Un taller cargado de contenido y emociones que pretende destacar la importancia del liderazgo femenino dentro de las empresas y fuera de ellas.
Ponentes
Nohemí Hervada. Asesora en maternidad y directora de dos proyectos pioneros a nivel mundial: Asesoras Continuum y la Escuela de Porteo Mimos y Teta (+ info.)
Rudy Bormans. Coach internacional, gerente y fundador de la empresa Rudy Bormans Coaching. (+ info.)
Hubo un tiempo en el que creía firmemente en la no violencia. A día de hoy, creo de verdad que es el camino.
El problema es cuando en un juego sólo cumples las reglas tú. Cuando la realidad está montada de tal forma que tú siempre, hagas lo que hagas, eres quien pierdes.
Si habláramos de dinero, aún así compensaría un poco, al fin y al cabo, lo material va y viene. Pero si hablamos de la vida… resulta que jugamos a un juego que no elegimos, cuyas reglas establece el contrario a su medida, que nos hacen partir en desventaja, jugar en desventaja y acabar, con casi seguridad, ya no es desventaja, sino con nuestra integridad no íntegra. Un juego que para demasiadas mujeres es mortal.
Y no, no es una película al estilo los Juegos del hambre. Esto es más bien «Los Juegos del Hombre».
Esta sociedad es altamente peligrosa para las mujeres. Cualquier pareja o ex pareja, psicópata o pichacorta con el que hayas compartido (o no) algún momento en tu vida puede decidir asesinarte, acosarte y/ o amargarte la vida hasta tal punto que te suicides tú.
«Una chica italiana se suicidó ayer en su casa colgándose de una bufanda tras sufrir -durante meses- el acoso de todo su país. La chica se hizo famosa porque así lo decidió el chico que la grababa mientras ella le practicaba una felación en la intimidad, y su ex novio, quien subió el vídeo a Internet (según BBC ella se lo mandó a él, según la propia madre de la chica, era él quien la obligaba a grabarse con otros hombres, motivo que hizo que ella dejara a su pareja y volviera a su casa materna). También lo decidieron así los que lo viralizaron sin compasión en Internet. A los insultos que esta chica sufrió en la Red y en la calle, se sumaron futbolistas famosos como Paolo Cannavaro y hasta un grupo de música que se mofó de ella con una canción, además cadenas de TV que bromearon con las escenas. También se hicieron camisetas y memes con la historia. Tanto el vídeo como el nombre y la cara de la chica estaban en poco tiempo por todos sitios.
Antes de suicidarse lo intentó todo: dejó su trabajo, se cambió de ciudad, intentó cambiarse el apellido y se embarcó en una batalla legal para que webs como Yahoo, YouTube, Facebook y Google retiraran el vídeo. Una semana antes de suicidarse, le confirmaron que lo había conseguido, pero que debía pagarles a estas webs un total de 20.000 euros por «compensación» -así lo llaman-, ya que estas empresas consideraron que el vídeo se había hecho con su consentimiento, y daban así por sentado que si te dejas grabar estás de acuerdo con que pueda verte todo el país. El juez les dio la razón en cuanto a que la chica debía compensarles.»
Y a mí lo único que se me ocurre es comentar esto:
Y como ya comenté en mi artículo «Nos violan lo justo», siento un ASCO inmenso y profundo.
Porque en este mundo de reglas masculinas, el sexo sigue siendo terreno masculino.
Si ellos tienen mucho sexo son machotes, nosotras unas guarras.
Si ellos se graban practicando sexo, son muy modernos, nosotras unas guarras y unas idiotas por confiar en ellos Porque claro, lo mas normal del mundo si te grabas con tu pareja es pensar en que es un desgraciado que va a subir ese video a youtube.
Si ellos hacen público un vídeo donde salimos nosotras practicando sexo, a nosotras nos cuesta la vida, y no hablo metafóricamene, pero ellos lo petan por «molones».
Así que sí, con el tema de la violencia de género me bajo del carro del pacifismo, lo siento.
Si uno va a Boston y otro a California, es decir, uno al cementerio y otro a la cárcel,
tengo muy claro a donde quiero que vayan a verme mis hijos
y a donde los amigos y familias del machote a ponerle flores a él.
«No me cuentes cuentos. Cuéntame cantos de muchachas cantarinas
que contentas canturrean luciendo collares de mil cuentas.
.
Cuéntame historias de los libros que aún no escribes,
pero cantas en tu mente al encontrar descanso en tu cantera. .
Libros con cantos dorados.
Libros que encantan hasta al más desencantado.
.
Cuéntame cosas,
cuéntame cifras,
cuéntame encuentros y sueños y anhelos.
.
Cuéntame tu vida entera, cuéntala contra viento y marea.
Pero una cosa te digo:
no me cuentes cuentos.»
.
Estos versos los escribí hace tiempo…
y con ellos os anuncio mi próximo taller-conferencia para mujeres.
En él aúno el desarrollo personal con el desarrollo profesional, porque para mí van unidos.
-Mencía vístete. Aquí tienes la ropa -Eso no lo quiero -Es que hace frío, tienes que ponerte un jersey -Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido
.
-Mencía ven a peinarte -Me gusta el pelo así -Pero es que llevas la trenza medio deshecha y tienes que peinarte bien -Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido
Cuando tu hija te responde así, una parte de ti se siente frustrada, cuestionada y enfadada. Es normal.
Obediencia vs Responsabilidad
Nos educan con la obediencia como meta. Si eres una niña buena y obediente todos te aplauden. Si no, eres una contestona maleducada que se llevará con suerte reprimendas públicas y, a veces, incluso algo peor.
