Un mundo de bandos
Un mundo de bandos.
OTAN sí, OTAN no. Salir de la OTAN vuelve a estar en los programas electorales. Antes de elegir bando, conviene ver el cuadro completo: lo que se repite, lo que se calla y los intereses que hay detrás.
Lo confieso de entrada: en este tema no estaba al día. Me llegaban titulares sueltos, consignas, hilos indignados en un sentido y en el contrario. Así que hice lo que hago siempre que algo me chirría: buscar los datos, todos, no solo los que encajan.
Este artículo es para quien, como yo, no sigue cada noticia internacional pero quiere entender de qué va esto de salir de la OTAN antes de opinar. Y también es un ejemplo práctico de algo que repito mucho: con la mitad de los datos, cualquier relato parece verdad.
Lo básicoQué es la OTAN y a qué nos compromete
Defensa mutua. El artículo 5 dice que un ataque contra un aliado es un ataque contra todos. Ojo: Ceuta y Melilla no están cubiertas, porque el tratado solo protege el territorio de Europa y Norteamérica.
Gasto en defensa. España llegó al 2% del PIB en 2025: pasó de 22.693 a 33.123 millones de euros en un año, un 43% más.
El famoso 5%. En 2025 los aliados acordaron llegar al 5% del PIB en 2035 (3,5% en defensa estricta y 1,5% en seguridad amplia). España es la única que no se ha comprometido: negoció quedarse en el 2,1%.
Misiones. España sigue aportando efectivos. En octubre de 2026 Defensa confirmó personal para el cuartel general de la misión de la OTAN en el Ártico.
Las bases de Rota y Morón no son de la OTAN. Son bases españolas que Estados Unidos usa por acuerdos bilaterales desde 1953.
¿Se puede salir? Sí: el tratado lo permite con un año de preaviso. Pero ningún país lo ha hecho nunca desde 1949.
La cronología en seis fechas
España entra en la OTAN con el Gobierno de Calvo-Sotelo. El PSOE gana ese año las elecciones con el lema «OTAN, de entrada, no».
Referéndum: el sí a la permanencia gana con el 56,85% de los votos válidos. Participación: 59%.
La masacre de Hamás en Israel mata a 1.221 personas, en su mayoría civiles, y unas 250 son secuestradas y llevadas a Gaza. Empieza la ofensiva israelí sobre la Franja.
Cumbre de La Haya: todos se comprometen al 5%. España arranca una excepción y Trump empieza a señalarla en público.
Estalla la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán. España niega el uso de Rota y Morón y Trump amenaza con cortar todo el comercio con España.
El Congreso rechaza una moción para salir de la OTAN. Sánchez convoca elecciones para el 29 de noviembre y la salida entra en la campaña.
Los partidos ante la OTAN
Quieren salir: Podemos (abandonar la OTAN «a la mayor brevedad», cerrar Rota y Morón, no subir el gasto) y el BNG. Desde el otro extremo, el pequeño partido Iustitia Europa propone referéndums para salir de la OTAN y de la UE.
Votaron a favor de salir en junio: Sumar, ERC y Bildu. El Gobierno de coalición votó dividido.
Votaron en contra: PSOE, PP, Vox, Junts, PNV, Coalición Canaria y UPN.
Grietas internas: las Juventudes Socialistas aprobaron plantear la salida, en contra de la línea del propio Gobierno de Sánchez.
Fíjate en un detalle: la salida de la OTAN no es solo cosa de un extremo. La defienden partidos de izquierda y también alguno de la derecha más soberanista. Lo que los une no es una ideología, es la desconfianza hacia Estados Unidos.
Sigue el dineroEstados Unidos, China y la cuenta de resultados
Se habla mucho de que España «se aleja de Estados Unidos y se acerca a China». Veamos qué dicen los números:
Estados Unidos compra apenas el 4,7% de lo que exporta España. Con los aranceles, en 2025 esas ventas cayeron un 10%: unos 1.800 millones menos. Aceite de oliva, vino, aceituna y jamón, entre los más tocados. Y les compramos más de lo que les vendemos: 13.458 millones de euros de déficit en 2025, un 34% más que en 2024.
