El nuevo misógino

El nuevo misógino

La misoginia no siempre se expresa en forma de ataques directos de violencia física. Hay otra violencia mucho más sutil que no es tan evidente, pero es herencia directa de la anterior.

Hoy muchos hombre no pegan a sus mujeres, ya no pueden  controlar en qué trabajan, cómo se visten o en qué piensan, pero eso no significa que las respeten. O quizás sí creen respetar a la suya, pero menosprecian a las demás.
Cuando nos infantilizan, cuando critican nuestras iniciativas o nuestra forma de trabajar, cuando menosprecian nuestros trabajos, cuando intentan juzgar cuándo una mujer puede o no hacer un trabajo, cuándo o no puede cobrarlo, cuando juzgan que nuestras tarifas profesionales son «abusivas» , vete a saber con qué criterio, cuando se  erigen  en una especie de «Defensor del pueblo» de oficio para salvarles (no, mejor, salvarlas) de nuestros trabajos y formaciones, a pesar de que no tienen ni idea de qué y cómo lo hacemos…
Cuando afirman que las mujeres que deciden invertir su dinero lo hacen engañadas o estafadas. Cuando las tratan de estúpidas al oírlas comentar que ellas están más que satisfechas con lo que han obtenido por su inversión.

©Forges

©Forges

Esos hombres que nunca criticarían así a otros hombres, que han hecho su nicho el femenino porque se sienten superiores, porque desgraciadamente aún hoy muchas mujeres escuchan con más autoridad a un hombre que a una mujer hablando sobre el mismo tema , aunque el tema en cuestión sea intrínsecamente femenino. Esos hombres que se atreven a darnos lecciones de cómo funcionan nuestros cuerpos, no porque los admiren y los respeten, sino para sentir que tienen en cierto modo el control de algo que nunca podrán controlar.

Hace años un psicólogo convenció al mundo de que las mujeres teníamos envidia del pene. Y toda la psicología de la época, toda la «autoridad médica y psicológica de su tiempo se construyó sobre esa base absurda y misógina. Sobre el profundo desconocimiento de lo que es una mujer, de nuestro cuerpo, de nuestra psique, de nuestra sexualidad.

No es nuevo. Todo el conocimiento imperante a lo largo de la historia ha sido masculino. Las mujeres tenían vetado, salvo contadas excepciones, el acceso a los foros de aprendizaje y enseñanza. Los grandes pensadores sobre los que se ha edificado nuestra filosofía y el derecho eran profundamente misóginos. Aún tenemos en nuestro lenguaje múltiples pruebas de ello.
Aristóteles, Sócrates, Nietzsche, Schopenhauer, Freud, Kant , Rousseau son algunos de los más conocidos pues sus obras escritas han llegado hasta nuestros días. Son un reflejo de la intelectualidad, de la «oficialidad»  del momento. Durante siglos hombres ningunearon o directamente robaron a mujeres su trabajo, sus méritos y su protagonismo en campos como la ciencia, la medicina, la ingeniería…
El problema no ha sido nunca que no fuéramos capaces, el problema es que teníamos que competir en un sistema cuyas reglas estaban puestas precisamente para dejarnos fuera. Y cuando las mujeres, a pesar de ello, conseguían alcanzar y sobrepasar a esos hombres, muy pocos lo aceptaban.  La mayoría criticaban abiertamente a estas mujeres, o lo que para mí es aún peor, se apuntaban ellos el mérito.

Esa forma de machismo y misoginia que es el paternalismo  es tan frecuente hoy día como  el «tú te callas» del tiempo de mi abuela.
Hoy ningún hombre moderno diría en público, sobre todo cuando su auditorio es eminentemente femenino, que las mujeres somos tontas o malvadas, pero sí se permiten lanzar comentarios condescendientes de qué hacemos las mujeres y por qué. 