En ese contexto de someternos a la voluntad de la autoridad competente, que al principio crees que son tus padres ( con cierto derecho moral, al fin y al cabo son tus padres), pero que luego te das cuenta que es casi cualquier adulto que te rodee, se nos va apagando esa identidad con la que nacemos de sabernos dueños de nosotros mismos.
A base de : «esto se hace como yo digo», o el «porque lo digo yo» de toda la vida, nos vamos olvidando de que en realidad esa frase casi siempre esconde más abuso que justicia, más violencia que dirección. Y sobre todo no se enseña la responsabilidad personal, esa que tanta falta hace en la vida.
Mi hija con 4 años, no es que esté empoderada, es que no se ha desempoderado aún. Y no es porque su madre sea perfecta y respete toda su lícita autonomía. No, yo soy de todo menos una madre modelo, pero un día me di cuenta, cuando empecé a hablar de Empoderamiento, que no se trata de volvernos algo que no somos, sino de volver a ser lo que un día fuimos.
Cuando mi hija me responde así delante de otras personas, sé lo que están pensando: «Menuda madre», «no tiene autoridad sobre su hija».
Y es cierto: No tengo autoridad sobre mi hija.
No significa que no ejerza mi rol de madre y que mis hijos hagan sólo lo que ellos quieren, significa que les reconozco su propia autoridad.
Quiero que mi hija crezca sabiendo que nadie más que ella tiene autoridad sobre su cuerpo, sobre su forma de expresar su propia identidad.
¿Creemos que eso se consigue en una universidad?
¿Que es algo que se aprende a los 30?
¿De verdad no vemos lo importante que es tener intacta esa autoridad para evitar los abusos y la violencia?.
Si yo hubiera crecido con la seguridad de ser dueña de mi cuerpo, seguramente mi vida habría sido distinta.
Seguro que el primer día que alguien me tocó mis genitales sin yo querer, siendo aún una niña, le habría gritado : Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido.
Y seguro que no habría habido más veces.
Seguro que a ese ginecólogo mal nacido que con sólo 14 años sin explicarme qué, cómo ni por qué me introdujo sus asquerosos dedos en mi ano, sólo porque me dolía la regla, le habría gritado: Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido.
Seguro que a ese obstetra que tenía prisa por irse a casa y me dio una «ayudita» en forma de episiotomía que se cargó mi vagina, mi autoestima y mis relaciones de pareja le habría gritado sólo con ver lo que pensaba: Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido
Pero no lo grité, porque yo no soy mi hija. Porque a mí me educaron «muy bien» y era una niña buena, obediente y responsable.
Así que, querida hija mía:
Grítame esas palabras cuanto quieras, porque si me las grItas a mí, se las gritarás a cualquiera que ose creer que puede obligarte a hacer algo que no quieres.
Grítalas cuanto quieras de tal modo que no necesites gritarlas porque todo el mundo sepa que tú eres de las que no dejas que te hagan nada que tú no quieres.
Grítalo para que te oigan las demás y sepan que así es como hay que ir por la vida, siendo fiel a una misma y no obediente a un mundo que nos prepara como mártires pasivos mientras nos echa a los leones, a bregar con depredadores de todo tipo.
Grítalo todo lo que tu madre no gritó, por mi y por todas las mujeres a quienes nos enseñaron a agradar antes que a respetarnos.
Y tú que me lees, prueba a repetir esas palabras en voz alta, acostúmbrate a oírlas hasta que vivas de acuerdo con ellas
Es mi cuerpo, tú no mandas, yo decido
Si crees que necesitas un empujón para cambiar tu relación con la autoridad propia recuerda que mi Training Empodérate puede ayudarte a cambiar el rumbo.
Yo siempre quise ser abogada.
Desde muy pequeña, tanto que mis amiguitas no sabían qué era eso que yo quería ser. Ni siquiera sé de dónde nació ese deseo porque en mi familia no había abogados ni nada parecido. Imagino que vería alguna serie de TV y me fascinaría eso de defender a los inocentes de las injusticias. “Abogada de pleitos pobres” me llamaba mi padre. Llegada la edad de ir a la Universidad decidí dejar de estudiar y ponerme a trabajar para poder independizarme cuanto antes. Con 19 años ya vivía sola. No estudié una carrera, pero nunca me sentí frustrada porque estaba viviendo la vida que quería, donde quería y como quería.
El aprendizaje de esos años fue de mucho más valor para mí que cualquier carrera dirigida por otros.
¿A dónde van nuestros sueños?
Con 19 años en Puerto de la Cruz (Tenerife)
De niños solemos soñar con profesiones que idealizamos. Y la vida y sobre todo los adultos se encargan de enseñarnos que “soñar” es una inutilidad, que no es práctico, que los soñadores rara vez pueden pagan una hipoteca, el coche y las vacaciones en la playa. Y así vamos creciendo y cambiamos los sueños por “promesas de éxito”. Por supuesto, un éxito prediseñado, con un camino único para lograrlo. Mi generación y las siguientes probablemente son las mejores preparadas de la historia de nuestro país. Pero no son las generaciones con más triunfadores y gente feliz y realizada, más bien al contrario. Pagamos el precio de renunciar a soñar con menos éxito y más frustración. Y ahora, en una vuelta a la casilla de salida de este gran Juego de la Oca, con muchos más años, cargas y frustraciones, buscamos la motivación que nos arrancaron y traíamos de serie.
Y entonces escuchamos a expertos en motivación decir que persigamos nuestros sueños. Ahora resulta que sí es lícito, hasta deseable, soñar y les escuchamos, algo resabiados, pensando por dentro: “ a estas alturas, ya ni sueños tengo”.
Hace falta valor para decidir recuperarlos, o para soñar otros nuevos.
Y hace falta valor para decidir perseguirlos.
