¿Cuánto te cuesta lo gratis?

¿Cuánto te cuesta lo gratis?

De mi padre recuerdo una frase que tardé años en comprender:
-“Nadie da duros a 4 pesetas”

O lo que es lo mismo: “nadie regala nada”, o como me gusta decir a mi:
“nada es gratis”.

Por mucho que la publicidad y el marketing usen el  término  “gratis” para atraernos  a su marca, sus productos y/o sus servicios, lo cierto es que no hay nada gratis:  Si no lo pagas con dinero, lo pagas con otra cosa.
Si
eres tú el que ofrece el trabajo o producto sin recibir en contrapartida un dinero que compense la transacción es porque recibes otro tipo de pago que te interesa: promoción, reconocimiento, publicidad, buena imagen, etc.

Y si eres consumidor, ¿sabes cuánto te cuesta lo gratis?

  • ¿Quien no ha ido a ikea y se ha llevado el lápiz?
  • ¿Quién no ha repetido en las degustaciones de productos de los hipermercados?
  • ¿Quién no ha comprado una revista porque  el regalo que traía era un chollo?

¿Realmente crees que las empresas no incluyen en sus presupuestos y, por consiguiente, en sus precios finales  de venta al público  el gasto que les ocasionan todos esos regalos?

El reclamo de ofrecer algo sin coste no es nuevo y tarde o temprano todas las marcas lo utilizan de un modo u otro. Pero lo utilizan no porque tengan espíritu de ONGs y quieran regalar dinero, sino porque saben que es una inversión rentable.

Las marcas normalmente piden algo a cambio de su regalo:

  • Regístrate en nuestra web
  • Obtén nuestra tarjeta de cliente
  • Rellena este formulario
  • Compra cierta cantidad de artículos o gasta una cantidad X de dinero para llevarte el regalo
  • Hazte nuestro cliente
  • Domicilia tu nómina
  • Invita a amigos a que se unan a nosotros
  • Etc.

 

Algo tan valioso como tu dinero

Todos estos procedimientos está diseñados bien para que hagas un gasto en su marca en lugar de en otra del sector, con lo cual el pago que tú les das a cambio del regalo es gastarte tu dinero con su marca en lugar de con la comeptencia, bien  dando algo que hoy en día es mucho más valioso que el mismo dinero: información.

Cada vez que usas una tarjeta de cliente de una marca, que te registras en una web, que accedes a una promoción en un red social, etc… estás facilitándole a la empresa no sólo tus datos como cliente o futuro cliente, sino ayudándoles en su estudio de mercado sobre intereses, gustos, hábitos, consumo, etc. O sea que, en realidad, todos pagamos caro lo que nos ofrecen como gratis.

No quiero decir con esto que esta práctica sea siempre deshonesta, más bien lo que intento es que seamos más conscientes como consumidores y no nos dejemos engañar por un cebo, por muy atractivo que sea, que en realidad lo que tiene detrás es un anzuelo.

Aprendamos a escoger qué productos y servicios queremos consumir y en qué empresas, con un cirterio más consciente que el mero hecho de que junto a  la hamburguesa le regalen a los niños un muñequito de plástico en serie que, a su vez, es publicidad  para otra marca.
Y sobre todo aprendamos a ser respetuosos con los trabajadores, marcas y empresas que piden un precio justo por su trabajo.

Quizás su regalo sea precisamente ese: no pedirte más que lo justo en una transacción comercial.

PD: Artículo original de Nohemí Hervada escrito para La voz del muro

Juana Rivas, su ex, tu hermano, mi padre…

Juana Rivas, su ex, tu hermano, mi padre…

La maldad no tiene género, como no  lo tiene la envidia, la mezquindad o la idiotez.
Hay personas de todo tipo en todos los géneros, eso sobra aclararlo,  pero una cosa es lo que hacen las personas a título individual y otra lo que está sistematizado, normalizado e institucionalizado. Eso es lo que pasa con el machismo y la violencia de género.

¿Odio a los hombres?

Cuando critico el machismo no estoy criticando a cada hombre del planeta  a nivel individual y a cada mujer que apoya el status quo por acción o por omisión.  Por supuesto que hay hombres trabajando por el feminismo y mujeres intentando  vivir y educar en igualdad y respeto. Critico al sistema.   

Un sistema que ES machista, como machista son todos los estamentos que lo conforman.  Una cultura machista que produce personas machistas, sean conscientes de serlo o no.  No hay más que exponer una actitud machista para comprobar las reacciones que se generan. Es asombroso  lo violento que resulta para algunas personas  llamar la atención a hechos machistas, aunque estén contrastados y probados.

El machismo es nuestra lengua materna

Si  mi madre y mi padre son españoles, si me crío en España, si convivo con españoles  y voy a un colegio que imparte clases en español, con compañeros españoles… ¿cuál será mi lengua materna?

¿Alguien duda que sea el español?

Pues hemos sido criados en una cultura machista, por padres machistas, con madres que contribuían a criar hijos machistas e hijas  perpetuadoras de su rol dentro del machismo, ¿somos tan  simples como para creer que somos otra cosa que machistas / apoyadoras del machismo?

Si piensas otra cosa igual eres de los que cree que vas a ser bilingüe por ir una hora a la semana a una academia de inglés.

El caso de Juana Rivas

En estas semanas el caso de Juana Rivas no ha hecho sino exponer la realidad que nos rodea.  Ha constatado que la violencia de género se trata con un desconocimiento que raya lo inmoral, primero  por parte de la justicia y las instituciones públicas, después  por los medios de comunicación y finalmente por los ciudadanos. Por todos, por personas como tú y como yo.

Juana ha sido juzgada por activa y por pasiva cuando el maltratador con condena en firme es su ex pareja. A él, con condena por maltrato, se le presupone que es un buen padre, a ella, se le presupone que es mala, arpía, buscona, interesada, secuestradora y mala madre.

Luego hacemos campañas para denunciar el maltrato, pero lo cierto es que llegar a tener el valor de denunciar y la suerte de conseguir  probarlo para obtener una sentencia condenatoria sigue sin garantizarnos la confianza de la sociedad hacia la denunciante. Como dice Miguel Lorente, el mito de la mala mujer, de la mujer perversa, de la pérfida hija  de Eva subyace en la mente y el imaginario colectivo.

