Esta mañana me ha entrevistado Victoria Caro en Radio Ecca para hablar de Asesoras Continuum y del premio de ING DIRECT que gané con mi emprendimiento.
Aquí tenéis el Podcast por si os apetece oírlo
Gracias a Victoria y a Radio Ecca por hacerse eco de esta noticia. Si algo compartimos es la labor de difusión a través de las ondas <3
Pues sí: Afirmo «Mi Negocio es DESPUÉS» Mi Proyecto Estrella: Asesoras Continuum, ha resultado ganador del concurso de ING DIRECT .
En la web de la Formación Asesoras Continuum escribí el otro día sobre el tema. Agradeciendo el apoyo que nos ha hecho ganar.
Hoy en este Blog sólo mío y más profesional me gustaría contaros qué siente Nohemí Hervada cuando ve en su correo esto:
Para que entendáis qué supone esto para mí he de deciros que yo nunca tuve mentalidad de empresaria. O mejor dicho, creo que la tuve y se fue muriendo.
Yo quería ser abogada.
Bueno, yo quería ser cantante… pero ya se sabe, hacía falta un trabajo «de verdad» (léase con ironía) y ese era para mí ser abogada.
En Benidorm con mis padres (7 años)
No recuerdo en mis primeros años de colegio a ningún otro niño de mi clase con la idea tan clara de qué iba a ser. Esa idea la mantuve toda mi niñez, hasta el instituto ( si incluso escogí Latín 😉 ). Mis series y pelis favoritas eran las relacionadas con juicios. No sé si el sentido de la justicia tan acusado que he tenido siempre era lo que me hacía verme ahí, o esa pasión por el debate, más mi espíritu altamente competitivo. EL caso es que eso quería ser.
Con el tiempo, por mis circunstancias familiares y personales decidí que no iría a la Universidad, así que el año que mis compañeros hacían COU yo estudié administrativo mientras empezaba a trabajar cuidando niños para costearme la academia, pagarme el carné de conducir, el seguro de mi viejo Renault 5, esas cosas que en muchos casos los jóvenes de mi edad recibían de sus padres.
Empecé a trabajar incluso antes de acabar el curso de la academia, como secretaria en un bufete de abogados. Era paradójico que estuviera trabajando en el sector que quise desde niña, con tan solo 17 años.
Con 20 años. Mis primos vienen a visitarme a Gran Canaria
Trabajar allí me hizo darme cuenta de que tenia idealizada la imagen de lo que era un abogado. El mundo real me parecía que requería más fiscales que abogados, pero a mí ya no me importaba. Descubrí que ese no era mi mundo sin haber pasado 5 o más años invertidos en él.
Ya era mayor de edad y ya podía por fin escoger qué hacer con mi vida. Decidí invertir mis años de «libertad» en vivir como y donde quisiera. Y con 19 años me independicé y me vine a vivir a Canarias.
Dedicaba mucho de mi tiempo a ser voluntaria y a trabajar en lo que fuera para permitirme vivir haciendo lo que me hacía feliz.
Esos años de vivir compartiendo piso, sin tener casi nunca dinero de sobra, sin lavadora, sin coche, de levantarme a las 5.30 de la mañana… fueron un aprendizaje importante. A pesar de los días duros, de las horas llorando por sentirme sola y lejos de todos, por la incertidumbre de no saber si ese mes pagaría el alquiler, dependiendo de trabajos temporales… con jefes que dan para escribir no un post sino una novela… Pues a pesar de todo, esos años fueron, también, algunos de los mejores de mi vida.
Aprendí a reírme de casi todo, aprendí el valor real de las cosas, aprendí que las colonias del supermercado pueden oler tan bien en tu piel como el caro perfume de Loewe que usaba antes. Aprendí el valor de la amistad y de la lealtad y del respeto. Aprendí que con salud yo era capaz de salir adelante. Que no había trabajo pequeño ni vergonzoso, y que cualquier cosa que hiciera merecía hacerse de la mejor forma posible.
23 años. A la vuelta de mi viaje a UK
Por supuesto había días de auténtico miedo, recuerdo 2 momentos de auténtico pánico. Incluso hoy a veces sueño con esa sensación de angustia de no saber si podría seguir viviendo en la pura incertidumbre. Como le he oído alguna vez a Sergio Fernández, el miedo a acabar en la indigencia. Hoy sé que quizás ese fue el mejor aprendizaje para ser emprendedora: no hay certitud, solo ganas de trabajar y confianza en una misma. Y sentido común: mucho sentido común.
