¿Has pensado en cómo percibimos el amor? ¿Con grandes cosas o con pequeñas cosas?
Eso de «daría mi vida por ti», que tanto hemos leído y oído y que ha contribuido a esa concepción del amor romántico como algo heroico, no suele pasar nunca.
La mayoría no necesitaremos que nadie dé su vida por nosotras. Lo que sí necesitamos es saber que quieren vivir la vida con nosotras.
Nos han vendido que es más fácil morir por amor que vivir con amor. Y por eso la vida va como va.
Las pequeñas cosas
Una nota de 15 segundos
Una pequeña nota inesperada, que cuesta 15 segundos escribir y dice mucho más de lo que pone en ella.
Esas notas que consiguen un cosquilleo las primeras veces.
Un suspiro o una sonrisa, aunque ya no sean novedad.
Saberse querida es bueno para el alma.
Hacer saber a quienes queremos eso mismo, que les queremos, debería ser parte de nuestra rutina, como saludar al llegar a un lugar:
A una misma.
A nuestros hijos e hijas.
A la pareja, si la hay.
A las amigas.
Para terminar
¿Cómo va ese saldo?
Te animo a que midas la calidad de tus relaciones pensando en los «te quiero» que das y que recibes.
No hace falta morir por nadie. Basta con decírselo hoy.
¿Alguna vez habéis tenido un día de esos horribles?
¿De esos que no quieres ni que te pregunten cómo estás?
¿Días en los que intentas disimular con pintalabios y tacones la tristeza?
Yo hoy tenía uno de esos días.
Y el cuerpo me pedía quedarme en casa en pijama y desconectar del mundo. Pero tenía un compromiso, y no me gusta fallar ni en el plano profesional ni en el personal, y la cita era con personas a las que me unen las 2 cosas.
Hoy se celebraba el I Aniversario de Espacio Vida, y estaba invitada a participar haciendo un Círculo de Mujeres, así que allí fui.
Justo a la hora de mi participación empezó a llover, con lo que los planes se trastocaron un poco, pero decidí quedarme. A pesar de mi mal día, de las lágrimas al abrazar a algunas personas.
Ya sabéis que hay ciertos mecanismos que nos abren las compuertas emocionales:
-un «¿cómo estás?» sincero
-una mirada a los ojos de quienes te conocen
-un abrazo
Y yo hoy tuve de todo. Y lloré a ratos, como habría llorado en mi casa. Con una gran diferencia: no estaba sola.
Cuando estamos tristes tendemos a aislarnos, y es lo peor que podemos hacer.
Recuérdalo siempre, cuantas menos ganas tengas de ver gente,
más necesitas salir y rodearte de quienes te aprecian.
Hoy estuve cantando. A pesar del gris del cielo y de mi corazón, si estás oyendo a Arístides Moreno hablar de la vida, de la suerte que tenemos, de la empatía, de felicidad… si le oyes cantar y cantas con él, cambias.
Recordó él que cuando un grupo de personas se junta a hacer algo vibran en la misma frecuencia y hoy un grupo de personas cantamos juntas a la felicidad y al amor, y sonreímos. Y nos dimos cuenta que como él dice, si cambiamos nosotros, cambia el mundo
Cantar no hace desaparecer la causa de la tristeza, pero puede hacerte cambiar la emoción en el momento. Te saca de tu agujero negro de egocentrismo para mirar con más amplitud y más verdad.
Tenemos muchísimas razones para ser felices y frecuentemente nos dejamos absorber por las cosas negativas. Es cuestión de decidir, como casi todo en la vida.
Es cierto que las emociones negativas no debemos obviarlas. Para sobreponernos a la tristeza, tenemos que completar el ciclo, aceptarla, darle su lugar, vivirla y dejarla ir. Pero eso es una cosa y otra recrearse en el dolor. Así que ante la tentación de regodearnos en nuestra pena, ya sabéis: cantad.
Para remate del día, Lola Cordero, nos ofreció un rato de baile que viví como un regalo del cielo.
Permitirse mover el cuerpo, disfrutar, mirar a los ojos a otra persona mientras sientes que el ritmo te lleva como quiere… bailar en círculo sintiendo la música, y las palabras…
Esa es una de las mejores terapias que conozco contra la tristeza.
Imaginadnos en una azotea, con bastante frío, amenazando lluvia, pero bailando al ritmo de estas canciones:
Y mientras cantaba:
«Todo aquel que piense que esta solo y que esta mal, tiene que saber que no es así, que en la vida no hay nadie solo, siempre hay alguien.»
Miraba a mi alrededor y pensaba que es cierto: «a veces me siento sola, pero no estoy sola».
Y si acabas el rato de baile con esta canción, te ves olvidando tu día de mierda, que llevas con tacones desde las 11 de la mañana, que no has dormido nada la noche anterior, que te equivocaste de fecha al sacar unos billetes de avión, que tu escapada romántica ya no va a ser y que al final del día, cuando se duerman tus hijos estarás sola…
Porque mis hijos ya duermen y yo no estoy sola: Estoy escribiendo para ti.
Voy a reír, voy a bailar Vivir mi vida lalalalá Voy a reír, voy a gozar Vivir mi vida lalalalá
Voy a reír (eeso!), voy a bailar Vivir mi vida lalalalá Voy a reír, voy a gozar Vivir mi vida lalalalá
A veces llega la lluvia Para limpiar las heridas A veces solo una gota Puede vencer la sequía
Y para qué llorar, pa’ qué Si duele una pena, se olvida Y para qué sufrir, pa’ qué Si así es la vida, hay que vivirla Lalalé
Voy a reír, voy a bailar Vivir mi vida lalalalá Voy a reír, voy a gozar Vivir mi vida lalalalá
Eeeso!
Voy ha vivir el momento Para entender el destino Voy a escuchar en silencio Para encontrar el camino
Y para qué llorar, pa’ qué Si duele una pena, se olvida Y para qué sufrír, pa’ qué Si duele una pena, se olvida Lalalé
Voy a reír, voy a bailar Vivir mi vida lalalalá Voy a reír, voy a gozar Vivir mi vida lalalalá
Mi gente! Toooma!
Voy a reír, voy a bailar Pa’ qué llorar, pa’ que sufrir Empieza a soñar, a reír Voy a reír (ohoo!), voy a bailar Siente y baila y goza Que la vida es una sola Voy a reír, voy a bailar Vive, sigue Siempre pa’lante No mires pa’trás Eeeso! Mi gente La vida es una haha
Voy a reír, voy a bailar Vivir mi vida lalalalá Voy a reír, voy a gozar Vivir mi vida lalalalá