Las crisis como impulso
Yo nunca quise tener un negocio propio. Me resultaba cómodo trabajar para otros, cobrar mi sueldo “seguro” y luego dedicar mi tiempo libre a mis aficiones. No es que eso sea malo. Es que es un timo. Sobre todo porque cuando eres madre, ya apenas hay tiempo libre y entonces tu vida se reduce a intentar dividirte ( o multiplicarte) entre tu trabajo, la intendencia familiar y la crianza de tus hijos. Y tus hobbies, tus aficiones y tus proyectos vitales se quedan en el cajón esperando a que vuelva a sobrarte tiempo. Por suerte desperté a tiempo. O más bien, me empujaron de la cama. Gracias a una crisis personal y familiar me vi en el abismo de tener que decidir qué hacer con mi vida, hacia dónde enfocarla y cómo mantener a mis hijos.
. En ese momento pensar en tener un trabajo satisfaciente, económicamente rentable, que me permitiera disponer de mi tiempo, que no me obligara a renunciar a mis hijos, que me hiciera crecer como profesional y que contribuyera a lo que siempre quise: mejorar el mundo, parecía un sueño.
Y decidí soñarlo
Soñé que una simple mamá con muchas habilidades diferentes fruto de una curiosidad insaciable podría convertirse en una empresaria de éxito.
Soñé que no necesitaba avales externos para trabajar en aquello en lo que era buena.
Soñé que si no existía mi profesión, podía inventarla.
Soñé que mi trabajo podría inspirar a muchas otras mujeres a tomar las riendas de su vida personal y profesional.
Soñé que a la gente le gustaría leer lo que escribía.
Soñé que algún día viajaría por el mundo para hablar de lo que me apasiona a personas que quisieran escucharme.
Soñé que lo haría con mis hijos.
Soñé con un mundo en el que sean mujeres las que hablen a otras mujeres de lo que es intrínsecamente nuestro.
Soñé con vivir de lo que me apasiona: comunicar.
Y soñé con viajar a un país donde muchísima gente me ha demostrado tanto cariño a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia.
Hoy es un placer deciros que todos esos sueños se han cumplido. . ¡Chile allá voy! #LoPrimeroEsSoñarlo
Aunque el maltratador se vista de seda…
Desgraciado maltratador se queda.
Y no habría mucho más que añadir.
Porque lo cierto es que estos individuos no llevan un cartel de neón en la frente. Son personas «normales», vistas a distancia. Incluso de cerca, pueden ser verdaderos «encantadores».
¿Entonces cómo saber cómo son en realidad?
Algunos maltratadores van acumulando relaciones tóxicas precisamente porque van embaucando a una tras otra de sus víctimas. Según estas van dándose cuenta del tipo de elemento que es en realidad, si rompen con él, a pesar del número dramático que montará intentando que creas que no puede vivir sin ti y que incluso piensa en quitarse la vida, lo cierto es que estos seres solo se quieren a sí mismos, así que no, no lo hará. No solo no se va a suicidar ni va a morirse de pena, sino que si de verdad cortas todos los lazos con él, buscará otra. Y no tardará en hallarla. Porque en realidad lo que buscan es un recipiente de sus obsesiones y sus fantasías enfermizas. Da igual cómo seas. Lo que le interesa es conquistarte, tenerte y controlarte. Son psicópatas buscando hacer realidad sus fantasías. No te engañes, no te quiere. Son incapaces de albergar amor porque no entienden ese concepto de aceptación, respeto y tolerancia necesarios para amar.
¿Por qué tienen éxito?
Un maltratador es un experto en halagar, en piropear exactamente del modo que a ti más te guste: será romántico y detallista como el que más, desprendido en regalarte cosas que de verdad tengan un significado especia para ti. Creerás con esto que te escucha hasta el mínimo detalle para saber qué te gusta, cuando en realidad lo que hace es espiarte y estudiarte como en un juego de estrategia. Recuerda que para él eres un objetivo.
Cumplirá tus deseos y sueños (hasta los más oscuros si es que has cometido la imprudencia de compartirlos con él), se esforzará mucho en que todo el mundo sepa que estás con él.
Porque para él eres un trofeo.
Le importas realmente NADA.
Pero eres su objetivo, su meta y lo que le genera placer es controlarte y tenerte… y por supuesto exhibirte.
Eso sí, no tolerará que te exhibas tú.
Este tipo de maltratadores psicológicos suelen ser extremadamente moralistas. Aunque por otro lado, tras esa apariencia de reputación intachable, se esconde un depravado. Te sorprendería cómo pueden ofenderse porque consideran inmoral que quieras tener una relación esporádica con él si ser su «prometida» , o que publiques fotos para él «vergonzosas», pero luego te mande fotos que avergonzarían a la mayoría de tus contactos. O te pidan ir al límite o más allá de lo «aceptable» en el sexo. Así son. Tras esa fachada de beatitud y moralidad solo hay un ser oscuro y podrido.
El problema de estos maltratadores es que confunden su fantasía de control y sumisión con la vida real. Y creen que la mujer que desean es suya, así con todas las letras: su posesión. Y entonces todo ese «amor», que no es sino obsesión, se transforma en odio visceral. Y entonces es cuando sacan lo que de verdad son:
Seres despreciables y malignos que destilan odio por ti, por tu entorno y/o por todo lo que hagas.
Imagen de «El Retrato de Dorian Grey» de Oscar Wilde
Te odiará porque no te tiene, y odiará todo lo que eres y representas. Y toda la energía que dedicó a «adularte» ahora la enfocará a criticarte, a denigrarte y a hundirte (bueno, a intentarlo, porque realmente no tienen poder sobre ti).