China nos vende mucho más de lo que nos compra: un déficit de 42.278 millones de euros en 2025, un 12% más que en 2024 y alrededor del 74% de todo nuestro déficit exterior.
Sánchez ha viajado varias veces a Pekín buscando inversión. Pero en el primer cuatrimestre de 2026 el déficit con China siguió creciendo y la inversión china se estancó.
España es un gran proveedor de cerdo para China: cerca del 20% de sus importaciones.
Esto no es una alianza ideológica. Es comercio. Y con los dos salimos perdiendo.
El vecino del surMarruecos, el factor que casi nadie menciona
En el debate sobre la OTAN casi nunca aparece el único país con el que España tiene frontera terrestre fuera de Europa. Y es clave:
2020, los Acuerdos de Abraham: con Trump de mediador, Marruecos normalizó relaciones con Israel. A cambio, Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre todo el Sáhara Occidental. Israel hizo lo mismo en 2023.
2026, más cerca todavía: en enero, Marruecos e Israel firmaron un plan militar conjunto. En septiembre, en la ONU y con Estados Unidos delante, acordaron abrir embajadas y reafirmaron el apoyo al Sáhara marroquí. Todo, en plena crisis de Ceuta.
Ceuta y Melilla: Marruecos nunca ha renunciado a reclamarlas. El acuerdo de septiembre no las menciona, pero algunas voces ya lo han planteado: un analista del think tank estadounidense AEI pidió en marzo reconocerlas como territorio marroquí ocupado, y un análisis en un diario israelí propuso usar los Acuerdos de Abraham para presionar por ellas.
¿Y la OTAN? Ceuta y Melilla quedan fuera de la defensa automática del artículo 5. El Gobierno sostiene que están protegidas porque la OTAN defiende la integridad territorial de cada aliado, y en caso de amenaza España podría pedir consultas a los aliados (artículo 4). Pero no hay garantía escrita.
Ceuta no es Gibraltar. Gibraltar está en la lista de la ONU de territorios pendientes de descolonización. Ceuta y Melilla, no: Marruecos intentó incluirlas y no lo consiguió. Ni siquiera la ONU las considera colonias.
Pero el relato colonial avanza. En julio de 2026, un informe de la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes de EE. UU. trató Ceuta y Melilla como territorios de Marruecos. Y en septiembre, en el Parlamento Europeo, la eurodiputada italiana Ilaria Salis (grupo de La Izquierda) llamó a Ceuta residuo del colonialismo europeo y dijo que «no es España»; una eurodiputada sueca de los liberales también cuestionó su pertenencia a Europa.
Lo que votó la Eurocámara: aun así, el Parlamento Europeo aprobó una resolución (339 votos a favor, 225 en contra) que califica de inaceptables las reclamaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla. Ahora bien, 225 votos en contra no son 225 eurodiputados que piensen que Ceuta no es española. La resolución, presentada por el PP europeo, no trataba solo de soberanía: también llamaba «invasión» a la entrada masiva de inmigrantes y pedía acelerar las devoluciones. Se votaba el texto entero, así que quien votó en contra pudo hacerlo por cualquiera de esas partes. Votaron no la izquierda europea y también el PSOE.
Y aquí viene lo interesante: este mismo dato sirve a los dos bandos. Quien quiere salir dice: «la OTAN no protege Ceuta y Melilla, y nuestro gran aliado se lleva mejor con Marruecos que con nosotros». Quien quiere quedarse responde: «fuera de la OTAN estaríamos todavía más solos frente a un Marruecos respaldado por Estados Unidos e Israel». Los dos tienen parte de razón. Por eso hacen falta todos los datos.
La pregunta de fondo¿Quedarse sin aliados en este mundo?
