siempre  y cuando la mayor parte de su trabajo sea reconocida, valorada y pagada. Si no tiene para comer y  pagar la casa, dudo que se dedique a seguir regalando su trabajo altruístamente.

Pero incluso en este caso, obtiene algo a cambio, y aquí entro en el tercer supuesto.
Cuando yo regalo mi trabajo estoy obteniendo un pago, que quizás no es con dinero, pero sí en reconocimiento, agradecimiento, posicionamiento, prestigio, fama…  Tengo por supuesto derecho a que ese pago me compense de no recibir dinero, y tengo derecho a preferir cobrar con dinero. Lo que no es de derecho es que alguien juzgue que un pago es moralmente reprobable argumentando que lo que se ofrece gratis es mejor.

trabajar gratis

[Tweet «Ningún producto o servicio es gratis, alguien lo paga. O lo pagas tú o lo paga otro.»]
EL pago que recibo con dinero cierra el círculo: tú necesitas un servicio, yo te lo doy, tú me pagas: FIN.

Además cobrar  implica una responsabilidad: tengo que ser profesional y dar un servicio justo a lo que cobro. Me obliga por así decirlo a ser bueno en mi trabajo, porque además, de eso depende que siga trabajando en esto o no.
EL pago que recibe el ego, por el contrario, nunca acaba, porque el ego siempre suele querer más.  EL que recibe «el regalo» se siente eternamente agradecido y se corre el riesgo de verse siempre en el rol de tener que demostrar su agradecimiento una y otra vez: el círculo nunca se cierra.
Por otro lado, el no cobrar es una trampa para los mediocres: como no he exigido pago, no me pueden exigir mucha responsabilidad, así que da un poco igual si soy bueno o solo regular, porque «doy lo que puedo y gratis».
No es extraño ver gente mediocre en su profesión regalando su trabajo y no siempre es por bondad, es porque nadie pagaría por él, porque no lo vale.

En resumen:

  • Todo el mundo es libre de tener una opinión, de pensar que el trabajo de otro no vale nada o vale poco o vale mucho, incluso  de juzgarlo si le apetece.
  • No somos libres  de imponer nuestro juicio a los demás.
  • No tenemos derecho a exigir que nos den algo a cambio de nada, o a cambio del reconocimiento si la persona considera que ese no es el pago que quiere.
  • No tenemos derecho a criticar desde la envidia o la superioridad moral, por muy disfrazada de ecología, hermandad, sororidad o espiritualidad que esté.

 

Hasta Jesucristo en una ocasión respondió a un debate parecido con una lección magistral (Marcos 13:12-17):

«Den al César lo que es del César»

Así que no seamos nosotros más papistas que el papa. Agradezcamos vivir en una sociedad donde cada uno ofrece y escoge en libertad.

Sí duele, mucho. Pero no vas a morir

Sí duele, mucho. Pero no vas a morir

Duelo · Miedo · Sin filtros

Sí duele, mucho. Pero no vas a morir.

Dicen que todos los miedos son en realidad el mismo miedo: el miedo a morir. Esto es lo que aprendí de él, a fuerza de atravesarlo.

Duelo y miedo: lluvia gris sobre el horizonte y un sol rojo que empieza a salir

Dicen que todos los miedos son en realidad el mismo miedo: el miedo a morir.

La muerte es el miedo por excelencia, porque acaba con toda la esperanza que, mientras hay vida, algunos nos empeñamos en mantener. Y así, los miedos que vamos acumulando, de los que nos despedimos o que transformamos con los años, son al final el mismo.

Por eso todos sabemos lo que es. Lo manifestamos de forma diferente, con más o menos intensidad, pero todos tenemos en el miedo a un viejo conocido.

El arma más antigua

El miedo como control

Precisamente por ser tan común, tan universal y tan atemporal, el miedo se ha usado siempre como arma, como herramienta de control y de sumisión.

La religión, la política, la cultura, la sociedad, la familia: en todas partes ha habido quien ha encontrado en el miedo el mejor aliado para someter a los demás en su provecho.

Nota de 2026: escribí esto hace más de diez años y hoy lo suscribo más que nunca. Gobernar con miedo y con enemigos sigue siendo la estrategia más barata. Lo analizo en El que vota no también es diputado.