Usarán tus secretos y confidencias para hacerte daño. Aquello que un día le confiaste en intimidad se convertirá en sus manos en un arma con la que apuñalarte. No tengas miedo. Nada hay peor que estar con un ser así de repulsivo, así que, haga lo que haga, diga lo que diga, es para bien si está lejos de ti.
Cuando empieces a ver cómo es y le digas «NO» a alguno de sus intentos por controlarte empezarás a ver su verdadero rostro. Violencia en forma de chantaje emocional o chantaje directo. Adjetivos con los que pretende denigrarte: zorra, puta, inmoral, poco profesional… Y todo esto mientras sigue jurando que te ama. Totalmente esquizofrénico para cualquiera menos para él, que ve normal decirte en la misma frase: «Eres una puta, eres despreciable y te amo»
Cuando de verdad vea que no consigue retenerte su odio crecerá e irá más allá que increparte a ti por privado. Lo hará de forma pública. Alguno hasta se convertirá en experto en hablar contra ti o contra tu trabajo. Igual hasta va a la Tv o da conferencias en un intento patético de seguir vinculado a ti.
Recuerda:
Lo que se hace movido por el odio, es odioso, como él, como ellos.
Y creerá que te hace daño, cuando ese comportamiento es autodestructivo para sí mismo.
Y con el tiempo estará con otra, y la exhibirá como suya. Seguramente con un lenguaje verbal y corporal que delaten ese afán de posesión.
Y tú pensarás: -«Pobrecilla. Ojalá se dé cuenta pronto de cómo es de verdad, antes de que le haga más daño».
Y mientras, seguirá con su vida y su deseo de aparentar cualidades que en el fondo no tiene: profesionalidad, bondad, éxito…
En el fondo todos los maltratadores narcisistas son seres acomplejados.
No saben querer porque nadie los quiere,
así que necesitan encontrar reconocimiento de algún modo.
Intentarán hacer cosas «vistosas» y muy mediáticas para tener un auditorio que le aplauda. Seguramente les veas haciendo «obras de caridad», tipo banco de alimentos o similares. Da igual. Da igual lo que hagan, cómo se vistan, cuántos cargos acumulen, o cuántas conferencias den…
Porque nosotras sabemos lo que son, sabemos cómo son y sabemos lo que hacen. Y sabemos que por mucho que adornen su CV son lo que son: Maltratadores y Psicópatas en potencia
Y hablo con conocimiento de causa, porque yo he estado con uno. Y querida amiga, tú que sonríes en esa foto como sonreí yo un día, ojalá te des cuenta pronto de la verdad, ojalá alguien te avise de eso que aún no ves y salgas corriendo de ahí. Ojalá.
Este taller me reporta grandes satisfacciones y no solo a nivel profesional.
He escrito en otras ocasiones que he vivido muy de cerca la violencia, desde niña, en muchas de sus facetas y es un tema al que soy especialmente sensible, por eso es tan importante para mi que las instituciones y organismos públicos apuesten por este tipo de iniciativas.
Gracias al equipo del Ayuntamiento de la Villa de Moya por confiar en mi trabajo y contratarme para impartir 2 talleres en su I Encuentro de Mujeres Villa de Moya.
No os voy a aburrir contando lo que hicimos allí, solo os voy a poner unas fotos para que respiréis un poco del ambiente.
Fotos de la presentación del evento, de la primera conferencia a cargo de la presidenta de CERES, y ya después, fotos de mis talleres.
Anoche tuve el honor de dar una clase como experta en el programa educativo La Pedagogía Blanca.
Si ya es enriquecedor que cuenten conmigo para un programa de Coaching educativo de ese nivel, hacerlo junto a Hana Kanjaa, multiplica la satisfacción.
La sesión de anoche trataba sobre Empoderamiento, y fue un placer oír a Hana hablar sobre el miedo y cómo aprender a gestionarlo.
Si aún hay alguien que no la ha escuchado, os animo a ver su canal de youtube. Seguro que no os deja indiferente.
Anoche tuve la oportunidad de decirle en directo que esta charla que dio en el TEDxCibeles es una de esas que he oído muchas veces, emotiva,inspiradora y sobre todo animadora.
Sin duda, hacerse experta en aprender a gestionar el miedo y usarlo como catapulta es una de las claves del éxito en la vida, en la personal y en la de emprendedora.
Tras el subidón de oír casi una hora a Hana hablar ,como ella sabe, sobre un tema que domina, intenté aportar mi punto de vista sobre por qué solemos hacer tantas cosas desde el miedo limitante.
Creo que es un trabajo interesante y necesario reconocer desde dónde hacemos las cosas, y tomar conciencia, para encontrar un punto de anclaje desde el cual tomar impulso hacia donde queremos ir.
No hacerlo nos convierte en astronautas flotando en el espacio, yendo a la deriva sin control.
Empoderarse es tomar acción, decidir y asumir las consecuencias de nuestras decisiones. No delegar la autoridad que no es delegable en otros.
No siempre es fácil, no tenemos el hábito creado en la mayoría de los casos, pero es posible.
Tips para Empoderarse
Usa el miedo como motor, no como paralizador.
No uses la mentira para eludir tu responsabilidad
Trabaja tu ACTITUD
Que tu lenguaje corporal esté en sintonía con tu mensaje
EScoge tus batallas
No dejes que otros controlen tus emociones
Estableces tus límites innegociables y mantenlos
Estos y otros tips compartí anoche con los alumnos de la Pedagogía Blanca.
¿Y tú?
¿Quieres aprender más sobre el tema?
¿Te gustaría tener más herramientas para cambiar la dinámica que llevas hasta ahora
y tener más control sobre tu vida?
¿Quieres claves prácticas para implementar en tu día a día?
Me cuentan «la verdad» de la noticia y cómo durante días se ha dado información parcial que tergiversaba por completo la noticia.