Comentario público de un hombre en una red social


Ese comentario es un ejemplo  de cómo algunos hombres, en sus perfiles públicos en redes sociales, se expresan en relación a las mujeres.-«Mujeres»
… al parecer los hombres no pagan cursos.-«llenas de dudas»
y él lo sabe porque  las conoce a todas y conoce sus motivaciones, claro.-«Que cada cual se gaste el dinero en lo  que quiera»
entonces ¿a qué viene el comentario?. Me suena a lo de «yo soy racista, pero…»-«en el interior de cada una está todo»
una vez más habla del interior de todas las mujeres, menudo fenómeno, no sé si también habla en mi nombre y quién le ha erigido en portavoz de todo un género.«Y para aflorarlo, si no sale….»
esta es la puntilla, aquí está todo lo que esperábamos, para variar un hombre diciéndonos qué y cómo tenemos que hacer las cosas.

Diarios de Vocento, 8 de marzo de 2016Es curioso, que haya hombres que critican el trabajo de mujeres porque no tienen título oficial (título que obtienes cuando vas a que otros te digan lo que aprender) y  luego critique que haya mujeres que pagan a otras para aprender lo que les interesa.

O sea, que al final se trata de a quién le otorgamos la autoridad de enseñarnos algo. Al parecer no podemos elegir quién es para nosotras, autoridad en una materia y nos lo tienen que indicar ellos.

Lo peor de todo no es que haya hombres así. Lo peor es que se casan con mujeres y que se convierten en padres de niños y niñas que serán los hombres y mujeres del mañana. Y por lo que comprobamos la misoginia no se diluye con el paso de las generaciones, simplemente se transforma para seguir siendo aparentemente correcta.  No dejan de maltratar, simplemente cambian de forma de maltrato.

.
Y lo triste es que cuando estos hombres, gallitos de corral,  publican estas cosas no les aplauden un montón de  hombres, no, sino un montón de mujeres. Mujeres que han aprendido que es más fácil seguir aplaudiendo al macho más tonto que a la hembra más lista. Ellas les siguen dando el poder que otras ya les hemos quitado. Madres que crían hijas que ven a sus madres aplaudir a hombres que menosprecian a mujeres. Así nos va,

[Tweet «Mujeres que creen que es mejor aplaudir al macho más tonto que a la hembra más lista.»]
 .
Yo , que soy de todo menos políticamente correcta, creo que esta oleada de apoyo a la maternidad por parte de algunos hombres, en un gran número, no es más que miedo a quedarse fuera o, parafraseando a un señor muy culto y con título universitario: «envidia de tetas y útero».
Porque hoy día la mujer que quiere un pene lo consigue, pero tetas y úteros, amigos míos… tetas que den leche y úteros  que engendren hijos no van a tener ustedes nunca.
Trata bien a todo el mundo hijo mío, a las chicas más

Trata bien a todo el mundo hijo mío, a las chicas más

-Trata bien a todo el mundo hijo mío,  y a las chicas más
-¿Por qué mamá?

Ese fue el inicio de una conversación con mi hijo de 10 años. Estábamos hablando de relaciones, de conflictos y tras mi consejo me preguntó :
-» ¿Por qué hay que tratar mejor a unas personas que a otras mamá? ¿Por qué hay que tratar mejor a las mujeres? ¿No hay que tratar bien a todo el mundo?»

Y entonces tuve que explicarle  cómo funcionan las cosas en este mundo.

  • Tuve que explicarle que  «justicia» no es tratar igual a todo el mundo, porque en un mundo de desigualdad, tratar igual a todo el mundo sigue dejando en posición desfavorecida a quienes ya parten con desventaja.
  • Tuve que explicarle que no vivimos en un mundo justo, sino en un sistema machista. En un sistema donde los débiles sufren a manos de otros que tienen poder.
  • Tuve que explicarle por qué en las pelis y series que le gustan, los chicos son fuertes, valientes y héroes, y las chicas son «monas».
  • Tuve que explicarle que su hermana lo va a tener mucho más difícil que él sólo por su género.
  • Tuve que explicarle que su hermana probablemente cobrará menos que él aunque haga el mismo trabajo con la misma cualificación, sólo por su género.
  • Tuve que explicarle que su hermana, en igualdad de condiciones con un hombre, tendrá menos posibilidades de ascenso y/o promoción laboral y profesional.
  • Tuve que explicarle que  ser mujer es un factor de riesgo para sufrir abusos, acoso, discriminación y un montón de cosas que él aún ni entiende.
  • Tuve que explicarle que su hermana va a sentirse juzgada muchas más veces que él.
  • Tuve que explicarle que su hermana va a sufrir paternalismo en tantas ocasiones, y por tantas personas, que puede que llegue a normalizarlo y ni lo note.
  • Tuve que explicarle que su hermana no va a sentirse igual de respetada que él aunque vivan las mismas situaciones y por las mismas personas.
  • Tuve que explicarle que la opinión de su hermana será ignorada o aclarada o corregida por algún hombre, aunque la suya sea más valiosa, más inteligente y con más peso. (Mansplaining)
  • Tuve que explicarle que su hermana crecerá viendo cómo a las mujeres se las cosifica constantemente en la publicidad lo que influirá en cómo se ve ella y en cómo la ven los demás.