Yo no conozco a Juana Rivas, no sé qué tipo de persona es, no sé cuál es su nivel de honradez ni de ética personal. No sé si de conocerla en persona me inspiraría mayor o  menor confianza. Tampoco conozco a su ex pareja, así que para mí ambos son personas con una catadura moral que desconozco.  Se podría deducir que ante la falta de conocimiento  íntimo y verdadero de esta historia, la presunción de inocencia debe aplicar a ambos, pero hay diferencias que inclinan la balanza. Sé que él  ha sido condenado por un delito de lesiones en el ámbito doméstico, lo cual no es un detalle nimio. Imagino que en una sociedad machista, como es  la nuestra,  ningún juez condena a un señor a prisión sólo por  la palabra de su pareja, como afirman muchos, que habrá recopilado información, pruebas y testimonios suficientes para  dictaminar esa sentencia.  Solo con eso  el  sentido de la justicia debería  inclinar  la balanza hacia un lado, en este caso el de Juana.

De todos modos no quiero personalizar este tema en Juana y su ex, porque los casos particulares son eso, particulares. Para mí clama al cielo que en un mundo en el que casi cada semana una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja, en el que cada año hay menores asesinados por sus padres para maltratar de forma cruel, vengativa y cobarde a su pareja quitándole de por vida a sus hijos, en el que cada día hay mujeres violadas, violentadas, asesinadas, acosadas… un mundo en el que la violencia tiene una mayoría abrumadoramente aplastante de género masculino, en este mundo, repito, clama al cielo que aún salgamos a defender a hombres condenados y a criticar y juzgar a sus víctimas.

Se nos olvida lo difícil que sigue siendo obtener condenas en esos casos y aun con ellas en la mano, concedemos el beneficio de la duda al culpable y no a la víctima.
Seguimos viendo enarbolar la bandera de las consabidas denuncias falsas, cuando no llegan ni al 1% (0.018%) y cuando además se condena más a hombres por denuncias falsas que a mujeres.

Yo conozco un caso…

Cuando escucho a alguien contar que conoce de primera mano un caso en el que “ella”  ha denunciado falsamente al hombre, que no le deja ver a sus hijos, que le ha dejado en la calle y toda esa retahíla que conocemos… hago un ejercicio de empatía y entiendo la rabia y la frustración de vivir una injusticia en primera persona.

No digo que no sea penoso vivir esa situación, pero la realidad es que tú que cuentas ese caso real de abuso de una mujer hacia un hombre, lo que no ves dentro de tu vivencia particular es que hay 999 casos en los que es al revés. Y pretender defender a tu hermano, tu hijo, tu cuñado, tu hermano, tu padre o tu amigo, acusando de mentirosas  a las 999 mujeres que están siendo tan violentadas como él, al que pretendes defender, no solo no es lógico, ES INMORAL.

 

La mal entendida lealtad

Todos los maltratadores tienen familia, lo sé muy bien. He vivido oyendo a mujeres de mi familia defender a “sus hombres” culpando a las mujeres de todo lo que pasaba. Cuando tenía 13 años dejé de alucinar con esa realidad familiar que me rodeaba y empecé a no callar. Pero mi opinión, que no era mi opinión, sino la realidad de mi vida, no interesaba  a quienes preferían creer en “el bueno y la mala”. Daba igual que con 13 años tuviera discernimiento para ver la realidad y no el holograma deseado por todos ellos. Acabé siendo “la mala y la violenta” yo también. Y hasta hoy.

Con 13 años ya sabía que la lucha no es entre hombres y mujeres, sino entre personas justas y personas con un falso sentido de la lealtad y la justicia. La lucha es contra todo un sistema con un montón de herramientas a su favor.  La lucha es contra nuestro propio ombligo cuando nos damos cuenta de que de un modo u otro, en mayor o en menor grado nosotras también contribuímos al machismo.
Ese machismo que nos hace tener familias, que creemos matriarcales  por estar compuesta de muchas mujeres, y no son sino mujeres unidas para defender a los hombres del clan. Que nos hace criticar a toda hembra que se acerca a nuestros chicos y  a juzgar que no están a la altura. Que nos hace mirar para otro lado cuando estalla la violencia. Que nos hace anteponer el “honor familiar” al bienestar de los menores que sufren la violencia hacia su madre, que es violencia contra ellos.

Vengo de una familia de más mujeres que hombres y sé bien de lo que hablo. Trabajo con mujeres, me escriben muchas mujeres. Conozco muchos casos particulares reales para contrarrestar los casos puntuales que me cuentan. Así que o empezamos a ser honrados y a reconocer el verdadero  problema o no acabaremos con esta lacra.

El “buen padre”

La historia de Juana aún no ha acabado. De momento sabemos que ese “buen padre privado de sus derechos” se ha llevado a sus hijos, que los ha separado de su madre. Recordemos que el menor tiene 3 años. Que no les deja hablar con ella ni por teléfono. Que no se ha presentado a la citación de un juez. Que ha amenazado en plan mafioso con demandas millonarias por haber declarado que es un condenado por maltrato ( como si no fuera cierto). Que tiene un sentido del honor un tanto peculiar, ya que le molesta que le llamen maltratador, pero no le molesta actuar como tal.

Y a pesar de todo sigue teniendo un coro de hooligans del machismo apoyándole, aplaudiéndole, vitoreando sus actuaciones. El chantaje de quien encuentra en el dinero, la posibilidad de control al que no quiere renunciar. De quien cree que ser buen padre es tener a sus hijos conviviendo en la misma casa donde grita, tira del pelo y maltrata a su madre, pero no necesita pagar pensión alimenticia sólo porque la madre “tiene novio”.
Padres que mezclan los conceptos de “derechos”, “responsabilidad” y “deseos”.

En  la historia de Juana quizás tú  no tienes claro quién es el culpable ( a pesar de todo), pero  lo cierto es que las víctimas sin lugar a dudas son los hijos y, de momento, están pagando ellos la penitencia de tener un padre así.

El machismo que nos rodea

Tenemos que cambiar este sistema en el que las víctimas de violencia de género, las mujeres y los menores, están indefensos porque la burocracia es tan absurda que no tramita una denuncia de hace meses,  o no traduce un documento ( que no hablamos de arameo antiguo, sino de italiano), que no tiene perspectiva de género en sus actuaciones y ante la imputación a Juana por secuestro no tiene en cuenta que huía de una situación de violencia de género. Estas cosas pasan y nos pasan.

A mí este tema me ha servido para darme cuenta de lo enquistada de nuestra cultura machista que va más allá de que los hombres “no ayuden en casa” o de que las mujeres “cobremos menos”. Es la cultura que nos hace ver  el cuadro general con el prisma de lo particular, que en vez de mirar la norma se centra en la anécdota, que prefiere pensar que esas cosas solo le pasan a las que se lo merecen. Es la cultura de los hombres acostumbrados a un mundo que les privilegia  y que en vez de aceptar que ya tiene que acabar y que hay que aprender a vivir en igualdad y respeto, reaccionan con más violencia. Una especie de “Lo que el viento se llevó” donde toda una sociedad viviendo de forma cómoda a costa del trabajo esclavo, no acepta renunciar a sus privilegios  y reacciona con una guerra.