Afortunadamente los medios de difusión hoy en día están al alcance de cualquiera que tenga un smartphone y una cuenta de correo y esta familia grabó un video y lo subió a Youtube explicando abiertamente y con claridad lo ocurrido
Este tema me ha dado que pensar por muchas cosas.
Porque soy madre.
Porque soy persona
Porque estoy firmemente convencida de la autonomía del ser humano
Porque en mi trabajo de desarrollo personal trabajo sobre todo en los prejuicios y en el empoderamiento contra la sumisión y la indefensión aprendida.
En este post me gustaría analizar algunos puntos interesantes a modo de reflexión personal primero y colectiva después. Porque la «masa» la formamos los individuos. Y parece que siempre son otros los responsables de cómo van las cosas, pero YO y TÚ también estamos en ese grupo. Y a veces una sola persona, con capacidad de cuestionamiento puede conseguir despertar la conciencia de todo un grupo. O al menos intentarlo.
Juzgamos sin tener toda la información
Esto se llama PREJUICIO.
¿Creías que tú no tenía prejuicios? ¿Porque no te pones una capucha blanca y escribes pancartas racistas?
Los prejuicios están tan arraigados en una sociedad que no somos conscientes la mayoría de las veces.
EN este caso la orientación religiosa de esta familia no tenía nada que ver, pero ha sido el detonante para poner a la opinión pública contra ellos.
Es curioso que en la mayoría de noticias que leo sobre «crímenes», no hablo de supuestos crímenes o delitos, sino de «crímenes», no se especifica en titulares, ni en la notica si el delincuente es católico.
Solo interesa cuando eres parte de una minoría. Porque se nos llena la boca con la palabra «democracia» y seguimos siendo una sociedad pacata que no soporta lo diferente. Sobre todo en cuestión de pensamiento.
¿Qué pasaría si a todos los individuos del grupo les da por pensar y replantearse lo mayormente aceptado? ¿Estamos dispuestos a convivir de verdad y no de boquilla con una sociedad plural? Plural en lo religioso, en lo político, en lo cultural, en lo ideológico, en lo personal…
La respuesta es que no.
Criticamos al que se sale del rebaño
¿Cuántos de quienes leéis este artículo juzgasteis a estos padres solo porque se mencionó su religión?
¿Cuántos de vosotros tras haber puesto en las redes verdaderas burradas en su contra vais ahora a retractaros?
Ese es el indicador de una sociedad que camina hacia la madurez y el empoderamiento. Me temo que nos queda mucho aún. Solo hay que leer los comentarios de la gente al artículo. Me da vergüenza de especie.
Porque mañana puedo ser yo. Ese niño puede ser mi hijo,y el tuyo. Y puede que en algún momento de tu vida vivas en tus carnes que la «mayoría» o la «autoridad de turno» no te respetan, incluso como es el caso, que ponen en peligro el bienestar y la vida de tu hijo, y tendrás que tomar una decisión.
¿Aceptarás sumiso? ¿O tomarás acción?
En este caso el que la familia pertenezca a una confesión religiosa les ha supuesto una ventaja, aunque no lo parezca. Porque pertenecer a una religión minoritaria en una sociedad como la nuestra implica que llevas años aprendiendo a tomar tus propias decisiones sin buscar la aprobación de la mayoría. Porque aunque muchas veces oímos que califican de «sectas» a ciertos grupos de pensamiento, en realidad en muchos casos precisamente esas personas lo que han hecho es replantearse el pensamiento mayoritario, cuestionarlo y decidir no seguirlo. Pueden estar equivocados o no, pero han hecho un ejercicio que la mayoría de nosotros no hacemos. Porque ¿por qué tienes tú las creencias que tienes? ¿Crees que han sido decisión tuya?
Siento decirte que la mayoría no. Venimos condicionados desde antes de nacer para seguir el patrón marcado. Lo raro es desmarcarse.
Cuando has vivido pensando diferente al resto acabas aprendiendo a defender lo que crees, y eso te da una seguridad en tus creencias que contribuyen a tener una firme convicción.
«Y a final de todo, la actitud lo es todo»
Y en este caso lo importante no era la religión porque ni siquiera estaba por medio el consabido tema de las transfusiones. En este caso lo importante era la autonomía del paciente.
Autonomía del paciente
Algo por lo que peleamos a diario a pesar de tener una ley que lo recoge.
Pero la Ley no cambia a las personas. Y la mentalidad colectiva sigue siendo que «lo que dice el médico va a misa», si me permitís el juego de conceptos.
Y lo malo es que esa mentalidad la tienen los médicos (y perdonadme que generalice que sé que hay muchísimos médicos que no, pero siguen siendo minoría) y la tenemos los pacientes, y la tiene la sociedad.
Es el debate de siempre:
Hasta qué punto nuestro cuerpo y lo que sucede con él es cosa nuestra. ¿Dónde está el límite? ¿Por qué cuesta tanto educar y educarnos para la responsabilidad personal?
Es un debate que oigo casi a diario por el trabajo que desempeño como Asesora y Formadora de Asesoras de Maternidad. En la ginecología y obstetricia estamos contiguamente casi gritando que la mujer ES libre de poder decidir sobre su cuerpo. Libre de decidir cómo llevar su embarazo, cómo y con quién parir, etc.
OS copio, con su permiso, una interesante reflexión al hilo de Mónica Felipe Larralde, autora de Cuerpo de Mujer: reconectar con el útero.