    COSIFICACION DE LA MUJER

    Imagen del blog: El Cuenco de Baubo

  • Tuve que explicarle que su hermana crecerá sometida a un juicio constante sobre su cuerpo, su sexualidad y su libertad.
  • Tuve que explicarle que su hermana aprenderá muy pronto que ir «sola» es peligroso, aunque vaya con una amiga.Que va a ser de ti lejos de casa

Y me paré porque hay cosas que aún no le puedo explicar:

  • No puedo explicarle aún que su hermana muchas veces yendo por la calle agachará la cabeza, cruzará la calle o acelerará el paso porque tendrá miedo.  No miedo a la oscuridad, no miedo a perderse, no: miedo a ser violada o algo peor ( si es que hay algo peor).
  • No puedo explicarle aún que este mundo lo único que le ofrece a su hermana y a su madre para protegerlas es que «tengan cuidado» con cómo visten, cómo hablan, con quién salen o a dónde van… (¿Cómo le explico que las mujeres tenemos que vivir en constante estado de alerta?)
  • No pude explicarle aún que su madre, como prácticamente el 100% de las mujeres que conozco, ha sufrido casi todas estas cosas y a día de hoy sigue sufriendo algunas.
  • No pude explicarle aún que cada día asesinan a niñas por serlo
  • No pude explicarle aún que cada día asesinan a mujeres por serlo

Ojalá no tenga nunca que explicarle todo lo que me queda por explicarle.  Ojalá algún día no tenga que  decirle:

Trata bien a todo el mundo hijo mío,  y a las chicas más.

.

EMPODÉRATE- NOHEMÍ HERVADA.

«Me morí por culpa mía»

«Me morí por culpa mía»

Llevo 2 días que solo echo bilis por la boca. Normalmente escribir me desahoga pero este tema me puede y ni poniendo palabras a lo que siento consigo paz.
Cada cosa que leo y me cuentan me cabrea más.  Cuando creía que nada me podía asquear más que los propios  asesinatos de estos días, resulta que no es así.
Me asquean los titulares de la prensa. 
Me asquea cómo se usa el lenguaje.
Me asquean los eufemismos para referirse a crímenes brutales.
Me asquea que se respete más a los «presuntos» que a las víctimas.
Me asquean todos esos impresentables que creen que su derecho a la libertad de expresión les autoriza a hablar de «generalidades», de «denuncias falsas», de «los hombres que también sufren» y de las «mujeres violentas». Me pregunto en qué lugar han perdido ya no la empatía que es evidente que no sienten, entre otras cosas porque no pertenecen a un colectivo permanentemente en peligro por cuestión de género, sino el sentido común. Ese que dicta que en determinados momentos y lugares para ciertos  comentarios «no ha lugar». 