Mis miedos

Los miedos que he conocido

Hoy, como adulta, puede que no le tenga miedo a la oscuridad, a los fantasmas, a los payasos o a los bichos. Pero mi capacidad de sentir miedo sigue ahí. He conocido:

El miedo a la incertidumbre. Durante una época viví casi al día y tuve que sobreponerme a la parálisis del miedo a no tener techo ni comida.

El miedo a la enfermedad. En una época de mala salud temí tener algo incapacitante y no saber vivir con sus limitaciones. Por fortuna, fue temporal. Pero me recordó lo frágiles que son cosas que damos por sentadas, y lo afortunadas que somos quienes tenemos miedo a una enfermedad grave y no la enfermedad.

El miedo por la gente que quiero. Por sus vidas y por sus muertes.

El miedo a quedarme atrapada en una vida que me iba robando la felicidad poco a poco. Y, cuando decidí salir, el miedo a acabar peor de lo que estaba.

Ser madre

El miedo como madre

Conocí el miedo como madre cuando alguien, con muy buena intención y muy poco tacto, me dijo que mi hijo llevaba mucho tiempo sin comer bien y que seguramente le había faltado glucosa al cerebro. Recuerdo como si fuera ahora el pánico de pensar que yo le había provocado lesiones cerebrales a mi bebé.

Este detalle no lo olvido nunca cuando hago una asesoría de lactancia: que nunca sea yo causa de más miedo para una madre.

Viví en primera persona el miedo a no ser lo bastante buena madre, hasta que la muerte de mi segundo bebé me enseñó la lección más valiosa y más dura de mi vida:

Hay algo peor que no sentirse una buena madre: no poder ser madre de ese ser que amas.

En el duelo por Altair aprendí casi todo lo que sé sobre el miedo, sobre el dolor y el sufrimiento. Sobre fases, etapas y retrocesos. Sobre la tristeza, la rabia, la negociación, la resignación, la transformación… y la sanación.

En mi tercer embarazo creo que apenas sentí nada que no fuera miedo. Hoy sé que era mi forma de amor, pero yo lo vivía como miedo. Me habían arrancado la inocencia y había visto la muerte cara a cara. Pero mi hija me regalaba señales para decirme: "mamá, estoy aquí". Y eso me ayudaba a no desfallecer.

Atravesé el umbral de la vida y la muerte que es un parto. En ese momento en que tu mente, tu cuerpo y tu alma te dicen "no puedo", el único antídoto que conozco contra el miedo, el amor, me gritaba: "Sí puedes. Vas a poder".

Y yo repetía esas mismas palabras, para mí y para mi hija: "Vamos a poder. Vamos a poder."

Y pudimos. Con el miedo, con la muerte y con la incertidumbre.

Después de eso nunca me sentí tan fuerte, tan viva ni tan lejos de la muerte. Y decidí que no volvería a ser presa del miedo.

Decidir

Lo que se mantiene por miedo

Cuando supe que mi vida no era como quería, decidí cambiarla. Lamento haber hecho daño a otras personas, pero estoy convencida de que no hacerlo habría sido mucho peor.

Si una relación no se mantiene por amor, se mantiene por miedo. Y el miedo no es un buen vínculo. Al menos, no para la felicidad.

Ninguna dinámica sostenida por el miedo a la soledad o por el miedo a hacer daño acaba siendo positiva.

Y fui feliz un tiempo. Quizá demasiado, como dirían los dioses griegos, para una simple mortal. Y volví a sufrir el miedo, esta vez en forma de engaño y abandono.

Y lloré. Lloré como no recordaba haber llorado nunca. De niña me recuerdo más enfadada que llorando. Pero en esas semanas, meses y años, lloré por fuera y por dentro. Lloré hasta creer secarme. Lloré de miedo a estar sola.

Por qué te lo cuento

Los duelos duelen

Porque da igual que tengas un mes, 15 años, 22 o 44. Cualquier miedo, a la oscuridad, a estar sola, a que no te quiera nadie, a no saber si tendrás techo y comida mañana, es al final una forma del único miedo real: a morir.

Saberlo no hace que no sientas los miedos. Ni que no te duelan los duelos. Porque duelen, mucho:

Algunos, por imprevisibles o inesperados.

Otros, por traicioneros, injustos o inmerecidos.