La esclavitud estuvo tan enraizada en la cultura que aún hoy, en nuestro mal llamado primer mundo, donde hay leyes que garantizan la igualdad y la no discriminación por cuestiones raciales, perdura el racismo. Han cambiado las leyes, pero mucha gente sigue aferrándose a sus creencias totalmente erróneas  e injustas, disfrazándolas con términos como  supremacía racial y otros eufemismos. Es racismo y es asqueroso. Y existe y es real y se cobra vidas cada día.

Del mismo modo, el machismo reacciona con virulencia cuando se le muestra la evidencia de sus prácticas y ataca  con más fuerza si cabe. Con todas sus armas, la violencia directa, la indirecta, la institucional, la familiar, la social, la cultural…
Ataca cuando acusa a las víctimas, cuando las responsabiliza de lo que les pasa, cuano las ningunea, cuando no las cree, cuando las silencia, cuando las ridiculiza, cuando las juzga a ellas. Y ataca cuando, aun con razón, usa un caso de injusticia hacia un hombre por parte de una mujer, para dar combustible al machismo igualándolo con la violencia de género.

Claro que hay negros que han asesinado blancos. Pero eso no obvia el racismo. Claro que habrá mujeres que denuncian falsamente  (como hombres, que por cierto son más) pero del mismo modo, eso no obvia el machismo imperante ni la violencia de género que se cobra en nuestro país, no lo olvides,muchas más víctimas que el terrorismo ese que tanto tememos.

Golpea, llora y sigue golpeando

Golpea, llora y sigue golpeando

“La mente a veces olvida, el cuerpo no”

Ayer tuve un día raro, de esos que te notas sin energía. Por la mañana, encima de la bici  en clase de spinning me sentía con poca fuerza y sólo quería llorar. Lo achaqué  al cansancio. Me fui a la cama pronto pero no podía dormir. Sólo quería llorar.
Hoy me levanté con esa sensación de pesar 150 kilos, como si el mundo te pesara en los hombros … y entonces me dí cuenta.
Hoy es día 22 del 2.
Hoy hace 11 años que nacía mi hijo.
Hoy hace 6 años que moría mi madre.

Hoy me pesaba el cuerpo para recordarme que a veces, lo que pesa es el alma.  Y hoy sí me permití llorar. Llorar de pena, de rabia, de cansancio, de tristeza.

Hacer deporte para mi está siendo un aprendizaje sobre la vida, sobre mí misma, sobre mi cuerpo, sobre mis capacidades, sobre mis miedos, sobre mis motivaciones, sobre mis límites.
Estoy aprendiendo a mirar de frente a mis “no puedo” sin excusas.
Estoy aprendiendo que el cuerpo conecta a veces mediante el dolor con emociones guardadas, igual que pasa con el placer.
Si alguna vez has llorado tras un orgasmo, entenderás lo que quiero decirte.
Cuando sientes algo tan fuerte que parece que los espasmos no afectan sólo tus músculos sino a todo tu ser. Cuando tus emociones te recorren por todas las fibras de tu ser buscando salir en forma de gritos o de llantos.
Yo hoy, mientras sufría aguantando “un poco más” haciendo ejercicio, sentí  mi dolor saliendo por mis puños.
Y mientras seguía el ritmo de esta canción golpeando con mis puños, lloraba y seguía golpeando.

Eso es para mi los duelos, golpear, llorar y seguir golpeando. Hasta que no puedas más, hasta que no queden lágrimas o no queden fuerzas…

Luego, a la ducha, agotada, a llorar con algo menos  de rabia y con mucha más tristeza, diluyendo mis lágrimas con el agua caliente que me alivia y me calma, como lo habría hecho tu abrazo.

Me siento a trabajar y escribo esto… porque aún queda llanto por salir, rabia que gestionar y tristeza que recolocar. Porque ahora, tras unos cuantos años me siento más huérfana que antes. Porque ahora, tras tanto, ya sólo queda el amor que a veces no nos supimos demostrar.
Busco la letra de esa canción, que parecía haber sido compuesta para mí hoy. Para llorarte y enfadarme con la vida otra vez. Y descubro lo que ya sé… que a estas alturas de mi vida, la música es mi única religión. Y que lo que nos parece aleatorio y paradójico, no es sino parte del entramado del que somos parte: la vida y la muerte.


Sigma ft. Labrinth – Higher

“And what is love
If you’re still searching for something?
And what is love
If it’s building up to nothing?
We’ll never see how far we’ve come
But we keep looking at the sun
So what is love
If we’re still searching for something?

Get higher, higher, higher
We keep looking up
Higher, higher, higher
But we’re still not high enough
Higher, higher, higher
We keep looking up
Higher, higher, higher
But we’re still not high enough

Take my heart back from your hands
And my pride back from your sheets
I’ll believe while I still can
Taking back the best of me
If this ain’t enough, no, no, no
Then I guess I’ve had enough, had enough, had enough, had enough

PD: Querido hijo… siento no ser de esas madres que preparan fiestas de cumpleaños a sus  hijos. Ojalá te compense ser hijo de esta madre, a  veces, tan rara.

Fuente de la Imagen 

Las hermanas que eliges

Las hermanas que eliges

He escuchado tu nota de voz y aún llorando he decidido escribirte este post.
Imagino que un poco por exhibicionismo y un mucho porque mereces que todo el mundo sepa cómo eres y que te quiero.

Siempre he sido el tipo de persona “idealista”, con altos valores sobre conceptos como la amistad. Quizás porque el otro gran concepto afectivo que nos sostiene, que es la familia, en mi caso no lo fue tanto.
Para mí tener amigos, amigas, ha sido muchas veces una tabla de salvación. De la tristeza, de la desesperanza, de la frustración, de la depresión…
Por eso una de las cosas que más me afectan es la traición de esas personas a las que les confías tu intimidad, tus secretos, tus flaquezas, tus miserias incluso y que un día ves cómo las usan contra ti.