«No ha lugar» cuando estamos enterrando niños y mujeres brutalmente asesinados, cuando no conseguimos quitar de nuestras mentes la imagen de 2 niñas aterradas viendo venir a su padre con una radial para asesinarlas, en este momento me importa una mierda  lo que opinen esos mal nacidos y me sale la vena asesina ver que su narcisismo les impide quedarse callados delante de mi  

Saca lo peor de mi ver que no tienen la poca vergüenza de reservar sus comentarios para sus corrillos machistas o para las sobremesas de sus comidas familiares, donde «sus mujeres»  les darán la razón diciendo que es que «las mujeres hoy en día son unas zorras que amargan la vida a los hombres».
Me asquean los opinólogos que se atreven a decir qué tendrían que haber hecho Laura y Marina para no ser asesinadas. Y si ese comentario viene de «La presidenta de Asociación de Mujeres Progresistas» ya  pongo el grito en el cielo. «Señora Besteiro :
Laura y Marina no tendrían que haber hecho ni dejado de hacer nada para no ser asesinadas, porque en un asesinato sólo hay un responsable y es el asesino.
Da igual lo que haga la víctima, que salga o entre, que pasee sola o acompañada, que vaya con chándal de manga larga o minifalda, que avisara o no a la policía, que por otro lado, en estos casos no suelen acompañar a «hacer mudanzas» como ya han declarado en otras ocasiones, da igual porque  la víctima no es la responsable, a ver si dejamos ya ese discurso rancio que no es sino otra forma de machismo.

A las víctimas las asesinaron machistas asesinos. La culpa es de ellos.
Las asesinaron por un sistema que no es capaz de aislar a los maltratadores
Las asesinaron por un sistema que no  protege a las víctimas
Las asesinaron porque en vez de analizar qué han hecho mal los que están vivos solo hablan de «qué hicieron mal las que están muertas»
Las asesinaron porque una gran parte de la «gente normal» sigue sin reconocer la magnitud del problema que vivimos.

A ver si nos enteramos que no se trata de que nos «cuidemos», de que no salgamos de noche o nos vistamos con burkas adaptados al nivel de tolerancia al cuerpo femenino de los psicópatas machistas que nos rodeen. No somos las mujeres las que nos tenemos que proteger, porque estar vivas es nuestro derecho y no tendríamos que estar defendiéndolo a cada paso que damos.
A no ser que sea verdad que estamos todas en estado de alerta. En tiempos de guerra no hay tregua que valga ni podemos confiar en que se respete el derecho a la vida, por eso se vigila cada paso que se da. En tiempos de guerra al menos se sabe quién es el enemigo y cada bando lucha unido con una meta común.
Las mujeres asesinadas no somos soldados, no hemos elegido ir a ninguna guerra, no hay bando que luche con nosotras. Nos han colocado sin preguntarnos en un campo de batalla donde sólo somos presas fáciles de genocidas.

[Tweet «No se trata de que nos «cuidemos», de que no salgamos de noche o nos vistamos con burkas adaptados al nivel de tolerancia al cuerpo femenino de los psicópatas machistas que nos rodeen. No somos las mujeres las que nos tenemos que proteger, porque estar vivas es nuestro derecho «]

¿Solo yo veo la incongruencia de que nos acusen de no «ir con cuidado» porque vivimos en un campo minado pero luego minimicen el alcance de la violencia machista? ¿En qué quedamos? ¿Hay o no hay alarma social?  Si hay que protegerse será porque estamos amenazadas… ¿no es de justicia entonces ir a por los amenazadores?
Si hay un francotirador en lo alto de una torre la solución no es ir repartiendo chalecos antibalas a los transeúntes, la solución es detener al francotirador y encarcelarlo. (Y ya puestos al que le alquila la torre y le vende el arma)

Hacer a la víctima responsable de cuidarse del maltratador es como insinuar que tenemos que vivir cuidándonos de algún posible francotirador

Hacer a la víctima responsable de cuidarse del maltratador es como insinuar que tenemos que vivir cuidándonos de algún posible francotirador

[Tweet «Si hay un francotirador en lo alto de una torre la solución no es ir repartiendo chalecos antibalas a los transeúntes, la solución es detener al francotirador y encarcelarlo. #HastaElCoñoYa»]

Claro que las mujeres no somos Rodrigo Rato. A los miles de mujeres que viven amenazadas  por hombres que saben perfectamente dónde viven, a qué colegio van sus hijos, dónde hacen la compra o quiénes son sus amigas,  esas nunca se reunirán con ningún  ministro  para interesarse por su protección.
Nos lanzan a una lucha donde solo van armados los violentos. A una lucha que no pedimos, a una invasión ilegal e inmoral porque el botín que quieren no les pertenece. Nos asesinen o no nos roban la vida.