Tras esos años llegó mi etapa de casada que fue quizás, la única época tranquila de mi vida en casi todos los aspectos. Al poco de casarme encontré un buen trabajo, de jornada reducida que me permitía seguir teniendo tiempo para mi, para mi voluntariado, para mis estudios suplementarios (esa ha sido otra constante en mi vida, siempre he estado aprendiendo de muchas cosas diferentes), para mi marido. Era muy cómodo saber que de 8:30 a 13:00 6 días a la semana yo trabajaba y que a fin de mes cobraba un sueldo. Eso te permite hacer planes, pagar una casa, comprar un coche, viajar. El horario fijo te da la tranquilidad de pensar en qué tiempo es para el trabajo y cuál es para ti. Era la estampa feliz: una pareja joven y sana con trabajo fijo los 2.
Un trabajo fijo.
Hoy oigo eso y me da grima.
Mi trabajo fijo acabó tras más de 8 años de trabajar al 200% en una depresión por estrés y mobbing.
Comprobé que para una empresa yo era un número, el 01044. Que daba igual mi grado de implicación, de profesionalidad y de preparación. Que las mujeres éramos siempre de segunda. Que los puestos de responsabilidad no se otorgaban por cualificación o implicación sino por cualquier otro condicionante nada relacionado con la valía profesional. Sufrí injusticias y chantajes hasta que dije «basta». Primero fue mi cuerpo con una enfermedad, y luego, al recuperarme, fui yo. Decidí no volver a una empresa que no se merecía tenerme en su plantilla. Así que otra vez más escogí la incertidumbre a la certeza.
Tras un cambio de orientación profesional radical fui madre. y ahí sí que mi vida dio un giro total.
Resumiendo mucho esos años contaros que empecé mi negocio de venta de portabebés. Eso sí, con una mentalidad de cualquier cosa menos de emprendedora. Es cierto que lo empecé sin invertir ni un € del sueldo familia de mi marido que era de lo que vivíamos. Pero aún recuerdo, pasados algunos años, hacer pedidos de 200€ como si fuera algo arriesgadísimo, y con más miedo que ganas.
«Pensaba en pequeño, gastaba en pequeño y ganaba en pequeño».
A punto de dar un taller de porteo
Trabajaba decenas de horas a la semana como asesora de lactancia y porteo, ya no sin cobrar, sino pagando yo. Invertí no solo mi tiempo que dejaba de ganar por no trabajar, y que le robaba a mi hijo, a mi marido a mí misma, sino que invertía el dinero de mi familia en coche, gasolina, folletos… en comprar y probar portabebés que luego no usaba ni vendía por no gustarme. Prestaba mis portabebés sin contrapartida ninguna, a veces eran devueltos sucios, o rotos, o no se devolvían…
Hoy sé que no trabajaba gratis. No es un servicio voluntario y gratis como una cree al principio. Hoy sé que YO PAGABA PARA TRABAJAR Y REGALAR MI TRABAJO A OTROS. No hay nada gratis, si no lo paga nadie, lo pagas tú.
No voy a aburriros más contando cómo fue el cambio de ser una miniPYME a lo que soy hoy. Lo que sé es que tras divorciarme, cuando la red de seguridad del sueldo fijo desapareció, tras 3 minutos de ataque de pánico pensando en cómo iba yo a mantener 2 hijos y una casa, siendo autónoma sin ingresos fijos, algunos meses, sin beneficio o incluso con pérdidas… tras esos 3 minutos, cambié el chip.
Recuerdo que pensé en esos otros momentos de incertidumbre e inseguridad de mi vida, pensé en mi madre que crió 5 hijos y me dije: «Tú Puedes».
Los momentos de crisis son empujones si los sabemos aprovechar.
Prototipé mi idea de ofrecer formación on line en mi sector y comprobé que era posible. Sabía cuáles eran mis puntos fuertes y decidí de una vez ponerlos a mi servicio, el de mi emprendimiento. Invertí mis ahorros en poner en marcha este proyecto con cabeza, alma y corazón.
Me resolví a no escuchar los comentarios negativos ni las críticas, salvo para ver qué tenían de verdad y mejorar.