La gente confunde a veces ser una persona muy sociable con tener cientos de amigos, o creen que el hecho de que hables abiertamente de tus emociones, sentimientos y vivencias te hace no ser una persona confiable para guardar los secretos de los demás… o los tuyos propios. Como si toda tu vida fuera siempre un escaparate, algo frívolo y poco profundo. Cuando lo cierto es que precisamente por eso, precisamente por ser tan visible, necesitamos tanto tener refugios, lugares protegidos de las siempre presentes opiniones y juicios de quienes creen conocerte.
La gente cree que la actitud  que has decidido adoptar ante la vida es tu actitud cada minuto del día o que es innata y no te cuesta, a menudo, un esfuerzo enorme. Como si decidir ser valiente no fuera difícil, como si la seguridad que llevas años trabajándote no fuera en realidad un fuerte  vulnerable recibiendo ataques constantes, como si no tuvieras que estar continuamente revisando  y reforzando tus puntos débiles. Yo tengo claro cuáles son los míos. Y sé muy bien qué cosas me refuerzan y cuáles me debilitan.

Tú eres una de esas inyecciones para mi.

Mis amigas han sido siempre mi anclaje para no perderme, mi toma de tierra para no olvidarme de quién soy ni de dónde vengo, mi sofá con manta en un día triste y lluvioso, mi diario íntimo, el espejo en el que a veces te da vergüenza mirarte.
Hay muchas definiciones de amistad y seguro que todas son ciertas. Yo en estos últimos años he comprendido  aún mejor qué  es  tener una amiga que eliges como una hermana. Aquella que te quiere independientemente de dónde estés, de qué hagas o con quien. Alguien que nunca va a atribuirte malos motivos, que ante la duda siempre pensará lo mejor de ti. Alguien a quien puedes confesarle tus propias incongruencias y sabrá cuándo decirte la palabra justa y, sobre todo, sabrá cuándo callar.
El amor de verdad es incondicional, dicen. Yo siempre estuve en contra de esa frase porque no entiendo el amor sin respeto, y para mí esa era una condición innegociable. Mis amigas de verdad saben que, a veces, hasta eso se negocia. No está ni bien ni mal. Es lo que somos, como somos, como decidimos vivir.
A veces escogemos ser felices a tener razón, escogemos perdonar lo imperdonable porque pueden más nuestras ganas de  confiar en el otro que nuestro propio orgullo. A veces, lo cierto, es que hacemos sólo lo que podemos hacer.

  • Mis amigas de verdad no son perfectas, ni lo pretenden. No necesitan sermonearme cuando les cuento que  he vuelto a tropezar en la misma piedra. Pero siempre me ayudan a levantarme.
  • Mis amigas de verdad sólo preguntan: ¿ahora toca odiar o querer? Y odian y quieren conmigo.
  • Mis amigas de verdad no tienen que justificarme sus palabras porque nunca me hablan desde la superioridad de sentirse mejores ni moral ni intelectual ni social ni económica ni profesionalmente.
  • Mis amigas de verdad saben quién soy.
  • Mis amigas de verdad saben que siempre, a pesar de todo y de todos, a pesar incluso de nosotras mismas, siempre estoy.

 

Ojalá yo sea el mismo tipo de amiga para ellas, para ti.
Gracias por ser una de mis personas.
Gracias por regalarme ser un poco parte de tu vida.
Gracias por reservarme mi hueco aunque pase el tiempo, la distancia, otras amistades y más  amores y desamores,
aunque pase la vida y la vida nos pase.

Gracias.

Las brujas de hoy

Las brujas de hoy

brujaTengo perfil de bruja.
Sí. De la bruja mala de los cuentos. Tengo una cara angulosa, una nariz larga y puntiaguda y encima tengo dos verrugas en la cara. 
Durante años nunca me hacía fotos de perfil. Bueno, la verdad es que nunca me gustó hacerme fotos, pero las pocas que admitía, siempre eran de frente.
Esta mañana, mientras desayunaba en la cama con mis hijos, me pregunta el mayor que por qué todas las brujas tienen verrugas.
Y aproveché para contarle qué eran las brujas y por qué la literatura ha mantenido ese estereotipo negativo de la mujer.

Les he explicado que antes llamaban brujas a aquellas mujeres que sabían leer, que sabían utlizar plantas como remedios, a las que ejercían de parteras o chamanas. O sencillamente a las que decidían vivir libres sin casarse, a las que cuestionaban la autoridad (patriarcal, por supuesto) establecida. Las que tenían religión propia, las que adoraban dioses, catalogados como falsos, pero que eran mucho más reales que los “oficiales”. ¿Acaso no es más dios para el ser humano el Sol, la Tierra o la Lluvia que la estatua de madera de un moribundo o de un cuerpo sentado inerte viendo la vida pasar?

Brujas temidas, odiadas y perseguidas por pensar, por tener cirterio propio y por no someterse al poder violento y abusivo. Brujas envidiadas por quienes deseando esa libertad física y de pensamiento no se atrevían a dar el paso y salirse de los sistemas establecidos. Brujas perseguidas y quemadas o apedreadas o marcadas y avergonzadas.

Ostracismo, castigo, prisión, muerte… Esas han sido las armas de una sociedad que intentaba erradicar las muestras de inteligencia  e independencia.

  • Quizás las brujas fueron las primeras conscientes de lo que es la inteligencia emocional.
  • Quizás ellas sabían que el conocimiento intelectual acumulado en las bibliotecas de quienes tenían el poder (político o religioso) no servía para mucho.
  • Quizás eran ellas las que de verdad sabían los secretos de la vida y la muerte, de lo que es realmente importante.
  • Quizás ellas mientras morían quemadas en hogueras y gritaban maldiciendo a sus verdugos en el fondo sabían que eran más libres con su muerte que toda esa masa borrega que observaba y disfrutaba con el espectáculo de ver cómo se extinguía la única posibilidad de libertad real que habrían conocido en su vida.

Hoy las brujas no sólo son aquéllas que profesan una religión oculta.  Las brujas de hoy no necesitan vestir de negro, tener verrugas en la cara o en el cuerpo, señal de su relación con el demonio. Las brujas de hoy sabemos que da igual tener un perfil aguileño o una cara angelical porque lo que nos define es nuestro poder.

  • Hoy no necesitamos hacer conjuros alrededor de un caldero.
  • Hoy conjuramos con las palabras. Escribiendo en lugares como este, agitando desde las redes, en nuestros círculos de mujeres.
  • Hoy seguimos sin callarnos ante quienes creen que su género, su rol o su situación les  otroga un poder que no tienen sobre nosotras.
  • Hoy nos reímos de forma burlesca a veces ante la estupidez de aquellos que creen que saben más que nosotras sólo porque algún día, otro como ellos les dijo unas frases que estos aprendieron de memoria.
  • Hoy seguimos aguantando la mirada a quienes creen que pueden intimidarnos.
  • Hoy nos reímos de la soberbia estupidez de esos seres mediocres que por  pertenecer a la clase privilegiada creen que son superiories a nosotras.
  • Hoy provocamos, a veces para conseguir que otros despierten y a veces por el placer de demostrar que podemos, que no nos intimidan, que no les tenemos miedo.
  • Hoy sabemos que hay quien desearía quemarnos en la hoguera y reaccionamos quemándoles a ellos sus pobres argumentos.
  • Hoy somos más conscientes de nuestro poder y sabemos que eso despierta más la furia de los herederos de aquellos personajes oscuros que acababan con nosotras. Pero no podrán.