En este punto no voy a tolerar un solo comentario más que no sea para condenar no sólo los asesinatos, sino los acosos, las amenazas, los acosos reales o virtuales, las vejaciones, los desprecios, los insultos, las miradas fuera de lugar, los chistes machistas, las quejas que no han lugar, y la defensa de actitudes machistas, vengan de hombres o de mujeres.

Me gustaría que todo el que se considera mi amigo tuviera el sentir que compartió este hombre en un tweet

 

Como muy bien ha escrito mi amiga Myriam Moya en su post, del cual os copio un fragmento:

«¡HOLA, NOS ESTÁIS MATANDO!»

(…Nos estáis matando, nos están matando hombres como vosotros y estáis de brazos caídos y sois responsables y seguís sin hacer nada.

Es hora de empezar a actuar, es hora de que empecéis a actuar… tenéis las armas, tenéis la fuerza, tenéis el poder económico, tenéis el poder jurídico, tenéis la prensa, los cuerpos de seguridad, las leyes, las calles…

Tenéis la capacidad de la acción o de hacernos desaparecer. (…)

Es hora de dejar de ser tibios en este tema. Para miles de mujeres asesinadas ya es tarde, pero hay millones más  viviendo con el miedo a ver la lucecita roja apuntándoles. La próxima vez que hables con tu hermana, tu mujer, una amiga, tu hija, una compañera de trabajo piensa que podría ser ella la siguiente. Y que tú podrías hacer mucho por evitarlo.

target

Entre todos la mataron y ella sola se murió

Entre todos la mataron y ella sola se murió

Estoy profundamente cabreada. Cabreada, triste y frustrada.
@JRMoraQue una persona asesine a otra es triste. Que lo haga un hombre a una mujer con la que tuvo/tiene una relación es sencillamente descorazonador. Que un padre asesine a sus hijos para hacerle daño a su ex mujer es directamente satánico. Y ya no os cuento cuando «intenta suicidarse» después… no alcanzo a encontrar las palabras para definir a alguien tan cobarde.

Nos enseñaron a  no hablar con extraños, a no subir en el coche con gente que no fuera «de confianza», a no dejar entrar a cualquiera en casa… y resulta que el enemigo está dentro.

Y una cree que no hay nada peor que morir asesinada y/o que nos asesinen a nuestros hijos y amigas, pero resulta que lo hay.

[Tweet «Hay algo peor que que te asesinen y es «morirse» y que sea culpa tuya #HastaElCoñoYa #ViolenciadeGénero #MachismoMata»]

Para variar el feminicidio es culpa nuestra:

  • Por denunciar
  • Por no denunciar
  • Por dejarles
  • Por no dejarles
  • Por divorciarte
  • Por no divorciarte
  • Por quitar la denuncia
  • Por no quitar la denuncia
  • Por no dejarles ver a los hijos
  • Por dejarles ver a los hijos
  • Por contar  lo que ocurre
  • Por no contar  lo que ocurre
  • Por buscar ayuda
  • Por no buscar ayuda
  • Por quedarnos en nuestro hogar
  • Por irnos

Como reza un dicho: «vayas donde vayas te voy a coger»

Y yo que no creo en el destino precisamente porque no concibo el mundo con una fuerza superior que predetermine nuestro final sin posibilidad de escapatoria, resulta que constato que cientos de mujeres viven a diario con el temor a que su destino sea ese que les han anunciado tantas veces: «te voy a matar».

¡Ah no! Que no nos matan… que nos morimos nosotras solas.

Y este genocidio no sale de la nada.
La gente «normal»  no es «normal», «un buen tipo», «un vecino ejemplar», «un trabajador nato» y de repente un día le da por asesinar… La gente normal, buenos tipos, vecinos ejemplares y trabajadores natos no asesinamos. Nos enfadamos por supuesto, y a lo mejor gritamos y nos cagamos en los muertos de alguien y seguramente damos algún portazo un día, pero no asesinamos.
El que asesina «no era un tipo normal» : ES UN ASESINO.
11855768_10206238194647401_6068466779777574467_n

¡Basta ya de condescendencia y paños calientes!
¡Basta ya de medios de comunicación que parecen estar más preocupados de «no ofender a la pobre víctima» (el asesino, no te vayas a creer que la víctima es la muerta que seguro «algo habría hecho» para provocar al pobre hombre) que de contar lo que ocurre!

