Lo primero no es el objetivo.
Antes del qué, el para qué. Y antes del para qué, saber desde dónde partes.
¿Cuántas veces has oído que para tener éxito lo primero es marcarse un objetivo?
Yo misma he usado durante años el lema "lo primero es soñarlo". De hecho, mi primer viaje internacional de trabajo, en 2016, giraba en torno a ese eslogan.
No he cambiado de idea: para que las cosas se cumplan, primero hay que pensarlas, soñarlas o imaginarlas. Si no nos marcamos objetivos, rara vez nos movemos del sitio. Dejarlo todo al azar no suele ser productivo, y corremos el riesgo de acabar trabajando para los objetivos de otros en lugar de para los nuestros.
Pero no va de eso este artículo.
La trampa¿De verdad es tu objetivo?
Cuando digo que lo primero no es el objetivo, me refiero a que no siempre lo hemos decidido nosotros.
- Vivimos en una sociedad de aparente libertad que, en realidad, es un tablero con opciones bastante limitadas.
- Prueba de ello: cuesta mucho encontrar objetivos divergentes u originales.
- Hasta la típica "Misión, Visión y Valores" es muchas veces un copia-pega de la de otros.
Falta un trabajo previo, personal o de empresa, que no analice qué queremos hacer, sino algo mucho más importante: para qué queremos hacerlo.
En mi experiencia con personas y empresas, pocas sabían responder al "para qué" de su objetivo.
Y sin esa respuesta es muy difícil trazar una estrategia o una hoja de ruta que funcione en tu situación concreta.
Lo primero es conocerte. Después, el para qué. Y solo al final, el cómo.
El caso típico"Quiero emprender para ser libre"
La mayoría de las emprendedoras con las que he trabajado tenían un mismo objetivo: emprender. Querían dejar su trabajo por cuenta ajena para tener más libertad.
Muchas habían pagado esta o aquella formación, a este o aquel coach que prometía guiarlas al éxito. Y la realidad es dura:
- La mayoría de quienes pagan programas que prometen "facturar 6 cifras" nunca llegan a esa cifra.
- Muchas acaban abandonando el emprendimiento y vuelven al punto de partida, con menos dinero y una sensación de fracaso.
Quien dice que su objetivo al emprender es "tener más libertad" tiene, casi siempre, una idea idílica del emprendimiento. Ha leído al gurú de turno contar sus éxitos, su dinero fácil y sus ingresos pasivos. Y se ha creído el cuento.
La realidad de emprender es otra:
- Es un camino de retos constantes.
- Exige una alta tolerancia a la inseguridad y a la frustración, y mucha constancia.
- Para llegar a tener libertad económica y de tiempo, primero vas a tener que dedicarle muchas más de 40 horas a la semana.
Si no tienes clara la realidad de lo que implica el objetivo que te marcas, no es tu objetivo.
Antes de marcarte la metaAnaliza tu punto de partida
Así que sí: antes de marcarte un objetivo, conócete mejor, a ti o a tu proyecto. Pregúntate:
- ¿Cuáles son mis valores?
- ¿Qué estoy dispuesta a perder?
- ¿Cuánto puedo arriesgar, y cuánto no?
- ¿Qué circunstancias personales me suman energía y cuáles me la restan?
Solo después de analizar tu punto de partida estarás más cerca de un objetivo alineado contigo y basado en hechos, no en expectativas irreales.
Mi historiaEl sueño que no era mío
Mi primer viaje a Chile fue cumplir un sueño, y de ahí el lema. Pero lo que no todo el mundo sabe es que mi primer sueño era que alguien me invitara a trabajar allí.
Y ese sueño se reveló inalcanzable. Me invitaron a dar una formación en lactancia, y cuando les dije que tenía que ir con mi hija, que aún era un bebé y a la que amamantaba, me respondieron que entonces mejor contrataban a un señor pediatra, que evidentemente no daba teta y podía viajar solo.
Ahí me di cuenta de que "ese sueño" no era el mío. Tenía que reajustarlo. Así que trabajé para no renunciar a algo que para mí, en ese momento, era irrenunciable.
Poco más de un año después, yo misma financié y organicé mi propio viaje de formación a Chile. Y me llevé no solo a mi hija, sino también a mi hijo mayor.
Mi viaje de formación a Chile. Ver el álbum completo.
Porque la realidad es que mi sueño no era "ir a Chile a trabajar". Mi sueño era demostrar que podía trabajar en cualquier parte del mundo sin renunciar a lo que estaba más arriba en mi escala de valores.
Primero tú, después la meta
Un objetivo copiado puede llevarte muy lejos… al sitio equivocado. Antes de preguntarte qué quieres conseguir, pregúntate para qué y desde dónde.
Si quieres que te ayude, a ti o a tu equipo, en cualquier punto del proceso de autoconocimiento, evaluación y desarrollo de objetivos, ya sabes… ¡soy tu persona!
Lo primero no es el objetivo. Lo primero eres tú.
— Nohemí Hervada