  • Hoy las brujas ya no envidiamos a las Blancanieves, ni a las Cenicientas, ni a las Bellas Durmientes.

Porque tener un cutis blanco, ser cándidamente perfecta y tener una belleza ideal no enmascara el hecho de que en realidad eres una ñoña que sólo es feliz sirviendo a los demás mientras es totalmente inconsciente de su propia ignorancia ante la vida o siendo explotada sin rebelarse  mientras espera que venga un hombre que ni siquera recuerda su cara, a rescatarla o viviendo en un bello  palacio una vida lujosa, totalmente  anestesiada en cuerpo y alma.
No, queridas princesitas de imagen perfecta, no os envidiamos, ni a vosotras, ni a vuestros príncipes machirulos. Porque las brujas de hoy, con las piedras que nuestros enemigos nos lanzan, construímos nuestros propios castillos.

Las brujas de hoy sabemos que el poder es nuestro y lo ejercemos. Cuando tenemos un problema no esperamos, pasivas, caballeros andantes que nos salven. Somos, de hecho nosotras, las que les salvamos, quizás no de morir quemados, pero sí de vivir una vida triste y mediocre, consumiéndose en el fuego de perseguir un ideal de felicidad que no existe .

Somos brujas, somos mujeres, somos diosas… y cuando el humo que queme todo lo demás  se extinga, nuestro fuego seguirá ardiendo.

empoderate

No me cuentes cuentos

No me cuentes cuentos

Fotos de  ©MaicaLuis

“No me cuentes cuentos.
Cuéntame cantos de muchachas cantarinas
que contentas canturrean luciendo collares de mil cuentas.

.

Cuéntame historias de los libros que aún no escribes,
pero cantas en tu mente al encontrar descanso en tu cantera.
.
Libros con cantos dorados.
Libros que encantan hasta al más desencantado.

.

Cuéntame cosas,
cuéntame cifras,
cuéntame encuentros y sueños y anhelos.

.
Cuéntame tu vida entera, cuéntala contra viento y marea.
Pero una cosa te digo:
no me cuentes cuentos.”

.

Estos versos los escribí hace tiempo…
y con ellos os anuncio mi próximo taller-conferencia para mujeres.
En él  aúno el desarrollo personal con el desarrollo profesional, porque para mí van unidos.
Mientras tanto…
¡Cuidado  con los cuentos que te cuentan!
 empoderate
Qué es ser una mujer valiente

Qué es ser una mujer valiente

Cuando me divorcié escuché muchas veces la frase: “¡Qué valiente eres!”
Me di cuenta entonces que para muchas personas el valor radicaba en ser capaz de tomar una decisión tan trascendental como esa. Con el tiempo cada vez más mujeres me contaban que envidiaban poder tomar esa decisión, pero que no se veían capaces de afrontar las consecuencias de “romper una familia” y seguir la vida solas, sobre todo con hijos de por medio. Para algunas, lo que yo hice les parecía heroico y sin embargo  para mí era incomprensible que tantas personas prefirieran seguir con vidas insatisfactorias, en relaciones “muertas”, sólo por el miedo a lo desconocido que pudiera llegar si dieran el paso de cambiar su forma de vivir.

Este hecho me demostró lo que ya sabía: que los miedos son personales y las capacidades de enfrentarnos a ellos también. A mí me daba mucho más miedo imaginarme viviendo atrapada en una vida ficticia, viendo cómo degeneraba una relación que merecía recordarse como la mejor de mi vida, que todo lo desconocido que pudiera llegar por decidir acabar y recomenzar.

La falsa seguridad

Es cierto que el ser humano encuentra seguridad en las rutinas. Que entre dos la vida es más fácil, sobre todo económicamente hablando. Que nos hipotecamos, literal y metafóricamente hablando, convirtiendo así la relación en un contrato con una claúsula de rescisión más abusiva que la del peor banco.

Entiendo que el miedo a hacer daño al otro, a los hijos, a la familia, al entorno, sobrevuela constantemente sobre nuestras cabezas recordándonos si merece la pena. Lo sé, lo he vivido.
Y lo cierto es que nadie tiene la respuesta a esa incógnita. Nadie, salvo uno mismo, sabe si merece la pena el salto, la ruptura, el caos de desmoronar tu vida para volverla a levantar desde cero, o desde menos cero en algunos casos.
Lo único claro es que vivir, o mejor dicho, dejar de vivir por miedo a las consecuencias no deseadas, también nos priva de la oportunidad de intentar ser feliz. Al menos más feliz de lo que viven dentro de un muro soñando en cómo sería vivir fuera de él.
No estoy animando con esto a que nos divorciemos en masa, cualquiera que ha pasado por un proceso así sabe que nunca es fácil, que hay mucho dolor, mucha tristeza, frustración, culpa, sensación de fracaso, de deslealtad, de vergüenza incluso.

Pero la alternativa es peor. Porque todas esas emociones al final no son “negativas” como nos enseñan, son parte de la vida.

  • Es sano sentir sensación de fracaso cuando has puesto tanto de tu parte en un proyecto que no culmina, Lo contrario sería un insulto a esa relación y a esos años compartidos.
  • Es normal sentir culpa por influir en la vida de otro(s) sin su consentimiento, lo contrario sería una irresponsabilidad o una falta total de empatía.
  • Es normal sentir tristeza al ver tristes a personas importantes de tu vida, lo contrario sería no haberles amado nunca.
  • Es normal plantearse y replantearse si merece la pena aguantar esa ola destructiva que está arrasando la vida de tu familia, lo contrario sería no tener madurez para afrontar las consecuencias de los actos propios.