#HastaElCoñoYa

Mientras los cuerpos  de las mujeres asesinadas están aún calientes, degolladas, calcinadas, acuchilladas… a la mayor parte de los medios les preocupa «no adelantar conclusiones» y acusar injustamente al «presunto asesino».

Ejemplo de titular de una noticia que luego fue modificado

Ejemplo de titular de una noticia que luego fue modificado

Y no es que una ahora se pase la Ley de presunción de inocencia por el forro, sino que choca que esa ley se aplique sólo cuando son ellos los que asesinan.

Al parecer esta mujer con antecedentes psiquiátricos y seguramente una psicosis puerperal que nadie detectó (esto da para otro post) no es presunta. En este caso pueden afirmar sin lugar a dudas que el bebé ha sido degollado y que ella lo ha matado. Y lo que no vamos a leer es que esa muerte también es violencia de género.

[Tweet «¿Puede alguien explicarme por qué cuando matan ellos parece que matan menos? #HastaElCoñoYa #MachismoMata»]

Y a una se le hincha la vena día tras día con titulares como estos:

Y con «reacciones» vergonzosas, me da igual si con perfiles verdaderos o fakes

Como puse anoche en Twitter

[Tweet » Tragedia es un terremoto o una riada. O que te caiga una maceta. Si te asesinan es un asesinato. #HastaElCoñoYA #MAchismoMata #ViolenciaDeGénero «]

El lenguaje nos delata.

«De la abundancia del corazón habla la boca» dijo un sabio. Y nos sale por la boca lo que tenemos dentro. Y lo que esta sociedad respira es un odio visceral hacia la mujer.  Un odio que no debe ser otra cosa que miedo. Porque la verdad, haber sido tratadas toda la historia como lo hemos sido y seguir vivas tiene mérito.
Ese odio que se les escapa a la mayoría sin querer cuando en vez de criticar asesinatos diarios te salen con lo de «nosotros también sufrimos».

Psicópatas machistas enfundados en trajes o en uniformes predicando desde sus púlpitos particulares o profesionales  ciertos «valores» cuando en el fondo son lo que son: impresentables machistas movidos solo por el odio.

Creedme que sé de lo que hablo. No sólo he vivido en mi familia un asesinato de violencia de género. Conocí a un impresentable de esos que te dicen «te amo» y «eres una puta zorra y una buscona» en la misma frase. De los que ponían a parir a su ex calificándola de «loca» y de «maltratadora», de los que te vigilan, te espían y acosan en las redes, a ti y a todos tus contactos… De los que amenazan con el suicidio cuando les dejas y te lloran y te imploran mientras no dejan de insultarte. De esos que edifican su vida tras dejarles buscando la forma de hacerte daño, si no físicamente, a tu trabajo y tu reputación.

Y este impresentable psicópata sigue teniendo su régimen de visitas con su hijo.  Y el asesino condenado que mató a alguien de mi familia se presentó en el juicio por la custodia de sus hijos huérfanos por su culpa para declarar en contra de la familia materna. prefería que sus hijos fueran separados e institucionalizados antes que vivir con sus abuelos maternos. Y la familia del asesino justificándole.
Y como este caso, como estos casos, cientos, miles. Con esos perfiles o con algún otro, porque los hay muy variados. Pero todos son maltratadores. Ellos, quienes les justifican y defienden y quienes «callan» ante la barbarie.

SON MALTRATADORES
NO SON BUENAS PERSONAS
NI BUENOS VECINOS
NI BUENOS TRABAJADORES

Y los jueces que miran más las estadísticas que a las personas, los que hacen oídos sordos a las denuncias, los que obligan a niños a estar con maltratadores solo porque la mitad del ADN es suyo…  ellos  y ellas son responsables también del sufrimiento y las muertes.

