Date unos minutos para parar y responderte a esa pregunta.

Por experiencia propia sé que a veces lo que percibimos como un problema insalvable no lo es. O no tanto como pensábamos a priori.

La distancia

Hace años para mí el mayor impedimento era la distancia. Viviendo en una isla todo me quedaba a  un mínimo de 3 horas de avión y un gran gasto sólo en transporte y logística.

Por eso fui pionera en crear programas de formación on line especializados para mujeres, en su mayoría madres.

Mi problema: mi oportunidad de negocio

Sí, convertí mi problema en una oportunidad de negocio.

Sí, decidí no usar mi impedimento como excusa y decidí contribuir a resolver  el problema a las que estaban como yo.
A día de hoy tengo el honor de haber formado a las primeras asesoras de porteo de varios países, a las primeras en sus ciudades, a las primeras en sus comunidades. Tengo la satisfacción de haber contribuido a que mujeres que creían que la distancia era su impedimento para formarse con quien soñaban, lo hicieran sin moverse del salón de su casa, sin separarse de sus hijos, sin tener que pedir días libres en sus trabajos.

El tiempo

Si ese es tu problema, si no puedes incorporar los horarios de las formaciones  en tu agenda, lo que necesitas no es esperar a que tu agenda se libere, sino encontrar un curso que se adapte a ti y no al revés.

En mi búsqueda de facilitar el acceso a mis formaciones desde el principio ofrecí la posibilidad de ver las clases grabadas si no se podía estar en directo. Y desde hace ya un año, los cursos de la Escuela de Porteo ya no los oferto por promociones semestrales, sino que cada persona decide cuándo empieza. Esta fórmula ha resultado ser un éxito porque es muy difícil cuadrar agendas cuando tienes alumnas de 3 continentes con diferentes horarios y diferentes calendarios de trabajo y vacaciones.

En la era de la comunicación, el tiempo ya no es un impedimento. No lo utilices como excusa.

El dinero

Si en tu caso el problema es la inversión económica que se requiere te animo a que no esperes a poder hacer ese que sueñas y empieces haciendo “algo”.
Para montar en bici lo importante es subirse y empezar a pedalear. Da igual lo larga que sea una carrera, si no te subes y empiezas no la ganas, ni siquiera la terminas. Todos empiezan en el mismo punto, quienes hacen 10 kilómetros, y quienes hacen 300km. Todos empezaron con un pequeño movimiento.

Si tu sueño es formarte

pero el curso que quieres te supone una gran inversión  que ahora mismo no puedes realizar, te planteo 2 posibilidades:

  1. Empieza YA a ahorrar cada mes una cantidad, por  mínima que sea, para pasados unos meses poder hacerlo.
    No esperes a tenerlo todo así de manera milagrosa para hacerlo o nunca llegará ese día.
    Tengo clientas que me han planteado la posibilidad de empezar apagar el curso  a plazos meses antes de empezar  para sentirse con la obligación de cumplir con su objetivo.
    Si necesitas ayuda con el compromiso personal, esta puede ser una fórmula, aunque cada una ha de encontrar la que mejor le funcione y con la que más codo
  2. Empieza por hacer un curso básico la opción oyente , o contratando sesiones sueltas más asequibles pero más condensadas y productivas  y luego ve incrementando la inversión y la formación a medida que empieces a rentabilizar tu inversión.

 

Muchas clientas han obtenido con estas soluciones, a priori menos atractivas,  el impulso necesario para cambiar su mentalidad y empezar a  verse como profesional y generar su propia facturación.

Sería una pena ni siquiera participar en la carrera solo porque no nos vemos preparadas para ganarla. Recuerda que ningún campeón empezó ganando. Para ganar el Tour hay que dar muchas pealadas siendo uno más del pelotón. El que se queda en el sofá por no ser “uno más”, acaba siendo uno menos.

Los hombres tienen muy interiorizado ese discurso y no se ponen zancadillas a sí mismos antes de empezar. Ese, entre muchísimos otros, es uno de los motivos por los que suelen ganar.

El ejemplo que damos

Nosotras,  las mujeres, sobre todo las madres, somos expertas en conseguir cumplir los sueños de los demás, pero nos dejamos a nosotras para el final, o para nunca.
No ese el modelo que quiero para mis hijos, ¿ y tú?

Si yo me hubiera “conformado con mi suerte”y esperado que me trajeran mi curso ideal a casa, en el momento en que tenía ese dinero de sobra… no estaría planeando  #LoPrimeroEsSoñarlo 3.


Al final, fíjate qué son para mi las distancias físicas ahora… planeando ir a Colombia con mi trabajo, tras haber estado en Chile, en Argentina y en Uruguay…
Así que  no uses los impedimentos como excusas y ya sabes… si yo pude, tú puedes.

Foto de portada de Rebeca López para el equipo de Formación de Asesoras Continuum