Pero todo eso tan duro de vivir encuentra al final su razón de ser. Al final, después de enfadarnos, de llorar, de renegar, de odiar incluso, de los reproches y los desprecios, cuando todos aprendemos a recolocarlos en nuestros nuevos lugares, más desconocidos posiblemente, pero más ciertos… Al final nos encontramos de pie donde elegimos estar.
No siempre será como pensamos que sería, no habrá sido siempre fácil ni cómodo el camino. Quizás sufrimos más en el cambio que habiendo permanecido inmóviles. Seguramente habremos experimentado la Soledad en mayúsculas. Puede que aún duela mirar algunas de las secuelas de nuestra decisión en  nosotros o en los demás. Pero tras todo eso y a pesar de ello, toca reconocernos en la persona que somos de verdad.

Una dosis de realidad

libro La Maternidad Sin Tabúes, de Nohemí Hervada

Libro “La Maternidad Sin Tabúes”, de Nohemí Hervada

Idealizamos el amor y los compromisos e idealizamos también librarnos de ellos. Vivir en carne propia todo este proceso puede ser la oportunidad de aprender a distinguir el amor de la necesidad  o del miedo a estar solas. Puede que tengamos que experimentar cuánta fuerza se necesita para no vender nuestra alma por un abrazo.
Puede que descubramos que hay muchas más mujeres valientes de las que creemos. Con luchas mucho más difíciles y mucho menos reconocidas. Heroicidades silenciosas y solitarias. Gestas aparentemente nimias que pasan desapercibidas entre tanta batalla cotidiana.
La vida me ha permitido conocer a este tipo de mujeres valientes de verdad. Las que se enfrentan a situaciones que no están cien por cien en su mano cambiar y a pesar de ello, luchan y no se rinden.

piedrasHace falta mucha fuerza cuando la vida te pone de  frente  un Goliat y tú aún estás intentando encontrar las piedras para tu honda. Hay que ser muy valiente para librar todas las batallas que libramos todas y además, luchar contra un enemigo oculto dentro de ti, esperando devorarte.

Hay que ser de verdad valiente para vencer al desánimo, al dolor e impedir que te consuma  la justa rabia de sufrir algo tan cruel como injusto.

Yo conozco a mujeres de este tipo y cada día me pregunto de dónde sacan su fuerza.
Imagino que, al final, como todas las personas valientes, sea cual sea la lucha a la que se enfrentan, vencen al miedo con la única arma posible.

Un arma que adopta diferentes formas según se va necesitando: coraje, esperanza, determinación, optimismo.
Distintas formas que el AMOR adopta para cumplir su objetivo: vencer.

#NoEstásSola
#NoEstamosSolas

 

PD: Dedicado a Elo y a todas las mujeres valientes que han luchado y siguen luchando contra el cáncer

No somos chochitos

No somos chochitos

“La Audiencia de Murcia ha confirmado la absolución de los delitos de abuso sexual y acoso sexual a un jefe de departamento de El Corte Inglés que fue denunciado por dos empleadas por llamar a algunas dependientas “chochitos” o “pilón” o dejarle a una de las querellantes una nota escrita en la que le decía: “Este año si es posible estás más guapa y más buena”El País.com

Recuerdo la primera vez que oí la palabra “chocho”. Debía tener yo unos 6 o 7 años y vi a un hombre preguntarle a una mujer >
“¿Cómo estás chocho?” , mientras con el palo de la escoba que llevaba en la mano le tocaba entre las piernas, en su vulva.

Me sentí realmente violenta con esa escena y eso que a esas alturas de mi vida aún no entendía muy bien las connotaciones de esa acción. Pero ni la frase, ni el tono, ni la acción me parecieron normales. Ya en ese momento la reacción de la mujer me pareció de incomodidad a pesar de su pasividad.
Han pasado casi 40 años y lo único que hemos conseguido es que los “señores” con traje y corbata  añadan un diminutivo a la palabra, como suavizándola y que se corten de tocárnoslo ( algunos, claro, otros siguen creyendo que somos terreno  público, nosotras y nuestras vulvas).

Que un “señor” , si se me permite el sarcasmo, que tiene empleadas a su cargo, se crea con el derecho a dirigirse a estas, ya no cosificándolas, sino sexualizándolas en grado sumo, llamándolas por el nombre de su órgano genital ( bajo mi punto de vista, uno de los más vulgares además), es totalmente vergonzoso.
Que la empresa responsable de la política interna sólo le sancione  con 21 días de suspensión de empleo y sueldo, me parece cuanto menos inmoral, pero que un juez le absuelva, pues la verdad es que no encuentro calificativo que describa lo que siento.

Igual si quien hubiera recibido  ese tipo de comentarios hubiese sido una clienta, habría tenido algo más de repercusión por parte de la empresa, famosa por su servicio de atención al cliente. Al parecer no tanto por su servicio al empleado. Ya se sabe que quien paga, manda, y las empleadas deben estar al final de la escala de importancia de nuestro fantástico sistema neoliberal.

Estoy pensando qué pasaría si las mujeres empezáramos a llamar  “pollitas” a los hombres. Si empezáramos a calificarlos según el tamaño “aparente” de su paquete, bromeando con frases del tipo: “ este año te abulta más el paquete si cabe”. Pero teniendo en cuenta que la mayoría lo recibiría  como un piropo tendríamos que usar la psicología inversa, o sea, decir:
-“a ver si este año te crece un poquito la pollita, guapetón”
Pero claro, nunca sería igual. No es igual.

Porque la solución no pasa por igualar a la baja en catadura moral, sino en que, de una vez, este tipo de engendros disfrazados de personas, incluso de señores, entiendan que #NoSomosChochitos.

No somos chochitos, ni coñitos, ni culitos, ni tetitas, ni nada por el estilo.

De hecho, no somos nada que ellos crean que somos. Somos personas, con nombre propio, con dignidad y derecho a un respeto que les parece imposible demostrarnos.
No somos “bonita”, ni “princesa”, ni “reina”, ni “cariño” ni nada que se le parezca.

el tamaño importaNo nos pongan diminutivos en sus etiquetas, ni en sus sustantivos, ni en sus adjetivos. Porque lejos de resultar en lo que normalmente pretendemos al usarlo  en algunos contextos, la connotación cariñosa, se convierte en más abuso, más acoso, más paternalismo y más machismo.
Ahora resulta que ni siquiera soy una persona, ni siquiera soy un cuerpo, ni siquiera soy un chocho… sólo llego a “chochito”.
A ver si se trabajan ustedes los complejos sobre el tamaño señores y no olviden que puestos a medir tamaños, salen ustedes perdiendo.