Como la de Sara Calleja
(Lee aquí la carta de Sara a la juez)

sara calleja

¿Qué hacemos con esto?
¿Cómo seguimos viviendo cuando una gran parte de las «buenas y normales personas» que nos rodean lo que  piensa de verdad sobre este feminicidio es esto?

Captura de pantalla 2015-08-13 12.48.04

Los nazis construyeron campos de concentración, asesinaron, torturaron  y masacraron a cientos de miles de personas…  no olvidemos que lo hicieron con la connivencia de la mayoría de una sociedad alemana  de «gente normal», de «buena gente» «trabajadora y cristiana» que sabía lo que pasaba, callaba y miraba a otro lado.

Y así estamos…  en un genocidio contra las mujeres

No merecemos ni aparecer en las portadas…

Creemos que eso solo les pasa a otras, pero no es así.
Le pasa a tu hermana, a tu madre, a tu hija, a tu amiga, a tu compañera de trabajo…
le pasa a tu novia, a tu mujer, a tu exmujer
le pasa a la que fue reina del instituto y a la cajera del supermercado,
a la empresaria de éxito y a la inmigrante sin papeles.
Nos pasa a todas.
Nos matan a todas.
Nos asesinan a todas.
No nos morimos NO: NOS ASESINAN

[Tweet «#HastaElCoñoya #MAchismoMata No nos morimos NO: NOS ASESINAN»]

Conmigo o contra mí

Conmigo o contra mí

«El que no recoge conmigo… desparrama» dijo Jesús. Y parece una frase algo exagerada ¿o no?
Él criticaba a esas personas que no se posicionaban claramente en un conflicto trascendental, a quienes querían  caminar entre dos aguas o que querían contentar  a todo el mundo.

Por supuesto la vida no es una guerra constante con bandos, afortunadamente. Somos seres complejos, con múltiples facetas y aristas que nos irán posicionado a veces en un lado y otros en otro. Podemos  comulgar con gente muy diferente, con ideologías diferentes según el momento y la situación. A veces incluso será una afinidad puramente afectiva: si quiero a alguien no soy objetivo para juzgar sus ideas y comportamientos y tenderé a excusarle, justificarle o a sencillamente aceptarle sin más, aunque no comparta lo que hace. Eso es normal y creo que todos lo hacemos. No conozco a nadie 100% ecuánime en este sentido.

Pero hay veces que esa tibieza es sencillamente injustificable.

¿Quién no ha sentido asco cuando los padres de un maltratador no es que no se avergüencen del  comportamiento de su hijo y no se dignen a condenar el hecho y a dar el pésame a la familia, sino que,  además, lo justifican  y se revuelven atacando  y lanzando acusaciones directas o solapadas hacia la víctima?
Va por delante que no me gustaría nada vivir esa situación desgarradora. No alcanzo a imaginar el dolor de unos padres que contemplan que su hijo(a) es un monstruo capaz de torturar y/o asesinar. Imagino que se le cae a uno el alma. Pero lo que sí sé es que ese alma no se levanta negando la realidad y haciendo del verdugo la víctima y de la víctima el culpable.

Por supuesto podemos debatir por qué se ha llegado a eso, qué nivel de desamparo y violencia ha llevado a alguien a convertirse en maltratador, violador y/o asesino, pero en primera instancia a mí me preocupa la víctima. Que seguro que también vivió intentando capear su propio desamparo  sin convertirse en un monstruo.

Cuando alguien, sea quien sea, justifica el maltrato o al maltratador está siendo cómplice. Con todas las letras, sin medias tintas: CÓMPLICE.



Me da igual si le quieres, si le admiras, si es un genio, si te hizo un favor, si te parece que su discurso es coherente, si crees que no tenía otra opción.. me da igual, si es tu hijo o tu padre o tu amigo o tu hermano o tu jefe o tu marido o tu amante o tu vecino del 5º: si le justificas eres como él.

 Las personas pueden ser perdonables,
los hechos violentos SIEMPRE han de ser condenados.