Las otras, las dañinas, las demoledoras, las de aquéllos que critican por sistema lo diferente, lo nuevo, lo original…
o sencillamente aquéllo que no hacen ellos…
esas me daban aún más fuerzas, aunque sólo fuera para callarles la boca.
He de decir que recibí muchas más palabras de apoyo que de las otras. Seguramente porque son más, o porque no me centré en escuchar y/o leer a cada persona que decía algo negativo. No me afectan demasiado las opiniones ajenas, pero por supuesto que algo me afectan, así que decidono darles a gente que no me conoce o que no me aprecia el poder de dejar que cambien mi estado de ánimo.
En estos 2 años he recibido, como todos, decepciones personales importantes. No he acertado a la primera en todo, he pagado caros algunos errores, pero todo es parte del proceso. Todo nos ha traído aquí.
Puede parecer un pequeño premio sin importancia, y quizás no cambie en gran cosa mi vida y mi trabajo. Pero es real, y lo he ganado yo.
Personas fuera del ámbito maternal tan endogámico, tan centrado en peleas absurdas de «esto es mío» o «esto se hace así», han visto un Negocio novedoso e innovador, rentable, con misión y con proyección de futuro.
Asesoras Continuum es un Proyecto que cambia vidas.
Cambió la mía, cambia la de quienes pasan por él y cambia la de los bebés de las familias que nos contratan.
Cambia la sociedad, porque cambia individuos y cambia mentalidades.
Eso Soy. Eso Somos y por eso hemos ganado.
Y por eso a menos de 2 semanas de cerrar el plazo de Inscripción con precio de oferta para el curso de Enero 2015, tenemos ya muchas de las plazas cubiertas. Por eso decenas de mujeres maravillosas nos escriben diciéndonos que aunque ahora no pueden, su meta es ser Asesora Continuum.
Estamos contribuyendo a crear mentalidad de emprendedoras,
A mostrar cómo se emprende en femenino, de verdad,conciliando de verdad.
Pidiendo un salario justo por nuestro trabajo, no mendigando caridad porque ese no es el mundo que queremos.
No queremos cobrar en agradecimiento eterno. No queremos palmaditas. Nuestro Ego va bien servido y no dependemos de esos reconocimientos externos para vivir.
Somos mujeres, madres y empresarias y queremos vivir nosotras y nuestros hijos, de nuestro trabajo . De un trabajo en el que somos buenas, lo mejor que podemos, y que nos esforzamos por hacer cada día de forma profesional y exquisita.
Y queremos vivir bien.
Parte de la libertad y del empoderamiento personal pasa por la independencia económica y esa es una tarea pendiente de las mujeres aún hoy.
Sé la Emprendedora que quieres ser
Este es un pequeño resumen de muchos años de trabajo. Largo para un post, ya lo sé, pero en eso, como en muchas cosas, hago las cosas a mi modo, aunque no sea el más recomendable para obtener resultados.
Todo este rollo para compartiros lo feliz que estoy. Para animaros a creer en vosotras, a hacer las cosas con cabeza, pero a hacerlas. Y a que nadie os diga que para obtener un resultado tenéis que dejar de ser como sois.
Este taller me reporta grandes satisfacciones y no solo a nivel profesional.
He escrito en otras ocasiones que he vivido muy de cerca la violencia, desde niña, en muchas de sus facetas y es un tema al que soy especialmente sensible, por eso es tan importante para mi que las instituciones y organismos públicos apuesten por este tipo de iniciativas.
Gracias al equipo del Ayuntamiento de la Villa de Moya por confiar en mi trabajo y contratarme para impartir 2 talleres en su I Encuentro de Mujeres Villa de Moya.
No os voy a aburrir contando lo que hicimos allí, solo os voy a poner unas fotos para que respiréis un poco del ambiente.
Fotos de la presentación del evento, de la primera conferencia a cargo de la presidenta de CERES, y ya después, fotos de mis talleres.
Imagino que estas mujeres oyeron que cómo iban a hacer algo así, que los músicos, son músicos , no «payasos».
Nos hemos aprendido tan bien la lección de la escuela, de los padres y demás autoridades que si algo sabemos es que las cosas son como son… ¿verdad?
Pues mira que algunas personas resulta que un día decidimos que no, que la vida es cambio e innovación , aunque nos cueste críticas y tropiezos.