Salir de la OTAN no significaría quedarnos solos del todo. Pero conviene saber qué quedaría:
La UE tiene su propia cláusula de defensa mutua (artículo 42.7): si un país es agredido, los demás le deben ayuda «con todos los medios a su alcance». Pero no tiene planes operativos ni estructura militar detrás, y solo se ha activado una vez: Francia, tras los atentados de París de 2015.
Incluso los más europeístas la ven como complemento, no como sustituto: Macron y el primer ministro griego lo dijeron así en 2026.
Lo que hacen nuestros vecinos: Finlandia y Suecia, neutrales durante décadas, entraron en la OTAN en 2023 y 2024 tras la invasión rusa de Ucrania. Irlanda, Austria o Malta siguen siendo neutrales, pero ninguno tiene una frontera disputada en otro continente.
Y nuestro caso: tenemos la frontera más expuesta de Europa occidental, la que la OTAN no cubre de forma automática, junto a un vecino que la reclama y que cada vez tiene más apoyos. Y dentro de la UE, como hemos visto, ya hay voces que no distinguen Ceuta de Gibraltar.
Quien defiende salir responde que la alternativa es construir una defensa europea propia. Quien defiende quedarse responde que esa defensa europea hoy es un proyecto, no una realidad. Decidir eso exige poner todo esto en la balanza.
El sesgoLos datos que se repiten y los que se callan
Aquí está el corazón de este artículo. Pero antes, una pregunta lógica: ¿qué pintan Israel, Irán o China en un debate sobre la OTAN? Pintan mucho, porque el conflicto de Oriente Medio ha acabado dibujando dos «bandos» que se proyectan sobre todo lo demás:
De un lado, Israel y su gran aliado, Estados Unidos, que es también el socio más poderoso de la OTAN. Por eso, para mucha gente, criticar a Israel acaba siendo criticar a Estados Unidos, y de ahí a cuestionar la OTAN hay un paso.
Del otro, Irán, el gran patrocinador de Hamás: según EE. UU., ha aportado la mayor parte de la financiación de su brazo armado, aunque no hay pruebas de que planificara el 7 de octubre. En 2026, además, está en guerra con Estados Unidos e Israel. Alrededor de Irán orbitan Rusia, que usó drones iraníes en la guerra de Ucrania (hoy ya los fabrica ella misma), y China, que compró más del 80% del petróleo exportado por Irán en 2025.
La trampa: como el primer bando hace cosas indefendibles, el segundo se presenta como «la resistencia» o «el antiimperialismo». Y quien se indigna, con razón, por Gaza, corre el riesgo de comprarse el paquete entero sin mirar qué hay dentro. Incluso de acabar negando el terrorismo o blanqueando a Hamás.
¿Y Afganistán? No forma parte de ese eje, pero lo incluyo por otra razón: es el mejor ejemplo de qué causas gritamos y cuáles dejamos en silencio cuando no encajan en el relato.
Con ese mapa delante, mira lo que cada bando elige contar. Y quien solo escucha a uno, solo ve la mitad del cuadro.
El 7 de octubre de 2023: Hamás asesinó a 1.221 personas en Israel, en su mayoría civiles, y secuestró a unas 250. Atacaron kibutz y pueblos, y un festival de música, el Nova, donde murieron cientos de jóvenes. Una misión de la ONU concluyó que hay motivos razonables para creer que hubo violaciones, también en grupo, y encontró información clara y convincente de violencia sexual contra los rehenes durante el cautiverio. Medios como la BBC documentaron también mutilaciones.
Lo que vino después: la ofensiva israelí sobre Gaza fue la respuesta a ese ataque, dentro de un conflicto que viene de décadas. El Ministerio de Salud gazatí, controlado por Hamás, cifra en más de 73.000 los muertos, sin distinguir civiles de combatientes. El 82% de los españoles califica lo ocurrido de genocidio.
