Qué piensan de verdad los políticos de las madres

Qué piensan de verdad los políticos de las madres

Las campañas electorales se están convirtiendo en una especie de suero de la verdad de nuestra clase política.
LAs madres llevamos años reclamando tener voz  en política, que se escuchen nuestras reivindicaciones de primera mano y que se tengan en cuenta. Voto ya tenemos, pero cuando no hay ninguna opción que te represente, al final tu voto no vale tanto como debería.
LAs pasadas elecciones generales muchas mujeres nos hemos sentido huérfanas. Se ha votado más con el miedo que con la esperanza. Muchas decidimos votar en oposición más que votar a favor, como dijo muy acertada como siempre mi amiga Irene García: «votamos en defensa propia».

Independientemente de vuestra ideología, si sois madres de ese grupo invisible para los medios que, como yo, decidisteis que maternar también es un derecho que queríais ejercer sin renunciar o delegar en terceros,  habréis sentido la indefensión de saber que fuera cual fuera vuestro voto, ninguno iba a apoyaros en esa decisión.

Llevamos años reclamando un permiso de maternidad de mínimo 6 meses. Reclamación que responde primero al derecho del bebé y,  evidentemente, también al de la madre, que, no olvidemos, es la que gesta, pare y amamanta por mucho que a la PPINA no le guste. Resulta que no era posible, no había fondos, hasta que aparecieron de vete a saber donde para incrementar la baja del padre.

¿Estamos en contra de que se aumente la baja del padre?

Por supuesto que no, pero no es justo ni moral ni biológica ni fisiológicamente ampliar un derecho cuando los otros 2 protagonistas que van delante, aun no tienen garantizados los mínimos.

-Porque el bebé tiene derecho a ser nutrido por su madre sin restricción de tiempo al menos hasta que este sea capaz de tomar otros alimentos  y ser cuidado por extraños sin interferir en su relación  de apego seguro con su cuidador principal: su madre.

-Porque la persona que ha gestado y parido necesita un tiempo   de adaptación física, emocional y social  muy superior a las 16 semanas. Creer que este periodo es «repartible con el padre» es ningunear el propio proceso biológico y mental del proceso de la gestación y el parto.

-Porque no siempre hay «padre» y esa es una realidad que se obvia demasiado a menudo. LA mayoría de las familias monoparentales de nuestro país, son monomarentales, pero hasta en el lenguaje tergiversamos la realidad.

-Porque «cuidar a l@s hij@s» no es una especie de servicio civil obligatorio, como oímos a algunos padres durante su permiso de paternidad. EL cuidado es, a ojos de la mayoría de la clase política, una especie de impuesto a pagar que no nos gusta y buscamos fórmulas para evadir o repartir y tocar a menos. No se trata de cambiar pañales  señores y señoras políticos, a ver cuándo lo van a entender.

-Porque si al final lo hacen, tampoco merecen medallas como si fueran héroes. Ser un padrazo es directamente proporcional a ser una mala madre y hacer campaña con la responsabilidad de los progenitores con el cuidado  de sus hij@s es moralmente deleznable.

-EL cuidado es la base de la reproducción y supervivencia de los mamíferos, especialmente de los humanos cuyo tiempo de desarrollo especialmente largo. Los primeros años de vida del bebé son un periodo especialmente sensible que requieren algo más que ingerir cualquier alimento que permita no morir de inanición, estar limpio y a resguardo.

-Nuestros bebés tienen derecho al cuidado óptimo y este es el que provee su madre cuando esta está dispuesta a hacerlo sin sentir que pierde derechos, poder adquisitivo o calidad de vida.

-Anunciar como medida permisos iguales e intransferibles para este primer periodo sensible del bebé es no entender nada de nada.

-Prometer guarderías de 0 a 3 años es reírse de las necesidades de los bebés y sus madres.

-Ensalzar a mujeres que a la semana de parir ya están «emprendiendo por el mundo» es un insulto a  las madres. Refleja una supina ignorancia de lo que supone el hecho maternal, de las necesidades del binomio madre-bebé, de las profundas repercusiones que todo lo que se hace o no se hace en este periodo de tiempo.

 

-Es un insulto especialmente a esas mujeres con empleos precarios a los que no quieren «volver» pero tienen que hacerlo porque su subsistencia depende de ello.   A Isabel Díaz Ayuso el derecho de tener 16 semanas tras el parto le parece que es de «víctimas de izquierda». Me gustaría verla a ella siendo camarera de pisos en un hotel, volviendo a hacer 20 habitaciones y 5 salidas más los pasillos de las zonas comunes a la semana de parir.  Cargando fardos de ropa sucia y empujando carros llenos de toallas y sábanas más los productos de limpieza.  Retorciendo cientos de veces la fregona que limpie los suelos que pisan esas que van al hotel a descansar, mientras su útero se retuerce también con los entuertos propios del posparto y sus pechos se hinchan por estar 10 horas sin amamantar a un bebé que vete a saber con quién estará. A ver lo que le duraba  a Isabel Díaz Ayuso su ideología de derechas de «menospreciar los derechos de las trabajadoras» en esas circunstancias.

-Es un insulto a esas mujeres que sufren depresiones post parto, la mayoría de veces  no diagnosticadas, porque ya se sabe que las mujeres somos tan emocionales que nuestros síntomas graves se confunden con  nuestro día día. Todo el mundo sabe que la depresión pos parto se cura dejando al bebé y volviendo al curro, claro que sí.

-Es un insulto a las emprendedoras que luchamos cada día por levantar negocios que nos permitan vivir y hacer eso que la sociedad nos prometió falsamente: conciliar. Que muchas hayamos tenido que buscar fórmulas que nos permitan emprender porque no teníamos otra alternativa válida no es excusa para imponerlo  a las demás.  Algunas somos privilegiadas porque nuestro emprendimiento pudimos sacarlo adelante con un bebé a la teta, pero ESO ES UN PRIVILEGIO que no todas tienen señora Isabel Díaz Ayuso.  Al parecer usted solo conoce emprendedoras PREMIUM, que pueden permitirse emprender por el mundo a la semana de dar a luz. No creo que hable de la peluquera del barrio, esa que trabaja 10 horas diarias de pie o de la que trabaja en una tahona y se levanta las 3 de la mañana a hacer pan, aparte de la jornada de venta al público, o de la que monta un restaurante y prácticamente vive a allí para sacarlo adelante.   Esas emprendedoras, aunque quisieran, que ya le digo yo que por mucho que les guste su trabajo no quieren volver a la semana de parir,  no pueden emprender con sus bebés de 7 días.

EN definitiva, que cada vez que ustedes hablan de mujeres dan vergüenza, cada vez que hablan de política referida a las familias dan asco. Mucho asco.

Borja Sémper, candidato del PP a la alcaldía de Donostia:

Así que no hablen por mí ni por la mayoría de las madres que conozco. Madres que cada día, intentan satisfacer las necesidades de los suyos, casi siempre a costa de ellas mismas, de su poder adquisitivo, de su calidad de vida. Y créanme, ese espíritu de «sacrificio» no es para alabarlo. De hecho nos repatea que en  mayo aparezcan campañas de marketing reforzando ese estereotipo con si fuera una virtud a mantener. No queremos que nos alaben estar siempre a disposición de todos sin que se nos tenga en cuenta ni se nos escuche,

Queremos RESPETO, queremos poder ejercer nuestros DERECHOS, todos, queremos IGUALDAD en lo que somos iguales y EQUIDAD para contemplar nuestras diferencias en justicia.
A ver si se enteran ustedes de una vez.

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