Olé por las personas que no hacen lo que todos hacen,
Olé por las que se arriesgan, por las pioneras
Olé por las que hacen cosas diferentes
Olé por las que inventan lo que no existe aún Olé por las que rompen reglas obsoletas para crear algo nuevo y valioso
Olé por las que hacen lo que molesta a los que no les gustan los cambios Olé por las que no se desaniman cuando las tildan de locas Olé por las que tienen varios talentos y quieren explotarlos todos y no dedicarse a una sola cosa…
Olé por las que creen en sí mismas y en su potencial sin esperar la aprobación del resto
Olé por esas personas que están empoderadas de verdad. Olé por los artistas que hacen cosas que «sólo» sirven para hacernos un poco (o un mucho) más felices Y Gracias por enseñarnos tanto en tan poco tiempo.
El programa de hoy ha sido especialmente emocionante.
Hemos hablado de lactancias inducidas: El proceso por el cual una mujer produce leche para amamantar sin haber tenido embarazo.
Africa Ndongo nos cuenta su experiencia.
¡No te lo pierdas!
Y por supuesto comparte el post si te gustó <3
«El que no recoge conmigo… desparrama» dijo Jesús. Y parece una frase algo exagerada ¿o no?
Él criticaba a esas personas que no se posicionaban claramente en un conflicto trascendental, a quienes querían caminar entre dos aguas o que querían contentar a todo el mundo.
Por supuesto la vida no es una guerra constante con bandos, afortunadamente. Somos seres complejos, con múltiples facetas y aristas que nos irán posicionado a veces en un lado y otros en otro. Podemos comulgar con gente muy diferente, con ideologías diferentes según el momento y la situación. A veces incluso será una afinidad puramente afectiva: si quiero a alguien no soy objetivo para juzgar sus ideas y comportamientos y tenderé a excusarle, justificarle o a sencillamente aceptarle sin más, aunque no comparta lo que hace. Eso es normal y creo que todos lo hacemos. No conozco a nadie 100% ecuánime en este sentido.
Pero hay veces que esa tibieza es sencillamente injustificable.
¿Quién no ha sentido asco cuando los padres de un maltratador no es que no se avergüencen del comportamiento de su hijo y no se dignen a condenar el hecho y a dar el pésame a la familia, sino que, además, lo justifican y se revuelven atacando y lanzando acusaciones directas o solapadas hacia la víctima?
Va por delante que no me gustaría nada vivir esa situación desgarradora. No alcanzo a imaginar el dolor de unos padres que contemplan que su hijo(a) es un monstruo capaz de torturar y/o asesinar. Imagino que se le cae a uno el alma. Pero lo que sí sé es que ese alma no se levanta negando la realidad y haciendo del verdugo la víctima y de la víctima el culpable.
Por supuesto podemos debatir por qué se ha llegado a eso, qué nivel de desamparo y violencia ha llevado a alguien a convertirse en maltratador, violador y/o asesino, pero en primera instancia a mí me preocupa la víctima. Que seguro que también vivió intentando capear su propio desamparo sin convertirse en un monstruo.
Cuando alguien, sea quien sea, justifica el maltrato o al maltratador está siendo cómplice.Con todas las letras, sin medias tintas: CÓMPLICE.
Me da igual si le quieres, si le admiras, si es un genio, si te hizo un favor, si te parece que su discurso es coherente, si crees que no tenía otra opción.. me da igual, si es tu hijo o tu padre o tu amigo o tu hermano o tu jefe o tu marido o tu amante o tu vecino del 5º: si le justificas eres como él.
Las personas pueden ser perdonables,
los hechos violentos SIEMPRE han de ser condenados.
Crecí oyendo frases como:
«¿Fulanito?, ¿fulanito un maltratador?, ¿con lo buena persona que se le ve?
Tan formal, tan atento, tan majo él siempre dispuesto a ayudar…»
A la familia negando la mayor y haciéndose los sordos y ciegos ante la evidencia que hijos o cónyuge relataban. Crecí oyendo este tipo de cosas… y a día de hoy veo que no hemos cambiado mucho.
Esa persona tan maja, tan atenta y tan profesional puede ser un monstruo en determinadas circunstancias, y su mayor baza es que la gente no crea a la víctima.