Irán, el régimen de los ayatolás: no siempre fue así. Antes de la revolución islámica de 1979, Irán era un país «casi occidental» en sus ciudades: las mujeres votaban desde 1963, llenaban las universidades, llegaron al Parlamento y en 1975 ganaron derechos de divorcio y custodia. Ojo, tampoco era una democracia: el sha era un régimen autoritario. La revolución cambió una dictadura por otra, y desde 1983 el velo es obligatorio a partir de los nueve años. Hoy, la represión no es solo contra las mujeres. Ejecutó al menos a 1.639 personas en 2025, la cifra más alta desde 1989, entre ellas 48 mujeres. Y cuando en enero de 2026 la población salió a la calle por la crisis económica, el régimen cortó internet y la represión dejó más de 5.000 muertos verificados, la mayoría manifestantes, y más de 10.000 detenidos, con juicios «rápidos» y el riesgo de nuevas ejecuciones.
Afganistán, el régimen talibán (otro régimen islamista, distinto del iraní): las niñas tienen prohibido estudiar secundaria desde 2021.
China: puesto 178 de 180 en libertad de prensa y el país con más periodistas encarcelados del mundo: 121.
Estados Unidos: el que se supone que es nuestro principal aliado amenazó en marzo de 2026 con cortar todo el comercio con España, porque el Gobierno no le dejó usar Rota y Morón para atacar Irán. Con Trump, los españoles ya sienten menos simpatía por Estados Unidos que por China.
Todos estos datos son ciertos a la vez. El problema empieza cuando unos se repiten hasta el cansancio y otros desaparecen, según quién cuente la historia. Ya lo vimos en Ceuta no tiene foto: lo que no sale en la imagen, no existe.
Que Israel haga cosas terribles no convierte a Irán en el bueno. Que Trump amenace no convierte a China en un amigo.
Y aquí un dato que me sorprendió: la mayoría de los españoles condena lo de Gaza y, a la vez, quiere seguir en la OTAN. La calle es menos binaria que los eslóganes.
La pregunta incómoda¿Dónde vivirías con tus hijos?
Te dicen que tienes que irte a vivir con tus hijos a otro país. Solo tienes dos opciones: Israel o Irán. ¿Cuál escoges?
Antes de seguir, quiero que quede claro por qué hago esta pregunta. No es para que elijas un bando ni para defender a ningún gobierno. Es para que te hagas preguntas, para que cuestiones el relato venga de donde venga. Y, sobre todo, para que no acabemos blanqueando a un régimen totalitario solo porque su enemigo nos cae peor.
La hago porque en este tema la polarización es enorme. Mira lo que pasó hace un año:
14 de septiembre de 2025: la última etapa de la Vuelta Ciclista se suspendió en Madrid, a 56 km de la meta, por las protestas contra el equipo Israel Premier Tech.
Era un equipo israelí, sí, propiedad de un empresario amigo de Netanyahu. Pero de sus ocho corredores, solo uno era israelí.
El presidente del Gobierno expresó su admiración por quienes se movilizaron. El mensaje era claro: todo lo que venga de allí es el enemigo.
Ni todos los israelíes son Netanyahu, ni todos los gazatíes son Hamás, ni todos los iraníes son los ayatolás.
Igual que no todos los estadounidenses son Trump, ni todos los españoles somos el Gobierno.
Así que te digo lo que pienso: lo que ha pasado en Gaza me parece terrible, y a Netanyahu yo lo sentaría ante un tribunal. Ahora piensa en tu hija. En Irán, velo obligatorio desde los nueve años, 1.639 ejecuciones en 2025 y más de 5.000 muertos en las protestas de enero. En Israel hay elecciones, jueces y una prensa que critica a su propio Gobierno todos los días.
Pero hay algo que no puedo callar: quien nace palestino en Gaza o en Cisjordania no puede hacerse esta pregunta. No elige. Allí la libertad es casi cero. Y dentro de Israel, los ciudadanos árabes siguen sufriendo discriminación.