Crecí oyendo frases como:

«¿Fulanito?, ¿fulanito un maltratador?, ¿con lo buena persona que se le ve?
Tan formal, tan atento, tan majo él siempre dispuesto a ayudar…»


A la familia negando la mayor y haciéndose los sordos y ciegos ante la evidencia que hijos o cónyuge relataban. 
Crecí oyendo este tipo de cosas… y a día de hoy veo que no hemos cambiado mucho.

Esa persona tan maja, tan atenta y tan profesional puede ser un monstruo en determinadas circunstancias, y su mayor baza es que la gente no crea a la víctima.


Me da igual su status, su apariencia, su fama, su trabajo, sus buenas obras …


Cuando un hombre amenaza, critica, coacciona, insulta, chantajea, coarta, espía, vigila, acosa, ningunea a una mujer, es un maltratador.
Cuando le falta al respeto, cuando quiere controlarla, cuando decide por ella, cuando se atribuye el derecho a juzgar, a premiar y a castigar… es un maltratador.

Y cualquiera que contribuya a darle alas, que jalea su comportamiento, que le da pábulo a creerse el Juez supremo de la moral de los demás, que le ríe las gracias y los chistes, cualquiera que por el motivo que sea le alimenta, es cómplice.

El odio  y el mal llamado amor y lealtad hace extraños  compañeros de viaje. Y creedme que este tipo de personajes monstruosos en el fondo son unos narcisistas. Necesitan público que aplauda sus bravatas. No seas tú su público.
Hace años lo hombres se jactaban de tener a sus esposas dominadas con el beneplácito del resto del grupo, incluso de las otras mujeres.
Hoy creemos que hemos cambiado pero siguen muriendo mujeres, sigue habiendo denuncias por maltrato y sigue habiendo muchísimo más maltrato que no se denuncia. Sencillamente porque está tan interiorizado que no se ve o por miedo o por vergüenza.
Nuestra sociedad pretende que sea la víctima la que se avergüence, poniendo en tela de juicio lo ocurrido  o su comportamiento. Como si alguien, sea lo que fuera lo que hiciera,  mereciera un insulto o una amenaza o un  chantaje.

Este post hoy no es para aquellas que sufren el maltrato y el acoso sino para el resto. Para los que a veces miramos a otro lado, para los que nos repetimos que no va con nosotros, para los que pensamos, que como víctima es de tal o tal modo, se lo merece.

si nada djiiste complice fuiste

Para quienes al oír la verdad de la situación aún exclaman:

«¿Fulanito? ¡No puede ser!»

Díselo a las 47 mujeres asesinadas en nuestro país en lo que va de año, o  a los niños que acaban muertos a mano de sus propios padres como venganza hacia la mujer.
Es cierto que la mayoría no llegan hasta ese punto.  Pero no hay medio de saber quién es el que se pasará la vida solo amenazando (que no es poco) o llegará a mayores. Yo personalmente preferiría no arriesgarme.

He vivido de cerca el maltrato en varias de sus formas.
He tenido en mi propia familia un asesinato brutal por parte de un hombre a su mujer delante de sus hijos. He vivido  cómo su familia le justifica e incluso intentaron que los niños no se fueran con la familia materna, prefiriendo que acabaran en el sistema de casas de acogida  y separados.
He sufrido en primer persona una relación que derivó en insultos y amenazas sencillamente porque le puse fin y no esta dispuesta a aguantar juicios hacia mi persona, mi trabajo y mi libertad. He vivido coacciones y chantajes emocionales.
No me digas que no tengo autoridad para hablar de este tema y decirte que si tú por el motivo que sea apoyas de uno u otro modo a un desgraciado de estos, eres un maltratador igual que él.
Si encima eres mujer, lo que siento ya no es rabia o decepción sino asco.

Asco de ver mujeres jaleando a violentos. De aplaudirles sus alegatos de odio y venganza. De justificar sus hechos y sus formas.
Solo te deseo una cosa: que nunca te pase a ti, o a una hija tuya.
Porque los responsables de acabar con esta lacra no son siempre los demás… somos todos, tú y yo.

Porque si no estas conmigo en esto, estás contra mí.

PD:El próximo 15 de noviembre impartiré unos talleres para la Prevención  de Violencia de género en el I Encuentro de Mujeres de la Villa de Moya 

 

stop