Cuando se apela a la legalidad como el límite de una decisión personal de una mujer sobre su cuerpo, estamos dando por sentado que hay otros poderes superiores al de la propia mujer que tienen potestad para tomar decisiones por ella misma. Eso me parece muy grave, porque enmascara un sentido de la libertad personal bastante reaccionario. Y añado: jamás dejaré que otra persona que no sea yo misma decida por mi lo que deseo hacer o dejar de hacer con mi cuerpo. Yo asumo todas las consecuencias de mi decisiones y si me equivoco, será mía la responsabilidad (como lo es siempre, esté acompañada por quien esté con la titulación que sea). No quiero entrar en más polémicas pero es que creo necesario recordar que las mujeres podemos tomar decisiones con absoluta libertad.[/box]
Y seguimos topando con el mismo muro.
Porque es al final el mismo muro: la violencia obstétrica, el paternalismo de los profesionales con los padres en todo lo que tiene que ver con los hijos, los prejuicios hacia un colectivo que decide con responsabilidad cosas diferentes a lo que la mayoría establece como lo correcto.
La información y la responsabilidad personal.
Esos padres están empoderados… tú y yo y cualquiera que les ha juzgado sin saber no.
Tenían información, y tomaron una decisión aceptando la responsabilidad que conllevaba.
La pregunta es… ¿qué secta es entonces la verdaderamente peligrosa?
¿La de las «locas que deciden parir en casa» o la de las inteligentes que confían en su médico y su gran hospital y acaban con secuelas de por vida?
¿La de unos padres acostumbrados a cuestionarse los tratamientos y buscar el mejor o la de los que aceptamos una única opinión porque aún nos creemos que todos los señores con bata blanca saben siempre lo que es mejor, aunque se demuestre que no?
¿La de «es@s que van de empoderadas» y todo lo discuten o la de es@s que van por la vida obedeciendo a todo el que crea tener autoridad sobre nosotros?
¿La de «es@s que no tienen formación reglada que las avale» o la de quienes teniéndola demuestran quedarse atrás en las necesidades de hoy de nuestra sociedad y en el respeto a la autonomía de cada individuo?
Yo tengo claro en qué grupos quiero estar en cada caso, te animo a que tú te lo plantees.
Y ojalá la próxima vez que todos leamos una noticia de linchamiento colectivo tengamos la capacidad de obviar nuestros propios prejuicios y ser algo más justos. Recuerda que mañana puedes ser tú.
Video grabado por la famila King
PD:En mi taller «Empodérate» trabajo sobre este tema y doy Tips y consejos para emprender un camino de responsabilidad personal a la hora de tomar decisiones. Si estás interesado en hacerlo de forma personal o en ofrecerlo a un grupo ponte en contacto conmigo.
Ginesaurio:dícese del profesional de la ginecología y obstetricia que en lugar de trabajar con TODA la evidencia científica como apoyo, sigue anclado en prácticas obsoletas, sin base científica, basada en protocolos absurdos incuestionables. Suele centrarse en el Yo a la hora de trabajar o explicar sus argumentos, más que en el principio ético y deontológico de respeto total al paciente, buscando atenderle de forma integral.
Es cierto que tu relación con el ginesaurio no va a ser tan larga como con un novio o un marido. Pero puede que sea más larga que con algún «rollo» eventual o pasajero, y te garantizo que los efectos de su paso «breve» por tu vida pueden dejar más secuelas de las que desearías.
Algunas mujeres han derramado más lágrimas por el trato recibido por un ginesaurio que por un abandono o un desengaño, y para variar, me incluyo también en este grupo.
«Yo también sufrí por un ginesaurio».
Características para distinguir a un ginesaurio de un ginecólogo/obstetra profesional
Una relación tóxica no siempre es aparentemente violenta.
A veces creemos que solo podemos calificar de tóxica una relación si hay golpes, insultos y/o vejaciones.
Pero no es así.
Igual que hay productos tóxicos que no te matan pero pueden hacerte pasar un mal rato o dejarte con secuelas de por vida, hay relaciones tóxicas que parecen menos graves porque no vemos la violencia directa.
Hoy voy a hablaros de uno de esos perfiles fascinantes a primera vista, a ver si os suena: (más…)
Hemos crecido rodeadas de mensajes que nos han hecho creer que el amor es muchas cosas cuando la realidad es muy diferente.
HOy escribí un post para mi blog personal a raíz de una canción ( que es uno de mis hobbys, coleccionar canciones según mis vivencias y estado de ánimo).
Pero como suele suceder la inspiración llega como quiere y me salió un post sobre as relaciones tóxicas.
En concreto sobre el deseo de cambiar al otro y lo que ese deseo esconde en realidad.
Como la red social que más trabajo es Facebook el artículo generó cierto debate y me he animado a escribir mis reflexiones al respecto. Podría parecer que no está muy relacionado con mi trabajo pero no es así.
PArte de mi trabajo de desarrollo personal con mujeres es trabajar el empoderamiento personal, y este pasa por reconocer actitudes de sumisión, voluntaria o forzada por otros.
Muchas mujeres (hombres también,aunque la verdad es que en muchísima menor medida) han sufrido a lo largo de su vida alguna relación tóxica, esto es , una relación en la que hay algún tipo de maltrato, abuso o falta de respeto. Estos hombres suelen ser celosos y posesivos en grado a veces patológico aunque ellos se crean en el rol de ser salvadores de las mujeres a las que dicen amar.
Partimos de la premisa de que cuando alguien quiere «salvar» a otro de si mismo está adquiriendo un papel de superioridad que ya nos da que pensar. Sobre todo porque la salvación no se suele referir a aspectos de vida o muerte, somos si esa persona abusara de drogas o condujera a 200km/hora por la autopista, sino a salvación en el plano moral, al más puro estilo mesiánico.
Cómo reconocer a un candidato a mesías tóxico.(más…)
Negociar es un arte. En eso estamos todos de acuerdo.