Segunda pregunta, mismas condiciones: ¿Estados Unidos o China? Estados Unidos no es un paraíso, y con Trump menos: su nota en libertades ha bajado y en libertad de prensa ha caído al puesto 64. China está en el 178 de 180 y es el país con más periodistas en la cárcel del mundo.
En las dos parejas hay un gobierno que critico. Pero solo en una de cada pareja podría criticarlo sin acabar en la cárcel. Responder a estas preguntas no es elegir al bueno: es reconocer que no todo es igual.
Buenos y malosNo hay héroes. Hay intereses.
Al público general nos lo simplifican en buenos y malos. Pero si miras quién gana qué, aparece otra cosa:
Trump mezcla defensa y comercio: o gastas lo que te pido, o te pongo aranceles.
China busca aliados en Europa en plena guerra comercial con Estados Unidos, y España le ofrece una puerta de entrada.
Marruecos usa su amistad con Estados Unidos e Israel para consolidar el Sáhara y ganar peso frente a España.
El Gobierno español necesita exportar cerdo y aceite, atraer inversión y no recortar gasto social para pagar tanques.
Los partidos, a semanas de unas elecciones, buscan votos: unos agitando el antiamericanismo, otros el miedo a quedarnos solos.
Ninguno es un santo. Todos defienden sus intereses. Y eso no es un escándalo: es la política internacional de siempre. El escándalo es que nos lo vendan como una película moral para que elijamos bando sin hacer cuentas.
Antes de opinarPreguntas incómodas
Si salimos de la OTAN, ¿quién nos defiende, y con qué presupuesto?
¿Tiene sentido quedarse sin aliados militares fuertes en un mundo cada vez más inestable?
¿Cambiar la dependencia de Estados Unidos por la de China es ganar autonomía?
¿Se puede defender a la población de Gaza sin callar lo que hizo Hamás?
¿Por qué indigna tanto lo que pasa en un país y tan poco lo que pasa en Irán o lo que les pasa a las mujeres en Afganistán?
¿Cuántas de mis opiniones sobre esto se basan en datos y cuántas en titulares?
Nota: las cifras de muertos en Gaza proceden del Ministerio de Salud gazatí, controlado por Hamás, y no distinguen entre civiles y combatientes; organismos internacionales las consideran en general fiables. El 85% de apoyo a la OTAN es del Barómetro del Real Instituto Elcano de mayo-junio de 2025. Las cifras de ejecuciones en Irán son de Iran Human Rights y ECPM; Amnistía Internacional eleva el total a 2.159.
Todos los datos, no solo los cómodos
Este post lo he escrito, antes que para nadie, para mí. Para estar segura de tener el dibujo lo más completo posible antes de opinar.
Porque yo también estuve en las manifestaciones gritando «OTAN no, bases fuera». Y si alguien me hubiera preguntado por qué, no habría sabido dar una razón más allá de creer que era lo correcto.
Quizá por eso hoy entiendo a la gente joven que lleva un pañuelo de Palestina y no sabe qué decir cuando le hablas de Hamás. O a quien detesta a Trump y sus políticas y, por eso, piensa que China será mejor aliado. No es mala fe. Es lo que pasa cuando nos dan una causa justa con la mitad de los datos.
Por eso hago estas preguntas: no para favorecer a nadie, sino para animarte a hacértelas tú. Puedes condenar lo que ha pasado en Gaza y, a la vez, negarte a aplaudir a un régimen que ahorca a mujeres y encarcela a periodistas. Criticar a un gobierno no te obliga a abrazar al de enfrente.
No te voy a decir si España debe quedarse o salir de la OTAN. Te voy a pedir algo más difícil: que antes de decidirlo pongas todos los datos sobre la mesa. Los que te dan la razón y los que te la quitan.
Porque cuando alguien te presenta el mundo en buenos y malos, casi siempre está escondiendo una cuenta de resultados.
El relato elige qué datos ves. Tú decides si te conformas con la mitad.
— Nohemí Hervada
