Justicia · Canarias · Sin filtros

Nadie va a juzgar su violación.

Tres hombres acusados de violar a una mujer en una patera rumbo a Lanzarote están en la calle. No porque una jueza los soltara por capricho, sino porque la ley no llega a alta mar. Y de ella, de la víctima, no habla nadie.

Esto es un artículo de opinión. Lo que vas a leer es lo que pienso yo, con mis argumentos y sin filtros. Los hechos están contrastados y tienes las fuentes al final. Y una cosa más: hablo siempre de presuntos agresores, porque nadie los ha juzgado. Ese es precisamente el problema.

Violación en patera: una patera con un punto rojo entre sus ocupantes, fuera del alcance de la ley que llega desde Lanzarote
Ayer me saltó en Instagram esta publicación, que resumía una entrevista en televisión:
Publicación de Instagram: «Una jueza deja en libertad a tres inmigrantes ilegales por violar a una mujer en una patera… Frente a ello, ni una protesta ni una queja del Gobierno de Canarias. Silencio absoluto.»
Publicación de @canariotodayoficial en Instagram, 20 de octubre de 2026.
Lo primero que sentí fue rabia, al leer la noticia y al escuchar el comentario del vídeo que la acompañaba. Hace años igual lo habría compartido sin más. Ahora no. Lo que hice fue investigar qué había de cierto en la información. Porque una noticia puede ser verdad y, a la vez, estar contada para que llegues a la conclusión equivocada. Medias verdades

Lo que dice el post y lo que calla

Es verdad que hay tres hombres acusados de violar a una mujer durante la travesía. Y que están en libertad.

Es verdad que fue la Fiscalía quien pidió que los soltaran.

NO ES VERDAD que una jueza los dejara libres porque sí. Los dejó libres porque la ley española no le permite juzgarlos.

NO CUENTA que la propia Fiscalía ha pedido a las Cortes que cambien la ley para que esto no vuelva a pasar.

NO CUENTA que la jueza ha mandado el caso a cuatro países para que alguien lo investigue.

¿Ves la diferencia? «Una jueza suelta a tres violadores» te lleva a pensar en una jueza blanda. En jueces que no hacen su trabajo. Otro cartucho más para minar la fe en la justicia, en un momento como el que vivimos, en el que la justicia parece el único contrapeso que resiste al Ejecutivo. La realidad es que el problema no está en el juzgado: ESTÁ EN LA LEY. Y los jueces no hacen la ley, aplican la que hay. Así que apuntar al sitio equivocado no solo no es justo: es inútil. Te expliqué quién hace qué en Fiscalizar al poder no es elegir bando. Pero el post de Instagram tiene parte de razón, y lo veremos después. Titulares

Mucho titular, poco dato

Que vivimos en la época de las fast news es un hecho. Cuando publico un reel de menos de un minuto, lo ven miles de personas. Cuando publico el artículo completo, con datos y fuentes, o el vídeo entero en YouTube, llega a muchísima menos gente. Sí, el algoritmo premia lo corto. Pero no es solo cosa del algoritmo. Nos hemos acostumbrado a quedarnos con el titular. Leemos tres líneas, sentimos algo, compartimos y seguimos.

Comprobar datos lleva tiempo. Indignarse, un segundo.

Un móvil con un titular enorme y, debajo, la letra pequeña que casi nadie lee, ampliada con una lupa roja
El titular se lee en un segundo. La letra pequeña, casi nunca.
Y así acabamos creyendo y difundiendo medias verdades. Que a veces son peores que una mentira:

Una mentira se desmonta con un dato. Una media verdad, no, porque lleva dentro algo cierto. «¿Están libres o no están libres?», te dirán. Y sí, lo están.

No es un descuido. Qué se cuenta y qué se calla se elige con una intención: apoyar un relato concreto.

Dirige la atención. Y el odio. Hacia la jueza, hacia los inmigrantes en bloque, hacia quien convenga en cada momento. Nunca hacia donde está el problema.

Una media verdad no busca informarte. Busca que mires hacia donde le interesa a quien la cuenta.

