Una cara conmueve. 80.000, no.
Por qué una historia con nombre propio moviliza a un país y una ciudad entera lleva dos meses sin foto.
En las mismas semanas, dos historias han competido por nuestra atención.
- Una tiene nombre, cara y silla de ruedas: Maricarmen. En pocos días hubo concentraciones, portadas, declaraciones y una respuesta política.
- La otra tiene código postal: Ceuta. Una ciudad de unos 83.000 habitantes que lleva dos meses viviendo una crisis que la mayoría de España sigue de reojo.
No voy a volver sobre quién tenía más o menos razón en el caso de Maricarmen (ya lo analicé con datos aquí). Hoy la pregunta es otra: ¿por qué una historia mueve a un país y la otra no?
Los hechosQué está pasando en Ceuta
- De esas 72.000 personas, unas 53.000 volvieron a Marruecos en cuestión de horas. Miles se quedaron.
- El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía confirma que la delincuencia ha subido un 60 %. El juzgado de violencia sobre la mujer ha tenido que duplicar su personal.
- Unas 3.000 personas viven en asentamientos irregulares en la playa del Trampolín. El 11 de septiembre ardieron 42 chabolas, vehículos y contenedores.
- La fiscal superior lo resume en tres palabras: "difícil, compleja, insoportable".
Mucho decreto, poca solución
Sería injusto decir que no se ha hecho nada. Se ha aprobado un plan de 309 millones, se ha declarado por primera vez en la historia una "situación de interés para la seguridad nacional" y se ha creado un mando único.
Pero también es un hecho que:
- Las alertas previas del CNI están siendo investigadas por la Audiencia Nacional.
- Han dimitido el jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno y el propio delegado.
- El Congreso ha reprobado al ministro del Interior.
- Y dos meses después, la vida diaria de los ceutíes no ha vuelto a la normalidad.
Llegar tarde también es una forma de no hacer nada.
La psicologíaPor qué la multitud no nos conmueve
Que una sola persona nos movilice más que 80.000 no es casualidad. Tiene nombre y está estudiado:
- El efecto de la víctima identificable. Los investigadores Small, Loewenstein y Slovic demostraron que la gente dona más dinero a una niña con nombre y foto que a una estadística de millones de personas en la misma situación.
- El adormecimiento psíquico. Paul Slovic lo llama psychic numbing: a partir de cierto número, las cifras dejan de sentirse. Uno es una tragedia; mil son un dato.
- El desvanecimiento de la compasión. Cuantas más víctimas hay, menos compasión sentimos por cada una. No sumamos empatía: la diluimos.
- La distancia. La inmensa mayoría de los españoles no vivimos junto a una frontera que se puede cruzar a pie. No notamos de un día para otro la inseguridad en nuestra calle, en la puerta del colegio o en el camino al trabajo. Lo que no vivimos, no lo sentimos.
- El relato. La historia de Maricarmen tenía protagonista, antagonista y final abierto. Una crisis de 80.000 personas no tiene protagonista. Y sin protagonista, no hay historia que contar.
Las víctimas sin foto
Hay un grupo que sufre esta crisis más que nadie y del que casi nadie habla.
- Desde el 30 de julio se investigan 37 agresiones sexuales en Ceuta. 14 de las víctimas son menores. La mayoría son mujeres y niñas inmigrantes.
- El 1 de septiembre, un joven fue detenido por agredir sexualmente a tres niñas de 10 y 11 años en un albergue temporal.
- El 27 de septiembre, en la playa del Trampolín, una menor de 17 años tuvo que ser reanimada por la policía. Al día siguiente no se presentó a declarar. Sigue sin ser localizada. Los dos detenidos quedaron en libertad.
¿Por qué muchas no denuncian? Porque lo tienen todo en contra:
- Miedo a ser devueltas.
- Están solas, sin familia y viviendo en centros o asentamientos.
- Dependen del mismo entorno en el que se produce la agresión.
- El idioma, el desconocimiento del sistema y el estigma que cargan las víctimas de violencia sexual.
- ¿Dónde están las concentraciones, los lemas y los minutos de silencio que sí vimos en otros casos?
- ¿Por qué quienes se movilizaron, con razón, contra otras violencias sexuales hoy apenas levantan la voz?
- ¿Importa menos una víctima cuando es pobre, extranjera y no tiene quién la nombre?
Si la violencia sexual nos importa, nos importa siempre. No solo cuando encaja en el relato.
La trampaLa emoción como mapa político
La compasión selectiva no es inocente. Marca la agenda.
- Se legisla donde hay foto. Donde hay una cara, hay decreto. Donde hay 80.000, hay silencio.
- Los problemas estructurales, como las fronteras, los recursos policiales o la protección de menores, se quedan sin relato y, por tanto, sin solución.
- Y quienes los sufren aprenden algo peligroso: que para ser escuchado no basta con tener un problema. Hay que tener una buena historia.
Mirar fuera del encuadre
No se trata de empatizar menos con Maricarmen. Se trata de empatizar también con quien no tiene cámara.
- Con los ceutíes que llevan dos meses sin tranquilidad en su propia ciudad.
- Con las niñas agredidas que nunca van a salir en un telediario.
- Con todo lo que no tiene nombre propio y, por eso, no nos duele.
La próxima vez que una historia te conmueva, hazte una pregunta: ¿a quién no estoy viendo?
Una cara nos mueve. Pero un país no se gobierna con caras. Se gobierna con datos. Y en Ceuta, los datos llevan dos meses gritando.