Otros, por desoladores, revividos o impuestos.

Y a veces, por todo junto.

Duele. Y lloras, y sigues llorando. Y cuando crees que no te quedan lágrimas, algo te devuelve a la casilla de salida y descubres que aún hay más dolor, más llanto, más angustia y más vacío.

Y crees morir, o quieres desaparecer aunque sea un rato para no sentir. Porque aún vive en ti ese miedo: no el miedo a la oscuridad, que sabes que se disipará con el día, sino el miedo a la oscuridad para siempre.

La última arma

El amor de verdad

Solo nos queda una última arma para recorrer ese camino sin perdernos en él. Lo que al final nos salva de la desesperación: el amor.

Pero el de verdad. No el que te juró alguien con más miedo a estar solo que tú, a la luz de la luna. El amor a la vida, a tu propia vida, y a quienes te quieren de verdad, sin egoísmo y sin rebajar tu dignidad ni la suya. El amor en mayúsculas.

A veces he envidiado a quien, por miedo a estar solo, se agarra a la primera tabla de salvación que encuentra. Pero las personas no somos tablas de salvación unas de otras. Así que, como escribí en Vender el alma por un abrazo, no es que yo no sea egoísta ni que no tenga miedo. Seguramente tengo más que tú.

Pero he decidido vencerlo. Aún no he ganado, pero estoy en ello.

Para terminar

Ahora toca llorar

Ahora toca llorar, mucho. Y toca sentir el dolor, mucho y muy fuerte.

Pero si algo sé, es que de esto no voy a morir.

— Nohemí Hervada

Si el dolor te supera y en algún momento sientes que no puedes más, no lo pases sola: llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Es gratuita, confidencial y atiende las 24 horas.

Sigue leyendo Nadie se muere de desamor. Un desengaño es un duelo con alguien que sigue vivo. Nueve verdades que no quieres oír. Leer el artículo →
Vender el Alma por un Abrazo

Vender el Alma por un Abrazo

Maternidad · Duelo · Sin filtros

Vender el alma por un abrazo.

Sobre las amigas que te sostienen en un duelo, la niña que fuimos y el abrazo que no tuvimos. Y sobre por qué, aun así, elegimos dar el que nos faltó.

Vender el alma por un abrazo: una balanza con un abrazo en un platillo y un punto rojo, el alma, en el otro

Una de las mejores cosas de mi vida es tener amigas de verdad. De las que, cuando estás mal, te dicen:

"¿A quién hay que romperle las piernas?" O, mejor aún: "¿A quién hay que odiar?"

Cosas de mujeres que solo entiende quien ha vivido esa complicidad, ese comadreo y esa lealtad de quien está dispuesta a todo para que sepas que es incondicional.

Si hay que odiar a un ex, ellas serán las primeras.

Si hay que odiar a la nueva novia del ex, seguro que sacan una lista de motivos más larga que una tenia.

Quien no ha pasado por esto quizá vea maldad, o machismo, o lo que sea. Pero las mujeres que recorremos la vida junto a otras mujeres sabemos que ser "políticamente correcta" es de todo menos útil en un duelo.

El duelo

En un duelo no hay cordura

En un duelo no eres muy racional. Tienes rabia, dolor, tristeza, autocompasión. Te rebajas, intentas negociar, peleas, te rindes, reniegas y suplicas.

Si no lo has vivido, no sabes lo que es un duelo. O vives anestesiada, o no has perdido nada de verdadero valor. Cuando pierdes algo que amas no hay razón ni cordura. Te vuelves loca por momentos.

Ellas, tus amigas, lo saben. Y hacen lo que hay que hacer: acompañarte.

Y poco a poco, a medida que pasan las etapas, cuando has llorado, has odiado, has luchado, has gritado, has explotado y te has rendido… aparecen para decirte las verdades. Entonces sí. No antes.

Si alguien se va, es que no quiere estar contigo. O no puede. Y si no puede, en el fondo, no quiere.

Cuando alguien no tiene el valor de estar contigo, no te merece. Lo escribí más tarde de otra forma: nadie se muere de desamor, y con quien ya no te quiere, no se negocia.

La transformación

Lo que asusta de una madre

Somos diosas dadoras de vida.