 

empoderate

Nos violan lo justo

Nos violan lo justo

Si vas sola, porque vas sola
Si vas con una amiga, porque vais solas
Si te vas con un chico, porque te fuiste con él
Si no te vas con un chico, porque le provocaste
Si te quieren acompañar y dices no, porque preferiste irte sola ( vuelve al  punto 1)
Si aceptas que te acompañen, porque te vas con cualquiera
Si te acompaña un grupo de hombres, porque eres tan ingenua que te vas con cualquiera creyendo que el grupo te protegerá…
Si te quedas en casa, porque te quedas sola
Si sales de fiesta, porque vas donde te pueden encontrar
Si estás en una zona aislada, porque está aislada
Si estás en el centro de una ciudad… da igual.
Porque no importa lo que hagas ni lo que dejes de hacer.
Tú mujer, como yo, siempre serás la culpable de lo que te pase, de lo que te hagan, de cómo te lo hagan.
Da igual que digas NO, ¿Acaso no cree la inmensa mayoría que cuando decimos “No”, no significa “no?
Da igual que intentes resistirte, siempre pueden decir que te gusta el sexo violento, o el sexo en grupo, o “jugar a las violaciones”
Da igual porque tú sabes, que si pasa ya has perdido, Ya te ha pasado casi lo peor que te podía pasar, pero no lo último.
Tú, como yo, sabes que que te violen es sólo el principio. Porque esa será la primera de muchas violaciones más
Tras violar tu cuerpo, tu autoestima, tu confianza, tu seguridad… ahora violarán el derecho a ser persona, a ser creída, a no ser humillada, a no ser juzgada cuando tú eres la víctima.
Vas a oir a un montón de gente preguntarte
  • “si de verdad fue una violación”
  • “si dijiste “No” clara y audiblemente”
  • “si lo dijiste varias veces”
  • “si gritaste”
  • “si te resististe lo suficiente”
  • “Si cerrabas las piernas”
  • “si luchaste”
Dentro de poco a alguna nos preguntarán si dimos las gracias al acabar…
Porque en el fondo de la mente de más gente de la que crees, si te ha pasado esto, si te violan, es por algo que tú has hecho o dejado de hacer.
Por eso saldrán impresentables preguntando “si ha habido la suficiente violencia y agresividad” para ser considerada una violación. Como si el mero hecho de no consentir no fuera suficiente. Esa gente que aún cree que una buena chica es la que prefiere morir a que “mancillen nuestro honor”. Como si el honor lo tuviéramos en el coño .
  • Nos violan desde el momento en que nos miran como a un trozo de carne  con agujeros hechos para que depositen su mierda. Y no me refiero sólo a sus fluidos, sino a su odio, a su machismo, a su misoginia, a su asco por nosotras.
  • Nos violan desde el momento en que no nos ven como a personas, sino como a objetos que usar a su antojo. Y tirar después.
    Nos violan los que nos violan y sus amigos que jalean la hazaña como cantarían un gol de su equipo.
  • Nos violan los que creen que “una pasada de viaje” es follarse 5 a una tía. (Cuánto daño ha hecho el porno que haya hombres que crean que a la mayoría nos gusta que nos follen 5 desconocidos, por la fuerza en un portal)
  • Nos violan cuando su entorno en vez de escupirles a la cara y aborrecer de lo que han hecho, les defiende, les justifica o sencillamente se callan. Vuestro silencio nos viola.
  • Nos violan cada vez que cualquier desgraciado por el hecho de tener un micro o un medio donde alguien le lea o le escuche, se cree que sus preguntas culpabilizando a la víctima es periodismo. Me cago en vuestro periodismo de mierda.
  • Nos violan cada vez que bromeáis sobre nosotras, nuestros cuerpos y lo que haríais con ellos.
  • Nos violan cuando “tu amigo”, “tu hermano”, “tu padre” o “tu pareja” habla como lo hace de las mujeres.
  • Nos violas tú cuando les ríes las gracias, o cuando, como hace el entorno de los violadores, te callas.

Todas somos “violables”. ¿Sabes por qué? Porque Pueden.

Porque les importa más depués lo que ponga un parte de lesiones sobre nuestras heridas en el cuerpo, que las que sangren de por vida en nuestra alma. Porque no entienden que hay cosas que ya no se curan nunca. Porque ¿cómo se cuantifica el miedo, la angustia, la inseguridad, el asco, la vergüenza, la indefensión, la incertidumbre, el dolor, una vida rota? ¿Cómo se miden las secuelas en la vida personal, emocional y psicológica de una mujer violada? ¿Cómo se resarce a una víctima de todo esto? ¿Con unos cuantos meses o años de prisión? ¿De verdad?

Cada vez siento más ASCO. Asco porque el machismo, lejos de retroceder, crecesesperanzada. Hoy sólo me sale autocompadecerme de mi y de ti.

Pobre de ti como seas una chica simpática, alegre, jovial, que sale, baila y lleva minifalda. Los abogados y la opinión pública te van a despedazar.

Pobre de ti si  eres “promiscua”, si alguna vez has hecho sexting o algo parecido, porque usarán contra ti cualquier aspecto sexual  de tu vida que puedan airear.

Pobre de ti si eres guapa, porque pasas a ser un producto de consumo público. Y a ver quién les convence de lo contrario si toda nuestra vida hemos crecido con la publicidad machacándonos esa idea.

Y pobre de ti si eres fea porque nadie creerá que ningún tío quiso violarte y pensarán que en el fondo te hizo un favor.

Pobre de ti en cualquier caso… y pobre de mi. Porque nuestra fantástica sociedad del bienestar protege mejor nuestro dinero o los sistemas operativos de nuestros ordenadores que  a nosotras. Porque las  únicas soluciones que nos ofrecen  para protegernos es “tener habitaciones del pánico”. Me pregunto si no querrán que nos emparedemos dentro.
Porque nos siguen arrojando a nosotras la carga de cuidarnos de los violentos, en vez de asumir su responsabilidad para garantizar nuestra libertad de ir y venir donde, cuando y con quien queramos. O completamente solas.
Tenemos derecho a no tener que cuidarnos. Cuidarnos…¿De qué? ¿De quién? ¿De todo ser humano varón del planeta? ¿De verdad que la solución es vivir con miedo perenne? ¿De verdad no saben gestionar esta crisis sin culpabilizar a la víctima? ¿De verdad?

libro la maternidad sin tabúes, de Nohemi Hervada

Mi nuevo libro. Cómpralo aquí

Asco porque me cuesta pensar sin odio
Asco porque empiezo a creer que al final la única solución a este femicidio “no declarado pero vivo” es la violencia.
Asco porque me cuesta pensar en cómo contrarrestar esta mierda y criar a una hija libre y a un hijo no machista
Asco porque la inmensa mayoría o aplaude o calla. Porque pocos son los que levantan la voz para gritar con nosotras.
Asco de la falta de justicia.
Asco de la falta de valor y hombría de quienes necesitan violarnos para sentir algo con sus malditos penes.
Asco de sentir tanto asco

 

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Juegos Machirulímpicos

Juegos Machirulímpicos

En mi anterior post “Histéricas, gordas, feas o guapas, da igual” hablé sobre la forma de hablar sobre las mujeres e incluí algunos ejemplos de cómo se ha tratado a  las atletas de Rio 2016, por parte de los medios.
No debería extrañarnos porque el deporte es parte de nuestra cultura, y como tal, machista y misógina.  No es nada nuevo y no es particular del periodismo.
Pero claro, estar viviendo una competición del alcance de unos JJOO, donde la atención de una parte importante de la humanidad está puesta en los logros de los atletas (45% de los cuales son mujeres) hace que el caudal de noticias con un tratamiento cuanto menos desafortunado sea inagotable.

