¿Qué dice de ti tu cama?
Un tercio de la vida se nos va durmiendo. Y aun así, nos parece caro invertir en una buena cama. Esto dice mucho de cómo nos priorizamos.
Igual, cuando lees esta pregunta, piensas en si eres de las que hace la cama por la mañana o de las que la deja sin hacer la mayor parte del día.
Hay dos teorías opuestas sobre algo tan aparentemente poco relevante:
La del ejército: recuerdo la famosa conferencia de un almirante estadounidense, William McRaven, que decía que hacerse la cama cada mañana es el primer éxito del día: empezar cumpliendo con tus obligaciones.
La de la higiene: después se habló de estudios que recomiendan dejarla deshecha un rato para que se airee mientras ventilas la habitación.
Yo, si te sirve de algo, solo "hago la cama" cuando cambio las sábanas. Lo mejor que me regalaron cuando me casé fue un edredón nórdico que no hay que estirar ni remeter. Y personalmente prefiero la teoría de ventilar a la de que el éxito depende de lo metódica que seas.
Pero no iban por ahí los tiros de mi pregunta.
Una decisiónInvertir en mí
Duermo bastante regular. Pero hace poco decidí comprarme una cama buena de verdad, de esas de hotel de cinco estrellas. En vez de gastarme "lo justo" en un colchón normalito y seguir con mi canapé de hace no sé cuántos años, que ya no estaba bien, decidí por fin invertir en una cama buena para mí.
Una noche, desvelada, me di cuenta de que me sigo despertando muchas veces, pero ya no noto molestias en el cuerpo como antes. Y me alegré de haber invertido en ese colchón que, por el precio, parecía de lujo.
Dándole vueltas a que era un colchón "caro", pensé en algo evidente: un tercio de la vida se nos va durmiendo. Igual sí importa cómo lo hacemos.
Pensar qué importancia le damos al sueño, a cómo y dónde dormimos, no es tan trivial.
Precio y valorLo que pagamos por un coche
Casi todos los adultos que conozco tienen coche, o más de uno. Mira esta noticia:
Y si a eso le sumamos todo lo que implica tener un coche, la cifra sube hasta esto:
Visto así, te das cuenta de cómo hemos normalizado ese gasto en una herramienta que, a no ser que seas taxista, usas solo unas horas al día.
En la cama pasarás casi un tercio de tu vida.
Y aun así nos parece mucho pagar por un colchón lo que pagamos por un solo mes de coche.
No es solo el tiempo que pasas en ella: la cama influye directamente en tu salud y tu bienestar.
Viéndolo así, ¿de verdad te parece caro invertir 700 o 1.000 € en una buena cama?
Piensa en alguna vez que hayas dormido en un apartamento o un hotel con una cama de todo menos cómoda. Y en alguna otra en la que parecía que flotabas. No por casualidad, la cama es una de las cosas que más cuidan los buenos hoteles.
Nota: cuando no hay para comer, esto puede sonar a frivolidad, y lo sé. Pero para mí la cama es un buen ejemplo de cómo a veces miramos el precio y no el valor de las cosas.
La última de la listaSiempre había algo antes
Estoy muy satisfecha de esa compra que llevaba postergando mucho tiempo. Siempre había algo antes: un gasto extra más importante, una compra que parecía más necesaria o la necesidad de otra persona de la familia antes que la mía.
Pero recordé una época de mi vida en la que trabajaba mucho físicamente. Cada noche, al llegar a la cama, decía en voz alta:
"Gracias, Dios mío, por tener una cama."
No le damos importancia al descanso hasta que estamos agotadas, igual que no valoramos la salud hasta que nos falta.
Por eso, no solo en mi vida personal sino también en mi trabajo, voy a incorporar esta pregunta: "¿Cómo es tu cama?". Como indicador de autoestima, de prioridades, e incluso de placer.
El colechoUn dormitorio de verdad
Cuando nació mi hijo, su padre me dijo un día: "Esto que hacemos con Iker se llama colecho".
Antes de saber que tenía nombre, nos habíamos dado cuenta de que, para dormir algo más, lo mejor era que estuviera en nuestra cama. Cuando la cama de matrimonio se nos quedó pequeña, le adosamos otra. Nuestro dormitorio era literalmente eso, un DORMITORIO, la habitación para dormir: ni armario ni más muebles, solo camas para que durmiéramos todos cómodos.
Así que dónde y cómo duermes puede decir muchas cosas de ti. Y quizá también puedas cambiar cosas de ti cambiando tu cama o tu forma de dormir. Pero de eso te hablo otro día.
Mi ritual de autocuidado
Entre mi colchón nuevo, mi manta eléctrica, mi edredón nórdico con funda blanca de algodón y mi manta de peso para soltar la tensión muscular, mi cama cierra el ciclo de autocuidado que, siempre que puedo, empieza con mi clase de yoga.
Estoy satisfecha de haber cumplido uno de mis propósitos de bienestar físico y mental.
¿Y tú? ¿Qué dice de ti tu cama? Cuéntamelo: te escucho.
— Nohemí Hervada
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