Desgaste y recarga.
DISC mide la distancia entre cómo trabajas y cómo te gustaría trabajar. Lo que no mide es con qué recargas. Y ahí está la diferencia entre quien avanza y quien se quema.
En estos últimos meses, trabajando con DISC, uso mucho una palabra que me resulta muy familiar. Me viene del ámbito maternal, de haber hecho asesorías personalizadas con cientos de madres en pleno posparto y puerperio: desgaste.
El desgaste es algo que las mujeres conocemos bien, por desgracia.
Además del desgaste de vivir que tiene todo ser vivo, las mujeres y las madres tenemos el «bonus» de la carga mental: la que no siempre se ve ni se cuantifica, pero que desgasta muchísimo.
La que no se va en el día libre.
La que no se va en vacaciones.
La que a veces ni siquiera se va cuando te acuestas.
Un desgaste silencioso y poco reconocido.
Análisis conductualQué es DISC
DISC es una herramienta de análisis, detección, desarrollo y adecuación del talento. Nos sirve para ver cómo trabajarías mejor y cómo lo estás haciendo ahora.
Por así decirlo, te ubica en tu punto ideal y mide la distancia a la que estás de él, o la distancia al punto al que quieres llegar.
A mayor distancia, más desgaste.
¿Significa eso que DISC te limita en un área en la que ahora no destacas?
No. Lo que te dice es que te costará más esfuerzo que hacer aquello para lo que tienes talento natural.
Por qué importaCopiar estrategias sale caro
A veces nos planteamos una estrategia sin analizar si es para nosotras. Vemos a alguien a quien le funciona algo y queremos copiarlo. Es normal y está bien. Pero:
Quizá esa persona tiene un talento que tú no has desarrollado.
O quizá tú tienes un talento justo «opuesto» al que requiere esa estrategia.
Si no eres consciente de ello y de lo que supone, lo que vas a cosechar es frustración y desgaste.
¿Significa eso que estás condenada a hacer siempre lo mismo?
No.
Ninguna herramienta de análisis del comportamiento es una profecía. A no ser que tú creas que lo es.
Ya sabes: la profecía autocumplida. Por eso, para mí, lo importante al recibir un informe DISC es la sesión de análisis: para explicarte que lo que ves, todo lo que ves, se puede modificar.
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Cómo te ayudaNingún perfil es malo
El quid de la cuestión es cómo hacer cambios para ir hacia un lugar en el que ahora mismo no estás. Te pongo un ejemplo.
Si eres una persona analítica, concienzuda y preocupada por la calidad, te va a costar mucho actuar de forma rápida y reactiva cuando la situación lo pida.
¿Es malo entonces ser analítica y concienzuda? Piensa en quien diseña los frenos de tu coche. ¿Quieres que sea alguien analítico y concienzudo, o alguien que improvisa con prisas por llegar a la fecha de lanzamiento?
Nada es malo.
Cada factor de comportamiento tiene un motor que lo impulsa y una preocupación principal.
Cada uno tiene sus prioridades y sus ritmos.
Todos son necesarios para que una empresa o un emprendimiento llegue a buen puerto. Todos tienen talento.
El problema es que esas diferencias de prioridades y ritmos causan conflictos que no siempre vemos como lo que son: diferencias en el modo de ver la situación, no conflictos personales en los que uno tiene razón y el otro no.
Volvamos al ejemplo. La persona analítica, por su situación personal o por la del mundo, necesita cambiar de estrategia y actuar de forma menos analítica y más proactiva. ¿Puede hacerlo?
Por supuesto. Pero le va a costar, porque tendrá que dejar de tirar del motor al que está acostumbrada:
Aumentar su capacidad de asumir riesgos.
No retrasar la acción buscando el producto perfecto.
Al final, DISC es una herramienta de autoconocimiento para planear estrategias con inteligencia. No sirve de nada seguir el plan que le funcionó a otra persona si su motor y el tuyo son distintos. Y no solo eso: aquí es donde entra la recarga.
Lo que DISC no mideLos motores de recarga
DISC mide el desgaste porque analiza la distancia entre dónde estás y adónde quieres ir. Lo que no mide es tu capacidad de recarga.
Hay emprendedoras con una situación personal más favorable que otras, y eso también cuenta a la hora de cambiar, aplicar estrategias y obtener resultados.
Cada una de estas circunstancias suma desgaste y resta recarga:
Eres madre de hijos pequeños, quizá bebés.
Tu pareja no te apoya en tu decisión de emprender, o te boicotea con pullitas como «para qué te complicas» o «por qué te gastas dinero en eso».
Vas muy justa de dinero y no tienes colchón para invertir sin sentir que se lo quitas a tu familia.
Tienes poca o ninguna formación en ese ámbito profesional.
Te falta experiencia práctica para hablar de tu servicio con autoridad.
El mundo digital se te hace cuesta arriba y no conoces las herramientas con las que tienes que trabajar.
Y no hablemos de si tienes problemas de salud o cuidas además de personas dependientes.
Ahora imagina lo contrario:
No tienes hijos a tu cargo.
Tu pareja no estorba: te alivia carga y apoya tus decisiones y tus proyectos.
Tienes dinero para afrontar el cambio con cierta tranquilidad.
Tu tiempo es tuyo.
Tu bagaje profesional es potente y conoces las herramientas digitales, aunque sea de usarlas por entretenimiento.
En esas circunstancias tienes muchos motores de recarga. Puedes permitirte más desgaste para cambiar tu estrategia profesional en un plazo razonable.
Por eso a unas personas parece que todo les funciona y a otras no les funciona nada.
Es verdad que muchas veces es porque unas trabajan mucho y otras no. Pero no siempre es eso, o no solo eso. No todo es cuestión de echar horas. Hace falta una estrategia personalizada.
Cómo trabajoQué es el mentoring
El mentoring como yo lo entiendo no es solo «te ayudo a llegar donde yo estoy». Es también «de la forma más adecuada a tu perfil».
No vendemos plantillas estratégicas universales, porque cada persona tiene talentos y circunstancias diferentes.
Ni siquiera vendemos nuestra propia estrategia, porque nuestras clientas no son nosotras.
Trabajar más de una década asesorando a madres me dio una capacidad que no tenía: escuchar y mirar desde un lugar que no fuera mi propio yo. Ahí entendí que lo que me servía a mí no les servía forzosamente a las demás, porque ellas no eran yo.
Aprendí a proponer con la otra persona en el centro, no yo.
Aprendí a no convertirme en el centro de este trabajo y a tener claro mi objetivo profesional.
Aprendí a primero recabar y luego aportar.
Hoy, en mentoring, aunque en otro ámbito, aplico mucho de ese aprendizaje. Analizo no solo el desgaste, sino la capacidad y la velocidad de recarga de mis clientas.
Por eso llevo meses trabajando todos mis servicios de mentoring con DISC: empezamos con mucha información valiosa y concreta, lo que nos ahorra tiempo y nos deja hablar antes de presente y de futuro.
Mis clientas, sus resultados y los cambios que han conseguido son mi carta de recomendación. Lee sus testimonios.
Antes de copiar otra estrategia
Antes de copiar el plan que le funcionó a otra, hazte dos preguntas: ¿cuánto me va a desgastar? y ¿con qué cuento para recargar?
¿Y tú? ¿Sabes qué te desgasta y con qué recargas?
— Nohemí Hervada
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