Os comparto más ejemplos, para que cuando alguien diga que es cosa de feminazis o histéricas exageradas, quede patente, que esa respuesta es parte del problema:

  • Este es el equipo femenino de Ciclismo en pista de Gran Bretaña ( persecución por equipos). Campeonas olímpicas: ¡Las 4!

Atletas de Gran Bretaña ganadoras del Oro
Y así es como el Daily Mail presenta la noticia en portada:
daily mail

Por supuesto no pueden evitar mencionar a los chicos aunque la noticia sean ellas.
Lo peor no es eso, aunque ya de por sí es para estar en nuestro ranking. Lo peor es que han recortado la foto original, donde aparecen las 4 campeonas, porque, según explicó luego el propio editor:

“Bueno, es obvio en realidad  ¿no?, la mayoría de nuestros lectores leen el periódico con su desayuno. No podemos poner a una mujer calva, con independencia de que sea un magnífico ejemplo de atletismo femenino  y ejemplo de logro,  en la portada de The Daily Mail, la gente está comiendo “.

De ese modo Joanna Rowsell Shand que tiene alopecia, que ha sido varias veces campeona del mundo y que ha ganado una medalla de oro y un MBE, ve como su nombre es relegado por el Daily Mail a la contraportada junto a su compañera de pelo rosa, Katie Archibald.
Al parecer los británicos pueden desayunarse viendo imágenes de bebés y niños muertos, pero no ver una mujer con alopecia. Son algo especiales en su delicadeza por lo que se ve.

.

  • El Jueves también se hace eco de este tipo de noticias, y como es habitual en ellos, proponen ir más allá a un  titular que  reza: “Michael Phelps comparte noche histórica con una afroamericana” (Así, con un par, ni nombre tiene la chica).

el jueves

Este tuit ya no está disponible, prueba de que algunos, a veces, tras los comentarios, recapacitan, aunque sólo sea para lavar su imagen. Podéis ver la prueba aquí.

  • El periodista español Pedro Morata de la Cadena Ser se ha cubierto de gloria no sólo por este tuit  que, errores ortográficos aparte, es la prueba evidente de su nivel periodístico al resumir así su entrevista a una campeona olímpica. Tuit que por cierto borró de su cuenta (él sabrá por qué).

pedro morata y mireia belmonte

Lo peor ha sido  su reacción cuando le increparon por él . Incapaz de disculparse e incapaz de comprender qué es lo que ha hecho mal en su “amable”  juicio del físico a una atleta ganadora de un oro olímpico. ¡¡¡Si es que somos unos exagerados y unos rebuscados!!!

Por supuesto disculparse no sabe, bloquear sí

 

Mireia Belmonte ha sido una de las protagonistas de esta machirulompiada, sin duda. Su historia ha dado para varios ejemplos de machirulismo deportivo.

  • EL periódico Marca está tan acostumbrado a usar a las mujeres sólo como escaparate o como “novias de futbolistas”, que claro, ni sabe el apellido correcto de nuestra primera medallista de oro olímpica en Río 2016. Total, ¿qué más da no? ¿Belmonte, Del Monte? A mí me suena bastante parecido, al menos mejor que ser “la afroamericana con la que Phelps comparte noche histórica…”

marca

  • Público es más moderno. Critica por el físico también a los hombres

  • Leemos esto y no sabemos de qué va ni qué tiene que ver con el deporte…

paola pliego

Hasta que busco y me entero que esta chica es esgrimista y se ha quedado fuera del sorteo para ir a Río2016. Pero claro, lo importante es que nos perderemos su cuerpazo. ¡Buahhhh, qué pena, con lo sexy que es el mono ajustado de las esgrimistas!paola pliego

  • Elespañol.com considera que hablar de una campeona olímpica de halterofilia como Lydia Valentín no merece ir en la sección de Deportes (¿a quién se le ocurre?), sino en Corazón-Famosos (Como tiene que ser), y en este tono publica esto…

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  • Mireia Belmonte es prueba evidente también de que lo importante de una atleta es qué hombre tiene a su lado, delante o detrás que la ha hecho estar donde está. Lo importante es si hay un novio que la ayuda a mantenerse centrada, o un padre orgulloso de su niñita o un entrenador que es el que la ha convertido en estrella realmente. Todo menos alabar por encima de todo su mérito personal

  • Sport presenta la noticia destacando que el novio la felicita por ganar, y luego ya si eso, nos cuenta que Mireia ganó el oro. (Por cierto, de todos los “personajes” que la felicitan, los 2 que citan son hombres… ¿Casualidad?)

novio de mireia belmonte

 

  • Esta noticia, aunque va de un periodista que al parecer no considera personas a las mujeres, es positiva porque demuestra lo fácil que es dejar las cosas claras. Bravo  por  Andy Murray. OS copio parte del texto que podéis leer en el enlace de El Huffington Post:

Andy Murray

“El tenista escocés Andy Murray puso en su lugar al presentador inglés de la BBC John Inverdale cuando éste pareció olvidarse de que los logros de las mujeres en el tenis también cuentan. 

Durante una entrevista al tenista después de la victoria en individuales en los Juegos Olímpicos, Inverdale destacó que Murray era el primer tenista en ganar dos oros olímpicos.

Y Murray le recordó: “Venus y Serena han ganado unos cuatro cada una”.”

 

Podría seguir poniendo más ejemplos… pero tengo una vida, y a mí, a diferencia de a la mayoría de los periodistas que se cubren de gloria con estos titulares y artículos, no me pagan por esto.
Os dejo más artículos sobre el tema, por si os ha sabido a poco

Mañana, día 18 sobre las 11.45 hora canaria, estaré en La Alpispa hablando sobre este tema, por si te apetece escucharnos en directo

empoderate