LA pregunta es : ¿Lo dominas?
En el arte de la negociación se busca el win to win, es decir que ambas partes ganen en el acuerdo o decisión tomada. Pero la realidad es que a veces sentimos que cada vez que negociamos rebajamos más de lo que queríamos. Nos convertimos en más «negociables» que «negociadores» con lo que eso implica.
Hoy voy a compartir contigo un par de Tips de mi taller Empodérate.
Establece tus límites
¿Tienes claro cuáles son tus límites infranqueables?
Todo negociador tiene que tener claro qué límite no puede cruzar.
Con el ejemplo de una puja en una subasta lo verás claro: Si voy a pujar por algo que me interesa tengo que saber cuál es la cantidad máximo que pudo permitirme pagar.
Algunas personas encuentran tanta emoción en la puja en sí que sobrepasan su límite con tal de ganar.
LA euforia de ganar no compensa el verse con una deuda que no se puede afrontar o el darse cuenta que se ha pagado por un producto mucho más de lo que vale.
No nos engañemos: la meta no es ganar a toda costa, sino ganar en condiciones favorables.
John Ritchie -The captain’s auction
Del mismo modo que en el ejemplo de la subasta, en la vida he de saber antes de negociar en qué aspectos soy flexible y estoy dispuesto a ceder y en cuáles no.
Si siempre rebajo mis normas para agradar a otros o por miedo no solo estaré perdiendo mi parcela de poder personal, ese que es intransferible, también perderé el respeto de quien negocia conmigo.
Nadie paga el precio de salida de un producto que se anuncia con «precio negociable». Por eso debemos evitar ganarnos la fama de ser «negociables» con nuestros principios y valores o todo el mundo nos exigirá más de lo justo.
Dado que en toda negociación hay que poner un límite, lo inteligente es que tengas tú bien definido el tuyo.
Si te gusta el cine como a mí, te recomiendo ver esta película y observar en acción algunas de las principales tácticas de negociación. Verás como te suena mi segundo tip 😉
No hagas una pregunta a la que te puedan responder con un «NO»
Nada hay que corte más una negociación que una negativa directa, así que aprende a evitar hacer preguntas a las que te puedan responder con un NO.
Solemos abusar de las preguntas tipo :
«¿Puedo…..?
Con esa frase demuestras poca capacidad negociadora porque dejas en manos del otro el poder de negarte lo que quieres y un buen negociador sabe plantear las preguntas de otra forma.
Si quieres aprender más sobre este y otros tips estáte atent@ s mi próximo taller Empodérate.
Dicen que el círculo es la figura geométrica más perfecta… yo que no sé demasiado de geometría, no sé si es cierto.
Lo que sé, es que es la figura ideal a formar cuando se reúne un grupo de personas a hablar, a mirarse, a compartir…Se crea algo especial, todos formando parte de algo, nadie por encima, ni al frente de nadie.
Y creo que en círculo la energía se mueve entre todos, que al ser una figura cerrada, no se dispersa… sino que va pasando y recogiendo y repartiendo… como algo mágico que crece.
Quizás por eso cuenta la leyenda que el Rey Arturo mandó construir una mesa redonda…
Esa es la forma que solemos elegir los grupos de mujeres*, al estilo de las reuniones alrededor del fuego de casi todas las culturas. En ese caso todas recibiendo luz y calor del centro, de la hoguera. (más…)
¿Te has parado a pensar en el poder de las palabras?
¿Son una mera herramienta de transmisión de información?
¿O verdaderamente tienen poder propio?
Estas palabras las conozco desde hace mucho, desde mi infancia:
“Existe el que habla irreflexivamente como con las estocadas de una espada, pero la lengua de los sabios es una curación.” (Salomón-Proverbios 12:18.)
Y uno siempre pensaba que era algo figurativo, que el mensaje tras las palabras hirientes era lo que hacía daño, y que por el contrario, cuando alguien sabio nos hablaba podía reconfortarnos «el alma» y curarnos en cierto sentido figurado.
Pero resulta que Salomón sin duda era sabio porque ahora la ciencia nos dice que las palabras en sí mismas tienen poder, para dañar o para sanar. Que influyen en nuestras emociones más profundas, en los patrones de nuestro cerebro, a nivel neurobiológico, que influirán en nuestras respuestas futuras a situaciones determinadas.
En el coaching y en la PNL nos enseñan a cuidar nuestro lenguaje pues puede ser limitante o todo lo contrario.
Oír ( de nosotros mismos o de otros) la expresión: «no puedes» puede ser una profecía. Pero del mismo modo, podemos invertir el proceso y verbalizar lo que queremos conseguir: » puedo…».
Trabajar ese aspecto con uno misma es cuestión de decisión, de empezar y cambiar actitudes.
Críticas
Pero ¿ y cuando estamos rodeados de personas negativas? ¿qué pasa cuando es nuestro entorno más cercano el que se empeña en ponernos trabas y minarnos la moral?
Resolvamos no escuchar.
Dejarles que sus palabras lleguen a nuestros oídos es darles ventaja.
Educa a tu entorno y diles con amabilidad pero con firmeza que no te gusta que te hablen así y que no vas a permitir comentarios negativos .
Cambia el rumbo de la conversación preguntando por cualquier otra cosa no relacionada, a ser posible agradable para ambas partes.
Recuerda que las únicas armas que poseen realmente contra ti son palabras, si no las pronuncian no existen.
Y no olvides empezar a practicar el hablar en positivo.
*En el taller Empodérate comparto contigo herramientas para estos y otros casos .
Algunas personas confunden empoderamiento con rabia o mal humor.
Una mujer empoderada tiene más sentido del humor que ira.
Es más constructiva que demoledora.