Nada hay que dé más fuerza a una mujer que saber que ha cruzado el umbral entre la vida y la muerte.

Nada hay más poderoso que saber que engendraste, gestaste y mantuviste una vida.

Nada hay más poderoso que sentir que has traído al mundo algo tan único y tan valioso.

Nada hay más fuerte que una madre luchando por sus crías.

Y eso asusta. A veces, hasta a los propios padres de nuestros hijos. Nos ven transformarnos en otra cosa: ya no somos "su mujer". No todos están preparados. No todos están a la altura. No todos están dispuestos a hacer ese viaje de entrega, renuncia, sacrificio y cambio, o no a nuestro ritmo.

Porque nada te cambia tanto como entregarte a criar. Nada te enfrenta tanto a tus propias verdades y mentiras, miserias y miedos, carencias y heridas, como ser responsable de otro ser de esta forma.

Nada te hace más fuerte que vencer tu propio deseo de salir huyendo de tanta responsabilidad.

Nada te hace más fuerte que darte cuenta de que a veces quieres renunciar a ese privilegio para ser tú la abrazada, la cuidada, la amada sin condiciones.

Y nada te hace más fuerte que no hacerlo.

La herida

El abrazo que no tuvimos

A veces nos falta lo mismo que hoy damos: el abrazo, la presencia, el amor incondicional que intentamos dar a nuestros hijos.

Es una herida aún abierta: saber que nosotras no lo tuvimos. Y supura cada vez que renunciamos a algo por darles el amor que merecen, del modo que nosotras esperábamos, del modo que merecíamos y no tuvimos.

A veces eso se hace insoportable. Y por momentos vendemos el alma al diablo por ese abrazo.

Y soñamos con ser libres, cuando esa libertad no es más que ser prisionera:

Prisionera de la soledad de la niña que fuimos.

Prisionera de la necesidad de los abrazos que no recibimos y hoy añoramos.

Prisionera de la falta del único amor incondicional que deberíamos haber tenido, y que pasó sin que llegara.

Y a veces encontramos a alguien especial, porque lo es o porque así lo vemos, que descubre que añoramos los abrazos. Y nos los da. Y nos engancha. Y lo amamos, a él y a sus abrazos.

Queremos quedarnos a vivir en sus brazos. Sentimos paz, calma, seguridad. Reposo para el alma.

Pero no podemos. Porque ya no somos aquella niña. Ahora somos nosotras las que abrazamos y cuidamos.

Nos toca crecer para criar, y hacer de nuestros hijos adultos más sanos, con menos heridas y menos carencias. Con una infancia colmada de cariño, de presencia, de respuesta, de consuelo y de compañía, en las horas activas y en las muertas.

Y es tan duro renunciar algunas veces. Es tan duro darse cuenta de que, por momentos, no compensa. Es tan dura la lucha del corazón de la niña, del corazón de la mujer y del corazón de la diosa, madre y guerrera.

Atenea, Afrodita, Hera…

Solo quien ha vivido esa lucha la comprende. Solo quien la ha llorado sabrá acompañarte.

El amor adulto

Los hombres que están a la altura

Solo los hombres fuertes y valientes son capaces de entenderlo. Y de aceptar que los amemos aunque no sean lo primero.

Solo el que reconoce que también tiene una herida buscará en nosotras el amor de una mujer, y no el de otra cosa. Nos querrá por lo que somos, con lo que podemos darle y con lo que le quitamos.

Le compensará más un tiempo a medias con la mujer que desea que todas las horas con otra solo por suplir una carencia.

Egoísmo y miedo

Amar es renunciar al egoísmo y al miedo

No significa no ser egoísta ni no tener miedo. Ser madre no me hizo menos egoísta ni me quitó el miedo. Pero me enseñó a verlo, aceptarlo y enfrentarlo.

Soy egoísta porque a veces deseo estar sola. Ser dueña de todo mi tiempo. Dormir con quien quiera hasta cuando quiera. Hacer planes sin preguntar. Quiero lo mismo que cualquiera.

La diferencia es que tengo además otro deseo: disfrutar de mis hijos. Y no solo que sepan, sino que sientan que para mí son lo primero. Que vean a su madre feliz, encontrando su equilibrio con su vida, sus amores y sus cosas, pero sin que ellos paguen el precio.