Me da igual su status, su apariencia, su fama, su trabajo, sus buenas obras …
Cuando un hombre amenaza, critica, coacciona, insulta, chantajea, coarta, espía, vigila, acosa, ningunea a una mujer, es un maltratador. Cuando le falta al respeto, cuando quiere controlarla, cuando decide por ella, cuando se atribuye el derecho a juzgar, a premiar y a castigar… es un maltratador.
Y cualquiera que contribuya a darle alas, que jalea su comportamiento, que le da pábulo a creerse el Juez supremo de la moral de los demás, que le ríe las gracias y los chistes, cualquiera que por el motivo que sea le alimenta, es cómplice.
El odio y el mal llamado amor y lealtad hace extraños compañeros de viaje. Y creedme que este tipo de personajes monstruosos en el fondo son unos narcisistas. Necesitan público que aplauda sus bravatas. No seas tú su público.
Hace años lo hombres se jactaban de tener a sus esposas dominadas con el beneplácito del resto del grupo, incluso de las otras mujeres.
Hoy creemos que hemos cambiado pero siguen muriendo mujeres, sigue habiendo denuncias por maltrato y sigue habiendo muchísimo más maltrato que no se denuncia. Sencillamente porque está tan interiorizado que no se ve o por miedo o por vergüenza.
Nuestra sociedad pretende que sea la víctima la que se avergüence, poniendo en tela de juicio lo ocurrido o su comportamiento. Como si alguien, sea lo que fuera lo que hiciera, mereciera un insulto o una amenaza o un chantaje.
Este post hoy no es para aquellas que sufren el maltrato y el acoso sino para el resto. Para los que a veces miramos a otro lado, para los que nos repetimos que no va con nosotros, para los que pensamos, que como víctima es de tal o tal modo, se lo merece.
Para quienes al oír la verdad de la situación aún exclaman:
«¿Fulanito? ¡No puede ser!»
Díselo a las 47 mujeres asesinadas en nuestro país en lo que va de año, o a los niños que acaban muertos a mano de sus propios padres como venganza hacia la mujer.
Es cierto que la mayoría no llegan hasta ese punto. Pero no hay medio de saber quién es el que se pasará la vida solo amenazando (que no es poco) o llegará a mayores. Yo personalmente preferiría no arriesgarme.
He vivido de cerca el maltrato en varias de sus formas.
He tenido en mi propia familia un asesinato brutal por parte de un hombre a su mujer delante de sus hijos. He vivido cómo su familia le justifica e incluso intentaron que los niños no se fueran con la familia materna, prefiriendo que acabaran en el sistema de casas de acogida y separados.
He sufrido en primer persona una relación que derivó en insultos y amenazas sencillamente porque le puse fin y no esta dispuesta a aguantar juicios hacia mi persona, mi trabajo y mi libertad. He vivido coacciones y chantajes emocionales. No me digas que no tengo autoridad para hablar de este tema y decirte que si tú por el motivo que sea apoyas de uno u otro modo a un desgraciado de estos, eres un maltratador igual que él.
Si encima eres mujer, lo que siento ya no es rabia o decepción sino asco.
Asco de ver mujeres jaleando a violentos. De aplaudirles sus alegatos de odio y venganza. De justificar sus hechos y sus formas.
Solo te deseo una cosa: que nunca te pase a ti, o a una hija tuya.
Porque los responsables de acabar con esta lacra no son siempre los demás… somos todos, tú y yo.
Porque si no estas conmigo en esto, estás contra mí.
Aquí tenéis el Podcast del programa de ayer en «Esta es mi Tierra»:
En esta ocasión Raquel entrevista a Silvia Álava, psicóloga y autora de un libro con consejos para criar Hijos felices.
Para mí es un paso adelante que este tipo de libros sean cada vez menos un manual de adiestramiento, y más un acercamiento a lo que le pasa el niño. Lástima que sigue perpetuando conceptos del conductivismo aunque disfrazados de más sutileza. Y al final puede que sea peor el remedio que la enfermedad porque cuando algo lo vemos en su plena dimensión de poco científico e irrespetuoso es más fácil darse cuenta de que eso no es lo que los niños necesitan, pero cuando está edulcorado, igual muchos padres creen que así sí vale y el trasfondo es el mismo,
No por usar diminutivos en las palabras estas se convierten en otra cosa: «retirar un poquito la atención al niño si «se porta mal»«, no deja de ser un castigo que no deja en el niño otra impronta que la de que sólo se le escuchará y se le querrá si ignora sus emociones negativas, si «es» como alguien externo quiere que sea. Y eso es justo lo opuesto a la autoestima.