Saca de ella misma y de los demás lo mejor, no lo peor.
No se construye nada estable desde el odio.
Empoderarse es ante todo conocerse, aceptarse,saber qué cambiar y sobre todo, gustarse y saber en qué dirección caminar, hacia adelante, porque estar continuamente mirando a los lados es una pérdida de energía tremenda. Energía que una mujer empoderada prefiere enfocar en cosas más positivas y enriquecedoras
Imagen de «El Diablo viste de Prada»
El empoderamiento que asume roles avasalladores o que tutorizan a los demás no es empoderamiento.
1. tr. Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido. U. t. c. prnl.
Suelo empezar mi taller Empodérate preguntando a los participantes si se consideran desfavorecidos.
Es muy interesante observar las respuestas.
No voy a desgranar mi trabajo en el taller, pero os diré que en general tenemos poca conciencia de la realidad que vivimos y de la cantidad de veces que cedemos nuestra autoridad propia a terceros.
Autoridad
Toda nuestra existencia vivimos sometidos a autoridades externas que nos juzgan, opina, deciden, nos etiquetan… Nos enseñan la obediencia como único medio válido de crecer, y el cuestionamiento como algo intrínsiamente negativo.
Ya he escrito mucho en el blog Mimos y Teta sobre el tema de la autoridad que delegamos, sobre todo referido a nuestros hijos. Y no es extraño. ¿Cómo vamos a decidir con autoridad sobre otros si no decidimos con autoridad sobre nosotros mismos?
Ayer conocí por una noticia aLuz Relloy su historia:
Pincha en la imagen para leer la noticia completa
Esta joven investigadora ha recibido el premio al mejor investigador joven de Europa. Lo interesante de su historia es que ha llegado ahí tras un largo historial de suspensos. Ella misma cuenta:
He estado muchos años de mi vida suspendiendo muchísimo,
sentada en una mesa especial para niños fracasados.
Pensé en todas esas veces que juzgamos a otros con unos baremos determinados, que no son otra cosa que clichés o etiquetas que nos dan cierta seguridad porque delegan en terceros la capacidad de análisis.
Entiendo que en ciertas profesiones haya un criterio que garantice que quien practica cierta profesión o actividad cumpla unos requisitos mínimos de conocimiento, experiencia, capacidad, seguridad, legalidad, etc… pero en muchos otros campos, entre los que me muevo, cuando no hay una formación reglada, es curioso ver cómo seguimos queriendo un papel, un «título» decimos que diga que otro avale el trabajo de esa persona.
Parece cuanto menos curioso que en vez de preguntar y analizar el CV propio de una persona, nos fiemos más de una etiqueta o un trozo de papel, que en la mayoría de los casos lo único que garantiza es la asistencia y/o pago de unos contenidos que alguien pensó que son los necesarios para desempeñar esa función. A veces hasta desconocemos a la persona o entidad que ofrece ese título, y lo que ha exigido para otorgarlo, lo cual es el colmo de la paradoja.
Y no digo que no sea necesaria la formación para cualquier desempeño… digo que creo que algunas personas necesitan esa formación ordenada y escogida desde fuera, por terceros, y otros prefieren ir a su propio ritmo, según sus intereses, capacidades y aptitudes. Básicamente es el fundamento de la mayoría de los que optamos por el Homeschooling.
La cuestión que me hace reflexionar es la necesidad de etiquetado, cuando precisamente lo increíble del ser humano es la capacidad de inventar formas nuevas de enfrentarse a realidades cambiantes.
Profesiones que un día garantizaron éxito hoy son obsoletas. ¿Alguien fabrica hoy vídeos VHS? ¿y Beta?… Y muchas profesiones de hoy en día hace sólo una década ni existían.
En mi vida personal los últimos años he vivido lo que se siente al ser juzgada por no tener un «papelito» … en su momento intentaba explicar cómo lo veía yo, recuerdo discusiones largas, con amigas intentando hacerles entender lo que yo veía tan claro…
«¿Cómo va alguien en un fin de semana a avalar más lo que soy que mi trabajo de años?
¿Y alguien que llegue desde 0 a ese curso, tras dos días va a saber lo mismo que yo tras años diarios de práctica propia y enseñanza a otros?
Porque si nos fiamos de papeles nos van a dar el mismo…»
Yo me negué a entrar en ese juego, por convicción propia, porque confiaba en que algún día tuviéramos el sentido común y juicio necesario para darnos cuenta de qué es lo que hace que alguien esté preparado para desempeñar un rol cualquiera… Y sigo confiando en que somos nosotros mismos los que tenemos que ser sinceros y autoevaluarnos…
Uno sabe cuando es bueno en algo y cuando no. Y si no lo sabe no va a aprender delegando ese autoanálisis en terceros.
Honestidad
La honestidad es un rasgo para mi inseparable de la profesionalidad.
Hoy que yo misma trabajo ofreciendo formación intento transmitir esa idea: yo puedo ofrecer información, formación, recursos, soporte, medios, herramientas, evaluación… pero eso solo garantiza que te adelanto una parte del trabajo. Te resumo lo que yo he tardado muchos años en aprender.
Pero eso es todo lo que Yo hago. El resto: captar, escuchar, asimilar, interiorizar, desarrollar, mejorar… eso es algo individual. NADIE puede hacerlo por ti.
No dejes que nadie te diga que no puedes si tú crees que puedes.
Pero tampoco te creas a quien te diga que eres lo que tú misma sabes que no eres.
A Luz la calificaron de tonta y no lo era. Pero en ese momento tampoco era el genio en que se convirtió después, cuando supo exactamente desde dónde partía y encontró la forma en la que ella podía aprender y desarrollar su máximo potencial.
El empoderamiento nunca es desde fuera, no lo olvides.