No siempre será así. Crecerán, y algún día no querrán dormir conmigo, ni salir conmigo, ni abrazarme en público (ojalá que no). Algún día podré viajar más de dos días, cenar sin hora de vuelta o perderme en un sendero sin ellos.

Pero aún no. Como dice Bei: "Las noches son largas y los años son cortos".

Y tengo miedo. Miedo a no volver a amar así. A no ser amada como quiero y merezco. A volverme descreída del amor a base de desengaños.

Para terminar

Lo que sí tengo

Como tú, soy egoísta y tengo miedo.

Pero, sobre todo, tengo amor. Del que vence al egoísmo y al miedo.

P. D.: Dedicado a mi madre. Ahora te comprendo más de lo que te comprendí nunca. Perdona por haberte juzgado tantas veces, por haber odiado tus elecciones y tus prioridades. Ahora sé que, a veces, una solo da lo que puede. Lo que tiene.

— Nohemí Hervada

Un Salto de fe

Un Salto de fe

Te invito a ver esta escena de la película Indiana Jones y la Última Cruzada.

Es un video muy usado en el coaching empresarial, aunque quizás el primero en plasmar esta idea fuera el propio Machado:

«Caminante no hay camino
Se hace camino al andar»

Creemos que vamos por un camino trazado de antemano por alguien o algo, incluso por nosotros mismos, cuando en realidad a cada paso que damos, incluso antes, con la intención de darlo creamos la realidad de ese momento.

da el primer paso y el camino aparecerá

Yo he tenido muchos momentos en mi vida de verdadero «bloqueo». De pánico. De incertidumbre, de no saber qué hacer.
Momentos en los que te planteas que tu realidad aunque no sea confortable es más soportable  que levantar el pie en el aire para dirigirte hacia lo desconocido.
Y en esos momentos es cuando necesitas un salto de fe como Indiana.
No todos tenemos esa fe, no todos la tenemos siempre. No todos somos personas decididas y animosas. De hecho, la mayoría somos bastante cobardes  y miedosos. Practicamos más a menudo de lo que pensamos aquello de :

«Virgencita, virgencita que me quede como estoy».

Entonces ¿cómo sacar fuerzas para dar el salto?

La fe va de confiar en algo. Pero no a ciegas. No en cualquier cosa. Ese sentido de «creencia ciega» ha sido transmitido por nuestra cultura judeocristiana, aunque en realidad no es correcto en origen.

La etimología de la palabra fe en hebreo, Emunah, transmite la idea de «verdad». Y el término griego usado en los evangelio (idioma en el que se escribió la mayoría de todo el Nuevo Testamento antes de ser traducidos al latín)  era «pistis», que según  Friberg´s Analytical Greek Lexicon (Léxico analítico griego de Friberg) significa: “Certidumbre, fe, confianza, seguridad”.
Así que la idea de creer algo porque sí, sin pruebas, ni habieno demostrado su verdad ni veracidad, no es fe. Es otra cosa, aunque todo el mundo lo llame así.

¿Qué tiene esto que ver contigo?

Como os decía antes, en momentos de dificultad, de retos, cuando estamos frente a un abismo que se nos antoja imposible, tenemos que dar el Salto de fe.Y eso significa confiar en algo que sea verdad.

A veces, como Indiana, necesitaremos que otro nos muestre el camino, que otros  nos recuerden lo que en momentos de bajón olvidamos: que tengamos fe en nosotros  mismos.

  • Si eres de los que a veces pierdes la fe en ti mismo.
  • Si estás en ese momento de tu vida que no crees capaz de dar un paso adelante
  • Si el abismo al que te enfrentas te parece más grande que tu propia capacidad
  • Si no encuentras el impulso para dar ese primer paso

Recuerda que todos los grandes caminos empiezan igual, con un solo paso. Levantando el pie en la dirección que quieres.
Recuerda que  somos nuestro peor enemigo. Que nuestro cerebro, experto en crearse su propia realidad engañosa, a veces nos ciega a la verdad y a lo evidente.
Recuerda que no tienes que hacerlo  solo. Te aconsejo que te rodees de gente que te conoce de verdad y te quiere. Porque como Henry Jones, ellos, cuando tú flaquees, te recodarán lo que es verdad.
Yo hoy he recibido ese tipo de empujón para mi propio salto de fe. En forma de llamadas y mensajes de amigas. Mensajes como este:

Amigas

Sin duda ven lo mejor de mi: Que no es todo lo que soy, porque también soy miedo a veces y dolor, y ganas de dejarlo todo e irme lejos.
Pero también soy eso que me recuerdan, y ese es mi impulso para levantar el pie… cada día. Porque la meta es el movimiento, unas veces más rápido y otras más lento. Pero seguir en marcha.
Si me dejas que te dé un consejo:

Si quieres trabajar por tu emprendimiento, por tu vida… invierte en tus relaciones personales.
Ese es tu mejor activo.

PD: Dedicado a «mis personas». Ellas saben quiénes son. GRACIAS infinitas. <3

emprende en femenino.- nohemi hervada

Encontré mi Pócima

Encontré mi Pócima

A veces uno busca las palabras y otras veces las palabras lo buscan a uno.

Ayer llegué a casa y me fui a la cama con deseo… y lo hice realidad.


Nos enganchan las personas por lo que nos cuentan, o por lo que entendemos nosotros de lo que nos cuentan.

Adoro a quienes saben y creen en el poder de las palabras, quienes las usan sabiendo que son algo más que fonemas unidos, a quienes poseen el secreto mágico de la Alquimia de la vida.


Puedo amar a alguien por las palabras que usa
O amar sus palabras y usarle a él para tenerlas
O usar su amor para crearlas
O crear amor usándolas
Al final «amor» es una palabra


Gracias David por recordarme algo que a veces, en mi soberbia, olvido.


Ayer tu pócima 71, escogida al azar ( seguro que no) era mía.
Fue para mí por un instante
O para siempre
Y mientras la leía y sonreía era consciente de cómo leemos lo que queremos.
Yo ayer tenía que hablar de Amor, o de des-amor, que al fin es lo mismo.

Gracias Elena Alonso-Viajamor por traer a mi vida momentos mágicos en forma de personas y palabras, gracias Carol por invitarme.

Gracias a todos por recordarme que el drama lo ponemos nosotros, porque la realidad ES que


TODO,  siempre es un comienzo
aunque se vista de final.


Soy experta en comienzos, porque he practicado con muchos finales.


Anoche me fui a la cama contigo, como te prometí
Y viajé a otros mundos, como ese niño en el sofá que hacía Nada.
Y mi alma estuvo en paz y alborotada
porque sé, porque siento, porque nombro, porque creo


Y antes de eso, antes de llegar a casa, paré el coche, cogí mi libreta y mi pluma, escribí un par de hojas con alguna disculpa y varios GRACIAS, las arranqué y las dejé debajo de una puerta.

Trazos garabateados con todo su sentido
O con dos
El que yo escribí
Y el que será leído

Pócima 71

Fragmento del Libro SI FUESES PÁJARO LO ENENDERÍAS
de David Testal

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¿Y tú, ves enemigos?

¿Y tú, ves enemigos?

Hace años yo trabajaba en una empresa del sector servicios. Nuestros clientes eran turistas a los que por supuesto no conocíamos de nada. Recuerdo a alguien de mi oficina que tenía la costumbre de comentarnos al resto de compañeros en voz baja  cuando entraba un cliente por la puerta: «Ya viene otro tonto», o cosas por el estilo.

Mal servicio al clienteHe recordado esas escenas muchas veces, las he sufrido en carne propia cuando he llegado yo como cliente o usuaria de algún servicio y he notado cómo mi llegada «molestaba» al empleado que estaba manteniendo una conversación personal.

Entiendo que no todo el mundo tiene un trabajo vocacional, y que un mal día lo tenemos todos, pero en algunas personas, ese desprecio por el prójimo, eso que yo llamo  «ver enemigos en todas partes» es un hábito,  la regla y no la excepción.

Antes se decía que eso solo se lo podían permitir los funcionarios, por aquello de que no les iban a echar aunque hicieran su trabajo de cualquier forma. He de decir que desgraciadamente la práctica de «ver al enemigo» por todas partes no hace distinción entre fijos o eventuales. He encontrado gente con esa actitud en prácticamente todos los sectores y en todo tipo de puestos de trabajo.
Y si no fuera tan triste parecería el guión de una película

Estas semanas concretamente he estado pensando en 2 campos en los que la relación del usuario con el que da el servicio   tiene una implicación mucho más seria que la de la relación normal entre empresario y cliente: El campo de la educación y el de la salud.