Al final lo que veo es más Super nannys descafeinadas que a veces olvidan que con 2 años un niño no tiene control de sus emociones y es incapaz de razonar ( y esto es neurociencia, no es psicología). Y el refuerzo positivo no deja de ser un castigo encubierto.
AH! y los niños no necesitan aprender a dormir, que ya vienen aprendidos de serie… Antes de Ferber y Estivill la humanidad ya dormía.
En fin, oíd la entrevista y sacad vuestras propias conclusiones
Os copio la información sobre el I Encuentro de Mujeres Villa de Moya 2014, en el que participaré impartiendo mi taller «Empodérate-Especial Prevención Violencia de Género»
En el marco de las actividades propuestas desde el Servicio de Prevención y Atención Integral a Mujeres y Menores Víctimas de Violencia de Género queremos invitarles al I Encuentro de Mujeres de la Villa de Moya que se celebrará el próximo 15 de noviembre enmarcado dentro de la Conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia de Género.
Adjunto se envía la información del Encuentro así como el formulario de inscripción a los talleres, recordándoles que son plazas limitadas, por lo que tendrán que marcarlos por orden de preferencia.
Agradeciéndoles de antemano su participación
Un cordial saludo
Equipo del Servicio de Prevención y Atención Integral a Mujeres y Menores Víctimas de Violencia de Género de la Villa de Moya
Si quieres participar descárgate el Formulario de Inscripción y envíalo al correo electrónico que encuentras en el mismo.
No soy una persona especialmente inclinada al deporte, aunque he pasado buenos momentos viendo algunos eventos deportivos, admirando las habilidades y destrezas de hombres y mujeres.
Al ciclismo nunca le presté demasiada atención, salvo esos días de final de carrera en verano, esperando que Indurain ganara.
Me parece un deporte duro, durísimo, en el que además, no hay demasiado reconocimiento a los deportistas, y donde solo un número ínfimo de ellos consigue destacar.
Hoy quiero contaros qué me ha enseñado un ciclista sobre su pasión por la bicicleta y cómo creo podemos aplicar esos principios más allá de las 2 ruedas, en el desarrollo personal y profesional.
Conocéte, acéptate y véncete
La bici pone de manifiesto tus propias capacidades y limitaciones. Conocerlas, aceptarlas y luego intentar superarlas: vencerlas, esa es la clave.
No es mal consejo para la vida diaria. Al final la carrera no es contra el recorrido, contra la montaña o contra los otros corredores…. la carrera es contra nosotros mismos.
Si nos conocemos, nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades, si nos aceptamos como somos en lugar de pretender ser otra cosa y si nos vencemos en el sentido de lograr lo que queremos incluso a pesar nuestro, sin duda habremos ganado la etapa, y la carrera.
Hoy no he podido, pero mañana vuelvo y subo la montaña
Ningún ciclista no preparado es capaz de subir un puerto y culminarlo. Pero su sistema es:
«Hoy no he podido subir la montaña,
pero mañana la montaña seguirá ahí,
mañana volveré y la venceré.»
Y al final la constancia y el sacrificio hacen que uno venza a la montaña. La montaña son nuestros objetivos, nuestras metas, nuestros retos, incluso nuestros deseos. Siempre hay otro día, así que lo que no pudiste hoy, vuelve a intentarlo mañana.
Corres como eres
«Un día en una carrera en la que iba muy muy cansado, un grupo de ciclistas de otro equipo me esperó para ayudarme a llegar a meta.
Al preguntarles por qué lo hicieron, me dijeron que yo les había ayudado en otra etapa sin tener por qué».
Corre la carrera de la vida como eres, y sé buena persona. Algún día necesitarás que otra persona te ayude, incluso un «no compañero» y es fácil recibir ayuda cuando tú antes has ayudado a otros.
Recuerda: aunque corras solo, no corres solo.
Solo hay un ganador, pero éste gana gracias al trabajo de todo su equipo
Cuando oyes a un ciclista cómo se planea la estrategia de equipo para que el candidato a campeón gane entiendes que él solo no lo habría logrado nunca. Muchos «anónimos» pelean las pequeñas batallas de la carrera, las que agotan, las que queman, para que al final el líder del equipo llegue en buen estado físico y pueda en el sprint final darlo todo y ganar. Él es el campeón. Pero gana todo el equipo. Todos contribuyen al éxito.