Los hechos

Qué pasó de verdad

16 de septiembreSalvamento Marítimo rescata una patera neumática que salió de Marruecos rumbo a Lanzarote. Está a unos 131 kilómetros al nordeste de la isla. Al llegar a Arrecife, una mujer guineana denuncia que tres hombres la violaron durante la travesía: dos malienses y un burkinés. Otro pasajero lo corrobora como testigo.
19 de septiembreEl juzgado envía a los tres a prisión provisional.
24 de septiembreLa Fiscalía comprueba que España no tiene jurisdicción y pide su libertad. Salen a la calle.
26 de septiembreLa Fiscalía de Canarias pide a las Cortes Generales una reforma legal para poder juzgar estos delitos.
20 de octubreLa jueza archiva la causa en España y manda el caso a Marruecos, Mali, Burkina Faso y Guinea para que alguno de ellos lo investigue.
Esquema: la ley española llega hasta las 12 millas de Lanzarote; la patera estaba a 131 km, en aguas internacionales
131 kilómetros de la costa. Fuera del alcance de nuestra ley.
El agujero legal

Por qué España no puede juzgarlo

Los tribunales españoles juzgan lo que pasa en España. Fuera de nuestras fronteras, solo en casos concretos:

En nuestro territorio y nuestras aguas, hasta las 12 millas. La patera estaba mucho más lejos.

En barcos con bandera española. La patera no tenía bandera.

Si el autor o la víctima son españoles. No lo eran.

Si viven habitualmente en España, gracias al Convenio de Estambul sobre violencia contra las mujeres. Tampoco aplica.

La jueza no tenía ninguna puerta abierta. No podía hacer lo que todos pensamos que debía hacer al leer la noticia. Lo que sí podía hacer, y sí hizo, es dejar escrito que esto no puede impedir que otros países lo investiguen, y mandarles el caso. Eso el post no lo cuenta. Ahora es cuando sí podemos indignarnos con razón. En 2007, después de la crisis de los cayucos, España cambió la ley para poder juzgar a los patrones de las pateras aunque los detuvieran en aguas internacionales. Se da por hecho que la embarcación viene hacia España, y eso basta. Por eso casi cada semana hay un juicio contra un patrón en Canarias.
131km
Distancia de Lanzarote a la que ocurrió todo
2007
Año en que la ley se cambió para juzgar a los patrones, no a los demás
0
Tribunales españoles que pueden juzgar esta violación
O sea, que si el patrón te cobra por subirte a la patera, España puede juzgarlo. Si eres violada en esa patera, no.

Al patrón lo podemos juzgar. Al violador, no.

¿Tiene sentido? Para mí ninguno. Y no lo digo yo: lo dice la Fiscalía, que es quien ha pedido extender esa misma regla a las agresiones sexuales. La gran olvidada

Violada en tierra de nadie

Lee otra vez el post de Instagram. Habla de la jueza. De la Fiscalía. Del Gobierno de Canarias. De los tres hombres. De ella, ni una palabra. Y es la única persona de toda esta historia que lo ha perdido todo. Sobrevivió a una travesía en la que, según su denuncia, la violaron durante días en medio del mar, sin escapatoria posible. Rodeada de gente, y sin que nadie lo impidiera. Llegó, denunció, tenía un testigo que estuvo dispuesto a declarar, y lo hizo. Y ahora esa mujer sabe que nadie va a juzgar su caso en España. Que el expediente viaja a cuatro países donde, siendo realistas, lo más probable es que acabe en un cajón.

Una violación no deja de serlo porque ocurra a 131 kilómetros de la costa.

Un banquillo de los acusados vacío, con una carpeta roja encima, delante del estrado de un juzgado
Un banquillo que se quedará vacío. Y una denuncia que nadie juzgará aquí.
Y aquí me viene a la cabeza Ceuta. Ceuta