De la educación hablaré otro día, pero en lo referente al ámbito sanitario, los usuarios no somos meros clientes, somos pacientes o familiares de pacientes y eso hace que la relación que se crea esté condicionada por la preocupación por la salud, la nuestra o la de nuestros hijos.
EN mi trabajo de asesoría, formación  y divulgación de temas como la lactancia, el contacto y el porteo, a menudo las familias me comentan que tienen «problemas» para que se respeten sus derechos y deseos por parte de  algunos profesionales de este sector.  Se siguen protocolos que van en contra de derechos reconocidos, y se trata a los pacientes con un paternalismo y/o autoritarismo que choca frontalmente con lo que el paciente y/o su familia necesita: sentirse respetado,  informado, con el mejor tratamiento posible, con la sensación REAL de que se nos escucha, lo que contribuye a generar y/o aumentar la confianza  en el personal encargado de cuidarnos.

Asesorarte

.

Sé que esto no es así en muchos casos y entiendo que, salvo algún caso de gente amargada, como hay en todos lados, estos profesionales quieren hacer su trabajo de la mejor forma posible.

  • Entiendo que tener un trabajo relacionado con la salud, con el cuidado, y sobre todo si hablamos de bebés y niños genera unas circunstancias muy concretas.
  • Entiendo que es un trabajo estresante en sí mismo que conlleva una gran responsabilidad.
  • Entiendo que tratar con enfermos y/o padres preocupados, frustrados y/o con miedo añade más estrés al punto anterior.
  • Entiendo que no siempre es un trabajo agradecido, ni respetado, ni bien remunerado.
  • Entiendo que se trabaja en muchas ocasiones sin los medios ni recursos necesarios.
  • Entiendo que los propios centros de trabajo o instituciones públicas no siempre ofrecen formación para actualizarse, y que si se ofrece no siempre se dan herramientas para implantar los cambios propuestos.
  • Entiendo que la formación «complementaria»  y las iniciativas personales no siempre están bien vistas en este sector tan jerarquizado.
  • Entiendo todo eso y mucho más…

Pero también entiendo que muchas veces lo que hay detrás de esos comportamientos es MIEDO. Miedo manifestado en diversas formas.

  • Miedo a tener que cambiar prácticas aprendidas y establecidas por años.
  • Miedo a no estar a la altura de ese cambio o a las repercusiones que pueda tener no saber hacerlo bien
  • Miedo a que la presencia de los padres influya negativamente en mi capacidad de hacer bien el trabajo
  • Miedo a sentirse cuestionado
  • Miedo a perder de algún modo autoridad o status o privilegios
  • En definitiva: Miedo al cambio

Ante eso, da igual cuántos cursos se ofrezcan, cuánta experiencia demuestre quien lo imparte, o cuántos medios se nos den para implementar los cambios. Si se tiene miedo al cambio nuestro trabajo se verá afectado de forma negativa.

La buena noticia es que hay un antídoto al Miedo y es el Amor

 

Características del AMOR:

  • La Confianza: para  no ver enemigos donde no los hay y ver lo mejor  en cada cual
  • La Generosidad: para dar de nosotros lo mejor aunque sea en circunstancias que no nos gustan
  • La Autoestima: para tener la certeza de que somos profesionales preparados y podemos aprender lo que haga falta y hacer muy bien nuestro trabajo
  • La Humildad: para aceptar que siempre podemos aprender de otras personas
  • El Valor: para dar un paso al frente y apuntarnos a ser agentes del cambio

 

 

Parece difícil, porque a esto sí que nos nos han enseñado a casi ninguno…pero lo más difícil es no hacer nada.  Y al final se trata como de montar en bici: empezar y seguir pedaleando.
Y para ese primer impulso te animo a que oigas este Podcast, o sólo la presentación, del programa Pensamiento Positivo de Sergio Fernández:

«Vives desde el amor o desde el miedo»

PD: Gracias a Rosa Jiménez Boluda por su trabajo de documentación al  encontrarme el trailer de la película «Ausentes».

Nohemí Hervada
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