En una empresa, cada uno tiene su papel, no hay ninguno pequeño. Todos los miembros del equipo, el CEO, el comercial, la señora de la limpieza, quien atiende el teléfono, etc. , todos trabajan con un objetivo común. Sin cada piñón de la rueda no habría engranaje. Lo inteligente es que cada uno haga aquéllo en lo que que es mejor reconociendo que todos los compañeros son valiosos.
Incluso para los profesionales que trabajamos por cuenta propia, el mensaje es acertado: las colaboraciones crean grandes proyectos.
Cuando la meta común es mayor que los egos se consiguen grandes cosas.
Lo que hace a un corredor campeón no es su forma física
Muchos ciclistas con todo el potencial físico y entrenamiento pueden llegar al nivel del 90%, pero solo unos pocos llegan al 100%.
Ese 10% que marca la diferencia no depende del trabajo físico. Esa diferencia entre un buen ciclista y un campeón está en su cabeza y en su corazón. Si tiene madurez, estabilidad mental y afectiva. Si tiene un entorno familiar y social confiable y se siente seguro y querido y cuidado.
No creo necesario explicar el paralelismo ¿verdad?.
Podemos conseguir el éxito profesional de muchas maneras, pero solo cuando nos sentimos bien con los que queremos somos verdaderos triunfadores. Los afectos valen más que las medallas, y curiosamente, en este deporte, sin afectos no hay medallas.
¿Y tú? ¿Practicas este deporte? ¿Quieres compartir conmigo alguna otra reflexión interesante?
Este tema da para un debate de horas… limitarlo a 20 minutos da para muy poco.
No hay soluciones perfectas universales, pero por supuesto desde la administración se podría mejorar muchísimo la situación de las familias al respecto.
Aunque es triste constatar que una vez más, cuando se ponen sobre la mesa propuestas, no se tiene en cuenta a los bebés, sino sobre todo a los adultos.
Políticas de conciliación realmente insuficientes a todos los niveles, y propuestas que a mi entender, perpetúan la idea errónea de que:
-Las mujeres tenemos que elegir entre trabajo e hijos
-Los hijos se crían igual con la madre que con otro cuidador principal
No voy a discutir en este post que el bebé humano necesita al menos el primer año que su cuidador principal sea su madre, y no quiero decir con esto que no necesite tener al padre muchísimo en su vida diaria, pero si seguimos pensando en términos de «igualdad» me temo que el precio lo pagan nuestros hijos.
Os dejo el podcast para que opinéis vosotros mismos.
Yo solo quiero dejar claro algunos puntos, para mí importantes:
*La Maternidad no es una «carga» para aquellas mujeres que desean entregarse a ella plenamente
*La «carga» es que la sociedad te penalice por esa decisión de forma económica, o a la hora de reincorporarse a la vida laboral
*Los bebés necesitan una figura de apego principal los primeros meses de su vida, y ésta es la madre, que es quien gesta y alimenta con su cuerpo.
*La biología no entiende de roles ni de política, y es la madre la fuente de alimento exclusivo, sin horarios para el bebé, durante al menos 6 meses, en muchos casos 1 año o más. Separarla del bebé para que lo cuide otra persona es una afrenta a los derechos ya no de la madre, sino del bebé.
*Sustituir el tiempo de cuidado mínimo que necesita el bebé de su madre por el padre no es la solución
*El padre POR SUPUESTO debe disfrutar de todo el tiempo posible, implicándose en el cuidado del hijo, pero no sustituyendo a la madre.
*Los hijos no deberían ser moneda de cambio para una sociedad ni para las familias, ni herramienta política.
*El día que se valore el cuidado a los hijos como lo que es: la base de la sociedad, encontraremos fórmulas reales de conciliar: bajas apropiadas en tiempo, remuneradas en su totalidad, no penalización a las madres , no penalización a los padres, trabajos que permitan hacerse mientras se cría, no invisibilización de la maternidad, no estigmatización de la maternidad ni idealización tampoco.
*Hijos que nazcan en hogares donde les desean y donde los padres asumen la responsabilidad que conlleva, y esta es buscar primero su bienestar atendiendo sus necesidades, no las nuestras a costa de las suyas.
*RESPETO para todos. Principalmente para los niños, que son los perdedores siempre en estos temas.