Cuando la víctima es de las que no cuentan

Tras la entrada ilegal masiva de finales de julio en Ceuta, la fiscal jefe de la ciudad habló de casi una agresión sexual al día. A primeros de septiembre había registradas 23 agresiones sexuales, nueve de ellas contra menores. ¿Y quiénes eran las víctimas? En buena parte, niñas y mujeres que habían cruzado esos días, solas y sin papeles. La propia fiscal advirtió de que son especialmente vulnerables y de que muchas no denuncian por miedo. Lo oí en televisión, en una tertulia de aquellos días. No recuerdo el programa ni quién lo dijo, pero la frase se me quedó grabada. Se estaba hablando de cómo se habían disparado las agresiones sexuales desde la entrada masiva, y alguien soltó, como quien aporta un matiz tranquilizador: «Bueno, pero la mayoría son a las propias inmigrantes». Otra persona de la mesa le contestó lo que había que contestar: qué más da la nacionalidad de las víctimas. De lo que se estaba hablando era de que las violaciones se habían multiplicado. Pero la frase ya estaba dicha. Y retrata muy bien una forma de pensar: eran mujeres y niñas violadas, pero como eran «de los suyos», como habían entrado con los mismos que las agredían, parecía menos grave. Casi un asunto interno. «Cosa de ellos». Ya te hablé de Ceuta en Ceuta no tiene foto. Esto tampoco la tiene. Y es lo mismo que veo ahora en Lanzarote. Unos usan el caso para hablar de inmigración. Otros lo esquivan para que no se hable de inmigración. Y a la mujer no la usa ni la defiende nadie.

¿Habría el mismo silencio si la víctima fuera una turista española en un barco de recreo?

¿Desde cuándo el pasaporte de una mujer decide si su violación importa?

¿Por qué quienes llegaron al poder con la bandera tomada del feminismo solo hablan cuando la víctima o el agresor les sirven para su relato?

Es lo que te contaba en la causa de esta temporada: hay víctimas que se convierten en bandera y víctimas que no le sirven a nadie. Y estas, como la mujer de la patera, se quedan solas. Es curioso cuánto oímos hablar de los derechos humanos y de la necesidad de aplicarlos a todos, tengan o no papeles. Y ES CIERTO. Pero, al parecer, no todas las violaciones de derechos importan lo mismo. Y si una mujer en una patera puede ser violada sin consecuencias, el mensaje que mandamos a quien quiera hacerlo es clarísimo: ese crimen sale gratis. A esas, nadie las va a defender.

Una víctima no es menos víctima por no tener papeles.

Lo que sí tiene razón

El silencio que sí existe

Decía que el post también acierta en algo. La Fiscalía ha hecho su trabajo: ha visto el agujero y ha pedido que se cierre. La jueza ha hecho lo que la ley le permite y algo más. Ahora la pelota está en el tejado de los políticos. Y ahí no se mueve nadie. Para esto no hay decreto urgente. El Gobierno de Canarias lleva años, con razón, exigiendo al Estado más medios y más herramientas para la ruta canaria. Pues aquí tiene una herramienta que falta, y que la ha señalado la propia Fiscalía. ¿Dónde está la reclamación? ¿Dónde está la iniciativa en el Parlamento canario o en el Congreso para cambiar la ley?

Nota: a día de hoy no consta ninguna declaración pública del Gobierno de Canarias sobre este caso. Si se produce, actualizaré el artículo.

Y no hace falta inventar nada para exigirlo. Es una reforma concreta, con un precedente concreto: la de 2007. Solo hay que extenderla a los delitos más graves que ocurren dentro de la patera, no solo al que la conduce.
Para terminar

La ley tiene que llegar a donde llega la patera

Este artículo está escrito para que te enfades. Pero sabiendo contra quién. Porque indignarse con el culpable equivocado es la mejor manera de que nada cambie. Hay una mujer que denunció, un testigo que la creyó y tres hombres que nunca se sentarán en un banquillo español. Hay una Fiscalía que ha pedido cambiar la ley. Y hay unos políticos que, de momento, no han dicho nada. Esa es la historia completa. Y es bastante más grave que la del post. Si has llegado hasta aquí, ya has hecho más que la mayoría: leer la historia entera antes de opinar. Y antes de compartir el próximo titular que te indigne, pregúntate qué no te está contando.

Una violación no deja de serlo en alta mar. Tampoco debería dejar de juzgarse.

— Nohemí Hervada

Nohemí Hervada
Resumen de privacidad

Esta web usa cookies técnicas, necesarias para que funcione, y cookies de análisis (Google Analytics) para saber, de forma anónima, qué contenidos interesan más. Las de análisis solo se activan si las aceptas.

Puedes cambiar tu elección cuando quieras desde este panel.